¡Hola a todo el mundo! Buas, ya hemos pasado por dos temporadas de Dears y vamos a por la última (pero eso ya en el próximo capítulo), llegado a este punto he decidido no extender mucho más el fic, pues a mi cabeza llegan nuevas ideas, entre ellas Corazón de tinieblas y otro proyecto que se llamará El rey de los gitanos y Cuando te encuentre, madre mía a este paso me consolidaré como pionera de esta pareja jajaja.
Bueno, no me enrollo mucho más, así que vamos allá. :)
Rincón respuesta: Yami Michaelis: ^^U tranquila, te dejo que profieras groserías y palabras malsonantes, yo también me odio mucho. ¡que no cunda el pánico con Jared, ya veremos el modo de arreglarlo xD! Y muchas gracias por leer, besitos. ChiharuLamperouge: OoO! ¡sí lo admito, soy mala persona! XD pero es lo típico, poner algo que lo joda para luego arreglarlo con un enorme pastel o pastelada jajaja ¡gracias por seguir leyéndome, besos! Maly Sutcliff: ola kien ere? jajaja no, es broma. Te doy las gracias por haberte leído el fic y por tu fantástico review, a mi inner le ha encantado lo de Team Cheshire. Es un placer para mi darte la bienvenida y espero no defraudarte :) (y que no te des más con el teclado) ¡besos isa: ¡Muchas gracias! Tanto por leer como por reviewizar, a ver si a partir de ahora me pongo un poco más las pilas y actualizo más rápido xD ¡saludos y besos!
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Cap.17.-Si de verdad quieres
-¡Que alguien me quite ya todo este armamento!—protesta Claude intentando arrancarse él mismo los cables agarrados con esparadrapo, las vendas y demás mientras Sebastian se frota los ojos para alejar los rastros de líquido de las lágrimas artificiales.
-Oh por Dios, que alguien le ayude antes de que tengamos que pagar comisión por el decorado.—replica Edward, que lanza su portafolios al aire tras mirarlo con cierto desprecio, cuando éste ya ha tocado el suelo suspira y se estira como si fuese a hacer unos cuántos largos en una piscina—Una temporada menos.
-¿Satisfaréis el capricho de Grell, majestad? Prometemos alejarle de vuestra figura.—se burla Sebastian mordiéndose los labios para aguantarse la risa.
-¡Antes me alisto como voluntario para la guerra!
Pero como por la boca muere el pez, Edward no tuvo más remedio que acudir a la cena antes de que Richard, que había oído su comentario, enviase su impreso de admisión al ejército. Tal vez no le tocó al lado de Grell, pero le tocó al lado de Undertaker/Boss que bebía prácticamente el doble que cualquiera.
-Vamos vamos majestad, con tan poco entrenamiento no llegaréis nunca a la liga de los verdaderos bebedores.
-*Hic* ¡Pues eso no lo puedo consentir! ¡Ordeno que me llenes...el vaso!—exclama el rubio ladeándose sobre la silla en que estaba sentado, el peligris tuvo que sostenerle el brazo para que dejase quieta la copa. El grupo comía y bebía con abundancia pasando un gran rato que les daba entrada a unas mini-vacaciones hasta que tuvieran listos y acabados los guiones de la tercera temporada.
Mientras las anécdotas y chistes volaban sobre el mantel, el móvil de Claude comenzó a sonar y el ojidorado se excusó saliendo fuera del jaleo.
-Brr—tiritó, pues había salido sin chaqueta ni nada y soplaba un viento helado—¿Diga?
-"Buena noches Claude."
-¿Sam? ¿Te parece que son horas de llamar?—le reclama.
-"Oh vamos, que sé que estás de borrachera con los otros, si alguien lo llega a grabar puede sacar millones."
-Aún no estamos todos borrachos.
-¡Claude!
-¡Ah!—el ojidorado exclama de sorpresa cuando Sebastian lo sobresalta cayendo sobre su espalda—¡Sebastian, que susto!
-"Creo que alguno ya sí."—se ríe Sam por la línea al escuchar la risilla del ojirrojo—"Bueno, ya que estáis los dos ahí escuchad, Jay Leno quiere que asistáis a su programa de entrevistas."
-¿Jay Leno?—preguntan a coro con algo de incredulidad.
