Capitulo 3: Ladrones Nocturnos.

-¿Peter? – La sorpresa le arrebato el sueño al ver a su primo allí mismo, jamás se lo esperaba, después de todo, él la odiaba por negar su sangre de vampiro, siendo otra inmunda humana que sería una victima de ellos, de los vampiros europeos.

-Hola vampiro de tercera – Fue su saludo, dejando la maleta en el carro después de examinarlo – Sigues impregnando el olor de humana, que asco.

-Tú sigues siendo un estúpido rebelde que desobedece las normas.

-Bueno, desde que probé la sangre humana, se que es mucho mejor que la de los animales – Pasando la lengua por sus labios – Es una lastima que tenga que hacerlo fuera de este pueblucho.

-¿El tío Emmet y la tía Rosalie te obligaron a venir?

-Así es, antes de que se vayan a mezclarse con el sucio aroma de licántropos, quisieron venir a verlas, yo prefiero quedarme en la casa.

-¿Licántropos? – Confundida, sabía que los había en la reserva, pero, ¿Qué tenía que ver eso con el sitio donde viviría?

-Olvídalo, como siempre, no sabes nada…O decidieron no decirte nada.

-Dime entonces.

-¿Y meterme en problemas? No, gracias.

Como detestaba esa actitud de su primo, le repugnaba, incluso no le sorprendería si le daba la espalda y le atraviesa el pecho con su mano – Por cierto, tal vez sea una humana, pero por lo menos, yo si duermo – Tocándole las ojeras – Te recomiendo un corrector.

-Estúpida – Apartando su mano – Ahí vienen más maletas de ustedes.

Una tercera persona se apareció de la nada, tomando el resto de las maletas en un rápido movimiento, claro que nadie noto su velocidad – Listo, buenas noches Kathie.

-Melody, no hagas esas cosas – Bajándola de la máquina, ligera como pluma, como siempre, fueron sus pensamientos.

-Te echábamos de menos, Peter también – Le aseguro.

-¿En serio? – Giro su rostro para ver al muchacho, quien solo le obsequiaba su espalda.

-No pongas palabras que no son ciertas Melody, la detesto – Comenzando a caminar.

-No le hagas caso – Susurro Melody a su prima con una sonrisa, ella llevaba el carrito para que su prima no hiciese esfuerzo por su cansancio.

-Nunca lo hago, nunca escucho a idiotas – Caminando con una sonrisa porque sabía que él la oía con ayuda de sus fino sentido de la audición.

Pero su sonrisa desapareció cuando llego a una conclusión, si "ellos" quisieron venir a verlas y trajeron a Peter a la esfuerza, significaba solo una cosa: Con "ellos" se refería a los Cullen completos, y al decir "completos", incluía también a…

Se detuvo, llamando la atención de su prima.

¿Apenas llegaba y ya tenía que verlo?

-¿No quieres ver al tío Edward?

-No – Negando con la cabeza – Pero no puedo huir siempre, además, hacerlo sería actuar como una cobarde – Suspiro.

Siguieron con su recorrido, ignorando la masa de personas que se preparaba para regresar a sus casas o tomar el siguiente avión que los sacaría de allí. Kathie tenía que regresar sus pasos, a donde había dejado a su madre, pero sus primos le dijeron que debían salir afuera porque allí se encontraban los demás, y no se equivocaron, allí estaba su madre, al lado del jeep de la muchacha y al lado de ese vehículo, estaba dos Ferrari en los que de seguro habían ido los Cullen por completo.

Los podía ver, a sus abuelos Carlisle y Esme, amables y joviales como siempre, su tío Emmet, musculoso y alegre, incluso ya oía su potente risa, acompañado de su tía Rosalie, hermosa, rubia provocativa y por supuesto, de la mano con él, demostrando que se seguían amando. Su tío Jasper, seguía rígido como un soldado, pero ya se le veía un poco flexible, al parecer, ya comenzó a acostumbrarse a ser un "vegetariano" y era abrazado por su tía Alice, jovial y emocionada como siempre, feliz de ver de nuevo a su madre, quien le devolvía las sonrisas y con…él a su lado.

