¡Hola! Antes que nada quiero disculparme por la demora.
Luego de eso, hacerles saber que esta historia cada vez me apasiona más. Y por eso es que intento hacerla interesante y compleja. Con la dedicación y el detalle que merece. Espero que ustedes comprendan que hacer esto demanda mucho tiempo y es por eso la demora.
Ahora responderé los reviews:
desesperada12: Gracias! Para subir una hitoria primero tienes que ir a "Doc Manager (Upload)" y subir el documento que contine la historia o el primer capítulo. Hacer clic en "examinar", buscarlo en tu pc y darle al aceptar. Elegir un nombre y hacer clic en "Submit document". Después ir a "Publish"/"New Story". Ahí, te envía a leer la "Guidelines". Clic allí. Debajo de la siguiente página hay un "Aceptar" y luego te envía nuevamente a New Story. Seleccionas todo sobre la historia que quieres subir (categoría, nombre, serie a la que pertenece, personajes, etc.) y eliges el archivo que contiene el capítulo, el cual subiste anteriormente. Y listo. Después, para corregir o seguir agregando capítulos vas a "Publish/Manage Stories" y seleccionas la historia. ¡Listo! Espero haberte sido de ayuda.
pbdbgt: Rukia, Rukia, Rukia... ¿Y qué estaría haciendo en Hueco Mundo durante diez años? No sé si los arrancars pueden tener hijos, pero nunca se dijo que no, así que supuse que si.
neko dani: Este es más raro que el anterior y deja con más dudas... Gracias por seguir la historia!
Emo Romantica 03: El control de Kaien será difícil. ¿Cómo te sentirá con una fuerza descomunal como la de Ichigo apareciendo por primera vez, toda junta, recién a los quince años? Urahara no sabe nada sobre nada. Ni sobre los poderes de Kaien ni sobre Rukia, lo que si sabe es mucho sobre técnicas y artilugios shinigamis, por eso que -creo- Ukitake lo mandó a llamar. Además, él conoce el misterio de Kaien desde antes de que nazca y se supone que estudió su ausencia de reiatsu. Y te llevarás una sorpresita con Ulquiorra en este capítulo. Besos!
Chi002: Me alegra que si estés ansiosa por más! Aquí hay más xD Tarde pero seguro.
Hueco Mundo
No podía evitar sentirse incómodo. Su razón le decía que esa extraña sensación era ridícula. No podía identificar qué sentimiento era. Pensaba todo el tiempo en Orihime, como si ella estuviese en peligro o le estuviera sucediendo algo malo. Además, la imagen de ella llevándose a Kokoro ensangrentada atormentaba su confundida mente a cada momento desde que las vio salir de la habitación en los laboratorios.
Había estado hablando con el Capitán Ukitake, pero no había podido saciar su curiosidad por saber quién era realmente ese humano hijo de Kurosaki. Tenía sus razones para creer que el motivo por el cual había ingresado en Hueco Mundo era justamente hacer que apareciera su poder oculto, que Orihime refirió como ausencia de reiatsu. Ulquiorra, en sus vastos años como hollow, jamás había escuchado de un ser que no tuviese reiatsu. Un ser, por más humano que fuera, tenía reiatsu. Despreciable o insignificante, pero lo tiene. Por eso fue que al principio le costó entender lo que Orihime le dijo. Mas ahora sabía que Kurosaki no carecía de reiatsu, sino que una fuerza ajena a él mantenía su poder ausente o imperceptible a la sensibilidad shinigami.
Exhaló cansado. Y lo estaba. Tantas idas y vueltas en torno a los shinigamis, y ahora este humano que se había salido de control, lo perturbaban. Hasta habían logrado perturbar su correcta percepción de lo que le sucedía a él mismo.
Dobló al final del pasillo pensando en su propia confusión, sin darse cuenta que no podía sentir con claridad el reiatsu de Orihime. Cerró los ojos, deteniendo unos segundos su marcha, para así poder concentrarse más, pero tampoco logró recibir con claridad ninguno de los dos reiatsus. Ni el de Orihime, ni el de Kokoro. ¿La habría llevado a su habitación? ¿O la habría sacado de Las Noches?
