Me muero de calor ·-·

Gracias los reviews de mis amadas ChiharuLamperouge, Izuspp e isa. Y también al resto de lectores :)

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Cap.21.-Porque lo digo yo

Sebastian dio un golpe suave al despertador cuando éste comenzó a sonar. Incorporándose, se desperezó estirando los brazos y bostezó. Miró a su lado, Claude seguía durmiendo como un tronco haciendo caso omiso del despertador; el ojidorado estaba bocabajo y abrazaba su almohada como si fuera el peluche de San Bernardo que Sebastian le había regalado. El ojirrojo rió suave y decidió despertarlo. Aprovechando que la sábana le cubría hasta la cintura se inclinó hacia él y fue repartiendo tentativos besos por la espalda. Claude comenzó a removerse.

-Nnh...

-Despierta Claude...o llegaremos tarde.—le habla como el padre que trata de convencer a su hijo de que se levante de la cama para ir al colegio. El ojidorado se da media vuelta y le mira somnoliento.

-¿No nos podemos escaquear hoy?

-No. A no ser que quieras que Edward nos mate. Venga perezoso levanta ya y vamos a desayunar—le da un beso en la nariz—tenemos que reponer la energía gastada.

-"Y tan gastada."piensa Claude sonriente viendo a su pareja levantarse de la cama, la gracia estaba en su desnudez y las varias marcas que tenía repartidas por el cuerpo.

Una hora más tarde ambos se presentaron en los estudios de rodaje, afortunadamente Edward no se dio cuenta de que habían llegado cinco minutos tarde, se dirigieron a vestuario y maquille y se prepararon para empezar otro día de rodaje.

Gerard observó a Jared por encima del borde de la taza que acababa de llevarse a la boca, el ojidorado removía el líquido de la suya hipnotizado por sus espirales. Dio un sorbo, aún estaba caliente, dejó la taza otra vez y carraspeó para llamar su atención.

-Ejem...Jared—le llama, el otro sigue ido—Sé que todo lo que te he dicho habrá sido chocante pero te doy mi palabra de que puedes confiar en mi y contar con mi apoyo para lo que necesites, sobe todo con esa loca que está...

-Tengo que ir.—le interrumpió de sopetón, Gerard contrae una ceja extrañado.

-¿A dónde?

-Aquí.—respondió sacándose una tarjeta del bolsillo interior de la chaqueta de verano. El ojiverde la cogió y puso los ojos como platos al reconocer el nombre del sitio—Me has dicho que estoy enamorado de un bailarín y esto apareció el otro día por debajo de mi puerta. Es el nombre de un club, estoy seguro.

-...—Gerard abría la boca pero ningún sonido salía de ella, no sabía si porque Jared no había prestado nada de atención a su perogrullada o por la loquísima idea de presentarse en el Bizarre Dolls estando amnésico.

-Y quiero que me acompañes.

-¿¡Qué!?—esta vez gritó y medio MacarOn Café se giró a mirar.

-¿Dónde está el problema? Por la cara que has puesto estoy seguro de que conoces el sitio.

-¡E-e-ése no es el problema!—volvió a exclamar aunque bajando el tono—¡La última vez que puse los pies en ese sitio fue para presentar una demanda y después tú fuiste atropellado!

-¿Y?—preguntó como si no fuera con él, el otro se exasperó.

-¿¡Cómo que y!?

-Gerard—dijo usando el mismo tono de regaño que cuando estaban en un juicio e iban perdiendo—él está ahí, lo sé. Quien aparece en mi sueños.

-Pero Jared no le reconociste, él estaba a tu lado cuando despertaste y no sabías quién era.—le rebatió afligido.

-Entonces sí que era él.—con aquella declaración una súbita alegría y alivio se apoderó del ojidorado—Lo sabía ¡sabía que tenía que ser él!—golpea la mesa con ambos puños—Voy a ir a ése club y encontrarle—mira a Gerard—quieras tú acompañarme o no.

El ojiverde suspiró abatido ante la decidida mirada de su amigo, dejó caer la cabeza pero cuando la levantó una sonrisa cómplice brillaba en su rostro. "Pues vayamos a la guerra." dijo simplemente.

