Aqui tienen la continuacion de mi fic
espero que lo disfruten, 9 pags de accion, un poco de romance y traicion
Twilight, y todos lo demas, es propiedad de Stephenie Meyer.
Capitulo 6: Lobos en la Push.
-Me siento como el negro de Harvard.
Kathie guardaba sus cosas en el casillero mientras murmuraba tales palabras.
Había pasado una semana y tal como se espero, y le dijeron, más de la mitad de la escuela la ignoraba por completo, el resto, pues hablaba de pestes sobre ella, inventando historias por ser la nueva, la manzana podrida del canasto.
-Tómalo como parte de la supervivencia.
Jackson se le apareció de golpe una vez que ella cerró su casillero, por lo que se sobresaltó un poco. Respiro hondó y le sonrió.
-Todo en mi vida es una supervivencia… y créeme, ninguna le gana a mi tía. – Le aseguró pensando en Alice.
-Es la hora del almuerzo, ¿Comamos juntos?
-¿Y tus amigos? – Enarcando una ceja, en la primera semana, ellos no se habían acercado para comer ya que estaba rodeado de sus amigos y como no quería arruinar el ambiente, comía sola.
-Tú eres más importante en estos momentos.
Kathie apretó con un poco más de fuerza sus libros o perdería el control.
-Guau, eso sonó como si quisieras coquetearme. – Se burlo y disfruto el ver como su broma causo que Jackson mirase a su izquierda con una sonrisa que para ella, era encantadora y con una mezcla de tentación. – Y aún cuando pierdes tu tiempo en ligarme… acepto.
-Vaya, me siento muy afortunado. – Siguiendo con la broma.
Entraron al casino, ignorando la mirada del resto, el desagrado de ver a esa chica en terrenos sagrados y la incredibilidad por ver a uno de los suyos como si nada a su lado, y justamente tenía que ser Jackson, el más apuesto y temido en la escuela de la reserva.
-¿Quieres ir al atardecer a la Push? – Le dijo de golpe mientras llenaban sus bandejas con comida.
-¿La Push no es la playa? – Pregunto con algo de inseguridad. Quería asegurarse para probar sus conocimientos sobre el lugar.
-Así es. – Sonriendo al ver lo muy rápido que aprendía. – ¿Te parece bien en el atardecer? La vista es preciosa y aun no lo has visto.
-Claro, será divertido. – Aceptando la propuesta con una sonrisa al momento que le pagaba a la cajera.
-Entonces nos vamos en la Push. – Caminaban hacía una mesa que estaba desocupada. – ¿Vamos en tu jeep o en mi camioneta?
-Tu camioneta, no se me el recorrido hasta allá aún y no quiero correr riesgos. – Se sienta en la silla, dejando su bolso al lado de su bandeja y veía como su amigo se sentaba frente a ella.
-Descuida, no hay problemas… soy un gran conductor. – Le aseguro con una fingida voz de orgullo.
-¿Por qué no me siento tranquila con eso? – Siguiendo con el juego.
-¡Jackson! – Oyeron.
-Hey Rosa, ¿Ya estas de alta?
-Recién anoche se me curo el resfriado… odiaran casi todos de nuestro clan al doctor Carlisle, pero no pueden negar el buen medico que es.
-Rosa, ella es Kathie Swan.
-Oh, la escuela no para de hablar de ti.
-Es un logro. – Dijo con ironía.
La observo fijamente, por su actitud, se podía ver que era alegre y no le preocupaba ni siquiera lo que pensaría el club de fans del muchacho porque lo abraza por atrás, rodeando su cuello como si nada. Es raro ver que su tono de piel no era moreno claro u oscuro como los demás de la reserva, pero tampoco era blanco, de seguro debió pasar unas vacaciones al exterior del pueblo y regreso con un lindo bronceado. Le gusto mucho el tono negro de sus ojos, como las plumas de un cuervo, incluso se la imagino seria y juro que sus ojos competían con los dorados de esos animales voladores. El color de su cabello era un castaño bien oscuro, se podía confundir con el negro, caía hasta sus codos con elegancia, parecía que lo tenía bien cuidado por el brillo que este emanaba y lo tenía ondulado, adornado con un simple cintillo negro. Su vestimenta consistía en unos jeans azules bien oscuro, con unas finas líneas blancas, tenía unas botas blancas que le rebasaba los tobillos y eran planos, sin tacón que combinaba con su chaqueta del mismo color y que llevaba abierta, revelando una blusa negra que era tapado por un suéter de largas mangas de color verde con un pequeño escote en V.
