¡FELIZ Domingo! Día de actualización :33 y para que no digan que soy mala xD DOBLE CAPITULO! ENJOY!
BRING ME TO LIFE
"He perdido tanto a lo largo del camino"
CAPITULO 16
-Colegas, estuvo tan extraño durante la cena de hoy. Deberían haber estado allí para verlo.-
Blaine levantó la vista rápidamente del informe que estaba leyendo y la dirigió hacia Puck.
- 815, ya sabes.- Dijo cuando se dio cuenta que Finn y Blaine lo miraban con signos de interrogación en el rostro.
-Hoy si vi lo atemorizante en él.- Sacudió la cabeza drásticamente, estremeciéndose un poco, lo que hizo que Blaine luchara para no rodar los ojos.
- Parecía molesto y se mantuvo mirándome. Fue espeluznante, yo no sé por qué me estaba mirando. Me pregunto que le picó en el trasero. Por lo general se ocupa de sus asuntos, frunce el ceño a su plato y esas cosas, pero estaba atemorizando a la habitación entera más de lo normal.-
Puck parecía menos que emocionado cuando contó su historia.
- Está loco, no tiene que ser una razón para que actúe de forma –dijo Finn, agitando la muñeca de una manera desinteresada.
- Ya lo sé, quiero decir, ¿no escuchaste del ataque que le dio ayer?-
- Sí, fue una locura, hombre – Finn parecía mucho más interesado ahora y Blaine frunció el ceño a los dos. – Me hubiera gustado verlo.-
- Lucy dijo que la había amenazado con matarla, ya no se atreve a subir al cuarto piso.-
- Pobre chica –dijo Finn con simpatía.
- Escuché que la agarró del cuello e intentó estrangularla.-
- Yo escuché…-
Blaine había oído suficiente. Se puso de pie golpeando el escritorio con las manos.
- ¡Dios, cállense!-
Finn se volvió hacia él a la mitad de la frase con los ojos muy abiertos.
- No hablen de cosas que no saben nada –gruñó Blaine, mirando a ambos a la vez. – Así es como los rumores estúpidos comienzan, en primer lugar.-
- ¿Qué sabes tú lo que es rumor y lo que no? –preguntó Puck acusador. – Es interesante, sólo estamos hablando.-
- Es una persona –continuó Blaine. – No se merece que hablen así de él.-
- Una persona loca – Puck se cruzó de brazos. -Y de nuevo, ¿qué sabes tú lo que es rumor y lo que no? Hace un tiempo ni siquiera sabias quien era el 815.-
- Sé lo suficiente para saber que todavía tiene sus dientes intactos, no trató de ahorcarse, y absolutamente no trató de estrangular a la chica ayer.-
Puck y Finn se miraron.
- ¿Cómo…? –comenzó Puck, pero Finn lo interrumpió.
- Blaine, has… ¿has hablado con él?-
Puck resopló, pero luego su rostro se puso extrañamente blanco durante varios segundos.
- Cada vez que has desaparecido… – dijo lentamente. -Cada vez que te hemos visto bajar del piso de las celdas…-
Oh, mierda. El corazón de Blaine golpeó contra su pecho y sus manos empezaron a sudar. Miró a su alrededor, desesperado por encontrar una solución.
- Uh… –balbuceó. -No, yo… yo sólo… – suspiró. Era muy mal mentiroso para poder salir de ésta, así que al final volvió a suspirar. Debería de acabar una vez. Puck y Finn eran peores que ancianas cuando se trataba de chismes y esparcir rumores. Puede ser que sea mejor que escucharan la verdad de él, en lugar de andar especulando y chismeando cosa que no son ciertas.
– Su nombre es Kurt – dijo, sin atreverse a mirar a sus colegas a los ojos. –Kurt Hummel.-
- No me jodas… – dijo Puck su voz apenas audible.
- Lo he estado visitando. Su reputación está muy sobrevalorada – se atrevió a levantar los ojos y mirarlos, los dos tenían los ojos como platos.
- ¿Cómo?... quiero decir ¿Por qué? – Puck tartamudeaba, incapaz de formar oraciones completas.
- Yo, a diferencia de ustedes – Blaine les frunció el ceño. -Tenia curiosidad de saber que era real y lo que eran más que rumores. Por lo tanto, fui a comprobarlo por mí mismo.-
Blaine no podía decidir si las caras de sus colegas estaban más impresionadas, sorprendidas o asustadas. Mayormente se veían sorprendidos, pero sobre todo Finn tenía esa mirada; Puck lo miraba como si estuviera loco.
- Y ahora, ustedes son qué, ¿amigos? – Preguntó, su tono era de incredulidad. ¿Había un poco de celos en eso? ¿Puck deseaba haber sido tan valiente para hablar con Kurt? Blaine tuvo el enorme impulso de sonreír y presumir su creciente amistad con Kurt a la cara del chismoso Puck.
- Me gustaría –dijo Blaine, encogiéndose de hombros, pretendiendo que no era tan importante. Se dio cuenta que disfrutaba mucho la cara el aspecto de asombro en sus caras. – No es una regla que no podamos hablar con los prisioneros.-
- No, pero… – Puck lo estaba mirando, Blaine estaba seguro de que no había parpadeado ni una vez desde que les había contado la verdad. – Es… es… ¡es el 815! –agito los brazos. -No se supone que… No puedes hablar con él. - En realidad ahora Blaine se estaba enojando un poco.
- ¿Por qué diablos no? Nunca me ha hecho nada.-
Salvo por poner una pistola en mi cuello. Y besarme. Y robar mis llaves. Y…
- Entonces, ¿qué? ¿Tú sólo te sientas allí y charlan?.- Finn definitivamente lo estaba mirando impresionado, sus cejas casi desaparecían en su cabello.
