Cap.11.-La verdad incómoda
Por mucho que lo estaba intentando su cerebro no quería hacerle caso y alejaba sus pensamientos de los papeles del caso que acababa de adquirir y los enviaba junto a Eric.
-Maldita sea.—masculló entre dientes el abogado dejando los papeles sobre su mesa y masajeándose la sien. Hoy era viernes, lo cual quería decir que Eric trabajaba esa noche meneando esos encantadores atributos que la naturaleza le había dado, un chispazo le recorrió la espina dorsal y tuvo que levantarse para echar un trago de agua.—"No estoy celoso, apenas llevamos ¿qué, dos semanas? Y eso si cuenta el que tengamos algo."—pensó, pero en cuanto la imagen del bailarín se le vino a la mente rodeado de tíos babeando estrujo el vaso de plástico del agua.
-¿Estás bien?—preguntó Gerard, que acababa de aparecer a su lado y le miró inquisitivo y extrañado con sus ojos verdes.
-Estoy bien.
-Pues no lo parece por como acabas de espachurrar a ese pobre vaso. ¿Problemas con el caso?
-No, recién acabo de tomarlo. Oye Gerard ¿puedo hacerte una pregunta?
-Depende.
-Si recién acabas de empezar con alguien, échale unas dos semanas, ¿es tiempo suficiente para estar celoso?
-Bueno, depende de la persona y lo que le guste la otra persona.—respondió tras pensárselo—¿Estás con alguien?
-Más o menos.
-¿Y estás celoso? ¿Quién eres tú y qué has hecho con Jared Stason? Ni siquiera cuando estuviste ca...
-¡Eh vosotros dos, dejad de cotillear como abogadas y venid a ver esto, Mark ha conseguido encerrar a ese cabrón, 40 años de condena!—interrumpió otro de los abogados llamándoles a voces para que fueran a ver la noticia del éxito de uno de los de su bufete. Ambos amigos se olvidaron de su tema y fueron a mirar la noticia, celebrándola después con el resto de abogados.
-"Bien, me ha servido para despejarme, ya está decidido."
-¡Corten!—exclamó Edward, inmediatamente el equipo de maquillaje procedió a desmaquillar a los actores exceptuando a Claude, a quién retocaron por doquier.—¡Ey antes de que terminéis hay que cambiarle de ropa! ¿Está listo Sebastian?
-Nací listo majestad.—le contestó el mismo actor, que recién salía de su camerino.
-Que gracioso. ¡Agni!
-También estoy listo director.—y antes de que el rubio pudiera volver a gritar añadió:"Y Soma también."
-Ah, bueno. Bien ¿todo listo? Escena del seguimiento de Sage, un ensayo y después a rodar. ¡Listos y acción!
Nuevamente era viernes por la noche, y nuevamente Eric se marchaba. Sage había estado meditando toda la semana, sobre todo después de conocer a esos otros chicos que decían ser sus compañeros; no es que le hubiesen parecido malas personas, pero algo le escamaba. Así que tras mucho meditar decidió hacerlo, aunque eso significase perder la confianza de su amigo, y le siguió. Esperó a que éste se fuese del piso, esperó dos minutos y salió tras él manteniéndose a una distancia prudencial; por suerte el pelinegro iba andando.
Tras una caminata de 20 minutos, Eric se fue por una calle transversal hasta que se paró en la puerta de lo que parecía un club, un portero enorme le saludó y le dejó pasar. Antes de seguir, Sage se apoyó en la pared y trató de ordenar sus pensamientos ¿qué tenía de malo trabajar en un club nocturno? ¿qué podía hacer Eric ahí dentro que no quería que supiese? Tragó saliva, respiró hondo y decidió llegar hasta el fondo de la cuestión, así que se encaminó hacia el portero.
-¡Corten! ¡Agni por el amor del rodaje deja de reírte!
-No puedo.—se excusó entre risas y apunto de llorar. Edward dejó caer la cabeza, había tenido que parar la grabación porque al hindú le había dado un súbito ataque de risa cuando llegó su escena con el portero, al que terminó por contagiar la risa.—¡Necesito una valeriana!
-¿Quieres entrar muchacho?—preguntó el gigante tras examinar con cautela a Sage, que quería mirar tras él como si fuera a ver algo a través de la puerta cerrada.
-Em pues, creo que sí.
-¿Efectivo o tarjeta?
-¿Perdón?
-Que si pagas en efectivo o con tarjeta.
-¡Como os riáis ahora os mato!—se oyó a Edward rugir de fondo.