-"Exacto, tranquilos, ya os he contratado un seguro de vida."—bromea—"Llamaré mañana para que hablemos más tranquilamente, seguid disfrutando de la noche. Bye bye."—se despide colgando. Claude se gira y le frunce los labios a Sebastian, que sigue riéndose.
-¿Pretendías matarme de un susto?
-No, sólo intentaba pescarte llamando a "la otra".—bromea volviendo a reirse; la mala pata es que él y Grell habían ido a caer juntos y ya estaban algo tocados.—¿¡Qué pasa, que ya me vas a poner los cuernos!?—dramatiza de manera cómica, el ojidorado resopla y lo vuelve a meter para adentro.
···········A la mañana siguiente···········
-Au...au...¿por qué puñetas me dejas beber tanto?—se queja Sebastian agarrándose la cabeza con las dos manos para tratar de canalizar su dolor producto de la resaca.
-Porque así te dejas hacer más fácilmente.
-Ja, ja, ja, qué gracioso, au...—ironiza.
-Anda, duerme un poco más si quieres, yo me levanto ya.
-Noooooo...—protesta—no me dejes aquí sólo.
-Sebastian el teatro no te funciona para hacerte la víctima.—se ríe ante el dramatismo del ojirrojo para que no se aleje.
-No tengo fuerzas para hacerte una llave y menos aún para ponerme sugestivo, así que esto es lo único que me vale ahora. Porfa...
-Ay Dios, vale me quedo.—se rinde volviendo a ponerse cómodo. Sebastian contiene su risa triunfal y lo apresa para que no se le escape, haciéndole círculos en el pecho como sabe que le relaja.
-¿Te llamará pronto Sam?
-Vaya, pensé que no te acordarías.
-No bebí tanto como para perder la memoria. No como Soma, que amenazó con divorciarse de Agni si no le daba las llaves de casa cuando las tenía enganchadas en la mano.
-Cierto.—responde tras reírse—El show de entrevistas de Jay Leno...me pregunto qué nos tendrá preparado.
-Preguntas, muchas preguntas.
-Eso ya me lo suponía.
-Pues no preguntes.—le pica.
Ambos habían vuelto a dormirse otra vez cuando un ruido estridente los hizo abrir los ojos con serio riesgo de ataque al corazón. Sebastian, a quién no le gusta nada que lo despierten de un susto, alcanza el móvil de la mesita de noche pasando por encima de Claude que se queja.
-¡¿Diga?!
-"Hola y..."
-¿¡Cómo que hola!? ¡Nos has dado un susto que te pasas de grande!
-"No jodas que seguíais durmiendo."
-¿Algún problema con ello?
-"Em...no ninguno. Lo siento. Sólo quería recordaros la conversación de anoche..."
-Sebastian...quítate de encima por favor.—interrumpe Claude con un ligero tono de ahogo—Me estás aplastando justo en...
-¡Oh! Lo siento, lo siento ya me quito.—se disculpa Sebastian quitándose de encima, pues una de sus rodillas fue a caer encima de una parte delicada de la anatomía de su pareja que más valía cuidar.
-"Hola...¿seguís ahí?"
-Un momento Sam, voy a conectar el manos libres.—pide el ojidorado recomponiéndose un poco aunque con gesto adolorido aún. Al otro lado de la línea, el mánager rodó los ojos alzando la vista al cielo "Como niños grandes", fue lo que pensó.
No tardó demasiado en darles la explicación completa, en tres días ambos estarían grabando en el show del famoso presentador, sin duda la noche pintaría entretenida.
···········The Tonight Show with Jay Leno···········
Desde su característica mesa el cómico presentador hace su habitual cabecera introductoria a la par que suelta algún par de chistes que hacen reír a su público, entre él y Oprah Winfrey acaparaban la mayoría de entrevistas, claro que el hombre tenía ese toque más divertido que la sofisticada mujer.
-Bueno bueno, es mejor no hacer esperar más a nuestros invitados que por otra parte prácticamente no necesitan presentación a no ser que hayas estado escondido en un agujero desde hace unos años. ¡Demos la bienvenida a la mítica pareja de mayordomos demoníacos: Claude Faustus y Sebastian Michaelis!
Se produjo un griterío de mujeres impresionante cuando ambos actores hicieron acto de presencia en el plató saludando con la mano y tomando asiento en el sofá claro de al lado de la mesa.
-Vaya, yo juraría que he visto algún tanga volar desde el público—bromea Leno provocando la risa de los oyentes—Bienvenidos los dos al programa, es un placer teneros a los dos aquí por fin.
