Hola a todos! Tengo mucha vergüenza. Los dejé pagando mucho tiempo! Es que mi vida se complica a veces... Como todo. En fin. Hoy traje un capítulo corto, es que mi concentración deja mucho qué desear y ni hablemos de mi inspiración. Espero que les guste de todas formas y que amerite un comentario.
Por otro lado estoy muy contenta porque hemos llegado a los 160 reviews, ¡es mucho! Gracias a todos por eso!
Respondo algunos comentarios:
pbdbgt: Es cierto, pobre de Ulquiorra. Nunca se puso a pensar que tal vez Grimmjow quiso decirle algo importante y él, simplemente, lo quiso matar. ¡Le debe una disculpa! Y el shock es demasiado para él. Espero que sepa resolverlo... Y lo de Rukia, mmm... quizá te lleves una sorpresa.
desesperada1245: La verdad sobre Kokoro está casi sobre la mesa. Aunque ¿cuál es la verdad? Mmm... Y dónde estuvo Nezumi, pronto se sabrá.
Viesna: Kokoro si es la hija de ellos y sí que he dejado un regadero de migajas xD Pronto se sabrá la verdad verdadera de todo esto. La reunión será prontito, mucho antes de lo que imaginamos, jeje. Gracias!
Chi002: Definitivamente Momo quedó tontita después de todo lo que le sucedió. ¡Fue demasiado contarle a Unohana! Amo a Grimmjow! Gracias por las inspiraciones!
flower: ¡Por supuesto que lo terminaré! Gracias por el comentario! Espero que pronto tenga más tiempo, más concentración y más inspiración!
Hueco Mundo
El lugar era oscuro. Lo único que podía divisar entre la penumbra era una tenue luz azul que provenía de algún lugar en el techo. La luz oscilaba lentamente, como si el aire la moviera a su voluntad. Intentó decir algo, intentó abrir los ojos, pero nada podía hacer más que pensar. Las imágenes que reflejaba su mente eran confusas y le parecían lejanas.
– No recuerdo la última vez que bajé la dosis – pudo escuchar una voz ronca que provenía de algún lugar de la penumbra. No lograba distinguir nada por más que se esforzara. – Pero estoy seguro que soportarás estos trastornos – el sujeto sonrió y se acercó al lugar donde ella estaba. Podía saber que estaba recostada en un lugar suave. – Al fin sé qué hacer contigo, shinigami – dijo severamente. Pudo notar cómo los ojos del sujeto se clavaban en ella, aún manteniendo los suyos apenas entre abiertos. El hombre sonreía con satisfacción.
El aire del ambiente era denso. Se notaba que no entraba la luz en aquella habitación. No podía saber dónde estaba y no reconocía para nada al hombre que le hablaba. Una vez más intentó moverse o decir algo, pero nada sucedió. De pronto notó que el sujeto cambió la expresión de su rostro y que el aire se puso más denso.
– Hay problemas allá arriba – dijo, queriendo informarle. – Tú no sabes qué bien nos la pasaremos – rió irónicamente. – Ahora que el príncipe metió sus narices en medio, no puedo menos que jugar mi mejor carta – volvió a mirarla lujuriosamente. – Y tú eres esa carta – se acercó más. Pudo sentir el aroma extraño y el pequeño reiatsu del hombre. – Tú, shinigami
Habitación de Orihime y Ulquiorra
El silencio se había apoderado del ambiente. Orihime cerró los ojos un momento intentando concentrarse en la lejanía, fuera de Las Noches. Necesitaba cerciorarse de que Grimmjow estuviera haciendo lo que le había prometido y de que Ulquiorra estuviese a salvo. Suspiró cansada.
– Parece que pudieron controlar a Kaien – comentó Kokoro queriendo cambiar de tema. Supuso que fue demasiado para Orihime haber hablado tanto sobre el pasado, pero la curiosidad había podido con ella en esos momentos. Sentía que podía confiar en esa mujer humana y se sentía muy a gusto haciéndolo. La castaña la miró.
– Si. Está bajo un hechizo shinigami. Parece que Ukitake san está allí con Kaien
– Grimmjow está en su cueva – afirmó con severidad Kokoro, como si realmente estuviera sintiendo su presencia. – Y está con el príncipe
– ¿Con "el príncipe"? – esa forma de llamar a Ulquiorra logró quitarle una sonrisa. Sabía que los habitantes de Las Noches solían llamarlo así, pero nunca había escuchado a uno hacerlo. Kokoro se ruborizó. – No es nada – rió. – ¿Quieres cambiarte? – recordó que había seleccionado un vestido para darle a la joven. Tomó la prenda y se la extendió a la arrancar. – Es mío, pero ya no lo uso, puedes quedártelo – sonrió. La chica lo tomó.
– Debería ir – comentó, incorporándose en la cama.