-¡Corten! ¡Muy buena chicos, a ver que tal queda desde otro ángulo!—dijo Edward a sus cámaras, que levantaron los pulgares en afirmación. El director revisó sus notas. En realidad sólo estaba haciendo tiempo hasta que Richard le dijese que el escenario y los bizarre dolls estuviesen preparados.

Nathan ejecutó una ágil voltereta lateral y por poco no le da una patada a Ion, quien recién salía de su habitación del club arreglándose su resplandeciente pelo violeta.

-¡Cuidado! —le reprocha.

-Oh, lo siento Goldie no te había visto.—se disculpa chistoso—¿Están listos Liam y el nuevo?

-Creo que sí pero al que no veo es a Eric.—respondió haciendo caso omiso de su burla y mirando hacia abajo donde los otros dos esperaban.

Esto extrañó al pelirrojo, que dio media vuelta y de otra voltereta se plantó en la puerta del pelinegro. Tocó con los nudillos pero no hubo respuesta. El pelivioleta también se acercó y haciendo un gesto con la cabeza le ordenó abrir.

-¿Eric?—llamaron mientras entraban, la habitación estaba en penumbra únicamente iluminada por una pequeña lámpara de mesa—¿Pero qué haces aún así?

-...—el chico no contestó, estaba a medio vestir de bailarín y tenía la cabeza gacha. Los otros dos entraron y cerraron la puerta, tomaron asiento a cada lado de Eric, que estaba sobre la cama, y pusieron una mano en sus hombros.

-¿Qué ocurre?—preguntó dulcemente Ion.

-Nada.—contestó tras unos segundos de silencio—Sólo que me he dado cuenta por fin—se levanta—de que Jared está mucho mejor sin memoria y sin mi.

-¡Eric espera!—llama Nathan cuando el ojirrojo sale corriendo de la habitación. Baja corriendo las escaleras y pasa por al lado de los otros dos bailarines que le miran perplejos. Aparta con violencias las pesadas cortinas de terciopelo y sigue corriendo. Sólo quería salir, aunque su torso fuese ya de bailarín, quería cruzar la puerta y oír la grave voz de Daddy quedándose atrás. Por nada del mundo quería ahora tener que bailar, tener que seducir a unos extraños que seguramente le llevarían a la cama. La puerta estaba allí. Esperándole. Y la habría alcanzado de no ser por la rápida intervención de Boss que le atrapó saltando desde atrás de la barra.

-¿A dónde vas Black Butler?—le pregunta con calma, le había interceptado de frente y ahora su bailarín le ocultaba la mirada tras sus oscuros mechones.

-Déjame Boss.—le pide con apenas un deje de voz. El peligris frunce el entrecejo y agacha un poco la cabeza hasta que la coloca por debajo de la de su doll; los ojos rojos destellaban rabia y ciega furia.—Eric ¿qué ha pasado?—le pregunta ahora en apenas un susurro.

-No puedo bailar Boss...no puedo fingir que tengo ganas de seducir a alguien.

Boss no dice nada, vuelve a enderezarse y ve a sus otros dolls asomarse por entre las cortinas observando curiosos. Y entonces lo hace. De súbito envuelve a Eric en un posesivo abrazo que pilla de sorpresa a todo el mundo. El ojirrojo no sabe como reaccionar pues está tan sorprendido como sus compañeros, cuyas bocas han llegado al suelo.

-Escucha Eric—le susurra al oído—tienes que hacerlo, recuerda lo que te enseñé. Aquí eres Black Butler, un Bizarre Doll capaz de seducir al mismo diablo con sus bailes; olvida todo lo demás hasta que eso haya terminado.—exhala aire—Depende de cómo acabes dejaré que se te lleve o no.

-Si bailo...me iré con él.—contestó ya más decidido absorbiendo cada palabra del hombre.

-Entonces hazlo. Y después escabúllete de esa cama y ven conmigo. —Va retirándose de su cuello y mientras lo hace sigue hablando—Te haré el amor hasta que te olvides de todos tus males.

Eric no dice nada y sólo asiente. Por primera vez de verdad deseaba acabar la noche en brazos del ojigris.

-¡Corten!

-Ejem, Boss. ¿Te importaría devolverme a mi prometido?—carraspea Claude situándose al costado de los dos actores. Más que una petición era una demanda.

