Hueco Mundo

Habitación de Kokoro

Estaba sentada en un rincón en la Sala de Reuniones. No sabía bien qué era lo que estaba esperando, pero Nezumi le había encomendado su primera misión como su ayudante oficial. Tenía que encontrar a la humana Orihime Inoue y revisar si traía puestas unas horquillas en su cabello.

Le pareció una misión tonta e irrelevante, pero hacía tiempo que obedecía a Nezumi sin objetar nada de lo que le ordenara. Su relación se había enfriado y endurecido desde aquella vez que él se negó a darle un entrenamiento apropiado. Y ahora, después de dos años de aquello, ella llevaba orgullosa su poderoso reiatsu, junto a una zapakutoh atada en su cintura. Tocó la espada y continuó observando desde la oscuridad de su rincón la inmaculada mesa blanca en el centro.

Las sillas estaban ordenadas, limpias y vacías. Nadie frecuentaba ese lugar, salvo cuando hacían alguna reunión. Ni siquiera Hallibel pasaba por allí por ningún motivo. Era de esperarse que estar allí sentada no la conduciría a ningún lado. Chasqueó la lengua y se puso de pie.

Caminó unos cuantos metros a través de uno de los pasillos que sabía prohibidos para todos aquellos que vivían en los sótanos, pero no le importaba. De todas formas era una simple arrancar sin fuerza que sólo estaba perdida en Las Noches. Descubrió una de las puertas abiertas y quiso curiosear allí. No había nadie dentro, al menos nadie que tuviese reiatsu.

El cuarto estaba oscuro, sólo había una pequeña ventana enrejada que dejaba que se filtrara la luz de la luna. Era una habitación enorme, blanca y vacía. Sólo había un sillón cubierto de una finísima capa de polvo, que descubrió al pasar su mano por él. ¿Qué era esa habitación? Parecía que alguien hubiera estado allí, observándola, y que se había ido olvidando la puerta abierta. También sentía como si ese lugar fuera importante y que por eso estaba tal cual lo habían dejado hacía años.

Un ruido llamó su atención y se escondió, aprovechando las sombras cerca de la pared. Alguien entró y cerró la puerta, manteniéndose de pie junto a esta por varios segundos. Luego un suspiro y una especie de sollozo. ¿Quién sería? Afinó su vista, intentando identificar el reiatsu de aquel sujeto y descubrió que era humano. Estaba segura de que era Orihime.

Apretó sus puños con impotencia. No quería ser descubierta en esa situación, pero tampoco podía evadirlo. Se sorprendió cuando ella dio unos pasos hacia delante, acercándose al sillón. Parecía como si Orihime no quisiera tocar nada, no quisiera modificar nada de lo que había en ese cuarto. La puerta volvió a abrirse, rechinando suavemente.

Estás aquí – la voz de Ulquiorra retumbó en la amplitud del lugar. Él entró y cerró la puerta. Hime volteó y lo miró. Kokoro intentaba no distraerse y ocultar al máximo su presencia. No tenía intenciones de que el príncipe llamara su atención, menos en esa incómoda situación.

Ulquiorra yo… – intentaba justificarse Orihime, aún con lágrimas en sus ojos.

No digas nada. Sé por qué estás aquí. Es su cumpleaños – afirmó él, calentando su tono de voz.

Hoy cumpliría doce años – Orihime se aferró al cuerpo de Ulquiorra con fuerza, apretando su ropa. Él la abrazó suavemente.

– ¿Creces como si fueras humana? ¿Y los hollows no crecen? – preguntó Kaien, inocentemente. Ella no se sorprendió por la ignorancia del chico.

– Los hollows son monstruos que perdieron su corazón. Se mantienen siempre igual. Yo nunca jamás he visto ninguno que cambie como yo. Ni siquiera Ulquiorra o Hallibel

– Pero… ¿ese científico no investigó por qué? – preguntó con cierta incredulidad Kaien. Kokoro negó con la cabeza.

