Cap.19.-Romeo debe morir

Todo estalló en aplausos, igual que al final del discurso del Presidente. Claro que también hubo silbidos y chillidos de euforia, mucha gente del set salió disparada a rodear a ambos actores para corearles y felictarles; no fue hasta que Edward puso un poco de orden que Claude y Sebastian pudieron respirar.

Soma abrazó a Sebastian y Zack optó primero por Claude hasta que Sebastian le dio una coz por "pasarse de tiempo".

-Enhorabuena a los dos y—felicita el director toquetando la pantalla de su smartphone—procuraré mantener a CH en incógnito acerca de esto. Aunque más os vale esperar a que terminemos la tercera temporada.—amenazó.

-Sí sí...—contestó la pareja al unísono y con desgana.

Edward contrajo una ceja pero no dijo nada más e incluso hizo que pasaba por alto que todo el mundo se olvidase del rodaje. En un momento dado Richard fue a buscar de la nevera personal de Edward una botella de champán que tenía guardada para cuando fuese a acabar con su martirio directivo.

-¡Mi champán Möet!—protesta el rubio mayor.

-No te preocupes hermano, yo mismo me encargaré de reponértela. —le consuela el menor guiñando un ojo.

Mientras la gente descorchaba y se servía el champán y unas cuántas bebidas más que encontraron, Sebastian se escabulló hasta su camerino y rebuscó en el perchero metalizado. Pasando prendas embolsadas en fundas transparentes al final dio con lo que buscaba.

-Ajá, te pillé.—dijo triunfal descolgando y sacando de su estuche la prenda, con cuidado la dobló bien y guardó en la bolsa de mano que llevaba consigo y donde guardaba siempre llaves, cartera, móvil, etc...Después buscó una hoja de papel, agarró un bolígrafo y escribió una nota que colgó dentro de la percha que antes sujetaba la ropa.—Sólo serán un par de días.

Con un gesto de maliciosa diversión volvió a salir del camerino y siguió con la juerga.

···········Home alone···········

Ambos actores llegaron a casa pasadas ya las diez de la noche, pues los del equipo no les dejaron irse antes. Claude suspiró de cansancio y dijo que prefería ducharse primero, a lo que Sebastian no objetó nada. El ojidorado tardó unos 20 minutos en salir de la ducha sólo con el pantalón de su pijama y terminando de secarse el pelo con una toalla; tan afanado estaba que ni se fijó en lo que su pareja llevaba en la mano cuando se metió disparado en el baño.

Claude estuvo apunto de quedarse dormido cuando se dejó caer medio tumbado medio sentado al borde de la cama cuando consideró que su pelo estaba bastante seco; justo cuando estaba por cerrar definitivamente los ojos la puerta del baño se abrió y le hizo girar la cabeza. Los ojos se le dispararon como dos saetas. Apoyado en el marco estaba Sebastian vestido con el traje de bailarín de la serie y sonriéndole con picardía y sugestión.

-¿Q-q-qué?—apenas logró balbucear con la boca abierta.

-¿Debo suponer que te gusta lo que ves?—pregunta Sebastian seductor caminando hacia él haciendo oscilar descaradamente sus caderas.

-No te haces una idea de cuanto.—responde tras contener la respiración—¿A qué debo el placer?—el ojirrojo ríe juguetón y se pasea por la habitación.

-Ya me habías dicho varias veces que—se muerde la punta del dedo índice derecho tironeando delicadamente del guante—deberíamos pedir prestado el traje de bailarín, pues bien...he decidido tomarlo prestado—guiña un ojo—sin que se entere nadie.

-Vaya vaya, que travieso me ha salido el que va a ser mi esposo.—bromea.

-Precisamente.—afirma—Además como no pienso dejar que tengas despedida de soltero...

-¿Vas a hacerme tú una privada?

-Hm...—cavila haciendo repiquetear unos dedos en su barbilla—sí, puedes considerarlo como una.

Y dicho esto vuelve a alejarse y apaga la luz de arriba prendiendo las de las lámparas de mesa, después agarra su móvil y toquetea en la pantalla hasta que se detiene en la carpeta de música y selecciona una canción. Cuando "Closer" de Nine Inch Nails comienza a sonar Sebastian intercambia su mente por la de su personaje Eric Swan para bailar como lo hacía en el Bizarre Dolls. Claude está extasiado, verdaderamente nunca se esperó esta sorpresa por parte de su pareja que aunque en la habitación no tiene una tarima con barra sobre la que subirse se las apaña de maravilla.

