BRING ME TO LIFE

"Los gritos en mi mente guardan el secreto"

CAPITULO 15

- ¿Tú quieres que yo qué? – Blaine miró a Kurt con una ceja levantada, no seguro de lo que Kurt quería decir.

- Vengas por tu propio pie –repitió Kurt parpadeando un poco, como si luchara por mantenerse despierto.

-Quiero que sepas en lo que te estás metiendo.-

- ¿Por qué? ¿Qué quieres decir con "metiendo"?-

¿Era lo que implicaba que Blaine, como Sebastián, finalmente cediera y se involucrará con él? Estaba casi seguro que eso era lo que Kurt quería decir.

Estaba casi seguro que Kurt pensaba que él cedería. Blaine se asustó, Kurt tenía la razón. No. Él sabía que Kurt estaba en lo cierto, porque, en cierto modo, Blaine ya estaba cediendo. Kurt sonrío ligeramente.

- ¿Aún me querrías fuera, en el mundo real?-

Blaine vaciló, ¿pero cuál era el punto en mentir? Estaba seguro que Kurt ya lo sabía de todos modos. Se encontró con los ojos de Kurt.

- Sí.-

Kurt suspiró y levantó la cabeza con la mirada de nuevo hacia el techo.

- Es justo que sepas lo que podría hacer, incluso si no lo hiciera.-

- De acuerdo. Sin embargo sigo pensando que estás jugando conmigo. Yo soy, ¿cómo se dice? Entretenido.-

- Sí – dijo Kurt con una pequeña sonrisa. – Eso también.-

Kurt se quedó en silencio y Blaine estaba casi seguro de que se había quedado dormido a causa de las drogas, pero unos minutos después, abrió la boca de nuevo, esta vez su voz era débil y extraña.

- Su madre estaba allí.-

- ¿Madre? – Blaine trató de hacer contacto visual con Kurt, pero sus ojos sólo parpadeaban de ida y vuelta rápidamente, como si estuviera en la etapa del sueño donde se mueven los ojos rápidamente, y están abiertos. Eso era un poco escalofriante.

- Sí, su madre.-

Parecía como si las drogas estuvieran hablando y Blaine movió su silla más cerca.

- ¿Cuál madre, Kurt?-

- La de ella –dijo Kurt. Blaine no tenía idea de lo que estaba hablando. . .

. . .Ella vio como dos policías lo hacían entrar. Se veía tan frío como siempre y una punzada de intensa ira la atravesó cuando lo miró fijamente. Lo miró mientras caminaba junto a ella, y fue entonces cuando la vio. Sus ojos se clavaron en los de ella, sin parpadear ni una sola vez. No había remordimiento en sus ojos, no había nada en absoluto. Si ella sólo hubiera sabido unos pocos años atrás, que se convertiría en un monstruo, nunca lo hubiera dejado entrar en su casa.

Lo odiaba con cada fibra de su ser y con sólo mirarlo le daban ganas de cruzar la habitación y estrangularlo. Era la persona más fría que jamás había conocido. No parecía que lamentara lo que había hecho y el pensamiento hizo que lágrimas de rabia descendieran por sus ojos mientras apretaba fuertemente las manos.

Él estaba sentado en el lado opuesto de la habitación, las manos esposadas en su regazo.

Sus manos temblaron cuando también se sentó. Finalmente esta pesadilla terminaría. . .

- ¿Quién es ella?.-

- ¿Huh? – Kurt miro a Blaine y parpadeo.

– ¿Quién?-

Blaine negó con la cabeza, cuando se dio cuenta que Kurt había olvidado lo que había hablado hace pocos segundos. Que increíblemente frustrante.