Si, entre Bella y Emmet estaba esa persona, su padre, Edward Cullen, el motivo por el que nunca quiere pisar ese pueblo, se había entrenado mucho mentalmente, pero aún no podía, le seguía desagradando un poco, aún sabiendo las cosas buenas que hizo por ella, se vería tal vez como una malagradecida, pero no podía evitarlo, era una reacción que había nacido en ella y no quería desaparecer, le impedía demostrar que en verdad le estaba un poco agradecida por lo que hacía por ella y su madre.

Suspiro hondo, debía derrotar un poco esa barrera, su madre se lo pidió durante el vuelo, así que lo haría, por ella.

-Encontramos a la bruja – El "lindo" comentario de su "amable" primo saco a Kathie de sus pensamientos, arqueando una ceja.

-Que coincidencia – Dijo – Yo me pille a Cerberos, pero es mas lindo en los libros que en persona – Contraataco.

-¡Cerberos, Cerberos! – Grito Melody emocionada, corriendo a los brazos de sus padres.

-Me alegra tanto verte Kathie – Esme se acerco a su nieta para abrazarla – Como has crecido, luces hermosa, igual a tu madre.

-Eso significa que tendré licántropos y vampiros detrás de mí – Ironizo.

-Eso no fue gracioso – Fue la queja de Bella.

-¡Ven a darle un abrazo a tu tío! – No espero a que ella se acercase, Emmet se acerco y la abrazo, alzándola del suelo y girando con ella.

-Tío…voy a morir…

-Suéltala Emmet, le romperás las costillas – Dijo Rosalie, viendo como la obedecía.

-Después de todo, es una frágil humana – Le recordó su hijo con burla.

-Peter, no seas grosero – Pidió su abuelo, acercándose a Kathie – Te ves cansada Kathie, el vuelo debió ser cansado.

-Ni que lo digas abuelo, me alegra verte…y cada día más joven – Elogio. De acuerdo, lo admitía, su favorito era su abuelo, sus abuelos paternos, siempre cuidándola.

-De seguro no encontrarás a otro abuelo joven – Dijo Alice divertida.

-Me alegra ver que luces saludable Kathie, ¿Ningún accidente? – Pregunto Jasper.

-No, ninguno tío, todo en orden y gracias – Sonriendo, sabía lo que le dificultaba a su tío conversar con gente muy abiertamente.

-Kathie – La voz de su madre la hizo reaccionar, recordar sus palabras.

Lanzó un hondo suspiro y finalmente volteo para verla, solo para encontrar sus ojos con los de sus padres, ambos pares iguales, la misma forma, pero distintos colores, solo saco de él su cabello que ahora se movía un poco por el viento. Tenía que decir algo, cualquier cosa, pero nada salía de su boca, la barrera seguía imponiéndose con orgullo, dificultándole decir un simple "hola", como una tonta, solo pudo agachar su cabeza.

-Hola…papá – Saludo al fin, dios que difícil era decir esa última palabra de cuatro letras cuando estaba frente a él. Se sentía tensa, rígida como un pedazo de madera, como su tío Jasper.

-¿Cómo has estado Kathie? ¿Te ha tratado bien tu vida en Los Ángeles?

-Si, me ha tratado bien…estoy estupenda – Seguía con la cabeza gacha, se sentía ridícula, pero la única forma de hablarle como su madre le pidió era de aquella forma: No verlo a los ojos.

-Eso me alegra – El corazón de Kathie latió cuando oyó esas palabras, aún no comprendía el por qué la trataba así de amable cuando ella era fría con él – Espero que te guste tu nueva vida en Forks.

-Sí…hay se verá – De nuevo hablando en monosílabo.

-Lo mejor será que dejemos que Bella y Kathie se vayan, de seguro están cansadas y querrán dormir – Hablo Carlisle, tratando de socorrer a su nieta. Kathie agradeció su amabilidad internamente.

-¿Tan pronto? – Se quejo Melody – Quiero estar más tiempo con Kathie.

-Ya lo tendrás cuando se inscriba en la escuela – Fue el frío comentario de Peter, estaba ansioso por subirse al auto e irse.