-Llevo en efectivo...
-Entiendo. ¿Es tu primera vez por aquí verdad?—preguntó el portero antes de hacerse a un lado.
-Sí, he venido buscando a un amigo, creo que trabaja aquí.—respondió algo cohibido, el portero alzó una ceja.
-Aunque seas amigo no creo que te vaya a hacer descuento.
Sage se extrañó ante ese comentario pero pasó adentro de todos modos, el local tenía un ambiente frío azulado que le daba un toque muy misterioso. Había varios hombres sentados en sofás de cuero que tenían tarimas delante, y otro par que estaba en la barra, el moreno empezaba a ponerse nervioso ¿dónde estaba Eric? Decidido, fue hasta la barra a preguntar al barman que había tras ella, cuando ya iba a hacerlo escuchó silbidos halagadores y se giró para ver a quién iban dirigidos, su cara de sorpresa fue mayúscula.
-¡Tú!
-¡Aah, tú!
-¡Eres el que vino al piso con el pelirrojo!
-Y tú eres el amigo de Er...oh vaya.—Ion se puso tan colorado como el pelo de Nathan y no sabía ni donde meterse, claro que Sage en cuanto se dio cuenta de la guisa en que iba también se puso rojo.—O..oye lo...lo siento pero tengo que...tengo que...—trató de excusarse el pelivioleta, pero Sage no parecía estar oyéndole, pues se había quedado embobado viéndole con ese sensual traje que llevaba puesto.
Tan metidos en sus vergüenzas estaban que ni se percataron de la presencia de Jared, que recién entraba por la puerta y sin dilación se metía tras las cortinas de terciopelo negro, subiendo las escaleras hasta las habitaciones y dirigiéndose a la que sabía pertenecía a Eric. Llamó con los nudillos y oyó el repiquetear de las botas de aguja.
-¡Ja...!¡Hey!—antes de que Eric pueda terminar de decir su nombre, el ojidorado le ha empujado dentro de la habitación, cerrando tras de sí como tantas veces había visto hacer al bailarín.—¿¡Pero qué haces!?—gruñe el bailarín, el abogado no le contesta y avanza como un león hacia él, Eric no retrocede pero se pone a la defensiva—Como se te ocurra hacer alguna estupidez llamaré a Big Daddy para que eche la puerta abajo.—amenaza refiriéndose al portero gigante, a quien Boss les hubo enseñado a llamar Big Daddy.
Jared esboza una media sonrisa y después se ríe, dejando a un lado su actitud de carnívoro toma asiento en la cama y le pide a Eric que se siente también.
-¿Qué haces aquí?—pregunta el bailarín tras sentarse a su lado.
-Sabes, lo he estado pensando, lo que dijimos.
-¿Sobre qué?
-Sobre esto.—Eric le pilla al vuelo, sus rubíes relucen—Tú me arrastraste a esto, me hiciste desearte y hasta pegarle a un imbécil para defenderte, así que quiero oírlo ¿qué somos?
-Ya te lo dije, tú eres mío y tú dijiste que era tuyo; supongo que eso nos convierte en algo así como pareja ¿no?—Jared asiente.
-Bien, entonces vamos al grano. Quiero que dejes de ser bailarín.
-¿¡Qué!? ¡Si sabes que...!
-Necesitas el dinero, lo sé, pero eso no es problema.
-¿Piensas mantenerme? Lo siento majo, pero no.
-Entonces búscate otro trabajo, pero no quiero que sigas en éste.
-Tú a mí no me ordenas y no creo que haya muchos mejor pagados que este.
-¿Crees que voy a ser tan idiota para no hacer que me importe que te acuestes con cualquiera cada fin de semana y después vayas conmigo?—gruñó Jared con enfado.
-¡No tengo por qué hacerlo y no me levantes la voz!
-¡Eres tú el que la levanta!
Mientras, Sage había conseguido que Ion no se le escapase y le había pedido que por favor le condujese hasta Eric, el pelivioleta se mostró reticente pero como el otro no se daba por vencido finalmente aceptó y le condujo tras las cortinas.
-Aquí hay habitaciones, la de Eric es esta.—indicó, ya iba a tocar pero escuchó voces de discusión adentro.—¿Eric, qué pasa ahí dentro?
Sage también iba a echar mano de la puerta pero ésta se abrió de golpe y el propio Eric
salió por ella hecho una furia.
-¡Eric!
