Hueco Mundo

Arenas

– Ulquiorra san, ahora te interrogaremos. Es rutinario, confiamos en que tú no has desobedecido ninguno de los acuerdos – dijo Ukitake, sonriendo. Ulquiorra no contestó. Guardó su mano derecha en el bolsillo. – ¿Dónde estabas cuando el Capitán Hitsugaya recibió el ataque?

– En mi habitación, dentro del palacio – contestó inmediatamente, mirando fijamente al Capitán. Toushiro estaba más lejos, analizando los resultados otorgados por la máquina.

– Fuiste notificado del ataque por la comisión que visitó Las Noches, por lo que leí en los informes. Pero, pudiste contactar al personal que trabaja en el Laboratorio de Control. ¿Con quiénes hablaste allí?

– Con el científico Nezumi y con su asistente, Kokoro – decidió no profundizar más allá. Tampoco estaba seguro de que ellos estuviesen diciendo la verdad. El gordo no era de fiar, y la niñata era demasiado extraña.

– Nezumi san – repitió con desconfianza Ukitake. Anotó unas palabras en los papeles que traía en las manos. – ¿Kokoro estuvo presente en la reunión con la Comisión? – levantó la vista y clavó sus ojos en los de Ulquiorra.

– Si

– Pero no dijo nada que pudiera servirnos, ¿verdad? – Ulquiorra asintió con la cabeza. – Muy bien, eso es todo. Por favor, alista a Orihime chan para que podamos interrogarla

– Ella no está en Hueco Mundo – aclaró con resentimiento Ulquiorra.

– Ya veo… Entonces mandaré a alguien por ella

Laboratorio, Las Noches

– ¿Dos seres? – la afirmación tan segura que Nezumi había hecho le provocó a Kaien un escalofrío que recorrió toda su espina dorsal.

– Exactamente – el científico calvó sus ojos en los de Kaien. – Tu alma es netamente shinigami. Eres humano, pero tu alma es shinigami. Algo o alguien hizo que su desarrollo se vea interferido por otro ser. Podría calificarlo como hollow, pero es más poderoso que eso – Kaien lo miraba atónito. De pronto recordó la figura humanoide y monstruosa de su sueño. ¿El gordo se referiría a ese ser? – Para que podamos hacer algo al respecto, deberíamos forzar tu poder. Por lo que noté en las pruebas, el invasor está alimentándose de tu reiatsu, por eso es que no podemos sentir absolutamente nada provenir de ti

– ¿Quieres decir que ese ser está comiéndose mi poder? – preguntó. Nezumi sonrió.

– Veo que comienzas a entender. Debo sacar tu alma de tu cuerpo, como primera medida. Con eso lograré saber si posees o no cadena del destino

– ¿Cadena del destino?

– No interesan los pormenores. Es hora de comenzar. ¿Estás listo? – en ese instante golpearon la puerta del laboratorio. Nezumi cambió su expresión por una de molestia absoluta. ¿Quién osaba interferir en su investigación? Se puso de pie y abrió levemente la puerta.

– Disculpe la molestia, Nezumi dono, pero es necesario que nos acompañe al laboratorio principal en el área shinigami. Hay algo que está interfiriendo nuestras señales y debería verlo – la voz temerosa de alguien al otro lado de la puerta logró sacar a Kaien de su transe y traerlo a la realidad.

– Está bien – Nezumi miró a Kaien. – Chico, volveré en unas cuantas horas. Descansa hasta entonces. Piénsalo, esta podría ser una oportunidad única de volverte tan poderoso como para ser capaz de encontrar a tu madre


Mundo Humano

Casa de los Kurosaki

Llovía intensamente. Rukia estaba junto a sus dos hijos esa noche. Estaba sola ya que Ichigo trabajaría hasta altas horas de la madrugada. Miró al pequeño Kaien, que sólo tenía cinco años, y sonrió. Dormía relajado y tranquilo. Rika miraba caricaturas en la televisión. Con sus nueve años era todo una señorita. Rukia permanecía sentada en el sillón de la sala, sosteniendo en su regazo la cabeza de Kaien, que recién se había dormido. No resistió el sueño.