-Claro ¿por qué no? Dejaré que le tengas en la realidad, después de todo en la serie ya es mío.—bromea.

-Sigue soñando.—le contesta Eric. Boss no contesta y únicamente sonríe afilado.

-Un día de estos voy a comprarte un anillo de esos que dan calambres.—asevera el ojidorado.

-¿Un artículo de broma? ¿Ése va a ser el anillo de pedida?—pregunta haciéndose el ofendido—¡Qué original!—ironiza.

-Así que quieres un anillo...—cavila, después sonríe maléfico—¿Con diamantes rosas o perlas blancas?

A Sebastian se le dibuja una vena en la frente y suelta un gruñido pero Claude se le escapa antes de que pueda echarle el guante para ejecutarle una llave que por lo menos lo dejaría sin movilidad una semana. Hannah, que repasaba su guión los ve pasar a ambos corriendo y deja caer los párpados como diciendo "en fin".

Big Daddy estaba algo nervioso. Era la primera vez que el club estaba "cerrado" para una fiesta privada; y el gigantón no se fiaba mucho de los ricos de las Vegas y sus excentricidades. Después de todo aún recordaba su paso por aquella brillante ciudad y como por poco no acaba metiéndose en la 'Lucha Total' , suspiró, a pesar de todo su tamaño daba gracias a haberse quedado en simplemente portero.

-Oiga.—llamaron. Casi le da un bote el corazón del susto. Miró por debajo de sus dos metros de altura y vio a dos hombres apostados frente a él.

-Por todos los diablos no me den esos sustos.—se quejó, los hombres se miraron. Como estaban casi a oscuras Daddy no les distinguía bien la cara.

-Lo sentimos.—se disculpó uno, el que no llevaba una muleta en el brazo izquierdo—¿Se acuerda de nosotros?

Big Daddy casi deja escapar su vozarrón de la sorpresa cuando los dos visitantes levantaron más la cabeza hasta que la luz neón les iluminó. ¡Los abogados!

-¡Por todos los diablos! ¿Qué hacen aquí? —exclama, los mira de manera intermitente y finalmente se para a ver a Jared—Y gracias al cielo que usted sigue vivo.

-Entonces sí sabe quién soy.—punto al marcador.

-Claro que sí. Menudo susto el día que le atropellaron, no llegué a verlo pero sonó como el infierno.

-Agradezco su preocupación.—le responde Jared—Y ahora si es tan amable hágase a un lado y déjenos entrar, creo que me he dejado algo ahí dentro.

-Lo siento pero no puedo.—se disculpó Daddy tras vacilar un poco—El club está cerrado esta noche...hay...hay una fiesta privada.

-¿Una fiesta?—se sorprenden ambos hombres.

¡Corten! Se oye de fondo, los tres actores salen de la escena y Edward gira su silla sobre una pata demostrando un equilibrio digno de un profesional. Ahora de cara a otra escena el director repasa sus notas y alza la cabeza detectando algo.

-¡Sebastian! ¡Te estoy viendo y es el segundo chupito que te tomas!—regaña—¡Es necesario que estés sobrio para poder rodar!

-Estoy sobrio majestad.—rebate—Lo siento, no me he podido resistir. Además creo que los chupitos me irán de maravilla para bordar la escena.—sonríe felino, Edward suelta aire por la nariz.

Nadie volvió a abrir la boca tras que Boss soltase a Eric. Los clientes llegaron y la puerta se cerró. Eran un grupo de ocho hombres bien trajeados, peinados y perfumados. El 'novio' era el único que iba de claro mientras que sus acompañantes iban todos de oscuro; se acercó a Boss y le saludó estrechándole la mano. Intercambiaron unas palabras y después el novio fue a sentarse en los sofás junto a sus invitados. El peligris los observó, chasqueó los dedos y la luz se redujo, se conectaron los altavoces y comenzó a sonar música al tiempo que sus bailarines salían de su escondite dispuestos a encandilar a sus invitados.

Eric estaba como ido. Tras que Boss le soltase algo cambió en su mente. Sus ojos se opacaron y una pantalla invisible bloqueó todo de su vida diurna dejando su cuerpo dominado por Black Butler. Sí...el mayordomo negro llevaría las riendas que Eric no podía; bailaría, les engatusaría, les llevaría a la cama y les sacaría hasta el último billete que llevasen encima. Una sonrisa automática se le dibujó en los labios ya encima de la tarima.