-¿Sage?—el ojirrojo se paró en seco al descubrir a su amigo ahí en medio, echándose un vistazo a si mismo, volvió a meterse corriendo en la habitación, de la cual Jared iba a salir persiguiéndolo y empujándole dentro otra vez.
-¡Eric espera! ¡Oye!
-¿Qué demonios haces tú también aquí?¿Es que pretendeis acosarme hoy todos o qué?
-¿Quién es?—preguntó Jared desde dentro.
-¡No abras!
Tarde, el ojidorado abrió la puerta topándose de pleno con Sage, ambos hombres parecían sorprendidos de ver al otro ahí y Eric tenía ganas de que se lo tragase la tierra.
-¿Qué está pasando aquí?—interrumpió una voz grave.
-¡Boss!—dijo Ion.
-Mis pequeños dolls dentro de poco es hora de actuar, así que lo preguntaré sin rodeos ¿quiénes son estos dos y por qué hay tanto jaleo?—preguntó el hombre peligris en tono amenazante y poniéndose delante de Ion.
-¿Usted es el jefe de este sitio?—preguntó Jared sin preámbulos.
-El mismo. ¿Y usted?
-Quiero hablar de algo a solas.
-...—Boss enarcó una ceja y frunció la otra, le dedicó una mirada a Sage y luego a Eric, que la desvió—Está bien, ven conmigo. ¡Red Death!—llamó de un grito, Nathan asomó por la puerta de su habitación—Estáte con Golden Sultan y Black Butler.
-Vale.—aceptó algo extrañado el pelirrojo. Pero su cara fue de absoluta satisfacción cuando vislumbró al guapo amigo de Eric.
-¡Corten! ¡Escena del despacho, reducción de luces!
-¿Y de qué quería hablarme?—preguntó Boss sirviendo dos copas de coñac.
-Quiero hacerle una oferta.
-¿Sobre qué?—le dio un primer trago a su copa.
-Le compro a uno de sus bailarines.—Boss se quedó de piedra. ¿Qué clase de broma era esa?
-¿Está de broma?
-No. Le compro el contrato de uno de sus bailarines, el de Black Butler paras ser exactos.
-No puedo venderle eso. Son mis trabajadores, no mis mercancías.—meneando la copa ve a Jared darle un sorbo a la suya a través del cristal pulido—No me diga que se ha encaprichado de él y pretende tenerlo a toda costa.
-No exactamente.—respondió delineando la copa con un dedo y procediendo a contarle su peculiar historia con el bailarín, cuanto más contaba más ensanchaba Boss su gesto divertido.
-Vaya culebrón. Así que mi travieso mayordomo le ha engatusado y usted pretende alejarlo de esto para evitar que caiga en tentaciones, qué loable de su parte; pero él ya es mayorcito para decidir qué quiere hacer y usted ha sido un estúpido al enamorarse de un bailarín nocturno.
-Tal vez lo sea, pero no voy a quedarme tranquilo hasta ver a Eric fuera de aquí.—aseveró, a Boss le entró un ataque de risa.
-En ese caso háblalo con él, después de todo yo no les obligo a que se acuesten con los clientes, eso lo hacen de iniciativa propia.
-Eso es, unos primeros planos de sus caras y ¡corten! Geniales escenas muchachos, tomaos un descanso.
Los actores salieron de escena, Claude fue hasta Sebastian, que tenía puesto un albornoz encima del traje de bailarín y le rodeó con los brazos.
-Deberíamos pedir prestado el traje.
-¿Para qué?
-Para que me bailes con él.—Sebastian enrojeció de vergüenza y furia y dio un certero codazo al estómago del ojidorado que se convulsionó hacia delante. Se enzarzaron en una discusión, desde lejos Edward los observaba como si fueran un par de críos peleándose por el típico "mamá me ha pegado", suspirando de abatimiento le echó un vistazo al guión y a sus notas, es entonces que uno de sus asistentes le interrumpe, al parecer había una llamada para él.
-¿Diga?
-"Eddie querido."
-CH...no me llames así o vamos a tener un problema.
-"Venga hombre, que susceptible."
-¿Qué quieres?
-"Darte una noticia. He conseguido que vaya haciendo las maletas, aparecerá en Nueva York en una semana."
-¡Por fin! ¿Cómo lo has hecho al final? ¿Amenazas, coacción?
-"Un poco de todo, ya me conoces. Después de la última discusión que tuvimos al teléfono tuve que ponerme seria del todo así que amenacé con mover hilos y contactos para que nadie del espectáculo volviera a interesarse por su persona además de dejar su reputación por los suelos."
