Gente preciosa que habitáis el mundo, estoy en período de exámenes. Sorry about that.

Rincón Respuesta: ChiharuLamperouge: ei muchas gracias por leer y por tus fantásticos comentarios, y bueno sí, Sebastian tendría que estar buenísimo en traje de bailarín jaja y bueno le he cortado el pelo a Undertaker por que... no sé porque sí xD pero a mi gusto también estaría guapo con el pelo más corto y con look despeinado ^^ / Izuspp: Pues hija actualizo en cuanto termino de escribir xD mira hoy que actualizo miércoles jaja tu tranquila y lee cuando puedas, que el fic no se va a ir a ninguna parte. Y no, no tengo pensado meter a Alois y Ciel (no me pegan en la historia) y bueno muchas gracias por leerme y reviewizar jeje ¡me motivais!

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

Cap.4.-Orgullo y prejuicio.

Sebastian se encontraba apoyado en la pared al lado de la máquina de hacer cafés, bebiéndose uno y con el entrecejo fruncido. Llevaba puesto un albornoz de suave color azul encima de su traje de bailarín y se había quitado un rato las malditas botas, como él las llamaba cariñosamente, para descansar un poco sus pobres pies. A su lado apareció Grell dando saltitos y plantándose frente a la máquina cavilando qué tomarse.

-¿A qué vienen esos morritos Sebas-chan?—preguntó cómico.

-Déjame en paz Grell, no estoy de humor. Y no sé cómo puedes ir así vestido por todo el set.

-¿Qué problema hay?

-¿De verdad tengo que decírtelo?

Grell se miró de pies a cabeza. A él no le parecía tan o nada malo pasearse por el set vestido de bailarín.

-Mojigato... —bromea el pelirrojo haciendo caso omiso de sus palabras—anda, que desde que sabes que vas a tener que acostarte con él en vez de estar tirando cohetes estás como un pobre pajarito al que lo van a echar a la cazuela.

Sebastian se queda blanco como el papel y antes de poder empezar a gritarle improperios al deslenguad de Grell, éste ya se ha escapado con un café en la mano. ¿Y cómo querían que estuviese? Edward ya les había hecho rodar la escena de flirteo en la que Eric convence a Jared para que se acueste con él, cosa que les tomó otras 20 repeticiones por la obstinada negación del de ojos rojos a "actuar como el director manda". Y hoy, llegaba el momento de rodar en la cama.

El actor tragó saliva y se mordió el labio, él no era un cobarde y Claude no le asustaba en lo absoluto, pero claro, a ver quién era el listo que se encamaba con su declarado "enemigo número uno". Suspirando, tomó una decisión y se encaminó a ver a Edward, a quien encontró junto a Richard repasando partes del guión y puesta en escena.

-Edward...

-¿Qué quieres Sebastian? Si te vas a negar a hacer tu próxima escena te diré lo de siempre: te jodes y bailas, y nunca mejor dicho.

-No venía a decirte eso.—le espetó con cara de pocos amigos.

-¿Entonces qué?

-La rodaré. Pero con una condición.

-¿Cuál?

-Que me quites de en medio a la panda de cotillas que tenemos por compañeros.

-...

-No hay problema Sebastian, Claude ya nos llamó hace unas dos horas y hablamos con él del mismo tema.—intervino Richard tras que su hermano se quedase callado.

/Flash Back/

-Ed...tienes una llamada, es Claude.dijo Richard tendiéndole un teléfono móvil al rubio.

-¿Sí?

-"Edward quiero hablar contigo sobre la escena de la cama."

-Oh Dios, ¿tú también? ¡Sois como dos niños y eso que yo soy más joven que vosotros!

-"Cálmate, cállate y escúchame. En lo personal a mí me hace tan poca gracia como a Sebastian el hecho de que tengamos que hacer esa escena, pero conociéndole sabes que él se negará trescientas veces más que yo."

-Eso seguro.

-"Pero no nos queda de otra, así que para hacer las cosas fáciles..."

