Rincón respuesta: Chiharu Lamperogue: ¡oh my gosh me alegra saber que te pareció increíble el otro capítulo! kukuku Hannah no ha hecho más que empezar y a nuestro pobre Sebas sus celos lo van a matar jajaja aunque no va a ser el único celoso O.o ¡nos leemos! /Izuspp: jeje no pasa nada porque tardes en leer, el fic no se va a ir de su sitio ^^ y no fue nada lo de poner los personajes. ¿Madame Red? xD no creo. ¡espero que te guste éste también, nos leemos!/Lena-Lawliet: ¡Hola y bienvenida al fic! Gracias por molestarte en reviewizar y me alegro mucho de que te guste, espero que siga así. Y esto de hacerse adicta al yaoi es normal, así empecé yo también y ahora soy una yaoi-dependiente jajaja ¡nos leemos!/minene sutcliff: O.o ¡que crack por leer los doce en un día!(pero me sé de gente que se leyó los 41 de 10 minutos también de un tirón xD) Gracias por leerme y descuida, tendré en cuenta tu petición, a ver qué se me ocurre para hacer con cierto pelirrojo y castaño jujuju ¡Besos!

Oh y también un saludo a Yami Michaelis :) ¡Arriba todos los little demons de este mundo!

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

Cap.13.-¿Cómo sabes si...?

-Vamos vamos...contesta el teléfono mayordomo de pacotilla que me estoy helando de frío.

Pegados el uno al otro y a un teléfono móvil Nathan e Ion daban pequeños saltitos para mantenerse en calor en medio de la fría calle. Habían salido del piso de estudiantes y ahora el modo más rápido de encontrar a Eric era llamarle, claro que parecía ser que el bailarín se estaba haciendo de rogar. Al cuarto tono se oyó un click.

-"¿Qué?"—contestaron de mala gana.

-¡Por fin lo coges!—exclamaron al unísono.

-"¿Pero qué pasa?"

En pocas palabras ambos chicos explicaron al tercero que por fin tenían la prueba que tanto necesitaba para probar su inocencia ante Boss y quedaron en verse dentro de unos minutos, los que tardasen en llegar a casa de Jared, pues Eric les dio la dirección.

-¡Corten! ¡Preparamos escena siguiente chicos, casa de Jared!—Edward movía las páginas de su portafolios y movía los ojos como un auténtico camaleón mirando en todas direcciones para no perderse detalle de lo que ocurría a su alrededor. Su equipo montaba la escena, sus actores repasaban de última hora y su querido hermanito estaba muy entretenido desviándole llamadas; por un día todo iba de maravilla en ese estudio.—Que alguien me pellizque, debo estar soñando ¡Ay! ¡Que no iba en serio!—Richard le sacó la lengua.

Eric volvía a pasearse como una fiera enjaulada por la casa de Jared, esperaba a su pareja para pedirle explicaciones acerca de esa misteriosa mujer que por cierto decía ser la suya, y, también esperaba a sus dos amigos para que le dieran la prueba y así poder empezar la revancha contra ese par de cabrones. Mirando el reloj cada poco rato tenía la sensación de que el tiempo no avanzaba, hasta que el sonido de unas llaves en la puerta lo alertaron y él salió disparado hacia la entrada.

-Por cierto Gerard hay algo que no te he dicho...

-¿Qué?

-¡Jared Stason!

Riiiing

Prácticamente al unísono mientras Jared y Gerard entraban a casa del primero, Eric se hacía notar de una voz y el interfono sonó con estridencia. El ojirrojo, desviando la trayectoria de su mirada la clava en el aparato, pasa del ojidorado, tan alucinado como su compañero, y lo descuelga.

-Subid.—ordena, colgándolo inmediatamente después en su sitio. Ambos abogados le miran, los dos igual de sorprendidos aunque por diferentes razones.—¿Qué miráis tanto?

