El calor no es bueno para concentrarse escribiendo -.-U

Rincón Respuesta: Izusspp: ¡no mueras, que si no me condenan a mí! xD me alegro de que por fin Sebastian no me quede tan uke ¡es un logro para mí! jaja muchas gracias por leer, como siempre :) / ChiharuLamperouge: ey, gracias por pasarte y perdona el lío de fic que llevo, no lo entiendo ni yo xD (bueno yo sí) jajaja ah y gracias por responder a mi pregunta :) ¡nos leemos!/ Elhy: ¡hola otra vez! jaja me alegra mucho ver gente de 10 minutos aquí también :), con el diálogo creo que te refieres al de "Undertaker" con Sebastian, pues bien eso forma parte de los recuerdos de Eric, una técnica de flash back en el rodaje ¿ok? Y gracias por responder a mi pregunta, nos leemos.

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Cap.6.-No lo llames amor, llámalo X

Fue una noche loca. Eso es lo que todo el mundo dice cuando se despierta a la mañana siguiente con un terrible dolor de cabeza e intentando poner en orden la amalgama de recuerdos más o menos borrosos que le inundan la mente.

-Aah, que dolor de cabeza.

Sebastian abrió los ojos, y al segundo deseó no haberlo hecho; la cabeza le martilleaba con fuerza, tenía la boca pastosa y un cansancio monumental. Dándose media vuelta su cara se topó con la de alguien más que en principio no tendría que estar ahí. Así que profiriendo una especie de grito/exclamación despertó a la otra figura, que imitando su proceso gritó también, y con tanto jaleo y enredo ambos terminaron por caer de donde estaban.

-Ouh...

-Dios, joder vaya despertar.

Se quejaron ambos, Claude asomó por uno de los filos de su cama mientras Sebastian lo hacía por el otro lado.

-Tú, menudo susto me has dado...—protestó el ojirrojo.

-¡Tú has sido el que se ha despertado gritando como un poseso!—exclamó el otro.

-Oh por Dios, no grites tanto. La cabeza va a estallarme.—se sujeta la cabeza con las dos manos.

-Bienvenido al maravilloso mundo de la resaca. Te está bien empleado por pasarte el día bebiendo.

-Oh cállate, me aumentas la jaqueca. Por cierto...¿qué haces tú en mi casa?

-¿En tu casa?

Aproximadamente unos 10 minutos después de que Claude le refrescase la memoria a Sebastian y que éste recordase por fin el motivo por el cual él no estaba en su casa sino en la del ojidorado, metido en su cama y ambos como sus madres les trajeron al mundo, todo pareció encajar.

-Ah, es verdad, hicimos un trato y después nos acostamos.

-Bueno por lo menos te has acordado de todo.—dice Claude restregándose un ojo para tratar de despejarse.

-Ni que tuviera memoria de pez. Oye, ya que tú estas mejor que yo ¿me haces un café?

-¿Quién te crees que soy? ¿Tu sirviente personal?

-No, pero eres mi pareja ficticia y además hay que tener un poco más de cortesía con los huéspedes.—contestó enrrollándose entre las sábanas con un matiz picajoso en su voz.

El ojidorado contrajo una ceja, agarró una almohada y la estampó contra su cara. El ojirrojo protestó y a pesar de su resaca agarró la otra almohada y empezaron una guerra con los pobres elementos decorativos, en la que ,no se sabe muy bien cómo, el resultado fue que terminaron haciéndolo otra vez.

-Te odio...—masculló Sebastian tirado en el suelo con Claude al lado suyo.

-Lo mismo te digo...

············Lunes············

Ambos actores habían quedado en los aparcamientos para concretar detalles de su "misión" antes de entrar en los estudios de grabación.

-Bueno, supongo que ya sabes lo que tenemos que hacer.

-Actuar bien.

-Por supuesto. Ya hemos ensayado bastante este fin de semana para que nos salga perfecto.

Sebastian ríe malicioso y Claude esboza una sonrisa del mismo estilo, casi era imposible saber a cual de los dos le divertía más todo esto. Echaron a andar hacia el estudio, algunas personas que había desperdigadas por ahí les saludaron; al llegar ante la puerta se miraron y asintieron, echando Claude su brazo sobre el hombro de Sebastian atrayéndolo hacia sí y entrando.

Todo muy bien hasta que verdaderamente el equipo se fijó en el modo en que ambos venían y todos se quedaron quietos, dejando a un lado lo que en esos momentos hacían, Edward, por ejemplo, casi deja escapar el café que tenía en la boca.

