SI YA SE TARDE SIGLOS EN ACTUALIZAR PERO NO ES DEL TODO MI CULPA MI QUERIDA AMIGA LIRIONEGRO1 TARDO SIGLOS EN MANDARME SU COLABORACIÓN ASÍ QUE MATENLA A ELLA xD, BUENO AHORA SI ENSERIO GRACIAS A TODOS LOS QUE SIGUEN ESTA HISTORIAS Y MIL DISCULPAS POR LA DEMORA, GRACIAS DE ANTE MANO A MI HERMANA POR APOYARME CON ESTE TRABAJO PIOJA TI AMU Y POR SUPUESTO GRACIAS A LIRIO POR SU COLABORACIÓN, COMO SIEMPRE EXTRAORDINARIA.

NELIDA ACTUALICE PARA QUE NO DIGAS!

SIN MAS NADA A QUE HACER REFERENCIA

A LEER.

Posdata: Espero no me maten!

Kmich

CAPITULO 9 UNA VISTA AL PASADO KENNEDY PARTE II

Las luces de la casa estaban completamente apagadas, Leon no contestaba las llamadas , el hecho de que el muchacho no era de hacer muchos amigos complicaba mucho el poder encontrarlo, la mayoría del tiempo no tenían que buscarlo siempre estaba en la casa estudiando, un chico demasiado aplicado y entregado a lo que le gusta. La esbelta mujer empuño su arma al igual que su compañero, cautelosamente se acercaron, los dos estaban angustiados, su hijo corría peligro y no tenían contacto con él desde hacía un mes que no sabían nada de él, pero no podían tener contacto con nadie en el exterior, era una misión complicada de la cual solo tenían seguro dos cosas; Salir ilesos o Morir, de cualquier forma siempre estuvo más segura la segunda opción, no era muy alentadora su situación.. La puerta estaba entre abierta lo que puso en alerta a los agentes, las manos de Kat no dejaban de temblar y es que el pensar que le hubieran hecho algo a su único hijo la carcomía por dentro, el rubio bajo el arma y sostuvo las manos de su esposa de inmediato ella alzo la cara observando el temor en los ojos de su amado.

-No sabemos que vamos a encontrar, pero sea lo que sea, Kat.. Te amo y podremos con lo que venga, hasta que la muerte nos separe, eso es lo único que nos puede separar. – La pelinegro lo beso con ternura y luego lo abrazo. – Te amo..- Susurro al tiempo que un golpe en el interior de la casa los alerto, de inmediato tomaron sus armas y entraron, no se dieron cuenta, no sintieron , no vieron nada, de pronto solo se concentraron en mirarse al tiempo que caían al suelo hasta perderse en un apagón, en la obscuridad, en el no saber que paso. Cuando abrió los ojos todo estaba borroso, intento detallar a la persona justo al frente, era Kat y estaba amarrada, estaba golpeada, joder que había pasado, intento moverse pero como lo supuso el también estaba en las mismas condiciones que su esposa, algo desagradable volviendo a que no tenía ni una puta idea de quien los había puesto en esa posición pero no tardo en saber de quien se trataba .

-Kennedy, tanto tiempo sin vernos, no verdad unas horas nada mas- Una risa sarcástica salió de aquel sujeto, aquel que compartía su vida con la familia Kennedy, aquel que había pasado navidades, cumpleaños, que había visto crecer al pequeño fruto de aquel amor entre max y kat, El "Mejor amigo" de la familia.