Por alguna razón que no llegaba aún a comprender, la niña llamada Kokoro despertaba mucha curiosidad en él. Nunca antes había notado su presencia hasta un día en que la encontró en los pasillos. Ella era pequeña y podía notar que le tenía mucho miedo. Su mirada le recordaba demasiado a él mismo. Abrió los ojos notando que había permanecido en medio del pasillo en penumbras por más de cinco minutos. Realmente comenzaba a preocuparle su estado. Caminó lentamente hacia el final del pasillo, donde se hallaba su habitación.
Tocó el picaporte con normalidad, pero lo soltó instantáneamente al notar que había una barrera puesta en la habitación. No se sorprendió por eso. Era evidente que Orihime había querido preservar la privacidad de Kokoro y salvaguardar su integridad física hasta que los shinigamis pudieran tomar cartas en el asunto. De todas formas los únicos que sabían que Kurosaki estaba con Kokoro cuando entró en ese estado eran ellos, él y Orihime. En ese momento se dio cuenta de algo. Hacía tiempo que no veía a Nezumi y tampoco estaba en el laboratorio cuando sucedió todo. ¿Sería él el que había traído al humano a Hueco Mundo?
Nadie se había percatado de que Ulquiorra estaba afuera de la habitación. La puerta apenas se había entreabierto. El rumor de una voz suave salía de la habitación. Se acercó más, queriendo escuchar e intentando pasar desapercibido.
– Hay algo en esa fotografía – habló Kokoro. Parecía estar haciendo un esfuerzo para hablar – y hay algo en mi – podía escuchar la respiración entrecortada de Orihime – que me dice que ese niño no murió al nacer – Ulquiorra abrió desmesuradamente los ojos. ¿Por qué estaban hablando de eso? – Sé que es una locura – continuó.
– Tú – intentó decir Orihime, pero sus palabras no salían. ¿Quién era esta arrancar? ¿Por qué tenía esa fotografía y por qué había estado hablado de su hijo?
– Siempre fui distinta a todos los hollows – quería y debía contarle su historia a esa mujer. La miró a los ojos. – Me arrancaricé siendo un bebé y crecí – hizo una breve pausa para tomar aire y coraje. – Crecí como un ser humano. Comencé a caminar al año, controlé mis esfínteres a los dos años, aprendí a hablar, a comer, se me cayeron los dientes de leche… tengo menstruación cada 28 días – Orihime no podía creer lo que la chica estaba contándole. Ulquiorra permanecía estoico detrás de la puerta, pero incrédulo. Los hollows se mantenían exactamente igual desde el momento de arrancarizarse hasta el de morir. – Nunca lo entendí – bajó la vista y el rostro hacia la cama. – Grimmjow fue el único que me entendió y que me aceptó como soy. Para los demás sólo fui un objeto de estudio – la mente de Ulquiorra entró en un trance. Los recuerdos se agolpaban en su mente, queriendo salir a través de su boca, convirtiéndose en un grito visceral.
– Ulquiorra – la voz de Grimmjow retumbó en el ambiente gigante y vacío que pertenecía a la sala de reuniones de Las Noches. El peliazul estaba dubitativo. Nunca antes había tenido que hablar con Ulquiorra y no pretendía hacerse el amigo. Pero, en su interior, sabía que debía hacer lo correcto. Habían pasado tres días desde el parto de la mujer humana y también tres días desde la muerte de aquel retoño híbrido. Apretó los dientes hasta hacerlos rechinar cuando vio al ojiverde acercarse desde el extremo opuesto de la habitación.