-Que alguien haga el favor de mirar el calendario para ver si hoy es el día de los inocentes.—exclamó finalmente el rubio.

Todos se miraron entre sí, algunos casi estuvieron tentados de ir a comprobar la fecha a pesar de que sabían a que día estaban, pero la escena lo valía.

-¿Esto que es? ¿Una broma de mal gusto para hacerme bajar la guardia verdad?

-¿Pero qué te pasa majestad?

-Menos cachondeo Sebastian. ¿Qué es esto?

Unos minutos después los tres habían salido fuera del plató, lejos de todo el barullo. Edward había encendido un cigarro y se lo fumaba con ansiedad mientras los dos actores respondían a su tercer grado.

-No me lo trago. No sé qué clase de historia os habréis montado pero yo no me lo creo. Os lleváis como el perro el gato y de buenas a primeras aparecéis diciendo que sois parejita feliz desde hace tiempo y que lo otro era simple mascarada para que la prensa no se os echase encima. ¿Os dais cuenta entonces de que ahora sí se os echarán encima?

-Podremos correr el riesgo.

-Probadlo.—espetó de repente, ante la cara de desconcierto de los otros se aclaró—Probadme que sois pareja.

Encogiéndose ambos de hombros, dando a entender que les daba igual, se besan bajo la atenta mirada de Edward.

-Eso no me prueba nada.—sentencia cuando terminan.

-¿Y qué pretendes, que lo hagamos aquí en medio?—dijo Claude con tono de réplica.

-Un beso puede no significar nada y yo no me fío de vosotros. Ya veremos si es verdad esta pantomima que os traéis.

Y dicho esto tira la colilla y la pisa, volviendo a entrar en los estudios. Cuando se quedan solos, Sebastian se gira para encarar a su compañero.

-No me metas tanto la lengua, pervertido.

-El fin de semana no te quejabas tanto.

-Dí lo que quieras.–—refunfuñó—Hoy toca rodar con Boss y contigo...

-¿Qué pretendes, que haga una escena de celos?—inquirió desdeñoso.

-No creo que sea necesario, si ese pelo desteñido se pasa de listo...—se cruje los puños—le partiré la nariz.

Más tarde, ya en plató y con todo el mundo más calmado y listo para rodar, aunque todavía expectantes y al acecho tras el bombazo de ambos protagonistas, Boss y Sebastian estaban listos para cumplir con sus papeles.

-¡Muy bien chicos, el ensayo ha sido bueno! ¡Vamos a probar con las tomas! ¡Quiero concentración!

-Tranquilo Michaelis, sólo piensa que su cara es la mía. Aunque me considero más guapo y evidentemente con más experiencia.—picó el peligrís, que desde que se hubo enterado no paró de hacer comentarios sarcásticos y expresiones provocativas que estaban empezando a irritar al ojirrojo y que el ojidorado se plantease seriamente el cerrarle la boca de un puñetazo.

Hacía ya rato que hubieron comenzado esta peculiar audición que Boss tenía preparada para él. Ni Nathan ni ninguno de los otros le hubo comentado nada, aunque la verdad era que los bailarines y el resto no hablaban demasiado acerca de su excéntrico jefe.

-Eso es mi pequeño doll, justo así. Mueve un poco más las caderas, no sólo de abajo a arriba.

-Dios, deje de llamarme pequeño doll, es de lo más incómodo.—farfulló Eric jadeante.

-Vamos vamos Black Butler, buscas el aprobado, así que deja que el profesor te ponga el mote que le dé la gana al menos durante este tiempo.

Eric chasqueó la lengua y dejó que Boss siguiera guiándole, apoyado en su pecho blanco inmaculado nota sus manos agarrarle con más fuerza de las caderas y profundizar más con el vaivén, Eric arqueó la espalda.

-Vamos, un poco más de teatro Black Butler, no todos te gustarán—gruñe entre jadeos aumentando su ritmo y logrando que su empleado apretase los dientes y emitiera jadeos más intensos—no todos se portarán igual, no todos te inspirarán confianza, pero si te los llevas para sacarles el dinero entonces...¡hazlo como está mandado!

Con ese último grito llegó el éxtasis, éxtasis que Eric no sintió pero que Boss sí; después de todo ya se había acostumbrado a entrenar a sus dolls o a "consolarlas" tras su primera vez con los clientes si el que les hubo tocado resultaba ser un auténtico cerdo. Normalizando su respiración hace que Eric se caiga de encima suyo a su lado, el bailarín estaba medio ido.

