¡Hola! Perdón por el parate! Algunas complicaciones y una muy grave desmotivación y ausencia de imaginación xD Pero bueno, me senté y saqué este capítulo.
Fue gracias al rev de neko dani que me sacó de mi transe y me trajo por un momento a la realidad de esta historia. Espero que no te resulte pesado esta vez! Avanzar en "lo de Ichigo" es algo complicado, pero está en mis planes próximos.
Gracias a todos los que leen: a los que dejan revs Emo Romántica 03, Chi002, pbdbgt, Viesna, gabi, y a todos los otros que no menciono aquí porque no los recuerdo ahora (perdón U.U). También gracias a los que leen y no dejan comentarios, que sé que son muchos. Me encantaría que si lo hagan y que me den ideas de cómo les gustaría que terminara esta historia. Sobre todo qué piensan ustedes sobre el paradero de Rukia (cuando terminen este capítulo será todo un poco más claro, sólo un poco). Espero ansiosa sus comentarios.
Y muchas gracias por todo, sobre todo hoy especialmente a todas las chicas del "Fan's UlquiHime en Español" del face que me aguantan y siguen esta historia. Les agradezco mucho su colaboración y el aguante. Gracias! Y aguante el UlquiHime!
¡Arriba Bleach!
Mundo Humano
El edificio caía hecho pedazos frente a los incrédulos ojos de Ichigo. Sabía, tenía la seguridad, que la explosión la había causado un hollow. Pero no podía sentir nada, no podía siquiera ver absolutamente ningún cambio. Miró rápidamente los alrededores, notando varias personas histéricas gritando y corriendo hacia la dirección por la que él venía. No dudaron en llevárselo por delante varias veces, e incluso insultarle.
Estaba desesperado. Tenía un mal presentimiento sobre aquel escándalo. Cuando llegó al frente del edificio, todo estaba en calma. Sólo se oía la lluvia que parecía haberse ensañado con él esa noche y unas sirenas acercándose. Apretó sus puños.
– ¡Rukia! – gritó, ofuscado. Luego escuchó unos gritos. Eran niños. Abrió los ojos con sorpresa. Corrió. – ¡Rika! – llamó a su hija con todas sus fuerzas, al verla sosteniendo a su hermano con fuerza. Rukia los abrazaba a ambos, con mucho temor. Estaban empapados y sucios. Se acercó rápidamente. Rukia lo miró con lágrimas en los ojos.
– Cuando me miró a los ojos supe que no era ella – Renji miró a Ichigo con sorpresa. ¿De dónde había salido esa frase? No dijo nada. – Era la gikongan – el pelinaranja suspiró cansado. Le estaba costando demasiado sostener esa conversación, pero necesitaba hablar con Renji. – Me miró. Lloraba
– Rukia sama – dijo el alma que ocupaba el cuerpo de Rukia. – Ella... – las lágrimas caían de sus ojos. Eran incontrolables. Rika lloraba desconsoladamente y Kaien estaba quieto y callado, apoyando su frente en el pecho de su hermana. Ichigo se agachó junto a ellos.
– ¿Qué fue lo que sucedió? – preguntó. No entendía lo que pasaba. Rika lo miró. La mirada de la niña mostraba dolor y tristeza.
– Mamá – Rika apenas si podía hablar. – El hollow – Ichigo no podía entender lo que había sucedido. ¿Por qué estaban tan asustados?
– Calma – dijo él con tranquilidad, intentando calmarse también él mismo. – ¿Qué sucedió?
– Kaien salió corriendo y mamá... ¡El hollow la mató! – gritó Rika, entrando en el llanto desconsolado nuevamente.
– Yo no podía creerlo. ¿Cómo un hollow podría matar a Rukia? No entraba dentro de mis posibilidades. Pero
– El hollow se había llevado el alma de Rukia, lo se – completó Renji, notando la angustia que se había atragantado en el pecho de Ichigo. Él mismo podía sentir cómo aquellos recuerdos dolorosos querían salir y ser contados.
– El hollow se comió el alma de Rukia en vez del alma de Kaien – Renji lo miró sorprendido. – Ahora lo sé
– ¿Qué? Pero si Kaien no tiene reiatsu – contestó incrédulo.
– No tiene uno que podamos sentir nosotros
Hueco Mundo
Arenas
– ¿Qué es ese reiatsu? – preguntó Ukitake más para si mismo que para Orihime.