-Drogamos o emborrachamos a Sebastian y punto pelota.

-¡Ed!regañó el otro rubio por la falta de tacto del mayor.

-"Sería una opción, pero a mí se me ocurre otra más fácil, barata, y que no infrinja la ley."

-¿Qué opción?

-"Graba la escena con muy poca gente alrededor." "Que esteis los indispensables, y evidentemente todos los demás no pueden estar."

-Por los demás te refieres a...

-"Exacto".

/End Flash Back/

-Nos pusimos de acuerdo con él y finalmente se decidió que grabaríais la escena aparte, cuando todos los demás se hayan ido.

-Obviamente y conociéndoos esta noche será un simple ensayo.—bufó Edward.

Sebastian no contestó, pero una sonrisita de satisfacción se le dibujó en el rostro. Ese estúpido de Claude...quizás sí sirviera para algo después de todo.

············8 de la tarde, estudios de grabación············

Los estudios permanecían casi en la penumbra salvo por el trozo en que Edward y el poco equipo que había con él había establecido la grabación de la escena. Un mini-equipo de técnicos, el propio Edward y los dos actores; a Richard, su hermano le pidió un taxi a pesar de sus constantes protestas de que él ya no era un niño, pero el rubio más mayor no estaba dispuesto a consentir que viera una escena X en vivo.

-¡Muy bien, empecemos a ensayar! ¡Claude, Sebastian, listos!

Ambos actores se miraron sin parpadear un ápice y se prepararon para su ascenso hasta la guillotina.

-¡Quiero juego limpio, por parte de los dos! ¡Pero recuerda Sebastian, que tú llevas la voz cantante en esto!

-Ya, ya lo sé, sólo tengo que seguir el guión...—dijo con cansinidad.

-¡Pues a ver si es verdad! ¡Empezad!

El ojirrojo cogió aire, sabía que él debía obrar mientras que Claude debía dejarse hacer, al menos durante el principio. Y esto era un simple ensayo en el que Edward no necesitaba diálogo, sólo quería ponerlos a prueba; así que quitándose el albornoz que llevaba puesto encima del traje de bailarín ambos se colocaron frente a frente en el centro del plató, enfrente de las cámaras todavía desconectadas y bajo la atenta mirada de su director. Así que cogiendo aire se apegó a su compañero hasta que sus caras quedaron a centímetros, y elevó sus brazos hasta los hombros del más alto.

-¡Se supone que le seduces no que le amenazas!—interrumpió la voz de Edward, logrando que Sebastian se crispara.

-¡Eso es lo que estoy intentando hacer, si te callas colaboras!—vociferó.

-¡Aquí el que dirige soy yo!

-¡Y yo el que interpreta!

-Escuchadme los dos—intervino Claude—creo que sería más fácil, si lo hiciera de espaldas.

-¿De espaldas?—se extrañaron.

Viendo que no le habían comprendido, el ojidorado agarró los brazos que todavía reposaban en sus hombros e hizo que su propietario se diese la vuelta y quedase de espaldas a él aunque todavía estando pegados el uno al otro.

-Así.

-Ooh, ya veo.—dijo el rubio quedándose pensativo unos segundos—Bien, me gusta. Le dará ese toque impersonal que buscamos para la primera vez; un matiz huidizo pero igualmente sugestivo.

Y mientras el rubio apuntaba cosas en sus notas y el equipo ponía a punto todo el material ambos actores alargaron sus distancias.

-Parece que ahora usas más la sesera.—comentó mezquino el más bajo.

-Al contrario que otros, que se olvidan de devolver ropa a sus anfitriones en días lluviosos.

-¡Mierda tu ropa! Ya se me había olvidado que la tenía...pff bueno mañana te la devuelvo.

Le llevó directo escaleras arriba, a una de las habitaciones que sabía permanecía vacía, ya que del picaporte no se veía ninguna corbata colgada ni ningún seguro puesto. Tironeando de las mangas de su chaqueta le hizo entrar y cerró la puerta tras de sí. Ya no tenía escapatoria, esa noche era todo suyo.