-Entiendo...—dijo Edward, al que el tono que hubo usado la mujer con anterioridad le hizo tragar saliva.
-"Oh, y ya está confirmado, a la junta le gustó la idea, así que ya puedes añadirlo del todo al guión para que los actores lo tengan presente, especialmente uno..."
-¿Te refieres a...?
-"Sí."—le interrumpió, colgando el teléfono inmediatamente después.
-Entonces coméntame mi petirrojo azulado ¿qué se te ha ocurrido para cobrárselas a esa mala zorra de Eric?
-Justo en cobros había pensado.—responde Alex Loud, más conocido como Blue Robin juntando los dedos en actitud maquinante, había quedado con Vincent Harvey fuera del Bizarre Dolls, a unas calles más allá para poder hablar a solas.
-Te escucho.
-Boss guarda mucho dinero en una caja metálica en su despacho que siempre tiene en uno de los cajones de su mesa cerrado con llave,—y antes de que el peliblanco le interrumpa prosigue levando un poco el tono—llave que esconde en el tapón de una botella de coñac de su mueble bar.—Vincent asiente esperando por más—Había pensado en deslizar unos cuantos billetes de esos bajo el colchón de Black Butler.
-Y cuando tu jefe se de cuenta de que le falta dinero...
-Enloquecerá, se pondrá hecho un basilisco y pondrá el club patas arribas hasta que lo encuentre a él o al culpable de su desaparición.
-¿Y si lo encuentra?
-Rodará la cabeza del culpable.
-¡Corten! ¡Kyle para las próximas quiero más interpretación macabra, que se note que manipulas!
-Pero si ya lo...
-¡No me discutas!
El pelinaranja hizo un mohín, fuera de rodaje era todo lo opuesto al ambicioso y rencoroso Blue Robin, un chico alegre, jovial y optimista al que no le agradaba tener problemas; lo que Grell definía como "una monada incluso demasiado encantadora". Ash le palmeó en el hombro para consolarle del terrible genio de su director, que hoy quería rodar mayoritariamente con ellos dos.
Lo siguiente que rodaron fue como el pelinaranja se colaba en el despacho de Boss aprovechando que éste había subido arriba a "consolar" a uno de los dolls tras que uno de los clientes fuera un auténtico gilipollas.
-Eso es, mételo bajo el colchón con cuidado, arregla la marca de las sábanas y sal despacio. Mueca malvada y ¡corten!—instruía Edward, que por otra parte no dejaba de mirar su móvil, como si esperase alguna notificación.
···········Unos días más tarde···········
-¿¡Pero qué cojones...!?
Revolviendo su despacho entero Boss buscó como un poseso los fajos de billetes que le habían desparecido de su caja metálica, apoyándose en su escritorio con gesto ofuscado trató de aclararse. ¿Quién se había colado en su despacho y había metido mano a su dinero? Había tenido que ser alguien del club, pues sólo ellos sabían que él guardaba dinero ahí, pero ¿y la llave? ¿como sabía dónde buscarla?
-¡Big Daddy!—rugió, el portero se presentó de inmediato.
-¿Qué pasa jefe?
-¡Reúne a mis dolls que aquí ha pasado algo grave!
-Jefe tranquilícese...—trató de calmar el hombre tras notar muy alterado al peligris.
-¡Ve a buscarlos maldita sea! ¡Y que no falte ninguno!—gritó con histeria. El portero se marchó apresuradamente.
Cinco minutos después todo el mundo estaba reunido en el club, los dolls se habían sentado en el sofá de cuero más largo que había y esperaban impacientes y expectantes tras que Big Daddy los hubiese sacado de sus habitaciones con urgencia.
-¿Qué querrá Boss? Aún tengo que terminar de prepararme para esta noche.—dijo Nathan rulándose un mechón de pelo.
-No sé, pero por la cara que tiene Big Daddy no creo que sea nada bueno.—le respondió Eric, Ion asintió y Alex medio sonrió agachando la cabeza.
Finalmente el hombre peligris salió de detrás de las cortinas y se puso delante de todos sus trabajadores.
-Daddy, cierra el local. Hoy no abrimos.—ordenó, los dolls se quedaron impactados y comenzaron a preguntar, el portero dudó pero cerró la entrada y apagó el cartel luminiscente.—Silencio todos.—gruñó, los bailarines callaron—Hoy, cuando he entrado a mi despacho me he encontrado una sorpresa muy desagradable. Alguien le ha metido mano a mi caja con el dinero—todos abrieron los ojos como platos—y exijo saber inmediatamente quién ha sido o nadie se moverá de aquí hasta que el dinero aparezca.