-Me agradas. – Dijo Rosa de golpe, sin borrar su sonrisa.
-¿Perdón? – Saliendo de sus pensamientos.
-Que me agradas. – Repitió, acercándose a ella para luego abrazarla por el cuello como hizo con Jackson segundos antes. – Seamos amigas.
-¿Deliras? – Se atrevió a preguntar enarcando una ceja.
-¿Lo estoy? – Viendo a su amigo, en busca de respuesta, pero este simplemente agacho su cabeza para seguir comiendo. Kathie sospecho que él no quería decir la verdad de sus pensamientos sobre Rosa.
-Es decir, no soy de aquí, soy la manzana podrida de este escuela, no creo que…
-Pero si Jackson esta contigo, ¿Por qué yo no? No juzgo a las personas por lo que tienen o donde son, sino por COMO son. – La toma de las manos. – Seré tu primera amiga oficial femenina en Forks.
-Eh… ¿Viva? – Fue todo lo que dijo, no sabía que decir ante aquella chica rara y sus palabras, por momentos pensó que era la hija pérdida de su tía Alice… a lo mejor una bis sobrina, quien sabe… pero sinceramente le agradaba Rosa, la encontraba una persona muy feliz e inteligente, no como los otros que la juzgaban sólo por ser la invasora.
-Bien, ahora me presentaré… me emocione tanto que se me olvido. – Algo avergonzada por su actitud de hace unos momentos, pasando una mano tras su cabeza. – Mi nombre es Rosa Bigby, tengo 15 años, pero cumpliré los 16 en dos meses.
-Un placer Rosa. – Ambas mujeres estrecharon sus manos.
-Es muy bonito Rosa. – Le aseguro Jackson mientras comía. – Pero deja que Kathie coma. – Le pidió, señalando el plato casi sin tocar.
-Ah, es verdad. – Deja sus cosas en una tercera silla desocupada. – Voy por mi almuerzo, ahora regreso. – Se va hacía las bandejas corriendo.
-Tiene demasiada energía.
-Y algunas veces es un fastidio. – Aseguro Jackson, comiendo con desagrado su almuerzo.
-Jackson. – La voz de Kathie había cambiado, parecía estar intrigada y confundida. – ¿Por qué ella dijo que todos odian a Carlisle?
-Bueno… son supersticiones de los viejos, ya sabes, no le agradan mucho lo que son exteriores… y bueno, eso se pega en las generaciones, pero ahora no lo pescamos mucho, creemos que los viejos están chiflados.
-Oh, ya veo. – Agachó su cabeza para seguir comiendo.
En el momento que bajo su vista, el rostro de Jackson cambio, se volvió un poco más serio y enarcó sus cejas, parecía que ahora ya no veía a su amiga, sino a un enemigo. Apretó sus manos en forma de puños, furioso con el mundo y consigo mismo.
A unos metros, estaba Rosa con una expresión tranquila y comprensiva en su rostro, no lucía tan alegre como antes, se veía incluso más madura, sus manos sostenían su bandeja y sus ojos estaban fijados en esos dos, pero especialmente en Jackson, analizaba las facciones de su rostro como si leyese un libro.
-No puedo imaginarme lo duro que es, pero… Jackson, no hagas cosas que no te agradan, no te sientas obligado.