-¿Qué le ha pasado a tu pelo?—pregunta Jared primero acercándose a él y agarrándolo de un brazo para moverle y poder verle mejor.

-¿No irás a decirme que ahora te da por acoger universitarios en tu casa verdad?—pregunta después Gerard a Jared, mirando a Eric como si fuera un chiquillo redomado—¿Qué eres de primero de carrera?

-¡Eh oye...!—gruñe Eric, que ya iba a contestarle hasta que oyó un jaleo tremendo por el rellano y pasos a la carrera, dos figuras delgadas se asomaron por la puerta y entraron como si estuvieran en su casa.

-¡Eriiiiiiiiiic! ¡Lo tenemos!—exclamaron a coro.

Los dos bailarines hicieron una entrada triunfal a la que sólo le faltó la pose, la cara de desconcierto de Jared era épica y la de Gerard se tornó blanca como la cera al reconocer a uno de los dos nuevos invitados.

-¡Tú!—casi grita señalando a Nathan.

-¡Yo!—exclama Nathan de vuelta mirando en dirección a quién le llama y cambiando sus ojos por dos estrellitas malvadas cuando reconoció a su interlocutor—Vaya, vaya...el destino y la diosa del amor están de mi parte hoy.

-¡Como te acerques no respondo!—amenaza el abogado poniéndose a la defensiva ante la mirada caníbal del pelirrojo.

Para su suerte, Eric ejerció de domador poniéndose por en medio agarrando a Nathan e Ion de un brazo cada uno y llevándoselos para dentro. El dueño de la casa seguía con la misma cara esperando una explicación que se acababa de escurrir en su morada.

La siguiente hora casi al completo fue dedicada a recrear las dos conversaciones que mantuvieron bailarines por un lado y los abogados por el otro. En el caso de los primeros Edward se empeñó en que Sebastian no ponía suficiente emoción y en el de los segundos en que Will tenía que tener un gesto de incredulidad y terror mayor ante la presencia del pelirrojo. El resultado fue que incluso el calmado castaño terminó discutiendo a voces junto a Sebastian con el rubio, ambos tentados de ejecutarle alguna de las llaves de lucha que se sabían. Como no hubo forma humana de calmarlos dejaron la grabación del resto para el día siguiente.

Cinco personas sentadas frente a frente, cada persona con un color de ojos diferente pero todos con la misma mirada seria.

-¿Se supone que nos vais a tener así todo el día, o vais a hacernos también un cacheo?—rompió Ion el hielo, Nathan frunció los labios pensando que el pelivioleta le había quitado las palabras de la boca. Gerard observó a Jared, que sólo parecía estar mirando a Eric.

-Eso depende de si la explicación que recibo de tu parte me gusta o no.—respondió el dueño de la casa mirando a su pareja.

-Lo único que te voy a decir es que por fin tengo la herramienta que me servirá para quitarme de en cima la trampa que me han tendido gracias a ellos dos, y que por tanto, voy a iniciar mi revancha.—le contesta Eric alzando significativamente su puño—Así que si nos disculpáis nos vamos.

Jared se muestra impasible y Gerard desconcertado, Eric se levanta y es seguido inmediatamente por sus dos amigos, el pelirrojo de ellos le dedica una sonrisa fiera al ojiverde. Cuando ya estaban por la entrada el ojidorado se levanta también emitiendo una ligera risa y va hasta ellos, que le miran raro, les adelanta y sale primero por la puerta cogiendo las llaves y su chaqueta.

-¿A qué vienen esas caras? Venga vamos, tú también Gerard que me vas a hacer falta.—ante la cara de incomprensión el abogado dibuja una sonrisa cómplice y le frota a su pareja la cabeza como si fuera un chiquillo—¿No creerías en serio que me iba a quedar aquí a perderme toda la diversión? Considérame tu abogado. Bueno—rectifica agarrando del brazo a Gerard, que también se ha acercado—tus abogados.

