¡Muchas gracias por vuestros ánimos para los exámenes y por leerme! Por cierto, yo cada día entiendo menos las nuevas versiones de los sitios xD
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Cap.5.-Peligrosamente unidos
Había lunes en los que verdaderamente aborrecía el sonido del despertador. Dándole un golpe más fuerte de lo normal para que dejase de berrear, Jared se frotó los ojos y se desperezó levantándose de la cama para ir a asearse y vestirse.
Tras estar vestido de abajo escogió una de sus tantas camisas y para rematar fue a echar mano de su corbata de seda, la cual, para su sorpresa, no encontró en ningún sitio.
-¿Dónde diablos...?—masculló.
A ver, pensó, la última vez que la llevó puesta fue el viernes para la cena de trabajo y todavía la llevaba cuando le arrastraron al Bizarre Dolls, un momento...
-¡No me jodas que...! ¡La tiene él!
Una hora más tarde, el abogado hizo acto de presencia en el bufete, sus colegas ya lo estaban esperando.
-Llegas tarde Jared, no es propio de ti.
-¿Qué te ha pasado?
-Nada, dejadlo. Vamos, tenemos que empezar la reunión.
La reunión fue tan o más tediosa y exasperante de lo que los abogados se hubieron imaginado. Cuando terminaron, la mayoría fue derecha al café de enfrente del bufete a relajarse diez minutos; Jared, por su parte, fue asaltado por su amigo Gerard.
-¿Vienes a tomar un café?
-Yo no vuelvo a salir con ese elenco de pervertidos ni a la puerta de la calle.—Gerard hace un amago de risa—¿Y tú por qué llevas un pañuelo en la garganta?
-Porque...porque la garganta se me ha resentido algo de la otra noche.
Jared contrae una ceja, fuera de los juicios a su amigo castaño se le daba de pena mentir, sin embargo frente al enemigo de sus clientes podía soltar en retahíla un arsenal enorme de mentiras y engaños "piadosos" para ponerse en ventaja y acobardar al otro. Llevando su mano al pañuelo, lo hizo para abajo apenas un poco.
-¿Pero qué te ha pasado? ¿Te atacó un enjambre de mosquitos o una bandada de murciélagos?
-Calla.—le ordena por lo bajo quitándole la mano.
Gerard tenía el cuello, en su parte visible, lleno de moretones y mordiscos que se notaban bastante fuertes; parecía que un caníbal se lo había querido comer.
-Esto sin duda fue culpa de la mala bestia esa de pelirrojo.
-Ah es cierto, tú te fuiste con un bailarín de rojo, creo...—meditó el de ojos oro, no muy seguro, pues el alcohol no era un gran aliado si querías acordarte de las cosas.
-No lo creas, que lo es. Me di cuenta de cómo me había dejado el cuello y la clavícula al día siguiente cuando ya estaba en mi casa. Volvería a demandarle por agresión pero paso.
-Yo voy a tener que volver...
-¿Qué?—se sorprende.
-Mi corbata de seda, creo, no, estoy casi seguro que la tiene él, el bailarín con el que me acosté.
-Ah, por eso no la traes hoy puesta. Me ha extrañado, siendo reunión importante y tú sin uno de tus mejores accesorios. Pues suerte, ahí dentro hay más fieras que humanos.
-Tranquilo, mi "fiera" sólo es un mayordomo.
-¡Corten!
Ambos actores salen de escena y llevan cuidado de no tropezarse con el follón de cables desperdigado en el suelo del bufete de abogados que CH había conseguido. El grupo de maquilladores fue derecho a por Will para quitarle todo el maquillaje del cuello, Edward manda desmantelar todo el elenco por hoy.
-Hey Claude, espero que recuerdes que mañana tú y Sebastian tenéis una cita con Vanity Fair. Aahg, mira que tener que decíroslo yo.
-No era preciso, mi mánager ya se encarga de recordarmelo. —contestó.
-Por si acaso, Sebastian por poco no parte el teléfono en dos cuando le he llamado esta mañana.
-¿Por?
-Porque le he despertado.