Las clases terminaron antes, así que quiso aprovechar la ocasión para ir a la escuela de Forks y ver a su prima Melody, por si les parecía bien salir en un día de compras. Su jeep se detiene en un lugar libre en el estacionamiento y decidió esperar a que terminase la clase apoyada en el volante. Se quedó así por mucho tiempo, estaba pensando en su incidente con esa misteriosa vampiresa y en la gente que la rodeaba…
Estaba segura que era la ignorante que no sabía nada, sentía que le estaban ocultando cosas, incluso Jackson, es como si él… si él…
Supiese que era una mestiza… y que él sólo estaba a su lado para vigilarla como a un enemigo… una presa para matar en caso que salga de control.
Lanzó un leve grito de queja, no lo quería aceptar.
Se apartó del volante para apoyarse en su asiento y respira hondo varias veces.
-Se que estas en el asiento de atrás Peter.
Finalmente abre sus ojos, viendo a su primo a través del espejo retrovisor. Giro su cabeza y lo encaró con la mirada, notó que usaba un conjunto de negro: Zapatillas, jeans, chaqueta de cuero y una pollera. La gente de seguro le llamaría la atención de que él ande con esas pintas con aquel clima tan helado. Lanzó un suspiro.
-Para que me hayas notado, significa que se acerca tu día "favorito" del mes.
-Oh si, como adoro esos días. – Murmuro con sarcasmo. Le hecho un segundo vistazo a lo que estaba usando. – Se que no te gusta usar mucha ropa, pero… ¿Podrías tratar? Llamas la atención con esas pintas. – Le regaño al momento que volvía a apoyarse cómodamente en su silla y se cruza de brazos.
-No eres mi madre. – Fue su respuesta, imitándola.
-Ni a ella le haces caso al parecer… ¿O te gusta que ella te regañe? – Sonríe con gesto de burla. – ¿No me digas que tienes complejo de Edipo?
-Muy graciosa, muy graciosa… tanto que olvide reírme.
-¿No deberías estar en clases?
-¿Por qué? Son aburridas.
-Peter… quiero que me respondas algo con sinceridad. – Alzo su cabeza para verlo a través del espejo, a pesar de no verse directamente, sus ojos estaban cruzados y se miraban con seriedad. – ¿Qué me están ocultando?
-Comienza tú… ¿Qué nos ocultas de tu accidente?
Kathie gruño.
-Creo que deje bien explicado que choque con un árbol.
-Entonces ambos vamos a jugar al juego de mentiras. – Dijo con un tono de diversión, disfrutando el gesto de su prima.
-Vaya, ¿Estás preocupado por mí? ¿Por eso preguntas tanto?
-No te hagas ilusiones… simplemente me he fastidiado de ver al tío Ed andando en la noche de un lado para otro, intentando buscar rastros de otros vampiros.
Por una fracción de segundos, Kathie tenso su cuerpo y tuvo que hacer un gran esfuerzo para permanecer seria y no alterarse por aquella confesión… ¿Eran ciertas o sólo una mentira de su primo para ganar este pequeño pleito? Dos pueden jugar a lo mismo.
-¿Tú crees que me voy a creer eso? – Lanzo un largo suspiro y hace movimientos negativos con la cabeza. – Siempre andas mintiendo para que te diviertas conmigo, Peter. Nunca cambiarás.
-¿Y qué harías si te dijese que no es mentira?
Ambos se miraron fijamente, parecían estar en un combate de miradas, esperando a que el otro parpadee y pierda, confesando toda la verdad, pero ninguno de los dos tenían pensado perder.
-¡Hola! – Ambos se sobresaltan por la repentina aparición de Melody, con una radiante sonrisa y sentándose en el asiento del copiloto. – Supe que vendrías a visitarme, así que me escabullí de clases.
-Al parecer, ser vampiro puro hace que también te dé igual la escuela.
-Tenemos todo el tiempo del mundo. – Le recordó su primo.
-¿Y qué hacen juntos sin explotar en una discusión? – Pregunto Melody al momento que su prima encendía el vehículo para dar marcha.
-Conversando. – Fue todo lo que dijeron.
-¿Vas a hacer algo esta noche con tu amigo Jackson? – Preguntó. Su mirada estaba clavada en Kathie.
-Deberías saberlo, ¿No heredaste la habilidad de ver el futuro?
