Hola! Cómo están? Aquí el capítulo, perdón por hacerlos esperar. Ya va tomando forma todo, faltan ultimar detalles, pero ya está llegando la conclusión. No digo que esté cerca el final, porque eso sería mucho. Aún no sé cómo haré para que todo esta maraña de historias cierre jajajajaja.

Espero lo disfruten! Nos leemos! Mary


Las lágrimas de Orihime caían arrastrando consigo una mezcla de sentimientos de amargura y felicidad que no podían entrar en su cabeza. Sus ojos permanecían abiertos y su mirada fija en la arena. Estaba arrodillada y sus manos casi enterradas dentro de la blanca arena del suelo de Hueco Mundo. Ulquiorra se acercó a ella y la tomó fuertemente por los hombros, teniendo la misma sensación en su interior, pero sin poder expresarlo. Orihime ahogó un suspiro en su garganta cerrando sus labios con fuerza. Temía que si dejaba salir su aliento todo lo que estaba sucediendo terminara, como si fuera un sueño.

− ¿Quieres decir – dijo tímidamente Kokoro, mirando a Nezumi desde su posición en el suelo. Todos en el lugar permanecían en silencio y expectantes. Incluso los shinigamis se habían quedado sin habla. La confesión de Nezumi había sido impactante para todos. − Que ellos − no se atrevía a terminar la frase. Le temblaba la voz, y el corazón parecía querer salirse de su pecho. − Que ellos − se repitió − son mis padres? − soltó al fin. Nezumi sonrió con un halo de satisfacción. Disfrutaba realmente lo que estaba sucediendo. Tantos años de sufrimiento de una madre por un hijo muerto, por la incertidumbre de una niña de no saber quién era, todo eso le causaba un regocijo que aumentaba mientras observaba los rostros atónitos de Orihime, de Ulquiorra y de Kokoro. − ¿Quieres decir que todos estos años estuve evitando todo contacto con quienes en realidad son mis padres? − pudo preguntar de un solo tirón, sin titubeos esta vez. Su corazón estaba tomando fuerzas y podía sentir una rabia que la invadía desde dentro. Miraba a Nezumi con desprecio y furia.

Ulquiorra, que hasta ese momento parecía atónito e incrédulo, y que mostraba una expresión neutral, sintió cómo un mar de emociones lo desbordaban. Se puso de pie violentamente y atinó a tomar su katana. Grimmjow, notándolo inmediatamente, usó sonido para colocarse junto a él y tomarlo por la muñeca. Ulquiorra viró y lo miró intensamente, rogándole que lo soltara. Deseaba despedazar a ese maldito sujeto que le había hecho tanto daño a Orihime durante quince años. Porque a pesar de que él era un ser sin sentimientos, sin corazón, incapaz de mostrar lo que sentía, podía saber que Orihime sentía todo el dolor y la angustia de la pérdida, tanto en ese momento como hacía quince años. Porque él la había visto llorar, la había visto estremecerse, sudar frío, dejar de comer, de beber, la había visto querer dejar de vivir. Y eso hacía que en ese preciso instante, todo lo que no pudo decir, todos los abrazos que no pudo darle, todo el afecto, el amor que ella tenía por él, todo lo que él no podía expresar ni en palabras ni en actos, todo eso se juntaba en su corazón, queriendo salirse por sus poros y reflejándose en su reiatsu. Quería matar a Nezumi.

Grimmjow, casi leyendo y sintiendo exactamente lo mismo que Ulquiorra, enfatizó su agarre, haciendo que recapacitara. Si en ese momento se lanzaba sobre Nezumi y lo mataba, todo estaría perdido para él. Estaba lleno de shinigamis que estaban buscando razones para culpar a un hollow de un ataque, y también estaban buscando un culpable. Tenía razones de sobra para pensar que no dudarían ni un instante en declarar a Ulquiorra el atacante después de presenciar algún acto desubicado de su parte, y él, aunque estaba muy lejos de ser su amigo, no podía permitir que hiciera semejante locura. Debía tranquilizarse y pensar la situación. Nezumi daba asco e impotencia, él también lo sentía desde el fondo de su corazón, pero no por eso se abalanzaría sobre él para asesinarlo en ese mismo momento. Ya habría más oportunidades sin que los shinigamis estuvieran allí.

− Muy interesante − dijo Kisuke integrándose en la conversación. − Ahora entiendo todo − comentó. − Creo que lo mejor será que entremos en Las Noches y nos tranquilicemos − no quería mirar a nadie directamente a los ojos, temiendo que algo no saliera del todo bien. Tragó saliva. Nadie movía un músculo.

− Creo que Urahara san tiene razón − dijo Uryu para hacer que alguno reaccionara. − Debemos atender a los heridos − acotó. − Kaien y Kokoro necesitan atención médica urgente

− Estoy de acuerdo con lo que dice Ishida san − apoyó Juushiro, acercándose al epicentro de los hechos. − Además, este no es lugar para seguir platicando. Seguramente todos tengamos muchas preguntas, y creo que todos nos merecemos las respuestas − miró a la Capitana Unohana de soslayo. Ella se mantenía dura e inmóvil.

− Hagamos como dice Urahara, entremos en Las Noches y atendamos a los heridos − casi ordenó Toushiro, poniéndose a cargo de la situación. Todo estaba demasiado tenso como para seguir permaneciendo allí.


Ichigo cargaba a Rukia. Caminaba lentamente por el suelo arenoso de Hueco Mundo. Todo estaba tranquilo. Después de tantos despliegues de reiatsu, todo estaba en calma. Enajenado, movía un pie y luego el otro, sin siquiera poder pensar un momento en nada. Rukia estaba quieta. No podía pronunciar palabra. Una mezcla de imágenes, sonidos y sentimientos se abarrotaban entre su mente y su corazón y no podía hacer más que dejarse llevar por ellos.