Pero la cosa no se queda ahí. Conforme va bailando al compás de la sugerente música Sebastian se va quitando prendas de ropa, empezando por sus guantes, y arrojándolas por la habitación mientras intenta no reírse con la cara de embobado que tiene Claude. Quedan menos de dos minutos de canción y ya sólo le quedaba el culotte y las botas (que también tuvo el acierto de "tomar prestadas"), así que de una vuelta y media llega al borde de la cama donde su espectador está sentado y le echa un poco para atrás empujándole con una mano. Cuando está lo suficientemente atrás, él mismo se arrodilla sobre la cama colocando las rodillas a cada uno de los costados del ojidorado, que no despega su mirada de la suya.

-¿Me quitas tú lo último?—pregunta travieso acercándose a su oído. Al otro no le salen las palabras y sólo exhala aire por la boca, ya iba a echar mano de la primera prenda cuando el ojirrojo le detiene—Con las manos no.—niega con el índice.

-Oh my...—casi suspira Claude cuando capta la idea. Aún así no se queja y dejando laxos los brazos a sus costados pone en faena sus dientes y tira del culotte hacia abajo dejando desnudo a Sebastian con la excepción de las botas. Sin poder contener más sus ansias de sentir al otro empieza a pasear los labios por su abdomen y sus manos recobran vida y le acarician la espalda.

Sebastian sonríe satisfecho y acaricia el pelo de Claude, cosquillas le asaltan cuando el ojidorado juguetea con su ombligo y pierde fuerza en las rodillas apoyándose casi por completo sobre las piernas del otro; aprovechando este mayor acortamiento de distancias el ojidorado apresa ahora los pezones del ojirrojo, mordiendo y succionando uno mientras pellizca el otro.

-Nnh...—contiene Sebastian un gemido, esto motiva a Claude a afanarse en su tarea hasta conseguir que grite de placer. Su mano libre desciende por la espalda delineando justo por el centro hasta que llega a los glúteos los cuales se da el gusto de acariciar y apretar.—Claude...deja que...

-Vale.—le corta sin más dejándose caer sobre el colchón—Pero hazlo rápido por favor, no veas lo que me está doliendo de la impaciencia.

-...—la cara de Sebastian, al principio confusa, se tornó de colores cuando le echó un vistazo a la jaula (alias pantalón) que retenía su miembro con una considerable erección. Dammit! Y eso que ya se lo conocía bien, pero hoy incluso con pantalón y todo le parecía algo más grande que de costumbre.

Sacudiendo la cabeza para espabilarse vuelve a bajarse de la cama y se pone en cuclillas pegado al borde; tirando de la ropa que lleva puesta el ojidorado se deshace de ella dejándoles en igualdad de condiciones si no contamos las botas. Casi como acto involuntario se relame y agarra el mástil que tiene su pareja por miembro viril; comienza dando un tentativo lametón a la punta y al notar el escalofrío que recorre a su pareja repite la operación mientras su mano derecha acaricia la extensión. Claude comienza a jadear de manera gradual y casi suelta un grito cuando Sebastian engulle de golpe todo su miembro y comienza a cabecear de arriba a abajo a un ritmo continuado, claro que lo que más alucina y excita al ojidorado es la traviesa mirada que de vez en cuando le dedica el ojirrojo mirándole con sus rubíes bien abiertos.

-Mm...Se...Sebastian, si sigues así voy a...

-¿Mm?—el otro se detiene un momento sacándose de la boca el miembro viril pero aún masajeándolo—¿Y dónde está el problema? C'mon baby, give me your best.le responde volviendo a su cometido y circulando el glande con la lengua masajeando ahora los testículos.

-¡Aah!—Claude tiene un espasmo al tiempo que un calambrazo de placer le recorre la espina dorsal. Poniéndose derecho estruja las sábanas con fuerza y cierra los ojos con fuerza notando cada vez más cerca el orgasmo. Su pareja lo sabe, así que hace un último sprint con la boca y apenas le da tiempo a apartarse un poco cuando el ojidorado eyacula.—¡Aaah!

La blanca semilla mancha la cara de Sebastian, sobre todo su boca, y se escurre hasta su barbilla. Claude le observa mientras trata de volver a respirar con normalidad; el inglés estaba algo colorado y bastante agitado, con sus dedos se quita el semen de la cara y le sonríe ufano.