Sin musitar palabra fue hasta su objetivo contoneando sus caderas y se colocó de espaldas a él apoyándose en su pecho y cogiéndole los brazos para guiarlos a su cintura.

-¿Vas a dejarte hacer o prefieres colaborar un poquito?

-Sorpréndeme, ya que me has arrastrado hasta aquí y me has encerrado.

-Qué puntilloso. Bien, entonces, te ayudaré un poco...dijo sugerentemente guiando las manos sobre él para hacer que le acariciaran.

Girándose con agilidad, comenzó a desabrochar con absoluta rapidez y maestría la camisa que su acompañante llevaba puesta, desproviniéndole de ella al mismo tiempo que la chaqueta. Después le empujó hasta la cama donde le sentó y le dejó a la espera, como le gustaba hacer con todos. La diferencia de hoy radicaba en que esos ojos de oro seguían sin perder un ápice de impenetrabilidad, y lo que quería era que brillasen de deseo y lujuria sólo por él.

Así que se dispuso frente a su mirada y volvió a hacer su"magia" agitando su cuerpo y haciendo bailar sus caderas, capaces de lograr que hasta lo más dormido despertase a su llamada, al tiempo que se fue deshaciendo de sus ropas hasta quedarse simplemente con las que confeccionaban su escueto traje de ombligo para abajo.

-¿Quieres seguir tú?

-Creía que ya ibas a hacer tú todo el trabajo.contestó sarcástico. Eric sonrió con malicia, ese tipo le intrigaba más a cada segundo.

-Muy bien señor exquisito, le dejaré mostrarme lo que sabe hacer si...se acerca hasta ponerse de rodillas sobre élme dices tu nombre.

-Jared.

-¿Jared qué?

-Si quieres que te diga el resto dime tú el tuyo.contestó mirándole a los ojos desde abajo.

-Te basta con llamarme Black Butler.respondió sonriéndole con descaro.

-Entonces a ti te basta con llamarme o no llamarme Jared.

-¡Corten! ¡Muy buena chicos! ¡Preparad luces y maquillaje!

A la voz del rubio, Sebastian se quitó de encima de Claude con rapidez y sin mirarle, el otro se quedó sentado en la cama del decorado mientras un par de maquilladoras se dirigían a él y otro par a por Sebastian, que tomó asiento en una silla.

-Quiero las luces reducidas en dos tonos, no, no blancas, tienen que tener un toque más oscuro. ¡No tanto! Que quiero que se les vea.

Los pobres técnicos visuales estaban por tirarse de los pelos, su exigente director no estaba conforme con nada, y encima la productora no aparecía por ningún lado desde aquella vez que les reunió a todos para decirles una única frase: "Mimar a Edward, haced lo que él os mande, que del resto ya me ocupo yo."

-¿Así mejor director?—preguntó finalmente uno de los técnicos tras reducir y azular ligeramente las luces, dando el aspecto de fría noche invernal.

-¡Mucho mejor! ¿Veis como no soy tan difícil de complacer?—sonrió, el equipo no supo qué decir.—¿Están listos ya?—preguntó a las maquilladoras, que asintieron—Perfecto, bien pues hagamos un ensayo. ¡Y fuera ya esa ropa!

Claude se masajeó la sien y Sebastian rodó los ojos, por lo menos no era desnudo integral. Así que ambos se deshicieron de la ropa que les quedaba puesta, dejando como única excepción la ropa interior.

-Venga a la cama los dos, y fuera esas miradas de asco que os estáis echando mutuamente. Eso es, Claude tú debajo primero y tú Sebastian sobre él, pero sin echarte del todo.

La situación se volvía más tensa por momentos, todo el equipo lo notaba y Edward pasaba de ello. Los dos actores no cesaban de aniquilarse mutuamente con la mirada, avisando de la dolorosa muerte que tendría el otro como se le ocurriera hacer alguna gracia.

