¡Hola a todos! ¿Cómo están? Espero que bien. Yo por mi parte, estoy de vacaciones. Pero estoy esforzándome por continuar escribiendo y dándoles más y más de esta historia. Espero que este capítulo les guste y como siempre, estaré esperando ansiosa sus comentarios. Nos leemos, Mary.


Hueco Mundo

Nezumi miraba intensamente a Kaien, logrando intimidarlo. Nunca jamás alguien había logrado que él se sintiera de esa forma. Algo en el científico hacía que se erizara cada vello de su piel y sólo mantener la mirada por más de unos cuantos segundos hacía que su estómago se revuelva y sienta ganas de vomitar. En un principio supuso que los olores desagradables del laboratorio eran los que provocaban en él aquella sensación, pero luego pudo identificar que eso lo provocaba la energía espiritual proveniente de aquel ser.

Se sentía extraño estando en ese laboratorio subterráneo, en medio de un infinito desierto nocturno. Pero, a la misma vez, se sentía a gusto en ese sitio. Hueco Mundo. ¿Qué era aquel mundo que jamás había visto en su vida pero que sin embargo estaba seguro de que conocía? Cada segundo que pasaba allí se convencía más que Hueco Mundo era el lugar que veía en sus sueños. Y más aún, recordó que desde pequeño soñaba con un lugar parecido. Miró nuevamente al científico, pero esta vez estaba más sereno y pudo mantener varios segundos su conexión.

– Estás divagando en tus recuerdos – afirmó con seguridad Nezumi. – Pero debo importunarte. Necesito hacerte algunas preguntas antes de leerte este documento. Es esencial a la investigación que seas sincero conmigo – hizo una breve pausa para dedicarle una mirada más intensa, que le recordó a Kaien que no había dicho toda la verdad anteriormente. – Espero que estés tan entusiasmado como lo estoy yo respecto de tu naturaleza y verdadero poder – su tono de voz era escalofriante.

– Usted dirá – soltó el joven humano con desprecio. No podía evitar, ni quería hacerlo, ser indiferente con ese sujeto. Nezumi sonrió.

– Bien – tomó un papel escrito a mano que sacó del bolsillo izquierdo de su guardapolvo. – Esto es muy sencillo – prosiguió, colocando toda su atención en las letras escritas con tinta china sobre el blanco y arrugado papel. – Tu madre es una shinigami, que se formó en la Academia de Shinigamis, en la Sociedad de Almas. Por lo tanto es un alma, no está viva – no miraba a Kaien. Las palabras del científico entraban directamente al cerebro del chico. ¿Qué tenía que ver su madre en esa conversación? No dijo nada. – Tu padre es un humano, que gracias a un entrenamiento especial, dado en su momento por el ex Capitán Kisuke Urahara, obtuvo poderes de shinigami. Pero esto trajo a colación que Ichigo Kurosaki también obtuviera poderes de hollow. Por lo tanto es un vizard – miró brevemente a Kaien a los ojos, que lo miraba ensimismado en sus pensamientos y sin entender demasiado. – Pero, sin embargo, tu hermana Rika no es más que una humana normal, con un nivel espiritual un poco más alto que el de la media. Diría que es como tu padre solía ser antes de conocer a tu madre. La pregunta crucial es, ¿por qué tú, siendo hijo de la misma shinigami y del mismo humano eres diferente? – hizo una pausa, sin dejar de mirar el papel.

– No – Kaien no alcanzó a terminar lo que quería decir cuando Nezumi siguió.

– No tengo una respuesta a esa pregunta. Al menos no por ahora, pero si puedo decirte que tu alma está corrupta

– ¿Corrupta? ¿Qué quiere decir con eso? – no lograba entender a qué se refería. El científico volvió a sonreír.

– Es simple, en algún momento de tu gestación o luego de tu nacimiento, alguien o algo interfirió en la correcta formación de tu energía espiritual y de tu naturaleza. Ese es el motivo por el cual no podemos sentir ningún reiatsu proveniente de ti – lo miró, más seriamente.

– ¿Algo interfirió en la formación de mis poderes? – repitió Kaien. Nezumi afirmó con la cabeza.

– Mi pregunta es sencilla. ¿Nunca tuviste reiatsu? – Kaien mantuvo el silencio por unos cuantos segundos, luego miró a Nezumi con seguridad.