– No lo sé – la mujer tragó saliva. ¿Podría ser ese extraño reiatsu el verdadero poder de Kaien? Lo que sentía no lo había sentido nunca antes. No era hollow, ni shinigami, ni nada parecido a eso. Ni siquiera se parecía al reiatsu de Ichigo.
– Hallibel san – la llamó el Capitán del la Treceava. – ¿Reconoces esa energía espiritual? – Hallibel se concentró un momento.
– No. Jamás había sentido algo como esto – afirmó con sinceridad.
– Viene desde Las Noches, será mejor que vayamos – dijo casi ordenando Toushiro.
– Será mejor que vaya primero, no sabemos quién es el portador de semejante poder y además la sed de sangre es intimidante – objetó Hallibel. Tenía un mal presentimiento sobre ese poderoso reiatsu. ¿Quién podría haberse infiltrado al palacio sin que nadie lo notara?
Habitación de Kokoro
– ¿Kuroshi? – preguntó curiosa Kokoro, casi sin poder reaccionar debido a la cantidad de reiatsu liberado desde el cuerpo de Kaien. Él sonrió con satisfacción.
– ¿Pensabas que este inútil podría liberar por si mismo su zampakutoh? Eso es imposible – se relamió con lujuria. – Pero parece que no es un idiota a la hora de fijarse en las mujeres – las pupilas del chico estaban dilatadas y su esclerótica derecha comenzaba a tornarse negra.
– Hablas demasiado – dijo Kokoro entrando en razones. Definitivamente ese sujeto no era Kaien, sino alguien que habitaba su interior y estaba tomando el control de su cuerpo. Debía hacer algo con urgencia o todo el mundo descubriría que ellos estaban allí. No quería llamar demasiado la atención, así que decidió no liberar su katana hasta que fuera extremadamente necesario. Desenvainó y adoptó posición defensiva. Kuroshi rió.
– Es gracioso verte en esa posición. Parece como si pudieras hacer algo frente a mi – dijo con sorna. – ¿Acaso tienes algún secreto que no me has contado? – la provocó. Ella apretó los dientes. Kuroshi tomó con fuerza la zampakutoh y, usando sonido, se colocó detrás de Kokoro, apoyando el filo de Sabaku sobre el cuello de la arrancar. – ¿Lo ves? – se acercó más al cabello de ella, que podía sentir la respiración del cuerpo de Kaien sobre su cabeza. – No puedes hacer nada
Kokoro no dejó que terminara la frase. Tomó con una fuerza descomunal el brazo de Kaien y lo apartó con violencia, pudiendo liberarse. Giró y apuntó con la punta de su katana a la garganta del chico. Lo miraba iracunda. Estaba insegura respeco de qué hacer. ¿Cómo lograría que Kaien despertara de eso? ¿Acaso estaba teniendo una lucha interior?
La mano de Kuroshi presionaba su cuello con firmeza, pero dejaba intencionalmente que respire con normalidad. Se miraban intensamente, como jugando una apuesta de resistencia. Ninguno de los dos pestaneaba.
– Suéltame – inquirió Kaien. Kuroshi sonrió.
– ¿Qué? ¿Quieres que te suelte? ¿Y qué ganarás con eso? Estás acabado, niño – le dijo burlándose.
– Suéltame – repitió Kaien, apretando los dientes. Tomó la katana e hizo un rápido movimiento, logrando lastimar el brazo de Kuroski. Si bien era una masa oscura, era denso y notó un cambio en su estructura al deslizar el filo de la espada sobre él. La reacción del monstruo fue inmediata y retiró el brazo, alejándose.
– Por lo visto podrás hacerme algún daño. La pregunta es: ¿cuánto durarás?
Pasillos de palacio
Orihime se había separado del grupo. Corrió rápidamente dentro de Las Noches para avisar a Ulquiorra sobre lo que estaba sucediendo. El reiatsu se hacía más intenso conforme se acercaba a los aposentos, pero lo ignoró. Primero debía saber qué pensaba su pareja respecto de lo que pasaba. Entró en la habitación con premura, pero para su sorpresa él no estaba allí.
Giró sobre sus pasos y caminó rápidamente intentando concentrarse para encontrar la presencia de Ulquiorra, pero no lograba hacerlo. El ambiente se tornaba cada vez más denso y el nuevo reiatsu se mezclaba con el de todos. Suspiró hondamente y continuó. Estaba casi segura de que el ex Espada se habría dirigido al lugar desde donde provenía el reiatsu.
Al atravesar la puerta que daba con el laboratorio subterráneo, notó la figura de Ulquiorra doblando al final del pasillo. Agilizó el paso y lo alcanzó. Él se detuvo.