-¡MALDITO SUELTALA¡- Kat empezaba a moverse tratando de zafarse pero era imposible, no aguantaba el ver a max así, el no saber de su hijo, estaba desesperada. -Pobre de tu hijo, no se imagina lo que le espera, voy a hacer que sufra toda su maldita vida, seré su karma, si no es que me provoca matarlo-

─Kat… Kat… no temas… todo saldrá bien; te lo prometo─ Max repetía una y otra vez intentando calmar a su histérica esposa que se movía frenética entre sus ataduras sólo provocando heridas, heridas que de momento ella no podía sentir, pero que en cuanto sus niveles de adrenalina bajaran joder que las sentiría. Cuando no hablaba Kennedy presionaba sus dientes tan fuertemente que creyó que su cráneo se partiría en dos y en cierta forma, así lo hubiese deseado… odiaba ver a su esposa con el terror reflejado en sus ojos azules, odiaba no poder abrazarla, pero odiaba más mentirle, decirle que todo estaría bien, cuando sabía que no lo estaría.

─Vaya, vaya… pero si no es más que otra promesa de salvación y libertad que sale de los labios de Kennedy ─ dijo con sarcasmo la voz de Drow, Max lanzó un gruñido gutural en respuesta.

─ Lamento anunciarte que deberás romper esta promesa-

─No le hagas daño… deja a Kat─ Antoninno se acercó a él con el fuego del odio prendido en su mirada, quizás a Max no debió sorprenderle sentir el fuerte puño de Drow impactar en su mejilla para luego sentir un ardor en su cuero cabelludo proveniente de la mano del que alguna vez fue su amigo y confidente que ahora estiraba sus rubias hebras para obligarlo a observarle.

─Eres patético Kennedy, siempre pensando en lo que es correcto y lo que no, siempre intentando ser el salvador del día… el mártir… ─ el castaño liberaba ponzoña en cada gesto, en cada palabra─ eres simplemente… deplorable. Tú y tu hijo son la misma mierda, unos maricones sin beneficio que creen que la verdad y la justicia valen más que cualquier otra cosa en el mundo; aunque he de decir que con ese cuento… te has ligado una linda putita─ dijo mientras caminaba de nuevo a la mujer.

─ALEJATE DE ELLA-

─Tú, maldito pedazo de mierda, no vas a decirme que hacer-

─Te mataré─ siseó amenazante el Kennedy. Antonnino soltó una sonora carcajada.

─Tú no vas a hacer nada… ¿sabes porque lo sé? Porque yo tengo el arma, tú no, yo estoy libre y tú estás atado… yo tomo las decisiones y tú suplicas.-

─Hijo de puta-

─No, no soy un hijo de puta… por otra parte Leon… ese sí es un hijo de puta, literalmente─ Drow continuaba insultándolo donde sabía que dolería; en su familia y vaya que él tenía muchos trucos más bajo la manga, trucos para destruir el alma de Kennedy. Realmente Kat era una hermosa mujer, no estaba seguro de que fuera su tipo de mujer, pero tenía lo suyo, buenas y pronunciadas curvas, labios finos, pechos pequeños y lo mejor de todo; era la esposa de Kennedy, para hacerle daño a él se la habría follado así le faltara un ojo, afortunadamente, ese no era el caso y los Dioses o demonios le sonreían al castaño. Kat Kennedy no podía distinguir bien los sonidos en el cuarto, escuchaba la voz de su esposo y algunas palabras sueltas a las que no podía encontrarles coherencia alguna, sus sentidos estaban concentrados en escapar de allí, en liberarse, en que todo saliera bien. Escuchó la voz de Antonnino decir unas palabras en su oído, no supo realmente cuáles fueron pero sí estuvo segura de sentir una mezcla de pánico y un profundo asco al sentir la lengua del hombre cruzar su mejilla, entonces lo supo… nada saldría bien. Un feroz gruñido salió de la garganta de Kennedy y Drow sonrió. ─No temas… no le haré nada…nada que no le hayas hecho antes─ dijo mientras rompía las sogas que la ataban a la indefensa fémina que en ese momento se encontraba como un ciervo neonato que escucha por primera vez el sonido del arma de un cazador.