-No quiero ir allá, quiero ir a la escuela de la Reserva – Dijo decidida y desinteresada, como lo más normal del mundo.

Le llamo la atención que sus parientes de piel blanca la mirasen sorprendida, para luego verse entre ellos. Peter soltó una queja de "va a oler todos los días de forma asquerosa", ganándose un puñetazo por parte de su prima Melody, pero lo que más llamo su curiosidad fue que su padre mirase a su madre con un poco de molestia, buscando las respuestas, pero ella solo se encogió de hombros en un suspiro y murmuro algo así como "ella es terca como yo, no quiere cambiar de idea".

-Hey, no actúen como sino estuviese aquí – Se quejo la muchacha, cruzándose de brazos, hizo un gesto de molestia que era idéntica a la de Edward hace unos minutos.

-Kathie, no vas a encajar ahí.

-Como si a mí me importase los pensamientos de la gente, si me traen, lo mínimo que pueden hacer es que acepten donde yo quiera estar – Punto a favor.

-Mejor pensemos en eso después, vamos a casa de Billy, que Charlie debe estar como loco esperando – Dijo Bella para calmar la atmósfera – Gracias por subir las maletas Emmet, vamos Kathie.

-Es mi jeep, ¿Por qué debes conducir tú?

-Porque yo no soy la que se esta muriendo de sueño – Abriendo la puerta del piloto para subirse – Anda, despídete.

Kathie se despidió de cada uno, menos de Peter, de él solo le dijo "Adiós Cerberos" alzando su mano en despedida, y camino hacía la puerta del copiloto que estaba al otro lado. Edward se acerco a la puerta del piloto a gran velocidad y abrió la puerta con sigilo, asustando a Bella – Que no vaya.

-¿De que tienes miedo? – Susurro - ¿De que tenga amigos?

-No, de que se acerque mucho a uno de "ellos".

-¿Como yo y Jacob? – Vio como hizo un gesto de molestia, triunfo para la chica, por eso su sonrisa mientras él cerraba la puerta y se alejaba rápidamente en medio segundo, el otro medio, Kathie ya abría la puerta.

Ambas se despidieron moviendo sus manos y el vehículo se enciende, en el momento que se movía, alejándose poco a poco del aeropuerto y de los Cullen.

Kathie estaba en silencio, apoyando su cabeza en el frío cristal, no había tardado en llover, estaba atrapada en el frío clima de Forks, adiós a la ropa veraniega y hola a la ropa abrigadora, suspiro, en realidad no era lo suyo, incluso ya estaba sospechando que durante el año, estaría el 90% enferma.

-Vamos, ya verás que terminarás acostumbrándote como yo.

-En tu caso fue porque tenías a mi padre, pero yo no tengo nada que me ligue aquí, solo un resfriado.

-Eso no es cierto, tienes a Charlie, y a Jacob, por supuesto a tus primos, Melody y Peter.

-Habla solo por Melody, Peter me detesta por dejar que mi sangre humana sea la dominante, negándome a ser un vampiro.

-Te diré algo: Edward esta feliz de que hayas tomado esa decisión cuando naciste – Vio como su hija la vio sorprendida – No quería que fueses un ser de la oscuridad como él, que durmieras, que pudieras sentir el sol sin brillar, que pudieras ser libre de ese apetito de sangre, pero lo más importante: Que no tengas ataduras que te impidan acercarte a otros humanos.

-Ya veo – Volvió a apoyarse en el cristal – Pero sinceramente no se cuando podré seguir así…Ya ataque a Gustav…y ya estoy perdiendo el control en "esos" días.

-No te preocupes, ahora estamos con tu familia, ellos te ayudarán a mantener el control, especialmente Carlisle.

-Veamos por cuanto dura – Susurro, agachando su cabeza al mismo momento que apretaba sus manos en forma de puño.

-Esa negatividad la sacaste de Edward, no hay duda – Sonriendo, ganándose un bufido por parte de su hija.

-No lo repitas – Se quejo, golpeándose en el cristal – Eso dolió.