-Oh vamos, déjame actuar un poco normal una vez en la vida. – Le decía en un puchero, le parecía muy raro que Melody dijese tales palabras, o que insistiese en saber… como si no sabía que iba a pasar la en la Push con Jackson… eso es imposible. – Dime, dime, dime.
-Vale, vale… ¡Sólo deja de chillar! – Alzando su mano derecha para interrumpirla. Gruño al ver como sonreía con inocencia. – Pienso ir a la Push con él esta noche.
Casi le da un infarto al oírla gritar. Se le veía sorprendida, nerviosa y preocupada… y extrañamente, Peter estaba igual… muy bien, esto era extraño, le estaban ocultando algo… eso o de golpe, a Peter se le dio lo de buen primo amoroso. Tembló, daba miedo con sólo pensarlo.
-Kathie, ¿Por qué no mejor no vamos a mi casa y vemos pelis? Hace mucho que no lo hacemos.
-No. – Dijo tajante. – Ya quede con él y no rompo mis planes.
-¿Y si te llevamos a la fuerza? – Sugirió Peter en un tono autoritario, recuperando su compostura.
-Quiero ver que lo intenten. – Dijo para luego apoyar su dedo gordo en su labio, lista para morderse en caso de que la ataque su propia sangre.
-Por favor Kathie, no vayas a la Push sola con él… - Melody se lo suplicó. – Quédate en la casa por lo menos, juega ajedrez con tío Charlie y el señor Billy… lo que sea, pero no estén solos.
-¿Qué me están ocultando? – Dijo al momento que pisaba el freno de golpe. – Odio ser la única ignorante… ¡hablen ya!
-No más mentiras.
-Peter. – Regaño Melody.
-No. – Él niega con la cabeza y toma a su prima mitad humana desde los hombros. – Tú crees que puedes tener lo que quieres negándote a la verdad, pero no es así. – sus labios se acercaron peligrosamente a su oído derecho, parecía un animal en asecho. A pesar de que Kathie estaba con los ojos humedecidos y con un poco de miedo, seguía con una expresión sería. – No puedes escapar a lo que eres y lo sabes… lo quieras o no… eres parte de la noche, de nosotros…
-Cállate. – Susurro con un tono de negación y furia.
-Eres un vampiro. – Ataco al fin.
-¡FUERA! – Grita con los ojos cerrados, derramando al fin las lágrimas. Cuando los abrió, estaba sola, sus primos se habían ido. – No quiero. – Susurro para luego ahogarse en un llanto.
-Esa no era la forma correcta. – Alegaba Melody a su primo. – No hicimos más que hacerla llorar.
-Así dejaba de preguntar. – Dijo indiferente, con la vista al frente. – Recuerda que no podemos decirle lo que sabemos o los grandes nos sermonearían.
-¡Pero Peter…!
-Además. – Interrumpiéndola. – No hay mentiras en mis palabras… si quiere ser normal, por mi vale… pero que no se niegue a la verdad… me enferma eso. Puede esforzarse todo lo que quiera por ser normal, pero nadie puede escapar a lo que es realmente… ella es vampiro… nosotros somos vampiros… nos guste o no.
-Peter. – Melody miraba a su primo con sorpresa y un poco de admiración, algunas veces olvidaba lo maduro e increíble que podía llegar a ser por andar mostrando una faceta de engreído superior.
-Concéntrate en todo lo que puedas. Tenemos que saber si habrá peligro.
-Claro… lo haré. – Le aseguró con una leve sonrisa llena de ternura.
-Y deja de verme así, es fastidioso. – Fue su queja.
Melody no dijo nada, simplemente detuvo sus pasos y abrió sus ojos de golpe, había logrado ver algo, era vago, pero lo suficiente.
-¿Melody?
-Hay que correr, hay que decirle a tía Bella que no deje salir a Kathie. – Le dijo para luego echarse a correr a una carrera a gran velocidad.
Peter no tardo en seguirla, no podían perder el tiempo.
-¿Y esa cara?