-Agradece que yo haya sido tu primera vez de este modo gatito. Ahora ya sabes lo que hacer.—termina de decirle echándose a su lado y encendiendo un cigarrillo del paquete que aguardaba paciente encima de la mesita.

-¡Corten! ¡Muy buena!

A pesar de seguir mostrando desconfianza ante la supuesta relación de sus dos actores principales, Edward le echó unas cuantas miradas fugaces a Claude en lo que duró la escena, el ojidorado estaba allí, a pocos pasos de él sin apartar la mirada del rodaje ni un segundo, el rubio casi podría jurar que no pestañeó ni una sola vez. Cuando Sebastian y Boss se levantaron de la cama y se pusieron encima los suaves albornoces, la supuesta pareja se juntó, dándose un pequeño pico; Edward frunció el ceño, pero su gesto de sorpresa fue épico cuando Boss se llevó un bonito y certero golpe de parte del ojidorado cuando hizo la gracia de tocarle el culo Sebastian tras pasar a su lado.

-Ouch...eso ha dolido.

-Te dolerá el doble si lo vuelves a intentar.—amenazó el ojidorado, el ojigris le miró desafiante esbozando una sonrisa fiera.

-Y por partida también doble.—finalizó Sebastian haciendo sonar sus nudillos.

-Vale, vale...no me matéis, parejita.

Sebastian le tira un vaso de plástico que el hombre esquiva. Edward interviene.

-Bueno bueno ya está bien. Se acabaron los flash-backs de Eric, volvemos al presente, entras tú Claude. ¿Listo todo el mundo?—el equipo asintió—Bien ¡pues empecemos de nuevo!

Le había costado lo suyo echarle valor, pero ahí estaba otra vez, otro viernes por la noche esperando que el enorme portero terminase de comprobar de arriba a abajo al tipo que tenía delante suyo. Cuando acabó le llegó el turno a él, el portero le examinó con la vista de arriba a abajo y luego con absoluta simpleza, más de la que hubo empleado con el de delante, preguntó:

-¿Efectivo o tarjeta?

-Tarjeta.—contestó, ya conocedor de que el hombre no dejaba pasar a cualquier pelagatos. El portero soltó una ligera risita.—¿Qué le hace gracia?

-Si no estoy mal usted es uno de los del bufete de abogados de la semana pasada ¿con cuál de todos ha caído? Aunque si viene sólo con tarjeta a lo mejor no tiene lo que quiere...

-No he venido a eso.

-Ya, todos dicen lo mismo.—dice a media voz haciéndose a un lado.

Como llegó relativamente temprano todavía no había mucha gente, pues los dolls no empezaban su número hasta la medianoche y todavía eran las once y media. Dirigiéndose a la barra decidió terminar pronto.

-Eh oye.

-¿Deseas tomar algo?—inquirió el barman, que en esos momentos charlaba con uno de los bailarines.

-No. Quiero que me digas si uno de tus compañeros está esta noche.

-Igual no, no todos estamos las mismas semanas guapo.—respondió con rapidez y desparpajo el bailarín de la barra, un chico joven de cabellos anaranjados y vestido de colores turquesa en un escueto traje de lencería.

-Cierto.—contestó ahora el barman—Yo soy Golden Sultan y él es Blue Robin, ¿a quién buscas?

-A un tal Black Butler.—esta declaración pareció no gustarle mucho al pelinaranja, que frunció el ceño, achicando sus ojos azules.

-¿Por qué todos le buscáis a él? Yo lo hago mejor.

-Blue.—regañó el otro arreglándose una mecha de su cabellera violeta—Estás de suerte, sí está hoy, pero tendrás que esperar hasta después de la actución.

-No tengo tiempo ni ganas de esperar.

-Que impaciente—bromeó Blue apegándose a él—si tanta prisa tienes yo estoy más disponible.

-¡Sebastian a escena ya!—ordenó Edward en tono flojo.

-Ion ¿has visto mis guantes? Como el idiota de Nathan me los haya vuelto a coger juro que lo...

Y allí estaba, igual que la semana pasada, enfundado en ese erótico traje, y por lo que parecía, sorprendido de verle.

-Tú, no esperaba verte hoy.

-Tienes algo que me pertenece y he venido a buscarlo.

