Bueno parece que vamos viento en popa :) Gracias a los reviews de Maly Sutcliff (me encantas xD) rem yagami xD (Jashinista y con inner como yo ^_^) ChiharuLamperouge (Cherry es una buena chica O^O) Yami Michaelis (pobrecita, no quiero que infartes jaja) isa (te adoro x3) Izuspp(¡te echaba de menos!) y Drake-vampire (súper emocionada jajaja) ¡Os quiero a rabiar!-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

Cap.18.-Perdona si te llamo amor

-¿Te casarías conmigo?

Bum, bum. Bum, bum. Tras la pregunta de Claude, Sebastian sólo podía oír el latido de su propio corazón bombeando cada vez un poco más deprisa; las palabras entraron por sus oídos y llegaron como balas al cerebro que se encargó de que el resto de su cuerpo se quedase tieso y petrificado como una estatua. Por su parte, el ojidorado, aunque también algo tenso, tenía esa chispa brillante en sus ambarinos iris esperando con ansia una respuesta de su pareja, respuesta que se estaba haciendo de rogar.

El ojirrojo fue a abrir la boca y unos pequeños balbuceos escaparon de ella, pero antes de que pudiese decir nada inteligible el timbre de la puerta sonó como la campana que anuncia el final del asalto. Claude resopló con algo de fastidio, pero soltó a Sebastian y él mismo fue a abrir la puerta encontrándose con el presidente de la comunidad.

-Buenas tardes míster Faustus, lamento interrumpir pero se ha convocado una reunión urgente y necesito que uno de los dos se persone en ella.—informa con una afable sonrisa el joven señor Fox, elegido recientemente como presidente.

-De acuerdo, bajaré yo mismo.—aceptó con algo de resignación, giró la cabeza para llamar a Sebastian, pero como le vio apostado en la esquina del pasillo no dijo nada; el ojirrojo le hizo un gesto con la cabeza para que marchase tranquilo y él cerró la puerta tras de sí.

En cuanto la puerta se cerró, Sebastian dejó escapar un suspiro contenido y se apoyó contra la pared resbalando hasta llegar a sentarse en el suelo de madera. Los maullidos de Noir hicieron que su nerviosa respiración resonase menos; agarrándolo lo pone frente a su cara y lo coloca sobre sus rodillas.

-¿Lo has oído tú también verdad Noir?—¿miau? El gato movió las orejas y ladeó la cabeza—No te hagas el inocente que sé que estabas en el marco de la puerta con las orejas bien tiesas.—le reprocha el ojirrojo tirando de éstas con delicadeza, Noir maúlla en protesta y atrapa con sus zarpas la mano de su amo mirándole después con cierto rencor y más suavidad cuando nota su afligimiento—¿Qué hago? No...no me siento preparado para dar ése paso, pero no quiero que Claude piense que no le quiero...¡Joder! ¡¿Por qué narices tiene que hacerlo todo tan de improviso y complicado?!—exclama ofuscado soltando al gato, que se sienta erguido del todo en sus rodillas y le mira muy serio con sus brillantes ojos en una silenciosa reprimenda. ―—No me mires así Noir, sé que tengo que darle una respuesta y la tendrá, pero debo pensarme muy bien lo que le voy a decir.

¡Miau! Exclamó la mascota.

···········Post-vacaciones···········

Los hay a los que la vuelta al trabajo les sienta peor que a los niños la vuelta al cole; uno de ellos es Edward, por curioso que parezca. Claro, los hay que dicen que ser director es fácil y que incluso estarían tristes por ir a rodar la última temporada de una serie que estaba teniendo gran éxito.

-¡Señor, dame un poco más de paciencia! ¡Sólo un poco más!—rogaba/suplicaba/imploraba/pedía/rezaba/casi exigía en su habitación de rodillas en el suelo con sus papeles tirados por su alrededor—¡Porque como me des fuerzas los mataré!

-Creo que la gente de arriba no funciona con chantajes.—bromea Richard apoyado en el marco de la puerta de la habitación.

-¡No es chantaje!