-...—Eric no es capaz de articular palabra, pero sus ojos destellean. Nathan suelta un sonido de victoria que Ion completa con un movimiento acorde y el pobre Gerard se resigna.

-¡Corten! ¡Vamos todos fuera! ¿Está listo el montaje?

-¡Listo y preparado director! Los figurantes también acaban de llegar.

-Perfecto. ¿Y Hannah?

-Detrás tuyo.—contestó la misma actriz justo a la espalda del director.

-¡Aaaaaah!

Y la actriz estuvo a punto de conseguir lo que algunos actores bajo el mando del rubio quisieron alguna vez intentar, matarlo, claro que no del susto.

Casi en tropel y con Gerard a la cabeza huyendo de la picardía de Nathan sujetado por Ion de una manga para evitar que lo alcanzase, los cinco salieron del edificio. De un silbido pararon un taxi, y empezaron a subir; Eric iba a subir pero antes de hacerlo se aseguró de que Jared no se quedase sin un bonito y corto beso antes de que subiera también. El coche arrancó y se mezcló con el resto del tráfico.

De espaldas pero a través de una polvera con espejo que se cerró con un violento "clap" cierta mujer no perdió detalle de la escena.

-Hm, así que era eso.—murmura bajando un poco los párpados, emite un ruido despectivo y empieza a caminar en dirección contraria a la del vehículo, alejándose cada vez más. Pero una cosa era segura, volvería.

-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/

-¡Big Daddy, apártate del camino que tenemos prisa!

-Red Death, Golden Sultan ¿Qué hacéis aquí un jueves?—el gigante les escudriñó, y casi se cae de culo al ver detrás a Eric seguido de dos hombres trajeados.—¡Eric! ¡Muchacho ¿qué haces aquí?!

-He venido a arreglar unos asuntos pendientes Daddy, déjame entrar.

-Pero chico, sabes que Boss no te quiere ver ni en pintura y a mí no me apetece tener que sacarte en brazos e intentando sujetar a Boss para evitar que te mate.

-Tranquilo, no tendrás que hacerlo.—le consuela el pelinegro palmeándole el hombro. El portero suspira pero se rinde y se hace a un lado, los cinco entran al club y el gigante reza para que los dos hombres trajeados sean guardaespaldas camuflados o por lo menos domadores de fieras.

A Gerard le da un escalofrío en cuanto pone un pie dentro del Bizarre Dolls, el local, completamente iluminado por las lámparas, distaba mucho del aspecto sombrío que ofrecía por las noches y hasta tenía un toque más elegante. Cogiendo aire Eric se enfila hacia detrás de las cortinas, a tan sólo un paso de ellas éstas se abren de golpe y Boss sale de detrás con un vaso de brandy en la mano. El mundo se detiene de la tensión por unos segundos.

-¿Qué cojones haces tú aquí?—espeta el peligris amenazante mirando a Eric de arriba a abajo—Creí haberte dicho que como se te ocurriese volver a poner un pie aquí—comienza a decir en retahíla y elevando cada vez más su tono de voz—te arrepentirías de por vida.—El ojirrojo no se mueve del sitio pero se contrae ligeramente, antes de que el peligris haga estallar el vaso de su mano Jared interfiere echando atrás al bailarín—A ti creo que te recuerdo...

-Antes de que diga nada más permítame presentarme,soy el abogado de Eric Swan junto a mi colega Gerard Walter y he venido a demostrar y validar la inocencia de mi cliente.

-¿Eh?

-En efecto míster Boss, somos los abogados de míster Eric y solicitamos que nos escuche y nos preste algo de su, seguramente, valioso tiempo.—se une el ojiverde tras suspirar y ajustarse ligeramente sus gafas.

Cinco minutos después Boss había tomado asiento en uno de los sofás del club mientras ambos abogados habían empezado a hablar y exponer el caso. En un momento dado, Jared le pidió a Soma la minigrabadora con la prueba del delito que previamente hubieron escuchado en el taxi de camino al club.