– Estoy segura de que lo hizo. Durante años me sometió a pruebas con extraños aparatos… pero nunca quiso decirme nada – apretó sus puños. – A él no le importa más que la ciencia – miró a Kaien con furia. – Yo no le importo

– No es que entienda nada de lo que sucede, pero si es así como dices, ¿por qué sigues obedeciéndole?

– Yo no soy más que su simple ayudante. No soy nadie aquí. Si lo dejo es probable que me envíen al desierto

– ¿Y eso es malo? – Kokoro lo miró con extrañeza. ¿Era tan malo vivir en el desierto? Nunca había pensado en poder irse de Las Noches. Jamás había pasado por su mente aquella posibilidad. Kaien la miraba expectante, ansiando escuchar su respuesta. Ella bajó la cabeza. – ¿Qué sucede?

– Yo… – levantó su vista. Sus ojos estaban irritados y llenos de lágrimas. Kaien se acercó y la abrazó.

Sala de reuniones

– Haremos algunas pruebas sobre su reiatsu y luego podremos determinar su naturaleza, esencia y poder. Esta máquina – señaló Toushiro – fue diseñada por el Departamento de Investigaciones de la Sociedad de Almas específicamente para esto – leyó el papel que traía en su mano derecha. – Primero necesitamos medir su cero – miró a Ulquiorra a los ojos.

– Es imposible que yo haga un cero aquí – sentenció. No estaba dispuesto a hacer lo que los shinigamis quisieran dentro del palacio. Era impensable que él lanzara un cero y luego quién sabe qué más dentro de la sala de reuniones de Las Noches.

– Ulquiorra san – llamó su atención Ukitakte, Ulquiorra lo miró con cierta molestia. – Entiendo lo que dices. Es mejor que instalemos la maquinaria en las afueras del edificio. Es verdad que puede resultar dañado con la presión espiritual y los ceros que necesitamos que lancen nuestros anfitriones – Toshiro dejó el papel sobre la mesa y caminó hacia Ulquiorra, deteniéndose a unos cuantos pasos.

– Tiene razón – reconoció Hitsugaya. – Fue un gran descuido de mi parte. Momo – llamó la atención de su amiga, – prepara todo inmediatamente para trasladarnos afuera. Yo daré la notificación a Hallibel y al laboratorio


Mundo Humano

– Ishida san, ¡cuánto tiempo! – saludó irónicamente Urahara. Uryu no contestó, sólo continuó sentado en el tatami, junto a la mesa.

– ¿Pudiste sentirlo desde aquí? – preguntó directamente el quincy. Urahara no se sorprendió con la pregunta, pero tampoco contestó. Luego de unos segundos de silencio, prosiguió. – Él recuperó la consciencia

– ¿Y por qué traes esa cara? – preguntó Urahara, no pudiendo evitarlo.

– Hay algo que no me gusta. Kaien no aparece – lo miró fijamente a los ojos. – Estoy seguro que Ichigo sabe algo

– ¿Ichigo? – Urahara se sentó del otro lado de la mesa, sin dejar de mirar a Uryu.

– Antes de que desapareciera, le dije a Kaien que me parecía prudente que fuera a visitar a Ichigo. Por alguna razón no contestó como siempre lo hacía. Estoy seguro que fue

– ¿Y crees que puede haberle dicho a Ichigo donde iría? – Uryu asintió con la cabeza.

– Ichigo está intentando decirnos algo desde hace un tiempo. Sé que sabe lo que está pasando

– Entonces debemos esperar a que se recupere. Su reiatsu está muy inestable. Es riesgoso intentar sacar su alma ahora. Veré qué puedo hacer para acelerar su recuperación


Hueco Mundo

El reiatsu de Ulquiorra comenzó a sentirse por todo el vasto desierto. Algo estaba sucediendo y él no podía quedarse atrás. Tenía que averiguar. Pero no podía volver a Las Noches, y menos salir del territorio que tenía asignado. Al menos hasta que se vayan los shinigamis.

¡Hijo de puta! – gritó antes de lanzar otro cero. Estaba ensangrentado y le dolía el brazo debido a la quemadura que le había provocado el ataque previo de Ulquiorra. El ojiverde estaba ofuscado, parecía no estar en sus cabales. – ¡¿No te das cuenta? – continuó gritando, a pesar de que sabía que Ulquiorra no lo escuchaba.