El silencio era tal que hasta el zumbido de una mosca habría sido atronador, los dolls se miraban entre ellos con confusión y ninguno decía nada, Big Daddy estaba estupefacto y Boss parecía querer asesinar con la mirada.
-¿Nadie confiesa?—preguntó tras unos minutos en silencio.—Muy bien, en ese caso haremos algo más drástico e iré habitación por habitación registrando cada centímetro y después irás tú Daddy; ¡aquí nadie me roba y sale impune, rezad por no ser culpables!
Los dolls se quedaron estáticos unos segundos, pero después salieron en tropel tras el peligris, que subía rumbo a las habitaciones, el portero también fue. Boss cambiaba el turno a los bailarines cada mes, y el dinero tuvo que desaparecerle ayer así que alguno de los presentes era el culpable. Aparte de Eric, Nathan, Ion y Alex había un único doll más y luego Big Daddy, por tanto eran seis sospechosos.
Boss fue habitación por habitación poniéndolo todo patas arribas bajo la atenta mirada de sus trabajadores, que no sabían ni qué decir, por fin le llegó el turno a la habitación de Eric, que aunque chocado se mostraba tranquilo hasta que...
-Vaya vaya...—dijo Boss tras apartar el colchón de la cama y extraer fajos de billetes, sus fajos—¿No es muy viejo ya lo de esconderlos debajo de la cama?
Eric se puso blanco como el arroz al igual que sus amigos, salvo Alex que fingió estarlo.
-¡Boss eso no es mío! ¡Yo no he entrado a tu despacho para nada, alguien debe haberlos puesto ahí!
Su jefe no contestó, estrujó los billetes y los guardó consigo, salió de la habitación agarrando al pelinegro de un brazo y llevándoselo a rastras, el resto estaba catatónico. Boss abrió la puerta del local y empujó a Eric fuera.
-Tú y yo hemos terminado Black Butler, considérate oficialmente despedido. Y como se te ocurra intentar poner un pie de nuevo aquí me encargaré de que toda la ciudad sepa lo buen chico que eres en la cama con cualquiera.—siseó el hombre cerrando la puerta tras de sí de un tremendo portazo.
-¡Boss!—gritó Eric aporreándola, el peligris había omitido que ya estaba cambiado de ropa y vestido de bailarín además de que hacía un frío horrible en la calle.—Maldita sea, maldita sea...
Dentro del club Boss no dedicó ni siquiera una mirada a los suyos y se encerró en su despacho, Nathan e Ion actuaron primero y se enfilaron escaleras arriba, Daddy miró a los dos bailarines que se quedaron de soslayo pero nadie dijo nada. Un minuto después pelirrojo y pelivioleta bajaron en tropel llevando las cosas de Eric en las manos y brazos y con un abrigo cada uno puesto.
-¡Chicos esperad, no podéis..!—llamó el portero,tarde, ya habían salido.
-¡Eric!
-Nathan...Ion...
-Estás temblando tío.
-Normal, mira que echarte sin estar vestido.—consoló Ion pasándole su ropa, el pelinegro se la puso encima del traje.
-Gracias.
-Por Dios dime que no has sido tú.—pide el pelirrojo.
-¡No he sido yo! ¡Yo nunca tocaría el dinero del club!—se exaltó—¡Alguien me la ha jugado!
-¿Crees que han sido...?
-Ese par de cabrones sin vida propia. Sí, lo creo, y cuando me los eche en cara los voy a matar a ambos.—gruñe terminando de abrochar su chaqueta.
-Eric no te precipites, no tienes pruebas.
-Me da igual, los voy a matar.
-Cálmate. Escucha Ion y yo hablaremos con Boss y trataremos de calmarlo para que razone, mientras tú espera en casa.
-No quiero ir a casa. Si Sage me ve llegar así en este estado y después de lo que pasó no voy a tener fuerzas para darle más explicaciones. Está distante conmigo desde que me vio.
-¿Y entonces qué vas a hacer?
-...—el pelinegro medita y alza la vista el cielo, algunas estrellas titilaban—Llamaré a Jared, en estos momentos siento que él es el único al que puedo acudir.
-¡Corten! ¡Todo el mundo fuera del plató, vamos a la calle, quiero que Jared llegue en coche!