/Flash Back/
-Ññg, no es...esto no es...
Sebastian murmuraba cosas en sueños, una mueca le cubría la cara y sus finas cejas estaban contraídas, cualquiera diría que lo que soñaba no le agradaba demasiado.
-Para...o...o...te mataré...—gruñe.
En su sueño la persona amenazada se ríe con evidente diversión y sigue con lo que tanto estaba molestando a Sebastian, la tarea de atacarle con la boca dando suaves mordiscos y dejando rastros húmedos con la lengua. El pelinegro ya no sabía que cara de asco y enfado poner, y aunque quería moverse parecía estar pegado al suelo. Su atacante, que sí tenía completa libertad de movimientos, pasea sus descaradas manos por la silueta de su víctima y da un ligero y apenas perceptible mordisco a su oreja. A Sebastian se le escapa un diminuto jadeo. "Mierda", piensa, "en las orejas no". Una risa juguetona le hace enfadarse aún más, y antes de que pueda empezar a maldecir en todos los idiomas que se sabe una mano le sujeta la barbilla y la otra le abre la boca, una boca se junta con la suya y una lengua traviesa se cuela.
-¡Mmf!—protesta, pero el beso no se detiene e incluso va a más, pues la mano que no está sujetándole por la barbilla le acaricia la espalda y luego se pasea por su pecho. Su subconsciente empieza a querer rendirse, pero su ego no está todavía muy convencido. El beso se corta cuando el oxígeno comienza a reclamar atención, antes de separarse por completo Sebastian siente un último beso dado a sus labios con delicadeza.
Por fin el actor abrió los ojos, cerrados todo ese tiempo, y entonces pudo oír de lejos el cántico de su teléfono, cada vez más notorio, y encima suyo la sombra alargada de su "atacante", que le acarició algunas hebras del pelo. Todo era...era...demasiado conocido.
-Tú...—musita.
Los gritos de su teléfono encienden las luces de su sueño, y antes de que sus ojos se abran devolviéndole a la realidad, los ojos dorados de Claude vestido de mayordomo teniéndole atrapado en una telaraña brillaron picarones.
-¡!—dando un bote espectacular Sebastian despierta y tras unos segundos de confusión se lanza a por su teléfono.—¿Diga?
-"¡Ya era hora de que lo cogieras!"
-¿Edward? Oh por el amor de...¡¿Qué quieres? ¡Deja de acosarme!
-"¿¡De acosarte!""¡Encima de que te llamo para recordarte la entrevista de mañana!"
/End Flash Back/
-Y bueno el resto no hace falta que te lo cuente porque básicamente somos él y yo discutiendo media hora. Aunque no sé qué le molestó más, si el hecho de que le llamase a las 8 de la mañana o que le despertase de su tranquilo sueño...
-Creo que un poco de las dos.—refunfuñó Claude con una gotita en la frente.
············Vanity Fair, al día siguiente············
-Bien señores, un placer, mi nombre es Helena Vane y seré quién les haga la entrevista, después nuestros fotógrafos les harán una sesión.
Una encantadora jovencita pelirroja saludó con toda la amabilidad, elegancia e ilusión del mundo a los dos aclamados actores que habían acudido a entrevistarse con ella, una oportunidad de oro que su jefa le había brindado y que no pensaba desaprovechar.
-Pasen por favor y tomen asiento.—ofreció, pasando inadvertidas las furibundas miradas que se dedicaban sus dos invitados. Cuando ambos hombres se sentaron ella puso en marcha la grabadora y sonrió como el niño que espera que le den una chuchería.—Empecemos. No se habían visto desde que Kuroshitsuji II terminó, al menos a nivel profesional, entonces ¿qué les llevó a aceptar volver a trabajar juntos de nuevo?
-No sabíamos que íbamos a tener que volver a vernos la cara.—contestaron al unísono.
-Oh, ya veo. ¿Entonces qué les motivó a aceptar estos papeles?
-A mí el dinero.—contestó Sebastian sonriendo y logrando que la joven se ruborizase—Soy materialista, lo admito.