-Vale, os recuerdo que no os besáis en ningún momento...

-¿Y quién iba a querer besarse con este?—preguntó mordaz el ojirrojo.

-Puedo hacerte una lista.—le respondió el que estaba debajo suyo.

-Basta los dos. La sábana hasta la cintura.—ordenó doblemente el director.—Eso es, bien. Vamos a ello, tomaoslo con calma, montajes se encargará después de arreglarlo: pero eso sí, Sebastian—llamó—quiero ver en ti a Eric.

-¿Qué quieres decir? Ya le interpreto.

-Sí eso lo sé, en las notas y acotaciones ya te pone lo que debes hacer. Pero quiero que lo sientas de verdad aunque sea por unos segundos, esta escena es sin duda la más complicada hasta ahora para ambos, por eso quiero que penséis como lo harían Eric y Jared.

Ambos actores se miran y no musitan palabra, soltando dos suspiros apenas asienten con la cabeza, Edward esboza una tenue sonrisa y chasquea los dedos, hay que empezar.

Enredados entre las suaves sábanas, Eric se afanaba en la tarea de satisfacer a su peculiar invitado,quién por el momento se estaba dejando llevar por sus caricias y sugestivas miradas. El bailarín soltó una risita cuando una de sus manos bajó por el pecho de su acompañante, que dio un ligero respingo, hasta su pelvis. Su otra mano se concentró en los hombros y músculos pectorales mientras sus labios daban fugaces besos en el cuello.

-¡Intercambio!—exclamó Edward a media voz y haciendo un movimiento de giro con las manos.

Cogiendo al bailarín de la cintura, Jared les hizo intercambiar posturas, dejándolo debajo de él. Ya estaba bien de dejarse hacer, pronto los 3 vasos de Martini dejarían de hacer efecto. Black Butler le sonrió nuevamente con la ferocidad de una pantera; descendiendo hasta su rostro sus narices se rozaron y Jared estuvo tentado a darle un beso, pero el ojirrojo alzó la cabeza impidiéndoselo, así que el abogado le mordió flojamente la barbilla y la parte superior del cuello.

-Ah.—se escapó de sus labios quedamente. Y le siguieron una sucesión de los mismos cuando un par de traviesas manos se aventuraron por su cuerpo, pero que, curiosamente, no se pasearon con la ávida lujuria deseosa de carne de los otros, si no con curiosidad y tanteo. Dedos que caminaron sobre la piel como si tuvieran vida propia y que circulaban con la yema en algunos puntos en concreto. —Eres bueno...

-Gracias.—contestó con simpleza y siguiendo con lo suyo.

-Sebastian agarrale los brazos y tú Claude elévate, como si fueras a hacer flexiones. Eso es, pero no tanto, un poco menos. ¡Acercad el objetivo! ¡Quiero planos cercanos! ¡Silencio en plató, seguid!

Y nuevamente lo de muchas noches en los que hombres desprevenidos caían en sus garras enguantadas, que tenían atrapados los dos brazos de su acompañante, cuyos ojos de oro no se habían apartado ni un momento de los suyos, produciendo un hipnotismo mutuo; el bailarín le clavó las uñas cuando una corriente eléctrica le recorrió la espina dorsal, los ojos de Jared brillaron y los de Eric se cerraron.

-¿Cómo te llamas?—susurró el abogado al oído del bailarín.

-Eric...Eric Swan.—contestó en un suspiro, sin ser muy consciente de su acto.

-¡Corten!

Sebastian volvió a abrir los ojos, de vuelta a la realidad como siempre no le agradó en demasía encontrarse a Claude encima suyo, que sin dirigirle una mirada se levantó de la cama y se puso el albornoz gris que le tendió uno de los asistentes.

