HETALIA NO NOS PERTENECE. HACEMOS ESTE FIC SIN FINES LUCRATIVOS.


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"Alfred va a pasar la semana de San Valentín con su hermano, pero en su estancia descubre el diario de Matthew y no duda mucho en darle una ojeada. ¿Qué hará cuando descubra que su hermano está enamorado de Lovino?"

UN CUPIDO PARA MI HERMANO

Gazziero-Gumi

CAPÍTULO 4: Por Amanda THE KILLER

Viajando por un oso.

— ¿¡Pero cómo pudiste perderlo!?

Ahora Matthew le gritaba a Alfred, pero su voz era tan suave que apenas parecían gritos.

Este San Valentín no podía ser peor. Primero no pudo pasar el día con Lovino, no es que le molestara la visita de su hermano, pero se moría de ganas por pasar el día con el italiano; y segundo, su mascota se perdía.

I'm sorry, bro, ¡Enserio no me di cuenta! Aparte, no vas a resolver nada gritándome.

—Ahh —suspiró el canadiense, enserio odiaba gritar, y más a su hermano.

Pero Kumajiro se había perdido, su querido oso, aquel que había tenido desde su infancia, el que lo había apoyado en las buenas y en las malas. Y el tan solo pensar que quizás no lo volvería a ver hacía que unas espesas lágrimas cayeran de sus ojos.

—Matt, no llores, lo encontraremos —le dijo mientras lo abrazaba— realmente lo siento.

Matthew no podía enojarse con su hermano, Alfred jamás había sido responsable, si alguien sabía eso mejor que nadie era él.

—No te preocupes —sollozo— pero, lo vamos a encontrar, ¿verdad? —dijo levantando su cara hacia Alfred.

— ¡Claro que sí, el Hero lo encontrara! ¡Hahahaha!

—Bien, voy por mi abrigo —dijo soltándose del abrazo, ahora con una sonrisa.

— ¿Eh? ¿Para qué?

—Para salir a buscar a mi oso.

— ¿¡Qué!? ¡Ya te eh dicho que mejor hablemos a las aerolíneas!

— ¡Alfred, por favor, deja de bromear, eso es importante!

—Lo digo en serio.

Entonces suspiró otra vez el canadiense. Cuando a Alfred se le ocurría algo, era muy difícil sacárselo de la cabeza hasta que lo lograra. Le dijo resignado: —De acuerdo, llama tú mientras yo voy por mis cosas.

Matthew subió hasta su habitación y agarro su pasaporte, lo más seguro sería que tuvieran que viajar, pero eso no le importaba con tal de encontrar a su oso. Cuando bajó encontró a su hermano esperándolo.

— ¿Qué te dijeron? ¿Lo encontraron?

—No…

— ¿Qué?- dijo mientras sentía como su vista comenzaba a nublarse por las lágrimas.

— ¡Espera, no eh terminado!-dijo Alfred intentando arreglar las cosas- dijeron que vieron a una niña con un oso polar de peluche, pero que parecía muy real, quizás sea él.

— ¡Sí! ¡Tiene que ser él! ¿A donde fue el vuelo de esa niña?

—Seguramente fue a Inglaterra, ya que fue el único vuelo que no cancelaron por la nieve.

— ¡Entonces vamos!

Exclamó Matthew emocionado, seguramente Kumajiro se encontraba ahí.

"Bien es hora de empezar el plan" pensó Alfred mientras sonreía.

Fue un Largo viaje a Inglaterra, o eso sintió el canadiense, ya que no podía quitarse la preocupación por su oso. Cuando llegaron fueron directamente a ver a Arthur, seguramente el sabría algo.

—Hello, Iggy! —dijo Alfred al entrar a la habitación.

— ¡Ahhh! ¡¿Qué haces aquí, idiota?!

Exclamó Arthur, actuando, ya que Alfred le había hablado para explicarle el plan junto con otras naciones.

Oh, come on!, ¡Yo sé que te alegra ver al Hero! —le respondió haciendo una posé heroica.

— ¿Quién se alegraría de ver a alguien como tú?

— ¡Qué cruel! —le respondió el americano.

—Ho-Hola —saludó el canadiense.

— ¡Oh! Hola, Matthew.

Le saludo Arthur, después de acordarse de quien era aquel chico.

— ¿Qué te trae por acá?

—Pues…Mi oso, tu sabes, Kuma…Kumakiki, se perdió y pues llamamos a las aerolíneas y nos dijeron que podía estar aquí —respondió algo triste, le dolía decirlo.

