Perdonad que me retrase pero en verano mi internet es una *piiii* (censurado)

Rincón respuesta: Izuspp: Sí, la verdad es que me salió algo más largo el capi*^* Oooh entiendo que te de lástima (a mi también) pero pronto me tendrás de nuevo molestando en otro fic jajaja ¡gracias por tus comentarios! / isa: paciencia querida paciencia, las cosas buenas se hacen esperar pero te garantizo que ya no queda tanto para la boda :) ¡te enviaré la invitación!/ dany M.A: ^/^ gracias por amar mi fic, muchas gracias. Creo que no me merezco tanto amor jejeje/ Yami Michaelis: Tranquila que no pasa nada por no reviewizarme xD no mandaré a ningún sicario a por ti. Espero que te guste el contraataque y que no me sufras más! / Guest: No te preocupes que te daré lo que me pides pero al tiempo *^* aunque no me esperaba que alguien me pidiese algo negro en lo de la vida real jejeje ¡gracias por el review y por lo de querida! /ChiharuLamperouge: Excelente idea para Claude, lo mandaré a por un anillo rosa aunque Sebastian luego nos mate xD Espero que este capi también te guste ¡nos leemos!

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-. -.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-. -.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

Cap.22.- Si fuera fácil

Claude no cesaba de mirarse en el espejo de pie. Se había quedado en pantalones cortos y sin camiseta para examinarse con detenimiento y comprobó que se había quedado a la mitad de volumen de cuando empezó con Dears. Claro, Edward le había pedido, o mejor dicho ordenado, que perdiese peso para la tercera temporada que estaba 'lisiado'. Bufó. Con todo lo que había sudado para conseguir sus músculos y ahora estos habían casi desaparecido.

-¿Ayudaría si te digo que yo te sigo viendo guapo?

Claude vio a Sebastian en el reflejo sonriendo de manera dulce, algo no muy propio de él.

-Un poco. Aunque no me esperaba tal declaración de ti.—le devuelve la sonrisa y le agarra de las muñecas para hacer que le abrace por detrás.

-¿A qué viene eso?—le pregunta extrañado deshaciéndose de sus brazos y poniéndose a su lado.

-A nada, sólo digo que...es extraño que estés tan...¿cariñoso?

El ojirrojo abrió mucho los ojos pero frunció después el entrecejo. El ojidorado supo que había metido la pata.

-Voy a tener que preguntar antes de hablar para saber lo que te conviene oír.

-Sebastian no es eso. ¿No me digas que vas a enfadarte ahora?

-...—guardó silencio unos segundos—Podría. Pero agradece que aún te quiero lo suficiente.—dijo al final dándole un beso ligero, el ojidorado sonrió—Cuando acabemos con la serie tendremos que ir juntos al gimnasio.

-¿También quieres ponerte más en forma?

-Me va a hacer falta.

Claude no comprendió esto hasta que Sebastian sacó su móvil y le mostró una conversación vía chat que había mantenido con Rob, su mánager.

-Vaya...¿Y has aceptado?—dijo asombrado, el otro asiente—Félicitations mon amour.

-Merci.—le responde sonriente tanto por la felicitación como por saber responderle. Claro que en cuanto Claude se puso a soltarle en retahíla frases enteras en francés la cosa se truncó.—¡Aagh, lo haces aposta!

-¿Tanto se me nota?

-Somedays I really hate you!

···········Rodaje···········

Eric despertó y miró a su alrededor. Una habitación desconocida hasta que vio a Boss a su lado durmiendo plácidamente y recordó que estaba en su casa. Hizo memoria y a su mente vinieron imágenes del día anterior. Tras discutir con Ion había salido de casa y había llamado al peligris, éste no puso pega a que quisiera verle y quedaron; estuvieron por el centro de la ciudad y luego de tapas. La noche se acabó en casa del peligris y más concretamente en su cama.