-¡Holy mackerel, tendrías que haberte visto!

-Exageras.

-No exagero. Casi me dan ganas de meterme ahí y llevarte a la cama antes que ninguno.

Sebastian se ríe, tal parecía que a Claude le había gustado mucho su última actuación del día. Sólo espera que no le pida sexo porque está molido de repetir escenas. Por suerte los planes del ojidorado eran otros porque se tumba a su lado en la cama y coloca los brazos tras la cabeza observando muy pensativo el techo. Su pareja se gira poniéndose de lado y le mira.

-¿En qué piensas?

-En...la boda.

-¿Tan pronto? Relájate con eso que apenas llevamos prometidos un par de días y ya habrá tiempo para planificarlo bien todo.

-Ya. Sólo pensaba en detalles.

-¿Cómo cuales?

-Qué trajes llevaremos, dónde iremos de viaje de novios, si compraremos casa familiar y dónde...—enumera, se detiene pensativo y esboza una divertida sonrisa—Y cómo vamos a llamar a los cuatro hijos que quiero tengamos.

-¿¡Cuatro!?—se escandaliza Sebastian—¿Se te ha ido la olla?

-No.—contesta igual de feliz—He querido tener cuatro hijos desde que tuve pleno uso de conciencia, de niño me aburría muchísimo al ser hijo único así que no pienso dejar que a mis hijos les pase lo mismo.

-Pues yo tengo un hermano y créeme lo cambiaría por un saco de patatas que son más útiles. ¿Y se te ha ocurrido como vamos a tenerlos? ¿Eh?—ironiza.—Porque como no los adoptemos no sé yo...

-Bueno la ciencia avanza ¿no?

-¿Que avanza?—Sebastian no pilló a la primera lo que Claude quiso decir hasta que se fijó en su mueca de genio malvado y en cómo empezaba a partirse de risa ante su gesto de horror. Poniéndose rojo de la cabeza a los pies agarra su almohada y la estampa contra el otro que aún no ha dejado de reírse y se escapa de la cama de una voltereta antes de que el mullido objeto le dé otra vez.

-Vale, vale. ¿Y si lo dejamos en dos?—grita escapándose de la habitación todavía riéndose. Como respuesta sólo oye los pasos del ojirrojo a la carrera persiguiéndole.

Eric abrió los ojos con pesadez. Ahora su habitación estaba vacía. Los invitados se habían ido tras que pasaran por todas las habitaciones, aunque el moreno sabía de buena tinta que el novio había querido hacerlo con Pink y Golden a la vez, suspiró, menos mal que con él fueron de uno en uno y no como con Red que al final acabó liado con dos al mismo tiempo. Volvió a ponerse el culotte y ni siquiera tuvo ganas de calzarse; avanzó hasta la puerta y para su sorpresa Boss ya estaba al otro lado.

-Buen trabajo el de esta noche, gatito.—felicitó empujándole adentro otra vez.

El reloj marcó las nueve y Jared volvía a estar plantado como una estatua en la calle del Bizarre Dolls tras que Daddy les convenciese horas antes que lo mejor era irse a descansar. Pero ante la cabezonería del abogado el portero suspiró resignado cuando le vio aparecer otra vez y en esta no le dijo nada.

El ojidorado se miró el reloj de muñeca, Gerard llegaba tarde a pesar de que le había prometido volver también. Se frotó la frente y se apoyó en la pared con un quejido doloroso y cansado. El gigante le miró algo preocupado pero cuando fue a ofrecerle ayuda o apoyo la puerta se abrió y por ella empezaron a salir bailarines. Tres de los cuatro que salieron se quedaron completamente shockeados. Jared les miró y odió con todas sus fuerzas no saber discernir sus caras; "les conoces" le decía una voz interna pero su cerebro no cooperaba en darles identidad. El que era pelivioleta apretó los labios y miró hacia dentro con preocupación. El pelinegro intercambió una mirada con el pelirrojo, por un momento Jared pensó que podría ser él pero lo descartó con rapidez, y el más rubio miraba todo confuso.

