Aquí está el capítulo del sábado. Espero comentarios! Suerte! Mary
Llegaron a un desierto de arena blanca. Era de noche y la única luz era la de la Luna, que a Kaien le pareció diferente de la que siempre veía en las noches de Karakura. La atmósfera era densa y le costaba respirar. Llenó sus pulmones de aire y lo retuvo por un momento. Luego exhaló, generando una nube de vapor. Sintió un escalofrío recorrer su espalda y en ese instante se dio cuenta. Ese lugar era exactamente el mismo que el de su sueño.
¿Cómo era posible que él hubiese visto ese desierto en su mente, tal cual era, si jamás había estado allí? Además, estaba el hecho de que para llegar allí cruzaron esa Garganta, que no sabía bien qué era, pero que estaba seguro que era una especie de puerta interdimensional.
– ¿Dónde estamos? – preguntó, metido en sus propias reflexiones. Kokoro comenzó a caminar lentamente, aún sosteniendo la mano de Kaien, como si temiera que él se fuera.
– Esto es Hueco Mundo. Mi mundo – dijo, como si fuera algo obvio.
– ¿Hueco Mundo?
– Si, ¿nunca oíste hablar de nosotros?
– A decir verdad, nunca quise saber nada de lo que no podía ver – reconoció. Caminaba de la mano de Kokoro, dejándose llevar a donde ella quisiera.
– Hueco Mundo es el lugar que existe entre el mundo humano y la Sociedad de Almas. Aquí los hollows podemos ir y venir cuando nos plazca. Lo que sucede es que este desierto infinito está despoblado gracias a los shinigamis – acotó con asco. Kaien no dijo nada. – Nosotros vamos al palacio Las Noches, donde los hollows más fuertes vigilan la seguridad de todos los demás. Son patrañas, pero así dicen todos que es – no dejaba de caminar. Kaien la miraba, estaba un par de pasos más atrás.
– ¿Los hollows más fuertes? – preguntó.
– Nadie debe saber que tú estás aquí. Nadie – lo miró de reojo, sin detenerse. – En el palacio vivimos varios, pero debes ocultarte, sobre todo de Hallibel y de Ulquiorra
– ¿Por qué?
– Digamos que ellos no están de acuerdo con que tú estés aquí. En realidad los humanos no deberían poder ingresar en Hueco Mundo
– Pero yo he visto a una mujer entrando en la garganta – afirmó. Kokoro paró y lo miró, sin soltarlo.
– ¿A quién? – estaba un tanto preocupada.
– Orihime Inoue – Kokoro sonrió irónicamente.
– Ella dejó de ser humana hace mucho – comentó. – Vive en Las Noches, es la mujer de Ulquiorra
– ¿Dejó de ser humana? No entiendo nada de lo que estás diciendo
– No importa, con el tiempo aprenderás ciertas cosas de los que vivimos aquí. Nada es igual que en tu mundo. Sólo haz lo que te digo, nadie puede verte
Mundo Humano
Se encontraba sola y no sabía bien dónde ir. Comprendía que Ulquiorra la había dejado ir con todo su consentimiento porque sabía que sus sentimientos hacia ella eran fuertes. Pero sus dudas pasaban por otro lado. Necesitaba encontrar la forma de hacer algo por Ichigo.
Caminó varias cuadras, con su pulsera puesta, sin pensar a dónde estaba yendo. No quería que nadie la viera, al menos no en ese momento. Necesitaba pensar lo que iba a hacer y no tenía demasiadas alternativas. Se detuvo cuando se dio cuenta que estaba frente a la tienda de Urahara. Aspiró y contuvo la respiración. Se quitó la pulsera.
Dentro de la tienda estaban Uryu, Renji y Kisuke que sintieron perfectamente la presencia de Orihime. Se miraron en silencio y detuvieron por completo su conversación. Ella entró en el recinto y abrió la fusuma(1).