-El placer también es nuestro.—responden casi a coro.
-Sinceramente tuve que pensármelo mucho antes de traeros aquí por aquello que decían que juntos tenéis más peligro que un combate a muerte entre Bruce Lee y Chuck Norris, especialmente tú Sebastian, que me han soplado que se te dan bien los ataque sorpresa.—dice el hombre señalando a la pantalla de plató, donde unas imágenes, evidentemente grabadas por un móvil, que mostraban la ya mundialmente conocida escena del aeropuerto en la que el ojirrojo le pega un puñetazo al ojidorado.
-Sí bueno, años de práctica.—reconoce Sebastian, Leno se ríe y mira a Claude.
-¿Está fuerte no?
-Sí, aún me duele cada vez que me lo recuerdan. Por fortuna ya no me maltrata tanto.
-¡Ey! Sólo cuando te lo mereces.
-Entonces me imagino que darás gracias por el papel de bailarín que le ha tocado hacer ahora. ¿Qué tal se lleva eso de ser pareja fuera y dentro de las cámaras?
-Fuera mejor que dentro.—dice Claude, Leno abre los ojos y junta mucho los labios adoptando cara de pez interesado en el tema. Al ver que el actor se calla le hace señas de que diga más.—Si digo lo que pasa antes del estreno mi director me mata y la productora se deshace del cadáver.
-¡Pero puedes usar a Sebastian de guardaespaldas!
-Ni de coña, yo huyo a México antes de que lleguen.
Entre la entrevista del señor Leno y sus ocurrencias pasó una buena parte de la velada, hasta que el hombre se detuvo y le echó un vistazo a su reloj de pulsera, dando una palmadita alegre dio luego otra a la mesa y miró a sus invitados.
-Bien, creo que ya es buena hora para daros una sorpresita que he preparado especialmente para vosotros, claro que no sin ayuda. ¿Por casualidad habéis usado alguna vez el chat roulette?—ambos niegan con la cabeza—Lástima, podríais cobrar por la cola que se formaría, claro que seguro que algún corazón petaría cuando viese vuestras caras.—el público se ríe—En fin, a lo que iba, que sino me rebajan el sueldo—risa—hay muchísima gente que quisiera poder hablaros a través de un chat, pero yo he escogido a dos de ellas de manera muy meticulosa y esta noche, en directo, mantendréis una conversación.
-¿Meticulosamente?
-Exacto, de manera tan meticulosa como Steve Kardynal planeó su vídeo "Call me maybe"* a través de Chatroulette. ¡Veámoslo!
La alegre música de Carly Ray Jepsen comenzó a sonar al mismo tiempo que se reproducía un curioso vídeo de Youtube que provocó un ataque de risa generalizado y alguna que otra cara de ¿¡qué cojones!? En el caso de la pareja, Sebastian se dobló por la cintura de la risa y Claude se echó para atrás con el mismo motivo, aproximadamente a la mitad del vídeo la canción siguió sonando pero la pantalla se quedó oscura un segundo para volver inmediatamente después con dos personas juntas que también estaban en una pantalla de chatroulette siguiendo la canción mientras bailoteaban con los brazos y torsos.
-"So call me maybe!"—y se produjo un nuevo griterío entre el público y un abrimiento de boca de la sorpresa entre los dos actores.
-¡Ooh! ¡Buenas noches desde el otro lado del charco y bienvenidos al programa Ciel Phantomhive y Alois Trancy!
Saludando efusivamente, los jóvenes actores dedicaron sus más encantadoras sonrisas, y mostraron al mundo lo que habían cambiado esos años tras la producción de Kuroshitsuji: ambos habían pegado un buen estirón y sus aniñadas facciones habían pasado a las de cualquier adolescente, este detalle era mucho más notorio en Ciel, además de sus cuerpos. Alois se había cortado bastante el pelo hasta prácticamente dejárselo de punta formando una mini cresta que le daba aspecto de macarrilla con ojos cielo; Ciel ahora llevaba flequillo de lado y se le había formado un gracioso remolino en la coronilla que siempre estaba de punta, por mucho que el joven insistiese en agacharlo, y que le otorgaba un aire desenfadado y moderno.
-"¡Wooow! ¡Me alegra ver que no os habéis hecho viejos todavía!"—bromea el rubio a modo de saludo sacando la lengua.