-Y ésta es la prueba final que demuestra por completo la inocencia de nuestro cliente y la culpabilidad de éstas dos personas que ya hemos identificado como Alex Loud y Vincent Harvey.—Eric se quedó de piedra ¡entonces el ojidorado sí se acordaba del peliblanco! Boss la escuchó pacientemente de brazos cruzados y sin gesto alguno en la cara; cuando la cinta se acabó él agarró el vaso de licor y se lo terminó de un sólo trago.

-Creo que los años están haciendo que vea peor las cosas.—dice con calma, mirando a Eric fijamente se levanta y va hasta él, agarrándole de un brazo tira de él hasta que le estampa un morreo en toda regla. A Nathan e Ion la boca les llegó hasta el suelo y a Jared tuvo que sujetarlo Gerard disimuladamente para evitar que se pelease con el peligris.—Te creo Eric Swan, y siento lo que ha pasado.—se disculpa sonriendo dulcemente, Eric no sabe qué cara poner pero asiente levemente.—Has encontrado buenos abogados. Bueno, esto sólo cambia que tendré que repetir el espectáculo de despedida con Blue Robin.

-Y...que tendrá que firmar esto.—añade Jared tras gruñir mientras saca un papel doblado de uno de sus bolsillos y busca en el de su pecho, sacando unas gafas de montura cuadrada para ponérselas.

-¿Qué es, una disculpa por escrito?

-No, es el formulario para presentar una demanda judicial por robo, perjurio, calumnias, difamación y falsa inculpación todo con alevosía y premeditación.—responde el abogado ojiverde antes que el ojidorado, el peligris se ríe con evidente diversión y coge el formulario, sacando después de su manga una bonita pluma metalizada.

-¡Corten!

-¡Tú, pervertido vejestorio me has metido la lengua!

-Oye, ve a llamar vejestorio a tu padre, yogurín.

Sebastian y el anteriormente conocido como Undertaker se pusieron a discutir, bueno, más bien el pelinegro discutía mientras el peligris respondía con sarcasmo y mala leche. Claude habría estado encantado de ponerse a discutir también, pero sabía que si entraba al trapo lo más probable sería que acabase peleando con el hombre más adulto, y tampoco era plan de dar la nota. Por suerte, Richard le dio unos toquecitos en el brazo para llamar su atención.

-Edward quiere que te diga que tú y miss Hannah empezaréis esta misma tarde a ensayar juntos las escenas de flash-back.

-¿Ya?

-Sí, CH parece estar bastante ansiosa porque esta temporada vaya rápido y quiere que Edward prepare el terreno cuanto antes.

-De acuerdo.—responde asintiendo, Richard le ve alejarse y llevarse a Sebastian, aunque sea a tirones; el rubio suspira, conociendo al ojirrojo era seguro que terminaría discutiendo también con Annafellows, claro que también era muy probable que Claude no aguantase muchas cosas más antes de empezar a darse puñetazos con el actor gris.

-¡Aaah!—Sebastian gruñía y maldecía, Claude no le había dejado terminar de ensañarse con el otro actor por pervertido y éso le frustraba ¡nadie se interponía en sus peleas!—¡Tendrías que haberme dejado para que le terminase de decir cuatro cosas a la cara a ese viejo verde!

-¿Para qué? Si sabes que seguirá igual.—le contesta con desdén.

-Me da igual, al menos me habría quedado más a gusto, pero no...tuvo que venir el premio nobel de la paz para llevárseme a rastras.—rebate terminando la frase con ironía.

La pareja estuvo discutiendo desde que salieron de los estudios de grabación hasta que llegaron a casa, la del ojirrojo para ser más exactos, y la cosa no mejoró cuando entraron en ella. Volviendo a la época inicial en que discutían a voces y sacando todo su arsenal dañino a la guerra ambos actores dijeron cosas de las que luego se arrepentirían.