-Me has manchado bastante.—bromea.

-Sorry about that.se disculpa el mestizo agarrándole la mano manchada y quitándole los restos con su propia mano—¿Puedo compensártelo?—pregunta volviendo a subirle a la cama sobre él.

El ojirrojo le asiente con su galante sonrisa y deja que el ojidorado le atraiga con el brazo izquierdo mientras que su mano derecha se cuela entre sus glúteos; da un respingo cuando nota un dedo travieso comenzar a jugar con su entrada y también gusto cuando su miembro excitado se roza contra los abdominales de Claude, cuyo "amiguito" está volviendo poco a poco a la vida.

-Mnh...Claude...—suspira. Gemidos apagados comienzan a acudir a su boca cuando el dígito por fin se cuela en su interior y comienza a moverse, gracias a la semilla de Claude más fácilmente; apegándose al ojidorado le envuelve con los brazos al sentir el segundo y tercer dedo dentro.—Naah, aah...

-Estás apretando mucho Sebastian. No puedo esperar mucho más para estar dentro de ti...

-Hn...Go ahead...—suspira—Lo quiero...ponlo dentro de mi.

Eso fue todo lo que el miembro de Claude necesitó para terminar de calentarse y erguirse por completo nuevamente, rozándose en el proceso con el de Sebastian y arrancándoles suspiros a los dos. El ojirrojo tomó apoyo en los hombros del ojidorado para levantarse y así permitir que su miembro puediese entrar en él.

-Nnh...—Sebastian se muerde el labio inferior y de una sentadilla termina de acoplarse ahogando un gemido cuando echa la cabeza hacia atrás.

-Haa...ah.—Claude respira agitado, aún no se mueve, mantiene agarrado a su pareja por los brazos con la cabeza apoyada en su pecho oyendo el latir de su corazón. Unos dedos acarician sus mechones oscuros y le hacen mirar hacia arriba, hacia los ojos vidriosos de Sebastian que refulgen de deseo.

-Muévete.—le dice tras sonreírle a su manera—¿O pretendes que lo haga yo todo cuando no me has pagado si quiera?

-Tienes razón.—asiente tras reírse brevemente. Asiendo al otro de los muslos lo levanta a peso poniéndose él de pie.

-¡Aaack! ¡Claude que me caigo!—grita el ojirrojo agarrándose de sus hombros—¡Bájame!

-Como quieras.

-¡Uack!—Sebastian por poco no piensa que se da de espaldas contra el suelo, menos mal que Claude sólo rodeó el colchón y se dejó caer sobre él, claro que también sobre su pareja.—¡Claude Faustus! ¡Tienes el peor sentido del tiempo para hacer la gracia!—protesta, oye al otro reír con malicia—¡Oye! ¡No quieras enfadarme después de todo este circo!

-Ooh ¿seguro que te enfadarías conmigo?—pregunta irónico dando una primera y tentativa embestida, el inglés se tensa.

-¡Sí!—contesta aún muy tieso.

-Entonces tendré que ver el modo de que te olvides de enfadarte conmigo.

La galante sonrisa de Claude hizo que Sebastian rodara los ojos hasta casi ponerlos en blanco mientras oculta su boca tras su mano izquierda para disimular su sonrisa. El ojidorado comienza a moverse de manera suave, un balanceo rítmico con el que ambos liberan los primeros gemidos.

-Naah...

-Ah...Sebastian, ah, ya no podía aguantar más para hacer esto. Estar dentro de ti no se compara a nada. Vraiment.susurra al oído de Sebastian, que le engancha por el cuello otra vez.

-Ah...Claude, más rápido, muévete más rápido.—dice entrecortadamente.

-Comme tu dis.

Cuando el mestizo incrementa el ritmo de sus embestidas el inglés le agarra por las muñecas y echa la cabeza hacia atrás en un arrebato de placer. Holy shit, no hacía tanto que lo habían hecho pero ahora mismo se sentía cien veces mejor que la última vez ¿estaría ayudando que aún llevase las botas? No si sólo faltaba Edward dando órdenes con su megáfono.

-Aah, ah. Oh my...aah.