-Como no—interrumpió Claude desdeñoso, el otro le fulminó con la mirada pero no se la mantuvo demasiado tiempo, cosa que extrañó al de ojos oro.—En mi caso acepté porque nuestro director me retó a hacerlo. Hasta ahora había seguido una línea de papeles muy antagónicos o simplemente digamos que del bando de los que no eran "los buenos".—Helena asintió concienzuda—Un día el director me llamó ofreciéndome el papel de "bueno" y retándome a que lo aceptara.
-Y usted aceptó, por lo que sé.—dijo entre risitas cuando Claude le asintió con una fina sonrisa enmarcándole el rostro, Sebastian puso gesto de hastío.—Bien, en esta serie interpretan a un abogado y a un bailarín metidos en la típica trama novelesca, vamos lo que gusta al público, ¿qué tal se lleva eso? Lo de hacer el papel de una pareja.
-Aún no hemos llegado a esa parte.—contestó Claude—Por donde vamos apenas si nos acabamos de conocer.
-Pero hay quién dice que esto no os costará ningún esfuerzo.—soltó la bomba.
-¿Quién lo dice?—preguntaron a la vez con tales caras que la pelirroja puso gesto de metedura de pata.
-P-p-pues se oyen rumores, sobre todo entre los que trabajan con vosotros...
-¿Qué rumores?
-Que...que sois pareja también fuera de escena o que por lo menos os atraéis...
Lo siguiente que se vio en la redacción fue a Sebastian pasearse por el estudio con un vaso de agua en la mano y emitiendo una especie de aura maligna; Claude se hubo quedado en el sitio, pero estaba tan tenso y crispado que faltaba poco para que rechinase los dientes y que el suelo que tenía debajo se rompiese dado la fuerza con que lo pisaba. Cuando Sebastian regresó y volvió a tomar asiento de forma tan brusca que la silla crujió la chica decidió pasarles el turno a los fotógrafos.
La siguiente hora ambos actores estuvieron entretenidos posando de todas las formas que les pedían, primero por separado y después, para peligro de todo el mundo, juntos. Primero de espaldas y apoyados el uno al otro, una especie de símbolo de que formaban un equipo; después uno al lado del otro desafiándose con la mirada; luego recrearon una imagen de Kuroshitsuji simulando una de sus tantas peleas; lo peor vino cuando el director artístico tuvo la osadía de pedirle a Sebastian que se subiera a caballito sobre Claude.
-Ni de...—empezó a decir Claude, pero Sebastian cogió carrerilla y de un salto se subió a su espalda. Los flashes se sucedieron, sobre todo para captar la cara de sorpresa e incredulidad del ojidorado
-Perfecta.—aseveró el director artístico, y sonrió con picardía cuando Sebastian se bajó de Claude y le sacó la lengua con descaro.—Perfecta...
Uno de los cámara le asintió, esa también la habían pillado. Lo siguiente, fue lo que hizo que Claude pusiera cara de no creérselo, pues el director se empeñó en que ambos se quitasen la camiseta y posasen de ese modo. Obedeciendo a regañadientes, los dos actores se despojaron de sus prendas y posaron juntos.
-Míster Sebastian please, haga el favor de apoyar su codo en el hombro de míster Claude, y usted míster Claude inclínese ligeramente hacia el lado de míster Sebastian.
Pero no fue la única petición. Ni la más extraña.
-Míster Sebastian usted delante and you míster Claude detrás. Oh yes, así. Asome su cabeza por su hombro y miren a cámara.
Ni la que más acortó las distancias.
-Quédense frente a frente. Más juntos. More! Oh yeah, perfect. No se muevan.
Claude y Sebastian estaban prácticamente pegados el uno al otro, apenas unos 5 centímetros separaban sus caras y esto incomodaba a los dos, especialmente a uno de ellos, que rememoró cierto sueño al que no sabía bien cómo reaccionar. Los flashes volvieron a sucederse.
Unas horas más tarde, y después de que la pelirroja volviera a hacer otro intento de entrevista y que éste funcionase, ambos actores abandonaron el edificio. Eran las 2 de la tarde y ambos partieron en direcciones opuestas sin despedirse.