-Sí, es chantaje emocional.—le corrige. El mayor gimotea y deja caer la cabeza hasta el suelo hasta que la toca con la frente—¿Ahora rezas a la Meca?—más gimoteos—Vamos Ed...no es para tanto—le consuela yendo a su lado y palmeando su espalda—piensa que con esto habremos terminado y volverás a ser libre hasta un nuevo estrés.

-Como si fuera tan fácil.—protesta aún pegado al suelo—Claude amnésico y dejando que Hannah le toree como quiera, Sebastian en modo angustias y "no te quedarás con mi hombre, mala pécora", Undertaker con sus tejemanejes y el resto...¡ya no sé ni qué tiene que hacer el resto!

Richard sólo rió nerviosamente al mismo tiempo que un goterón resbaló por un lado de su joven frente, no era bastante con ser adolescente no, el lidiar con un hermano mayor con tendencia a las crisis nerviosas era aún mejor. ¡Si Edward necesitaba terapia de sus actores, Richard la necesitaba de su propio hermano!

Lunes...por la mañana...sólo veo nubes, por la ventana...y un mal rollo me sube. Canturreaba alguno de los más madrugadores del equipo técnico, preparadores y demás que se presentó en los estudios de grabación aquella mañana. Quizá la canción no era del todo apropiada para la soleada mañana primaveral de Mayo que tenían. Ya iba siendo hora de ponerse camisetas de manga corta y olvidar el frío del invierno.

Y hablando de frío. Desde aquel día en que Claude soltó una bomba directa sobre las tropas que protegían el corazón de Sebastian se había establecido una especie de Guerra Fría entre ellos. A simple vista todo parecía igual, seguían siendo la misma pareja feliz de actores protagonistas, pero si se observaba con detalle y atención podrían descubrirse pequeños detalles que hacían evidente que algo no iba del todo bien entre ellos. La cosa iba así: una vez que Claude volvió de la reunión de vecinos, Sebastian le pidió hablar sobre el tema seriamente y le explicó lo mejor que pudo dado su persistente nerviosismo y aún shock que no estaba listo para casarse; el ojidorado pareció entenderlo, ya que le dio un beso en la frente y le dijo que no había problema, que esperaría hasta más adelante, pero el ojirrojo no se creyó del todo que su pareja estuviese "bien", básicamente porque ya le conocía demasiado.

Y Sebastian lo temía. Temía volver al trabajo con su relación en un punto como el de ahora; el sentimentalismo y ése cariz de drama que tendría la última temporada, en la que ambos personajes andaban más separados, quizá hiciesen las cosas más difíciles. Sólo esperaba que esta vez realidad y ficción permaneciesen apartadas la una de la otra.

Los actores llegaron más o menos a la hora, los más tardones: Will y Grell, como no siendo el pelirrojo quién era. Su tema de conversación central era el guión incompleto y ya cada cual especulaba de una forma.

-Yo digo que Jared muere.

-¡Que va! ¡Tiene que ser un final pastel, sino no vende!

-Patricia está preñada.

-Boss acabará siendo familiar de Eric, ya verás...

-No tenéis ni idea, se morirá hasta el guionista.

-Ejem, ejem.

Unos carraspeos les sacaron de su debate, a sus espaldas, Richard sostenía su huesuda claqueta y les miraba con una sonrisa tan inocente que daba miedo.

-Mi hermano me manda para deciros que dejéis de cotillear como marujas y os vayáis derechos a vestuario y maquillaje antes de que sea...—'clack' chasquido de claqueta—demasiado tarde.

Quizá fue lo tétrico en la voz del adolescente, pero el caso es que hasta el último de los actores salió disparado hacia sus respectivos camerinos para ponerse en marcha. Zack Lowe, también conocido por su papel de Pink Gangster, enarcó una de sus finas cejas cuando advirtió cierto detalle que los demás omitieron.

-Hey, Michaelis.—llama deteniendo al otro actor antes de que éste se metiese en su camerino.

-¿Qué?