– Nadie, no importa.-

Kurt frunció el ceño, parpadeando, pero no dijo nada más. Se quedaron en silencio durante unos pocos minutos más y cuando Blaine volteó a ver a Kurt, vio que estaba profundamente dormido. Tal vez es lo mejor, pensó. Mejor dormido que despierto, ya que no se podía mover por las restricciones. Sonrío suavemente admirando el rostro de Kurt a la luz de la luna que entraba por la ventana. Nunca había visto dormir a Kurt y ahora tenía el tiempo para mirarlo realmente. Kurt era muy joven, tenía veinte años, tal vez veintiuno, Blaine no sabía cuando era su cumpleaños. Había pasado ya mucho tiempo en la cárcel, y pasaría el resto de su vida aquí, y eso era doloroso de saber. Era joven, pero su cara no era la de un hombre joven. Tenía las mejillas hundidas, había círculos bajo sus ojos y había un gesto constante en su frente, incluso en su sueño. Parecía severo y serio y nunca sonreía de verdad. Sin embargo, había algo extraño, casi sobrenatural; su belleza.

Blaine no estaba seguro de lo que lo hizo ser así, pero había algo, algo que no era visible para todos.

- Buenas noches –susurró, tocando suavemente su rostro hasta terminar en la mandíbula. – Siento tanto que esta sea tu vida.-

888888888888888

Cuando Kurt se despertó ya no estaba amarrado. Gimió cuando se sentó porque le dolía la espalda y la cabeza. Ya no podía sentir la droga en su cuerpo, eso le hizo sentir una oleada de alivio. Odiaba estar controlado y sabía que la noche anterior había sido demasiado abierto con Blaine, como nunca antes. Se preguntó si había dicho algo en su estado drogado, algo que Blaine no debería saber. No quería que Blaine supiera. Se frotó la frente y fue entonces que se dio cuenta que sus muñecas y tobillos, se sentían extrañamente fríos y no dolían tanto como él hubiera imaginado después de luchar contra las restricciones. Las toco y se dio cuenta que sus heridas y rasguños habían sido tratados con gel de aloe vera. Frunció el ceño, cosas como estas sólo se le ocurrían a alguien como Anne, cuando era su psiquiatra. Tenía la mala costumbre de ser maternal con él, o más bien lo que ella estaba tratando de hacer para que hablara con ella.

- Buenos días.-

Kurt sacudió la cabeza, hasta que encontró la fuerte voz. No había visto a Jackson . Mierda. Su corazón latía fuertemente sobre su pecho e hizo lo mejor para no parecer sorprendido. Sabía que necesitaba su medicamento y lo localizó en un vaso de plástico en la mesita de noche. Tomó el vaso con cautela y se tragó la píldora en seco, tratando de no dar importancia al rostro satisfecho de Jackson.

- Despierto por fin, eh.-

- Sí –dijo Kurt con fuerza, regresando el vaso a su lugar. Sentía asco del hecho que su nuevo psiquiatra hubiera puesto esa mierda sobre él. No le gustaban las manos de otras personas sobre él, a menos que él los hubiera atraído.

- ¿Quieres un poco de agua para eso?-

- No.-

Jackson sólo se limitó a asentir.

- Así que, te has saltado tus medicamentos de nuevo.

Kurt no dijo nada. No soportaba a Jackson . No podía soportar a ningún psiquiatra. No necesitaba uno. No necesitaba con quien hablar. No tenía nada que decirles a ninguno que los pudiera satisfacer. Especialmente no a Jackson. Debe ser uno de los psiquiatras más molestos que ha tenido hasta la fecha. Jakson continúo hablando como si Kurt hubiera contestado.

- ¿Por qué?-

- No me dio la gana- –dijo Kurt con frialdad, asegurándose de mantener el contacto visual, tratando de no parpadear.

- Oh – Jackson asintió y escribió algo en su libreta. Kurt lo miró. En ella escribía todo lo que Jackson creía que sabía de Kurt. No sabía una mierda. - ¿Por qué no te dio la gana? Sabes perfectamente que pasa si no los tomas.-

Jackson estaba acostumbrado a que Kurt no le respondiera, así que continuó.