Habían decidido mirar unas películas y comer palomitas mientras esperaban que Ichigo regrese de su trabajo. No tenían intensiones de que él solo se esforzara tanto. Rukia siempre insistía en que como Ichigo trabajaba fuera, ellos trabajarían en casa para que todo funcionase de maravilla.

Una alerta de reiatsu hollow alteró la serenidad del ambiente. Rika escuchó el celular y miró rápidamente a Rukia, quién sostuvo el aparato en sus manos y puso cara de pocos amigos.

¿Es un hollow poderosos, mamá? – preguntó la niña, acercándose a Rukia.

No. Creo que dejaré esto en manos de otro – sonrió y dejó el móvil sobre la mesa. Sabía que no estaba tranquila haciendo eso, pero no podía dejar a sus hijos solos. Un nuevo sonido, más insistente, se escuchó. Era el teléfono.

Hola – Rika contestó. – ¿Papi? – preguntó, algo confundida. – Si, aquí está. Ya te paso – le extendió el tubo a Rukia, que dejando cuidadosamente a Kaien sobre el sillón, se levantó y lo tomó.

¿Sucedió algo? – preguntó con preocupación. – No, no. Sólo fue un hollow común. No iré – hizo una breve pausa, arrugando su entrecejo. – ¿Cómo supiste? ¿Estás con Ishida san? Aja – otra pausa. – Está bien, nos veremos luego – colgó.

¿Papá está con Ishida san? – preguntó con curiosidad Rika. Rukia sonrió, pero no dejaba de sentirse preocupada. Desde que Ichigo había perdido sus poderes de shinigami y ella tomó la responsabilidad en la zona de Karakura, no podía sentirse segura. Todo el tiempo él quería saber qué y cómo hacía su deber. Eso la molestaba demasiado. Apretó su puño derecho.

Si, está con él. Seguramente no vendrá pronto, así que será mejor que nos vayamos a dormir – estaba segura de que iría con Uryu tras ese hollow. Por más que no pudiera verlos ni sentirlos, estaba segura que su voluntad por deshacerse de ellos y proteger a la gente iba más allá de sus posibilidades.

¿Podemos dormir en tu cama? – preguntó la niña con auténtica alegría.

¡Por supuesto!

– ¿Estás bien? – la voz de Uryu la sacó de su somnolencia. Lo miró con los ojos aún entrecerrados. Logró divisar a través de los cristales de los anteojos del hombre, que estaba muy cansado.

– Si – respondió escuetamente. – ¿Me quedé dormida? – preguntó inocentemente. El día había sido agotador, y aún no tenían noticias sobre Kaien.

– Eso parece – Uryu sonrió. – Será mejor que vayas a descansar. Yo continuaré vigilando

– ¿Crees que él vendrá? – Rika desvió su mirada hacia la mesa. Estaba sentada en el sillón de la sala, donde alguna vez su madre estuvo con Kaien en su regazo. Uryu se hallaba de pie, junto a la ventana.

– No lo creo. Tengo un mal presentimiento de todo esto

– Tienes razón – Rika se levantó y se acercó, parándose junto a Uryu, mirando directamente a través del cristal de la ventana. Afuera estaba oscuro.