-Mira, ya estamos llegando, la casa sigue igual.

Kathie miro la casa con cuidado, aún había luces así que supuso que su abuelo estaría despierto y esperando, como siempre. Pero lo que llamo su atención fue ver una pequeña luz saliendo debajo de una ancha puerta metálica que por su forma, supuso que era el garaje, de seguro su tío Jacob se encontraba trabajando en algún vehículo.

El motor se echo a dormir cuando el jeep se detuvo y Bella hizo un movimiento con las llaves, para luego entregárselas a su hija, ambas se bajaron y abrieron la capota de atrás para sacar las maletas cuando oyeron como la puerta se abría y veían a Charlie, seguía igual que cuando Bella era adolescente, con la única diferencia de que estaba completamente canoso y al parecer, sufría caída del pelo porque en los recuerdos de Bella, él tenía más y se veía firme como una estatua, ahora, seguía con esa firmeza, pero un poco oxidada. Al parecer, seguía con su terquedad (Algo que ya era un gen en la familia Swan) y entrenaba para mantenerse a pesar de sus años y de las advertencias de la gente.

-Bella – Dijo sin poder contener la emoción. Su hija tampoco, corrió hacía él para abrazarlo, fue un abrazo firme y cariñoso, con los años, se habían "ablandado" un poco para ser más abiertos al otro, tal vez por los años de Charlie y la necesidad de Bella de hacerle ver en sus últimos años que lo quería – Kathie, ¿Tuviste un buen viaje?

-No me quejo – Fue todo lo que dijo, encogiéndose de hombros con una sonrisa, también lo abrazo, fue intenso, oliendo su aroma, grabándolo en sus recuerdos.

-Me pareció oír a dos bellas señoritas.

-Pues ya ves Billy, finalmente nuestras invitadas han llegado.

Billy seguía en su silla de ruedas, Bella, a pesar de su estado, nunca se espero verlo tan "indefenso" ante el mundo, pero con su nueva apariencia física: demasiado delgado, muchas arrugas y los ojos apagados y cansados, le hizo ver que hasta hombres como él también debían cumplir el rumbo de la rueda de la vida y la muerte.

-Fue amable en dejar que nos quedáramos en su casa – Agradeció la mujer con una sonrisa.

-Hey, que esta también es la casa de Charlie y son siempre bienvenidas – Su ojos opacos encontraron la figura de Kathie. La miro fijamente, intimidándola, era la primera vez que se conocían frente a frente y ella juraba que él la estaba investigando con esos ojos, encontrando un efecto. Vio como sonrió – Finalmente conozco a la famosa Kathie.

-Muchas gracias por su amabilidad de dejarnos estar aquí – Agradeció con una inclinación de cabeza, se sentía algo torpe al principio – Se ve muy saludable – Fue su saludo.

-Creo que te estas equivocando de abuelo, ya no soy como solía ser.

-Tal vez físicamente ya esta agotado, pero en alma, sigue siendo el alma de un joven adolescente activo y eso es lo que cuenta – Sonríe – Eso es algo maravilloso, espero ser igual cuando sea más mayor.

Billy se sorprendió un poco por sus palabras, para luego soltar una carcajada – Esta chica ya me agrada y saben que no lo digo a menudo – La toma de las manos – Bienvenida a mi casa y bienvenida a Forks, si eres como tu madre, este lugar te encantará…especialmente por sus cuentos.

-¿Cuentos? – Confundida, con el suspiro de resignación de su abuelo como música de fondo.

-Y ahí vamos con las historias de tus abuelos viejo amigo.

Oyeron unos potentes pasos emocionados y antes de que se diesen cuenta, alguien ya abrazo a Bella y la levanto del suelo, girando en círculos con ella – Hasta que llegan, me alegra tanto verte Bella.

-También a mí Jacob, pero por favor…necesito respirar.

-Oh claro – Liberándola – Y Kathie también esta aquí – Paso una mano sobre su cabeza y le revolvió los cabellos.