El pelinegro se levantó con cuidado de no despertar al otro hombre y se vistió. El sol de la mañana se colaba por la enorme vidriera que tenía al lado de la cama. Eric pensó que vivir sólo tenía sus ventajas, sobre todo si como Boss tenías dinero para habitar un moderno y bonito loft.

-¿A dónde vas tan pronto Eric?—le detuvo el susodicho cuando ya iba a abrir la puerta.

-Oh, Boss, perdona...no quería despertarte.

-Tranquilo, podré perdonarte la vida—bromeó—pero no el desayuno. Vamos a comer algo y después dejaré que te marches.

Eric no pudo evitar sonreír levemente. Boss era mucho más atento y cariñoso de lo que aparentaba y hasta el momento nunca le había fallado. Si todo hubiera sido igual de fácil con Jared.

Jared...en cuanto su nombre le vino a la mente no pudo evitar afligirse, pero lo disimuló tras el jarro lleno de café con leche que el peligris le había dado. Sorbió y emitió una queja cuando se quemó con el ardiente líquido.

-¡Cuidado hombre! ¿No era una lección básica el soplar antes de probar?—le dijo Boss tendiéndole un vaso de agua—Anda bebe, mejor será que te traiga otro jarro para que lo cambies.

-Boss—le detuvo—,gracias.

-Eso es, sonríes, abrazas, beso y...¡corten!—fue ordenando Edward.

-¡Quita, bicho!—le gruñó Sebastian a Boss cuando éste, muy fiel a su personalidad, le chinchó no apartándose de él.

-Oh vamos, acostúmbrate. Igual hasta acabas casándote conmigo.

-Sinceramente espero que no.

-Todos lo esperamos.—se sumó Claude con gesto sombrío. Boss le sonrió mezquino y el ojidorado lamentó en profundo haber perdido la fuerza para levantarle del suelo y arrojarle por la ventana. Volvió a mirar a Sebastian, a quien Edward tenía hoy acorralado dándole instrucciones precisas que su pareja escuchaba atentamente para así dejar de oírle pronto, y se puso a pensar de cuánto tiempo dispondrían para casarse ahora que ambos tenían dos futuros papeles. Vio a Agni pasar a su lado y decidió consultarle.—¡Agni!

-¿Eh? Ah, Claude ¿qué pasa?

-Nada, sólo quería preguntarte una cosa.

-Dime.—dijo solícito y sonriente.

-¿Cuánto tiempo os tomó a Soma y a ti casaros?

-Em...—caviló haciendo memoria—pues si no estoy mal creo que fueron cinco meses de preparativos y porque Soma se lo tomó muy en serio.—sonríe ampliamente—Dijo que estaba ansioso por tenerlo todo listo cuanto antes para poder casarnos.

-Volvería a pasar por todo el ajetreo con gusto si me dicen que me tengo que casar contigo otra vez.—intervino el pelivioleta, que recién salía de vestuario. Agni puso cara de enamorado—Aunque yo os aconsejaría que lo dejarais en seis meses,por lo menos, si no queréis sufrir el estrés que padecí yo. ¿Te acuerdas los días que me daba por comer y los días en que apenas probaba bocado?

-Sí...—contestó el peliblanco con aflicción—por desgracia.

Claude no pudo evitar imaginarse en su mente a un Soma pasando de gordo a flaco de día en día y le entró un escalofrío al pensar en Sebastian así. Claro que al ojirrojo más que por comer le daría por hacerle llaves de sambo a cualquiera que se le cruzase por en medio, con lo cual lo más probable sería que él acabase en el hospital algún día.

-Sí, mejor nos lo tomaremos con calma.—dijo tras unos segundos de silencio—Por si acaso.

Jared leía y releía los papeles que Patricia le había dado. Su gesto de sorpresa e incredulidad seguía sin disminuir por mucho que repasaba las líneas.

-Te mintió mi amor. Gerard te mintió, por eso yo estaba a la defensiva con él. Quería separarnos...

-...

-Pero estos papeles son la prueba definitiva de sus mentiras. Tú y yo nunca nos hemos separado—le abraza cariñosamente por la espalda—y espero que nunca lo hagamos.