Kathie volvió a la casa, estacionando su jeep en el garaje, donde Jackson parecía estar arreglando las herramientas que ocupo hace unos minutos. Se sorprendió al verla bajar con la cabeza levemente agachada, pero no era obstáculo para que no viese sus ojos, estaban rojos y llenos de lágrimas.
-No es nada… voy a lavarme la cara y después salimos, ¿vale? – Esforzándose por mostrar una sonrisa.
-Hey, podemos cancelar nuestros planes sino te sientes bien.
-No te preocupes, además lo necesito… un paseo a la playa me ayudara a calmarme.
Entró a la casa y se alegró de que no estuviese ni su madre, su abuelo o Billy, no quería dar respuestas a su comportamiento. Lo primero que hizo fue dejar sus cosas en su dormitorio, se quito los jeans y optó por ponerse unos pantalones de buzo para estar más cómoda, unas polainas grises y unas zapatillas blancas. Se recogió su cabello en una coleta a nivel de su cuello mientras se dirigía al baño. Allí, se limpiaba la cara varias veces, tenía que quitarse esa tristeza en los ojos… como le fastidiaba tener los ojos hinchados y rojos, esperaba que por lo menos se le pasara en el paseo.
Lanzó un hondo suspiro después de secarse el rostro con una rojiza toalla. Pescó su celular y partió hacía afuera, donde ya estaba Jackson con su camioneta. Sin decir nada, se subió al asiento del copiloto y espero a que él diera marcha.
Cuando llegaron a la Push, Kathie parecía que ya se estaba sintiendo mejor, incluso sonrió al ver las olas meciéndose con fuerza. Ambos caminaban por la arena en silencio, sintiendo el fuerte viento sobre sus cuerpos.
-¿Ya te sientes mejor?
-Sí… muchas gracias. – Sonriendo con la vista al mar. – Caminar me ayuda mucho.
-Puedo entenderte… caminar te ayuda a despejar la mente.
Kathie lo miro por unos momentos, notando nuevamente ese extraño sentimiento de tristeza que reflejaban aquellos ojos oscuros como la noche. ¿Qué era lo que asechaba su corazón? Parecía como si hubiese perdido algo importante… o…
Como si fuese utilizado para un plan.
-Jackson… ¿Te preocupa algo? – Se atrevió a soltar la pregunta que estaba atascada en su garganta.
-No… estoy bien.
-Estas mintiendo. Pero no importa… esperare a que me tengas la confianza para decírmelo. – Le aseguro con una sonrisa. Por dentro se estaba preguntando con que clase de carga él llevaba en sus hombros… ¿Podría ayudarlo?
-Gracias. – Fue todo lo que dijo. Permanecieron en silencio nuevamente, era un poco incómodo. – Esto… sentémonos allí. – Señalando unas grandes rocas que estaban cerca del bosque.
Kathie simplemente asintió y lo siguió. Se sentaron y se quedaron viendo la marea, como el agua seguía danzando con violencia, mojando la arena sin compasión, pero aún así, con la puesta de sol, era un paisaje hermoso. Le agradecía a Jackson su compañía y por traerla allí, era la paz que necesitaba para tranquilizar su corazón.
No quería aceptar aún que Peter tenía razón, porque también estaba equivocado… ella no era un vampiro, tampoco una humana, por muy que este último sea el dominante, era una especie de fenómeno raro atrapado en dos mundos. Por muy que tenga en Los Ángeles amigos, por muy que su familia aun la quiera… se sentía sola. Sola porque no tenía un "hogar" especifico, en ninguno de los dos mundos.
-¿Eh? – Exclamo de golpe, había jurado que había oído un extraño sonido.
Se acordó de las palabras de Peter, que su día del mes se acercaba, por lo que pensó que sus oídos ya estaban teniendo un desarrollo evolutivo sin su consentimiento, así que lo más probable es que mañana y pasado, tendría que estar encerrada en la Residencia Cullen sin poder salir. Aprovecho esa oportunidad para usar su olfato, tenía que saber el motivo de ese sonido y sus ojos se abrieron de golpe.