-¡No eres nadie para decidir lo que puedo o no puedo hacer! ¡Deja de tratarme como si fueras mi padre!

-¡Si crees que me comporto como tu padre será porque verdaderamente necesitas que lo haga!

-¿Ah sí, qué pasa que tienes frustración de papá mal curada o qué? ¡A veces desearía que te evaporaras para que te metieras en tus propios asuntos y me dejases en paz!

-...

-...

Claude guardó silencio ante esa última frase, Sebastian respiraba algo agitado y Noir estaba medio escondido detrás del sofá sin atreverse a salir ni moverse. Bajando los párpados el mestizo se da la vuelta y se enfila hacia la puerta. Pero antes de abrirla tiene algo más que añadir.

-Eres tan infantil Sebastian, siempre quieres tener la razón en todo para controlar tu propio mundo dictatorial y perfecto. Ahora recuerdo que ese era el motivo principal por el que no te soportaba cuando nos conocimos en Kuroshitsuji, y veo que la cosa no ha cambiado nada.—dicho esto se va. Sebastian permanece en su sitio, Noir por fin sale de su escondite y corre a la puerta, tocándola con sus suaves zarpas y maullando en pos de su mitad amo.

-¿Dictatorial yo? Eres tú el que siempre quiere tener la voz cantante en todo, aunque sea de manera más encubierta, estúpido idiota, deja de sermonearme como si lo supieras siempre todo.—dijo entre dientes aunque el otro ya no pudiera oírle.

···········Esa tarde···········

-Vaya Claude, no te esperaba tan pronto aquí. Puedes ir a tu camerino a prepararte pero te aviso que...aún vamos a...tardar en empezar.

Edward fue bajando la velocidad y el tono de su saludo conforme se fijó en la expresión del actor, que pasó a su lado sin mirarle ni saludarle rumbo a su camerino, en el cual se encerró con un ruido seco.

-¿Pasa algo hermano?—preguntó Richard, que recién acababa de aparecer y no se había enterado.

-Algo sí ha debido de pasar Richie.—contestó el mayor con gesto preocupado—Si eres tan amable ¿te importaría decirles a las estilistas y demás que vayan preparando a Claude? Mi intuición me dice que necesita tener la mente ocupada.

-Sí, claro.

A las órdenes del rubio menor las estilistas se dirigieron al camerino del actor, a quién encontraron sentado en el sillón caoba que había con los brazos y las piernas cruzadas mirando a la nada con gesto serio. "Empezad ya con él, pero cuidado con lo que le decís. No está en su mejor día." Les había advertido el muchacho, y en cuánto le vieron entendieron por qué lo decía.

-Míster Claude,vamos a empezar ya a trabajar con usted si no le importa.—anunció una con amabilidad.

-...—el actor no dijo nada, pero se levantó y les hizo un gesto con la cabeza para que entrasen. Obedientes, entraron dentro, y mientras las maquilladoras y peluqueras empezaban a sacar maletines la modista buscaba el traje que le tocaría ponerse al actor esa tarde.

Mientras, en el centro de la ciudad, en el piso de Sebastian, el otro actor se encontraba en la terraza observando el tráfico y la gente pasar desde las alturas. Elevando la mirada el cielo de Nueva York se le antojó más feo de lo que pensaba, no era igual que el cielo de su sombría Londres ¿o quizás era su mente la que lo veía feo después de haberse peleado con Claude? Pensando en el ojidorado su corazón siente un golpe seco al recordar la última mirada y frase que le hubo dedicado; quizás esta vez sí había sido culpa suya después de todo por dejarse llevar por su temperamento, pero si era así ¿qué pretendía que hiciera, que se cambiase por otro?