-Ni yo.—contestó como un autómata dejando caer al suelo el certificado de matrimonio, libro de familia y separación de bienes que acreditaban que él y Patricia Valley estaban casados.

-/-/-/-/-/-/-

En cuanto Eric llegó a casa tuvo un ataque de culpabilidad y se lanzó al teléfono para llamar a Ion, que volvió a sollozar al oírle hablar. Pero en cuanto el pelinegro le tranquilizó y le pidió disculpas el pelivioleta chilló de alegría y aceptó por descontado sus disculpas. Estuvieron un rato hablando hasta que se despidieron.

"Aguanta Eric, tú tienes algo que esa mujer no. Aún tienes el corazón de Jared y lo sabes."

El ojirrojo le dio mil y una vueltas a esa frase. ¿Sería cierto que el corazón del abogado aún era suyo? Lo que sí sabía era que por mucho que él estaba intentando olvidarle no lo conseguía; aunque tuviese a Boss, éste no era Jared...Un clavo saca otro clavo, eso dicen, pero aunque Eric hubiera dispuesto de una ferretería entera no era muy probable que se sacase al abogado de la cabeza ni a base de golpes.

No pudo evitar sonreírse cuando recordó el puñetazo que el ojidorado le dio a Vincent Harvey. Recordó también todo lo que vivieron estando juntos y también cómo se conocieron. Le hizo trampa para que tuviese que volver a por su corbata de seda.

¡Un momento! Se dijo de repente saliendo disparado hacia su armario. Lo abrió y empezó a rebuscar entre su ropa echándola a volar hacia afuera si era necesario; metió más de la mitad del cuerpo dentro y al final en un rincón encontró lo que buscaba. Como si acabase de encontrar el oro de Cortés, sacó con cuidado y veneración una cajita cuadrada que parecía de regalo. De hecho llevaba lazo y todo en la tapa.

Flash-Back≥

-Toma.—Jared le tendió una cajita de regalo que Eric cogió con sorpresa.

-¿Un regalo? ¿Es nuestro aniversario ya o algo de eso?—bromeó.

-Me parece que no.—bromeó también—Ábrelo.

Eric destapó la cajita quitándole la tapa y de dentro sacó una tira de seda negra, Jared sonrió.

-¿Lo reconoces?

-Es...es...—quiso decir, pero estaba tan sorprendido que no le salían las palabras.

-La corbata que me quitaste la noche que nos conocimos, si no fuera por ella igual no habría vuelto a verte, claro que, tú también tuviste bastante que ver.—le señala acusador—Por eso quiero que ahora te la quedes.

-Pe...pero...—titubea, el otro niega con la cabeza.

-Guárdala—le aprieta las manos—y así me aseguraré de que una parte mía siempre está contigo.

End Flash-Back≥

Eric volvió a sacar la corbata de su escondite y la acarició notando la suavidad de la tela. Apretó los labios y la prenda contra su pecho y entonces una fugaz idea cruzó su mente iluminándola. Saltando por encima de las prendas de ropa que había desperdigado por el suelo se abalanza a por su teléfono de nuevo.

-¡Nathan! ¡Llama a Liam y yo llamaré a Ion, necesito vuestra ayuda!—dijo casi sin respirar, luego tomó aire y sonrió con ferocidad—¡Volvemos al combate!

Por respuesta sólo obtuvo el sonido de júbilo del pelirrojo.

Esa noche Claude estaba muy concentrado y pensativo. En posición de gurú sobre el sofá y con Noir entre las piernas parecía que le faltaba poco para alcanzar el Nirvana. Sebastian que recién terminaba de ponerse el pijama le miró de arriba a abajo con gesto extraño y le movió la mano frente a la cara para ver si reaccionaba.

-Quieto Sebastian.

-Nave nodriza llamando a Claude Faustus. Haz el favor de bajar a tierra de nuevo. ¿En qué andas pensando?