-´"Por lo menos no parecen sacados de 'Grease'."—le pica Ciel dándole con el codo.
-"¡Golpe bajo Ciel!"
-Hey hey, que no os escuche John Travolta.—media Leno, mientras el público se ríe—Bueno ¿qué os ha parecido la sorpresa? Seguro que no os esperábais el volver a verlos.
-La verdad es que no, ha pasado ya bastante tiempo desde la última vez que nos vimos Bocchan.—dice Sebastian.
-"Claro, como dejé de pagarte te me has metido a bailarín y encima colado por un abogado antes mayordomo del enemigo."—dice el peliazul.
-"Che Claude, si lo llego a saber antes, te ordeno que le secuestres."—ríe Alois.
-Me parece que antes no hubiera acabado igual.—le responde el aludido.
-"Es cierto..."—cavilan ambos chicos con gesto pensativo—"No llevaba traje de bailarín."
-¡Eh!—protesta Sebastian.
-Decidme, ¿cómo fue saber que dos actores que habían trabajado con vosotros iban a rodar esta serie?—pregunta Leno a la conferencia.
-"Raro."
-"De alucine. Llamé a Ciel en cuanto vi la primera noticia por internet, recuerdo que eran eso de las once de la noche y él me descolgó gritando que qué demonios pasaba con mis modales"—gesto de inocencia y risitas—"pero como pasé de él y de sus quejas no se lo creyó."
-"Primero porque en sí el hecho era surrealista y segundo porque eras tú el que me lo decía."
-"¿¡Oh, que no te fías de mi!?"—drama de Alois y vena en la frente de Ciel.
-"Soy inteligente, así que no."
-Vaya KO míster Trancy, va a tener que entrenarse junto a Claude para ver venir los golpes.
-Que va, ladra mucho que pero no muerde tanto.—dice guiñando un ojo y pellizcando una mejilla de Ciel.
-"¡Trancy!"
Pasaron unos veinte minutos conversando y poniéndose al día un poco de la vida de los más jóvenes: Alois ahora estaba metido en el teatro y ya llevaba tres meses en cartel con una obra que estaba teniendo bastante éxito; en cuanto a Ciel, le esperaba una aparición en la serie Downton Abbey y mientras tanto él seguía con sus estudios compaginando su vida de estrella con la de adolescente.
-Bueno señores, ha sido todo un placer hacer conferencia con el otro lado del charco pero el tiempo se me acaba y el cámara se me cae de sueño, así que vayan despidiéndose y sacando los pañuelos.
-"Ha sido un placer volver a veros, más os vale que la segunda temporada sea buena porque si no os pondré verdes vía Twitter."
-Las quejas a los jefes.
-"Sí eso, vosotros quitaos culpa. Pero ojalá termine bien, mi madre dice que vuestros personajes acabarán casados y con familia numerosa."—bromea Alois echándose a reír, a Claude le resbala una gota por la frente, este chico no cambiaba.
-No sé yo si con familia numerosa...
-"Pero no has negado que casados."—se le une Ciel haciendo gesto de pillada con la mano.
-"¿Nos invitaréis a la boda, no?"
-Se siente, no menores, y menos sin entrada.—le dice Sebastian.
-"¡Venga ya!"
-Si se vendiesen entradas durarían menos que un caramelo en la puerta de un colegio.—medita el presentador.
Ya era de madrugada cuando ambos actores salieron por la puerta de los estudios, Leno les hubo acompañado hasta el final dándoles las gracias por aceptar la invitación y deseando volver a verles pronto. "Prometo no divulgar la localización si recibo dos entradas para la boda." bromeó antes de despedirse guiñando un ojo. La noche refrescaba y a Sebastian le dio un escalofrío nada más poner un pie afuera, por eso le metió prisa a Claude para que abriese el coche.
-¡Brr! ¡Qué frío, joder, esto parece la estepa siberiana!
-Vale, vale, ya pongo la calefacción.—se resigna el ojidorado subiéndole grados a la temperatura de su coche. En el trayecto de vuelta a casa estuvieron comentando todo el programa y lo mucho que habían crecido sus dos compañeros de trabajo, costaba asimilar que ya no eran tan niños; llegó un momento de la conversación en que Sebastian estuvo hablando en su mayoría y Claude más callado y abstraído.
