Esta vez actualicé más rápido! Espero que este capítulo sea de su agrado. No avanzará mucho la historia, pero algo es algo. Pronto habrá más acción, es promesa.
Agradezco a todos aquellos que me han dejado comentarios por diversos lugares (fanfiction, face, etc.) y también a aquellos que no se atreven a comentar. Espero que algún día lo hagan. No cuesta más que un minuto y para los escritores, son miles de energías para continuar.
pbdbgt: ¿Será su hija o sólo una coincidencia? ¿Nezumi contará al fin la verdad sobre lo que sucedió hace quince años? Me alegra que estés loca por los híbridos. Desde ya te digo que acá tendrás varios, jeje. Gracias!
ENYA GLEZ MOR: ¡Que bueno que hayas comenzado a leer! Cuando leas esto, es el agradecimiento por tus reviews en los capítulos pasados. ¡Me alegra mucho que te guste la historia! Espero más comentarios tuyos! Gracias!
Y especiales gracias a las chicas del club de fans del UlquiHime, y a las chicas de la Asociación de Mujeres Shinigami. ¡Gracias a todas por dejarme entrar allí! Y más por leer esta historia y todas las otras. Mil gracias!
Los dejo con el capítulo y espero comenarios, críticas, sugerencias. Besos, Mary
Sociedad de Almas
– ¿Está vivo? – preguntó Aizen, muy sorprendido, refiriéndose a su ex Espada.
– Ulquiorra fue revivido por Orihime Inoue años más tarde de tu encierro – respondió Retsu, sinceramente. No tenía caso ocultar la información, de todas formas Sosuke no tenía posibilidades de hacer nada desde ese remoto lugar. – Y ellos tuvieron un hijo, hace quince años
– ¿Tu atendiste ese parto? – preguntó. Estaba realmente interesado en aquel tema. Nunca había escuchado, ni siquiera rumores, sobre que los hollows pudieran concebir con humanos. Y conociendo los poderes de Ulquiorra, era una historia que merecía ser escuchada.
– Yo atendí el parto, pero el bebé murió al nacer – era mentira, pero no podía decir otra cosa. Después de todo, había entregado ese bebé a los laboratorios hollows para que se deshicieran de él. – Mutó de humano a un ser híbrido sin posibilidades de supervivencia
– ¿Se lo entregaste a Nezumi? – la pregunta de Aizen fue directa. Retsu lo miró a los ojos.
– ¿Acaso eso importa? – respondió con otro interrogante. No podía darle información sobre las nimiedades de aquel suceso. Habían pasado quince años y no tenía caso revolver el pasado. Ese niño había muerto y no había remedio.
– Pues, si Nezumi fue el que lo recibió es altamente probable que ese retoño hollowificado esté vivo en algún rincón de Hueco Mundo, mi querida Capitana – hizo unos segundos de silencio. – Conozco a Nezumi san, jamás dejaría que muriera un espécimen tan extraño y precioso – sonrió. – Ese niño está vivo, Unohana san – afirmó con seguridad. Retsu empalideció.
Hueco Mundo
– Hay shinigamis – dijo Uryu, arrugando el ceño. Ichigo y él entraron a Hueco Mundo por la garganta que Kisuke había preparado para emergencias. No comprendía por qué habían podido ingresar ambos, pero ya estaban allí. Ichigo no había dicho palabra alguna mientras atravesaban el agujero y en ese momento estaba cabizbajo. No podía decir qué le sucedía a su amigo, pero estaba seguro de que no era algo bueno.
– Es extraño – comentó Ichigo, sin interés.
– Supongo que debemos evitarlos. No queremos dar explicaciones
– Busquemos a Urahara y a Kaien, y larguémonos – Uryu se acomodó los anteojos. Cada vez le gustaba menos el aspecto y los comentarios de Ichigo. Continuaron avanzando hacia Las Noches, a través del desierto. No podía verse absolutamente nada más que arena.
Un reiatsu remoto y pesado se sentía a la distancia. Uryu cerró los ojos, deteniéndose un momento. Sabía que era imposible, pero presentía que aquella presencia era la de Kaien.
– Es él – afirmó Ichigo con seguridad. – No necesito corroborarlo
– Se parece a tu reiatsu – comentó Uryu. – Pero todos los shinigamis están en Las Noches, no creo que podamos entrar así como así
– Iremos por allá – señaló unas arenas cercanas al palacio que parecían turbulentas.
Las Noches
– No me has respondido, Ulquiorra – repitió Toushiro al ver que el ex Espada no reaccionaba. Continuaba sosteniendo al científico y amenazándolo con su espada. – ¿Qué estás haciendo? – la voz del Capitán era ruda.
– Hitsugaya kun, no es lo que piensas – excusó Orihime, acercándose a Toushiro.
– No te lo pregunté a ti – dijo, malhumorado. Inmediatamente Ulquiorra bajó la zampakutoh.
– Son asuntos internos, Shinigami – Ulquiorra estaba cabreado. No podría mantener la compostura por demasiado tiempo. Nezumi sonrió.
– Shinigami sama, por favor, no lo tome a mal, pero creo que deberían interrogar a esta mujer – señaló a Kokoro despectivamente. – Se de buena fuente que ella es una excelente guerrera, pero nunca tuvo posibilidades de ser evaluada – se acercó unos pasos a Kokoro. Ella lo miraba con ira. – Además, trabaja en mis laboratorios, Capitán sama. Quizá ella tenga la información que necesitan – sugirió.
– Muy bien, le haremos las pruebas. ¡Kira! – gritó e inmediatamente el teniente apareció detrás suyo con shumpo. – Necesito que escoltes a Ulquiorra a su habitación – ordenó. Izuru se acercó al ex Espada con cautela. El ojiverde lo miró de soslayo. Luego retiró su vista hacia Orihime, que le hizo una seña con la mano, indicándole que ella se ocuparía.