En el siguiente choque de espadas, sintió que su energía se escapaba de su cuerpo. Sus ojos quedaron en blanco y una presión espiritual lo aplastaba.

Detente – una voz femenina, dulce y amable, fue lo único que podía escuchar. Pero, a pesar de eso, sabía que era una orden. – ¿Qué es lo que está sucediendo? – preguntó la mujer.

¡Unohana! – gritó Hallibel, recién llegando al lugar del conflicto. Lo que veía era increíble. Ulquiorra estaba amarrado contra la pared, completamente fuera de si. Jamás lo había visto de tal forma. Sus ojos siempre calmos estaban inyectados de sangre, su respiración estaba alterada y su reiatsu, a pesar del bakudoh que la capitana había lanzado sobre él, condensaba el ambiente. Se detuvo en seco al observar el poderoso hechizo que Retsu había lanzado sobre Grimmjow, que estaba en medio de la sala, rodeado de escombros. Su energía era casi imperceptible debido a la imponencia del hechizo. – ¿Qué sucedió? – Unohana volteó a verla.

Eso es lo que yo me pregunto. Salí de la habitación de Orihime san cuando sentí los reiatsus de estos dos elevarse tan abruptamente. Cuando llegué, estaban peleando. Ulquiorra está descontrolado, no se qué habrá sido lo que Grimmjow hizo

¿Crees que Grimmjow hizo algo? – Hallibel sabía sobre las anteriores dificultades que había habido entre ambos, mientras estaba Aizen y luego también.

Estoy segura de eso – Retsu se acercó a Grimmjow. Él levantó como pudo su cabeza.

¿Qué quieres? Suéltame

Dime qué fue lo que sucedió

Suéltame

Entonces tendré que elevar un informe a la Cámara. No puedo permitir semejantes disturbios dentro del palacio

Pero, Unohana san – intentó apaciguarla Hallibel.

¡Qué haga lo que quiera! ¡¿Qué quieres? ¡Mátame! – gritó Grimmjow, alterado. Unohana lo miró, clavándole los ojos y luego giró.

No quería volver a eso, definitivamente no quería. Necesitaba comprender lo que estaba sucediendo y por qué, otra vez, después de tantos años y de tanto sacrificio, recaía sobre él el peso de haber inflingido los acuerdos con los shinigamis. Chasqueó la lengua y se sentó en la arena.

– Malditos – dijo por lo bajo.

El ex Espada, Grimmjow Jaguerjacks será expulsado del palacio Las Noches por perturbar la paz del mismo, incitar a la lucha con su compañero Ulquiorra Cifer, aún sabiendo la delicada situación que atraviesa. Asimismo se le asignó el área oeste del desierto de Hueco Mundo, quedando como único responsable del lugar. Su deber será mantener el orden y preservar la vida de los hollows que allí habitan – Grimmjow escuchaba atentamente lo que la Capitana Unohana leía. Apretaba los dientes. – No podrá salir de esa área. No podrá entrar en Las Noches. No podrá acercarse al laboratorio shinigami


¡Hola a todos! ¿Qué les pareció este capítulo? Sé que no avanzamos mucho en la historia, pero estoy intentando mostrarles qué fue lo que sucedió en el pasado. Sobre todo en el pasado de Grimmjow, de Kokoro y de Ulquiorra y Orihime. Las retrospecciones/recuerdos abundarán de ahora en adelante (como en este capítulo), y espero que sean de su agrado (si, pondré UlquiHime del bueno).

Este mensaje tiene dos fundamentos: uno es desearles a todos muy feliz Noche Buena y una mejor Navidad. Y además, informarles que debido a que el próximo sábado -día que toca la publicación- es Noche Buena, no habrá capítulo (ya me estoy pareciendo a la Shonen Jump). El siguiente (31) será el día martes 27 de diciembre. Espero sepan entender que mis obligaciones no me permiten publicar antes.

Muchas gracias por haber leído hasta acá y espero que continúen haciéndolo. Un abrazo, Mary.

PD: ¡Quiero reviews como regalo de Navidad!