—Oh tu oso. Lo siento mucho, debe dolerte demasiado, no puedo ni pensar que pasaría si se perdiera Mint Fly Bunny, Brownie, Pixi o Unicorn, me dolería mucho.

Dijo mirando hacia la nada y comenzando a hablar con sus amigos invisibles a los ojos de los gemelos.

—Yo también los quiero chicos, ¡Ya basta, me hacen cosquillas!

Alfred y Matthew solo se dirigieron una mirada nerviosa.

—Uhm, Iggy —dijo Alfred intentando que Arthur volviera al plan.

— ¡Ah, sí! Sobre tu oso… Ahora que recuerdo, me hablaron para avisarme que un oso había llegado en un vuelo por error, dijeron que lo llevarían a Francia, o algo así. Ese wine bastard debe tenerlo.

— ¡Oh, no sabes cuánto te lo agradezco, Arthur! —le dijo el canadiense, mientras se dirigía a la salida con Alfred.

— ¡No te preocupes! And Good Lucky!

Le gritó ya a lo lejos el inglés, aunque por su mirada, parecía que se refería a otra cosa y no a Kimajiro. Aunque a Matthew le parecía raro, no le dio mucha importancia, ahora estaba un paso más cerca de encontrar a su querido oso.

De nuevo tomaron un vuelo, esta vez en dirección a Francia. Francis siempre había sido como un padre para Matthew, en serio esperaba que el tuviera a su amada mascota.

Cuando llegaron fueron directamente a la casa del francés.

Bonjour —saludó el francés — ¿Qué te trae por aquí, mon petit?

—Mi oso se perdió, y Arthur dijo que podría estar aquí.

—Lo siento mucho, pequeño. Llegó un oso, pero se lo llevaron a España.

—Oh, aun así muchas gracias, Francis —le dijo mientras se dirigía a la salida.

—Espera, tengo algo que decirte Matthew —le detuvo Francis.

— ¿Qué cosa?

—Solo quería recordarte que, "Cuando quieres algo, todo el universo conspira para que realices tu deseo".

— ¿A qué te refieres con eso?

—Ya lo veras, Ohonhonhon.

Matthew y Alfred tomaron otro avión hacia España y cuando llegaron, fueron a la casa de Antonio. Tocaron muchas veces la puerta, pero el español no abría.

—Quizás no esté en casa-dijo Alfred intentando que Matthew no se desanimara.

—Sí, quizás… —respondió Matthew.

—Le voy a hablar a su teléfono —dijo el americano mientras sacaba su celular— Lo pondré en alta voz.

Beep…Beep…Beep…Bee- Hola, soy el Jefe, en este momento no puedo atenderte porque estoy con los Latinos y mi querida Emma festejando el día de San Valentín, deja tu mensaje y te responderé más tarde, Fusosososo.

— ¿Y ahora qué hacemos?

Dijo Matthew, algo cansado. Ya que habían estado viajando mucho desde la mañana.

—Matty, estás muy cansado, deberías dormir un poco, ve al auto que rentamos a dormir, ¿Sí?, Yo me encargare de localizar a Antonio.

—Pero…

—Nada de peros, yo lo perdí y yo me encargaré de encontrarlo, duerme y cuando lleguemos te despertaré ¿Sí?

—Pe…está bien.

Realmente estaba cansado, ni siquiera pudo desayunar o si quiera almorzado por la preocupación. Además, aunque Alfred fuera muy irresponsable, confiaba plenamente en él.

Matthew subió al auto, se acostó en los asientos traseros y se quedó profundamente dormido.

—Matty, despierta, ya llegamos —decía Alfred intentando despertar a su hermano.

— ¿Eh?, ahh —suspiró— ¿Dónde estamos? —dijo mientras se sobaba los ojos.

—Velo por ti mismo.

El canadiense levanto la mirada, entrecerrada. Hasta que sus ojos se acostumbraron a la luz, reconoció la casa al instante. Un gran sonrojo se apodero de sus blancas mejillas, ¡¿Esa era la casa de Lovino?!

CONTINUARÁ...


¿QUÉ LES PARECIÓ? ¿QUÉ CREEN QUE SUCEDA? ¿QUÉ PENSARÁ MATTHEW? ¿ALFRED LOGRARÁ SU OBJETIVO? ¿QUÉ HAY DE LOVINO? ¿DEJAREMOS DE HACER PREGUNTA TRAS PREGUNTA?


PUBLICACIÓN: 21/02/2014