-Pensaba en que podríamos casarnos en París, como recién acaban de aprobar en el Parlamento el matrimonio entre...

-¿Y por qué en Francia?—le interrumpe Sebastian—Por mayoría ganan las personas que tenemos de familia en Inglaterra.

-Cierto pero...

-¿Pero?

-Me gusta más la idea de hacerlo en Francia.—se sincera. Sebastian guarda silencio y piensa en el pasado de Claude, mitad y mitad entre un país y otro. Por esa parte entendía perfectamente que el ojidorado tuviese preferencia por el país galo.

-¿Y si lo hacemos ni para ti ni para mi?—propone.

-¿A qué te refieres?

-Digo que—comienza a explicarse como si sólo lo estuviera dejando caer—podríamos casarnos en otro sitio que no fueran nuestros países de origen.

-Te diría que es buena idea pero aunque seamos famosos no estamos hechos de oro y eso supondría mucho más gasto.

-¿Pero a cuanta gente piensas invitar tú?

-A la necesaria.—le respondió levantándose del sitio y yéndose para el baño. Sebastian suspira resignado y mira a Noir, que le mueve las orejas y los bigotes. Estaba claro que Claude estaba muy obstinado con el tema, y de tanto darle vueltas a la cabeza acabaría por rayarse más de la cuenta y complicando las cosas.

-Sabes Noir, preferiría casarme contigo. Seguro que das menos problemas.

-¡Miau!

Gerard llevaba tres días sin hablar con Jared, y no era porque no se habían visto, sino por el tremendo cabreo con el que se había presentado el ojidorado en el bufete tras reincorporarse al trabajo. Y de eso hacen hoy tres días sin contar el día del enfado. Jared se presentó en el bufete como si tal cosa pero en cuanto vio a Gerard le empujó hasta su despacho y exigió una respuesta al por qué de sus mentiras. El ojiverde se quedó patidifuso de que le acusase de mentiroso, pero en cuanto el otro se puso a hablar comprendió que su "encantadora mujercita" había tenido algo que ver; así que prefirió callar en lugar de ponerse a la defensiva y empeorar las cosas, desde entonces Jared pasó a ignorar su presencia.

Se cruzaron por el bufete pero el ojidorado frunció el ceño y le dio la misma importancia que a una pared. El ojiverde no dijo nada y siguió su camino aunque con cierto aire dolorido. Ninguno pudo ver la cara de culpabilidad de una de las secretarias del lugar.

-¡Corten! ¡Vámonos para la calle!—ordenó Edward, sus actores se pusieron en marcha y él fue detrás como el profesor que vigila que no se le pierda ningún alumno. En cuanto salió del estudio tuvo que usar su mano a modo de visera y remangarse un poco más la camisa de manga corta, el sol pegaba fuerte. El equipo que había mandado fuera ya lo tenía todo listo y a sus actores les estaban dando un retoque. Richard le pasó una gorra igual a la que él llevaba puesta.

-Gracias Richie Rich.—le dijo aceptándola y dirigiéndose después hacia sus actores, su hermano torció la boca en gesto ofendido y decidió que hoy Edward se iba a desenredar sólo su "cabello Rapunzel".—Bien escuchadme todos, estas escenas son importantes así que quiero que pongáis toda la carne en el asador. Bien, primero vamos con vosotros—señala a Hannah, Grell, Zack y Soma—y luego vais vosotros dos—señala ahora a Sebastian y Claude—. Concentraos sobre todo vosotros y ahora Sebastian...—el ojirrojo le mira—es cuando empieza tu revancha.

-Perfecto.—le respondió el actor.

Nathan estaba ansioso, Ion nervioso y Liam bastante tranquilo. Llegó el momento, Eric les necesitaba y ellos no podían fallar si querían que el plan de su amigo saliese bien. Era la última oportunidad que tenía para recuperar a Jared.