-¿Qué es lo que ocurre? – Jackson se preocupó al ver como se ponía de pie de golpe, viendo tras su espalda. Miro en esa misma dirección y arruga su frente.
-Vamos Jackson, tenemos que correr. – Tomándolo de la mano para incorporarlo. Estaba preocupada y un poco alterada, debía mantenerlo a salvo. – Vamos al bosque… ¡Rápido!
¿Es que ella no sabe nada en verdad? Se pregunto Jackson en sus pensamientos mientras se dejaba ser llevado por ella al principio, luego ya tomo orden de su cuerpo, corriendo por si mismo.
Tenemos que salir lo más rápido posible. Pensaba Kathie alarmada, no podía permitir que ese vampiro misterioso los atrape. ¿Será aliado de esa vampira del otro día?
Amplio más su mirada si eso era posible, sus agudos sentidos le decía que su depredador se estaba acercando cada vez más, por muy que se adentren para mezclar sus aromas con la madre naturaleza o giren en círculos, él los encontraba con facilidad.
Terminaron atrapados en una especie de prado con un precipicio totalmente alto que daba al mar… Ahora si que estaba en problemas.
Ambos giraron sus cabezas hacía la misma dirección, viendo a un hombre alto, musculoso y de piel totalmente blanca, vestía unos pantalones degastados y de color café oscuro, un suéter gris ya roto en la mitad y una larga gabardina de color negro que le llegaba a las rodillas. No tenía cabello, estaba calvo y sus ojos estaban rojos.
-Eres como una corderita, corres y corres del lobo, esperando que este se canse, pero al final, terminas atrapada en sus garras y colmillos.
-¿Qué hace la basura como tú en nuestro territorio? – Para sorpresa de Kathie, Jackson se puso delante de ella. ¿Qué no tenía miedo? Los vampiros irradiaban un aura que hacía que los humanos se sintiesen intimidados… ¿Por qué él no? Se fijo que no llevaba sus zapatillas… ¿Por qué se los quito?… ¿Siempre anda descalzo? Se preguntaba al ver que no llevaba calcetines.
-Me sorprende que un humano ande tan tranquilo ante mi presencia. – Dijo aquel calvo vampiro con una sonrisa confiada en sus labios.
-¿Y quien te asegura que yo sea humano? – Devolviéndole aquella sonrisa, llamando la atención de Kathie… ¿A qué se refería? ¿O acaso era tan tonto por no tener miedo y buscar la provocación de un vampiro? Claro… él no sabe lo que es en realidad.
-Jackson, no juegues con él… no vas a ganar.
-Vaya confianza que me tienes… aunque es normal… tú no sabes con quien vives.
Comenzaron a oírse más sonidos extraños… eran gruñidos. Sólo alertó al calvo y a Kathie, ambos se asustaron y la chica se aferró a su amigo de forma inconsciente. Ese era el gruñido de un lobo… de los Licántropos, los enemigos de los vampiros. Con cada segundo, su cuerpo estaba más débil ante el miedo que sentía, pero todo desapareció en el momento que sintió como Jackson tomaba una de sus manos… era tan cálido.
-No te preocupes, tú estas a salvo. – Le prometió. Ella confió plenamente en sus palabras. Asintió levemente con la vista en el contacto de manos, le traía mucha paz.
Kathie ahogó un grito de exclamación cuando vio nada menos que dos Licántropos corriendo hacía el calvo, quien los logró esquivar sin problemas y ahora huía de ellos. Fue rápido, pero la mestiza pudo reconocer a uno de los dos, el color de pelo era el mismo que aquel lobo que se apareció anteriormente ante ella en aquel ataque de esa otra vampira.
-Vamos, es nuestra oportunidad. – Jackson la tomo de la mano y se la llevo corriendo, casi a la rastra ya que la chica aún no salía de su asombro.
Corrieron lo más rápido que podían, a Kathie no le dolía el pecho, así que aseguraba que su sangre estaba activándose poco a poco… como esto siga así, en unas horas, será ella la siguiente presa de los lobos. Miro a Jackson y le pareció increíble que él tampoco este cansado y que mantenga su ritmo. Se detiene de golpe al sentir otro extraño aroma a su alrededor.
