Después del bombaso del capítulo anterior, acá está la siguiente entrega. Espero que les haya gustado la idea de que no todo fue bien entre Ulquiorra y Orihime. Y que pudieron sobrellevar la pérdida de su hijo. En pocos capítulos más iremos viendo cómo fue todo en su vida pasada (hace diez a ocho años atrás). No hace falta que les diga que espero comentarios, de cualquier clase (buenos, malos, críticas, felicitaciones, propuestas, ideas, pronósticos, etc.). Gracias a todos por leer y sin más preámbulos, los dejo con el capítulo. Mary.


Kaien se había ido y volvía a estar con el silencio de su habitación. Le había dicho tantas cosas… ¿Había conocido a Orihime? La última vez que ella los visitó había ayudado con sus barreras para que él pudiera desplegar su reiatsu y así poder recuperar sus poderes. Luego, no resistió más y como todos los otros se fue, y lo dejó solo.

Los recuerdos seguían bombardeando su cansada mente. Demasiadas cosas habían sucedido en muy poco tiempo. Su hijo, que nunca había mostrado siquiera una sola gota de poder, estaba comenzando a hacerse fuerte. Pero no podía permitir que fuera a Hueco Mundo. ¿Quién sería el responsable de que un hollow lo fuera a buscar? ¡Y le había hablado de Rukia! ¡¿Quién se atrevía a hacer algo como eso?

La bronca estaba cegando sus sentidos y la impotencia de no poder hacer nada empeoraba las cosas. La puerta se abrió y pudo notar la presencia de Rika.

– ¡Hola! – dijo alegremente y entró. Se sentó en la cama, junto a él. – ¿Cómo estás papi? ¡Te contaré algo interesante! ¡Vi a Renji! No sé a qué ha venido, pero está otra vez en el mundo humano. Me dio mucho gusto verlo

Renji. Está aquí por Kaien. También la Sociedad de Almas pretende tener su supuesto poder

– ¡Y me dio esta carta de parte de tío Byakuya! – abrió el sobre.

¿Byakuya? Es extraño, esto no me gusta

– Sobrinos – comenzó a leer Rika, en voz alta. – Aprovecho esta ocasión para escribirles, y contarles qué es lo que está sucediendo en el Seireitei – el tono de voz de Rika disminuía palabra a palabra, mientras la ansiedad de Ichigo iba en aumento. – Las cosas aquí empeoran. Las investigaciones en los laboratorios de Hueco Mundo son boicoteadas por los mismos hollows que ofrecieron toda su hospitalidad hace años. Estamos en riesgo y es posible que los humanos también – hizo una breve pausa para tomar aire. – ¿Qué significa esto? – se preguntó y miró a Ichigo, esperando una respuesta.

Si Byakuya quiere que sepamos esto, es algo grave– Ichigo estaba seguro de que si su cuñado se había tomado la molestia de escribir una carta, las cosas no estaban bien de verdad.

– He sabido que el Comandante General estuvo entrevistando a cada uno de los Capitanes de la Corte, pero ni a mi ni a Ukitake nos ha dicho nada. Estoy seguro que algo sucede con su padre o con alguno de ustedes. También sé que Renji estará un tiempo allá en el mundo humano. Él es un hombre honorable y sé que si está a cargo de la misión, sabrá actuar correctamente. Espero que puedan arreglar las cosas y que nadie quiera interferir en la paz que han logrado después de todo lo que sucedió – Rika sonrió.

¿Paz? ¡¿Paz? Este tipo está loco. ¿De qué paz está hablando? Yo estoy tirado en esta puta cama y él está allá, lejos, mofándose. ¡Paz! ¡Ja!

– Parece que para tío Byakuya que tu estés inconsciente es tranquilizador – bromeó Rika. – En cuanto pueda encontrar un motivo creíble para ir hasta allí, no tengan duda que los visitaré. Por el momento me es imposible debido a las múltiples tareas que estoy realizando. Pronto nos veremos, afectuosamente, Byakuya Kuchiki – dobló el papel y volvió a meterlo en el sobre. – Papá, esto es raro – comentó Rika, mirando a Ichigo.

Ya lo creo que es raro. ¡Byakuya no sabe nada! Estamos en un verdadero problema, si nadie le ha consultado sobre qué hacer con Kaien, la Sociedad de Almas piensa hacer algo que él no aprobaría

– ¿A qué habrá venido Renji? No me gusta el tono de esa carta… ¿Estará pasando algo en Hueco Mundo? ¿Una rebelión?

No es eso¡No! Hay alguien en Hueco Mundo que también quiere los poderes de Kaien y parece que la Sociedad de Almas lo sabe¡Por eso Byakuya piensa que alguien boicotea las investigaciones! ¡Porque los shinigamis temen que vengan por Kaien! Ichigo estaba desesperado. No podía decir que sabía que Kaien había estado en contacto con un hollow y que se iría con ella. ¡Debía pararlo!

– ¿Qué harías tu si estuvieses despierto? – le preguntó la joven, y se detuvo un momento a pensar.

Detendría toda esta locura. Iría a donde sea, a la Sociedad de Almas, a Hueco Mundo, ¡al infierno! No interesa– intentó nuevamente mover su mano derecha, que estaba muy cerca de donde Rika estaba sentada. Su concentración era tanta que su hija pudo notar una leve alteración en su reiatsu.

– ¿Quieres decirme algo, no? – se acercó y le tomó la mano con las suyas. – ¿Qué es, papá? – Ichigo logró mover sus dedos levemente y Rika sonrió. – Ya te recuperarás, te lo prometo. Mientras tanto, no te preocupes. Renji estará en casa con nosotros y con Uryu – suspiró y miró hacia atrás. – Es raro que aún no haya llegado. Quedamos en que nos encontraríamos a almorzar…

¿Almorzar con Uryu? ¿Desde cuándo son tan amigos?