-Vaya no me digas. ¿Me acusas de algo?—preguntó divertido poniéndose de muralla entre el abogado y el otro bailarín, que inmediatamente protestó, Eric pasó de ello.

-Tienes mi corbata. Devuélvemela.

-¿La quieres?—preguntó, Jared entrecerró los ojos—Pues ven a por ella.

Jared no supo si tomarlo como un desafío o una simple invitación, pero decidió seguir los pasos del bailarín, que se adentró tras las cortinas de terciopelo negro. En la barra Golden Sultan le sirvió un margarita a su compañero.

-Como sigas mirando tan fijamente las cortinas estoy seguro de que acabarás prendiéndoles fuego.

-Esa zorra de hombre.—da un trago—No sé cómo lo hace para llevárselos a todos a la cama. Eso sí, a todos los guapos.

-¡Corten! ¡Pasamos a la siguiente escena! ¡Todo preparado!—en cuestión de un par de minutos todo el equipo puso en marcha la siguiente escena, es decir la del dormitorio del Bizarre Dolls. Cuando finalizaron alzaron los pulgares y Edward dio el pistoletazo de salida.

El bailarín le guió escaleras arriba con total tranquilidad y le hizo pasar a una habitación, una vez dentro los dos, Eric echó el pestillo, esta noche tampoco se escapaba. Y que Boss le perdonase por no salir a bailar.

-Bueno ¿me la vas a dar? ¿o me pongo a buscar?

-Que impaciente.—protestó paseándose por el cuarto y haciendo como que buscaba, aunque en realidad sabía perfectamente dónde ir—¿es esta?

Alzó la corbata, Jared fue a quitársela, pero Eric fue más rápido y la escondió tras su espalda.

-Dámela.

-Oblígame.

Esa declaración de guerra crispó los nervios del abogado, que se lanzó a quitarle su accesorio, estuvieron jugando al corre que te pillo un buen rato por toda la habitación, hasta que el de ojos oro consiguió atrapar a su escurridizo contrincante. Se dispuso a marcharse.

-¿Y ya está? Venga hombre, que lo estábamos pasando bien.

-Cállate bailarín. ¿Por qué narices has cerrado la puerta?

-Ay ya, sólo tienes que descorrer el pestillo. Al menos...agradéceme que te la haya devuelto.

Jared suspiró, este chico no se rendía.

-¿Qué quieres?

-A ti.—respondió tajante lanzándose a por él como un león se abalanza sobre un antílope, y en cierto modo él tenía de fiero lo mismo que uno. No supo si resistirse o salir huyendo, pero no hizo ninguna de las dos; se rindió y nuevamente se dejó hacer.

-"¿Qué me estás haciendo Eric Swan?""¿Qué estás haciendo de mi?"

Lo siguiente del día ambos actores estuvieron entretenidos rodando escenas que el director clasificaba de X, aunque el rubio debía admitir que ambos estaban más sueltos, más colaborativos. La duda de su cabeza se estaba liando ella sola, ¿sería verdad que son pareja? Decidieron terminar cuando ya empezaba a caer el sol.

-No sé si lo estáis haciendo de puta madre o es que yo estoy crédulo hoy, pero estoy empezando a creerme eso de que sois pareja.

-Es que lo somos.

-Sí vale.—contestó cansino—Y a todo esto ¿vivís juntos? Porque sé que cada uno tiene su casa.

La pregunta les pilló a traición, eso no lo habían pensado. Menos mal que el cerebro de la operación reaccionó a tiempo.

-Todavía no vivimos juntos, pero seguramente un día de estos sí lo hagamos. ¿Verdad Claude?—preguntó Sebastian agarrándole del brazo y presionándoselo.

-Cierto.—respondió con calma besándole en el pelo.

-Me sacáis de quicio.

Más tarde ambos actores salieron bien agarrados del estudio y fueron al parking a recoger sus respectivos coches. Cuando llegaron y se aseguraron de que estuvieran solos se soltaron.

-¿Por qué tu coche es el doble de bestia que el mío?

-Porque es un Porsche y es todoterreno. ¿Iba en serio lo de vivir juntos?

-Si hubiera dicho que no, habría cantado mucho. De momento no hará falta, pero igual tendríamos que probar, una semana en tu casa otra en la mía. Yo no le veo problema.

-Tú lo ves todo siempre muy bonito.

············Un par de días después············

-Recuérdame cómo me he dejado convencer.

