Merezco que me odien, que me traten de matar o cosas de ese estilo pero no se me ha ocurrido nada de nada, estaba en blanco y bueno este no es el mejor capi del mundo, pero espero me disculpen y ojalá aun tengan ganas de leerlo.

Nos leemos abajo!


CHAPTER 12

-¿Todavía no llegamos?-

-Joder, ¿Vas a estar así todo el maldito camino? – Cuestionó Vergil, al borde de la desesperación – ¿No ves que ya enfadas?

-Oh bueno, Seth no ha dicho nada – se defendió el cazador, mirando a susodicho, el cuál seguía caminando hacia el frente, sin haber dicho nada desde el inicio de la travesía. Cosa que por supuesto alertó a Vergil, ya que a todos los demonios, personas o cosas que los Sparda conocían, Vergil podría decir a ciencia cierta, que todos ellos, alguna vez, quisieron cortarle la lengua a Dante, o en su defecto, comérselo.

-¿Cuánto nos falta?- preguntó, después de unos segundos en los cuales no recibió respuesta – ¡Oye! ¿Cuanto falta?- nada, ninguna respuesta. Molesto, caminó hasta alcanzar a su guía y… - Tú…!!

-Perdón… ¿Decías algo? – El demonio de cabello negro se quitó uno de los auriculares de su reproductor, los cuales tenía bien escondidos en el cabello - ¿Qué necesita?-

-Con razón.

-Con razón ¿Qué?

-Dudaba que alguien tuviera la paciencia de escuchar a Dante y no querer callarlo, permanentemente.

-Ah eso! – Dijo con una sonrisa infantil en los labios- bueno, es que me enfadó desde su "¿Todavía no llegamos?" numero 23, así que mejor me puse los audífonos, o si no, sí que lo mataría, pero recordé que si lo mato, probablemente se venga para acá, por que no creo que lo reciban en el cielo, pero aunque lo hicieran, se me hace que lo enviarían acá, y francamente no quiero soportar a tu hermano lo que me resta de la eternidad.- Vergil se quedó estático

-¿Y todo eso lo pensaste durante la caminata?

-No, eso lo pensé desde que conocí a tu hermano-

-Oye! Estoy aquí! – se quejó Dante -tampoco es para tanto, no soy un idiota- Ni Vergil ni su acompañante dijeron algo, y mejor siguieron caminando.

Estaban ya bastante cerca de la montaña, que prácticamente le estaban viendo las faldas, y prácticamente, porque realmente las estaban viendo, en su totalidad, aquella montaña parecía no tener un fin. Dante incluso cayó de espaldas al estirar tanto el cuello tratando de encontrar la punta.

-¿Esta es?- preguntó Vergil sin mostrar el asombro que lo carcomía por dentro.

-Pues sí – Los tres observaron bastante rato la imponente formación rocosa, que incluso creyeron que se les había ido un día en ello.

-¿Y cómo entramos?-

-Aquí no se entra, aquí se trepa- Y si las miradas mataran, Seth hubiera descuartizado a Vergil por haber destruido uno de sus preciados espejos, y haberle arrastrado a ir por un reemplazo.

-tsk… -murmuró Vergil, dándose cuenta en el embrollo que se había metido, cosa que resultaba humillante, ya que generalmente, era el idiota de su hermano el que causaba ese tipo de problemas, no él. -¿En qué parte de la montaña se encuentran esos espejos?-

Según su memoria, el demonio señaló una parte antes de la punta.

-Ahí- dijo, mientras caminaba hacia Vergil, entregándole un cincel y un martillo- que te vaya bien ^^

-¡¿QUE?! – En este mundo y quizá en el otro también, había solo dos cosas que Vergil jamás de los jamases soportaría: (1) a Dante y (2) Que alguien tuviera los suficientes huevos como para decirle lo que debía de hacer, y salir vivo de ello.

-Tú lo rompiste, tú vas, tú haces el jodido espejo, lo traes, y si lo vuelves a romper, TE MATARE-

-está muy lejos- se quejó con tremenda flojera de ir a trepar una montaña a sacar algo para un demonio de más de 300 años (que se conservaba muy bien xDD)

-Pues te jodes-

-Vamos bro! No te quejes, después de todo, tú fuiste el que rompió el espejo- recalcó el menor de los Sparda con una sonrisa de oreja a oreja. A pesar de sentir el aura asesina de su hermano, Dante siguió con la misma expresión un buen rato.