─NO LE HAGAS NADA-

─Maldita sea ¡cállate! ¿Es que no puedes cerrar el puto hocico por un momento? ─ sentenció frustrado Antonino, ese papel de Kennedy le estaba colmando la paciencia, esa valentía, esa mirada desafiante… esa mirada que no acepta la derrota; lo enfermaba, lo volvía loco de ira, pero se relamía al pensar en el momento en el que su amigo cayera desde lo más alto de su burbuja de justicia y paz, hasta la realidad, la realidad que él le haría ver y de qué manera lo haría. Kat aún se encontraba shockeada por todo lo que sucedía a su alrededor, muchos de los sonidos, los gritos y los gruñidos le parecían tan lejanos; lo que no le pareció lejano fue el dolor del impacto el duro suelo contra su rostro… con lo que siguió, Kat Kennedy deseó que su cuerpo estuviera tan anestesiado como su mente. Pero al parecer el miedo no podía borrar las sensaciones en su cuerpo, las manos que no eran de su marido, manos fuertes que no se molestaban en imitar caricias.

─DEJALA─ gritó Max desesperado, moviéndose alterado intentando fútilmente zafarse de sus ataduras y es que el sólo hecho de ver a su dulce mujer sufrir frente a sus ojos, sin poder rescatarla… era de lo más doloroso.

─Ahora vas a ver lo que le hago a tu linda Kat─ volvió a decir con esa retorcida sonrisa suya mientras rasgaba las prendas inferiores de la mujer que intentaba escaparse de las manos del hombre que la sostenía. Max cerró los ojos tan fuerte como pudo al saber lo que vendría, el grito desgarrador de Kat marcó lo que él más temía... Una embestida más fuerte que la anterior hacían sangrar las paredes internas de la intimidad de la fémina sometida a él; lo cual era bueno, ya que a falta del icor de la excitación la sangre podía dar los mismos resultados.

─Es estrecha Max, se ve que no estás muy bien dotado─ sonreía mientras empujaba más fuerte en el interior de la mujer con la que mil veces había compartido una amistosa cena.

─HIJO DE PUTA TE VOY A MATAR─ gritaba una y otra vez el Kennedy, las venas de todo su cuerpo estaban hinchadas, su rostro perfecto estaba rojo por la ira, sus blancos dientes parecían que en cualquier momento se romperían al igual que sus cuerdas vocales de tanto gritar, sus muñecas estaban en carne viva… sin duda era todo un espectáculo que Antonino Drow disfrutaba, él mismo clavado entre las piernas de la esposa de su "mejor amigo", el susodicho mirando todo el show sin poder hacer nada, desaforado, iracundo… al borde del abismo, tan frágil, tan patético. ─Anda! Anda Max, ven y mátame ─ sonrió entre gemidos.

─YA DEJALA EN PAZ ─

-Ya casi… ya casi ─ susurró el castaño haciendo caso omiso a los alaridos de su amigo y dejándose llevar completamente por su instinto animal, por el clímax al cual llegaba, no por la "compañía" de la mujer sino más bien porque nada era más placentero que romper a alguien, ver en los ojos de alguien un espíritu roto era simplemente orgásmico y si se trataba de romper el alma de Max Kennedy… era aún más placentero, tanto que Antonino sentía tocar el cielo con las manos… pero aún faltaba algo más, después de salir de Kat supo que aún su trabajo no había terminado, su "amigo" era fuerte y sabría cómo salir oliendo a rosas con el pasar del tiempo se reconstruiría, reconstruiría su familia, su alma y lo peor… se volvería aún más fuerte, por eso no podía dejar ningún espacio en blanco.

-De verdad que es tremenda putita- Dijo entre risas Antonino.

-TE VOY A MATAR-

- ¿Quiere jugar a ver quien muere primero?, no respondas se que quieres- Puso a kat de nuevo en la silla, ella estaba ida, las lagrimas en sus ojos, el dolor en su cuerpo era evidente, max no pudo evitar empezar a soltar unas cuantas lagrimas, sin dejar de observarla, Drow saco su arma y empezó a caminar entre los dos moviendo su pequeña pistola como si de un juego se tratara.

