Hueco Mundo

Arenas

– Grimmjow Jaguerjacks – la voz de Toushiro denotaba una total y absoluta desconfianza. No tenía intensiones de estar cerca del ex Sexta Espada y menos sabiendo que era el mayor sospechoso de haber lanzado el ataque sobre él. Lo miraba intensamente, mostrando a propósito su molestia. Grimmjow no se quedaba atrás y lo retrucaba.

– El mismo. Creo que ustedes necesitaban mi ayuda en esta investigación. Aunque estoy en desacuerdo con esto – se mofaba de la supuesta amabilidad con la que estaba siendo tratado por los shinigamis, a sabiendas de que ninguno de los presentes estaba conforme con su presencia allí.

– Necesitamos que lance un cero sobre esa máquina – Grimmjow observó el aparato y soltó una estruendosa carcajada. El Capitán de la Décima División apretó los dientes, haciendo que rechinasen. El arrancar extendió el dedo índice de la mano izquierda y formó uno de sus más poderosos ceros, haciendo que se levantara una enorme nube de polvo. Dejó de reír y su expresión se volvió seria al extremo. – Gracias – dijo Toushiro. – Ahora debe ser un Gran Rey Cero – clavó sus ojos helados sobre los de Grimmjow, que le devolvió la misma mirada congelada.

– Como quieras – sonrió maniáticamente y elevó su reiatsu a niveles altísimos. La energía que se acumulaba en su dedo era tan grande que tuvo que abrir su mano para controlarla debidamente. Miró a todos los presentes con rabia, pero sin quitar su expresión confiada y burlesca. Lanzó el ataque sobre la máquina, provocando una explosión de tal magnitud que obligó a todos a cubrirse.

Habitación de Kokoro, Las Noches

No podía dejar de pensar en lo que Nezumi le había dicho. Además, estaba seguro de que esas presiones espirituales que había sentido hacía rato no eran normales. ¿Qué estaba sucediendo en ese lugar? Kokoro actuaba extraño cuando se trataba de relacionarse con los demás, incluso con el científico. Suponía que ella trabajaba para él, pero era más que evidente que su relación era mucho más estrecha que una laboral, se notaba en la forma en la que ella hablaba sobre él.

Se recostó en la cama, así como estaba, intentando relacionar sus sueños con lo que el gordo había dicho. Tal vez esa sombra humanoide era ese ser del que Nezumi había hablado. Pero tampoco podía creer así como así lo que el científico había dicho. A pesar que siempre hizo caso omiso a lo que Urahara y todos le decían, sabía perfectamente que Kisuke era un investigador y científico reconocido en la Sociedad de Almas y que nunca se había rendido respecto a su ausencia de reiatsu. Se sentó en la cama.

– Eso debe ser – dijo, convencido de que Kisuke seguramente sabía algo que lo comprometería demasiado o que Ichigo jamás hubiera aceptado. Luego volvió a recostarse, negando con la cabeza. – No – se dijo a sí mismo. No, desde luego que no. Si Urahara hubiera sospechado que él tenía dentro suyo dos seres, no hubiera dudado en utilizar alguno de sus artilugios para convencer a Rukia o a Ichigo de sacar el alma de Kaien de su cuerpo. Incluso podría haberlo intentado en los últimos cuatro años.

Se puso de lado sobre la cama y cerró sus ojos, adoptando posición fetal. No podría dormir, y tampoco quería hacerlo. Si volvía a tener ese extraño sueño era probable que continuase después del episodio en el que la mujer había abierto aquel agujero negro en su pecho. Abrió los ojos con sorpresa. ¡Un agujero en el pecho! ¿Podría ser un agujero de hollow? Había visto a Kokoro, pero ningún otro. Tampoco era que había prestado demasiada atención. Volvió a cerrar los ojos.


Mundo Humano

– ¡Perdón por llegar tarde! – se excusó Orihime entrando rápidamente en la habitación de Ichigo, donde los demás, Uryu, Rika, Urahara y Renji, la esperaban hacían unos minutos para retomar la conversación que habían dejado inconclusa. Todos la miraron.

– No hay cuidado, Inoue san – pronunció Kisuke. – Recién entramos en la habitación – Hime miró a Ichigo, que mantenía sus ojos fijos en Rika. Habían levantado la cama, para que él adoptase una mejor posición. La enfermera había puesto varias almohadas detrás de la espalda y la cabeza de Ichigo, así podría ver mejor a sus visitas.

– He enviado, como quedamos, el primer informe al Comandante General. No di detalles sobre la desaparición de Kaien ni sobre la recuperación de Ichigo. Lo mejor es que ellos desconozcan estos hechos hasta que tengamos certezas sobre el paradero de Kaien – contó Renji.

– Aún no hemos contactado con Kaien – comenzó a decir Uryu. Luego miró a Ichigo, que mantenía sus ojos en su hija. Había cambiado bastante. La recordaba más baja y con menos carácter. Desvió lentamente su mirada a su amigo. Él se notaba cansado y angustiado. Se miraron intensamente por varios segundos. Todos los presentes estaban en absoluto silencio. – Necesitamos saber si Kaien estuvo aquí – Ichigo asintió levemente con la cabeza. Quería evitar movimientos bruscos, temeroso de cansarse y luego no poder hablar. – Entonces podemos suponer que te dijo que se marcharía – Ichigo volvió a asentir. – ¿Dónde fue?