– Grimmjow – la voz de Ulquiorra retumbó más que la del ex quinto Espada, que comenzaba a sudar. Estaba nervioso y sumamente irritable. No tenía motivos para estar allí y haber citado a Ulquiorra, pero algo en su interior le impedía no hablar y decir lo que había sentido. El ex cuarto sólo lo miró expectante, sin acercarse. No comprendía la actitud del arrancar y menos que lo haya llamado con tanta urgencia para hablar con él. ¿Qué era tan importante para sacarlo de sus quehaceres y de su lugar junto a su mujer? No quería entenderlo tampoco. Lo único en lo que pensaba era en el llanto desgarrador de Orihime y en el sufrimiento que su mente no podía procesar. Apretó su puño derecho dentro del bolsillo de su hakama.
– Debo decírtelo – soltó al fin Grimmjow sin dejar de mirar a Ulquiorra a los ojos. Sostenían una mirada intensa e intimidante que los unía en un riña invisible. No podían evitar sentirse rivales. – La shinigami lo sacó con vida de la habitación – afirmó con tal seguridad que ni él mismo podía creerlo. Era cierto, él había sentido el reiatsu humano del bebé al nacer y luego un aplastante poder hollow que lo doblegó. Luego la Capitana Unohana salió con el retoño envuelto y lo entregó a alguien en el ala norte. No podía soportar ni un minuto más sabiendo aquello y ocultándolo.
La ira, mezclada con angustia y dolor se apoderó de la razón de Ulquiorra que, sin analizar la situación en lo más mínimo, desenvainó su katana y se lanzó sobre Grimmjow.
Mundo Humano
– ¿Y que haya ido a buscar a Rukia es culpa tuya? – la voz de Kisuke se oyó como un eco espantoso en el silencio de la habitación del hospital. Ninguno de los presentes había notado que el hombre entró en el cuarto justo para escuchar las últimas palabras pronunciadas por Ichigo. Esas mismas palabras habían logrado desestabilizar la poca cordura que quedaba en la mente y el corazón de Uryu. Ya no soportaba más la carga emocional que conllevaba haber sido el pilar que sostuvo la familia Kurosaki durante tres años. No podía aguantar las ganas de llorar y gritar que no quería ver sufrir a ninguno de ellos nunca más. Apretó los dientes y los párpados con fuerza bestial al oír las palabras de Urahara. Había llegado en el momento preciso. Ichigo miró al del sombrero con sus ojos inyectados de sangre y lágrimas. – Ninguno de ustedes irá a Hueco Mundo. Iré yo – sentenció, sin dejar lugar a objeciones. – Ukitake san me mandó llamar expresamente. Ulquiorra fue muy claro, no dejarán entrar a nadie más – terminó de entrar en la habitación y cerró la puerta. Miró a Renji, que enseguida apartó la vista. Uryu volvió su mirada a Ichigo, que no quitaba los ojos de los de Kisuke. – Kurosaki san, me alegra que estés mejor – se quitó el sombrero y lo dejó sobre la mesa de noche, pasando junto a Ichigo. – ¿Serían tan amables de dejarnos a solas? – preguntó cordialmente. Renji y Uryu salieron de la habitación inmediatamente.
– ¿Qué quieres, Urahara? – las palabras de Ichigo fueron duras. No quería escucharlo. No podía quedarse allí sin hacer nada.
– Que entiendas que serías inútil – se miraron intensamente. – ¿Sabes controlar el reiatsu de alguien más? ¿Sabes qué es lo que le sucede al poder de Kaien? ¿Cómo harías para ayudarlo a controlar su enorme cantidad de energía? – Ichigo se sentó en la cama. – No sabes – Kisuke se sentó en la vieja silla, que rechinó. – Sé que es difícil y no pretendo hacer que entiendas. Pero lo traeré de vuelta, y serás tú el que decida qué hacer con él – volvieron a mirarse.
– ¿Qué hacer con él? – preguntó confundido. ¿Se refería a la decisión que debía tomar Renji?
– La Sociedad de Almas no sabe que estás consciente y no lo sabrá, al menos por ahora. No podemos arriesgarnos a que intercedan, y menos con Kaien en este estado. Hemos tenido suerte de que Ukitake está en la misión dentro de Hueco Mundo y que haya frenado el flujo normal de la información. En dos horas estaré allí
– ¿Me estás pidiendo que no haga más que quedarme en esta habitación de mierda? ¡¿Pretendes que siga esperando? – gritó. Urahara no dijo nada. Se puso de pie y tomó su sombrero. Se dirigió en silencio a la puerta y la abrió.
