Antes que nada quiero pedirles disculpas porque no pude publicar el sábado. Tampoco lo haré este martes, o sea que hoy lunes publico y dejo esta bomba (que ahora leerán) y hasta el sábado nadita de nada. ¡Dejen comentarios, porfis!
Hueco Mundo
Se halló caminando en medio del desierto, que ahora había confirmado como el desierto de Hueco Mundo. No había más que arena y el cielo negro ostentando la media luna blanca. La tenue luz que daba hacía que todo pareciera salido de una película vieja. Sonrió. Otra vez estaba teniendo uno de esos sueños que no llegaba a comprender, pero ahora era consciente del lugar que se aparecía en su mente mientras dormía. Hueco Mundo.
Debía encontrar en ese vasto lugar arenoso a la dueña de aquella voz que lo llamaba desesperadamente. Si Ishida y el científico podían saber sin que él dijera nada sobre sus sueños, quería decir que estos estaban íntimamente relacionados con su supuesto poder. También conocía por algunas historias de su padre que los sueños y el mundo interior era un lugar que representaba la esencia de su alma y que allí podía encontrar la representación física de su zampakutoh.
– ¿Qué es lo que estoy pensando? – se dijo a si mismo, agarrándose la cabeza. ¿Él pensando en "poder", "alma" y "zampakutohs"? Debía haberle afectado en verdad el aire denso de Hueco Mundo.
Volvió a mirar, esta vez con más detenimiento, e intentando discernir en la oscuridad algún atisbo de vida o movimiento. Y allí, en la penumbra del horizonte, había una figura. Un ser cubierto en su totalidad por una capa negra. Podía identificar que era alguien de baja estatura, que estaba caminando en la dirección opuesta a él. Intentó llamar a esa persona, pero su voz no salió. Pensó que al tratarse de una especie de sueño, esas cosas podían pasar. Comenzó a correr hacia ella.
Corrió varios metros, pero nunca se acercaba. ¿Sería una ilusión? La figura se detuvo y giró para verlo. Tenía puesta una capucha que le tapaba el cabello y parte del rostro. La distancia que los separaba era de aproximadamente 200 metros. Kaien intentó otra vez gritar, pero sólo salió aire de su boca.
– Kaien – la voz de esa mujer volvió a aparecer. Podía jurar que se parecía a la de Rukia. Eso lo llenó de esperanza y volvió a retomar su camino. Primero corrió rápidamente y luego el cansancio se apoderó de sus piernas. – Kaien – repitió la voz, que parecía estar más cerca. Cuando levantó su vista, a unos pocos pasos estaba la figura de antes, cubierta con una capa negra que le llegaba hasta los pies. – ¿Por qué todavía no puedes escucharme? – preguntó. Podía ver cómo se movían sus labios, pero la voz no parecía provenir de esa persona. – ¿Quién soy? – le preguntó. Él se incorporó, parándose erguido. Llenó sus pulmones de aire e intentó nuevamente hablar, pero nada sucedió.
Se miraron por unos cuantos minutos. Kaien no podía ver los ojos de la figura, pero estaba seguro que era una mujer menuda. Ninguno se movía ni hablaba. Una leve brisa comenzó a levantarse, y las ropas de ambos se balanceaban suavemente. Sentía una enorme necesidad de preguntar, quería saber si ella era su madre. Exhaló con lentitud, como si le diera miedo hacerlo. El viento se hizo más intenso y comenzó a formar un remolino alrededor de la figura, levantando arena. Luego, no pudo ver nada. Necesitó llevarse las manos a la cara para evitar que sus ojos se vieran dañados. Una presión enorme le dificultaba respirar y obligó a sus rodillas a doblarse. Después de unos pocos segundos, todo volvió a la normalidad.