-Mm, no sé de qué manera decirlo para no parecer cotilla pero...—dice sobándose la parte posterior de la cabeza—¿os pasa algo a ti y a Faustus?—preguntó con un tono de lo más natural. Se hicieron unos segundos de silencio en los que Zack pensó que había metido la pata hasta el fondo por la cara que puso Sebastian—Em...esto...no hace falta que me respondas ahora...ya lo harás luego, ¡nosvemosadiósmevoy!—exclamó en retahíla antes de intentar salir huyendo, lo de intentar es porque antes de que pudiera tan sólo empezar a mover las piernas, el ojirrojo le agarró y le metió de un tirón a su camerino cerrando la puerta tras de sí.

Lowe sudó frío y lamentó profundamente no haber hecho testamento todavía, pero quién le iba a decir a él que con apenas 24 años a sus espaldas otro actor le asesinaría en el camerino para Dios sabe qué hacer después con el cadáver.

-Mi...Michaelis, antes de que hagas nada de los que te puedas arrepentir...—balbucea cuando el otro pelinegro se gira despacio hacia él con la mirada oculta parcialmente tras sus mechones de pelo—debes saber que aunque no lo aparente soy bastante fuerte...

-No te serviría para huir...—responde cavernoso—Si puedo con Claude...que es más alto y más musculoso que tú...¿no crees que contigo una mano me bastaría?—la cara de pánico alcanzó su máxima expresión cuando Sebastian se quedó a poca distancia de él—¿Por qué preguntas esa clase de cosas?

-¿Eh? Pu..pues porque, no sé, me he fijado en que andáis algo raros y...

-¿Crees que se nota mucho?—preguntó el ojirrojo algo compungido tras guardar silencio unos segundos. Este repentino cambio desconcertó al pelinegro de ojos violeta.

-¿Que si se nota?

-Si.

-Em, bueno, la verdad es que no lo sé. Yo siempre he sido muy observador, me fijo bastante en las cosas, por eso me gustan tanto los juegos de buscar las diferencias.

-Ya, ya, muy bonito, pero dime si se nota o no.

-...—viendo la situación más calmada, Zack caviló sus posibilidades y esbozó una sonrisa mezquina—Dime primero cuál es la situación y luego yo te diré si se nota o no.

-¿¡Pretendes hacerme chantaje!?—rugió Sebastian.

Edward miró su reloj de pulsera y luego a sus actores y empezó a contar mentalmente. Le faltaban dos. Sebastian y Zack. Gruñendo sin abrir la boca decidió ir él mismo a averiguar por qué leches tardaban tanto; a grandes pasos fue primero al camerino de Zack encontrándolo vacío, bien, entonces quedaba el de Sebastian; agarrando el pomo escuchó ruidos dentro y apegó la oreja para escuchar, pero como no entendía nada decidió abrir.

-¡¿Va en serio?!

-¡No me jodas, eh, no me jodas!

-¡Ca-ga-da!

Edward abrió la puerta y lo primero que vio fue al par de pelinegros tan ricamente sentados uno frente a otro hablando con grandes aires y aspavientos, especialmente por parte de Zack que parecía ir a agarrar a Sebastian y zarandearlo para que reaccionase de un momento a otro. Ambos actores pasaron de los ligeros carraspeos de su director y siguieron con lo suyo hasta que Edward gruñó y encendió su aura maligna.

-No me importa lo que estuvieseis haciendo ¡PERO MOVED VUESTROS TRASEROS PARA QUE EMPECEMOS A GRABAR JODER!

···········Dears, tercera temporada···········

Como un león encerrado en una jaula. Así se paseaba Gerard Walter por su despacho del bufete de abogados; sus compañeros pasaron varias veces para preguntarle alguna cosa o simplemente para ofrecerle salir a tomar un café y despejarse, pero descartaban la idea en cuánto le veían la cara, generalmente fija en el montón de papeles de su escritorio.

-...*Sigh*—el castaño suspiró de frustración y desaflojó un poco más el nudo de su corbata hasta que finalmente optó por quitársela del todo y arrojarla al respaldo de la silla giratoria. Miró por la ventana y en el reflejo vio el nítido color carmín de la prenda de ropa y recordó que, precisamente, gracias a una corbata, Eric Swan había conseguido atraer de nuevo a Jared hasta ése club de fieras vestidas de bailarines.—Maldita sea Jared...¿cómo se te ocurre estar vivo pero sin memoria? —mira hacia abajo, hacia la calle transitada por decenas de personas—Lo siento Eric, prometí ayudarte...y no me daré por vencido hasta que lo consiga, pero tendrás que ser paciente aunque para ello me digas que soy el abogado más inútil de toda Nueva York.