– No. Urahara dijo que nunca pudo detectar ninguna energía provenir de mi alma

– Entiendo… – comentó más para sí que para Kaien. – Entonces es por eso que la Sociedad de Almas intervino tan rápidamente

– ¿La Sociedad de Almas?

– Ahora mismo están buscándote. Ellos quieren que tú te les unas, así poder sellar tus poderes para que no te conviertas en alguien peligroso para ellos

– ¿Peligroso? – Nezumi lo miró.

– Es muy largo de explicar. Más tarde pídele a Kokoro chan que te cuente sobre ellos – irónico. – La siguiente pregunta es, ¿Kisuke Urahara intentó sacar el alma de tu cuerpo?

– Nunca – contestó inmediatamente Kaien. – Mi madre no quiso que lo hiciera. Más tarde mi padre le ordenó que dejara de hacerme pruebas. Y luego yo jamás dejé que nada que tuviera que ver con almas interfiera en mi vida

– Esas eran mis preguntas. Por lo que me dices ellos nunca pudieron detectar ningún reiatsu en ti, y tampoco sacaron tu alma de su cuerpo. Esa es la razón principal por la cual jamás vieron que en tu alma habitan dos seres

Arenas

Kokoro caminaba fuera de Las Noches. Por un momento le costó bastante respirar. Fue una décima de segundo, pero en ese instante comprendió que la Sociedad de Almas ya estaba haciendo las pruebas que habían ido a hacer. No era para nada normal que Ulquiorra liberara semejante poder. Jamás había sentido nada parecido. Se detuvo un instante y se tocó el pecho con la mano derecha. ¿Por qué se sentía tan familiar la energía de Ulquiorra? Si él no era más que un ser despreciable e impuro, que luego de haber muerto por su propia y ridícula voluntad, había vuelto a la vida gracias a una humana. ¡A una humana! Apretó sus dientes y sus puños. Recordar las palabras de Nezumi le dejaba un mal sabor de boca. Comprendía que los humanos eran seres extraños y que podían provocar ciertos recelos entre los hollows, pero llegar a decir que eran seres impuros era demasiado. ¿Qué habría sucedido entre Ulquiorra y Orihime para que pudieran tener una relación como la que tenían? Además, esa humana había estado embarazada. Y de quién si no era de Ulquiorra. Necesitaba averiguar más sobre eso.

– ¿Qué estás haciendo aquí? – la voz de Grimmjow, queriendo sorprenderla, la sobresaltó. Giró rápidamente y se puso a la defensiva, con su mano derecha sobre su zampakutoh. Grimmjow sonrió. – Tranquila, no hay nadie por aquí

– Ya comenzaron con esa ridícula investigación – dijo, relajándose y mirando hacia Las Noches.

– Ulqui chan parece obedecerles – comentó irónicamente.

– El príncipe es una persona extraña. Siempre parece limitarse a observar todo, pero nunca lo he escuchado decir nada para objetar, ni para exponer lo que piensa

– Ulquiorra no tiene huevos – Kokoro lo miró. Grimmjow miraba al horizonte. – Nunca los tuvo. Siempre se dejó llevar por el que supuestamente nos guiaba, nunca objetó nada. Y así le fue

– ¿Qué quieres decir?

– Nada, nada – se dispuso a retirarse, pero Kokoro lo detuvo, tomándolo del brazo izquierdo. Grimmjow la miró, algo desconcertado. – ¿Qué?

– ¿Por qué la mujer humana vive aquí? – soltó sin más. Grimmjow se sorprendió sobremanera por la pregunta, luego sonrió.

– Ni ella lo sabe – contestó, restándole importancia al asunto. Kokoro, viendo que no lograría nada con lo que estaba haciendo, sacó la fotografía de su bolsillo y se la extendió a Grimmjow.

– ¿Qué es esto? – le dijo. El peliazul tomó el pedazo de papel y arqueó una ceja. Luego soltó una carcajada.

– ¿De dónde sacaste esto? – continuaba riendo.

– ¿Qué es lo tan gracioso?

– Esa shinigami está muerta – espetó de mala gana – y el bebé de la humana también. Si era eso lo que querías saber, ahí lo tienes – le arrojó la foto a Kokoro, y se fue caminando en la dirección opuesta al palacio.

Hacía su ronda como de costumbre. Desde que Orihime lo había sacado de esa inmunda cueva, intentaba vivir en paz con los shinigamis, que ahora se habían hecho cargo de la supuesta recuperación de Hueco Mundo. Él, como ex Espada que era, junto a Hallibel y a Ulquiorra, estaba a cargo de todo lo inherente al control de la regeneración de almas hollows en el desierto.