– Creo que Ichigo puede saber dónde está

– Sabemos que el abuelo le dio esas fotografías y que luego desapareció, cerca del mediodía. Nadie en el hospital lo vio, pero eso no quita que pudiera haber estado allí – reflexionó Rika. Luego miró a Uryu, que había trasladado su mirada a ella. Se miraron unos momentos, en silencio. – Mamá… – comenzó a decir tímidamente al tiempo que apartaba la vista nuevamente hacia fuera, – hubiera actuado diferente – Uryu se sorprendió. – Ella jamás hubiera dejado que papá llegara a estos extremos. Nunca la vi perder la paciencia ni actuar desesperadamente. Ni siquiera cuando sucedió aquello – el quincy no podía articular palabra. – Yo estuve allí, yo vi sus ojos cuando nos protegió. A mí y a mi hermano – miró a Uryu otra vez. – Ella no tenía miedo, estaba segura de lo que hacía. Pero yo… yo no puedo ser así. No puedo, tengo… – sus ojos se llenaron de lágrimas. – Tengo miedo – giró y se aferró al pecho del hombre con fuerza. Él la abrazó.

– No tienes que tener miedo. Ichigo pronto estará aquí contigo – la atrajo más hacia él. – Y yo estaré aquí, siempre


Hueco Mundo

Cueva de Grimmjow

Luego de unos segundos, no pudo distinguir qué era lo que lo obligó a doblar sus rodillas y apoyarlas en la arena. Algo ahogó su respiración. Sólo fue un segundo, pero notó un poder aplastante. Dentro de la habitación había nacido un ser espeluznante y poderoso. Si ese era el poder del hijo de Ulquiorra, podía sentirse muy orgulloso. Pero sin embargo, luego de eso, reinaba la misma paz que antes.

Grimmjow se puso de pie y volvió a apoyar su espalda en el muro, concentrándose para volver a sentir lo que sucedía dentro de la habitación. Grande fue su sorpresa al notar que la barrera había sido quitada. Tres o cuatro minutos más tarde, Unohana salió de la habitación con un bulto envuelto de mala manera en gasas blancas. Caminó a través del pasillo vidriado e ingresó en la última de las puertas. Grimmjow estaba seguro de que esa abertura conectaba con el ala norte.

En ese momento, varios shinigamis del Cuarto Escuadrón vestidos con batas entraron en la habitación donde había parido Orihime momentos antes y detrás de ellos un muy agitado y extraño Ulquiorra, que se notaba había esquivado la guardia que le impedía el paso.

– Más tarde supe que el bebé había muerto – culminó su relato Grimmjow. Kokoro lo miraba atónita.

– ¿Dijeron que estaba muerto o estaba muerto realmente? – soltó sin pensar. Luego se dio cuenta de que no había sido prudente su pregunta. Grimmjow la miró mal.

– Contarte esto ha sido demasiado. Mejor vete – el ex Espada retiró la vista.

– ¿Qué naturaleza poseía el reiatsu del bebé?

– ¡Deja ya las preguntas! – gritó, iracundo.

– ¡Sólo quiero saberlo! – replicó Kokoro. – Necesito saberlo – aclaró más bajo. Grimmjow no contestó.

Arenas

– Terminamos con Ulquiorra, ¿quién será el siguiente, Hitsugaya kun? – preguntó Momo releyendo unas planillas.

– Creo que deberíamos llamar a Grimmjow – Momo, Ukitake y Kira lo miraron asombrados.

– ¿Tan pronto? Él es nuestro principal sospechoso, y aún quedan más por descartar

– Creo que deberíamos dejar a Hallibel para lo último, es imposible que ella lo haya hecho. El Gran Rey Cero de Ulquiorra es mucho más poderoso que el ataque que recibí – los miró a todos rápidamente. Luego volvió a los papeles.

– Iré por él – informó Izuru antes de retirarse con shumpo.

Se detuvo a unos cuantos metros del lugar donde se hallaba el reiatsu de Grimmjow. Era la entrada a una cueva pequeña y bastante oscura. Comenzó a avanzar y a sentir que el ex Espada no estaba solo. Otro reiatsu hollow lo acompañaba. No podía decir que era un hollow normal, sino más bien llevaba un poder parecido al de un arrancar del nivel de una espada. Pero se notaba restringido por algo. Tragó saliva y continuó su camino.