-¡Buen trabajo los dos, ha salido muchísimo mejor de lo que creía y...!—el hombre se detuvo al sentir su teléfono vibrar, un mensaje nuevo—Vaya, hasta que por fin da señales de vida. Muchachos, es CH, y me informa que ha conseguido un gabinete auténtico de abogados para rodar las siguientes tomas y que vosotros dos—señala a sus protagonistas—tenéis una entrevista con Vanity Fair.

-¿Cuándo?

-En tres días.

············Al día siguiente············

Eric se despertó relativamente temprano, apenas eran las 9 de la mañana del sábado y la noche anterior había sido movidita, además de que hoy tocaba trabajar otra vez. Incorporándose, constató que ya no había nadie a su lado, pero sonrió con satisfacción al ver un bonito fajo de billetes en la mesita. Alguien tocó a la puerta.

-Entra Nathan, sé que eres tú.

-Buenos días don sabelotodo, Boss tendría que haberte llamado así.—contestó el pelirrojo entrando a la habitación.—Veo que anoche te lo pasaste bien.

-Podría decir lo mismo.—respondió divertido, mirando a su compañero, que venía descalzo y únicamente vestido con la parte baja de su traje. Haciéndose a un lado dejó que el otro tomara asiento en la cama.

-¿Uno de los abogados?

-¿Cómo lo sabes?

-Porque yo pesqué a otro. Aah, el hombre de mi vida por fin se cruza en mi camino.—suspiró con gracia tirándose en la cama, Eric se rió.

-Siempre dices lo mismo de todos con los que te acuestas.

-No exactamente, digo que conozco a los hombres "del día" no de mi vida. La "Petite Mort" por la que he pasado esta noche me ha matado del todo.

-Muy irónico que sea la "muerte roja" quién diga eso.

-No lo entenderías mayordomo negro, yo mato, y tú sirves.¿Qué te pasa?—preguntó Steels incorporándose nuevamente al ver una cara algo rara en su compañero.

-Le dije mi nombre...

-¿A él? No es lo habitual, pero puede pasar. Tranquilo. Si se lo dijiste, por algo sería.

Eric caviló, la verdad es que ese tipo le había intrigado más de la cuenta, y en su caso negocio y placer iban de la mano, por lo que su experiencia laboral con el abogado de brillantes ojos llamado Jared había valido la pena, incluso demasiado.

-Aah, ojalá mi hombre vuelva, no muchos soltaron la pasta que él soltó ni...—sonríe pícaro—son tan buenos.

-El tuyo quizá vuelva, pero mi hombre volverá seguro...

-¿Tu hombre?—preguntó divertido—¿Qué te hace pensar eso?

-Ya ha caído y sé que volverá a caer entre mis brazos. Lo que quiero lo tengo—aseveró con altivez—además, se ha dejado la corbata.

-¿Se la ha dejado o se la has escondido a propósito?

-Un poco de las dos.

Terminó haciendo girar en sus dedos la corbata de seda negra mientras a su lado Nathan se reía con sonoridad.

-¡Corten! ¡Es suficiente por hoy!

-Aah, que pena no haber podido rodar con Will vuestras escenitas.—picó Grell.

-¡Cállate!

Sebastian salió de los estudios una hora después, ya vestido con normalidad, mañana le tocaba a otros rodar y él tendría el día libre para repasar, al igual que Claude lo había tenido hoy. Se dirigió a su Jaguar descapotable, montó en él y arrancó para irse a casa. En el trayecto de ida, el ajetreo del tráfico le distrajo, es lo que pasaba con Times Square. Suspirando pensó que tendría que dibujar otra ruta en el Gps que no pasase por la concurrida zona para llegar a la dichosa Park Avenue, donde el bueno para nada de su mánager le había conseguido piso.

En el cruce con la 60, a muy poca distancia de Central Park, se encontraba el piso de Sebastian. Unos 180 metros cuadrados de piso para él solito, más que de sobra para una segunda residencia. Su chalé de Londres se llevaba el premio gordo, pero bueno, un buen piso en "la gran manzana" nunca venía mal del todo. Aparcó en el garaje del edificio y subió hasta la planta 15 de las 20 que conformaban el edificio de grandes ventanales.