El aroma que emanaba del cuerpo del shinigami que la llevaba era enloquecedor. Su interior, sus entrañas, le gritaban que ese hombre era el que ella estuvo esperando todos esos años que estuvo encerrada en aquel apestoso lugar. Apenas recordaba lo que había sucedido allí. Recordaba agujas, dolores en sus extremidades, arrancars vestidos de blanco, palabras sueltas como susurros en el viento. Una luz azul y un reiatsu que no podía identificar: ni humano, ni hollow, ni shinigami. Una arcada le vino de golpe, haciendo que su pequeño y maltrecho cuerpo se estremeciera. Ichigo se detuvo y la aferró más contra su cuerpo.

− ¿Estás bien? − dijo suavemente. Tenía miedo. No sabía el fundamento, pero su cuerpo temblaba de miedo. Tragó con dificultad.

− Si − soltó escuetamente ella sin levantar su cabeza.

− ¿Estás segura? − insistió Ichigo a sabiendas de que nada estaba bien. Una nueva arcada la invadió haciendo que un líquido amarillento se escurriera por su boca. Ichigo, al sentirse mojado, se agachó y apoyó a Rukia en la arena. La corrió y la observó detenidamente.

Su piel estaba amarillenta y, como había notado antes, estaba muy delgada. Tomó el mentón de la mujer con su mano izquierda, levantando su cabeza. Ella tenía los ojos cerrados con fuerza. Las ojeras estaban muy marcadas y había algunas arrugas en su rostro, muestra de la falta de hidratación. Sus labios estaban partidos y lastimados. Observó el resto de su cuerpo. Los brazos y las piernas estaban demacrados y tenía algunos moretones en los antebrazos. Apretó los dientes, jurándose que mataría al que la había encerrado allí.

− Rukia − la llamó. Ella no quería abrir sus ojos. Podía escuchar perfectamente al hombre, pero no quería verlo. Se sentía avergonzada. No sabía bien quién era él, ni siquiera sabía quién era ella misma. Lo único que recordaba claramente era que ella era un shinigami y la calidez del reiatsu de ese hombre. − Vamos a casa − dijo él con seguridad, volviendo a tomarla entre sus brazos.

Continuó caminando, ya avistando el palacio. Nada había cambiado, salvo que había un gran agujero en la base del edificio. Arrugó más el entrecejo y afinando sus sentidos, encontró rápidamente el reiatsu de Uryu y el de Kisuke, que estaban en el mismo lugar que todos los demás. Identificó claramente a cada uno de ellos y soltó el aire que había contenido sin querer en sus pulmones. Tenía el presentimiento que no sería fácil salir de allí, más considerando que traía a Rukia. De pronto recordó que Uryu le había dado un transmisor cuando se separaron y lo buscó con su mano izquierda en su hakama.


Uryu sintió una vibración en el bolsillo del pantalón y arrugó el entrecejo. Codeó a Kisuke, intentando no llamar la atención de los demás y se apartó un poco del grupo, que aún permanecía de pie dentro de la Sala de Reuniones, mientras los shinigamis decidían cuál sería el siguiente paso.

− ¿Ichigo? − preguntó algo preocupado.

Nos tenemos que ir de inmediato − dijo con voz decidida.

− No podemos irnos − refutó Uryu. − ¿Cuál es la prisa?

Nadie puede verme aquí. Además − cortó su hablar de pronto. Rukia se aferró a su kimono con fuerza, dando un gemido de dolor.

− ¿Qué está sucediendo, Kurosaki? − preguntó el quincy impaciente.

La encontré − dijo Ichigo. − Debo sacarla de aquí − insistió severamente. Uryu tragó saliva, apretó su puño izquierdo y sintió cómo su corazón se estrujaba.

− Entiendo − dijo y cortó la comunicación.

Salió de la habitación con toda la tranquilidad que pudo, siendo visto con cautela por Urahara. Observó detenidamente la situación. Miró a Ulquiorra. Él estaba demasiado afectado por las confesiones que había dado el gordo anteriormente. Era increíble pensar siquiera en que durante quince años su hija hubiera estado tan cerca y ellos la creyeran muerta. Tragó saliva. Luego, miró a Grimmjow, que inmediatamente se dio cuenta de esto y le respondió con un gesto. Dio varios pasos hacia atrás y desapareció en la penumbra de la Sala.

Inmediatamente Uryu caminó hacia él. Estaba seguro de que la forma más segura de sacar a Ichigo de allí y sin que nadie lo notara era con una Garganta natural. Y la única forma de conseguirlo era con un hollow. Apretó los dientes y se acercó a Grimmjow, que lo observaba expectante. No le hacía ninguna gracia deberle favores, pero no le quedaba otra salida.

− ¿Qué sucedió? − preguntó el arrancar, a sabiendas de que nada estaba bien.

− Necesito pedirte un favor − dijo entre dientes. Grimmjow sonrió de lado. − Y por favor − pidió − no pidas explicaciones − el hollow cerró la boca un momento. Luego hizo un gesto para que continuara. − Ve con Kurosaki − dicho esto se retiró sigilosamente.

Grimmjow desapareció en un pasillo de Las Noches.


¿Qué les pareció? No es la gran cosa, ni tampoco hay muchos avances, pero fue algo dificil hacer la primera parte (cuando Kokoro se da cuenta de que el tipo le estuvo ocultano que sus padres son ellos). En fin, pronto habrá más avances.

Una pregunta, ¿les agradan Kokoro y Kaien? Gracias !