Precisamente en dicho ojirrojo pensaba también otra persona que sujetaba un vaso lleno de licor de manzana apoyado en el balcón de su casa.

-...—haciendo suaves círculos en el borde del cristalino utensilio su mente vagaba por los confines del pensamiento y el recuerdo, cavilando qué hacer y qué no hacer. Por una parte casi parecía que el diablo mundo se hubiese puesto de su lado quitando de en medio, aunque no del todo, a Jared Stason, pero por otro el mismo Eric se había visto en peligro y su amenaza aún no concluía, y eso no era todo...el ojirrojo no se rendía con el abogado, a pesar de que éste, por lo que sabía, había perdido la memoria y no le recordaba.—Shit...me prometí a mi mismo no volver a hacer estas cosas...claro que también me prometí que dejaría de beber antes de dormir.—risa entre dientes—Muy bien gatito, dejaré que sigas intentando disipar la niebla mental del abogado, mientras...yo me ocuparé del perro que va tras tus pasos.

Sage agarró la taza llena de tila y echó a la basura las bolsitas que contenían la infusión, con cuidado de no derramar su contenido caminó por el pasillo y se paró delante de la puerta de Eric, tocando con los nudillos pidió permiso para acceder.

-¿Eric, estás despierto?—pregunta sin respuesta, decide entrar—Te he traído una bebida caliente, te sentará bien y harás algo de apetito.—habla a la persona tumbada sobre la cama dándole la espalda—No has comido casi nada estos días y eso no es bueno para nadie. Ten, tómala.

El peliblanco tomó asiento al borde y acercó la taza al hombro de Eric, pero como éste no reaccionó le tocó con la mano libre y movió con gentileza.

-Eric por favor...—suplicó, el otro se encogió sobre sí mismo. Sage aprieta los puños y deja la taza sobre la mesilla de noche levantándose al segundo y yendo hacia la puerta—Si necesitas algo, estaré en mi habitación.

El ojirrojo esperó unos segundos más después de que su amigo cerrase la puerta para liberar un pequeño sollozo y estampar su puño contra la pared, el dolor de su mano se mezcló con su rabia y frustración. Rechinó los dientes y sus rubíes centellearon eliminando las acuarelas que antes los pintaban dándole siempre vueltas a la misma escena.

Flash-Back

-¿Quién eres?

Aquella pregunta fue el peor balde de agua fría que le pudieran echar. Una broma, pensó, tenía que ser una broma del ojidorado, que parpadeó varias veces y miró a su alrededor con confusión.

-¿Qué ha pasado, dónde estoy?

-Eh...estás en...el hospital.—balbucea Eric retirándose un poco más hasta volver a tomar asiento en la silla al lado de la cama.

-¿En el hospital?¿Por qué?—pregunta Jared de nuevo mirándose las sondas y vendas.

-Te...te atropellaron y...

-¿Que me atropellaron?—exclama sorprendido—Vaya. ¿Y cuánto hace de eso?

-Hoy hacen cuatro días, has estado en coma tres y...

-Joder.—masculla aún más sorprendido el ojidorado acomodándose un poco la almohada, el ojirrojo le ayuda—Gracias. Oye y ¿cómo...dices que te llamas?

-Eric.—contesta con un temor haciéndose más y más grande en su interior.

-Ah, vale, encantado.—sonríe—¿Y qué haces aquí?¿Estabas cuando me atropellaron o trabajas en el hospital?

End Flash-Back

El doctor Sawyer le dijo que en casos de contusión craneal era común que algunas personas perdiesen la memoria, aunque la recuperasen con los días. Sin embargo ya habían pasado al menos cuatro días desde que Jared despertó y su memoria no parecía querer acordarse de él ni de que le salvó del atropello. Exhaló aire por la nariz y cerró los ojos para intentar relajarse al menos unos minutos hasta que una llamada entrante le sobresaltó.