-MEJOR TE CALLAS IDIOTA!- gritó eufórico, a punto de utilizar a Yamatto como jabalina.

-Pues disculpe usted, pero yo no fui el cabezota que rompió un espejo sólo para evitar que me vieran modelando uno de los vestidos de mamá-

Tanto la ira como la vergüenza se vieron reflejadas en el rostro de Vergil, que contrastaba perfectamente con el azul cielo de su atuendo, y una palabra apenas audible salió de su boca: te mataré Por ser Dante, por ser un idiota y por ser lo suficientemente cabrón como para gritarlo a los cuatro vientos y esperar vivir después de aquello. Gritarlo sobre todo delante de un testigo que probablemente Vergil también mataría. El cual seguía con la vista fija en aquella montaña, copia exacta del monte fuji, solo que… más alta. Se preguntó si habría escuchado a Dante o si había pasado olímpicamente por alto el grito del cazador.

En ese momento Seth le clavó la mirada, el acto fue tan repentino que Vergil se sobresaltó al sentir esos ojos azulados en su persona.

-No te voy a estar esperando todo el día… vas o que?-

-Ya te dije que está muy alta, me tomaría toda una vida subir a ella-

-No veo otra manera en que puedas reponerme ese espejo Vergil-sama- contestó cínicamente. Vergil lo pensó un momento y una idea le cruzó por la mente, probablemente al final se arrepentiría de hacerlo, pero viendo la situación actual, no tenía el tiempo de buscar un espejo, no ahora que su hermano menor estaba perdido.

-Te propongo una cosa- dijo, aun dudando de ello, pero en esos momentos Nero era más importante

-Te escucho-

-Si nos ayudas a recuperar a nuestro hermano, en recompensa, se entregaré uno de los espejos de la familia Sparda- No lo pensó ni un minuto…

-De acuerdo te ayudaré- dijo para después lanzar un chiflido.

*_*_*_*_*_*

-Oye qué te pasa?! Yo lo vi primero!-

-No me importa! Lo has tenido todo el rato… es mi turno!- Entre las riñas, se logró escuchar un pequeño llanto que cada vez se hacía más sonoro.

-Ustedes pequeños demonios….- la voz diabólica provocó que las dos succubos se alejaran rápidamente del pequeño peliblanco, Nevan lo tomó en sus brazos, y al instante, Nero se quedó callado mientras sus ojos azules se clavaban en el rostro de su actual protectora.

Nevan aun no se acostumbraba a tener a un pequeño "humano" entre sus brazos, ya que prácticamente les tenía bastante odio, y le daban ganas de comérselos, pero desde que conoció a Dante, se había vuelto más tolerante con aquella raza tan "frágil" como solía llamarles.

-Que estará haciendo ese cabezota? – Se preguntó mientras arrullaba al menor- ¿Porqué aun no viene?-

*_*_*_*_*_*

-Atchís! –

-Alguien debe de estar pensando en usted Dante-sama-

-Probablemente… soy demasiado popular como para no estar en boca de todos-

-Quisiera verte, pero dentro de la boca de algún demonio- Vergil estaba a nada de lanzar a su hermano de aquel transporte tan peculiar que su anfitrión había llamado. –Creí que los dragones no existían-

-Ah bueno, el hecho de que no los vean no quiere decir que no existan, los dragones son demasiado orgullosos como para dejarse mostrar a cualquiera-

-No se si… sentirme alagado o molesto de que nos consideres… cualquier persona-

-Oh, no lo hago Vergil-sama – dijo con esa sonrisa infantil que usaba desde bastante rato-

-Y por qué te obedece?- preguntó Dante recostado en el lomo

-Porque le caigo bien- Dijo acariciando la cabeza del dragón.

-No... ya en serio-

-Porque lo crié... ¿algún problema?-

-Ah no... para nada- Dante prefirió terminar la conversación ahí... o Vergil lo golpearía, aunque el no tuviera nada que ver en la platica.

*_*_*_*_*_*

-Podemos venir mañana a jugar con Nero, Nevan-san?-

-De acuerdo, sólo que no quiero más discusiones, el pequeño no es un juguete- las dos succubos, de un rango mucho muy bajo que el de Nevan, se despidieron del pequeño que recién había caído a los brazos de morfeo, luciendo tan inocente mientras estaba dormido.

-Es tan cute- mencionó la segunda- y te lo vas a quedar?- Nevan no respondió al momento, mirando al pequeño en sus brazos, ante la mirada expectante de las menores. Sonrió respondiendo con un tal vez para después despedirse.


Continuará...