A pesar de su edad, aún seguía siendo ese joven alegre que Bella guardaba en sus memorias de adolescente y eso en verdad le gustaba, que no se haya vuelto en un hombre serio como su padre…bueno, no tanto, ya que lo es cuando se trata de…

-¡Que asco! – Exclamo Jacob al momento que se tapaba la nariz, había sido tanta la emoción que no se percato del olor – Huelen horribles.

Bella comprendió el significado de sus palabras, pero Kathie no, tomo un mechón de su cabello y lo llevo a su nariz para olerlo, olía a fresas, el olor aún seguía ya que se había bañado antes de partir, ahora llevo la manga de su chaqueta y nada por lo que quedo confundida, no olía nada raro, entonces, ¿Por qué sus palabras?

-Lo sentimos, ya pasará – Se disculpo Bella – Por cierto, ¿Tú eras el que estaba en el garaje?

-Ah no, es mi hijo el que esta ahí, últimamente anda despierto hasta tarde, es imposible para él acostarse temprano – Explicaba de brazos cruzados.

-Bueno, mejor vamos todos a dormir – Aconsejo Charlie – Que todos andamos cansados.


El sonido de la lluvia fue su despertador.

Se revolvía entre las sábanas, tratando de buscar de nuevo el sueño perdido, pero era inútil, a pesar de que estaba molida y muy agotada por el viaje, no conciliaba volver a dormir, así que decidió esperar tendida en esa cama, oculta en la oscuridad y con la lluvia de fondo, golpeando con violencia el cristal de su ventana.

-Es inútil, no logro volver a dormir – Se pone boca abajo – Estúpida lluvia.

Decide ir a la cocina por una leche caliente, a ver si la ayudaba a dormirse. Se destapo, revelando que usaba un short pequeño de color negro y una pollera con finas tiras sobre los hombros y de color blanco. Por lo que se veía, no usaba sostén debajo, le parecía incomodo dormir con ellos.

En silencio, abre la puerta de su dormitorio, no veía nada más que la oscuridad, incluso temía tropezarse o pegarse en algo ya que se encontraba descalza.

-No puedo creer que piense en eso cuando se supone que soy de una familia de vampiros – Susurro con ironía.

Termino de bajar las escaleras y lanzo un suspiro de alivio, aún no tropezaba o terminaba golpeándose con algo, siguió caminando, aun tenía que llegar a la pequeña cocina, pero se sobresalto cuando vio por debajo de la puerta un poco de luz, ¿Acaso había un ladrón? No, ningún ladrón podía ser tan tonto como para entrar y dejar las luces prendidas. De seguro era alguien más que vivía en la casa y que a lo mejor no podía dormir, como ella.

Con sus sentidos alertas, abrió con cuidado la puerta, su sangre de vampiro no estaba alerta, así que solo confiaba con sus sentidos de luchadora, de campeona de karate y judo, con lo primero que encontró, abrió la puerta a golpe, encontrándose nada menos que con…

Nada.

Bajo la guardia al ver que no había nadie allí, ¿Acaso olvidaron apagar las luces? Si la única persona tan despistada que podía hacer algo así era su abuela Renée. Suspiro aliviada, definitivamente el estar trasnochando solo conseguía imaginarse toda una película de misterio o asesinato, en pocas palabras, la hacía delirar.

Su cuerpo y sentidos estaban tan relajados que no se había preparado por un ataque por atrás, un brazo musculoso y caliente la había rodeado por el cuello y una mano tomo su brazo con brusquedad, impidiéndole salir de su prisión. Ella estaba sorprendida, aún cuando bajo la guardia, era fácil para alguien como ella liberarse y sin la necesidad de su lado paterno, pero no podía, ese agarre era muy fuerte, incluso estaba segura que sus intenciones eran romperle el cuello y el brazo, pero a pesar de esas malas intenciones, no cambiaba el hecho de que era cálido, aquel cuerpo impregnaba mucho calor.

-Para ser una ladrona, eres muy descuidada. – Su voz alerto su corazón al punto de estallar, era una voz potente, firme y seria, pero a la vez sensual y atrevida.

-¿Crees que una ladrona podría entrar seca cuando esta lloviendo y en estas pintas imbesil? – Salió de su trance al fin, iba a usar su brazo libre para darle un codazo, pero cuando estaba a milímetros de tocar su abdomen, él se había apartado.