-¿Diga?

-"Eric, soy Gerard. ¿Dónde estás?"

-En mi casa ¿por qué?

-"Vale, escucha ven a la cafetería de enfrente del bufete, el MacarOn Café, te estaré esperando allí."—dijo en tono algo apremiante.

-Vale pero ¿qué pasa?—preguntó sorprendido levantándose de la cama y yendo hacia su armario para buscar ropa para cambiarse.

-"Que tenemos problemas."

-¡Corten! Fantástico comienzo, vamos preparando escena del MacarOn Café y después hospital.—mandó Edward tomando algunos apuntes en sus papeles.

Sebastian fue hasta su camerino para cambiarse otra vez de ropa y por el camino vio a Claude y Hannah repasando juntos el diálogo de una de sus escenas. El ojirrojo no era celoso, no tenía motivos y menos entre sus propios compañeros, pero dada la situación actual no pudo evitar un cierto resquemor. Desde la lejanía su mirada también se topó con la de Zack, que le levantó las cejas con gesto serio y señaló con las pupilas hacia el mismo sitio que él había mirado antes.

-Que problemático.—comentó para sí mismo el ojivioleta echando un nuevo vistazo hacia la mujer y el hombre y percatándose del sutil "ojo avizor" de Annafellows sobre Sebastian.—Veo que no soy el único al que le gustan los juegos de buscar las diferencias.

Eric llegó prácticamente a todo correr a la cita y se reunió con el abogado, que ya le esperaba sentado y con un café entre sus manos.

-Siéntate ¿quieres tomar algo?—ofrece.

-No gracias.—rechaza mientras recupera el aliento tras la carrera—¿Qué ocurre?

-Te noto algo más pálido de lo habitual Eric—comenta Gerard tras alzar una ceja y clavar su mirada verde aceituna en el bailarín—además de más delgado.

-Si me has hecho venir para eso...—empieza a decir el otro con un inminente tono de cabreo.

-Calma, lo siento. Bien iré al grano, como ya te he dicho tenemos problemas: uno que todavía no he logrado bastantes pistas y pruebas como para cazar a quién se os echó encima con el coche y segundo...—vacila un poco, la mirada rubí de Eric le apremia a seguir—Jared ha abandonado hoy el hospital.

-¿En serio?—preguntó, la idea de que por fin el ojidorado estuviese fuera del hospital porque ya no corría peligro le reconfortaba mucho.

-Sí, pero eso no es lo malo.

-¿Entonces qué es?

-Que la persona que se lo ha llevado ha sido Patricia.

-/-/-/-/-/-/-/-

Esa mañana, en el hospital, Patricia Valley caminaba como si el mundo estuviese a punto de ser suyo. La noticia que le llegó de que habían atropellado a Jared la preocupó, pero casi dio saltos de alegría cuando supo que, tras despertar, el ojidorado no recordaba a ése incordio de Eric Swan. Perfecto, era una oportunidad única para atacar. Llegó a la planta dónde estaba el abogado y buscó la habitación, tocando a la puerta la voz del hombre le dio permiso para entrar.

-¡Jared, mi amor, gracias al cielo que estás vivo!—exclamó con gozo nada más entrar corriendo a abrazarle. El hombre se quedó estático ante esto.

-¿Qué?

-Que susto me dieron cuando me dijeron que te habían atropellado, pero estás vivo—le toca la cara—y yo no podría estar más feliz.

-¿Quién eres tú?

-Oh—le mujer se llevó las manos a la boca en un gesto de sorpresa y desconsuelo, se giró para dar más drama—El doctor ya me dijo que habías perdido la memoria, pero no quise creerle...

-...—Jared ladeó la cabeza contrajo una ceja, ya eran dos personas a las que no lograba recordar.

-No importa.—vuelve a girarse enjugándose unas lágrimas inexistentes—Estaré a tu lado hasta que consigas recordar.

-¿Pero qué se supone que tengo que recordar?—pregunta Jared, Patricia se sienta al borde de la cama y le tiende la mano derecha, en el dedo anular tenía un anillo de oro: una alianza.