···········Rodaje············
-Lo has hecho mejor de lo que creía esta semana de prueba gatito, felicidades, ahora eres una de mis Bizarre Dolls.—felicitó Boss estrechando su mano con la de Eric.
-Le dije que podría.
-Y me lo has demostrado. Bien, a partir de esta noche jugarás en la misma liga que el resto, por lo tanto te daré un nombre propio por el que te llamen.
-¿Llamen?—preguntó ahondando en el uso del plural.
-No te hagas el inocente conmigo muchachito, que aquí eso no te va a servir para nada. Estoy seguro que el cotilla de Nathan ya te habrá explicado lo que llamamos "clausula no escrita".
-Algo me ha comentado...
-Normal, no se puede estar callado a menos que no tenga algo en la boca.
Eric calló ante al comentario de su ahora jefe oficial. Ciertamente el pelirrojo una noche le hubo comentado el meollo de la "clausula no escrita".
/Flash Back/
Eric no era bobo, sabía bien que hacían sus compañeros cuando desaparecían después del show y algunos clientes con ellos, por eso Nathan sonrió con absoluto descaro cuando el pelinegro le acorraló para que le aclarase el tema.
-Vale, te lo cuento, pero no se lo digas a Boss. Verás lo que hacemos es..
-Ya sé lo que hacéis, vais a tiraros a esos hombres, la cuestión es que...
-Que no te suena haber firmado para eso ¿verdad?—interrumpió el pelirrojo, que soltó una risita cuando el pelinegro le asintió.—Verás eso es lo que llamamos la clausula invisible o no escrita, cuando nos convertimos en Bizarre Dolls Boss nos da libre albedrío para hacer lo que queramos por dinero extra. Sé que dicho así suena fatal, pero créeme te acostumbras a ellos y puedes ganar mucho más dinero que simplemente bailando. Boss no deja entrar a cualquiera aquí, y por cualquiera...
-Te refieres a cualquiera que no lleve al menos más de 2000 dólares en el bolsillo.
-Exacto. Aquí el negocio y el placer van de la mano Eric, si te conviertes en uno de nosotros lo entenderás.
/End Flash Back/
-Escucha chaval, al ser invisible no tienes por qué acatar esta clausula; después de todo no todas mis dolls la siguen.
-Pero los clientes lo esperan ¿verdad?
-Más bien, están muy malacostumbrados. Pero olvida eso por ahora, creo que ya sé cómo voy a llamarte.—desvió la conversación entrelazando las manos—Golden Sultan me ha dicho que eres educado y bastante propenso a ser "servicial" excepto con quién no debes. Eso me gusta. Así que te llamaré Butler, Black Butler. Ese será tu nombre a partir de ahora. ¿Te gusta?
-No sabría decir...
-Me da igual, de todas formas no voy a cambiártelo. ¿Hace un trago?—preguntó sirviéndose un coñac, Eric le negó con la cabeza.—Como gustes, ah y vete preparando para actuar acorde con tu nuevo papel.
-¿Cuánto más?
-¿Eh?
-¿Cuánto más se puede conseguir?
-Ya te subiré el sueldo ahora que eres formal, pero creo que te refieres a lo otro...—el pelinegro asintió despacio—Pues depende de lo bueno que seas. Aunque no menos de 1000 dólares.—se mantuvieron la mirada—Te lo estás pensando ¿verdad?, el dinero te tienta, como a todos. No te culpo, pero ten clara una cosa chico, no dejaré que lo hagas si resultas un auténtico fiasco. No necesito dolls encamadas que no sepan hacer bien lo que han ido a hacer.
-¿Y cómo piensa comprobarlo?
-Del mismo modo en el que lo he comprobado siempre. Me vas a tener que demostrar nuevamente que tienes lo que hay que tener, en una audición particular.
-¡Corten!
Sebastian y "Boss" salieron de la escena, procedieron a desmaquillarlos. El pelinegro no pudo evitar sentir las risitas traviesas de las mujeres ni la carcajada del peligris a su lado.