- Te estás volviendo paranoico. –dijo. -Pierdes el control muy fácil.-

-Cállate.-

- ¿Quieres decirme acerca de las cosas que oyes?-

-Cállate.-

- ¿No los oyes?-

- Cállate –dijo Kurt con los ojos cerrados. Sabía que estaba templando de ira y apretó los puños. Sabía que si no se hubiera tragado aquel montón de pastillas, en estos momentos se encargaría que Jackson se ahogara en sus propias lágrimas. Jackson lo ignoró.

- ¿Quieres hablar de lo que pasó en la corte? ¿Cómo te sientes al respecto?.-

Kurt quería gritar y romper algo. Esa fue la peor pregunta de todas. La despreciaba. Todos sus psiquiatras la habían usado. Todos, pero Anne... A Anne le gustaba hablar de todo lo que no fuera Kurt, en ocasiones pidiendo su opinión. Kurt no sabía muy bien que pensar de eso, pero sabía que había querido entrar en su cabeza, había intentado hacer que se abriera poco a poco. Eso lo había hecho sentir gravemente con el cerebro revuelto.

- Se sintió muy bien –respondió Kurt con una sonrisa burlona y falsa. – Fantástico.-

- Creo que estás siendo sarcástico.-

Kurt quería resoplar por el hecho que Jackson hablaba enserio y quiso decir que no, mierda. Pero no había sido tan sarcástico.

8888888888888

Blaine no empezaba a trabajar hasta las 3:00 pm del día de hoy y estaba pensando en trabajar un poco después de las 2:00. Se preguntó si Kurt se sentiría mejor hoy y si ya lo abrían liberado de sus ataduras. La imagen de Kurt, con rabia y miedo, luchando con el hombre que lo mantenía acorralado, habían rondado en sus sueños toda la noche. Se había despertando sudando y jadeando, oyendo el grito desgarrador de Kurt como si estuviera realmente allí.

¿Qué pasaba en realidad con él cuando no tomaba sus medicamentos? ¿Veía cosas? ¿Podía estar realmente enfermo? Tenía tantas preguntas, y la mayoría de ellas probablemente nunca serán respondidas. Llegó al trabajo y se puso su uniforme. Puck había llegado al mismo tiempo que él y se saludaron mutuamente. Puck de inmediato empezó a hablar sobre una cosa y otra, una chica que había llegado en la noche porque su perro se había perdido (aparentemente era sexy) y cómo Puck había salvado el día, encontrando a su perro orinando en el poste de luz detrás del edificio. Blaine estaba escuchando con la mitad de interés, riéndose y asintiendo en las partes correctas, pero estaba más ansioso por llegar con Kurt y saber si se encontraba mejor. Cuando Puck fue llamado a la oficina del jefe, Blaine aprovechó inmediatamente y corrió escaleras arriba.

El cuarto piso estaba relativamente tranquilo. Unas pocas televisiones estaban encendidas y algunos jalaban la palanca del baño. Blaine miró dentro de las otras celdas mientras caminaba al lado de ellas. La mayoría de los prisioneros estaban tirados en la cama, viendo la TV. Una mujer estaba sentada a la mesa leyendo el periódico y un hombre gordo estaba leyendo un libro, rascándose el ombligo. Todo parecía tan normal, como si estuvieran en casa, y no en la cárcel. Sus celdas eran cálidas, acogedoras, con esteras en el piso, hojas de colores en la cama, e incluso imágenes en la pared. La habitación de Kurt no era así. La suya era fría, impersonal. No tenía imágenes o esteras y tenía sabanas blancas normales. Ni siquiera se molestaba en usar su propia ropa. Cuando se acercó a la habitación de Kurt se sorprendió, no, se paralizo de escuchar voces que venían del interior. Kurt sólo usaba la televisión una vez a la semana, así que no podía ser eso. Blaine se acercó y escuchó a alguien que decía "Cuidate" después la puerta se abrió y un hombre de cabello oscuro salió. No se dio cuenta de Blaine mientras cerraba, pero cuando se volvió para salir, se detuvo bruscamente.