Ese calvo no estaba solo.
-¡Kathie, no seas tonta y ven, debes estar en el terreno de los Cullen! – Le grito Jackson a varios metros lejos de ella.
Kathie lo observo confundida y sorprendida, ¿Cómo él podía saber que su familia no pueden estar en esas tierras? Aunque sinceramente, ella tampoco sabía, ellos no le dieron explicación, sólo dijeron que en ese lado, era invadido por los Licántropos y no querían acercarse. Quedo tan perdida en sus pensamientos que no se dio cuenta de la llegada del otro vampiro a sólo dos metros a su derecha.
Giro su cabeza para verlo, tenía el cabello azulado oscuro, unos ojos que brillaban rojos y una piel blanca por completo. Usaba unos pantalones rotos de color negro, una camisa ya sucia de color blanca, con algunos hoyos y estaba descalzo. Kathie estaba en el centro, él a dos metros a su derecha y Jackson estaba a casi 15 metros a su izquierda.
-Muy bien. – El recién llegado abrió su boca, mostrando unos grandes colmillos. – Es hora de acabar con la escoria. – Kathie abrió sus ojos y sólo atino con correr.
-¡Kathie! – Jackson comenzó a correr con todo lo que podía.
-¡No seas idiota y aléjate de mí!
Pero Jackson no le hizo caso, siguió corriendo, acercándose cada vez más a ella, como aquel vampiro. Aceleró el paso al ver como el peli-azul dio un salto listo para atacarla por los aires, pero él llego justo a tiempo y recibió el ataque que lo hizo derrapar y cuando frenó… lo hizo a cuatro patas.
Kathie se había tropezado por aquel movimiento inesperado para salvarla ya que había sido golpeada en su espalda de forma inconsciente por el muchacho al intentar salvarla y cayó duramente al suelo, pero no perdió tiempo y miró de inmediato a Jackson, quedando boca abierta. Sus ojos no daban crédito a lo que veían… ¡Jackson era un Hombre Lobo!
Su pelaje estaba pintado entre el color negro y miel. Sus garras estaban enterradas en la tierra, preparándose y sus colmillos se dejaban ver, listo para morder a su presa. Sus ojos ahora eran dorados, como todo animal y veían con furia al vampiro de cabello azulado que ahora estaba sorprendido, no se esperaba que él fuese un Licántropo… o más bien, que uno de ellos este cerca de esa extraña mujer.
-¿Jackson? – Susurro Kathie con un tono de incredibilidad.
Jackson aulló al mismo momento que se abalanzo sobre el vampiro.
Kathie observo como ambas especies se peleaban sin piedad ni un momento de receso, estaban dispuestos en liquidar al otro y el lobo estaba determinado en ganar, porque sabía que si él moría, nadie salvaría a Kathie en los terrenos de los lobos y terminaría siendo liquidada.
-¡Jackson! – Grita al verlo caer al suelo por un golpe del vampiro.
El lobo se sacude la cabeza y vuelve al ataque, mordiéndole fuertemente la muñeca y el vampiro gritaba mientras Jackson le arrancó el brazo, mandándolo a volar cerca de Kathie, quien rápidamente buscaba entre sus ropas un encendedor. Que suerte que se lo había confiscado a su abuelo en la mañana, pensaba mientras lo encendía y acercó el fuego al brazo, logrando que se quemara.
-¡Maldita! – Grita el vampiro, con sus ojos fijos en Kathie, pero Jackson volvió al ataque, pescándolo bien fuerte del cuello con sus colmillos.
Sangre salía de aquella zona y el presionaba más fuerte, intentando arrancársela, entre más pronto mejor, pero su víctima moviéndose como loco y golpeándolo con ayuda de los árboles, no ayudaba mucho.
