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– No sentimos nada porque puso una barrera… Entiendo – reflexionó Uryu tras escuchar el relato de Urahara.

– Sin embargo yo pude sentir todo porque estaba demasiado cerca de la barrera – aclaró Kisuke. – Después del parto, nunca más pude sentir esa presión espiritual, ni nada que proviniera de él. Le hice varios exámenes, siempre que pude, pero no saqué ninguna conclusión

– De todas formas, no sólo no tiene reiatsu, sino que no es capaz de ver ni sentir absolutamente nada – informó Uryu. – ¿Podría ser que ese poder esté condensado y que se despierte de a poco?

– Si, es posible. Por eso la Sociedad de Almas está preocupada. Porque aunque no haya mostrado aún sus poderes, está en la edad justa en la que puede desarrollarlos

– Pero, ¿por qué Rika no les llama la atención? – Uryu estaba realmente preocupado. – Ella si puede ver y sentir todo lo que es inherente al mundo espiritual, incluso he visto en ella aptitudes para el kidoh

– Evidentemente ella no es problema porque siempre tuvo un reiatsu estable y medible. En el momento de su nacimiento informé con muchos detalles todas las capacidades y cualidades de la energía espiritual de Rika, porque así me lo pidieron. Con Kaien fue distinto, porque me vi obligado a decir que no podía medir su reiatsu

– Por eso intervinieron tan directamente… – reflexionó Uryu, acomodándose los anteojos.

– ¿Qué debería hacer entonces? – preguntó tímidamente Renji, con sinceridad. No sabía qué era lo correcto. Además, retumbaban en su cabeza las palabras de Yamamoto. – El Comandante mencionó que el destino de Kaien había quedado sellado al nacer así como es. Que para salvar su alma debía convertirse en un siervo de la Sociedad de Almas

– Si lo que dices es cierto y han esperado quince años para reclamar lo que ellos mismos se adjudicaron como propio, es seguro que han descubierto cuál es la naturaleza del alma de Kaien o tal vez, simplemente temen que despierte un poder que luego sea incontrolable. Creo que nosotros deberíamos esperar. Ya que te han dado dos meses para permanecer aquí, lo más prudente por el momento es esperar. Debemos seguir observándolo y acercarnos a él lo más que podamos

– Hay una cosa más – comentó Uryu. – Ha estado teniendo sueños que lo perturban. No sé qué tipo de sueños, porque no ha querido decirme nada, pero estoy seguro que tienen que ver con su poder

– Eso es interesante…


Hueco Mundo

La mesa estaba vacía. Todos permanecían sentados alrededor. En la cabecera, se hallaba Hallibel, a su derecha Ulquiorra y junto a él, Orihime. A la izquierda de la cabecera, la Capitana Unohana y a su lado, Momo, Izuru y Hisagi. Detrás de ellos, la escolta, donde también se hallaba Toushiro, que había acatado la orden de permanecer allí sin decir nada. Kokoro estaba parada detrás del asiento de Ulquiorra, serena y contemplando a cada uno de los shinigamis, con cierto recelo.

– Según el informe que fuera entregado por el área de supervisión de los laboratorios principales – informaba Hallibel, sosteniendo un papel en su mano izquierda, – no se detectaron irregularidades previas al ataque. Ni siquiera fue observada ninguna actividad hollow en el área de cobertura de las cámaras

– Pero el Capitán fue atacado – aclaró Retsu. – El principal problema y lo que hemos venido a aclarar como Comisión reguladora, es que si este ataque lo recibiera cualquier shinigami que no tiene el nivel del Capitán Hitsugaya, resultaría inevitablemente muerto. Y nosotros no tenemos intensiones de que esto continúe sin control alguno de parte de Hueco Mundo. No quisiéramos tener que tomar medidas respecto a esto – la voz de Unohara era dulce, pero su seguridad intimidaba. Kokoro la miraba con rencor.

– Capitana – tomó la palabra Ulquiorra. – Ya estamos trabajando con el equipo de Control de los laboratorios. Es más, está presente uno de ellos – hizo una seña con la mano y Kokoro se acercó.