Ion jugueteaba con sus dedos y de vez en cuando miraba hacia arriba, hacia las ventanas de cristal del edificio donde se encontraba la oficina de periodismo en que trabajaba Patricia Valley. Cuando saliese debían impedir a toda costa que fuese a recoger a Jared, dado que el ojidorado aún no estaba para conducir. Liam había propuesto pincharle las ruedas pero como no tenían una idea muy clara de cuál era su coche prefirieron dejarlo.

-¿Cuánto más le falta para bajar? Se supone que acaba a las dos de la tarde.—protesta Nathan mirándose el reloj.

-Paciencia Red, las cosas buenas se hacen de esperar.—le calmó el pelinegro.

-Vaya Liam, con esos aires ahora sí que pareces un auténtico gángster.—bromeó Ion, el otro sonrió.

-¿Por qué crees que Boss me puso ese nombre?—se calla unos segundos—Hablando de Boss...ahora que está con Eric ¿cómo se tomará que él siga intentando recuperar al abogado? ¿No es un poco traicionero?

-¡Ya tendremos tiempo después para debates de moralidad, ahí viene!—exclama Nathan señalando a la puerta.

Patricia bajó con cuidado las escaleras del edificio, sus tacones altos y nuevos aún necesitaban alguna doma, y empezó a rebuscar en su bolso las llaves del coche para ahorrárselo después. Cuando terminó de bajar los escalones fue asaltada por un trío de chicos jóvenes que empezaron a hacerle preguntas asegurando que eran estudiantes de periodismo y que necesitaban a algún periodista para hacerle unas preguntas para no se qué trabajo de clase. La mujer trató de zafarse de ellos con excusas pero los chicos eran insistentes y no tenían intención de dejarla marchar, su paciencia empezó a esfumarse.

-Bueno vale ya.—les cortó—Sinceramente me importa muy poco vuestro trabajo, buscaos a otro al que entretener porque yo no tengo tiempo que perder con 'intentos de periodista' como vosotros tres.

Los tres chicos le fruncieron el ceño y el pelirrojo estuvo a punto de gruñirle, fue entonces que la mujer les examinó con más detenimiento: un moreno pelivioleta, un pelirrojo ojiazul y un pelinegro con cierto aire gamberro.

-Un momento, ya sé quién sois.—el pelivioleta puso cara de susto, los otros dos la desafiaron con la mirada—Sois los amiguitos de Eric, más putas nocturnas de club.—escupió en tono mordaz—¿Os ha enviado Eric a por mi? Lo siento, no me van tan jóvenes y frescos.

Nathan se puso colorado de rabia, Ion se mordía el labio y Liam pretendía asesinarla con la mirada. Patricia supo que había dado en el clavo, tanto tiempo espiando al ojirrojo antes de atacar fue muy beneficioso. Sonrió altiva y se abrió paso entre los tres.

-En fin, decidle a Eric que si quiere algo venga él a mi. Aunque dado que ya no tiene nada que hacer yo le aconsejaría rendirse en lugar de escudarse tras sus amigos.—se despidió pretendiendo echar a andar, pero el pelinegro de dos zancadas se le interpuso delante.

-Sabemos todo lo que has hecho, cerda.—le dijo en tono glacial—Y lo llevas claro.

-Cerda tu madre, niñato.—le respondió tras reponerse del shock—Sois vosotros los que lo llevareis claro como no os esfuméis de mi vista.

-¿Y qué vas a hacer, chillar como la cerda que eres para que venga el granjero a salvarte de 'las zorras'?—siguió atacando Liam sin darla tiempo a contestar—Tienes las horas contadas con Jared, el teatro está a punto de venírsete abajo ya lo verás. Los 'Bizarre Dolls' no nos rendimos sin pelear y tú has ido a meterte con el segundo más peleón de todos después de mi.