-¿Dónde está la gracia?
-Dínoslo tú Michaelis,—contestó su compañero—¿o te da corte? Vamos, a estas alturas toda América debe saberlo, y muy pronto Europa, Asia, etc...
-¿Qué bobadas dices?
-¿Tú no pasas por quioscos muy a menudo cierto?—el peligris ensanchó su sonrisa ante el entrecejo fruncido de Sebastian—Te hablo de cierta entrevista, hecha hace un tiempo, de ciertas preguntas y cierto reportaje que...bueno, que ya nos han terminado de aclarar por donde van los tiros.
Sebastian se quedó callado. Así que ya estaba aquí, Vanity Fair al fin había sacado la edición con su reportaje después de casi un mes.
Aproximadamente dos días más tarde Claude se encontraba en su casa con cierta revista en sus manos y crispando poco a poco cada vez más sus cejas ante lo que leía. Varios conocidos suyos que residían en América ya le habían llamado preguntándole desde cuando se había cambiado de acera; el actor suspiró, si sus conocidos ya le estaban atosigando bastante no quería ni pensar el discurso que su padre le daría cuando esto llegase a Europa. Aunque lo que se le hacía más raro sin duda era el hecho de que Sebastian no le hubiese llamado ya para ir a quemar la redacción de la jodida revista.
/-.-.-/
Las calles bullían de ajetreo, y en un semáforo Sebastian vislumbró a Agni y Soma. Pitándoles, les instó a que subieran a su coche. Los tres fueron a dar con sus huesos a uno de los restaurantes de Nueva York, el Balthazar, donde fácilmente encontrabas a cualquier estrella que le fuera lo sofisticadamente informal.
-¿Sebastian, seguro que estás bien?—preguntó Soma cuando ya iban por la mitad de la comida y el pelinegro se había comportado ya bastante raro además de beberse prácticamente sólo las dos botellas de vino que pidieron.
-Perfec...tamente.—contestó con un matiz de embriaguez.—Todo es culpa de—hipa—del idiota de Claude.
-¿De Claude? ¿Por qué dices eso?
-Porque...es...su culpa. Suya y de todo el...mundo—hipa otra vez.
-¿Esto tiene que ver con la entrevista verdad? Está en boca de todo el mundo.—preguntó Soma ya bastante encaminado.
-No. Con todo...
Soma le dio codazos a Agni para que pidiese la cuenta y se saltase los postres, Sebastian no estaba muy en condiciones de seguir y era mejor frenarle antes de que pidiera una tercera botella. Mientras, el ojirrojo murmuraba cosas y de vez en cuando hacía intentos de llamar al camarero.
-Sebastian, vamos, levanta te llevamos a casa y te duermes un rato.
-¡No tengo sueño!—protestó levantándose.—Soltadme, tengo que...que—hipa—ir a matar a ese cretino...
-Sebastian por el amor de Dios estás borracho y no vas a ir a matar a nadie.
-¡No estoy borracho! ¡Suéltame Golden Sultan!
Ambos actores hindúes ya pensaban seriamente en noquear al ojirrojo, en un descuido de ambos mientras salían del restaurante intentando recordar donde hubo aparcado Sebastian el coche, éste se esfumó.
-¡Agni, se ha ido!
-¡Pero si le vigilabas tú!
-¡Le he perdido de vista un segundo!
El matrimonio sudó frío, el actor ebrio y sólo no podía hacer nada bueno. Agni llamó a Edward para que le diese el teléfono de Claude, por él era por quién había que temer.
············Horas más tarde············
-Entonces muñeco ¿quieres que baile para ti?
-Sí...enséñame.
-No es lo único que puedo enseñarle a un hombre tan atractivo como tú.
-Je...¿y qué...me enseñarías?
-El Ars Amatoria.
-Dame el secreto...
/-.-.-/
Agni y Soma llegaron a su casa con evidente preocupación, no había rastro de Sebastian, y Claude les hubo dicho que no había ido con él.
-Agni ¿y si le ha pasado algo?
