¡Hola a todos! ¿Qué tal? ¿Ansiosos por leer el capítulo? (Lo dudo xD) En fin, acá está el capítulo 39. Las cosas se complican...
Agradezco a todos los que dejan reviews y sé que hay muchos otros que leen y no comentan. ¡Les pido que si lo hagan, porfi! Es importante para un escritor que alimenten su imaginación y ¡lo único que come es comentarios!
neko dani: con respecto a tus ideas para la historia, las tendré en cuenta, lo prometo. Aún estoy pensando qué hacer con Rukia e Ichigo. Son los personajes principales, pero hasta ahora ha habido demasiado poco sobre ellos (ya me lo han recalamado...). El problema es que es dificil cambiar una idea central que ya estaba pensada así. Pero lo haré, pensaré en algo más. Me alegro que te haya gustado el capítulo anterior y espero que este te guste más. ¡Gracias!
Chi002: Si Kokoro es o no es la hija de Ulquiorra y Orihime quedará pronto revelado. Hay que ser pacientes. Varios piensan que si, pero voy a ser mala y diré "ni si ni no". ¡Gracias por la inspiración! Nos leemos pronto!
pbdbgt: No hay cuidado. No me molesta que no logueen, sólo que no puedo contestarles los comentarios y me gusta hacerlo. ¡Ulquiorra es tan guay! Me encanta ponerlo todo el tiempo en escena, pero a estas alturas es complicado toda la historia. Espero que me quede bien lo que estoy pensando hacer. Y si, aparentemente Rukia murió en ese momento. Veremos qué sucede después.
Ahora si, que lo disfruten! Mary
Hueco Mundo
Sabía que alguien la había cargado en brazos y que la llevaba rápidamente hacia algún lugar. También se sentía un poco aliviada gracias a que se estaba alejando del sitio donde estaba Kaien y su presión espiritual comenzaba a dejarla respirar. Le dolía considerablemente el hombro y el abdomen y podía sentirse mojada en varias partes de su cuerpo.
No recordaba qué era lo que había sucedido después de que el monstruo que controlaba a Kaien la atacara. Estaba segura de que le había hecho daño, pero no sabía qué tan grave había sido este. Luego todo se volvía borroso. Se sentía bien estando en los brazos de esa persona que la cargaba y hacía mucho esfuerzo por abrir los ojos y reconocerla. ¿Quién sería? ¿Podría ser alguien de Las Noches? El perfume era femenino. Tal vez Hallibel había intervenido en la pelea y la estaba llevando a la enfermería. Suspiró y un leve gemido se exteriorizó. La mujer que la llevaba apresuró el paso.
Llegaron a una habitación que olía de una forma muy particular. El olor se coló en sus fosas nasales llevándola a tiempos remotos que no podía identificar, pero sabía que existían. ¿Dónde estaban? El lugar estaba en calma y no podía oir nada. Su salvadora la depositó en lo que supuso era una cama y desabrochó lo que quedaba de su chaqueta. Hizo un ruido de desaprobación y luego un calor inundó los sentidos de Kokoro. Una sensación extraña pero acogedora se apoderó de todo su ser. Sus dolores comenzaban a mermar y podía notar cómo sus fuerzas y reiatsu regresaban.
Después de varios minutos, el calor cesó y la mujer se sentó junto a ella. No se atrevió a abrir los ojos, esperando algunas palabras, que parecían no llegar nunca. Movió levemente su mano derecha y la mujer se acomodó en la cama.
– Supongo que tu eres Kokoro, una de las arrancar que trabaja en los laboratorios – dijo la mujer, que Kokoro no pudo identificar al inicio. – No entiendo qué hacías con Kaien – reflexionó Orihime en voz alta. Kokoro arrugó el ceño levemente, pero la mujer no lo notó ya que miraba un punto en le suelo de su habitación. La arrancar se concentró apenas para descubrir fácilmente que el reiatsu de su acompañante era humano. No tenía dudas de que era Orihime. – Espero te recuperes pronto, debo hacerte algunas preguntas – concluyó y atinó a levantarse, pero la mano de Kokoro la detuvo, tomándola suavemente por la muñeca. La joven abrió los ojos y los clavó en los de Orihime.
Se miraron intensamente. Un escalofrío recorrió la espina dorsal de la castaña. ¿Por qué mirar a esa niña la hacía sentirse de aquella forma? ¿Quién era esa mocosa? Sus ojos le recordaron instantáneamente a los de Ulquiorra. La forma en que la miraba, su inexpresión y su falta de afecto le produjeron una sensación extraña que nacía en sus entrañas y llegaba hasta su garganta, impidiéndole respirar con normalidad.
– ¿Qué quiere preguntarme, Orihime sama? – dijo Kokoro con su voz seca y apagada. No comprendía por qué esa extraña humana se la había llevado del lugar y no sólo eso, sino que le había curado las heridas. ¿Y quería hacerle preguntas? ¿Qué preguntas? ¿Sobre Kaien? Tragó saliva y continuó mirándola, sin pestanear.