Nathan e Ion estaban boquiabiertos con el discurso de Liam, que daba miedo e intimidaba como un auténtico mafioso. El pelinegro le sostuvo la mirada a la mujer, a quien le temblaban los puños de rabia, cruzándose de brazos en una pose chulesca pero sin disminuir ni un ápice la fría máscara de su cara. En un segundo todo fue muy rápido, Patricia cruzó la cara de Liam de un bofetón/zarpazo que le dejó la marca de un arañazo en la mejilla. Sin embargo el pelinegro no se movió y volvió a mirarla de la misma forma incluyendo una sonrisita burlona. La morena chascó la lengua y volvió a alzar la mano pero Nathan e Ion echaron a Liam para atrás evadiendo el golpe.

Los tres dolls juntos la miraron desafiantes y decididos, la mujer volvió a apretar los puños y sintió su sangre hervir.

-/-/-/-/-/-/-

Eric estaba tan nervioso como cuando esperaba el resultado de las pruebas de acceso a la universidad para saber si podría estudiar medicina. Entonces se jugaba su futuro, ahora se jugaba el amor de ese futuro. Mientras sus tres amigos se encargaban de entretener a Valley él debía encontrarse con Jared y jugárselo todo a una última carta. Le hubiera gustado hacerlo antes pero las circunstancias de su vida diurna no se lo habían permitido, el chico había dejado un poco de lado su carrera y ahora ésta le reclamaba atención. Suspiró y se removió inquieto. Tuvo la sensación de que la farola en que estaba apoyado se movía también.

Ya era la hora de comer y los abogados estarían por salir. Aunque Eric no era creyente tuvo ganas de rezar para que por fin la suerte se pusiera de su lado. La gente iba entrando y saliendo del edificio donde estaba el bufete pero Eric sólo quería ver a una persona. Cerró los ojos y se mordió el labio inferior mientras apretó la cajita que llevaba en la mano.

-¿Eric?—le llamó alguien, el aludido abrió los ojos de golpe.

-¡Gerard!

-¿Qué haces aquí?—le preguntó el abogado ojiverde. Eric quería contestarle pero las palabras no le salían, el otro lo notó y le puso la mano en el hombro—Eh, eh, tranquilo. ¿Ha pasado algo?—el ojirrojo negó con la cabeza.

-Es mi última jugada Gerard.—el abogado le miró sin comprender—Si esto no da resultado renunciaré a Jared para siempre, pero tengo que intentarlo.

-No sé de qué hablas pero sea lo que sea, buena suerte porque a mi Jared no me habla.

-¿Y eso?

-Me barrunto que Patricia ha tenido algo que ver.

A continuación Gerard se puso a contarle a Eric cómo acabó Jared en la puerta del club, todo lo que habían hablado y lo que sucedió después. El más joven escuchaba atentamente y cambiaba su expresión acorde con lo que el otro relataba.

-Esa mujer me la ha jugado a mi también. Tiene más recursos de los que me esperaba.—reconoció con cierta rabia Gerard.

-Tranquilo, Nathan dice que los malos nunca ganan.—bromeó Eric, el ojiverde no pudo evitar poner una mueca con el nombre del pelirrojo. El ojirrojo rió y entonces vio por el rabillo del ojo a Jared pasar por su lado a un par de metros.

No se lo pensó dos veces porque se giró con rapidez y le llamó por su nombre con fuerza.

-¡Jared Stason!

El ojidorado se giró y le vio. Cuando había salido se había fijado en que Gerard hablaba con alguien pero como le tapaba no pudo saber de quién se trataba y tampoco le importó. Y ahora sí lo veía, era él, ese chico llamado Eric que siempre parecía estar en medio de su vida. ¿Qué hacía ahí que no estaba con el hombre gris?

-¡Pasión Sebastian, pasión! ¡Dame todo lo que tengas!—se oyó decir a Edward. El resto de actores que también estaban tras bastidores le apremiaron a callarse para no perderse nada del momento.

-¡Tengo algo para ti!—volvió a decir Eric. Su pecho bajaba y subía con rapidez y él respiraba agitado pero su mirada era decidida. Abrió la cajita que llevaba en la mano y de ella extrajo una corbata que alzó al aire—¿Esta corbata es tuya, verdad?