-Estamos casados mi amor, soy tu esposa.

-/-/-/-/-/-/-/-/-/

-¿Creéis en serio buena idea que vayamos nosotros a ver al novio de Eric?

-¡Pues claro que sí! Si es verdad que está amnésico le refrescaremos la memoria aunque sea base de golpes.

-No creo que ése método sea el más efectivo.

Ion, Nathan y Liam conversaban en el ascensor mientras subían a ver a Jared y confirmar que era verdad lo que Eric les había dicho de que el abogado no se acordaba de él ni de nada.

-La puerta está abierta.

-Eh, esperad.—paró Liam a los otros dos—Hay alguien dentro.—Los otros miraron con curiosidad desde la distancia a la que Pink Gangster les había detenido.

-Oh fuck.—se le escapa a Nathan—Yo ésa creo que sé quién es. Y no me gusta nada lo que veo que está haciendo.

Los tres bailarines permanecieron en el sitio de manera discreta pero sin quitar ojo a todo lo que pasaba a través de la puerta. Vieron a la mujer quitándose un anillo de la mano y dándoselo al abogado, que lo observó con curiosidad y sorpresa. Ambos hablaban pero no conseguían oír lo que decían. Red Death se mordía un nudillo y apretó algo más cuando vio a esa mujer abrazar a Jared y a éste dejarse aunque algo confuso. La vieron salir y hablar con el doctor que había atendido al ojidorado, la palabra "alta hospitalaria" llegó hasta sus oídos y después ella, con evidente alegría, volvió a la habitación.

-Estamos jodidos...muy jodidos.

-¿Pero quién es ésa mujer?—preguntó Ion.

-Si no estoy mal, esa mujer es la ex de Jared. Eric me contó que hasta estuvieron casados durante dos años y pico—se rasca la nuca—creo.

-Entonces no hace falta ni qué imaginemos qué está haciendo aquí.—comentó Liam pasándose la lengua por el labio superior.—El imperio contraataca.

-La amenaza fantasma también vale.—terminó de decir Golden Sultan. Al cabo de casi tres cuartos de hora volvieron a ver salir a la mujer esta vez acompañada de Jared, ya vestido, abandonando ambos el hospital.

Los tres bailarines pudieron jurar que la mirada dorada del abogado se posó en ellos un momento, como tratando de descifrar si había visto esas caras en alguna otra parte, pero la mujer tironeó de él y se lo llevó.

-Disculpadme chicos—se excusó Nathan—tengo que hacer una llamada.

-¿A quién vas a llamar?—curioseó Liam, el pelirrojo se hizo el loco.

-Aaah, ya sé a quién va a llamar.—dijo Ion malicioso—¿Empieza por Gerard y acaba por Walter?—Nathan hace un gesto de desaire vergonzoso y se aleja de ellos, sus dos amigos se ríen.

-Siempre le han gustado los hombres con traje.—asevera el pelinegro.

-¡Corten!

De ese modo la primera semana de rodaje pasó y fue abriendo paso a la segunda, los actores estaban tan enganchados a sus guiones como a una telenovela: siempre impacientes por saber qué iba a pasar cuando se quedasen sin hojas y tuvieran que darles más. Uno de los que más impaciente estaba era el mismo Sebastian, que cuanto más interpretaba y veía (hasta donde tenía disponible) más comprendía que a priori las estadísticas no iban en favor de su personaje. Resopló. Y para colmo de males parecía que su distanciamiento con Claude iba a mayores. Tuvo ganas de gritar de frustración y alguien tocó a la puerta de su camerino, la naricilla de Zack se asomó con cautela y miró con curiosidad dentro hasta que le detectó a él.

-¿Qué haces "rosita"?—ironiza Sebastian desdeñoso.

-Fiu—resopla—eras tú, aunque no sabía que hubieras venido hoy pensé que no te tocaba rodar.

-Y no me toca.—aclara, el otro pelinegro pasa dentro y para su sorpresa detrás de él va Soma—¿Qué puñetas pretendíais intentando meter las narices de manera tan sospechosa en mi camerino?