Claude se relame el labio superior, la visión de Sebastian debajo suyo totalmente rojo y perlado de sudor mientras gime es de lo más excitante; agarrando una de sus piernas le pone de lado y se coloca a su espalda, aún sujetándole la extremidad por la cara interna del muslo para mantenérsela arriba y llegar más adentro con sus estocadas.

-¡Aah!—el ojirrojo no puede reprimir un grito cuando el ojidorado da de lleno en su punto G; estrujando las blancas sábanas entre sus manos su cuerpo se contrae de placer y oprime el miembro del otro, que al sentirlo jadea.

-¡Haa! Sebastian...me estás apretando mucho, aah se siente...jodidamente bien.

-No pares...y aah, oh yes! ¡Justo ahí!—exclama. Nuevamente Claude les cambia de posición volviendo a dejarle debajo pero de espaldas a él, que le cubre con su propio cuerpo.

-Haa...aah, no puedo más...

-Aah, ah...ni yo...creo que...que...

-Sebastian...together...now.—jadea el ojidorado estirando el brazo derecho para atrapar la mano de su pareja.

-Yes!—exclama el otro de vuelta.

Así, con dos gritos de puro éxtasis, ambos actores alcanzaron el clímax y liberaron su semen. Tras unos segundos que tomó para recuperar la respiración Claude se quita de encima de Sebastian, que se gira quedándose boca arriba.

-Fiuu—resopla—No me pidas que haga esto muy a menudo.

-¿Ni aunque te pague?—ríe, se acerca a su mejilla y deposita un beso—Merci, mon amour.

-Oh, no me hagas chantaje con tu francés. Que sólo lo he hecho para darte un capricho y que no me dieses la lata.

-¿Y entonces qué vas a hacerme en la noche de bodas?

-Mmm, eso me lo tengo que pensar. Pero si se me ocurre robar el traje otra vez Edward me mata.—comenta haciendo un abdominal para quitarse por fin las botas—Oye hablando de eso ¿alguno de los dos tiene que ir obligatoriamente de blanco?

-Eeh, pues no lo sé. Creo que para las bodas gays eso no se aplica.—cavila Claude—Además no hubiera tenido sentido porque ninguno somos virgen.

-Cierto. Hm, estoy pegajoso, creo que me daré una ducha rápida antes de dormir.

-¿Ahora?—pregunta perezoso.

-Sí, ahora. Oh vamos, vente conmigo y nos duchamos juntos, se ahorra agua.—sonríe gatuno.

-Sebastian, no dirías eso si supieras que corres el riesgo de que te viole en la ducha.—dice como si nada colocando los brazos tras la cabeza. El ojirrojo se queda en shock y entra en estado furia.

-¡Maldito pervertido endemoniado francés actor de los **!

···········Dears···········

Le costó menos de lo que se hubo esperado, reaccionó igual que la mayoría de las presas que se ven acorraladas: con pánico y sin pensar.

Vincent Harvey sudaba a pesar de la fresca brisa marina que corría en el puerto, desierto a esas horas. Como tantas veces le había largado a su mujer la mentira de los pesados colegas del trabajo, y ella le creyó, o al menos fingió creerle como siempre hacía. Harvey sabía que si su matrimonio seguía en pie era gracia a Laisha, su hija, a quien no podían defraudar; pero ya hacía mucho tiempo que el peliblanco se desengañó de su matrimonio y comenzó su periplo amoroso nocturno. Su última presa y también la más peleona fue Eric, que por desgracia aún estaba vivo.

-Veo que ha sido puntual míster Harvey.—una voz grave le sobresaltó. Una sombra oscura recortada se había apostado a tres metros de su espalda y zapateaba rítmicamente.

-¿Es usted el que ha llamado? Sepa que las bromas de mal gusto no me hacen gracia alguna.—escupe.

-¿Y entonces por qué está aquí esta noche?¿Temeroso de que vaya con el mismo cuento a su mujer e hija? ¿O quizás es que creyó imposible que hubiese algún testigo ocular? Por favor, subestima usted a la gran manzana.

-¿Qué es lo que quiere?—Esa misma mañana, mientras estaba trabajando, recibió una llamada anónima a su despacho de alguien que exigía verle en el puerto a medianoche asegurando tener en su poder evidencias muy graves en su contra como culpable del atropello a un civil. Le entró pánico ¿podía ser alguno de esos bailarines? ¿el mismo Eric? ¿O sólo era una mala broma?