– Me gustaría que tuvieses en cuenta a los demás. No hagas con Kaien lo que hiciste con Rukia – salió y cerró la puerta detrás de si.
Hueco Mundo
Había estado observando la situación, ocultando completamente su reiatsu. Si algo había aprendido en esos años fuera de Las Noches había sido esconderse. No pretendía que ninguno de los shinigamis lo tomara por sorpresa y menos considerado la situación. El niño humano estaba bajo un poderoso hechizo shinigami y el Capitán Ukitake lo observaba de cerca. De vez en cuando cruzaban algunas palabras que no se molestaba en entender.
Nadie de los laboratorios, hollow o shinigami, había aparecido. Era evidente que no habían pasado informes sobre lo sucedido. Pero, lo que más le llamaba la atención era que el científico loco ese no hubiese aparecido, considerando que el humano y Kokoro estaban en peligro. Chasqueó la lengua y viró para sentarse sobre la arena y apoyar su espalda en la pared del palacio. Se había ocultado detrás de unos cuantos escombros.
Cerró los ojos un momento, intentando analizar la situación. Si Ulquiorra no había dicho nada, era probable que nadie se hubiese enterado que Kokoro estaba implicada en el asunto del humano descontrolado. Cosa que era por demás conveniente si pretendían no delatarla. Estaba seguro de que ella no había atinado a defenderse y que no había hecho despliegue de sus poderes para no llamar la atención de los shinigamis. Y lo último que él mismo quería era que ella se viera perjudicada. Sabía positivamente que había tirado obligada un Gran Rey Cero sobre Hitsugaya y que lo que habían querido hacer era implicarlo a él. Y también sabía que bajo ningún punto de vista permitiría que la condenaran por su culpa.
Cuando volvió a abrir los ojos, se topó con los implacables ojos verdes de Ulquiorra, que lo acechaban con un brillo extraño. Estaba parado frente a él, observándolo. Parecía querer algo más que buscar pleitos. Se levantó y se sacudió la arena de los pantalones. Continuó esa ridícula riña ocular y carraspeó.
– ¿Continuarás observándome por más tiempo? ¿O irás a chuparles el culo a los shinigamis para delatarme? – ladró. Ulquiorra no se inmutó. Estaba cansado y molesto, y lo que menos quería en ese momento era una pelea.
– Necesito hacerte una pregunta – la voz era temblorosa e insegura. Grimmjow abrió los ojos con sorpresa.
– ¿Una pregunta? – arqueó una ceja.
– ¿Qué ibas a decirme aquel día en la sala de reuniones? – Grimmjow ahogó una risotada en su garganta, pensando en la proximidad de los shinigamis. Luego, lo miró profunda y seriamente.
– Sígueme – desaparecieron dejando sólo polvo detrás de ellos.
Arenas
– Hitsugaya kun – la voz de Momo lo distrajo. Estaba sentado sobre unos escombros, intentando concentrarse en las planillas que estaba completando. La miró. – Creo que debería volver a la Sociedad de Almas a informar a Unohana san sobre las primeras pruebas
– Creo que es demasiado pronto – bajó la vista nuevamente a sus papeles.
– Pero – apretó su puño izquierdo – si no elevamos informes estoy segura que querrá venir y considerando la situación – hizo una breve pausa para llevar su mirada a Kaien – debemos ser prudentes – Toushiro volvió a posar sus ojos en ella.
– ¿Qué quieres informar? No hemos podido elaborar un informe. Ni siquiera tenemos una miserable pista – expuso con bronca.