– Vete – le dijo, casi ordenando. – Este reiatsu pertenece a alguien poderoso, será mejor que permanezcas a resguardo – no giró a verla.
– Creo que este poder es de Kurosaki kun – dubitativa. No podía estar segura, pero era un presentimiento. No había informes sobre nadie que hubiera entrado en Hueco Mundo y menos que tuviese semejante poder. Los únicos que sabían de la presencia de Kaien allí eran ella, Ulquiorra y el hollow que se lo llevó.
– ¿El hijo de aquel humano? – giró para verla y clavó sus ojos verdes en los de ella. La penumbra del pasillo dificultaba que pudiera notar la expresión que ella traía. – ¿No dijiste que él no tenía reiatsu?
– Vamos – dijo y pasó de él.
Habitación de Kokoro
La situación de había complicado. Kuroshi acorralaba a Kokoro que se rehusaba a liberar su resurrección. Si lo hacía se delataría frente a los shinigamis y a los demás arrancars y no quería ni debía hacerlo.
– ¿Qué sucede, niña? ¿Tienes miedo? – dijo aquel ser queriendo intimidarla. No paraba de hacerle preguntas inquisitivas. Ella no contestaba, sólo intentaba mantener su posición defensiva luego de recibir ataque tras ataque. – ¿Te rindes tan rápido? – preguntó con ironía. – Creo que lo mejor será que te mate, para ver cómo reacciona mi compañero – levantó su zampakutoh e instantáneamente apareció delante de Kokoro que no pudo reaccionar y recibió un corte profundo desde el hombro izquierdo hasta la cadera derecha. Él sonrió y se retiró unos pasos. La arrancar cayó de rodillas al suelo con sus ojos muy abiertos. – Ahora lo ves, no podías contra mi. Eres necia, si hubieses liberado estoy seguro que no te hubiera pasado esto – limpió con la mano la hoja de la espada, que estaba cubierta de sangre. – Ahora tendré que termiar esto – se puso serio y la apuntó. – Para algo liberé a Sabaku Saru – sonrió maniáticamente.
Se acercó lentamente a Kokoro sin dejar de apuntarla. Levantó su cabeza, desde la barbilla, con la punta de la katana y la obligó a mirarlo a los ojos. Fue en ese momento cuando ella vio que ambos estaban amarillos, el derecho con la esclerótica negra y el otro blanca.
– Kaien – dijo en un susurro, – no – continuó, como súplica. Su visión era borrosa y la sangre brotaba de la herida descomunalmente. Kuroshi rió frenéticamente, levantando su zampakutoh.
– Adios, Kokoro – bajó con fuerza la espada, pero una mano se interpuso entre ésta y la chica. Tomó la hoja con suavidad y la retiró hacia un costado. Kuroshi, absolutamente molesto, miró ofuscado a aquel que lo había interrumpido. Unos ojos verdes lo esperaban inapacibles.
– ¿Quién eres? – dijo Ulquiorra gravemente, confirmando que efectivamente ese reiatsu era emanado desde el cuerpo del hijo de Kurosaki. Pero estaba seguro que ese no era su poder. Observó con cuidado la zampakutoh, revelando que era shinigami.
– La pregunta correcta es quién mierda eres tú, arrancar – dijo con bronca. ¿Quién se creía que era? ¿Qué pretendía hacer sosteniendo su zampakutoh con su mano desnuda? – ¡No me subestimes! ¡Hijo de puta! – gritó, atacando a Ulquiorra frenéticamente. Cada movimiento era detenido por el ex Espada con su mano derecha, sin ninguna dificultad. – ¡Ah! – gritó impotente Kuroshi, liberando aún más reiatsu. La estructura del techo y de una de las paredes comenzaba a ceder. Ulquiorra miró a Orihime, que observaba desde la puerta e inmediatamente ella se acercó a Kokoro y la tomó como pudo entre sus brazos, casi arrastrándola a la salida.
Un nuevo gritó seguido de otra oleada de poder logró hacer que el edificio se resquebrajara y cediera a la presión. Ulquiorra tuvo que cubrir sus ojos debido al viento provocado por Kuroshi, que también logró que saltara hacia atrás para evitar ser golpeado por una biga que cayó desde el techo. El polvo no dejaba ver nada. Después de unos segundos, Ulquiorra notó que se encontraban bajo el cielo nocturno de Hueco Mundo, con varios escombros de las paredes de Las Noches destruídos y esparcidos por la arena.