-Chicos—llamó Daddy, que se estaba haciendo una idea de lo que les rondaba la mente ya que él también conocía bien la historia—¿Está...?—no siguió la pregunta porque le movieron la cabeza afirmativamente con rapidez. El hombre suspiró y miró de reojo al abogado. Zack empujó a Chris para que echase a andar, Ion le dedicó una mirada triste a Jared pero agachó la cabeza y fue tras ellos. Nathan se quedó unos segundos más.

-Deberías irte ahora.—le dijo—Porque lo que vas a ver a continuación...te va a doler. Y mucho.

Dicho esto se alejó. Jared apretó los puños sin entender nada ¡sólo faltaba uno, tenía que ser él! Daddy también agachó la cabeza y se apartó un poco de la puerta quedándose en vertical con la misma cuando oyó más pasos desde dentro. El metal volvió a hacerse a un lado y dos nuevas figuras salieron a la calle. Una mecha se encendió dentro de la cabeza de Jared.

Frente a él estaba el chico de su sueño, estaba seguro que era él, pero venía acompañado por un hombre gris que le pasaba un brazo por la espalda apegándole a sí. Ambos parecían sorprendidos de verle allí, pero la sorpresa mas bien parecía molestia en la cara del peligris. El pelinegro fue a abrir la boca pero sólo se le escaparon balbuceos.

-¿Qué quiere?—cortó Boss—Ya estamos cerrados, me temo que llega tarde.—afianza el agarre de Eric—Vamos Eric, tenemos que descansar un poco más de una noche tan movidita.

-...—el ojirrojo no dice ni media, simplemente deja que el otro le guíe y se lo lleve. La mecha de Jared se apaga antes de que llegue a su objetivo de pólvora mientras los ve alejarse.

Gerard venía corriendo. Jadeante, se paró en la bocacalle del club justo cuando Boss y Eric doblaban esa esquina y se alejaban dándole la espalda. El ojiverde miró extrañado; fue a meterse pero entonces apareció Jared.

-Jared lo siento, me dormí.—se disculpa entre jadeos—¿Qué ha pasado?—pregunta al ver mejor la cara que traía su amigo, fría e impertérrita como una máscara.

-Nada, siento haberte hecho venir. Si me disculpas mi mujer está esperándome en casa.—se excusó dejándole tan atónito que no pudo ni contestar. Pasó por su lado y echó a andar calle abajo. Gerard no entendía nada pero algo le decía que Jared había visto algo que no le había gustado, para su suerte Big Daddy también salió del callejón.

-Oiga ¿qué...qué ha pasado?

-Lo que tenía y no tenía que pasar. Boss ha ganado y esa mujer ya tiene lo que quería.—explica visiblemente abatido, el abogado abre los ojos como platos.

-¿Qué mujer?—pregunta, como ve que el otro se hace el remolón lo pregunta de nuevo más imperioso—¿Qué mujer?

-Sólo dijo que se llamaba Patty.

Se oyó el chasquido de la claqueta de Richard y la aprobación de Edward por las tomas. Mandó cambiar de escena y pasar a la casa de Jared y al piso de Eric, maquilladoras rodearon a los actores y el rubio menor oyó algo sobre la canción "Talking to the moon" a su hermano mayor mientras le daba instrucciones a un realizador.

-Sí...quiero que se intercalen, no lo olvides y nada de sonido aparte de la música. ¡Bien chicos, empezamos!

Jared y Eric entraron por sus respectivas puertas y dejaron las llaves cerca de la entrada. En silencio fueron a su cuarto. Los dos agradecieron que quienes vivían con ellos durmiesen; entraron y no encendieron las luces. Ninguno tuvo ganas de desvestirse así que se acostaron tal y conforme iban.

Jared se metió debajo de la sábana con cuidado de no despertar a Patricia, que dormía de lado dándole la espalda, y de no hacerse daño. Eric apartó la ropa cubre-cama pero no se la echó por encima, se quedó abrazado a su almohada. Una escurridiza lágrima se cayó del ojo izquierdo de Jared para sorpresa de éste; sin embargo ninguna asomó en Eric quien hundió la cara en su almohada y se arrebujó en sí mismo deseando despertar y no haber sino vivido una pesadilla.