-...—Jared estaba atónito ¿no era esa su corbata de seda negra que no encontraba por ningún lado? Quiso hablar pero no salió ningún sonido de su boca.

-Pues ven a buscarla.—terminó, tragó saliva y esbozó una pícara sonrisa. Una sonrisa que Jared ya había visto en algún lado, sintió que se mareaba y que su mente empezaba a agitarse y removerse como si la hubieran metido en una batidora.

-¡Jared!—antes de que perderse en la oscuridad oyó a Gerard llamarle por su nombre.

-¡Ay! ¡Esto no me vayas a hacer repetirlo!—protestó Claude desde el suelo, Sebastian se reía desde su posición.

-¡Venga ya, si ni siquiera tenías que tirarte en picado!—le reclama Edward—Daos un retoque y en seguida comenzamos otra vez, quiero terminar esta parte hoy.

-¡Pero rápido que esto es peor que estar viendo una telenovela!—dijeron el resto de actores. El rubio notó como una vena crecía en su frente cuando les vio comer palomitas.—En fin, ¡Cámaras en primer plano, ah y pasaos dentro del otro decorado!

-Jared...Jared...Jared...

Como ecos le llegaba su nombre, entonces una luz brillante le pasó intermitentemente de un ojo a otro y él recobró la consciencia.

-Está despertándose.

-¿¡En serio!?

-Sí, le ha costado lo suyo.

-Dramático hasta para desmayarse.

Oyó varias voces a su alrededor y vio un techo blanco con fluorescentes, trató de levantarse y un par de manos le ayudaron. Reconoció los uniformes de los que llevaban las ambulancias. Su cabeza aún daba vueltas y su vista empezaba a enfocar mejor.

-¿Se encuentra bien?

-Sí...creo que sí ¿qué ha pasado?

-Que un día vas a matarnos al resto de un susto.—le reprochó Gerard muy serio, a su lado estaba el pelinegro; en cuanto le vio el corazón de Jared dio un vuelco de 360 grados y un resplandor cruzó sus ojos. Terminó de incorporarse y entonces echó mano de él agarrándole de un brazo y agachándole para llegar hasta su boca y darle un beso. Beso que pilló a todo el mundo por sorpresa.

-Bueno entonces creo que ya está mejor.—dijo uno de los técnicos antes de que se separaran. Nadie dijo nada hasta que todos se bajaron de la ambulancia y ésta partió. Eric no quería ni abrir la boca por miedo a que todo a su alrededor se esfumase. Gerard rodó los ojos y le empujó hacia Jared, que le atrapó por segunda vez y también por segunda vez le besó, esta vez con más pasión.

-Maldita sea Black Butler. ¿Cómo lo haces siempre para hacerme caer?—dijo apenas separándose unos cm de él.

-Jared...¿entonces me...me reconoces?—balbuceó Eric, el ojidorado le sonrió cálido y asintió. El más joven sintió que los ojos se le aguaban y le abrazó con fuerza enterrando su cara en su hombro.

-Eric...—susurró su nombre devolviéndole el abrazo—Lo siento, siento haberte hecho sufrir tanto. ¿Podrás perdonarme?

-Cállate. Me salvaste la vida y luego te alejaste de ella—dijo casi entre sollozos—pero ahora que por fin has vuelto no me quieras estropear el momento.

Jared sonrió y le acarició el pelo, recordando también que antes lo llevaba largo. Fue ver su corbata negra, esa sonrisa traviesa y descarada y recordar todo de él; desde el día en que le conoció hasta el momento en que le atropellaron. Miró entonces a Gerard, que había permanecido en silencio y contemplando la escena.

-Gerard...—empezó a decir, Eric se separó de él para dejarle hablar—Lo siento.—el ojiverde levantó la mano para detenerle.

-Da igual, ya me lo compensarás. Creo que te pasaré a ti algún caso de los chungos y en paz.

-Conforme.

-¿Y ahora qué vas a hacer?—preguntó Gerard—Por fin recuerdas a Eric y estoy seguro de que más cosas. ¿Qué vas a hacer con Patricia?

