Capítulo V I can hear your thoughts

El quería ver que reflejaban sus ojos ambarinos, quería saber que sentía o que pensaba, y deseaba con todas sus fuerzas que el corazón lo tuviera desbocado al igual que él, que el beso que hace poco había ocurrido, hubiese sido el mejor de su vida, que ella sintiera ese jodido cosquilleo que el sentía, lo único que Draco quería era que Hermione tuviera todo ese remolino de confusión, placer y al mismo tiempo desprecio. Y si Granger no se hubiera dado la vuelta, subido las escaleras con velocidad y cerrase la puerta de su habitación, hubiese vuelto a besarla.

El odiaba a la joven castaña, odiaba que ese beso hubiese sido… agradable y placentero y que ella hubiese huido, que ella se largara sin más, dejándolo en el infierno.

El se sentó en la sala, mientras rechinaban los dientes y apretaba los puños…

Las horas pasaron y llego la mañana, y el aun seguía en la sala, esperando a Granger para herirla como ella… demonios ¿El rechazo de Granger lo había herido?

Escucho como Granger bajaba por las escaleras, ella pasaba con pasos sigilosos y no se dio cuenta de su presencia.

— Jodida sangre sucia — rugió el rubio con desprecio, la castaña dirigió su mirada hacia el — No te hagas ilusiones, no te confundas… hubiese besado a Umbridge si la hubiese tenido cerca, sin duda hubiese sido mejor… ibas a ser una follada más, pero deberías considerarte afortunada, debido a tu fealdad y tu estado de sangre, dudo mucho que alguien quiera follarte.

Por unas fracciones de segundo, Malfoy pudo notar que el realmente la había herido, vio su rostro contraído levemente por el dolor, vio como ella se daba la vuelta y pudo ver lo que parecían ser unas lagrimas

Una punzada aguzo en el pecho del joven y se sintió miserable… miserable porque ella ni siquiera lo había provocado, porque ella sabía que el planeaba hacerle daño e intento irse para evitar una confrontación, porque ella esperaba ser dañada por él y eso lo hizo sentir peor, Granger creía que él era una mala persona y le jodío mucho más cuando se dio cuenta de que la opinión de Granger le importaba.

Draco creyó que el remordimiento seria momentáneo, pero el remordimiento se quedo con el todo el día.

El rubio no dejaba de preguntarse el donde y el cómo estaba Granger,

El joven no había comido en todo el día, se la había pasado dando vueltas por toda la casa.

Granger era rutinaria y él lo sabía, se había retrasado una hora y Draco la odio por eso… por ser una desconsiderada y dejarlo preocupado,

Noto como la puerta se abría y su corazón volvió a desbocarse, sentía la boca amarga, quería saber si ella estaba bien y si ella seguía molesta.

Su orgullo le impedía preguntárselo, pero su ansiedad pudo más que su orgullo, e intentando disfrazar su angustia con indiferencia hablo.

— Granger — estaba molesto consigo mismo por no poder ocurrírsele nada más.

Ella ni si quiera lo miro, se dirigió a la cocina, un sentimiento de angustia se apodero del chico, ella ni siquiera lo había mandado al infierno, o le había dado una respuesta ingeniosa, solo se había ido a la cocina, Draco decidió seguirla para hacer que ella hablara y verla a los ojos.

Ella estaba sentada comiendo cereal, parecía cansada y no se inmuto cuando escucho sus pasos, el tenía ganas de tomar su mentón y hacer que ella lo mirara, pero no lo hizo porque no quería empeorarlo.

— Granger — repitió el rubio, ella seguía comiendo indiferente.

El sintió otra vez una oleada de frustración y rabia, ella lo ignoraba… ella lo escuchaba y solamente no respondía.

Ella puso el plato en el fregadero, se puso de pie y se dirigió a la puerta, el rubio se coloco en la puerta bloqueando la entrada.

Y ante sus ojos sucedió algo impensable, Granger convirtió su bolsa de mano en un traslador, lo tomo y desaprecio en el acto.

Ni siquiera lo había visto… ella había preferido dejar de cenar , había rehuido de su mirada y había preferido realizar irse en un traslador y eso lo desconcertaba, pero sobre todo le dolía, le dolía y eso lo preocupaba.

Draco buscaba las palabras, para que Hermione volviera a hablarle, pero de su boca no saldría un lo siento, el nunca había pronunciado un lo siento, el único gracias que había pronunciado era para ella… y a ella no le importaba, y eso lo enfureció.

Draco parecía un león enjaulado, pero no decidió dejar que la joven lo dejara hablando solo, así que el rubio subió las escaleras, después de media hora de sus dilemas internos, decidió confrontarla.

El joven se paro frente a la puerta de la mujer, pero escucho ruidos dentro así que antes de empezar a gritar, escucho con atención y escucho como Hermione parecía gimotear dormida… la chica gemía con desesperación y el Draco supuso que ella tenía una pesadilla y así era, la castaña ansiaba despertar, tenía la pesadilla de todas las noches.

El noto como la desesperación empezaba a adueñarse de el… quería despertar a Hermione, quería hacerla sentir segura y eso lo molestaba, le preocupaba el que ella seguiría gimoteando y tuvo ganas de derribar la puerta y de tomarla en brazos, sacudirla y gritarle y quizás solo quizás volverla a besar.

Entonces pudo escuchar como la ventana se abría y escucho una voz, una voz que el detestaba y que le hizo querer romper en pedazos todo lo que se le cruzara enfrente y tuvo ganas de asfixiarlos, asfixiarlos a ambos..

¿Cómo demonios Granger permitía que ese imbécil estuviese en su habitación, cuando hace menos de veinticuatro horas se habían besado? Es cierto, el la había besado a la fuerza pero eso no borraba el hecho de que se habían besado y algo desconocido lo llevo a pegar la oreja a la puerta y entonces escucho con claridad.

— Hermione, Hermione todo fue un sueño, soy yo, soy Harry, todo está bien— intentaba tranquilizar el moreno.

Entonces escucho un sollozo, era la primera vez que escuchaba sollozar de esa manera a la castaña y se sintió miserable por lo que el le había dicho.

— Todo fue tan real Harry— musito la joven.

— Tuve un presentimiento y vine a verte Hermione — explicaba el moreno. — Me alegra haberlo hecho.

El rubio apretó los dientes con fuerza, Potter y su jodido complejo de héroe, habían aparecido en escena como siempre.

— No dejare que ella ni nadie te lastime, no otra vez — susurraba Potter con cariño.

Draco aun no comprendía con claridad que ocurría o con quien soñaba ella.

— Siempre que veo la cicatriz en mi brazo, la recuerdo Harry, la recordare siempre — susurraba la chica con desesperación entre sollozos.

A Malfoy se le erizo la piel al comprender que hablaban de Bellatrix y de la cicatriz en su brazo, y las imágenes de la tortura a la joven pasaron por su cabeza y sintió un nudo en la garganta,

Y tomo una decisión, el se encargaría de despertar a Hermione e intentar consolarla, solo para no tener que soportar a Potter, no había otra razón más que esa o eso quería creer.