-Bueno...—comienza el pelivioleta con algo de vergüenza, es que queríamos ver qué hacía esos ruidos tan raros aquí dentro.

-¿Ruidos raros?

-Arrastrar la silla, refunfuñar, pasearse de un lado a otro...—enumera Zack—Menos mal que al final ha resultado que eras tú.

-Oh por favor, tan mayores y aún creyendo en los fantasmas.

-Hubiéramos pensado en su majestad, pero él refunfuña por todas partes.—con la broma, los tres se ríen, después se hace un silencio corto que Soma interrumpe con unos balbuceos intentando exponer algo.

-Em...esto...—empieza a decir con apuro, los dos pelinegros le miran—Sebastian...

-¿Qué?

-Pues...que...—sigue balbuceando, Zack le hace gestos con la mirada y cabeza para que se dé prisa—Verás...me he enterado yo también de "tu problema" con Claude y...

-¡Se lo has contado!—le interrumpe Sebastian señalando acusador al otro actor pelinegro.

-No exactamente.—se defiende. El ojirrojo rechina los dientes, pero antes de que pueda asesinar o al menos pegar a Lowe, Asman Kadar intercede.

-Zack no me lo dijo Sebastian, al final no tuvo más remedio que contarme algo después de mucho insistir.

-¿Al final?—se extraña Sebastian.

-Ajá. Sebastian...yo llevo en pareja bastante más tiempo que tú y puedo notar que algo no anda del todo bien con vosotros dos—explica—sobretodo porque tu cara de preocupación es un libro abierto.

-...—Michaelis no dice nada, aunque piensa "Mierda ¿tanto se me nota?"

-Y yo sólo le dije que todo esto tenía que ver con una negativa.—vuelve a decir el ojivioleta—El resto lo sacó él sólo.

El inglés medita y finalmente se decide a repetirle la historia a Soma para que éste dé su opinión, a fin de cuentas como él mismo decía llevaba en pareja más tiempo que Claude y él. El hindú escucha la historia con paciencia cruzado de piernas y con las manos entrelazadas sobre la rodilla que le quedó arriba del cruce. Cuando el relato termina Soma se queda pensando un momento.

-Pues yo creo que hiciste bien.

-¿¡Qué!?—chilla Zack en vez de Sebastian.

-Sí. Si Sebastian no se sentía preparado para casarse con Claude lo mejor es esperar, después de todo no es que llevéis una burrada de tiempo saliendo y aún tenéis mucha vida por delante.

-No es por el tiempo.—corta el ojirrojo, los otros dos le miran—Es porque...porque...

-¿Te da miedo el comprometerte?—pregunta Zack.

-¡No!

-¿Entonces por qué es?

-Es paranoia mía, supongo. Los padres de Claude llevan separados desde que él tenía 12 años, y yo perdí a mi padre siendo un niño...no quería ni oír hablar de que mi madre se volviese a casar y para colmo la mujer de mi hermano Byron y yo nos llevamos a matar.

-¿Por qué, qué le hiciste?—pregunta inocente Soma.

-¡Yo no le hice nada!—se exalta—¡Su problema es que tiene la cabeza llena de serrín!

-Bueno bueno...—calma Zack—Creo que ya lo entiendo, tu problema es que con el historial que tienes y que has visto tienes miedo a que os vaya a pasar algo similar, o peor, igual.

-Pues sí.—admite—Quiero a Claude, vivimos juntos y estamos bien, pero claro, de ahí a llevar una alianza en la mano...

-¡De eso se trata bobo!—exclama Soma—Es sólo un anillo. Mira, tendrías que haber visto lo nervioso que estaba yo cuando Agni me pidió que me casara con él, acepté, pero luego en un segundo se me vino el mundo encima y empecé a ponerme paranoico con todo.

-¿Por ejemplo?—pregunta Sebastian.

-¿Estaríamos bien? ¿Me seguiría queriendo Agni hasta cuando me saliesen arrugas? ¿Y si alguna vez se siente atraído por alguien más? ¿Y si no le gusta como cocino algo?—enumera—Y varias cosas más.