Suspira. A sus pies oye un maullido de Noir, que a pesar de su pequeño tamaño pretende también asomarse por la barandilla; el ojirrojo se ríe y lo atrapa con una mano subiéndolo, el animal mira ahora también al cielo y mueve las orejas fijándose en los pájaros. Sin saber muy bien por qué, su amo se puso a cantar.

-Soushoku kata na uso ni wa shitauchi shite Hadashi no mama tobiagaru.

Shigarami nugisute Nokosareta mono
Orokashikute kokkei de nao Yurugi no nai tsuyosa

Itaranai hodo mune ga uzukidashite Yoru no mado wo kojiakeru
Sou subete wa anata shidai You will rule the world

Un fragmento de la canción que una vez le pidieron interpretar para la banda sonora de los personajes de Kuroshitsuji. Sólo fue una ligera necesidad de cantarla ahora a capella. Cuando entonó las últimas palabras el timbre sonó con estridencia sobresaltando a amo y animal. Sebastian se aceleró pensando que podría ser Claude y se embaló hacia la puerta.

-¡Cla...!—quiso exclamar cuando la abrió de golpe, pero no era su pareja quién estaba al otro lodo.

-Hola Sebastian.

-...

-Oh vamos ni que quién te visita fuese la mismísima parca.

-¡Byron!

-Ay..., sí, yo también me alegro de verte, hermanito.

Byron Michaelis era el hermano mayor de Sebastian, llevándose apenas cinco años de diferencia en edad ambos siempre habían tenido la típica relación competitiva entre hermano mayor y menor. Sobre todo porque Byron siempre se hubo portado como el modelo de perfecto hermano mayor al que no le puedes echar nunca nada en cara.

-¿Y bien, me vas a invitar a pasar o te tengo que pagar entrada?

-Pasa y cierra la boca.

El otro se ríe y entra examinando todo a su alrededor, incluido a Noir, que le mira algo confundido, pues Byron era una copia de Sebastian con cara más cincelada, flequillo desfilado y ojos tan oscuros que parecían negros. Su hermano menor cierra la puerta y lo guía hasta la sala de estar, ofreciéndole que se siente.

-¿Qué haces aquí Byron?

-Hm, esperaba algo más afectuoso después de tanto tiempo sin verte, pero conociéndote tampoco es para sorprenderme.—responde sarcástico—Estoy en América por negocios, y mamá me pidió que ya que venía pasase a verte.

-No soy un crío al que haga falta vigilar. Ya me has visto, ya sabes que estoy bien, así que misión cumplida.

-¿Seguro?—indaga Byron apoyando la cara en su mano—No tienes buena cara.

-¿Qué eres ahora, psico-analista? Te iba mejor lo de arquitecto.

Byron enarca las cejas acumulando paciencia, había venido en son de paz, pero cuando su hermano estaba de mal humor no había manera de dialogar. Así que decidió cambiar de tema.

-Oye y...¿no vas a presentarme a tu pareja?

-No está aquí. Así que si vienes de paparazzi no te ha salido bien.—contestó Sebastian cruzándose de brazos y escurriéndose un poco en su sofá. Byron resopla.

-Y luego dices que no eres como un crío al que hay que vigilar. Joder Sebastian, para una vez que no tengo ganas de ponerme discutir contigo...

-Pues si no quieres discutir conmigo has escogido un mal día.—Byron se masajea la frente, no esperaba que su hermano estuviese de tan mal humor; pero ya con la experiencia de tantos años conociéndose se aventuró a pensar que Sebastian había tenido una discusión bastante fuerte, como la que tuvo con su madre y él cuando les anunció que abandonaba la carrera para meterse en interpretación y ser actor.

-¿Has discutido con alguien verdad? Me apuesto lo que quieras a que ha sido con ese hombre con el que ahora estás, Dios, casi me da un síncope cuando me enteré que de buenas a primeras te habías cambiado de acera.

-Me siguen gustando las mujeres Byron—reclama el ojirrojo—es sólo que...con Claude es diferente.