Abrió los ojos y allí seguía la figura. La capa ya no estaba. Era una mujer joven, de pequeña estatura, vestida con un kimono blanco, descalza. El cabello era blanco también, y le llegaba a los hombros. Lo miraba con una expresión triste en sus ojos color añil, e incluso Kaien sentía que ella estaba desilusionada o defraudada por algo.
– Kaien – le dijo. Él continuaba mirándola, atónito, desde el suelo. Aún estaba arrodillado, con sus manos sobre su cara. No podía moverse por la presión que sentía sobre sus músculos, apenas si podía respirar. – Éste es nuestro poder – le dijo. – Ésta es nuestra presión espiritual – continuó. Kaien sentía que no resistiría por mucho más tiempo. Su estómago estaba revuelto y sentía náuseas. – Pero tú no escuchas mi nombre – miró hacia la derecha, rápidamente. Parecía asustada. – ¡Él! – dijo con cuasi terror, llevándose las manos al rostro. La presión cedió. – ¡No! – continuó, alejándose hacia la izquierda. No podía dejar de mirar el horizonte. Kaien miraba la escena atónito. – ¡Vete! – insistió la mujer.
Una gran figura humanoide apareció ante ellos. No podía distinguir el rostro, ni sus rasgos. Era un ser denso, de color negro intenso que despedía un aura azulada que se comenzaba a propagar por el ambiente. Sus ojos eran lo único que Kaien pudo distinguir. Eran amarillos y lo miraban intensamente, con sed de sangre. El miedo se apoderó de Kaien, el mismo miedo que antes vio en la joven mujer que ahora estaba petrificada frente a la figura. Ella, que antes había mostrado tanta seguridad y poder, ahora estaba absorta en los ojos de ese ser espeluznante.
La figura negra emitió un sonido, que a los oídos de Kaien pareció un nombre. Su voz era estremecedora. La mujer bajó la vista y luego miró a Kaien. Parecía poseída. Se acercó balanceándose hasta quedar frente al chico. Se agachó y lo miró a los ojos, que parecían lo único en ella que estaba consciente. Llevó sus manos al pecho de Kaien, que no podía hacer nada más que observar. El humanoide negro rió, con una risa maniática y frenética que perforaba los tímpanos de Kaien, haciendo que nada de lo que sentía pareciera real. Las manos de la mujer se introdujeron en el pecho del chico y abrieron una especie de agujero negro en él. Ella volvió a mirarlo, con lágrimas en sus ojos.
Mundo Humano
Hospital, habitación de Ichigo
Ninguno de los cuatro se atrevía a pronunciar palabra alguna. Se miraban entre si, cariacontecidos. ¿Qué debían hacer? Habían coincidido que lo mejor era hacer participar de alguna forma a Ichigo en todo lo que hicieran con su hijo, pero nadie sabía qué era lo correcto decir en ese momento.
Todos estaban en su habitación, y era más que evidente que sucedía algo. No podía ser una simple reunión de amigos si Renji, Orihime, Uryu y su propia hija Rika estaban reunidos en su habitación. Podía sentir el ambiente tenso y como nadie hablaba, le daban a entender que estaba en lo cierto. Cada vez estaba más convencido que Kaien había desaparecido.
– Hola – dijo Rika, acercándose a Ichigo. Le dio un fugaz beso en la frente, como lo hacía habitualmente, y se sentó en la silla junto a la cama. – ¿Cómo estás? – preguntó, con una media sonrisa. – Parece que sigues igual
– Ojala pudiera decirte que estoy mejor
– Nosotros estuvimos intentando encontrar a Kaien – dijo Rika, con su rostro ensombrecido. Uryu se acercó a ella y miró a Ichigo a los ojos, como si él estuviera viéndolo. – Pero… – las lágrimas se asomaron en sus ojos.
– Pero no está por ninguna parte
– No logramos dar con él – agregó Uryu, intentando disimular el cambio de Rika. – Inoue san y Abarai también están ayudando en esto. Decidimos que lo mejor es encontrar a Kaien e intentar explicarle lo que está sucediendo
– ¡¿Piensan que no se da cuenta? – la ira comenzaba a apoderarse de la mente de Ichigo.