-Aceptaste después de una de nuestras noches. Además no te quejes, que hemos empezado por tu casa.

Claude sintió una gota resbalar por su frente, jodido Sebastian. Siempre se salía con la suya después de que se acostaran, algo que estaban transformando en costumbre a pesar de que su relación seguía siendo la misma. Cargando él una maleta pasó a su habitación para hacerle sitio al equipaje del ojirrojo, antes habían hecho lo mismo pero a la inversa, es decir, hubieron llevado una maleta con su ropa a la casa del otro actor; así no tenían que andarse con mudanzas cada vez que cambiasen de casa.

Y así empezó la convivencia. Los dos primeros días los pasaron discutiendo, pues cada uno tenía sus manías y gustos.

-¡Te digo que yo duermo en el lado derecho de la cama!

-¡Si hombre! ¡El lado de la ventana se sortea!

Y cosas por el estilo.

-¡Sebastian por Dios quita eso de mi televisor! Lo dañas.

-¡Oye yo a ti te dejo ver tus series en paz! ¡Así que déjame ver Jershey Shore!

Curiosamente y aunque ninguno se daba cuenta estaban empezando a comportarse como una pareja de verdad. Y entre la convivencia y el rodaje estaban comenzando a entenderse, aunque fuera un poco.

-A la serie le queda poco para terminar la primera temporada...

-Cierto, nos faltan las últimas escenas, y por fin Ash entra en escena.

-Actuando de uno de mis clientes. Uno muy pesado. Bah, que más da.—se despereza el ojirrojo, acomodándose en el sofá que en esos momentos compartía con Claude mientras veían un partido de baloncesto.

-Bueno, a él no te lo vas a tener que tirar.—comenta el ojidorado dandole un trago al bote de cerveza que tenía.

-¿Celoso?—picó Sebastian pellizcándole en el brazo.

-Mucho. "Mi amor".—respondió en tono de guasa dándole con un cojín. Sebastian se rió y le devolvió el ataque.

A la mañana siguiente Claude decidió salir temprano para gestionar cuentas junto a su mánager, dejó a Sebastian durmiendo y le colgó una nota en la nevera para que la viese cuando despertase, así luego no tenía que andarse con explicaciones. Cerca de las 10 el otro despertó, se levantó y fue a despejarse al cuarto de baño, le extrañó no ver a su anfitrión hasta que se percató de la nota en la nevera. Encogiéndose de hombros puso en marcha la Nespresso y el tostador. Diez minutos después disfrutaba de un buen desayuno mirando la tele de la cocina, el ruido del teléfono le sobresaltó e hizo que la mermelada de su tostada casi se cayese. Al trote fue a por el aparato, descolgándolo con rapidez.

-¿Diga?—preguntó masticando la tostada.

-"¿Claude?"

-No él no está, volverá en un rato. ¿Quién le digo que llama?—inquirió dándole otro mordisco a su desayuno.

-"Dile que soy su padre."

Sebastian se atragantó y el individuo colgó. Un rato largo más tarde el dueño del ático volvió.

-¿No piensas repasar el guión?—preguntó nada más llegar al encontrarse a su compañero a cuatro patas en el suelo y estirándose de todas las formas posibles, evidentemente practicaba algunos estiramientos de su técnica de lucha.

-Hola a ti también.—refunfuñó sin dejar lo que estaba haciendo.—Por cierto ha llamado tu padre.

-¿¡Qué!

Claude se quedó blanco como la cera y cogiendo a Sebastian lo levantó del suelo de un tirón y lo puso a su altura agarrándole los hombros.

-¿¡Cuando!

-Hace ya rato. Ay ya, suéltame ¿dónde está el problema? Ni que tu padre fuera a comerte.

-Tú no le conoces.—suspiró yendo a por el teléfono, marcando, esperó paciente.

-"¿Diga?"

-Hola papá.

-"Vaya, por fin te dignas a aparecer." "Hola a ti también y ahora haz el favor de explicarme cómo está eso de que de buenas a primeras me has salido gay."

-No es tan catastrofista como lo estás pintando.

-"Y me imagino que quién ha contestado el teléfono ha sido ese chico con el que estás, porque ya me conozco la voz de tu mánager y la suya no era."

-Sí, esa voz era de Sebastian, mi...—vacila—mi pareja actual.

-"Estupendo, ya he hablado con mi yerno."-comentó sarcástico-"Ay Dios, esto sin duda te viene del gen francés de tu madre."