- Hola, oficial –dijo, tomado por sorpresa. El hombre no usaba uniforme, así que no era policía, tampoco usaba ropas de hospital, así que no era doctor o enfermera. Pero tenía una etiqueta en su pecho donde se leía, David Jackson. Blaine había escuchado ese nombre antes, pero no podía recordar donde.

– ¿Qué estás haciendo aquí a estas horas?-

- Oh, sólo… – Blaine se rascó la oreja– sólo caminando, ya sabes. Nada que hacer aún.-

David asintió, poniendo las llaves en su bolsillo.

- Pequeño pueblo. No hay mucho que hacer- Estuvo de acuerdo.

- Sí, entonces ¿qué estaba usted haciendo en la celda de K… quiero decir, la celda de este preso. -David parecía no haberse dado cuenta del pequeño resbalón de Blaine.

- Oh, soy uno de los psiquiatras de la prisión, acabamos de tener una pequeña charla.-

Justo ahora Blaine recordó. Anne había dicho que un tal David Jackson había asumido el cargo de Kurt. Blaine se sintió escéptico una vez más. ¿Kurt trataba de seducir a esta persona, como lo había hecho con todos los otros?

- Bien, entonces, tenga cuidado oficial –dijo David con un gesto brusco y pasó por delante de Blaine en el pasillo. Blaine esperó hasta que la puerta se cerró detrás de David, para abrir las cerraduras y entrara a la celda.

- Buenos días –dijo Kurt desde su lugar de la cama, estirando las piernas. -Escuché que conociste a Jackson. Fantástica persona, ¿verdad?.-

Blaine se encogió de hombros y tomó su lugar habitual en la mesa.

- No puedo ver nada malo en él.-

- ¡Ah! –bufó Kurt y se cruzó de brazos.

Parecía que estaba de mal humor.

- Hay algo mal en todos los psiquiatras. ¿Has tenido alguno?-

Blaine negó con la cabeza. - No puedo decir que lo tengo.-

- Lo odiarías.-

Blaine sonrío.

- ¿Cómo te sientes hoy? ¿Tomaste tu medicamento?.-

Kurt rodó los ojos.

- No te conviertas en uno de ellos.-

- ¿Lo tomaste?-

Kurt rodó los ojos de nuevo, Blaine se alegró de que no se veía muy preocupado.

- Sí.-

- ¿Recuerdas algo de lo que dijiste ayer? –quiso saber Blaine, mirando de cerca la reacción de Kurt.

Kurt parecía divertido ahora y pareció animarse un poco.

- Partes.-

Blaine estaba seguro que las partes que Kurt recordaba no era lo que había balbuceado acerca de la madre de alguien que había ido a la corte. Había sonado como algo muy personal, que Kurt no encontraba nada divertido.

- ¿Soy igual de divertido que siempre? – Kurt preguntó, sus ojos brillaban. A Blaine le gustaba así. Ese era su estado de ánimo favorito de Kurt, cuando era capaz de bromear y hablar de él sin ser críptico.

- No tanto.-

- Ouch.-

Blaine sonrío y estaba seguro de que si entrecerraba los ojos podía ver la formación de una pequeña sonrisa en los labios de Kurt.

- ¿Cómo están tus muñecas? – preguntó sin darse cuenta de que lo iba a hacer.

- Ese maldito idiota del psi… – Kurt se detuvo a media frase, ya que cayó en la cuenta. - ¿Fuiste tú?-

Blaine sonrío, deseando que su rostro no se sonrojara. Se encogió de hombros.