– ¿Cómo podrá decírnoslo? – preguntó Renji, incrédulo de que Ichigo pudiese hablar. El día anterior apenas si pudo soltar unos cuantos gemidos, ¿y ahora pretendía que hablara?

– Hueco – la voz de Ichigo era suave y arenosa. Todos lo miraron, él entrecerró los ojos. – Mundo

– ¿Hueco Mundo? – preguntó sorprendida Orihime. – Es… imposible – no podía salir de su asombro.

– ¿Dices que él te dijo que iría a Hueco Mundo? – quiso recalcar Uryu. Ichigo asintió, abriendo los ojos. – Pero es improbable que él siquiera sepa sobre Hueco Mundo – reflexionó en voz alta.

– No – Orihme elevó la voz de pronto, en un momento de lucidez. – ¡Él pudo verme aun cuando traía mi pulsera puesta! – gritó.

– ¿Pulsera? – preguntó curioso Kisuke, que hasta ese momento sólo había escuchado.

– Es un objeto que impide que los humanos me vean. Sólo los habitantes de Hueco Mundo, o sea los hollows, pueden verme y notar mi presencia cuando la llevo puesta. La diseñó Aizen – miraba fijamente a Urahara.

– ¿Es el objeto que te dio cuando mandó a Ulquiorra para que te secuestrara? – inquirió Uryu.

– Si

– Entonces, es probable que él… – Renji miró a Ichigo. ¿Era probable que él hubiera tenido contacto con alguien de Hueco Mundo?

– Hollow – dijo Ichigo, con la misma voz casi inaudible.

– ¿Tuvo contacto con un hollow? – Uryu preguntó reafirmando. Ichigo asintió. – ¿Y ese hollow se lo llevó a Hueco Mundo? – nuevamente asintió. – Pero, ¿cómo habrá logrado convencerlo de eso? – el quincy miró a los demás.

– Rukia – soltó Ichigo, en un último suspiro. Sentía que sus fuerzas mermaban y que no podría tener los ojos abiertos mucho más.

– ¿Rukia? – preguntó Renji. – ¿Qué relación hay entre ese hollow, Hueco Mundo y Rukia? – Uryu clavó su mirada en Renji, que se encogió de hombros. Debía guardarse las preguntas para más tarde, y más si se trataba de Rukia. Tragó saliva.

– Descansa – pronunció el de anteojos. Ichigo cerró sus ojos, para darle a entender a su amigo que estaba exhausto. – Más tarde regresaré – le dijo y se puso de pie. Miró a todos.


Hueco Mundo

Habitación de Kokoro

Una risa maniática era lo único que oía. Estaba oscuro. Se hallaba en un lugar estrecho, pues podía sentir que sus brazos rozaban las paredes. Había una brisa helada, que parecía querer roerle la piel. Cuando se dio cuenta, había llevado su mano derecha a su pecho. Y allí estaba el agujero que la mujer había abierto antes. Apretó los dientes, se había quedado dormido.

El viento provenía de adelante. De pronto recordó un pasillo largo y oscuro en sus sueños anteriores. Quizá era el mismo sitio. Caminó lento y confiado en la dirección desde donde venía el aire y halló una luz a lo lejos. Quitó la mano del pecho.

¿Quién está ahí? – dijo. Estaba seguro de que la mujer estaba cerca, y no tenía miedo de que fuese la bestia. La risa continuaba, a lo lejos. Nadie contestó. Caminó acercándose a la luz, que se hacía cada vez más intensa y grande.

Kaien – la voz femenina que siempre escuchaba se hizo presente otra vez. Parecía estar encerrada o detrás de una pared. Estaba cada vez más convencido que se hallaba entrando a la zona iluminada por la luz.

¡Estoy aquí! – gritó, acelerando el paso. La zona donde estaba el agujero comenzó a darle puntadas. Llevó nuevamente su mano al lugar, como si así evitara el dolor.

Kaien, ven, rápido – rogó la mujer, que parecía estar llorando. Él corrió.

Al llegar a la luz, entró en ella sin pensarlo. Cuando abrió los ojos, estaba en el mismo desierto de antes, el desierto de Hueco Mundo. Dejó caer la mano a un lado. Tenía la boca seca. Frente a él estaba la mujer, arrodillada en el suelo, con su capa negra cubriéndole el cuerpo. La cabeza estaba descubierta y su cabello blanco ondeaba con la brisa fría que aún se sentía.

¿Quién eres? – preguntó Kaien, cansado de andarse con vueltas. Ya no soportaba más el misterio alrededor de su poder, y si esa mujer tenía que ver con ello, no podía desaprovechar esa oportunidad. Estaba seguro que ella había movido sus labios, pero no pudo escucharla. – Dilo, por favor – rogó. Ella lo miró, con lágrimas en sus ojos. Repitió su nombre, pero Kaien no escuchó.