Los otros lobos aparecieron, de seguro ya se han encargado de aquel calvo, tenían algo de sangre en sus pelajes, así que Kathie supuso que ya debía estar muerto y quemado. Ahora el vampiro tenía tres lobos colgándose de su piel con ayuda de los colmillos, intentando arrancarle partes del cuerpo. Lograron quedar en el suelo, encima del vampiro y la joven se tapo los ojos para no ver como destrozaban a aquella criatura de la noche.
-El encendedor. – Kathie abrió sus ojos y vio que Jackson era de nuevo una persona, gritándole que le pase el objeto. Ella obedeció y se lo lanzo. El muchacho no tardo en quemar todas las partes por separado.
-Eso les enseñara a no subestimarnos. – Kathie miro al lobo que vio por primera vez, sorprendiéndose al ver que en realidad era Richard Castle, de su escuela. Era un pelinegro, su cabello lo tenía largo hasta su cuello y liso, sus ojos eran de un tono azul oscuro y su piel era morena, era oscuro como el chocolate y como tenía la parte de arriba desnudo, Kathie pudo ver que tenía una gruesa cicatriz en la espalda en forma horizontal. – ¿Qué te pasa chupasangre sucia? – Su pregunta la saco de la realidad.
-¿Disculpa? – Salió de sus labios en un tono lleno de enojo, ¿Quién se creía al hablarle así? – Creo que no te enseñaron a como tratar a las mujeres.
-A las mujeres si… a los chupasangres no… en serio Jackson, me da pena que Sam te haya ordenado que la vigilaras sólo porque en Jacob no confía mucho desde que se puso de lado de los vampiros para proteger el embarazo de esa Swan.
-Richard… hablas demasiado.
-¿Qué cosa? – Kathie se puso de pie, acercándose a esos dos, ignorando al otro licántropo que seguía en su forma lobuna. – ¿Cómo esta eso de vigilarme? ¿Sabías lo que era?… ¿Y no me dijiste?
-¿Por qué habría que decírtelo? Si eres sólo…
-Cierra la puta boca Richard. – Perdiendo los estribos ante la indiscreción de su amigo. Lanzó un hondo suspiro y vio a Kathie. – Perdóname, pero es verdad… yo sabía que eras hija de Edward Cullen… Sam, nuestro líder, me dio la orden de vigilarte al momento que supo que vivirías en mi casa porque te encuentran un peligro.
-No soy un peligro, tú me has visto desde niños, sabes que no hago daño.
-Pero si cuando pierdes el control. – Kathie enarco sus cejas en señal de rabia. – Eres un vampiro… enemigo de nuestra raza… y de los humanos.
-¡No soy un vampiro, soy una humana! – Le grita furiosa, cerrando sus ojos al momento que volvía a pensar en Peter, ¿por qué todos tenían que decirle lo mismo? – ¡¿Y si lo fuera, Qué? ¡¿Me tratarías como tu enemiga o a una basura sólo por mi origen?
Jackson no dijo nada. Ante ese silencio, Kathie lo entendió perfectamente, era un silencio afirmativo, no se atrevía a decirle "sí" así que se lo expresaba con ese silencio. Nunca antes había estado tan furiosa y dañada por culpa de una persona… no desde su padre hace años… ¿Por qué tenía él que volverle a ese dolor? Alzo su mano al cielo y le propino un severo golpe en la quijada, como su sangre estaba despertando, su golpe tuvo efecto, Jackson se quejo de dolor y cayó al suelo al mismo momento que sangre salía de su boca.
-Yo confié en ti… y me has mentido. – Le susurraba. El licántropo que seguía en su forma lobuna, lanzo un sonido de tristeza, parecía entender el dolor de Kathie.
-Maldita chupasangre. – Exclamo Richard, dispuesto a golpearla, pero Jackson se lo impidió gritando su nombre. Lo mira fijamente.
-Me lo merezco. – Fue todo lo que dijo.
-¡Te mereces eso y más! – Le grito la chica para luego salir huyendo, no quería volver a la residencia Black, tampoco a la escuela o a la casa de los Cullen, buscaría otro lugar donde esconderse.
Después de todo, en todas partes la lastiman.