-Conozco ese tono de autoridad, sigues igual… Kathie.

La muchacha se volteo para ver al dueño de esa voz que erizaba su piel y causo que su corazón palpitase, encontrándose con un muchacho realmente alto y de piel bien bronceada, invitando a ser tocada, especialmente con ese amplio torso que estaba desnudo y manchado con unas pequeñas gotas que parecía ser de aceite de auto, Kathie no pudo evitar sonrojarse por esa bronceada vista desnuda, pero lo que llamo su atención fue un extraño tatuaje en su brazo derecho. Su cabello era color miel, lo llevaba corto, demasiado, como Jacob y sus ojos eran un intenso y profundo color negro, como un agujero sin fin, a ella no le importaría perderse en esos ojos por siempre. Examino bien cada facción, notando que sus labios eran realmente irresistibles con solo verlos, al darse cuenta de sus oscuros pensamientos, miro hacía otro lado.

-¿Jackson? – Dijo al fin.

-Así es – Sonriendo con burla – ¿Acaso esperabas a alguien más?

-Lo que hacen los años – Dijo con ironía – Pero sigues siendo igual de arrogante y con ese aire de "soy mejor que tú"

-Te recuerdo que tú también haces eso – Ataco con una sonrisa de burla.

-Estas no son horas para que andes despierto – Mirando hacía otro lado, evitándolo de nuevo, no quería perderse de nuevo en esos ojos negros.

-Yo te podía decir lo mismo.

-Me despertó la lluvia, ¿Tu excusa?

-Aún no me voy a la cama, no puedo dormir – Viendo como caminaba hacía el refrigerador – Con que la lluvia, ¿Acaso eres una niña asustadiza?

-No seas idiota, no le tengo miedo – Abriendo el refrigerador furiosa, como deseaba darle un puñetazo – No estoy acostumbrada a estos climas.

-Oh si, tú vivías en un lugar de puro sol – La tomo de la mano de golpe, sorprendiéndola, ese tacto era demasiado cálido, sentía que el mismo fuego salía de él, ¿Pero cuantos grados de calor corporal emanaba? – Aunque tu piel no lo demuestra.

-No me gusta broncearme – Zafándose. Tomo la caja de leche y cerro el refrigerador. Trato de olvidar aquella acalorada sensación de tacto mientras caminaba hacía el estante por un vaso, ahora no quería la leche caliente, sino bien fría para calmar su temperatura. En eso pensó en algo, tal vez él podía ayudarla – Hey Jackson, ¿Crees que yo podría ir a tu escuela?

-¿Qué? ¿Quieres ir a la escuela de la reserva? – Sorprendido – Esa si es una nueva, lo siento, pero no creo que sea posible.

-Pero piensa en esto, si voy a la escuela en donde van los demás como yo, me será muy lejos, si consideramos el hecho de que tendré que levantarme temprano.

-Tienes un jeep, ese te ayuda perfectamente.

-Tal vez, pero quiero ir allá, ¿No hay una forma en que me puedas ayudar?

-No, te deseo suerte.

-Escúchame, yo ya tengo decidido ir allá y nadie se meterá en mi camino, ni siquiera mi propia familia. Así que ayúdame.

-No es cosa mía, es cosa del director y la tradición, tal vez logres entrar con un examen, pero te harán uno muy difícil.

-Me gusta los retos, hagámoslo.

-Bien, iremos a la escuela en la tarde, así que ve a dormir.

Ella le sonrió agradecida y con su vaso de leche, se fue dispuesta a dormir. Sus facciones de superioridad desaparecieron, no por haber caído en las redes de una mujer, sino por el hecho de que la tendría en la escuela, sabía que los demás no la tratarían bien si ella entrase, como también sabía que eso a ella no le interesaba, porque cuando se mete algo en la cabeza, nadie se la quita, no importa los años, ambos se comportan igual que cuando eran niños: Orgullosos, tercos y arrogantes.

Pero ahora había una diferencia.

Y eso era lo que le molestaba.