– ¿Tu fuiste quien trajo a Kaien Kurosaki a Hueco Mundo? – preguntó Orihime sin miramientos. Kokoro se sorprendió por lo acertado de la pregunta, pero no mostró nada en el exterior.
– ¿Y si fuera así, qué? – contestó. Orihime arrugó el ceño y volvió a sentarse en la cama junto a la chica.
– Ese que te atacó no era Kaien. ¿Quién era? – insistió con sus preguntas excelentemente formuladas. ¿Acaso Orihime sabía sobre Kaien? ¿Sabría por qué Nezumi estaba tan interesado en él aún siendo un humano sin poderes? O al menos, sin poderes aparentes porque en ese momento estaba siendo controlado por algo o por alguien.
– Traje a Kaien a Hueco Mundo porque así me lo ordenaron. No sé quién es él – aclaró. – Y no tengo ni idea de quién es el que lo controla
– Entonces, ¿por qué estabas con él en esa habitación?
– Me encomendaron cuidarlo y eso estaba haciendo. Pero mientras dormía se puso así como lo vieron. No tengo nada que ver con él – insistió. No podía decirle nada a esa mujer. Orihime la miró calmadamente. La observaba. No podía evitar sentirse extraña con esa niña. Algo en ella le recordaba irremediablemente a Ulquiorra. Tal vez era su forma dura de hablar o sus fríos ojos.
– ¿Esa era tu habitación? – la pregunta hizo que Kokoro flaqueara en su mirada inexpresiva. ¿Cómo lograba esa mujer acertar en todo lo que le decía? Además, se sentía intimidada por ella. Tragó saliva.
– Desde que tengo uso de razón utilizo esa habitación del palacio para mi
– ¿Desde que tienes uso de razón? ¿Quieres decir desde que te convertiste en arrancar? – preguntó con auténtica curiosidad. No era normal que un hollow hablara de "uso de razón". Y definitivamente algo en esa chica no estaba bien.
– Siempre fui una arrancar – afirmó con seguridad. – Desde que nací – Orihime no entendía a qué se refería Kokoro.
– Así que estás aquí – una voz masculina las distrajo. Orihime se levantó de la cama, en alerta. Suspiró al ver aparecer desde la ventana la figura del dueño de aquella voz.
– Grimmjow – dijo la castaña. Pero el arrancar pasó de ella y se acercó a Kokoro, agachándose junto a ella.
– ¿Estás bien? – le preguntó. El tono que usaba Grimmjow llamó poderosamente la atención de Orihime, que dudó un momento en interrumpir.
– Si. Orihime sama me curó – dijo ella sin dejar de mirar al ex Espada. – El humano está fuera de si, algo lo controla. Me atacó y no pude hacer nada
– Comprendo – reflexionó Grimmjow. Era evidente que Kokoro no le diría nada frente a Orihime y que no había podido hacer nada porque no quizo revelar sus verdaderos poderes frente a los shinigamis. Se puso de pie. – Princesa – giró levemente su cabeza y ubicó a la humana con sus ojos, mirándola de reojo. – Gracias – concluyó.
– No fue nada – dijo por cortesía. No comprendía absulotamente nada de lo que estaba sucediendo. ¿Grimmjow conocía a esa arrancar? ¿Y desde cuándo él tenía algún tipo de sentimiento para con alguien? Quizo decir algo pero no pudo.
– Me la llevaré en cuanto pueda. Pero necesito que te quedes con ella hasta que me haya deshecho de la basura shinigami – dijo con asco.
– ¿Quieres que me quede con ella? No puedo – afirmó. Era imposible que ella se quedara allí. Debía hacer algo con Kaien.
– No te preocupes por el hijo de Kurosaki, yo me haré cargo de él. Además, está el principito allí – giró del todo. – ¿O no? – sus miradas se cruzaron.
– Ulquiorra está allí, pero los shinigamis querrán detenerlo por la fuerza. No saben que Kaien está aquí. Es más, nadie debería saberlo y ni siquiera tendría que estarlo. Alguien – miró a Kokoro con bronca – lo trajo y puso su vida en peligro – Grimmjow se acercó a Orihime y apoyó la mano derecha en su hombro izquierdo.
– Cuida de Kokoro. Vendré en cuanto Kurosaki esté a salvo y haya arreglado mis asuntos con los shinigamis. Que nadie la vea ni la toque, ¿comprendes? – la mirada de Grimmjow mostraba la preocupación que tenía. Orihime asintió con la cabeza. Sabía que el peliazul estaba hablando en serio.
Arenas
– ¡Hijo de puta! ¡Voy a matarte! – el grito se escuchó a kilómetros de distancia. Ulquiorra mantenía su tranquilidad habitual. El muchacho no era tan fuerte como parecía en un principio. Debía reconocer que el reiatsu era abrumador, pero el cuerpo humano del que se desprendía no estaba para nada entrenado. Incluso podía verse a simple vista el esfuerzo que hacía sólo para mantenerse en pie. Kuroshi continuaba atacando indiscriminadamente al ex Cuarto Espada sin contenerse en lo más mínimo. Pero cuánto más se acercaba a él, menos podía hacerle daño. – ¡¿Quién mierda eres tú? – continuó con sus insultos, a los que el ojiverde respondía simplemente con indiferencia.
