Cause you're my remedy

Capítulo IV Breathing you

Los días pasaban, dos semanas transcurrieron y la rutina de gritos y ofensas se volvió algo ordinario.

Draco se levanto poco después de que la joven bruja se fuera, estaba hastiado del encierro y el aburrimiento, debido a eso se vio empujado por primera vez a dirigirse a la biblioteca.

La idea de estar ahí no lo tenía muy contento, no quería deberle nada más a Hermione, porque eso representaba que ella tendría cierto poder sobre él además ¿Qué podía tener de interesante la jodida sabelotodo?, pero la curiosidad parecía aguijonearle cada vez que pensaba en la biblioteca.

El rubio se vistió y se dirigió a la biblioteca, esta estaba abierta, el chico entro con paso decidido, dentro de ella había ocho estantes repletos de libros, estaban debidamente ordenados por tamaños, el rubio no pudo evitar sonreír, Hermione era una amante del orden al igual que el.

Los estantes eran de madera de cedro, y estaban relucientes, la variedad de formas, tamaños, y colores era impresionante, el joven se acerco a al primer libro que tuvo más cerca, un libro de pasta negra, su grosor era medio y desprendía un olor a paginas nuevas, maldijo a Granger y a todos sus antecesores cuando se percato de que la autora no figuraba entre ninguno de los nombres de autores del mundo mágico. La autora era un jodido muggle, el rubio apretó los dientes… el titulo parecía intrigante algo absurdo pero intrigante, pero el sabía `perfectamente que los muggles eran intelectualmente inferiores, ellos eran inferiores en todo… y eso fue tentativo, eso sería una prueba para mostrarle a Granger lo inferior que eran sus ancestros , el rubio se sentó en la silla puso el libro sobre la mesa y lo abrió.

Después de leer página tras página, a Draco le embargo una sensación de preocupación, miraba incesantemente el reloj de pared, mirando furioso a las manecillas, ese estúpido libro le había provocado una inmensa angustia y Granger simplemente no llegaba pero cuando regresara le haría entender que nadie absolutamente nadie lo hacia perder el control y mucho menos una sangre sucia.

_Cuando Hermione llego a casa encontró al joven rubio con el ceño fruncido y un aire sombrío que le tomo por sorpresa, ella lo miro e intento recorrer la sala con sigilo para evitar una confrontación, ella estaba agotada y no quería otra batalla con Draco Malfoy.

— Ni lo intentes Granger — siseo el rubio, Hermione paró en seco y respiro profundo. — ¿Dónde carajo estabas Granger?

— En una investigación, Malfoy — espeto la castaña con el ceño fruncido.

— Granger ¿Eres judía? — Pregunto el rubio de golpe, ella lo miraba con confusión— Respóndeme.

— N- No — titubeo la castaña. — ¿Por qué?

El rubio suspiro con alivio y sus músculos parecieron relajarse, la chica reflejaba todo lo contrario parecía confundida y tensa ante la pregunta.

— ¿ y algún antepasado tuyo lo es?

— No, Malfoy no ¿A qué viene tu obsesión con la raza judía?

— Ese jodido libro lleno de patrañas, Granger, tu estas jodida y tienes libros muy jodidos.

— Nadie te dijo que leyeras mis libros Malfoy — rugió la joven — ¿De qué libro hablas?

— Un libro que habla acerca de un genocidio de judíos Granger, ese estúpido libro que cuenta mentiras — grito el rubio exasperado.

— Es verdad, — susurro la joven.

— ¿Qué carajo? — Vocifero el rubio— No mientas Granger, ¿Quiere decir que todos esos jodidos cuerpos carbonizados y todo acerca de campos de trabajos forzados es malditamente cierto?

La chica asintió con la cabeza, Hermione comprendió que Draco había leído sobre el holocausto judíos.

— Los muggles son unos jodidos enfermos, cerdos, y asesinos — escupió Draco con ira mientras le miraba indignado.

Granger soltó una risa amarga, mientras se mordía los labios y miraba a Draco con los ojos llenos de sorpresa, Draco le miraba expectante con los ojos abiertos como plato.

— ¿De qué carajo te ríes?

— Tu pensabas hacer lo mismo Malfoy — espeto la castaña airada.

— ¿De qué jodidos hablas Granger? — pregunto.

— De lo que tú, tu padre y todos los mortifagos querían hacer con la gente no mágica y con los hijos de gente no mágica.

— No, nosotros nunca…

La oración se quedo en el aire ¿Nosotros? Draco dudaba furioso, de verdad ¿había sido parte de ellos? Sus pensamientos se vieron interrumpidos…

— ¿Qué creías que harían conquistar el mundo mágico y no mágico amablemente? — ironizo la joven bruja.

— No, pero no creo que esclavizarlos y calcinarlos era parte del plan —puso como excusa el rubio y segundos después noto lo tonto que sonaba.

— Claro por eso me torturaron — susurro la castaña.

Esa declaración, esa oración le sentaron al joven rubio como un golpe en el estomago, el recuerdo de Hermione tirada en el piso de su casa gritando de dolor… lo perseguí desde el día que aconteció… y quería gritárselo, quería decirle que sufría pesadillas casi todas las noches pero prefirió mirarla desafiante.

— No, ustedes son peores ustedes atacan a los miembros de su propia raza — susurro Malfoy furiosa.

— Y ¿Ustedes no? ¿Harry, Ron y yo que somos?

Draco se apresuro a formular un argumento en contra de esa pregunta.

— No, Granger , ellos no tienen la culpa de ser judíos, no eligieron ser judíos, no era su culpa serlo Granger.

— Y tampoco es mi culpa ser hija de padres no mágicos, no pedí serlos, es una cuestión biológica y, los hijos nacidos de personas no mágicas no tienen culpa y nuestros padres tampoco — respondió la castaña con naturalidad.

— Tus antepasados quemaron a los míos por ser diferentes — siseo el rubio.

— Y los tuyos mataron a los míos usando esa excusa.

Draco quedo en silencio, no sabía cómo refutar eso el genocidio de muggles e hijos de estos no tenía sentido… las bases de su ideología comenzaban a tambalearse y eso le preocupaba, le causaba angustia, solo quería que ella se callara y dejara de parlotear.

Y al ver como la castaña mordía su labio, al verla tan cerca, el rubio tomo el cabello de Hermione y la atrajo hacia él, rozo sus labios contra los de ella y ella estaba inmóvil mirándolo, a el no le importaba la mirada sorprendida de la joven, el comenzó a mordisquear sus labios con desesperación y de un modo frenético introdujo su lengua en la boca de la joven examinándola, saboreándola y de repente Draco cayó en la cuenta de lo que había hecho y separo sus labios de los de ella y la miro con horror.