-Vaya chiste eso de la boda, creo que deberíamos vendérselo a los guionistas ¿te imaginas rodar la boda? Seguro que me entraría la risa floja, recuérdame que le pregunte a Soma como fue la suya, no pude ir, estaba grabando...buf, si cae boda apuesto a que cae luna de miel—risas—entonces sí que no saldríamos de la cama. ¿Prefieres playa o turismo de ciudad? Eh, Claude, ¡Claude!
-¿Qué?
-¿Me estabas escuchando?
-¿Eh? Ah, sí claro.
-¿Ah sí? Pues dime qué es lo último que te he dicho.
-Pues que habría que vender a los guionistas la idea y...
-¡No! ¡No me estabas escuchando!—protesta—¿En qué andas distraído?
-En nada en particular, creo que sólo tengo sueño.
-Tsk, mientras no te duermas en el trayecto me conformo.—chasquea la lengua y decide callar observando por la ventanilla y escudriñando en el reflejo el rostro impasible de su pareja, que ya no tenía secretos para él y tenía un cartel luminoso en la frente que decía 'miento, miento, me pasa algo por la cabeza'. Aún así, bostezó y prefirió no ahondar en el tema.
Al día siguiente, mejor dicho en unas horas cuando ya fue de mañana, la pareja decidió tomarse un día para ellos mismos antes de ver ciertos guiones en su buzón; como ya era tarde pasaron de desayunar, se vistieron y salieron a la calle colocándose cada uno unas gafas de sol. Paseando por las calles de Nueva York, hubo que satisfacer algún arrebato consumista de Claude, que era peor que una chica a la que se le antoja algo que ve en un escaparate.
-¿Satisfecho ya?—refunfuña Sebastian saliendo de la tienda con su novio cargado con dos bolsas de ropa.
-No hasta que consiga zapatos a juego.
-...—el ojirrojo pone los ojos en blanco y el ojidorado le guiña uno.
-Es broma.
-No tientes tu suerte o te esconderé la tarjeta de crédito.
-Eres peor que mi mujer, y eso que no tengo.
-¿Yo la mujer? ¿Quién acaba de tener un arrebato digno de una?
Tan metidos estaban en su particular rifirrafe que no se dieron cuenta de que otra pareja les venía por delante hasta que casi se chocan de pleno con ellos.
-¡Hey! ¡Cuidado!—protesta uno.
-¡Si sois vosotros los que no miráis por dónde vais!—rebate otro.
-Grell, calma.—trata alguien de sofocar.
-Will. Grell.—reconoce con cierto asombro el último.
Ver para creer, William T Spears y Grell Sutcliff juntos por la calle y...¡cogidos de la mano! Alucina vecina. Vestidos con informal ropa de calle ambos daban el pego total para ser una más de las parejas de transeúntes: Grell llevaba vaqueros oscuros con una camiseta gris de líneas rojas con cazadora del mismo color y botas vaqueras marrones, Will llevaba vaqueros más claros con camisa blanca, chaqueta americana negra y levi's metalizadas.
-Sebas-chan, baja de la nube y pon atención a tus pies.
-Mira quién fue a hablar de bajar de las nubes.—ironiza el pelinegro, el pelirrojo bufa y sacude la cabeza haciendo botar la coleta baja conque llevaba sujeto su pelo.
-Veo que todos hemos pensado aprovechar el tiempo antes de volver a trabajar.—comenta Will reajustándose las gafas y pasándose un poco la mano por los cabellos hoy no peinados hacia atrás.
-Mejor esto que quedarse en casa.—le responde Claude subiéndose a la cabeza sus gafas de sol.
-Anoche estuvimos viéndoos en el programa de Leno, fue divertido ¡hay que ver cómo han crecido los mocosos!—interrumpe más alegre Grell—La idea del chatroulette fue de lo más original y...
-Espera, espera espera.—detiene Sebastian—¿Lo visteis juntos? No me digas que ya vivís en pareja.
-¡Qué va, aún no! Es lo típico de una noche en cama de uno y...
-¡Grell—regaña Will con autoridad y azoro, el pelirrojo se muerde el labio inferior para evitar seguir hablando y enfadar al castaño, mientras que los dos pelinegros suspiran de resignación.
