Hola! ¿Cómo están? Yo les traje un nuevo capítulo de esta gran historia. Espero les guste.

Ahora algunos reply que no pude hacer:

Chi002: Hola! Discúlpame que no te dejé comentario en los anteriores episodios, es que no tuve tiempo. ¡Lo siento!

AdileneJzpe: Muchas gracias por tomarte el tiempo de comentar! Y me alegra que te guste el fic!

pdbdgt: Gracias por estar siempre allí, desde el inicio de esta maravillosa historia. Espero que en este capítulo te deje con dobles ganas de más xD jajaja!

ENYA GLEZ MOR: Lamento haberte hecho esperar tanto, ahí va otro capítulo. A mi me gustó cómo quedó, vamos avanzando de a poco hacia la verdad. Beso


Hueco Mundo

– Comencemos con las pruebas – ordenó Toushiro. Kokoro estaba nerviosa, pero de alguna forma se sentía segura. Miraba a Orihime, que la observaba con una sonrisa. Esa mujer le daba las fuerzas que necesitaba para afrontar lo que vendría. No tenía miedo, ya no.

Ulquiorra se mantenía alejado, pero observaba atentamente todo lo que sucedía. Estaba prestando especial atención al reiatsu de Kokoro, que en ese momento presentaba leves alteraciones. No podía identificar si esas turbulencias eran debido a su nerviosismo o si dependían de otra cosa. Se notaba a simple vista la convicción de la joven por demostrar su inocencia, y él no entendía el motivo, pero confiaba en ella. De todas formas, no interferiría en el accionar de los shinigamis, salvo que se presentara alguna situación que no le gustase.

– Haz un cero sobre esta máquina – le indicó el peliblanco a Kokoro, que sin mirarlo, levantó su mano derecha y lanzó un rápido cero que impactó sobre el artefacto. Momo, que había regresado ya de la Sociedad de Almas, anotó los resultados en sus planillas. – Bien – se acercó a ella el Capitán. – Ahora necesito que hagas un Gran Rey Cero – dijo, intentando intimidar a la joven. Si ella realmente era la culpable, estaba seguro de que podía lograr esa técnica incluso siendo inferior en reiatsu a cualquier Espada. Kokoro giró la cabeza y clavó sus ojos en él.

– Capitán, yo no puedo hacer esa técnica – afirmó.

– ¿No? – Toushiro miró a Nezumi, que estaba al otro lado de Kokoro. Este sonrió.

– Ella no puede hacer un Gran Rey Cero, mi señor – explicó Nezumi, con sarcasmo. – Pero podríamos pedirle que haga su resurrección y que en esa forma lance un cero

– Escuchaste al científico, has tu liberación

– Yo no… no puedo – bajó la cabeza.

– ¿Qué quieres decir? – la paciencia de Hitsugaya se estaba agotando. Primero el científico afirmaba que ella era quién lo había atacado y ahora resultaba que no podía lanzar ataques de semejante magnitud.

– Si hago mi liberación, perdería el control – la chica no dejaba de mirarlo. Orihime se acercó a ellos.

– Tal vez debería descansar un poco, fue demasiado estrés el que pasó con Kaien kun y es por eso que no-

– De ninguna forma – el Capitán fue cortante. – Ella hará la prueba en este momento – estaba enojado. – Y no me interesa si no puede controlarse, nosotros la controlaremos

Arenas

Grimmjow estaba pensativo. Hacía unos momentos que sentía el reiatsu de Kokoro elevarse en las afueras de Las Noches y eso no le gustaba. Él la había dejado con Orihime pensando en que no saldrían de la habitación y no podía entender qué estaba haciendo.

– ¿Nos vamos? – Ichigo soltó esa pregunta para confirmar la postura de Grimmjow frente a la situación. Después del encontronazo de hacía unos minutos, todo había quedado silencioso.

– Será mejor que nos separemos – dijo, los otros dos hombres se sorprendieron. – En las afueras de Las Noches están los shinigamis haciendo pruebas a los arrancars y será difícil pasar por allí. Los laboratorios quedan hacia allá – indicó con el índice de la mano derecha unos edificios junto a Las Noches. – No les será difícil entrar. Tiene dos alas, deberían separarse ustedes también para cubrir toda el área

– Tiene razón Ichigo, si queremos hallar lo más rápido posible a Urahara y a Kaien lo mejor será seguir su reiatsu y separarnos. El que lo encuentre primero llama al otro con esto – le arrojó un comunicador.

– ¿Funciona aquí? – preguntó Ichigo, colocándoselo en la oreja.

– Por supuesto. Entonces Grimmjow… – lo miró al aludido. – Nos encontraremos antes de irnos – se acomodó los lentes sosteniendo el contacto visual con el ex Espada. Era evidente que les costaría mucho salir de Hueco Mundo habiendo tantos shinigamis, y más si había una investigación.

En algún lugar, en Hueco Mundo

Todo estaba mezclado en su mente. No podía recordar absolutamente nada con claridad. Había logrado sentarse en la cama con mucha dificultad y pudo ver lo que la mujer le había dejado sobre la mesa. Intentó levantarse, pero las piernas le temblaban como si sus músculos no hubieran sido usados por mucho tiempo. Bufó y volvió a sentarse, tomando la toalla. La humedeció en el agua, que estaba tibia y se la pasó por el rostro.