– ¿Sabes? No debería decir esto, pero Uryu es una persona interesante. Me gusta estar con él, me siento protegida – soltó una risita pícara. – No pienses nada raro

Si, como no

– Tal vez lo adopté como padre sustituto – bromeó y soltó una carcajada imaginando la expresión de su padre al decir esto.

¡No bromees con esas cosas! ¡Quita esa cara de boba que debes tener al hablar de él! ¡Esto no me gusta nada!

Hueco Mundo

Se había jurado a si misma que nunca más volvería a llorar, que lo único que motivaría su vida sería ser feliz con lo que tenía, reconstruyendo Hueco Mundo, ayudando a aquellos seres sin corazón pero con sentimientos el resto de sus días. Pero allí, el resto de sus días era demasiado tiempo. Se miró las manos, aún sentada en la cama y con los ojos enrojecidos de tanto haber llorado. Eran manos jóvenes y blancas. El sol no las tocaba desde hacía diez años, desde aquel día en que decidió escapar del mundo humano y no volver jamás.

Icigo está mal, no podemos dejar que siga así – comentó Uryu. Estaban arrodillados en el tatami, en casa de Urahara. Junto a la mesa, sobre unos almohadones, Uryu, Orihime y Kisuke.

Lo se – Orihime bajó la vista.

Inoue san, sé que tú has vuelto después de todo lo que sucedió para sentirte más tranquila… pero desde que Rukia

Ni lo menciones, Urahara san – sonrió. – Vengo cada tanto a ayudar a mis amigos. Y ahora Ichigo me necesita

No, no te confundas – replicó Uryu. – Kurosaki no nos necesita. Está desquiciado. Lo que realmente necesita es calmarse y pensar con claridad. Yo no lo ayudaré más, me voy – estaba muy enojado.

Pero, Uryu… – Hime volvió a bajar la vista, comprendiendo a la perfección lo que quiso decir Uryu. – ¿Dónde irás?

A Sapporo, conseguí un puesto en una clínica y me iré el mes entrante

Creo que es lo mejor, Ishida san – asintió Kisuke. – Y en ceanto a ti, Inoue san, crea que también deberías dejar esta locura y volver a Hueca Mundo, a tu casa y con tu pareja. Pienso que si te quedas aquí no será bueno para Kurosaki san ni para ti

Yo… – apretó sus puños con impotencia.

No se sientan mal, Kurosaki san eligió su camino el día del accidente – ambos miraron a Kisuke. – Y no pensó más que en él mismo

¿Y los niños? – preguntó Orihime preocupada.

Yo me haré cargo de ellos – afirmó con seguridad Kisuke.

Ese día se fue sin decir adiós a nadie y nunca más volvió hasta hacía pocos meses en los que regresaba a visitar la tumba de su hermano. Algo le decía que nada estaba bien, y que tal vez nunca debió irse. Que tal vez lo mejor hubiera sido que ella se quedara en el mundo humano y que se comprometiera más.

– ¿Te vas? – Ulquiorra la sorprendió.

– Si

– ¿Por qué?

– Porque debo hacer lo que nunca hice hasta ahora – lo miró a los ojos con una seguridad que Ulquiorra creyó que nunca volvería a ver en ella. – Debo enfrentar mis miedos

– Ve – dijo con sinceridad y volvió a cerrar sus ojos. Orihime se sorprendió, pero luego comprendió los sentimientos de él. Sonrió.

– Gracias

Mundo humano

Las dudas afloraban en todo momento. Todo su mundo convergía en una única pregunta. ¿Por qué no podía ver almas? No sabía bien por qué pero se encontraba pensando en ello desde que salió del hospital. Si como todos decían y afirmaban desde que él tenía uso de razón, sus padres, ambos, eran shinigamis y poderosos, y viendo que su hermana podía hacerlo, no entendía por qué el nunca jamás había podido siquiera sentir nada que tuviese que ver con el mundo espiritual hasta ese momento.

Y estaba convencido de que Kokoro y Orihime tenían que ver con que él haya podido ver por primera vez algo que no podía antes. Un hollow, un alma y un agujero negro extraño. ¡Cómo quería preguntarle a alguien qué era esa cosa!

Estaba sentado en el parque de la estatua que frecuentaba. Esa obra que traicionaba sus sentidos. Le recordaba a su madre y ya estaba harto de los recuerdos. Apretó con fuerza el álbum del que no se había desprendido desde que Isshin se lo dio, y bufó.

– Vine por ti – la voz dulce y a la vez fría de la joven hollow resonó en la soledad del parque. Kaien no se sorprendió. Sonrió.

– Te esperaba – contestó sin voltear. Se levantó del banco, con el álbum en la mano. Kokoro lo notó pero no dijo nada.

– ¿Tienes que hacer algo antes de irnos? – preguntó, sin saber bien por qué. Justamente eso no era lo que debía decir.

– No, ya hice lo que tenía que hacer – giró y la miró a los ojos. – ¿Vamos? – Kokoro asintió y estiró su mano. Tocó el aire y apareció el mismo agujero negro que había abierto Orihime antes. – ¿Qué es esto? – le dijo sin un mínimo atisbo de sorpresa. Ella sonrió.

– Garganta – tomó la mano libre de Kaien y tiró de él suavemente. – Es raro la primera vez, pero luego te acostumbras – entraron en la oscuridad. Kaien miró a la mujer de piedra en medio de la plaza, mientras la abertura se cerraba.

Mamáteencontraré