-¿Querer? ¿Por qué piensa que quiero algo?—cuestiona avanzando un par de pasos.

-¡No se acerque!—exclama levantándose la solapa de la chaqueta mostrando un revólver, el extraño suelta una risita.

-Uuh, que miedo.—se burla—Está bien, seré franco míster Harvey; a mi todo esto me daría igual si no fuera porque ha intentado atacar y eliminar algo a lo que tengo en estima.

-¿Se refiere a mi supuesto atropellado?

-No se haga el gracioso que no lo conviene. Me refiero a cierto bailarín nocturno al que me he enterado que tiene en su punto de mira, y créame, no ha sido fácil, pero tengo mis contactos.

-...—Vincent se quedó de una pieza ¡o sea que este tío venía de Eric!—Bien...nuevamente esa mala puta pretende acobardarme con sus chuchos guardianes. Pues esta vez ¡no volverá a ver a uno!

Conforme grita desenfunda el arma de su chaqueta y dispara pero su interlocutor echa a correr hacia el lado y se escapa de los numerosos balazos hasta que se detiene en seco. El peliblanco se ríe.

-¡Muere!—'Chack, chack' Aunque estaba apretando el gatillo no salía nada, el otro hombre vuelve a liberar una risita.

-Un revólver común, con seis balas en el tambor, mal elección para un tiroteo. En fin, no alarguemos más esto antes de que alguien venga a husmear o llame a los maderos.—camina hacia él a paso decidido, Vincent no sabe si retroceder o atacar, instintivamente retrocede ante la amenazante figura que le acorrala hasta el borde del agua, las luces lejanas permiten un clareo sobre el rostro del desconocido.—¡Pero si tú eres...!

Bum. Sin darle tiempo a decir una palabra más una bala atravesó la frente de Harvey, que se tambaleó hacia delante y hacia atrás antes de ser empujado al agua oscura y algo cenagosa hundiéndose hacia lo profundo.

-Nos veremos en el infierno Vincent Harvey, y allí volveré a matarte otra vez.—masculla Boss venenoso guardándose su Jericho con una bala menos. Cuando las primeras gentes llegasen a investigar ya no encontrarían a nadie, ni a él ni a Harvey.

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Con los días tan nefastos de trabajo que había estado llevando el pobre Gerard casi se echa a llorar cuando le despertó su teléfono una mañana de sábado. Restregándose los ojos prácticamente agarra a ciegas el aparato y descuelga.

-¿Diga?—pregunta en un bostezo.

-"Gerard, oh ¿estabas durmiendo? perdona"—reconoció la voz de Eric al otro lado.

-Tranquilo, ya da igual ¿qué ocurre?

-"Pon la tele por favor."—pide el bailarín tras dudar un segundo. Reprimiendo otro bostezo el abogado se levanta y camina hasta la sala de estar, colocándose las gafas para poder encontrar el mando a distancia. Lo encuentra sobre el sofá y dispara a la pantalla, estaban dando las primeras noticias de la mañana. Última hora: encontrado el cadáver de un hombre por pescadores a unos kilómetros del puerto. La presentadora informa de que los pescadores sacaron el cuerpo del agua al remolcar las redes; el cadáver tiene una herida de bala en la cabeza y los forenses diagnostican que la muerte debió producirse al menos hace más de tres días. Lo que hace que Gerard abra ojos y boca como platos es la identidad del muerto: Vincent Harvey, su principal sospechoso de atropello.

-¿¡Pero qué!?

-...—al otro lado de la línea sólo se oye la respiración nerviosa de Eric. En pantalla sale ahora la mujer del fallecido tras reconocer el cadáver: 'No denuncié su desaparición porque pensé que esa noche nos abandonó definitivamente, su vida nocturna ha acabado así, ni siquiera yo sé en qué líos andaba metido." declara con lágrimas de enojo en la mirada.—"Con todo lo que les ha dicho esa mujer la policía sospecha que ha podido tratarse de un ajuste de cuentas porque a él no le faltaba nada del dinero que llevaba encima."

-Joder, no sé si tirarme al suelo o darle de puñetazos a mi sofá. Mi principal sospechoso del atropello muerto, ya tenía bastante para llevarle a juicio...Lo siento Eric.

-"Tranquilo, la verdad es que yo no sé ni cómo sentirme...agradecido o asustado."—hace una pausa—"¿No crees que haya podido ser Jared verdad?"