···········Al día siguiente···········

Sebastian sorbía café de su vaso de plástico mientras repasaba un par de páginas de guión; hoy Claude no estaba, Edward no le necesitaba y le había dado el día libre. Día que según sabía el ojirrojo pensaba aprovechar con su mánager, Sam, y unas cuantas propuestas para futuros papeles. Ladeó los labios y contrajo una ceja cuando repasaba unas líneas concretas, levantó la cabeza y le echó un vistazo a Hannah; la mujer no les había dicho nada ni a él ni a su prometido acerca de la boda, ni siquiera un mísero 'felicidades'. Volviendo la mirada a su sitio pensó que la doncella debería de haber sido la que hubiese trazado el plan de quitarle a Bocchan en Kuroshitsuji. Sebastian estaba casi seguro de que lo hubiera conseguido. Claro que siempre y cuando hubiese sido tan mezquina como lo estaba siendo su alter ego Patricia Valley.

Patricia despertó cuando pasaban de las diez y media, benditos domingos. Miró a su lado y vio a Jared durmiendo. Sonrió afilada, sabía que el hombre había ido y venido dos veces en la noche pero no pensaba pedirle explicaciones, ella sabía de sobra dónde había estado "su marido". Se levantó de la cama y caminó descalza hasta el baño oscilando a ritmo de victoria sus caderas. Su plan había salido a la perfección y eso que sólo se había completado a la mitad.

Flash-Back

Le asaltó antes de que llegase a la calle del Bizarre Dolls. Eric no se molestó en ocultar el fastidio que le produjo verla.

-¿Qué quieres bruja?—espetó con enojo—¿Se te ha perdido la escoba en la que te montas?

-Descuida, está en mi casa con Jared.—contestó mordaz y marcando el nombre del abogado, el bailarín apretó los dientes.

-Disfruta de él mientras puedas, cuando recobre la memoria saldrá por patas al verte la cara y volverá conmigo.

-¿Eso crees?—preguntó, esto descolocó al otro—Escucha Eric, vamos a hablar sin rodeos porque esta guerra no nos lleva a ninguna parte—le mira a los ojos—especialmente a ti.

-¿A qué viene...?

-Yo.—le cortó—Puedo darle a Jared más de lo que tú podrías darle jamás. Conmigo podría formar una verdadera familia, tener hijos y llevar una vida normal y tranquila.—El bailarín permanece callado y serio—Tú aún eres joven, tienes mucha vida por delante y una carrera que terminar pero hasta entonces estás atado a un mundo nocturno en el que te conviertes en un objeto de deseo. Además de que tú no podrías darle a Jared lo que yo.—su tono de voz se había suavizado hasta convertirse en apenas una triste pero convincente explicación—No sería...lo más normal. Después de todo estoy segura de que ambos queremos lo mejor para él. ¿No es así Eric Swan?

Eric no dijo nada, siguió su camino adentrándose en la calle del club, pero por su cara Patricia supo que había ganado esa batalla y ahora sólo era cuestión de esperar que Jared se desengañase de ese "amor" que aún latía dentro de él por Eric.

End Flash-Back

Salió del baño y oyó que tocaban a la puerta, por suerte no con el timbre. No era cuestión de que el ojidorado despertarse de su tranquilo sueño. Se puso una fina bata de raso para cubrir su cortó camisón de seda rosa claro y abrió la puerta.

-Buenos días Arya.—saludó como el verdugo a su víctima, la mujer parada frente a ella sólo asintió con la cabeza baja, muy nerviosa, y le tendió un sobre de buen tamaño. Lo abrió y sonrió más.—Bien, muy bien querida. Ahora el bufete no tendrá que enterarse de que te acostaste con un directivo para conseguir tu puesto ¿verdad?—la otra asiente—Por supuesto. Un trato es un trato y tú serás una tumba acerca de esto ¿me he explicado con claridad?—vuelve a asentir—Más vale. Adiós.

Y dicho esto le cerró la puerta en las narices. Sacó el contenido del sobre y se deshizo de éste último guardando el primero dentro de una carpeta violeta de las que usaba en su trabajo para guardar todo tipo de documentos. Tuvo que contener la risa. Segunda batalla ganada y esta vez contra el maldito entrometido de Gerard Walter.

-¡Corten!

En cuanto oyó el grito, Hannah se cruzó la bata lo más que pudo y caminó a paso airado hasta su director casi echándose sobre él.