– Eso no es cierto – Momo sonrió. – Sabemos que el atacante no es ninguno de los ex Espada y además comprobamos que su nivel de poder está entre el de Grimmjow y el de Ulquiorra san
– Está bien – aprobó. – Pero ten cuidado con lo que dices – miró al lugar donde Ukitake conversaba con Kaien. – Es importante que no digas absolutamente nada sobre el incidente con Kurosaki, no sabemos qué relación hay entre ese humano y Hueco Mundo y es demasiado arriesgado hacer deducciones prematuras
– No te preocupes, Shiro, sé lo que debo hacer
Sociedad de Almas
Quinto Escuadrón, oficina del Capitán
Rangiku estaba exhausta. Hacer su trabajo y el de su capitán la estaba matando. Sólo se relajaba cuando en los atardeceres visitaba el silencioso despacho de su amigo y bebía Sake escuchando a lo lejos rumores de los que se retiraban a sus aposentos. Era cierto que todos la veían con extrañeza cuando iba a la oficina de un Capitán cuando estaba ausente, pero esa era su única vía de escape para no pensar en absolutamente nada.
Desde la derrota de Aizen su vida se había centrado en intentar no recordar a Gin y juntarse aún más con sus verdaderos amigos. Y dentro de esa categoría, el mejor amigo era Renji. Todas las tardes se juntaban en esa misma oficina y bebían Sake hasta no poder más. Sonrió y se estiró sobre el sillón. Al hacerlo, volteó la botella y el poco líquido que contenía cayó al suelo, haciendo un ligero surco sobre los cajones del escritorio.
Presurosa, tomó lo primero que encontró a mano para secar y no delatarse a si misma y descubrió que el primer cajón estaba cerrado con llave. Arrugó el ceño, intentando recordar alguna ocasión en la que ese cajón hubiese estado cerrado y no pudo encontrar ninguna. Se agachó junto al escritorio y levantó levemente la alfombra. Metió la mano debajo, como pudo, y sonrió al haber encontrado lo que buscaba. La llave.
Abrió el cajón y notó que sólo había un papel doblado, que parecía una carta. Se sentó nuevamente y la tomó entre sus manos. La abrió y comenzó a leer.
– No puede ser – dijo. Esa era la letra de Aizen, estaba segura. Un golpe la puso en alerta. Dejó la carta sobre el escritorio y se paró bruscamente. El sillón cayó a su espalda, haciendo un sonoro ruido. La puerta se abrió y una figura de sombra entró en el despacho de Renji. – Capitana – Rangiku se sorprendió sobremanera. – ¿Qué hace aquí?
– La pregunta correcta sería, ¿qué haces tú aquí? – la voz de Unohana era suave y amable. Cerró la puerta y entró, sentándose frente a Rangiku, sin dejar de mirarla.
– Yo – dudó un momento. Era extraño que Retsu visitara a Renji. Pero, ¿por qué iría a su despacho cuando él no estaba? Todo el mundo sabía de la misión al mundo humano.
– Sé que vienes seguido a visitar al Capitán, ¿acaso tienes alguna relación con él?
– Somos buenos amigos – contestó inmediatamente.
– ¿Amigos? – hizo una incómoda pausa. – ¿Vienes incluso cuando él no está? – Rangiku asintió con la cabeza. Retsu posó sus ojos sobre la carta que estaba doblada sobre el escritorio. Rangiku, notándolo, quiso disimular.
– ¿No cree que sería mejor irnos? Supongo que ya es hora de retirarnos a nuestros escuadrones a descansar
– Pienso que aquí estamos bien – la miró. – ¿Qué dice la carta?
Ulquiorra es un fisgón. Pero sí que le revolvió todo su razonamiento y sentimientos lo que Kokoro dijo. Parece que Grimmjow quiso hacerse el bueno y le fue muy mal con Ulquiorra en el pasado. Veremos si le dice o no le dice la verdad. ¿Qué opinan?
Urahara parece haber convencido a Ichigo, aunque este último es demasiado cabeza dura. No creo que se quede de brazos cruzados y ya.
¿Qué querrá Unohana? ¿Por qué tanto misterio con esa carta? Y además, justo a la pobre Rangiku que no tiene ni pizca de idea... Y Momo regresa a la SS. ¿Dirá o no algo sobre Kaien?
Hasta el próximo! Y gracias por los futuros reviews! Mary