- Culpable.-

Kurt bajó los ojos lentamente hasta las rodillas y frunció el ceño. Blaine contuvo la respiración. Eso no podría hacerlo explotar, ¿verdad? Blaine sólo puso un poco de gel aloe vera en sus muñecas y tobillos magullados para que se enfriaran. Se veía doloroso, rojo y despellejado, así que pensó que el frío le podría ayudar de algo. Blaine observó a Kurt con cautela, pero después de un rato, el ceño fruncido desapareció lentamente. Miró hacia a arriba como si se hubiera dado cuenta que no fue tan malo después de todo. Sus ojos brillaban con una marca de diversión, la cual Blaine no sabía si era de burla o no.

- Ven –dio unas palmaditas en la cama junto a él con su delgada mano.

Con un poco de miedo, Blaine se levantó y se sentó junto a Kurt. El aire a su alrededor se llenó de electricidad cuando Kurt le susurró al oído.

- Gracias –acariciándolo con su nariz después. Blaine estaba muy pendiente de la mano de Kurt en su muslo, que poco a poco iba más arriba.

– Quiero que sepas en lo que te estás metiendo.-

Se dio cuenta que Kurt lo estaba probando. Probando para ver hasta dónde podía llegar.

La nariz de Kurt recorrió su mandíbula, su mentón. Su aliento contra su piel era caliente, su cabello despeinado olía a champú barato, pero no era desagradable.

- Eres una persona muy buena –dijo Kurt en su cuello, apretando ligeramente sus labios contra su piel.

– Casi demasiado bueno, frustrantemente bueno. Me estás dejando hacer esto, me estás dejando estar tan cerca, y tú ni siquiera has tratado de resistirte. Soy la persona más peligrosa aquí. Eres el peor policía que jamás he conocido.-

Blaine mostró una oscura sonrisa.

- Tienes razón, probablemente lo soy.-

- Recházame –respiró Kurt con su mano apoyada en la ingle de Blaine. Estaba casi sentado en su regazo, con su cara pegada a su cuello. Blaine volvió la cabeza hacia Kurt, quien levantó la vista de su cuello. Sus narices se tocaron, Blaine nunca había sentido una necesidad tan grande de besar a alguien. Blaine Anderson, en realidad lo estás deseando, estúpido.

- Recházame –repitió mirando los labios de Blaine.

- Tú no me quieres –dijo Blaine, buscando algo verdaderamente honesto en los ojos de Kurt. – Sólo piensas que lo haces.-

- Deja de tratar de entenderme –dijo Kurt arrugando la frente, pero su voz no sonaba molesta.

- Me lo dirás en algún momento – Blaine sonrío y podía decir que Kurt estaba tratando de ocultar su sorpresa cuando Blaine posó su mano en su cuello, acariciando el tatuaje que sabía que estaba ahí.

- Oh, voy… ¿lo haré? –los dedos delgados de Kurt rodearon la muñeca de Blaine y guío su mano lejos de su tatuaje.

Blaine asintió.

- Espero lo hagas.-

- No lleves tus deseos demasiado alto.-

Esta vez, cuando Kurt le dio un beso, estaba preparado para ello, y de hecho le regresó el beso de inmediato. No podía negar sus deseos por más tiempo y mientras no fuera más allá de besos, todo estaba bien. Bueno, legalmente no estaba bien, pero para Blaine lo estaba. Kurt necesitaba consuelo, aunque él no se diera cuenta, y Blaine estaba aquí para dárselo. Todo el mundo necesita a alguien, no importa lo duro que pretenda ser.

Cuando Kurt pasó una pierna sobre él para quedar a horcajadas, las manos de Blaine se posaron en su cintura.

- Espera –murmuró contra sus labios -Oye, oye, cálmate- Apartó su boca lejos de la de Kurt. Kurt lo miró con sus ojos azules por pocos segundos, antes de que bajara la cabeza para atacar su cuello con sus labios, chupando y mordiendo ligeramente.