– Hola – dijo tímidamente. Miró el lugar y no había cambiado en nada. El recuerdo de haber estado allí en una situación parecida volvió a atormentarla. Los hombres la miraron seriamente.
– Inoue san – dijo a modo de saludo Urahara, muy sorprendido por su aparición.
– Urahara san – respondió ella sin saber mucho qué decir. – Abarai san, Ishida kun, yo… – intentó excusarse, no sabía por qué, pero sentía que necesitaba pedir disculpas.
– Inoue san, no tienes que decir nada. Pasa y siéntate – la interrumpió Kisuke, amablemente. – ¿Estás aquí por Kurosaki san? – ella afirmó con la cabeza. – Nosotros también – miró a Renji.
– Hace unos días que fui a verlo – los tres hombres esperaban con ansiedad lo que ella diría. – Pero no pude hacer nada con mis poderes. Él, simplemente, necesita reponerse naturalmente
– Es lo que suponemos, por eso nunca fuimos a buscarte – Orihime miró a Uryu a los ojos, con sorpresa. Las palabras de Ulquiorra afloraron en su mente.
– Entiendo…
– Pero ahora el problema no es Ichigo – quiso interiorizarla Renji. Sabía que quizá ella pudiera intervenir. – Kaien está en la mira de la Sociedad de Almas
– ¿Kaien? – preguntó extrañada. – Pero él…
– Si, es extraño, pero aseguran que tiene un poder enorme aguardando por salir. Por eso quieren tomarlo para si
– ¿Qué puedo hacer yo? – preguntó con sinceridad.
– Nosotros intentaremos acercarnos a él, y tú podrás hacer lo mismo
– Intenté hacerlo, pero no pude sacar nada provechoso. Él no quiere saber nada sobre mí después de que le dije que yo también…
– Si, que tu eres como nosotros y no como él – acotó Uryu. – Es un chico difícil, pero estoy seguro de que alguno de nosotros podrá con él
Sociedad de Almas
Oficina del Comandante General
– Es simple, Capitán, hemos firmado el acuerdo – intentó aclarar los tantos Retsu, mirando los ojos de Genryuusai. – Ahora sólo queda que la Comisión, la Cámara de los 46 y usted – agudizó su mirada – elijan los miembros del Comité de Investigaciones. Personalmente creo que la Teniente Hinamori sería ideal para la supervisión de la investigación debido a sus amplios conocimientos y a su influencia sobre el Capitán Hitsugaya
– ¿Qué tiene que ver el Capitán Hitsugaya? – inquirió el viejo. No le gustaba para nada la actitud de la Capitana y eso lo estaba sacando de quicio.
– Convengamos que el Capitán quiso ir a confirmar su rivalidad con los ex Espada
– No estoy de acuerdo con eso, Capitana. El Capitán está tan preocupado como usted por la seguridad de sus subordinados. Y considerando que él está a cargo de la mayoría de las misiones que se realizan allí, es diría que, hasta admirable que haya querido ir – la miró inquisitivamente. – Y además creo que él sería más apropiado para estar a cargo del Comité que la inestable Teniente del Quinto Escuadrón
– Esa decisión no me concierne – Retsu se levantó, tranquila. – Debe disculparme Comandante, pero mi deber me llama – sonrió.
– No se preocupe, Capitana. Velaré por la seguridad de toda la Sociedad de Almas como siempre lo he hecho – hizo un gesto con su mano acompañado por su cabeza. – Vaya, la notificaré de cualquier decisión que se tome
Arenas de Hueco Mundo, zona Oeste
– Estoy harto… – protestó en voz alta Grimmjow, que estaba acostado en la arena mirando el cielo nocturno. – No sé que sea lo que está sucediendo pero esta ida y vuelta de shinigamis por aquí no me gusta nada… – se levantó de un solo movimiento. – Iré a investigar – sonrió desquiciadamente. – No me vendría mal saludar a Ulqui chan – rió y usó sonido.
(1) Fusuma: Puerta deslizante hecha de madera y papel que sirve para separar los ambientes.