-¿Y cómo sabes que va en serio?—disparó el otro de repente—Ya sé que ambos sois capaces de montar numeritos en un aeropuerto y demás, pero tampoco veo esto como si fuese a durar para siempre.

-¿Y tú que sabes?

-¿No erais antes enemigos? Si os caíais tan mal por algo sería y será, escucha Sebastian no es por ser puntilloso pero ese hombre no es con quién yo te imagino, ni para los restos ni para siquiera una década.

-Tal vez. Claude y yo somos muy diferentes en cuanto a personalidad, chocamos como montañas en eso, pero hemos llegado a entendernos. Tuve que enterarme por una tercera persona que me quería porque el muy idiota quiso huir para no enredar las cosas, y allá que fui yo a detenerlo.

-Entonces...¿Va en serio?

-Siempre voy en serio con todo lo que hago. Aunque discutamos sé que no podré dejar de sentir que le quiero de buenas a primeras.—reflexiona, de repente se levanta del sofá de un salto, y tira del brazo de su hermano levantándole tambien.

-¡Eh, eh! ¿¡Qué haces, a dónde vamos!?

-¡Vamos a que te demuestre lo en serio que voy!—contesta Sebastian sacando a su hermano del piso y echando a correr tirando de él.

···········Estudios de grabación···········

Hannah había llegado también, y ella y Claude esperaban pacientes las órdenes de Edward, que hablaba con su equipo de camarógrafos y con el de montaje. Cuando terminó de hablar, fue a por ellos.

-Bien, en los flash-backs ya he decidido que no se os va a oír. Hablaréis, sí, pero no se oirá lo que decís; jum, tampoco es que haga falta para entender la situación. Empezaremos con los ensayos de vuestra época de casados, incluiremos también escenas de antes como por ejemplo, cuando le pediste que se casara contigo—explica dirigiéndose a Claude—y luego pasaremos a la de la separación. Así que ala venga ¡teatro de amor!

La mujer mira de reojo al ojidorado, que estaba igual de serio como cuando hubo llegado.

-Vamos Claude, cuánto antes lo hagamos mejor menos tendremos que oír los sermones de su majestad.

-Sí.

-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/

-¡Sebastian esto no es Need for Speed, así que afloja!

-¡Cállate gallina! ¡Ya casi hemos llegado!

Byron empezó a temer por su vida cuando Sebastian pisó el acelerador, el pelinegro menor condujo hasta los estudios de grabación y aparcó el coche con maestría. Bajó primero y de un tirón bajó a su hermano también, llevándoselo casi a rastras en la dirección que quería. El estudio donde grababan Dears le recibió con las puertas abiertas y ambos entraron, ahí Byron se soltó de su hermano de un tirón; el ojirrojo no escuchó sus protestas y siguió caminando mientras buscaba con la mirada.

-¡Abrázala un poco más Claude, y tú Hannah los brazos por su cuello!

-¡Sebastian espera! ¡Oye!

Edward dibujó una mueca de sorpresa en su rostro al ver llegar a Sebastian seguido de otro hombre muy parecido a él, pero la mayor cara de sorpresa la puso el mismo ojirrojo al ver a Claude mirarle de reojo, tras advertir su presencia, pero no detenerse para besar a la actriz con pasión. Golpe bajo. Cuando se separaron se hizo el silencio general, ni siquiera Edward se atrevía cortarlo, pero para eso estaba Byron, que tras echar un ojo a la cara de su hermano se adelantó y fue hasta Claude con una sonrisa esbozada en su rostro.

-Me imagino que tú debes de ser Claude, yo soy Byron, el hermano mayor de Sebastian y...—se presenta, tendiéndole la mano, pero en cuanto el ojidorado la coge Byron cambia de expresión borrando toda sonrisa de su cara y le da un puñetazo con la mano libre que le hace hasta tambalearse—nadie le hace a mi hermano poner esa cara salvo yo. Vamos Sebastian, ya me has presentado a mi cuñado así que no hay nada más que hacer aquí.