Entrando, fue derecho a su habitación para ponerse más cómodo. Pero al momento de quitarse la ropa y que sus propios dedos rozasen su piel, el actor sintió un escalofrío y a su mente vinieron como fogonazos las imágenes de todo lo acontecido en los últimos dos días. Sacudiendo la cabeza con enfado, cogió la ropa, se puso otra, y fue a poner la lavadora para distraerse.

En la cesta de mimbre que contenía ropa que debía ser lavada ya había unas cuantas prendas, así que el actor fue cogiéndolas una por una y echándolas en el tambor; hasta que un par de las mismas llamó su atención. Las que Claude le había dejado en el día de lluvia.

Cogiéndolas, nuevos fogonazos de cierta escena inundaron su mente, su piel se erizó aunque no se sabe bien por qué. Y tuvo el impulso de acercarlas a su rostro, hundiendo su nariz respingona en las blandas telas, aspiró. Desprendían el aroma de él.

Chasqueando la lengua las arrojó al tambor, cerró la puertecita y apretó los botones con algo de rabia.

-Ese idiota...

Sí, pero en su consciencia, esa estúpida voz del subconsciente cantaba un letrero luminoso que enlucía la frase de: "Pero ese idiota te ha hecho suspirar de verdad."

Ni en sus peores pesadillas.

-La próxima vez le partiré la cara por toquetearme más de la cuenta.—gruñó.

Curiosamente no era el único que no conseguía sacar cierta escena subida de tono de su cabeza, especialmente los fugaces aleteos de mariposa en forma de beso que fueron repartidos por su cuello.

-Te mataré por esto Sebastian Michaelis. Lo que no conseguí de mayordomo, lo conseguiré de abogado.

············Dirección de Vanity Fair············

-¿Diga?—preguntó la mujer que descolgó el sonante teléfono. Lo primero que oyó fue un sonoro maullido.—Oiga ¿quién es?

-"¡Chess malo!¡No contestes por mí!"—se oyó después—"Mis disculpas ¿hablo con la directora de Vanity Fair?"

-La misma. ¿Con quién tengo el placer de hablar?

-"Soy la productora de la serie en la que los dos actores a los que quiere hacer un reportaje y entrevista trabajan."—soltó en retahíla.

-¿Y qué desea? ¿Acaso no pueden venir mañana?

-"No, no es eso. Sólo llamo para prevenirla. No haga preguntas fuera de lugar a no ser que quiera ser primera plana de todos los periódicos".

-¿Me está amenazando señorita?

-"Oh por Dios todo lo contrario, más bien le estoy ayudando a evitar una catástrofe. Mis dos actores principales tienen sus problemas personales entre ellos, y todos queremos evitar un conflicto."

-Ooh, ya veo.—dijo la directora tomando notas en un post-it.—¿Entonces qué quiere que haga?

-"Que evite temas comprometidos, ya verá de lo que le hablo en cuanto les tenga a los dos juntos. Todo puede ir o no ir mal para la supervivencia integral del lugar."

-Creo que exagera señorita.

-"¿Eso cree?"

-No lo creo, lo sé. Son sólo dos personas humanas, y por muy mal que les vaya entre ellos no será como para que afecte a lo que usted llama "supervivencia integral del lugar".

-"Supongo que habrá oído de esos reportajes en los que los edificios se desploman o los derruyen..."

-Sí ¿por qué?

-"Porque vaya tomando ejemplo. Créame, no juegue con ex-mayordomos demoníacos que se llevan a matar."

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

Buff, estoy en época de exámenes, así que lo más seguro es que no vaya a volver a actualizar hasta dentro de dos semanas o así. Os agradezco mucho vuestra paciencia. ¡Sabéis que os quiero! A partir de aquí ya os voy a dar merengue del bueno xD

CopyPaste: ¡Pásate por mi perfil y vota por mi próxima historia! (Poll actualizada)

atte.-Cherry Cheshire ;)