-Tu y tus sentimentalismos.. ¿Ves lo que provocas?, ¿VES LO QUE PROVOCAS? – Vocifero paseando el arma por su sien lo que hizo que kat reaccionara, sabía lo que venía y no podría evitarlo.

-ERES UN MALDITO DEMENTE- Max empezó a moverse frustrado tratando de soltarse., Antonino se le acerco y lo jalo por el cabello hacia atrás poniéndole la pistola en la sien ahora al Rubio - Es lindo Kennedy, es lindo.. Pero no serás tú el primero, mírala bien, será la última vez que la veras con esos hermosos ojos brillando de dolor, porque solo tendrá eso antes de morir, dolor, frustración , triste, agonía ¿No crees tú?-

-Dejala ir.. te lo suplico.. dejala ir-

-Así te quería escuchar suplicando por su vida, pero tarde- La detonación no se hizo esperar, seguido del cuerpo de kat en el suelo, los ojos de Max se abrieron de par en par inundando sus mejillas de lágrimas, sin más Drow lo agarro y lo puso de rodillas un poco cerca del cuerpo inerte de su esposa

- ¡AHORA TERMINEMOS CON ESTE MALDITO SENTIMENTALISMO¡- Antonino empuño su pistola en la cabeza del ojiazul que cerró los ojos.

-Perdoname…- susurro el rubio al tiempo que su vida se apago, la obscuridad lo invadió, y el dolor, la culpa, se lo llevaba a un lugar del cual no regresaría jamás, no volvería a ver a su hijo, ni a su esposa, lo peor, la última imagen que guardo de ella, lo consumiría aun después de la muerte, en un segundo todos los recuerdos de su vida pasaron cual película, en cámara lenta, sonrisas iban y venían , el primer cumpleaños de Scott, la primera palabra que dijo, sus primeros pasos, el momento en que conoció a kat, cuando se casaron, todo se quemo en su último suspiro ahora inerte. Drow, reviso toda la casa después de haber terminado con su entretenido encuentro, pero no encontró lo que buscaba, solo fotos en la que aparecía su sonrisa hipócrita y el maldito hijo de los kennedys, la muestra, los documentos, se los había tragado la tierra, no tenía nada más que hacer en ese sitio, se limito a dejar una pequeña nota para Leon Kennedy, solo para decirle quien había tenido el placer de jugar con sus padres. - Al momento que abrió la puerta supo que nada andaba bien, unos de los vidrios de la casa estaba roto, y eso no era buena señal, pudo ver un camino de sangre que seguía hasta el comedor de la casa..Al llegar ahí..Su corazón se paralizo y toda vida en sus ojos se fue, cayó de rodillas aun sin salir del trance..Su madre con los ojos abiertos de par en par en el suelo con un tiro en la cabeza.. La sangre alrededor.. Su padre al parecer había luchado para intentar alcanzarla antes de fallecer, su mano estaba estirada casi pidiendo a gritos poder tocar la mano de kat, poder sentirla en un último suspiro, la escena era muy traumarte, triste…Leon se quedo pasmado al tiempo que como podía se arrastraba hasta su madre y la cargaba un poco recostándola de sus piernas, quito un mechón de su cara y cerros su ojos con delicadeza mientras el llanto era incontrolable.. la pego de su pecho al tiempo que se mesia,aun sin saber cómo luchar con la impotencia que empezaba a invadirlo ..

-Mama… perdóname..- Fue lo único que pudo articular.. Después de estar 20 minutos en silencio con su madre en brazos aun, empezó a reaccionar, eh intentando comprender lo que sucedió.

-¿Era esto no?..Sabias que no regresarías… ¿En que trabajaban de verdad?...- Hablaba al vació de la habitación.

- Tu y papa…Estaban en algo grande.. ¿Porque me lo ocultaron?, MALDITA SEA Y AHORA… ¿Cómo podre seguir sin ustedes?-