-Tranquilo mi amor, si mañana no aparece llamaremos a la policía.
-Este Sebastian, ¿qué le estará pasando por esa cabeza?
-Auguro que demasiadas cosas, y al menos la mitad de ellas tienen que ver con Claude.
-¿Con Claude? ¿Por qué dices eso?
-Ya sabes el dicho, del odio al amor y del amor al odio hay un sólo paso. Y creo que ambos están tentados a darlo.
-Si sabes que se llevan a matar. Y esa revista no ha hecho más que agobiarles a los dos, ahora todo el mundo cree que están juntos.
-Lo sé, pero siempre he sido más observador que tú mi príncipe.—contestó Agni dándole un beso a su pelivioleta.
············Esa misma noche············
Eran ya más de las 11, y Claude volvía de darse una vuelta por la ciudad con Will, al que se hubo encontrado buscando in Ipad. Y como no, el tema por excelencia salió.
-"Entonces ¿de verdad estáis juntos?"
-"¡Por supuesto que no! Esto es cosa de esos condenados, que lo han sacado todo fuera de contexto."
-"Aún a riesgo de que te ofendas pero la he leído y créeme, parece muy convincente."
El ojidorado gruñó recordando la conversación.
-Convincente, convincente...—refunfuñó. Y encima tal parecía que ese bobo de Sebastian había desaparecido. Bueno, por él como si había ido a estrellar un avión contra el edificio o a ponerle una bomba, ya aparecería.
Entrando a su edificio saludó con la cabeza al portero, que fue a decirle algo pero no tuvo tiempo, pues el actor desapareció por el ascensor. Llegó a su rellano y echó mano de la llave, sorprendiéndose cuando no encontró la cerradura echada del todo, había alguien más en su casa.
-"¿Para qué cojones tenemos portero entonces?"—pensó con enfado entrando despacio. Bueno, como últimamente andaba con tensión acumulada si el que había dentro se ponía chulo no pasaba nada por darle unos cuántos golpes. Vio luz en el salón y fue hasta allí.
-¡Por fin llegas! ¿Dónde estabas?
-¿¡Sebastian!—efectivamente, el intruso era su compañero ojirrojo, que estaba sentado tan ricamente en el sofá y con una poca de borrachera encima, todavía.—¿Qué haces tú en mi casa? ¿Y cómo has entrado?
-Por la puerta.—ríe, Claude se ofusca—Ay ay que te he entendido, pues verás resulta que el portero me ha dado la llave cuando se la he pedido porque a que no sabes qué ¡Se piensa que somos pareja!—vuelve a reír.
-Bonita melopea llevas encima.
-Eh oye que ya no estoy tan tocado como este mediodía.
-Ah que llevas así medio día, estupendo. ¿Y qué haces en mi casa? ¿Has venido a matarme tal y como dicen Agni y Soma?
-Podría, pero no he venido a eso...—contesta levantándose del sofá y caminando hasta él—Tú y yo tenemos un asunto que resolver.
Apegándose Sebastian casi susurra esa última frase a su cuello, la proximidad hace que Claude se fije en sus mejillas ligeramente rojas así como en sus ojos cristalinos producto evidentemente de todo el alcohol que el ojirrojo llevaba circulando por su sistema. Cogiendo aire, Claude lo dirige de nuevo al sofá y lo sienta.
-Sebastian estás borracho y yo no tengo ganas de jueguecitos.
-¿Por qué? No es nada que no hayamos hecho ya...—dice en tono cómico—Además, estoy harto de que todo el mundo hable y hable como una cotorra sin tener idea. Ahora todo el maldito universo piensa y cree que tú y yo estamos enredados, y eso me repatea. —se masajea la frente.
-Relájate, ya nos encargaremos de eso. Voy a hacerte un café, a ver si te despejas.
-No.
Sebastian le agarra por el brazo y le impide irse, tirando con fuerza de él y con una especie de llave lo tumba y se sienta a horcajadas encima para impedir que se mueva. Le sonríe con altanería.
-Apuesto a que no sabías que sé sambo de defensa personal.