-¡Espera, espera Claude! ¡No vayas a...!-gritó el director.

Tarde, aunque pareciese que el ojidorado no fuera a hacer nada, mientras Byron pretendía llevarse a Sebastian, de improviso se enderezó, rechinó los dientes y se abalanzó sobre el pelinegro mayor. Edward se echó las manos a la cabeza, Sebastian estaba incrédulo y sin decidirse a por quién ir y Hannah se mostraba tan impasible como siempre.

···········Rodaje···········

Después de haberse presentado en el Bizarre Dolls con "sus abogados", Boss le llamó al día siguiente y le pidió que fuera allí antes de la noche. Big Daddy le recibió sonriente y levantó su gran pulgar; dentro del club Boss esperaba paciente en su despacho haciendo tamborilear sus dedos sobre la mesa. Eric tocó a la puerta y el hombre le dio paso.

-Adelante Eric.—el chico pasó y antes de que tomase asiento fue el otro que se levantó—Ya te pedí disculpas ayer por mi desafortunada equivocación, pero...—se coloca frente a él mirándole hipnoticamente con sus ojos plata—algo dentro de mí me dice que no está conforme aún, por eso, voy a contratarte de nuevo si así tú lo quieres.

-Lo quiero.—contestó el bailarín, el hombre sonrió y emitió una pequeña risa satisfactoria. Colocando una mano sobre el hombro del más joven pretende besarle, pero Eric da un paso atrás—Boss yo...

-Ju ju ju, tranquilo Black Butler, no voy a comerte. Pero voy a serte sincero, quiero acostarme contigo.

-¿Y eso por qué?

-¿Recuerdas que te dije que no te pediría nada a cambio del trato que me solicitaste para cuando empezases la Universidad otra vez? Pues hoy he cambiado de opinión, y además de eso—posa una de sus manos en la cara de Eric—debo admitir que me gustas Eric, no eres igual que el resto de mis dolls. La primera vez que te vi noté algo especial en ti y supe que serías parte de este mundo.

Conforme más hablaba más acercaba Boss sus labios a los de Eric.

-Ese abogado tuyo...le recuerdo, llegó a pedirme que le vendiera tu contrato. ¿Piensas en él ahora verdad? Tranquilo mi mayordomo negro, ojos que no ven corazón que no siente; y yo soy una tumba.—terminó de decir besándole después, esta vez Eric no se resistió.

-¡Corten!

-¡Suéltame Boss!—protestó Sebastian empujando al actor gris para que lo soltase, pues al jocoso hombre le había dado por no liberarle de su agarre y le divertía mucho ver al más joven tratar de huir.

-Boss...—haciendo acto de presencia, Claude le dedicó al hombre gris su mejor mirada siniestra—¿te importa devolvérmelo?

-Vale, vale, todo tuyo.—se rinde el actor soltando a Sebastian justo cuando éste tiraba y logrando que se chocase con el ojidorado, riéndose se aleja a su camerino.

-Un día de estos terminaré por partirle la cara a él también.—gruñe Claude sujetando a Sebastian, que exhala aire por la nariz.

-Creo que tenía una visión un poquito equivocada de ti, beau-frère*.—comentó divertido Byron, acercándose a ellos con una botella de agua en la mano.

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

Vaya, éste me ha salido un poco más largo jeje. Que nadie se extrañe, en el próximo capítulo explico cómo hemos llegado a ésta buena relación de cuñados xD y a la reconciliación.

O_O ¿estará Boss enamorado también de Eric? Y si es así ¿el pelinegro que hará, seguirá con Jared o se decantará por su jefe? ¿Y qué coño ha pasado con nuestros potenciales enemigos?

¡Lo descubriremos pronto!

Atte.-Cherry Cheshire ;)

*beau-frère= cuñado

PD: siguiente actualización en De arañas y cuervos :)