Notó que junto a la jarra había un pequeño espejo. Lo tomó con temor. No podía recordar siquiera su rostro. Miró el reflejo despacio, y notó que no se reconocía en él. Tenía el cabello largo y negro, y parte de este le cubría la cara. Se pasó la mano, sosteniéndose el flequillo y su corazón comenzó a golpear su pecho. Cerró los ojos con fuerza y dejó el espejo en la cama.

Una sensación familiar la invadía, como si algo en el denso ambiente de ese lúgubre lugar estuviese cambiando. No era un olor ni un ruido, más bien una sensación que provenía desde su interior al notar algo en el exterior. Sonrió sin querer, y la imagen de la sonrisa de un hombre vino a su mente. Abrió los ojos y volvió a pararse, tomándose de una silla vieja que había junto a la cama.

Arenas

– Ishida – dijo despacio Ichigo, Uryu no lo escuchó. Miraba cómo Grimmjow se alejaba de ellos. Lo había notado distinto, menos impulsivo y más comprensivo. Y eso llamaba poderosamente su atención. – Uryu – lo llamó más fuerte.

– ¿Qué?

– Mejor ve tú al laboratorio, yo te seguiré más tarde

– ¿Estás loco? – le recriminó. – ¿Qué harás tu?

– Tengo un presentimiento, algo dentro mió me dice que debo ir primero en otra dirección

– ¿Piensas que Kaien no está en los laboratorios? Pero los rastros de su reiatsu vienen de allí

– Si, lo sé. Pero esto es diferente, no tiene que ver con Kaien – Uryu lo miró. No pudo decirle nada. ¿Qué era aquello que sentía su amigo? Tampoco le preguntó, de todas formas él hubiera ido solo allí y nada ocurriría si era cauteloso.

– Ten cuidado – dijo, e Ichigo desapareció de su vista usando shumpo.


Sociedad de Almas

Retsu buscaba en su habitación. Había revuelto todos los cajones pero no lograba hallar lo que estaba buscando. Suspiró cansada y se sentó en un puff. No podía seguir así, debía conocer la verdad. Tenía el presentimiento de que algo no estaba bien con lo que había hecho en Kaien y definitivamente dudaba de lo que habría sucedido con el niño de Orihime.

– ¿Capitana? – la puerta se entreabrió. – ¿Puedo pasar un momento?

– ¿Qué quieres aquí? – preguntó de mala manera.

– No se enoje conmigo – la voz repulsiva del Capitán Kurotsuchi le daba náuseas. – Vine a traerle un obsequio – le extendió un pequeño paquete. – Espero le guste – Retsu lo tomó y el Capitán se retiró en silencio. La Capitana abrió rápidamente el envoltorio y su sorpresa fue grande al descubrir cuál era el contenido.

– Maldito Mayuri – dijo y apretó en sus manos el objeto. Una garganta se abrió en medio de la habitación y ella la atravesó rápidamente.


Hueco Mundo

– Pero Hitsugaya kun, es arriesgado que ella haga su resurrección si está diciendo que no podrá controlarla – Orihime quería a toda costa convencer a Toushiro de que Kokoro necesitaba un descanso. Tenía una sensación extraña en su pecho y había algo en la chica que la llevaba a seguir insistiendo.

– Definitivamente no – repitió. – Es necesario que determinemos cuanto antes la culpabilidad o la inocencia de esta mujer. Y además, ya que está Ulquiorra aquí presente él podrá ayudarnos – lo miró fijamente.

– ¿Ulquiorra? – preguntó susurrando Kokoro. Orihime la tomó de la mano, apretándola. El Capitán hizo una seña a Ulquiorra, que se acercó sin mediar palabras.

– No te preocupes – susurró también Orihime. – Ulquiorra sabrá qué hacer. Si te obligan a hacer tu resurrección – se miraron intensamente – necesitas estar tranquila. Ten por seguro que te ayudaremos

– Inoue san, por favor, pon una barrera sobre Kokoro para evitar que su reiatsu impacte sobre nosotros. Ulquiorra san, mantente alerta por cualquier inconveniente. Necesitamos que si algo extraño sucediera, contengas a Kokoro hasta que podamos hacer algunas técnicas – los dos miraron a Kira muy serios. No les gustaba la pinta que tenía lo que estaban haciendo. Kokoro se notaba demasiado tensa.

– Comienza – ordenó Toushiro.

Kokoro cerró sus ojos y elevó su reiatsu. El viento hacía remolinos a su alrededor, levantando la arena del suelo. La intensidad de las ráfagas aumentaba. Abrió los ojos, que habían cambiado a un color verde intenso.

– Asesina – la voz de la joven se volvió turbia. – Dragón


Espero no haber sido demasiado enrosacada en los cambios de lugar, es que todo transcurre al mismo tiempo y es dificil de lograr una dinámica buena y llevadera. Quizá amerite un comentario. Nos leemos, Mary