– ¿Ulquiorra? – se preguntó Hallibel al llegar al lugar de los hechos. Todo estaba hecho una ruina. Parte de la pared de Las Noches estaba hecha añicos. Ulquiorra esquivaba fácilmente los ataques de un joven adolescente en apariencia humano con el cabello corto y alborotado de color naranja. – ¿Cabello naranja? – las dudas comenzaron a aparecer en la cabeza de la rubia. ¿Acaso podía ser Ichigo? No, de ninguna forma. Hacía años que él vivía en el mundo humano como un humano más tras haber perdido sus poderes. Además, después de la muerte de Rukia había caído en una depresión importante por lo que supuso que jamás lo volvería a ver. Y, definitivamente, ese no podía ser el reiatsu de Ichigo Kurosaki. Se acercó unos metros más, dejando que Ulquiorra la viese. – No lo lastimes – dijo en voz alta. – Están llegando los shinigamis, ellos lo sellarán con kidoh – afirmó con seguridad. Sus palabras fueron como órdenes para Ulquiorra, que continuó esquivando los ataques con facilidad. De todas formas no estaba en sus planes hacerle daño al niñato.
– ¿Qué es esto? – se sorprendió Ukitake al llegar al lugar. – ¿Kaien? – dijo, sin poder creer lo que estaba viendo. Su ahijado, transformado en alguien que no era él. Poseído por algún extraño poder que no se definía. No era hollow, ni shinigami. – Bakudoh 61, Rokujyou kourou – pronunció e inmediatamente las seis barras de luz azotaron el cuerpo de Kaien, dejándolo inmóvil.
– ¡Malditos shinigamis de mierda! ¡¿Quiénes se creen para hacerme esto? – Kuroshi estaba fuera de si. En ese instante llegaron los demás shinigamis, que se quedaron atónitos ante la presencia del humano. – ¡Y tú! ¡Imbécil! – llamó la atención de Ulquiorra, que sólo atinó a mirarlo de reojo. – ¡La puta humana que estaba contigo, se revolcaba con este crío en el mundo humano! – quizo cabrearlo, pero no lo consiguió. Hallibel miró a Ulquiorra, intentando calmar la situación, pero no fue necesario. El ex Espada pasó de Kuroshi y se acercó a Ukitake.
– No hice más que llegar y me comenzó a atacar. Está fuera de si. No es fuerte, y menos peligroso. Manténganlo bajo vigilancia. Avisaré al laboratorio
– Ulquiorra san, gracias. Pero me haré cargo de ahora en adelante. Este niño es Kaien Kurosaki, mi ahijado. Sería de mucha utilidad que avises a Urahara san sobre esto. Él podrá colaborar conmigo. Y – Ukitake miró a Ulquiorra inquisitivamente – no avises a los laboratorios de Hueco Mundo, por favor – el hollow asintió con la cabeza.
Karakura
– ¡Ichigo! – Uryu entró en la habitación, gritando, acto que alertó por demás a Renji y sorprendió a Ichigo. – ¡Tenemos novedades desde Hueco Mundo! – estaba agitado y se notaba muy sorprendido. Descansó un momento y continuó. – Ulquiorra avisó a Urahara que Kaien fue encontrado en Las Noches
– ¿En Las Noches? – preguntó Renji sin comprender demasiado lo que estaba diciendo su compañero. Que haya sido llevado a Hueco Mundo podía ser, pero ¿a Las Noches? Era demasiado extraño.
– Continua – pidió Ichigo, adivinando que eso no era todo. Si Ulquiorra había tomado parte en el asunto era sabido que a Orihime se le había ido de las manos.
– Está fuera de si. No saben cuál es el diagnóstico de la situación, pero Urahara saldrá en cuanto tenga los preparativos hechos – se irguió. – Iré y lo traeré de vuelta – miró a Renji antes de que dijera algo. – Abarai, quédate con Kurosaki. No puedes venir, te delatarías – Ichigo los miró un momento a ambos. Llevó su mano derecha a las sábanas que lo cubrían y las retiró. Los dos hombres no dijeron absolutamente nada. Bajó lentamente sus piernas y se puso de pie. Abrió su mesa de luz y sacó un pequeño objeto.
– Ambos se quedan aquí – dijo. – Ishida, cuida de Rika – lo miró profundamente. – Renji, gracias – aspiró y apoyó aquella vieja insignia sobre su pecho.
¿Y? ¿Les gustó? ¿Qué me dicen de Ichigo? ¿Podrá salir de su cuerpo como pretende? ¡¿Qué hará, por Dios?
Kokoro y Orihime me quedó algo raro... Y pronto seguirá esa conversación, jejejeje.
Gracias por los reviews que van a dejar, nos leemos!
