RWBY relationship week
DAY #6 Glynda Goodwitch & Penny
You should keep it in secret.
De normal, la ciudad de Vale ya era un bullicio de gente constante, pero con la inminente inauguración del Festival Vytal, aún era peor. Tanta gente yendo y viniendo de un lado a otro, comerciantes preparando sus paraditas, organizadores decorando las calles… Era un infierno.
A Glynda le gustaba el orden, era una persona pragmática y metódica y, una vez todas las cosas estuvieran listas y empezara el festival, disfrutaría de toda esa organización. Pero, hasta entonces, tenía que aguantar el típico caos previo al orden. Definitivamente, era el infierno.
Lo peor era que no podía hacer como si nada. Todo aquel desorden le ponía de los nervios, así que siempre acababa ayudando de una forma u otra. Como si organizar a los estudiantes de Beacon para que participasen en el torneo no fuese suficiente trabajo. En cualquier caso, por eso se encontraba ahí en esos momentos, echando una mano con la colocación de las pancartas de la calle principal.
- Vale, apártense, que voy a colocar ésta.
El aviso fue más bien por cortesía, porque en realidad no había acabado de hablar cuando ya estaba moviendo la enorme pancarta. Con un rápido gesto de su fusta, el cartel se estiró de punta a punta de la calle y, con un leve movimiento de su muñeca, éste empezó a levitar.
Esperaba que el resto de ayudantes fuesen lo suficientemente competentes como para anclarlo a las dos farolas mientras ella lo sujetaba.
- ¡Lista para el combate!
El grito sobresaltó a Glynda, que perdió momentáneamente el control de la pancarta. Una vez la recolocó de nuevo, buscó con la mirada el origen de la voz.
Una pequeña chica estaba a unos metros, con los brazos extendidos frente a un montón de banderolas en el suelo. A su alrededor, volaban un montón de espadas. Desde donde estaba, Glynda podía ver su sonrisa de oreja a oreja.
- Van en aquellos enganches, Penny.
Uno de los organizadores señaló con la mano el lugar donde tenía que ir la decoración. Eran unos pequeños clavos doblados que había en la parte superior de los edificios y estaban a lo largo de toda la calle y a ambos lados, seguramente, para que los banderines acabaran haciendo un zigzag una vez colgados.
Durante un momento, la chica miró los enganches mientras las espadas no paraban de volar a su alrededor. La profesora frunció el ceño. ¿Acaso pensaba colocar aquello con esas cuchillas?
- ¡Recibido!
La joven hizo un rápido saludo militar y la sonrisa se borró de su rostro. Su expresión se volvió seria, completamente concentrada en la tarea que tenía que realizar. Dio unos pasos hasta colocarse mirando al final de la calle y Glynda alzó las cejas al ver cómo las decoraciones de su ropa empezaban a emitir un leve tono verdoso.
En un abrir y cerrar de ojos, una de las cuchillas clavó al suelo la bandera de uno de los extremos, mientras que otra se clavaba en la última de ellas antes de salir volando hacia el final de la calle. La decoración se empezó a extender rápidamente a medida que la punta se alejaba de allí y, con un par de movimientos de sus brazos, las espadas comenzaron a salir disparadas.
La profesora tuvo que recordar parpadear mientras veía cómo las banderolas se iban colocando en los enganches a lado y lado de la calle. Las armas se habían clavado en las paredes, justo debajo de los clavos y, de alguna forma, habían llevado la cuerda de la decoración hasta ellos sin romperla.
- ¡Y listo!
Con un último gesto, las espadas se desclavaron de una sola vez y empezaron a regresar a su dueña. Pronto, todas las cuchillas giraban de nuevo a su alrededor hasta que, finalmente, se juntaron antes de doblarse y guardarse en una pequeña mochila que la chica llevaba en su espalda.
- Muchas gracias, Penny.
- ¡De nada!
Glynda regresó la atención a su decoración; al parecer, ya la habían anclado a las farolas, por lo que dejó de aguantarla y guardó su fusta. Con ojo crítico, miró la fila de banderolas que acababa de colgar aquella tal Penny. Cruzaban la calle de un lado a otro y parecían perfectamente colocadas.