Al llegar a una especie de claro, logró divisar a los dos sujetos sentados a una mesa. Grimmjow lucía el mismo aspecto que antaño y su acompañante era una joven que aparentaba unos quince años humanos. Su cabello era rosado y una máscara cubría parte de su cabeza. Los miró, quedándose quieto a unos cuantos metros.

– ¡Qué sorpresa! – espetó Grimmjow con ironía en la voz. – ¿Tú eres…?

– Izuru Kira, Teniente del Tercer Escuadrón y miembro del Comité de Investigación. Estamos investigando el caso Hitsugaya

– ¡Ah! Pero que descortesía de mi parte… Adelante, Kira kun – continuó irónico, mirando directamente a Izuru. Kokoro mantuvo su postura seria, queriendo pasar desapercibida.

– Gracias, pero no puedo aceptar. Es necesario que me acompañe. Estamos haciendo unas pruebas de reiatsu a todos los implicados en el caso y usted es el siguiente en la lista – miró de reojo a Kokoro, intentando identificarla. Pero no recordaba haberla visto nunca antes.

– Ya veo… ¿Pretendes que yo vaya ahí donde está Ulqui chan haciéndose el buenito? – dijo con sorna. – ¿Qué quieren que diga? ¿Qué fui yo? Pues van por mal camino

– Por favor, colabore – insistió amablemente Kira, que se comenzaba a irritar con la actitud de Grimmjow. El ojiazul miró a Kokoro, que asintió con la cabeza. Ella tenía razón, era mejor hacer lo que el shinigami le estaba pidiendo y evitarse todos los problemas. No pretendía tener uno más en su lista.

– Está bien, iré


Mundo Humano

Hospital de Karakura

Ichigo había dormido bastante desde que Urahara lo había dejado solo. Era de noche, pero sus ojos estaban abiertos. La luz del pasillo entraba a la habitación a través de la pequeña ventana que tenía la puerta. Podía distinguir que algunas personas caminaban, yendo y viniendo por el pasillo. Necesitaba hacer algo porque quería decirles a todos, cuanto antes, que él sabía que Kaien estaba en Hueco Mundo.

Había estado practicando y logró mover levemente los dedos de los pies y de las manos. Siguió los consejos de Uryu y ya estaba acostumbrado a la luz artificial. Lo había comprobado cuando la enfermera entró a controlar su presión y su temperatura.

Su reiatsu se había estabilizado. Quería probar si era capaz de elevarlo lo suficiente como para que alguien en el exterior lo notara, pero no se había animado a hacerlo porque no tenía intensiones de que alguno notara que estaba practicando. La noche era cerrada y sin luna. Podía notarlo por la oscuridad que se asomaba por la ventana. Quiso sonreír y lo hizo. Era asombrosa la pronta recuperación de su capacidad para gesticular. Arrugó su ceño y luego lo relajó nuevamente. Cerró sus ojos. Aspiró aire, llenando totalmente sus pulmones. Sólo dos palabras separaban a sus amigos de la verdad. Sólo dos.

– Hueco… Mundo – dijo y sonrió, confiado.


Hola! ¿Qué tal? Quiero agradecer a todos los que leen y no dejan reviews, porque sé que son muchos. No sé por qué no dejan su comentario, puede ser por falta de tiempo, porque no les gusta para nada la historia, o simplemente por vergüenza o dejadez. Yo quiero animarlos a que me digan, aunque sea, que les está gustando... o que no, no sé.
Y a los que dejan su comentario, aunque no tengan cuenta y no les pueda responder. Sé que todos los que me dicen que están ahí lo hacen de onda y con ganas de seguir leyendo. Por eso me esfuerzo en escribir y publicar cuanto antes.

Realmente espero que la historia esté tomando el rumbo que esperan y no creo que la siga más allá del capítulo 50. Creo que para ese momento todo estará resuelto. ¡Es muy dificl mantener el suspenso que quiero cuando se está tan cerca de la verdad! Pero, en fin, ¡estoy dando lo mejor!

Muchísimas gracias, y como siempre, espero sus comentarios.

Besos, Mary