Aún no estás listo – dijo ella, con resignación.

¡¿Qué debo hacer? – gritó, ofuscado, dejándose caer sobre las rodillas en la arena. Ella lo miró, mostrándole toda la seguridad que necesitaba.

Creer

Kokoro había entrado sigilosamente en la habitación. Había algo distinto en Kaien. No podía identificar qué era, pero ella se había dado cuenta de que él estaba en su habitación desde antes de llegar. Lo miraba intensamente, queriendo descifrar qué era lo que le llamaba tanto la atención. Era un humano, un simple humano.

Se acercó a la cama y se arrodilló junto a la cabecera. Lo observaba. Había algo en el humano que la atrapaba. Él se movió levemente, asustándola. Seguramente estaba teniendo algún sueño. Acercó su mano derecha al cabello naranja de Kaien y lo rozó apenas. En ese instante abrió sus ojos, irritados y cansados. Allí estaba ella, mirándolo. Escrutándolo con sus ojos grises y enormes. Se mostraba seria. Sus facciones parecían realmente humanas. Se perdió en ella como si aún continuara soñando. Llevó su mano izquierda a la mano que Kokoro sostenía sobre la cabeza de él y la tomó con suavidad y firmeza al mismo tiempo. La piel de la chica era suave y cálida, como la de cualquier humana. Pero ella no era humana, era hollow.

– Yo creo – dijo, pensando en lo que la mujer de su sueño le dijo. – Yo creo en ti – la acercó, tirando de su mano. Se miraban intensamente. Kokoro podía sentir la respiración entrecortada de Kaien sobre su rostro. Estaba seguro que algo lo perturbaba, su corazón latía con fuerza y rapidez. Ella estaba calma. – Tú eres real – afirmó, con una voz apenas audible. – Creeré – la besó.

Arenas

La nube de polvo cedió. Gimmjow permanecía en la misma posición con la que había lanzado el Gran Rey Cero. Tenía los ojos cerrados y una sonrisa socarrona en los labios. Los shinigamis se repusieron del impacto y volvieron a sus posiciones. Toushiro de acercó al ex Espada.

– Eso fue todo. El Capitán Ukitake procederá a hacerle el interrogatorio – pronunció con desinterés, sin mirar a Grimmjow. El peliazul no dijo nada, sólo bajó la mano y la introdujo en su bolsillo. El Capitán de la diez volteó.

– Yo no le daría la espalda a mis rivales, Capitán san – soltó. – Después se queja de que lo atacan a quemarropa… – no pudo evitar decir algo así. Apretó su puño derecho dentro del bolsillo. Había sido demasiado impulsivo. Toushiro no dijo nada, ni siquiera detuvo su paso.

– Gimmjow san – llamó su atención Juushiro. – ¿Podemos comenzar con las preguntas? – preguntó, queriendo enfriar el ambiente. Grimmjow lo miró, serio. – Muy bien


Mundo Humano, casa de los Kurosaki

– Iré yo – pronunció Renji, con auténtica preocupación.

– De ninguna manera – refutó Kisuke. – Lo correcto es que vaya Inoue san. Ella vive allí y nadie sospechará si investiga acerca del paradero de Kaien. Es muy difícil dar con él debido a que no posee reiatsu ni presencia alguna, así que lo mejor es que seamos cautelosos

– Urahara san tiene razón – Uryu miró a Renji a los ojos, notando su ansiedad. – Lo mejor es continuar sin llamar la atención de la Sociedad de Almas. Si tú, siendo un Capitán, ingresa en Hueco Mundo, inmediatamente lo notarán y comenzarán las preguntas. No puedes mentir allí, menos sabiendo lo que acaba de contarnos Inoue san sobre la investigación del Comité por el ataque a Hitsugaya

– Tienen razón, me precipité – se disculpó Renji.

– Está bien, iré. Encontraré a Kaien y lo traeré de regreso. Le explicaré lo que está sucediendo e intentaré pasar desapercibida. El Comité estará ocupado con los sospechosos y es probable que quieran interrogarme a mí también. Me presentaré antes de que me busquen y esa será mi excusa con Ulquiorra – Uryu la miró atónito. Ella jamás nombraba al ex Espada frente a ellos. Hime, habiendo notado la reacción del quincy, apartó la vista. No debió haber dicho eso. – Partiré de inmediato


Hola! Cómo están? Tengo un agradecimiento especial para todos los que me dejaron review en los capítulos anteriores y además, para todos aquellos que aunque no dejaron mensaje pusieron la historia en favoritos y/o en alerta. ¡Muchas gracias!
Aprovecho la ocasión para preguntarles acerca de su percepción sobre la relación entre Kokoro y Kaien. ¿Les agrada esa atracción extraña? ¿O preferirían otra cosa?
Con respecto a la reacción de Orihime en la última parte: sé que decir lo que dijo y reflexionar así no es propio de el personaje, pero recuerden la vida que llevó en esta historia. No fue fácil para ella todo lo que le sucedió. Además, haciéndose cargo de Hueco Mundo pudo madurar y ver las cosas de otra forma.

En fin, espero sus comentarios! Besos!