-En fin, nos vemos, antes de que le obligues a cortar contigo. —se despide Sebastian echando a andar primero, Claude le sigue tras despedirse él también. Ninguno abre la boca porque sus mentes están ocupadas en un mismo detalle que habían observado: el gesto de las manos entrelazadas. Y ambos cavilaban el hecho de que ellos, hasta ahora, y con todo lo que llevaban juntos, no se habían cogido de la mano mientras andaban juntos. Sebastian pensaba que, aunque algo/bastante romántico, Claude no era un oso amoroso ni un peluche al que hay que estrujar y quizá su recta actitud era la que había omitido este detalle; Claude pensaba que, aunque desenvuelto y pícaro, Sebastian no era precisamente el colmo de la zalamería ni asiduo a demostrar afecto de más en público, explicación no necesitaba, simplemente era la manera de ser del ojirrojo.
-¡!—por eso se sorprendió bastante cuando éste le quitó la bolsa de la mano derecha y la colocó en la suya para tomar con su izquierda la mano ahora libre.
-No hagas preguntas.—le medio susurra mirándole tras los cristales de sus gafas de sol que ocultaban parcialmente el ligero rubor que se había subido a sus mejillas. Tras la primera impresión, el mestizo medio sonrió de lado y, aprovechando el rojo del semáforo, posó un fugaz beso en la cara de su pareja.
Comieron en un restaurante turco como antojo de Sebastian, que probablemente no habría sido tal si supiera las nada inocentes visiones que tuvo Claude de él y la salsa de yogur que le resbalaba del falafel.
Cuando por fin la segunda temporada de Dears fue a estrenarse en televisión, ambos actores asaltaron una tienda de chucherías, el supermercado se libró a Dios gracias porque tenían la nevera llena, y lo dispusieron todo para ver como reyes el primer capítulo, a saber: los dos en pijama, en el sofá, mesa baja delante con todo lo necesario: chucherías varias en boles, palomitas, cervezas, etc...además de pañuelos ante un inminente ataque de risa. Que le vino a Claude al recordar una toma falsa en la cual Sebastian casi se cae cuando corría hacia él.
-¡Eres muy mala persona! ¿¡Lo sabías!?—le dice Sebastian dándole con un cojín mientras él seguía riéndose.
Pasaban ya de las once y media de la noche cuando terminó el capítulo, el bol con las fresas y los ositos de gominola estaba vacío y los demás a medias; Sebastian bostezó y de un trago se acabó su segundo botellín de cerveza, Noir ronroneó y se restregó contra él desperezándose.
-No ha estado mal.—comentó Claude restregándose un ojo.
-Sí...es un buen comienzo, pero como ya sabemos como acaba no tiene la misma gracia. Oye Claude...
-¿Mm?
-No es nada, déjalo.
-Ya has empezado así que suéltalo.
-...—el ojirrojo hace muecas, como cavilando lo que iba a decir, el ojirrojo le mira inquisitivo e impaciente—Pensaba en...una situación hipotética.
-¿Cómo de hipotética?
-Tan hipotética como la de la serie. ¿Tú serías capaz de olvidarme?—se hace una pausa de unos segundos, antes de que Claude pueda contestar Sebastian prosigue—Quiero decir, llevamos ya un tiempo juntos, no digo que vayamos a durar toda la vida ¡pero no pienses mal!, y hemos vividos muchas cosas juntos, y si por un casual pasase algo y..y..y..¡qué se yo, me olvidases!
-Eh, eh, eh, echa el freno.—le interrumpe el otro antes de que se embale más—Mira, ya haría falta que los alienígenas me abdujesen y me intercambiaran el cerebro por el de una cabra para que me pudiese olvidar de ti.
-¿Una cabra? El cerebro de un mandril te pegaría más.—se ríe—¿En serio?
-Por supuesto, te tengo unas cuantas bien guardadas y no se me van a olvidar por muchos años que pasen.
-¿Rencoroso eh?—pincha, le agarra del cuello de la camiseta y tira de él hasta dejarle casi pegado—¿Te lo puedo compensar?
-Ya estabas tardando.
···········Una semana después···········
-¿Qué cojones?—decía entre refunfuñón y sorprendido Claude, el sonido de unas llaves le informó de que Sebastian recién entraba por la puerta con Noir sacado de la peluquería de mascotas.
-¿Qué lees?—le pregunta dejando al gato en el suelo, que se restriega contra la alfombra llenándose el pelo de electricidad estática que le hace parecer una bola de algodón con patas.
-Se supone que nuestro guión.
-¡Wow! ¿Los han mandado ya?—se sorprende él también situándose a su espalda tras el sofá.
-Sí pero...
-¿Pero?