Al pasar junto a una de las habitaciones más bajas del ala norte del laboratorio shinigami, se detuvo un instante al escuchar una voz que no le era para nada familiar.

Hoy es mi día de suerte – la voz era ronca y parecía pertenecer a alguien que no estaba acostumbrado a hablar demasiado. Grimmjow se acercó a la ventana con la intensión de descubrir quién era el que hablaba, sin querer realmente escuchar lo que decía. El reiatsu que sentía no era nada parecido ni al de un shinigami, ni al de un hollow, ni siquiera al de un humano.

Pareces contento – la otra voz, más joven y desinteresada, provenía de la misma habitación. Era un shinigami.

Cómo no estarlo – dijo sin poder ocultar la euforia que sentía.

Unos gritos provenientes de otras de las habitaciones, más cercanas al lugar del cual provenía la presencia de Ulquiorra, llamaron la atención del peliazul. Se acercó y logró divisar a la distancia, a través de los cristales de una enorme galería que daba al desierto, a la Capitana Unohana, vestida con una bata azul que cubría todo su kimono, más una cofia que encerraba su cabello. Ella entró en la última habitación del pasillo, que era la más cercana al lugar donde se encontraba Grimmjow.

Caminó en esa dirección. No tenía intensiones de investigar nada, pero algo en la actitud de la Capitana no le había gustado. Su rostro era extraño. Además, si Ulquiorra estaba en el laboratorio shinigami, seguramente se debía a que había sucedido algo con el embarazo de la mujer. Bufó y cerró los ojos, intentando identificar algo de lo que sucedía dentro de la habitación.

La ventana estaba cerrada y cubierta con una cortina. No podía siquiera divisar ninguna sombra. Pero, para su mayor sorpresa, tampoco podía sentir reiatsu alguno. Estaba seguro de que la Capitana había colocado una barrera allí. Se acercó un poco más y se apoyó sobre la pared. Pudo notar inmediatamente la gruesa capa de kidoh que rodeaba la habitación, y se sorprendió cuando encontró una brecha en ella. Al apoyarse sobre el muro de piedra, la barrera se afinó y pudo detectar levemente la presencia de Orihime y de Retsu. Estaban solas.


Mundo Humano

– Creo que lo mejor es que eleves algún informe al Comandante para que no sospeche que Kaien desapareció. No tenemos que levantar ninguna sospecha, sino será más difícil actuar cuando lo encontremos – Uryu hablaba calmadamente. Había encendido un cigarrillo mientras esperaba que Rika sirviera té. Estaban todos en casa de Ichigo. Uryu, Renji, Orihime y Rika.

– ¿Estás diciéndome que debo mentir? – Renji no entendía lo que Uryu estaba pidiéndole. ¿Cómo pretendía que él, Capitán del Quinto Escuadrón, responsable de semejante misión, mintiera frente a toda la Corte? Uryu lo miró a los ojos directamente por unos segundos, luego retiró la vista y exhaló el humo.

– ¿Hay otra opción? Si dices que no hemos dado con Kaien, no será creíble. Hace más de veinticuatro horas que estás aquí. Ya deberías haber hecho contacto con él, o al menos deberías haber podido observarlo por unos cuantas horas. Además, tampoco creo conveniente que informes que Kurosaki ha recuperado la consciencia

– Eso es cierto – acotó Orihime, sentándose junto a Renji. El pelirrojo la miró. – Si dices algo como eso, mandarán a alguien del Cuarto Escuadrón a revisarlo o algo así. Deberías decir que todo sigue igual. Que no has hablado aún con Kaien porque no has encontrado la oportunidad y que Ichigo sigue en cama, inconsciente – Rika llegó con una bandeja con cuatro tazas humeantes. Sirvió el té a cada uno de ellos y se sentó junto a Uryu, frente a Renji y Orihime. Inmediatamente Uryu apagó el cigarro, que llevaba por la mitad.

– Entonces Abarai, por favor, escribe el informe y envíalo cuanto antes. No queremos más problemas de los que ya tenemos. Creo que debemos darle un tiempo a Kurosaki para que recupere su capacidad para hablar y nos cuente qué es lo que le dijo Kaien. Tengo la certeza de que él fue a verlo antes de marcharse al lugar donde está ahora