– Queremos que él sepa absolutamente todas las pretensiones de la Sociedad de Almas y lo que está sucediendo allí – continuó Renji.
– ¡Ja! ¡Cómo si Kaien los fuera a escuchar!
– Queremos que sepas todo lo que está sucediendo, por eso vinimos a contarte – Orihime se acercó y se sentó al pie de la cama, junto a los pies de Ichigo, mirándolo a la cara.
– ¡Por supuesto! ¡¿Qué pretendían? ¡¿Ocultarme todo? ¡¿Hacer todo a mis espaldas? – su nivel de ansiedad por hablar logró que arrugara su entrecejo. Todos se percataron de aquello.
– Parece que no estás de acuerdo – comentó sonriendo Uryu, a sabiendas de que todo lo que su amigo pensaba era totalmente contrario a lo que ellos estaban haciendo. – Sé que tú irías a desollar a medio Seireitei, pero créeme si te digo que eso no es lo correcto ahora
– ¿Qué es lo correcto? ¿Quedarse de brazos cruzados, esperando un milagro?
– Tenemos dos meses para poder pensar una buena estrategia – comentó Renji, sin mirar a Ichigo. Se acercó a la ventana, desde donde se podía ver las últimas luces del día. – Pero si continuamos así…
– No encontrarán a Kaien
– Lo primero es encontrar a mi hermano – Rika se levantó de su asiento, repuesta. – ¡Creo que sé dónde puede estar! – exclamó con énfasis. Pero se detuvo en seco cuando sintió una enorme presión en su muñeca. Miró de reojo hacia abajo y no podía entender lo que estaba sucediendo. Orihime sonrió levemente. – Pa… papá – apenas pudo decir. Ichigo había agarrado su muñeca con todas las fuerzas que tenía en ese momento.
– No puedo dejar que continúen buscando sin sentido. Kaien está en Hueco Mundo
– ¿Qué es lo que sabes, Ichigo? – preguntó Uryu, sorprendiendo a todos. Ichigo se concentró todo lo que podía, elevó de a poco su pobre poder espiritual y sus ojos comenzaron a abrirse.
Hueco Mundo
Las Noches
Kokoro no sabía bien por qué, pero sentía una enorme curiosidad por saber qué había sucedido en el pasado. ¿Por qué Orihime había estado embarazada pero no tenía hijos? ¿Qué habría sucedido? Un nudo se apoderó de su garganta y le impedía siquiera tragar. Absorta en sus pensamientos, no se percató de que se inmiscuía en los pasillos de Las Noches que estaban prohibidos para ella. Paró en seco frente a la puerta de la habitación que compartían hacía años Ulquiorra y Orihime. Miró con sus ojos muy abiertos. Estaba agitada y sudaba frío.
La puerta comenzó a abrirse lentamente. Todo parecía transcurrir fuera de tiempo. Primero una figura blanquecina, que no lograba identificar bien. Y luego, miró entrando en razones. Era él, Ulquiorra mismo estaba frente a ella, observándola fría y amenazadoramente.
– ¿Qué estás haciendo aquí? – preguntó sin ánimos. Kokoro no contestó. No podía hacerlo. Estaba atónita e inmóvil, escuchando sólo los fuertes latidos de su corazón. Miró los ojos del ex cuarto Espada durante varios segundos. Luego, salió corriendo.
– Grimmjow – la dulce voz de una niña llamó la atención del arrancar, que estaba entrenando con su zampakutoh en una especie de claro dentro de la enorme cueva en la que habitaba.
– ¿Qué? – contestó malhumorado el aludido, sin detenerse. – Hace cinco años que me ves entrenando y todavía no aprendiste que no debes molestarme… – refunfuñó. Kokoro se levantó del lugar donde estaba sentada y se acercó. Grimmjow se detuvo y giró, con todas las ganas de regañarla. Pero sin embargo, se detuvo al ver la expresión de la niña.