-Está incompleto.
-¿Cómo que incompleto?—pregunta quitándole el librito de las manos y pasando hojas a toda velocidad, pronto se quedó sin hojas que pasar—Joder es verdad, que corto.
-Sí, por lo que he leído se queda más o menos a mitad de temporada.
-¿Pretenden que tengamos el guión por fascículos? Tsk, que poca profesionalidad.—refunfuña ahora él echando mano de su móvil.
-¿Qué haces?
-Voy a llamar a Edward, como director que es se supone que tiene que tener una explicación para estas cosas.—colocándose el móvil en la oreja espera paciente zapateando con cada toque de línea.
-"¿Dígame?"
-Director, necesito que me expliques una cosita...
-"Let me guess...Tiene que ver con los guiones ¿a que sí?"
-Premio.—al otro lado de la línea Edward suelta una risita que hasta podría tildarse de maquiavélica.
-"No es cosa mía, ya sabes que yo soy la cabeza de turco, la idea del guión sin completar es de CH."
-"Por qué no me lo supuse."—piensa el ojirrojo para sus adentros, Claude le mira expectante y él conecta el altavoz.
-"Digamos que vais a estar como lo estuvieron en su día los actores de Casablanca; sin saber como va a acabar la cosa."
-¿Con qué propósito?—se une Claude.
-"Ah, hola Claude. ¿Propósito? Ja, es evidente."—se produce un silencio tras el tono desdeñoso—"Si no sabéis como acaba...le daréis más realismo con vuestra propia incertidumbre; al menos es lo que la productora y directiva cree."
-¿Y tú?
-"Yo formo parte de la directiva, y estoy de acuerdo; si queremos que sea un éxito tenemos que dar lo mejor de nosotros mismos. Así que ni una queja más, poneos a estudiar para el examen."
Con un seco click, la línea se cortó y dejó más bien fríos a ambos actores, que fruncieron el ceño y curvaron el gesto en una mueca de "menuda lata".
-En fin...habrá que ponerse a "estudiar".—gruñe irónico el ojidorado.
-Sí.—dice el ojirrojo desganado, hasta que se le enciende una bombilla—Nee Claude—llama, el otro le mira—¿Sigues teniendo esas gafas que usabas en Kuroshitsuji?
-Sí, ¿por qué?
-Es que...—se muerde travieso una uña—me apetece jugar.
-Jugar.—cavila.
-Yes. ¿Jugamos a alumno y profesor?
-¿Qué narices te pasa últimamente?—pregunta tras reírse—Estás peor que yo en su día...¿quién hace de qué?—remata con una sonrisa picarona.
-Me pido profesor.
-¡Para eso tendrás que coger las gafas el primero!—exclama echando a correr en dirección al dormitorio.
-¡Eh, eso no vale!—protesta siguiendo el juego y saliendo disparado también.
Aunque tener sexo por la mañana es revitalizante esta fórmula sólo se aplica cuando es cerca de primera hora, si ya es tirando para mediodía lo más probable es que acabes necesitando una siesta; aún así no había pereza lo suficientemente grande que impidiese a Sebastian bajar a la calle a comprar ramen para cenar; al ojirrojo le encantaban las comidas asiáticas, y aunque éstas no eran precisamente santos de la devoción de Claude, podía ir a por ellas a menudo siempre que no fuese demasiado seguido sino quería oír al ojidorado protestar. Tras cargar con una bolsa con la que proveer la despensa y abandonar el supermercado sus ojos captaron algo en un kiosko cercano. Bajándose las gafas de sol hasta casi la punta de la nariz lee atentamente la portada de una de esas revistas de corazón: "Encuentro parejil ¿hay más amor en un bando que en otro?" con la foto del encuentro que tuvieron con Will y Grell de fondo.
Con un pequeño bufido agarró la susodicha y prácticamente lanzó el billete de dólar con los centavos al kioskero antes de abrirla y ponerse a leer mientras caminaba. Tal parecía que los indiscretos paparazzis les habían pillado en pleno encuentro y se habían encargado de venderlas a las "nada maquinadoras" revistas que se habían puesto a divagar en cuál pareja existía "mayor grado de amor". Con cada línea que leía, Sebastian fruncía un poco más el ceño. Según una terapeuta y psicóloga de parejas que había analizado la foto, Will y Grell tenían un mayor grado de complicidad, palabras textuales: "El hecho de que no haya habido discordia entre ellos en el pasado además de la natural espontaneidad de míster Sutcliff son elementos clave para comprender por qué parece existir una relación más natural y afín en comparación." Pero no se quedó contenta sólo con eso, según ella, el que él y Claude poseyeran caracteres tan parecidos siempre generaría cierta tensión entre ellos que les llevaría a acabar tan mal o peor que al principio si tenían una discusión verdaderamente fuerte.