-Imposible, sigue ido de la olla.

-"¿Has ido a verle?"

-Sí, y casi consigo entrar.—ante el sonido de desconcierto se aclara—Patricia. Está jugando a las enfermeritas con Jared de paciente interino; sino fuera porque él mismo nos descubrió a los dos mientras ella me daba largas no le habría visto.

-...—al otro lado del teléfono Eric aprieta los puños con rabia, esa mujer...—"¿Como está?¿Supo quién eras?"

-Está empezando a caminar, aunque tiene que llevar muletas y no puede hacer esfuerzo alguno. En cuanto a si me reconoció...por su cara pude decir que le sonaba de algo pero no atinó a decir con claridad quién era yo.

-"Ya..."—dice abatido.

-No te preocupes Eric, ya sabes el dicho: se pilla antes a un mentiroso que a un cojo, y aunque Patricia nos lleve ventaja estoy seguro de que Jared acabará espabilando.—le consuela, el bailarín se ríe—Me pondré con la muerte de Harvey, pero hasta que encuentre algo ten cuidado y no vayas sólo.

-"No sé si decirte que pareces mi padre o mi novio."—bromea más animado—"Descuida, sé cuidarme sólo y no creo que quién matase a Harvey me tenga a mi también de objetivo."

-¡Corten!

Clack. Junto a la voz de Edward también sonó la claqueta de Richard, que en manos del director chirriando los dientes apuntaba peligrosamente a Sebastian. El rubio se la tenía jurada al pelinegro desde que supo por qué motivo había desaparecido "misteriosamente" el traje de bailarín, menos mal que sólo fue para una noche y el día que estuvo en la tintorería. Con ojos de pantera hambrienta Edward monitoreaba los movimientos de Sebastian, que optó por desaparecer de su vista y correr a esconderse con su pareja.

-Ey ¿qué pasa?—pregunta Claude cuando le ve venir casi a la carrera y medio ocultarse tras él.

-Huyo de mi posible muerte a manos de su majestad. Estoy seguro de que quiere sacrificarme como a un cordero después de que se enterase de lo del traje.

-Su majestad gruñirá mucho pero es inofensivo.—le calma tras reírse.

-¿Seguro?—rebate echando la mirada hacia su director, el ojidorado también gira la cabeza: Edward estaba sentado en su silla rechinando los dientes y mirándoles con los ojos en blanco como un auténtico psicópata, faltaba poco para que empezase a desprender un aura maligna.

-Bueno...quizá no tan seguro.—rectifica tragando saliva.

Jared se removía inquieto en su descanso. Otra vez. Otra vez ese sueño le estaba asaltando. ¿Qué era eso? Mejor dicho, ¿quién era esa persona que intercambiaba posiciones de encima a debajo suyo? Siempre era la misma figura delgada de suave piel parcialmente oculta por un escueto traje oscuro, la penumbra de su sueño le impide ver su cara, ni siquiera un atisbo de sus ojos; lo que carcome a Jared es su figura: es un hombre, quizás joven. Aún así...no le desagradaba, oía sus risas traviesas y sus jadeos apagados junto a su oído y se sentía increíblemente bien. ¡Maldita sea! ¡Si tan sólo pudiera verle la cara!

-Jared...Jared...¡Jared!

-¿¡!?—con un sobresalto el abogado abrió los ojos de golpe cuando las voces de Patricia, "su mujer", le despertaron , se había quedado dormido revisando unos papeles para tratar de recuperar algo de su memoria.

-¿Estás bien?le pregunta la mujer tocándole la frente.

-Sí...estoy bien.contesta algo agitadoMe he quedado dormido leyendo esos papeles.

-¿Otra vez con esas? El doctor te dijo que tu memoria ya volverá.—rebate con algo de enojo agrupando los papeles y llevándoselos, a su espalda oye al ojidorado levantarse—¡Ey, espera!

-Déjame, puedo andar con las muletas.—le pide imperioso agarrando los metálicos artefactos apoyando en ellos sus brazos y manos.

-No te recuperarás pronto si haces tanto esfuerzo.—suena preocupada.

-Prefiero recuperar antes mi memoria, odio vivir sin recordar nada.—le responde.

Patricia frunce el ceño y se muerde el labio inferior; Jared no era tonto y aunque ahora estaba amnésico sabía que algo le rondaba la cabeza diciéndole que la cosa no iba como debiera; y lo que era peor, ese entrometido de Walter estaba del lado de Eric Swan, lo cual no era nada bueno.