– Iremos juntas. Quisiera poder contarle a Ulquiorra todo lo que me dijiste – debía contárselo. Todo era demasiado coincidente. ¿Cuántos años podía tener esa niña? Quince o dieciséis, no más. Y si crecía como humana y si tenía un cuerpo humano, ¿podría ser su hija? La miraba atentamente, asimilando todos sus gestos y su voz. Cada vez le costaba menos verla parecida a Ulquiorra.
– ¿A él? – preguntó sorprendida. No estaba segura de eso.
– Si. Él sabrá cómo podemos hallar la verdad sobre ti
Sociedad de Almas
– ¿Kaien Kurosaki? – preguntó Unohana, sin poder ocultar su asombro. Momo asintió.
– Él estaba descontrolado. Permanecía en las habitaciones dentro de los laboratorios hollows en Las Noches. Su reiatsu explotó y Ulquiorra san logró controlarlo. El Capitán Ukitake lo selló con bakudoh y – de pronto la imagen de Toushiro diciéndole que no dijera nada sobre Kaien invadió su mente.
– ¿Y? – Retsu estaba ansiosa por escuchar lo que seguía.
– Están esperando encontrar alguna forma para que pueda autocontrolarse – dijo cabizbaja. Dudaba si decirle sobre el llamado a Urahara.
– ¿Por qué no avisaron al doceavo escuadrón? – preguntó, Momo se sobresaltó y la miró algo desconcertada.
– No lo sé, fue decisión del Capitán Ukitake
– ¿A quién llamaron? – insistió, suponiendo que Momo le ocultaba información. La joven agachó la cabeza. Ya había hablado demasiado como para ocultarle a la Capitana lo que faltaba.
– El Capitán Ukitake mandó a llamar a Kisuke Urahara – Unohana tomó aire profundamente, e hizo unos segundos de silencio.
– A partir de ahora serás discreta con este tema. El caso de Kurosaki es secreto – se miraron intensamente. – Tu Capitán está en el mundo humano por él – Momo se sorprendió. – Y es precisamente porque hay demasiado en juego que no debes decirle esto a nadie más. Supongo que me lo has contado porque estamos en confianza y confío en que el Capitán Hitsugaya te pidió que no lo divulgues y que no se lo cuentes al Comandante General – la teniente asintió con la cabeza. – Entonces te pediré lo mismo. El informe sobre lo que sucedió con los ex Espada lo daré yo. Haré un reporte escrito y se lo enviaré al Comandante – volvió a sentarse. – Tú regresarás a Hueco Mundo y vigilarás la estabilidad de Kurosaki. Es imprescindible que me digas exactamente todo lo que allí suceda, si es necesario minuto a minuto
– Si, Capitana
Hueco Mundo
– Ahora si que la has liado – la voz de Kisuke llamó la atención de Juushiro, que inmediatamente sonrió, sintiéndose aliviado.
– ¡Urahara san! ¡Al fin llegas! – comentó, a modo de saludo, el peliblanco.
– Veo que las cosas se pusieron feas – Urahara estaba serio. Se acercó a la barrera que Kaien tenía sobre si y apenas la rozó, un escalofrío recorrió su espina dorsal. – Esto...
– ¿Qué sucede, Urahara? – preguntó Ukitake mostrando su profunda preocupación. El del sombrero lo miró con su rostro ensombrecido.
– Esto es más grave de lo que suponía – se acercó a Juushiro, que estaba confundido por lo que su viejo amigo decía. – ¿Está inconsciente? – preguntó.
– Hace unos treinta minutos se durmió. Estaba exhausto. Cuando lo encontramos, peleaba con Ulquiorra san. Estaba descontrolado, fuera de si. Tuve que usar bakudoh para controlarlo. Estoy seguro de que no era él mismo, parecía como si alguien o algo lo estuviese controlando
– ¿Qué sucedió luego? – Urahara estaba seguro de que Kaien había tenido dificultades desde que entró en Hueco Mundo.
– Luego una columna de luz atravesó su cuerpo y comenzó a salir de él un gran reiatsu con esencia shinigami. Por eso coloqué esta barrera
– Si lo que creo es cierto, entonces al fin pudo liberarse de aquello que le hicieron – las palabras de Urahara eran frías y serias. Ukitake lo miró intensamente, queriendo adivinar qué era aquello a lo que se refería su compañero. – Necesito llevarlo a los laboratorios. No creo que sea prudente llevarlo al mundo humano y necesito algunas cosas. ¿Crees que será posible usar algunas instalaciones?
– Por supuesto – dijo con voz grave Hallibel. – Lo que podamos hacer estará a tu alcance. Utiliza los laboratorios hollow, así los shinigamis no podrán hacer nada. Mientras estés bajo Las Noches, ellos no intervendrán – miró a Juushiro a los ojos, y él asintió. – Llamaré al encargado de los laboratorios y él preparará todo
¡Espero ansiosa comentarios! ¡Gracias! Mary