- Impresionante.- Murmuró. Se giró a uno de los organizadores que estaban a su lado y llamó su atención.- ¿Quién es esa chica?
- ¿Quién? –El hombre echó un vistazo antes de soltar una pequeña risotada.- Es increíble, ¿verdad? Se llama Penny. Esta mañana se topó con el dueño del From Dust Till Dawn, ambos acabaron en el suelo y, como disculpa, se ofreció para ayudar con las decoraciones. Está siendo de mucha utilidad, con ella acabaremos antes que cualquier otro año.
La profesora hizo un sonido de entendimiento. Esa chica probablemente tenía mucha más habilidad y dominaba mejor sus armas que muchos de los estudiantes de Beacon. Sobre todo, que cierto alumno de los nuevos equipos. La observó durante unos minutos más hasta que, al final, decidió acercarse a ella.
- Perdone, ¿Penny? –La nombrada se giró para prestarle atención y le dedicó una enorme sonrisa.- Me llamo Glynda Goodwitch.
- Soy Penny.- Volvió a hacer el saludo militar.- ¡Saludos!
- Estaba viendo cómo colgaba las banderolas… ¿Es usted de por aquí?
- Oh, no. Sólo estoy en Vale por el torneo.
Glynda asintió con la cabeza. Tal y como sospechaba, Penny participaría en el torneo. A pesar de que había instigado a sus estudiantes a entrenar desde hacía meses, no pudo evitar pensar que más de uno estaría perdido si le tocase pelear contra aquella chica.
La observó detenidamente. Era pequeña, y su cara llena de pecas y expresión inocente le daban un aire ingenuo. Seguramente, muchos de sus contrincantes la infravalorarían y acabarían pagando muy caro ese error.
- Tiene buenas habilidades, debería mantenerlas en secreto hasta el día del torneo.
La joven abrió mucho aquellos brillantes ojos verdes en una expresión de sorpresa, incluso su boca se quedó medio abierta, pero enseguida se sobrepuso y asintió con una sonrisa.
- Tiene toda la razón.- Asintió de nuevo y miró a su alrededor.- Pero he prometido que ayudaría con esto. Y las promesas deben cumplirse.
Volvió a mirar a la profesora con expresión decidida. Glynda se cruzó de brazos y no pudo evitar rodar los ojos.
Si ella fuese la entrenadora de Penny, le mandaría inmediatamente que no mostrase para nada sus habilidades en público, la mantendría en secreto todo el tiempo que pudiera con tal de ganar a sus contrincantes con el factor sorpresa. Pero Glynda no era la entrenadora de Penny, sino de sus contrincantes. Una parte de ella le decía que fuese práctica y dejase que la chica mostrase sus técnicas con tal de tomar apuntes y poder informar a sus alumnos. Otra parte, mucho más molesta, le decía que aquello sería hacer trampa.
Soltó un bufido. Tomaría notas pero no se las comentaría a nadie. A fin y al cabo, esas decoraciones tenían que estar colgadas cuanto antes mejor.
- Te ayudaré a colgar las banderolas, entre las dos iremos más rápido.
- ¡Recibido!
Glynda sonrió de medio lado ante el saludo militar de Penny. Esa chica era extraña, pero que acatase órdenes sin rechistar empezaba a gustarle.
Notitas varias:
Voy tardísimo con esto de la RWBY week… ¿ups? Pero bueno, aunque tuviera que haber acabado el sábado, pienso terminarlo igualmente, que con éste ya sólo me falta uno… que espero poder subir mañana jajaja
Debo admitir que, entre otras cosas, voy tarde porque este capítulo en concreto me ha costado la vida escribirlo. Glynda y Penny… como si se conociese mucho de ambas, vaya XD Espero que no me haya quedado muy ooc, hacer a Penny es divertido y (no me preguntéis por qué) creo que Glynda es un poco maniática del orden y disfrutará con toda la organización que conlleva el festival, como Weiss.
Como siempre, se aceptan críticas constructivas (nadie deja reviews, ya no sé si es que las visitas son de gente que entra desde Tumblr y ve que es en español y cierra o si realmente hay alguien que se lo lee XD) y en mi Tumblr (sikayurigoggles) dejo el dibujillo del capítulo.
¡Nos vemos en el último!