Jared no supo qué pensar ante el ligero temblor de la voz de Eric cuando éste le llamó por teléfono casi de madrugada, pero ni se pensó el darle una negativa ante la petición de "ven a por mí, por favor". El tráfico de la noche aunque no tan denso como el del día también lo era bastante, cosas de vivir en la ciudad "que nunca duerme", finalmente llegó a donde el bailarín le citó, un par de calles más atrás de donde estaba el Bizarre Dolls. Aparcó en un costado de la vía y se apeó del coche, Eric le vio llegar primero y fue hasta él.
-¿Eric qué...?—fue a preguntar, pero calló al ver cómo los brazos del chico temblaban, como si estuviera rabioso, nervioso o incluso triste.
-Vámonos por favor.—pidió el más joven apegándose a él hasta quedar a centímetros pero sin mirarle.
Jared contrajo un poco las cejas, pasando uno de sus brazos por la espalda del pelilargo lo guía hasta su coche; desde la penumbra Nathan e Ion los ven partir y se miran entre ellos con caras de preocupación, por lo menos ahora Eric estaba con el abogado.
-Tendríamos que contárselo a él.—sugirió Nathan arrebujándose en el abrigo.
-¿Por qué lo dices?
-¿No te lo contó Eric? Pues para que le diese otro puñetazo a ese imbécil de Harvey y otro al que haya puesto el dinero en su habitación, es decir, a Blue.
-Aunque quiera estar de acuerdo contigo no tenemos pruebas en su contra.—el pelirrojo bufa, Ion parece cavilar—Pero podemos conseguirlas...
-¿Qué quieres decir Golden?
-¿Nunca has visto una película de espionaje?—le pregunta con deje pícaro,el otro le asiente—Entonces sabrás que necesitamos una grabadora y una cinta.
Nathan forma una O con su boca y sonríe agudo, Ion muestra una sonrisa afable pero bestial.
-¡Corten!—exclama Edward—Por cierto Soma, muy buena interpretación me ha gustado.—aprueba levantando el pulgar, el pelivioleta sonríe algo cohibido.
-¿¡Y yo qué!?—protesta Grell.
-Tú bien.—contesta el director con simpleza. Grell le saca la lengua.
-Disculpe director, aquí tiene lo que pidió.—le dice una mujer asistente al rubio entregándole una caja.
-¡Por fin han llegado! ¡Chicos venid aquí!—llamó Edward a sus actores, que fueron acercándose antes de retirarse a sus camerinos—Os presento los nuevos guiones.
-¿Nuevos guiones?—preguntó Grell.
-Sí, nuevos. Entre la productiva y la directiva hemos terminado de ultimar unos detalles que no estaban del todo seguros en el guión original—explica mientras los va repartiendo, dejando en la caja los guiones de los actores que ese día no estaban ahí para dárselos en otro momento—, pero ahora como ya está decidido este va a ser el guión definitivo.
-¿Y cuáles se supone que son esos detalles tan importantes?—inquirió Claude algo quisquilloso.
-Pues el añadido gordo es sólo uno pero éste a su vez se ramifica en otros detalles.
-Vamos que es una chorrada.—dijo el ojidorado siendo secundado por varias risas.
-Ja, ja, ja. No te reirás tanto cuando sepas que éste cambio te concierne a ti el que más.—espetó Edward fulminándolo con la mirada, que Claude le devolvió diciéndole algo en francés que sonó a frase degradante.
-¿Y qué es?—preguntó esta vez Sebastian lleno de curiosidad.
-Tranquilo Sebastian no vamos a matar a tu afrancesado novio,—gruñó el director con sorna, Sebastian rechinó los dientes—vamos a casarlo.
-...
Se produjo un silencio general que Edward se esperaba. El primero en hablar fue, evidentemente, el afectado.
-¿Estás de coña no?
-No, no lo estoy Claude. Tu personaje Jared, va a estar, bueno, más que casado, divorciado, tu ex-mujer va a entrar en escena también.
-No jodas...
-Pues sí, y oh sí, hay que grabar flash-backs por lo tanto ve rememorando como es eso de tener que besar a una mujer. Oh y una cosita más, Sebastian—le llama, el ojirrojo le mira, su cara es una amalgama de expresiones—aunque no tu enemiga como Vincent y Alex, ella será tu rival, lo cual es mucho más peligroso, créeme.
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Oh my godness! I think I wanna marry you!
Bueno paridas aparte espero que os haya gustado aunque sea un poquitín ^^ y gracias por vuestros reviews.
Atte.-Cherry Cheshire ;)
PD: ¡se admiten apuestas sobre quién va a ser la mujer de Claude!