Estrujando la revista en una mano, se da cuenta de que ya había llegado a su portal, su incipiente cabreo le hizo sacar de un tirón las llaves y de un empujón abrir la puerta, suerte que el ascensor estuviese desocupado. Su llegada a casa sobresaltó al ojidorado y al gato, que casi pegan un salto con el portazo de dio el ojirrojo. Sus pasos airados por el pasillo hicieron levantarse a su pareja, que le encontró en la cocina ordenando y guardando su compra en los armarios de arriba.
-¿Pero qué te pasa?
-...—en vez de contestarle, le tendió la revista sin darse la vuelta. Agarrándola y alisándola, Claude se sorprende también con la noticia, su gesto de extrañeza se acrecenta conforma más lee.
-Jum...—cavila cuando termina de leer.
-¿Es eso todo lo que vas a decir?—gruñe Sebastian aún si girarse.
-¿Es por esto por lo que estás tan enfadado?
-Pues sí. Me cabrea mucho que aún a estas alturas cuestionen nuestra relación ¿por qué puñetas tienen que ponerse a inventar que si tenemos peor relación que Grell y Will? ¿menos grado de afinidad y amor? ¡paparruchas!—exclama en retahíla, a sus espaldas se oyen risitas de Claude, se gira ofendido—¿¡De qué te ríes tú!?—sin contestarle y todavía riéndose lanza la revista sobre la mesa y le apresa en un abrazo que deja rígido de la sorpresa al ojirrojo.
-Mira que eres infantil. ¡Qué más dará lo que digan!
-¡Venga ya! ¡¿No te cabrea ni un poco?!
-De hecho podría decirse que estoy más cabreado que tú con esta mierda de reportaje, pero como tú y yo sabemos que no son más que disparates me la pela.
-...—Sebastian curva los labios en una mueca, pero finalmente sonríe y se deja abrazar agusto—Que soez para ser medio francés.
-Te sorprendería.
-¿Más aún?
"In da face", con gesto triunfante, eso habría que decirles a los vocazas que decían que no había suficiente complicidad entre ellos. Aaah, lo que darían por poder grabar las palabras que Claude pronunciaría a continuación.
-Sebastian...—le llama, aún sin separarse del abrazo—¿recuerdas ése momento en el coche en que estaba distraído cuando salimos del programa de Leno?—le asiente—En ése momento me preguntaste en qué estaba pensando, pero no te lo dije porque no lo tenía claro, y he estado pensando en lo mismo desde entonces.
-¿De qué hablas Claude?—pregunta Sebastian despegándose un poco para mirarle a la cara.
-Quizá de la segunda mayor locura que vaya a cometer en mi vida después de enamorarme de ti.
-¿No será ponerme los cuernos?—bromea, el ojidorado le niega con la cabeza—Pues venga, suéltalo ya.
-...—suspira—Ni si quiera sé si esto se hace así, pero me arriesgaré a pensar que sí.—hace una pausa y la cara de incertidumbre del más bajo aumenta—Varias veces me has dicho que no sabes si duraremos toda la vida o si esto será para siempre; pues bien, no pienso dejar que sea de otra manera, y para saber qué piensas tú voy a hacerte una pregunta.
-...—aunque con cierto tono de susto en la cara, Sebastian le asintió como para instarle a que continuase.
-¿Te casarías conmigo?
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¡Oh Gosh! ¡No sabéis lo que me ha costado terminar este capítulo, maldita inspiración que se escapa de mi persona!
O_O ¡Claude quiere boda! ¿Pero querrá lo mismo Sebastian? ¿Y la serie, irá a acabar bien si ni los mismos actores lo saben? ¡Qué ganas de averiguarlo! ¡Gracias por leer!
Atte.-Cherry Cheshire ;)
PD: si no habéis visto el vídeo que he mencionado en el capi ¿¡qué hacéis con vuestras vidas que no vais a verlo ya!? xD
PD2: ¿Os pasaríais por mi perfil para ver la poll? *_*