-¿¡Eres mitad francés!—exclamó Sebastian, sobresaltando a Claude. El ojirrojo se había colocado con mucho sigilo tras su espalda y escuchaba con atención la charla padre e hijo.

-¡Sebastian no seas cotilla, quita de ahí! Bueno papá déjalo, ya soy mayorcito para hacer con mi vida lo que quiera.

-"Cierto, ya estás muy grande como para que yo tenga que andar detrás de ti hijo, sólo espero que no te equivoques con las decisiones que tomes." "Nos vemos cuando vuelvas a Europa, oh y dile a tu...lo que sea, que tiene que mejorar sus costumbres al teléfono."—y colgó.

-Adiós a ti también.—bufó el ojidorado dejando el teléfono en su sitio. Sebastian le seguía como si fuera su sombra y le miraba sin un ápice de disimulo. Gruñendo, Claude se da la vuelta y pilla al ojirrojo por sorpresa, agarrándolo como si de peso ligero se tratara, lo echa sobre el sofá de una sóla vez.

-¡Eh!

-¡Deja de seguirme como si fueras mi sombra!

-¡Es de cobardes atacar sin avisar!—gruñe poniéndose de pie sobre el sofá, conocedor de que esto molestaría al otro, y cuando le tuvo cerca para que lo sentara o lo quitara, le ejecutó una llave de sambo que lo tumbó todo lo largo que era en el suelo. El golpe sonó bastante.

-Aaah, eres una mala bestia Sebastian.—protesta Claude sobándose con el brazo libre la espalda, pues el otro está apresando por su agresor.

-Ya sabes como es nuestra "relación". No sabía que tuvieras sangre francesa, aunque bien pensado ya empiezo a entender por qué se te dan tan bien los besos franceses.—ríe soltando su brazo y tomando asiento en el suelo de madera. Claude exhala aire y se incorpora hasta tomar asiento también.

-Mi madre es francesa, y mi padre es inglés. Pero se separaron cuando yo tenía 12 años, desde entonces pasaba medio año en Inglaterra y otro medio en Francia; aún así no se puede decir que viviera mal. Lo que mi madre me consentía por un lado mi padre me lo desconsentía por el otro.

-¿Y cómo llegaste a ser actor? ¿Estudiaste arte dramático?

-No, de hecho fue pura suerte. Un conocido de mi madre se fijó en mi cuando tenía 19 años, y dijo que sería perfecto para actuar; al principio me negué, pero acabé aceptando tras que insistiera mucho y bueno de ahí unas cosas llevaron a otras y aquí estoy.

-Oh, joder que complicado. ¿Y qué estarías haciendo si no fueses actor?

-Otra cosa, quién sabe. Supongo que aprovechar el título de empresariales que me saqué hace años cuando terminé la carrera.

-Qué aburrido. Esto renta más. Oh y dile a mi "suegro", que mis modales son perfectos; no veas lo quisquillosa que era mi madre para eso.

-Me lo creo. Tendrás que presentarmela un día de estos.

-¿Tan pronto quieres conocer a tus suegros? Yo esperaría al día de la boda, por si tienes que salir corriendo.—bromea.

-Entrenaré para cuando llegue ese día, aunque me figuro que tardará bastante.

-Seguramente—se tumba en el suelo, colocando las manos tras la cabeza—porque de momento tú y yo no entramos ni en la categoría de follamigos. Estamos cerca, pero todavía no.

-¿Eso quiere decir que te estás esforzando Sebastian? No si al final va a resultar que nos podemos llevar bien y todo.

-No me tires de la lengua. Vayamos poco a poco, así es..."más romántico".—termina echándose a reír, Claude suspira pero finalmente también ríe.

-¿Quieres una cerveza?

-Claro. Va a empezar el partido.

Ambos se levantan del suelo, y mientras uno va a por un par de cervezas otro enciende la tele y adecenta un poco el sofá. Cuando están listos se sientan juntos y abren las latas. Pobres ingenuos, ni ellos mismos se dan cuenta de que en estos momentos verdaderamente son como una pareja.

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En el próximo capítulo rodamos el final de la primera temporada, CH dirá el nombre de la serie y las cosas se complican en la cabeza y en el corazón de Claude.

Oh, todavía no he puesto nada de lemon, pero lo habrá, es que quiero que sea cuando estos dos sientan algo de verdad. Aunque técnicamente ya lo han hecho xD

atte.-Cherry Cheshire ;)