-Pero al final os casásteis.

-Cierto, pero porque primero decidí hablar con él sobre mis preocupaciones. Agni se rió de mí de aquí a la eternidad, después me abrazó y me dijo tonto.

-Vaya ¿y aún así pasaste por el altar?—bromea Zack.

-Sí.—responde tras reír—La risa de Agni fue lo único que necesité para comprender que mis miedos eran infundados y que él seguiría queriéndome igual pasase lo que pasase. Así que Sebastian—le llama—si tan preocupado estás creo que deberías hablar con Claude de ello, estoy seguro de que así todo irá mejor y podréis entenderos.

-No si ya hablé con él el mismo día que me lo pidió, claro que de lo nervioso que estaba no le di la mejo explicación del mundo.

-...—Zack, que ha estado callado resopla y se levanta de un enérgico salto—¡A ti lo que te pasa es que eres un gallina! ¿¡Qué pasa, que te da miedo saber que te vas a despertar día sí y día también al lado de la persona que quieres!? ¡Por amor al rodaje!—muletilla de Edward—¡Ya fuiste a detenerle para evitar que se te escapase!—pone los brazos en jarra y de una seria patada abre la puerta del camerino—¡Y como no espabiles ahora se te escapará volando!

Sebastian mira hacia afuera y ve a su pareja alejarse del set a paso ligero, las palabras del ojivioleta llamándole cobarde le resuenan en la cabeza. Soma se ha quedado en silencio aunque bastante sorprendido, desde luego Zack podía ser muy apasionado. El ojirrojo chasquea la lengua y mira otra vez a sus dos compañeros, esta vez Soma le sonríe afable y Zack asiente con la cabeza.

-¿A qué estás esperando? ¡Corre a detenerle otra vez!

No necesitó que se lo dijera dos veces, salió corriendo con la misma agilidad que aquel día en el aeropuerto; esquivó a la gente de los estudios zigzagueando entre ellos y saltando por encima de los cables. ¡Que porras! El muy bocazas de Zack tenía razón, el que no arriesga no se echa a la mar, y el barco de Claude estaba por zarpar ¡eso sí que no!

-¿Sebastian? ¿A dónde vas?—se sorprende el director.

-¡Lo siento director ahora no tengo tiempo! ¡Claude se me escapa y no puedo dejarle!

Edward pinta en su cara su mejor gesto de confusión, y se queda parado en el sitio esperando ver qué tenía pensado hacer uno de sus actores principales.

-¡Claude!—grita, el ojidorado se gira antes de salir del todo por la puerta—¡Sí quiero!

-¿Quieres también un café? Iba a por un par de ellos.—pregunta, el otro termina de llegar corriendo y se lanza en picado a por él, menos mal que Claude puede sujetarle.

-Eso no torpe.—explica recuperando un poco el aliento—Digo que, que—toma aire—¡Que sí que quiero! ¡Me casaré contigo!

Se hizo tal silencio en los estudios que la voz de Sebastian hizo eco; Claude se quedó tan shockeado que por poco no pierde la fuerza de sus piernas, ¿Sebastian acababa de decirle que sí? ¿que se casaban? ¿a voz en grito? ¿y justo aquí?

-Claude, eh Claude.—chasquea el ojirrojo los dedos ante la cara del otro para que reaccionase.

-Mira que te gusta hacerlo todo de la misma manera.—dice al fin.

-Es que tú me obligas a hacerlo siempre del mismo modo.—se excusa guiñando un ojo.

-¡Richard ve confiscando cámaras y móviles antes de que lleguen a manos de parazzis o peor de CH! ¡Parece que tendremos boda!—exclama Edward con su portafolios en alto, y sonriendo ligeramente cómplice mientras deja tranquilos a sus dos actores para que se besuqueen agusto.

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Qué mal se me da el sufrimiento xD Parece que al final sí nos casamos ¡yupiii!

Pero por otra parte la serie va a estar jodida O.o ¡los malos nos llevan ventaja!

A ver si lo próximo que actualizo son los drabbles, intentaré que me venga alguna idea jeje

atte.-Cherry Cheshire ;)