– No – dijo Ulquiorra, con un ligero temblor en la voz. Todos lo miraron, sorprendidos. – Ella no lo hizo – dijo. Kokoro giró y lo miró a los ojos.
– Ulquiorra… – susurró Orihime.
– ¿Qué es lo que pretendes? Si está libre de culpas, no habrá problemas en que haga las pruebas – dijo Nezumi. – ¿No es cierto, Príncipe sama? – lo provocó. Ulquiorra apretó los dientes hasta hacerlos rechinar. Orihime se acercó a él.
– Creo que lo mejor será confiar – dijo en voz baja, tomándolo del brazo.
– Haré las pruebas – habló al fin, Kokoro. No dejaba de mirar los ojos de Ulquiorra. Sabía que existía la posibilidad de que realmente esas pruebas arrojaran la verdad. Ella había herido al Capitán Shinigami a propósito por las órdenes de Nezumi, y también se había encargado especialmente de incriminar a Grimmjow. Pero también debía demostrar que no había engañado a Orihime ni a Ulquiorra con todo lo que había dicho. Era cierto, ella se sentía diferente y tenía el presentimiento de que ella era ese niño que se dio por muerto hacía quince años. No dejaría que Nezumi le arruinara la vida otra vez.
Laboratorios
Kisuke trabajaba intensamente sobre Kaien. Había terminado de recitar un largo y difícil kidoh sobre el joven, que aún permanecía dormido. Juushiro lo observaba desde su lugar, junto a la puerta. Ambos se habían mantenido en silencio después de la conversación anterior, y habían estado así durante varios minutos.
De pronto, una leve ráfaga de reiatsu se hizo presente. El breve tiempo que duró fue suficiente para que ambos miraran hacia el este, desde donde provenía aquella presencia. Luego se desvaneció, pero ambos estaban seguros de quién era el dueño de aquel reiatsu.
– Ichigo – dijo Urahara, volviendo su vista a Ukitake.
– Pero… él…
– Despertó hace poco, unas horas antes de que yo viniera – explicó, rápidamente. – Lo que no entiendo es qué hace aquí
– Vino por Kaien
– Eso lo entiendo. Lo que no puedo comprender es cómo pudo salir de su cuerpo y llegar hasta aquí – abrió los ojos. – Le di a Ishida una garganta… ¿Será posible…?
– Dalo por seguro – Juushiro no pudo evitar sonreír. – Será como en los viejos tiempos
– No lo creo – Urahara estaba preocupado. Era demasiado pronto para que Ichigo abandonara su cuerpo y no podía asegurar que lo resistiera. Suspiró cansado y continuó con su tarea.
Mundo Humano
Renji caminaba de un lado a otro. Mientras tanto, Rika lo observaba en silencio. Ambos se notaban muy preocupados. El desorden era espantoso. Había papeles tirados en el suelo, muebles caídos y todo tipo de manchas en el suelo.
– ¿No sería mejor que limpiáramos un poco? – preguntó Renji, intentando romper el hielo.
– Si, tienes razón Renji san – Rika se levantó inmediatamente del sillón y comenzó a levantar algunos papeles. El móvil de Renji sonó. Los dos se miraron.
– Hola – dijo el pelirrojo con temor. – Si, Rangiku san – suspiró, aliviado. Pero luego se sentó en una de las sillas junto a la mesa. Colocó el teléfono sobre esta y activó el altavoz. – Te escuchamos, Rangiku. Estoy con Rika
– Hola Rika, ¿cómo estás? – saludó. – Estamos en problemas, Renji. Esto es grave. La Capitana Unohana me encontró en tu oficina. No preguntaré el por qué, pero había una carta escrita por Aizen
– ¿Qué pasó con la Capitana? – preguntó Renji inmediatamente. No podía ni quería saber en ese momento cómo era que Rangiku había llegado a la carta.
– Ella sabía sobre la carta y me interrogó. Yo no la había leído, así que no sospechó de mi. Pero lo peor no es eso. La carta no está, Renji – la teniente se escuchaba preocupada.
– ¿Piensas que la Capitana se la llevó?
– Si. Y también sabía sobre tu misión. Creo que ella está en algo raro. Renji, ten cuidado, por favor. Creo que deberías hablar con el Comandante
– No puedo hacer eso. Tengo que quedarme aquí. Las cosas se complicaron – moría de ganas de contarle a su amiga todo lo que estaba pasando, pero no era correcto.
– No preguntaré nada. Si no me lo dices, sabrás por qué. Luego me cuentas. Cuídate y ten vigilada a la Capitana. No me gustó su actitud, Renji
– Está bien, lo tendré en cuenta. Gracias, Ran
– Cuídense. Y cuida de Ichigo
Luego de guardar el móvil, Renji se apoyó con ambos brazos sobre la mesa. Las cosas no podían ir peor. Si alguien del Goitei se enteraba sobre Kaien y más aún, se enteraba sobre su misión secreta y sobre los poderes ocultos del muchacho, todo se complicaría para él y para todos allí. Tragó saliva. Rika se sentó frente a él.
– ¿Qué harás? – preguntó con auténtico interés. Viendo que Renji no respondía, continuó. – Creo que será mejor que esperemos a que papá o Urahara regresen. Si ellos no dieron parte de lo sucedido a la Sociedad de Almas, será por algo
– Pienso que debemos mantenernos al margen por ahora. Debo presentar el segundo informe pronto y espero tener novedades – miró por la ventana. – Creamos en Ichigo, él lo traerá de vuelta