– Esta niña no puede ser una de las que esté a cargo – inquirió Hisagi. – Debe haber alguien más que responda por todo el laboratorio

– Teniente – Hallibel lo miró con profundidad. Shuuhei calló inmediatamente, encogiéndose de hombros. – Kokoro es una de nuestras mejores oficiales, con la capacidad de cualquier experto. Por favor, no juzgue a nuestros colaboradores con el mismo criterio que usaría con los shinigamis. Además, no tenemos suficiente personal debido a que no somos muchos viviendo en Hueco Mundo

– Hallibel san, hace años que nos conocemos y sé que tu no me estás mintiendo – aclaró la mujer shinigami antes de decir lo que quería decir. – Pero no puedo permitir que algo así vuelva a ocurrir. ¿Sabes quién pudo haber sido? – Toushiro quería acotar lo que él sospechaba, pero se mordía los labios para no abrir la boca. Orihime notó su nerviosismo.

– Nosotros no podemos afirmar nada en este sentido porque no hubo actividad en esa zona. El ataque fue sorpresivo tanto para ustedes como para nosotros

– Todos sabemos que no fue un ataque común, un cero de ese calibre sólo lo puede hacer alguien de su nivel – comentó Retsu, y luego miró a Ulquiorra.

– ¿Qué insinúa? – preguntó el ojiverde.

– Que solo un ex Espada es capaz de hacer un Gran Rey Cero, Ulquiorra san

– ¿Gran Rey Cero? – preguntó asombrada Orihime. – ¿Está confirmado que haya sido un Gran Rey Cero?

– No – dijo inmediatamente Ulquiorra. – Pero la evidencia indica que no pudo haber sido un cero convencional

– ¿Cuál es la propuesta de la Sociedad de Almas, Unohana san? – preguntó Hallibel para desanudar el ambiente.

– Es simple. Nosotros queremos que nos garanticen que se doblará el control sobre las zonas que transitan habitualmente los shinigamis y además – miró a Ulquiorra – nombraremos un Comité de Investigación para que analice las evidencias de que este ataque haya sido efectivamente un Gran Rey Cero y que estudie las posibilidades reales de quién haya podido hacerlo

– Muy bien – dijo rápidamente Hallibel. – Si esas son sus intenciones, nosotros lo aceptaremos. Pero tengo una condición – la Capitana la miró intensamente. – El Comité tendrá un mes para investigar. No quisiera que los shinigamis permanezcan en Las Noches más tiempo. Eso podría ser perjudicial para el correcto funcionamiento de nuestra casa

– Está bien, queda acordado. Momo, por favor, redacta el acta acuerdo para que podamos firmarla

– Está bien, Unohana san – Momo tomó el papel y la pluma y comenzó a escribir.


Mundo Humano, Casa de Isshin

Estuvo sentado en la vereda varios minutos. Estaba indeciso. Esa mujer era muy misteriosa, era muy joven para haber sido amiga de sus padres como decía ser, y también había desaparecido en ese agujero. Debía averiguar más sobre ella y la única forma que encontraba para hacerlo era indagar en el pasado de sus padres sin que nadie supiera.

Hacía poco su abuelo le había ofrecido unas fotografías. Tal vez allí apareciera y podría saber quién era, o qué relación tenía con sus padres. Aspiró con fuerza y se levantó, dando un fuerte bufido. Entró a la casa de Isshin sin llamar a la puerta.

– ¡Kaien! – gritó sorprendido Isshin, que sostenía unos cuantos papeles en sus manos, bajando la escalera. – ¡Qué sorpresa verte!

– Hola – dijo con desgana. – Pensaba que estarías con tus cosas y pasé

– ¡Ven! ¿Quieres algo para comer? – preguntó mirando el reloj de pared, que indicaba que era mediodía.

– No, ya comí – mintió.

– Siempre tomando comidas rápidas… ¡No crecerás! – lo regañó Isshin. Luego lo miró con una sonrisa. – ¿Viniste por algo en especial?

– Si – Kaien se sentó a la mesa, donde Isshin había dejado los papeles. – Quisiera que me des las fotos que me dijiste

– ¡¿De veras? – gritó efusivamente Isshin. – ¡Pensé que era un caso perdido! ¡Te divertirás tanto cuando veas a tu papá de joven! ¡Eres igual a él! Además, verás a Uryu y a otros muchos que conoces – disminuía su tono al ver que Kaien apartó la vista y agachó la cabeza.

– Sólo dámelas y no hagas escándalo – ordenó. Isshin se levantó y fue por las fotos.