Jared cerró la puerta del baño y se apoyó en el lavabo mirándose al espejo mientras respiraba agitado todavía. Mierda, si ella no le hubiera despertado hubiera estado a un segundo de ver la cara del chico de su sueño. Si se supone que estaba casado...¿por qué entonces le hacía el amor a otra persona en sus sueños? Nada tenía sentido.

Al día siguiente se había quedado sólo en casa tras que él mismo insistiera en que Patricia saliese a hacer la compra y así se despejase, bueno mejor dicho los dos se despejasen. Se encontraba sentado a la mesa del comedor analizando meticulosamente la alianza de la mujer: sus iniciales y las de ella además de una fecha estaban grabadas sobre el oro de la cara interior; aún así Jared no encontró el certificado de matrimonio ni una foto de ese día, ni nada, aún así Patricia insistía que ella las tenía bien guardadas en la casa de la costa. ¿Casa de la costa? Llevándose una mano a la frente para masajearla un frufrú que proviene de la puerta llama su atención, levantándose con esfuerzo ve como un diminuto sobre se cuela por debajo de la puerta con esfuerzo por tropezarse con la alfombra.

-¡Hey!—tarde, cuando ya salió al rellano el misterioso cartero se había esfumado, malditas muletas. Maldiciendo por lo bajo cierra la puerta y agarra el sobre del suelo estando a punto de perder el equilibrio, volviendo dentro toma asiento de nuevo y abre la correspondencia. Pequeña, apenas un sobre de 7x7 cm, y a excepción de una tarjeta no contenía nada más. Era una tarjeta de visita, de color negro con letras plateadas y adornos azul neón en la que se leía 'Bizarre Dolls' junto a una dirección en letra pequeña al reverso.

···········Llamada en espera···········

Ese día Claude y Sebastian estaban nerviosos, agitados y casi a punto de tirarse de los pelos. Habían estado debatiendo un tema la noche anterior y decidieron aprobarlo, aunque de lejos las cosas se ven menos peligrosas.

-¿Quién va primero?

-Yo creo que tú tienes más posibilidades de sobrevivir que yo ¡no compares!

Sebastian aprieta los labios y juguetea con ellos nervioso, pero si él está así había que ver al metro noventa de Claude a punto de colapsar y más pálido y rígido que una columna.

-Vale, hagamos una cosa. Llamamos primero a tu madre y luego ella ya que nos diga qué hacer con tu padre.—propone el ojirrojo.

-Dirá que corra a esconderme en un búnker antes de que le ponga precio a mi cabeza.—suspira abatido—¿No podemos hablar antes con tu familia?

-Es que...quiero llamar primero a Byron para que los reúna a todos y hacer una conferencia por Skype.

Claude hunde más la cabeza. La idea había sido que ya iba siendo hora de que sus dos familias se enterasen de sus planes de boda y cuanto antes mejor, el problema es que Claude temía a la reacción de su padre que aún no conocía a Sebastian en persona y Sebastian la de su madre cuyo caso era el mismo.

-¡Está bien vale!—exclama de repente el ojidorado—Mi madre primero y mi padre después,—el ojirrojo asiente—con ella no habrá problemas pero si con el segundo muero...que no sea porque no lo he intentado.

-Tampoco será tan grave...—trata de consolarle.

-¿Que no? Tú no sabes lo que mi padre es capaz de hacer cuando algo le molesta, y créeme le va a molestar bastante que aún no te conozca y te vayas a casar conmigo. Dios, aún recuerdo cuando le puso triple cerradura a mi puerta y enrejó mis ventanas la vez que se me ocurrió escaparme una noche para ir de fiesta con 17 años.

Sebastian puso los ojos en blanco. Su suegra era un encanto pero tal y como le estaba pintando Claude a su padre James era para pensar, como poco, que se trataba del carcelero de Alcatraz.

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Uf, cada vez me cuesta más escribir. Sorry babes pero ando bastante liada y más en este mes así que no os alarméis si no actualizo pronto, estaré planeando mi suicidio o la quema de mi universidad. Que me he dado cuenta de que os estoy malacostumbrando a tener los capis pronto xD

atte.-Cherry Cheshire ;)

PD: gracias por todos los reviews ¡os adoro!