-¿Cómo se supone que tengo que actuar cuando se supone que "mi marido" debería estar durmiendo en la cama del plató y no está?—gruñó.

-No te preocupes por eso—calmó con toda tranquilidad sin levantar la vista de su portafolios—luego le añadirán digitalmente. Para la tontería de estar ahí tumbado no iba a hacerle venir.

-Ya. Y otras cosa ¿¡no había un camisón más corto en el vestuario no!?—volvió a gruñir esta vez más exasperada. Edward levantó la cabeza, cierto que la prenda era varios cm por encima de la rodilla, de tirantes y escotada pero él no veía pegas por ningún lado.

-¿Dónde está el problema con el camisón? Yo lo veo muy bien.

La actriz se sonrojó con violencia y apretó aún más el cruce de la bata sobre sí para luego salir completamente airada hacia su camerino y cerrar de un portazo. El rubio se encogió de hombros y volvió a concentrarse en su portafolios. Resopló y deseó tener un cigarro en la mano para ver si así podía llevar mejor el enorme drama que se le venía encima para dirigir. Y mientras tanto CH no le estaba adelantando nada acerca del final, ¡ni si quiera a él! Y eso que hasta donde él tenía solo faltaban a lo sumo cinco o seis páginas más de guión para terminar, pero tal parecía que el suspense lo tendrían todos en el cuerpo hasta que la mujer se presentase con las hojas en la mano. Claro que también existía la posibilidad de que su gordo gato llamado Chess se hubiese zampado las hojas de guión de su despacho...pero eso era más improbable.

Eric se encaminó a la puerta con desgana, eran las cuatro de la tarde y él había estado dormido hasta entonces que tocaron al timbre. Sage en esos momentos estaba en la ducha refrescándose un poco del calor así que no tuvo más remedio que levantarse. Asió el tirador y su apático gesto no cambió con su visitante.

-Hola Eric.—saludó afable Ion, el pelinegro no le devolvió el saludo—¿Puedo pasar?

Eric se echó a un lado y dejó que el pelivioleta entrase, cerró la puerta y se encaminó a su habitación otra vez, Ion le siguió. Cuando llegó encendió las luces y se sentó en la cama señalándole a Ion la silla de su escritorio desordenado y lleno de papeles y libros para que hiciese lo mismo.

-Si vienes a preguntarme por lo de Boss ahórratelo.—dijo de sopetón en cuanto el otro se hubo dejado caer en la silla.—Me lo estaba tirando así que da igual que hayamos acabado juntos, a fin de cuentas él no me da problemas.

-No es eso.—le rebate, agacha la mirada hasta sus rodillas, sobre las cuales está apretando la tela de sus pantalones—Lo sabíamos Eric, sabíamos que tú y Boss os llevabais algo entre manos. Lo de esta noche pasada sólo ha servido para confirmárnoslo de todo. Yo sólo...—le temblaron las manos—sólo...—Eric clavó su mirada en él con el ceño fruncido, entonces Ion saltó de su silla y agarró las manos de su amigo—¡Lo siento Eric, es culpa mía! ¡Fue culpa mía que Jared se presentase en el club!—solloza—Quería ayudarte y pensé que volver al club ayudaría a Jared a recuperar su memoria...así que fui hasta su piso y deslicé una tarjeta del club por debajo de su puerta. Pero...pero...no pensé que la cosa fuera a acabar así, perdona.

El ojirrojo está patidifuso, aunque las intenciones de Ion hubiesen sido buenas sus actos no habían hecho sino empeorar la situación. Notó que la rabia contenida de todos esos días subía como la bilis por su garganta.

-Vete.—dijo, Ion le miró sin dejar de sollozar.

-Pero Eric...

-Vete—volvió a repetir—déjame sólo ¡entre unos y otros ya me habéis ayudado bastante! ¡vete y déjame tranquilo!—acabó por gritar de puro enfado.

Ion cerró los ojos para contener las ganas de llorar, se levantó y salió de la habitación dejando a Eric sólo. Cerró la puerta y se quedó unos segundos sujetando el pomo hasta que alguien apareció a su lado.

-Tranquilo.—le dice Sage—Eric sabe que no tienes culpa de nada pero todo le está desbordando y en algún momento tenía que estallar, la pena es que te ha tocado a ti.