-Patricia.—repitió Jared el nombre—No lo sé. Tengo ganas de encerrarla por haberme engañado y de verla desaparecer de la faz de la tierra por haberme puesto en vuestra contra manipulándome.

-Si me la dejas a mi la quemo por bruja.—dijo Eric, el ojidorado le sonrió y le apretó un poco contra sí.

-Tendré que pensar lo que voy a hacer.

-¿Vas? Vamos a hacer.—le corrigió el bailarín siendo secundado con el asentimiento del otro abogado.

-¿Y tú qué? Recuerdo que ese hombre al que llamais Boss estaba contigo la noche que fui al Bizarre Dolls—dice Jared con cierto resquemor. Eric se mordió el labio, ya no se acordaba de que técnicamente ahora estaba con el peligris.

-Hablaré con él.

-Pues hazlo pronto, ahora que vuelvo a tenerte no pienso compartirte más.

-¡Y...corten!

Richard hizo sonar la claqueta y Grell se sorbió la nariz.

-¡Ha sido mortalmente bonito! Death!

-Grell por favor.—suplicó Will para tratar de evitar el bochorno que le estaba produciendo su pareja.

-¡Oh Will! ¡No lo niegues, encima que tú lo has vivido de cerca!—protesta en lamento Shakespeariano. Al castaño le resbala un goterón.

-En eso tiene razón tipo duro. ¡Ha sido el tope de la dulzura!

Un voz femenina en conjunto a unas risas se dejaron oír y Edward sudó frío. Girándose lentamente su cara de horror aumentó al ver la sonrisa de oreja a oreja de CH.

-C...H...

-Hola Edward querido. Tengo un regalito para ti, para vosotros mejor dicho.—saludó señalando una caja de cartón que estaba detrás suya. Un gato estaba sentado encima.

-¿Eso es...?

-Sí.—se le adelantó—Es el resto del guión, es decir, el final de la temporada.

Un murmullo general se desató y los actores avanzaron lentamente como leonas al olor de su presa. CH les miró y pidió paciencia con las manos, agarró al gato que estaba encima de la caja y se quejó.

-Hay que ver Chess, cada día pienso que pesas más.—el gato emitió un ronroneo—Ahora podéis repartir los guiones.

Richard fue el más rápido y abrió la caja sacando todos los guiones de dentro y empezando a repartirlos. CH sonrió felina cuando Claude y Sebastian agarraron los suyos.

-Felicidades parejita.—les dijo, ellos la miraron—Por vuestra futura boda. ¿Se admiten productoras y gatos?

-El gato a lo mejor sí.—le contestó Sebastian—Podría llevarme los anillos junto a Noir. Cuando los tenga.

-Oooh, así que aún tenemos tiempo para comprarnos algún trapito. —le acarició la cabeza a su mascota—Así mejor, la prisa no es buena consejera.

-Y que nos casemos antes de acabar tampoco ¿verdad?—atajó ahora Claudecon cierto retintín, Chess le miró y movió los bigotes, el mestizo pensó que si Noir estuviera con él le hubiera bufado al otro gato.

-Verdad.

-¿Cómo te has enterado?—quiso saber.

-Soy vuestra productora, lo sé todo.—sonrió ampliamente—Consideradme vuestra segunda o tercera madre.

La pareja torció un poco el gesto. Esta mujer aparecía de uvas a peras y cada vez salía con algo más raro.

-Tan sólo dadme lo mejor que tengáis en la recta final y yo os garantizo que os podréis dar la boda del siglo. ¿Comprendido? Es una orden.

-Yes, your highness.

-Yes, my lord.

CH asintió conforme.

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-. -.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-. -.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

Oh God, yes! ¡Ya sólo me queda el final! (Suena música de victoria) ¡Agarraos a la silla porque la curva que viene es cerrada!

PD: he subido a la par otro drabble de De arañas y cuervos

Atte.-Cherry Cheshire ;)