- Mmm.. - Blaine gimió, acomodando su cabeza hacia un lado voluntariamente.

Su cuerpo estaba reaccionando por la manera en que Kurt se retorcía en su regazo, su ajuste a la ingle. La última vez que había tenido a alguien retorciéndose en su regazo de esa manera, fue hace dos años, y había sido una aventura de una noche con una chica que había conocido en un club cuando estaba en la universidad. Cuando Kurt buscó su boca de nuevo, Blaine estaba a punto de decir a Dios, a favor de su moral y todo lo que había pensado de no llegar más lejos. Sus pensamientos fueron exterminados. Blaine gemía mientras la parte trasera de Kurt se estaba oprimiendo contra su excitación. Tenía las manos descansando torpemente sobre las caderas de Kurt, porque no tenía ni idea de dónde ponerlas. Pero Kurt agarró una de sus manos con las suyas, y la llevó hasta debajo de su camisa.

- ¿Sabes qué día es hoy, Blaine? – preguntó Kurt contra sus labios y Blaine movió la cabeza negativamente. En este momento, ni siquiera podía recordar que día era.

- Hay mil marcas en la cama – dijo– Dijiste que querías celebrar conmigo.-

Blaine presionó sus manos contra los hombros de Kurt, alejándolo un poco. Estudió su rostro.

- ¿Estás bien?-

- Por supuesto.-

- Kurt, no tienes que hacer esto –dijo Blaine suavemente, acariciando sus brazos. Su piel estaba muy fría. Sus pensamientos de momentos antes, habían desaparecido más rápido de cómo llegaron. – Si quieres distraerte…-

- No quiero distraerme –escupió Kurt, mirando a Blaine con incredulidad.

Blaine sólo levantó las cejas y empujó a Kurt fuera de su regazo. Kurt podía necesitar consuelo, pero Blaine no podía ser su distracción. Kurt no necesitaba distracciones, necesitaba enfrentarse a sus problemas, no ignorarlos.

- ¿Por qué seducir a todos tus psiquiatras? ¿Por qué seducir al policía el año pasado?-

Kurt lo fulminó con la mirada.

- Porque quise.-

- Ya sabes, lo de los psiquiatras lo entiendo –prosiguió Blaine, mirando los ojos de Kurt que parecían querer hacerlo vacilar o bajar la mirada. No funcionó, así que continuó

- Los querías alejar ¿cierto? Y ellos no se asustan tan fácilmente, así que por qué no hacer que violaran la ley y forzarlos a que se fueran.-

Kurt no apartó la mirada, pero sus ojos se redujeron significativamente al mismo tiempo que apretaba la mandíbula. Blaine estaba en lo correcto y eso lo hizo sentir satisfecho.

- Pero, ¿cuál fue el punto con el oficial? ¿Cuál es el punto conmigo?-

- No tenía sentido –susurró Kurt – no tiene sentido.-

Blaine asintió, aceptando eso como una respuesta por ahora; pero él no pensaba que eso era todo. Mantuvo el contacto visual con el preso por un largo momento antes de levantarse. Había logrado matar el buen humor de Kurt y se sentía un poco mal por eso, pero al menos había estado en lo correcto el día de hoy.

- Sé cuando no me quieren, así que me voy.-

Kurt no contestó, pero Blaine podía sentir realmente la energía negativa que prácticamente emanaba de los poros de Kurt. Realmente no le gustaba cuando Blaine hacia preguntas. Pero si Blaine quería que Kurt hablara, ese era el mejor camino.

- Ya sabes –dijo cuando llegó a la puerta. -En realidad quiero ser tu amigo. Si me quieres. Si alguna vez quieres decirme algo, no se lo diré a nadie. Sería entre tú y yo, te lo prometo.-

Kurt sólo le devolvió una oscura mirada, que Blaine podía tomar como una indirecta.

¡Hasta aquí el capitulo 15! Me deprime no ver sus comentarios u.u