– Hay algo que no entiendo – comenzó a contarle Kokoro, mirándolo a los ojos. Él detuvo sus palabras y se sentó en el suelo, sin quitar su rostro enojado. – ¿Por qué mi cuerpo cambia? – arrugó su entrecejo, buscando en la mirada de Grimmjow la tan ansiada respuesta.
– ¿Cambia? ¿A qué te refieres? – el arrancar estaba sorprendido por la pregunta.
– Cuando nos conocimos, era sólo una pequeña niña de cinco años… Pero ahora crecí, soy más alta y mi cuerpo comenzó a cambiar – Grimmjow no sabía qué contestar. Era cierto, ella había crecido en esos cinco años. – Grimmjow – su mirada se hizo más profunda y preocupada, – ¿por qué los otros hollows no cambian? ¿Por qué soy diferente?
– Eh – dijo el peliazul después de unos segundos. – ¿Hablaste con el viejo? – preguntó. Realmente no tenía idea del porqué de aquello que la niña preguntaba. Kokoro negó con la cabeza.
– Él no quiso responderme – se abrazó a si misma, bajando la mirada al suelo arcilloso. – ¿Hay algo mal en mi? – su tono era sombrío.
– No – la respuesta de Grimmjow fue inmediata. No quería, no podía dejar que ella se angustiara por eso. Era cierto que ella era distinta y que nunca antes había visto crecer a un hollow, pero no por eso había algo malo con ella. – ¿Acaso estás ciega? ¿O eres tonta? – la niña lo miró. – Tienes agujero de hollow y una máscara. No hay duda de que fuiste un hollow y de que eres un arrancar, y seguramente serás poderosa algún día – se arrodilló frente a ella y Kokoro lo miró con los ojos enrojecidos. Quería llorar pero no lo haría. – Yo te entrenaré, así verás que eres un hollow
Las Noches, Sala de Reuniones
– Bienvenidos – la voz de Hallibel era suave y amable. – Hitsugaya kun – saludó a Toushiro con una leve sonrisa. Él sólo movió su cabeza. Detrás estaba Ukitake y más allá Momo y Izuru. – Ukitake san
– Hallibel san, ¿cómo has estado tanto tiempo? – respondió el saludo Ukitake, acercándose a la mujer.
– Bien – fue cortante. – Veo que han llegado. ¿Permanecerán en el palacio?
– Si – Toushiro no tenía ganas de explayarse demasiado en su conversación con la arrancar, – fue una de las cláusulas del acuerdo que nosotros cuatro permaneceríamos en Las Noches. Pero si tu-
– No hay nada qué decir – lo interrumpió. – Las habitaciones están listas. Estarán en el ala sur, allí ninguno de nosotros tiene permitido ir, a menos que el Comité en persona lo autorice – sentenció Hallibel.
– Muy bien, entonces hoy mismo comenzaremos con la investigación – dijo inmediatamente Toushiro.
– ¿Podrías mostrarnos el camino? – preguntó amablemente Momo, notando la tensión entre ellos.
– Por aquí
¿Qué pasará en el sueño de Kaien? ¿Realmente esos serán sus poderes? ¿Qué significa ese humanoide monstruoso?
¡Ichigo despertó! ¿Y ahora? ¿Qué harán cuando sepan que Kaien está en Hueco Mundo? ¿Qué es lo que querrá hacer Ichigo?
Kokoro salió corriendo al ver a Ulquiorra... pero, ¿por qué tanta curiosidad por lo de la foto? Además, ¿qué es eso de que ella creció? ¿Qué significa que un hollow pueda crecer?
¡El sábado más dudas que se aclaran! Dejen sus cometarios que son el alimento perfecto para mi inspiración. ¡Gracias por leer!