-¿Nos...has oído?—le pregunta con voz algo trémula, el más alto le asiente y coloca una mano en su hombro para confortarle.

-No te preocupes más, yo cuidaré de Eric, estoy seguro de que cuando se calme te llamará para arreglar las cosas.

Ion asiente aunque sigue sollozante, de improviso y por necesidad abraza al compañero de Eric. Sage se queda tieso de la impresión pero no aleja de sí a Ion y, aunque algo nervioso, le devuelve el abrazo para terminar de tranquilizarlo. Aunque delgado y más bien pequeño a comparación, el cuerpo del bailarín era cálido y Sage descubrió que se sentía muy bien rodearlo con los brazos.

-¡Corten! ¡Nooo, nooo!

Pero ni todas las voces de Edward consiguieron frenar a Soma de enroscarse a su marido en un abrazo de oso, o de pitón, que por poco no hace caer al más alto, pues el pelivioleta se colgó de él con piernas incluidas alrededor de su cintura.

-¡Agni me estoy enamorando otra vez! ¡Me quiero casar con tu personaje!

-Ay Soma—apenas dice el otro intentando mantener el equilibrio—pero somos la misma persona.

-¡Y los dos igual de dulces!

-Y los dos igual de dulces.—refunfuñó Edward imitando la voz del actor mientras gesticulaba con las manos.

-Majestad.—llamó Sebastian poniéndose a su lado.

-¿Qué pasa?

-¿Cuándo se supone que voy a empezar a llevar ventaja?—pregunta con un tono algo quisquilloso—En la serie me refiero. No soy alguien a quién le guste perder ni en la ficción.

-Eso ya lo sé.—le contesta Edward tras soltar una ligera risa—Pero ¿quién te ha dicho a ti que tú vayas a quedar victorioso?—le pincha.

-¿Me tomas el pelo?—dice cruzándose de brazos y alzando una ceja incrédulo—Los malos nunca ganan y veo en esas notitas tuyas de ahí—el rubio aprieta su portafolios contra el pecho—que igual no tardo mucho.—sonríe mezquino.

-No cantes victoria aún porque ni siquiera yo sé el final.—se le escapa al rubio.

-¿No?

-No.—reconoce reticente—Y no veas lo que frustra. Bueno, piensa esto, si Eric no logra tener a Jared en Dears al menos tú tienes a Claude en la vida real.—echa un vistazo a su reloj de muñeca—Disculpa, los realizadores me pidieron que me pasase a ver como les estaba quedando el montaje de los primeros episodios de esta temporada.—se levanta de la silla y se aleja de Sebastian.

El ojirrojo suspira y se dirige a su camerino para cambiarse de ropa e irse a casa. Seguramente Claude ya le esté esperando allí con noticias sobre su futuro profesional; suspira otra vez, prefería cuando el ojidorado hacía de enemigo. Así era mucho más fácil que lidiar con él estando en el bando de los buenos.

-¡Sebastian! ¡Vuelvo a ser de los malos!—le gritó eufórico perdido nada más puso un pie en casa. Se quedó pasmado, desde luego el dicho "Si antes lo digo antes sucede" hacía muy buen honor a la situación.

-¿En...en serio?

-Sí.—contestó la mar de feliz—Y no veas como me alegro, ser de los malos da mucho menos trabajo que ser de los buenos.

-¿Me lo dices o me lo cuentas?—bromea.

-Sólo veo una pega.

-¿Cuál?

-Que tengo que volver al gimnasio.—protesta. Sebastian se echa a reír—¿Qué te hace gracia?

-Lo perezoso que llegas a ser. Vamos hombre, no te quejes tanto que ya echaba de menos tus abdominales.—le guiña un ojo. Claude no dijo nada y paseó su mirada por el techo mientras movía los labios cerrados denotando que estaba pensando.

-¿Crees que su majestad se enfadará mucho si vuelvo a ganar peso y musculatura antes de tiempo?

-Sólo un poco.

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Sinceridad, si no la habéis oído tenéis que escuchar "Talking to the moon" sobre todo si os gusta Bruno Mars.

kukuku en el siguiente capi empezaré a dejar de ser tan mala y perversa y comenzaremos el contraataque. ¡A la serie no le falta mucho!

atte.-Cherry Cheshire ;)