-Pues no, no lo sabía. Suéltame o yo empezaré a hacer fuerza también.
-No, quiero practicar.
-¿Practicar qué?
-He leído el guión nuevamente, a partir de ahora tú y yo pasamos más tiempo juntos y no precisamente haciendo cosas inocentes, además del hecho de que también voy a acostarme con "Boss" y seguramente con unos cuantos más.
-Sebastian es ficticio. Ni tú ni yo lo hacemos ni nadie.
-Entonces ¿por qué te tensas cuando te toco? ¿Por qué tus ojos chisporrotean y relucen ante los míos?—preguntó con franqueza, el alcohol te hacía serlo, además de sincero.
-Yo no...
-Sí tú sí. Pero no pasa nada, no te voy a matar. Así que he pensado que...para hacer las cosas fáciles para los dos, tenemos que actuar.
-¿Actuar?
-Sí, actuar. Vamos a darles lo que quieren, después de todo la semilla malvada que esa revista ha plantado ya ha germinado y tú y yo vamos a hacer que crezca hasta que se pudra por su propio veneno.
-Estás diciéndome que finjamos que somos pareja de verdad ¿me equivoco?
-Chico listo...—bromea.
-¿Y qué dos neuronas de tu cerebro se han juntado y han decidido que era buena idea?
-Vamos, admite que en el fondo te parece una buena idea. Lo llevamos a término, todo muy bonito de puertas hacia afuera y luego cuando se termine "cortamos" y punto. Es una defensa perfecta, o que quieres ¿tenerlos atosigándonos a los dos todo el rodaje?
Claude calló, por muy descabellado que sonase el plan de Sebastian no parecía tan mala idea. Muchas estrellas dejaban caer o entrever que estaban juntas aunque no fuese cierto, y luego simplemente terminaban y cada uno por su lado.
-¿Y si no sale bien?
-Pues terminamos antes. ¿Qué pasa? ¿Te asusta que te vaya a poner los cuernos o que tú me los pongas a mí?—ríe—¿O es que temes enamorarte de verdad?
Claude abre los ojos como platos. Dios como odiaba a Sebastian borracho, incluso más que estando sobrio. Dejando caer la cabeza sobre el mullido cojín, oye al otro reír con malicia y es entonces que siente como le está desabrochando el cierre del pantalón.
-¿Qué haces?
-Practicar. Así es más fácil. No creas que supone nada entre nosotros, me sigues cayendo tan mal como siempre, pero los conocimientos que la morena pechugona de esta tarde me ha transmitido no van a desperdiciarse.-Ante la cara de extrañeza del otro prosigue- Y sí, me he acostado con una stripper. Hay que meterse en el papel.
Sebastian ríe, casi hasta con maldad. Claude menea la cabeza pero no le impide seguir a lo suyo, aunque su conciencia le dictase que no era lo correcto todo lo demás de su cuerpo se había rendido y hacía caso omiso.
-Entonces—se echa para arriba—te ayudaré. Es hora de interpretar; ya veremos que tal se te da.
-Mejor de lo que crees.
Y con fiera determinación juntan sus bocas en un ávido beso que es el comienzo de una noche muy muy larga.
-"Sólo espero que mañana te acuerdes de todo esto Sebastian Michaelis."—pensó Claude mientras sus ropas iban desapareciendo.
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Bueno gente, espero que os haya gustado. Está un poco liado lo admito -_-
Quiero aclarar que todo esto es muy impersonal, estos dos todavía no sienten verdaderamente nada el uno por el otro. Sólo es otra tonta artimaña convertida en un descabellado plan, que no os creáis que no hay como estos, que sí.
PD: Dentro de poco empezaré la colección de drabbles (De arañas y cuervos) porque es más fácil de escribir. Y en cuanto a la otra historia Corazón de tinieblas quiero haceros una pregunta ¿quién queréis que sea el demonio, Claude o Sebastian? La historia será algo diferente dependiendo de la elección , pero por favor no me pidáis las dos posibilidades ^^U
atte.-Cherry Cheshire ;)