- Más o menos.-
- Estás loco –fue todo lo que Puck dijo, sacudiendo la cabeza. – Es peligroso.-
- No creo que lo sea.-
- No sabes lo que hizo, tú…-
- ¡Tú tampoco! –exclamó Blaine, con ganas de golpear a ese idiota para que entrara en razón. – No sabes nada de él; todo lo que sabes son tontos rumores que ni siquiera son verdad.-
Puck apretó los labios con fuerza y Blaine estaba seguro que estaba molesto porque había arruinado su perfecta historia de miedo, y no porque Blaine visitara a Kurt furtivamente varias veces a la semana.
- Entonces, probablemente sabes cuánto tiempo le dieron en la corte –
Puck resopló y cuando Blaine le contestó que sí, sí lo sabía, los ojos de Puck se abrieron como platos.
- ¿Qué? ¿Sabes? ¿Él te lo dijo?-
- Sí, le dieron cadena perpetua.- No pudo mantener el enojo fuera de su voz cuando lo decía. Estaba seguro que probablemente de sus orejas estaba saliendo humo.
- No pareces contento por eso –dijo Finn atento a su reacción.
- No lo estoy, no es justo, él no se merece eso.-
- Tú no sabes lo que se merece –dijo Puck – Tú no sabes lo que hizo, así que no tienes manera de saber lo que se merece. Si le dieron cadena perpetua, entonces él se merece cadena perpetua.-
- No todo es blanco y negro, Puck – dijo Blaine entrecerrando los ojos. -Lo que sea que ha hecho, creo que se arrepiente.-
Puck no parecía convencido, y tampoco Finn, pero Blaine no tenía ganas de seguir discutiendo con ellos.
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- Tienes razón, quería que se fueran.-
Blaine miró hacia arriba. Kurt lo estaba mirando directamente. – Los psiquiatras –dijo– Quería que se fueran, por eso los seduje. Fue muy divertido, así que estuvo bien.-
- Pero te enviaban nuevos, entonces ¿por qué molestarse? –preguntó Blaine, tratando de ocultar lo feliz y orgulloso que se sentía de que le estuviera contando esto.
- Con el tiempo, tendrán que darse por vencidos, ¿cierto?-
- No lo harán –dijo Blaine con una sonrisa y Kurt rodó los ojos.
- Me di cuenta, gracias –puso las manos sobre las mesa, entrelazando sus dedos.
- No sedujiste a Anne –señaló Blaine. Los ojos de Kurt se abrieron un poco mientras estiraba sus dedos sobre la mesa.
- Ella es vieja.-
- ¿Eso no te detuvo con otros? – preguntó Blaine. Kurt hizo una cara. -Te agradaba ella, ¿verdad?-
Kurt se mordió la mejilla, acomodando sus manos atrás de su regazo.
- Era molesta –dijo evitando los ojos de Blaine. – Demasiado, pero… ella no me hablaba como si estuviera loco.-
-Ella era… un poco como tú – Dijo antes de apartar la mirada. – Tuve una… –se detuvo, cambiando de opinión de lo que iba a decir y cerró la boca.
- ¿Tuviste qué?-
- Nada. No importa.-
Blaine inhaló profundamente, dispuesto a sí mismo a no presionar más.
- Está bien –dijo asintiendo.
- Así que, ¿te gustaría que volviera? – preguntó con cuidado. Kurt simplemente se encogió de hombros, incapaz de reconocerlo, incluso aunque quisiera.
- No importa, ya se retiró de todos modos.-
Te preocupas por ella , quiso decir Blaine, quiso sonreír, pero no lo hizo. A Kurt no le importaba nada ni nadie, Blaine había tenido tiempo de conocerlo. Kurt, que actuaba frío constantemente, en realidad se preocupaba por la mujer.
¿No sería mejor que Kurt tuviera una psiquiatra que en realidad podía soportar?
Parecía que Anne se preocupaba realmente por Kurt, tal vez, pudiera reconsiderar su retiro cuando se enterara que Kurt quería que regresara.
- Lo que sea que estés planeando hacer, –dijo Kurt mirando a Blaine con severidad– No.-
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- Le agradas.-
Anne se recostó en su silla, arqueando las cejas de sorpresa.
- ¿Él te dijo eso?-
- No directamente, claro –dijo Blaine – Pero él dijo que tú eres quien menos lo ha molestado de todos.-
- Ese es el mejor no-cumplido que he recibido.- Dijo riendo un poco.
- ¿No puedes regresar? –preguntó Blaine, incapaz de alejar el tono de súplica en su voz– ¿No sería mejor para él que tuviera un psiquiatra que le agrade?-
- Eso ciertamente ayuda mucho, sí. – Anne frunció el ceño, lamiéndose los dientes mientras pensaba. – ¿Cómo actúa contigo? –preguntó finalmente– ¿Habla contigo?-
- No acerca de las cosas que me gustarían saber –dijo Blaine con un suspiro. – Cuando le pregunto me evita, así que dejo de intentarlo.-
- ¿Estás teniendo cuidado? – preguntó, mirándolo de cerca, al igual que su madre lo hacía cuando estaba pequeño, preguntándose si se había robado una galleta antes de la cena. - Como dije, visitarlo y hablar con él, pero ten cuidado de que no te atraiga igual que lo hizo con el otro oficial.–
Blaine tragó saliva. Siempre había sido un mal mentiroso, pero tenía que mantener una cara seria. Estaba seguro que Kurt ya había logrado atraerlo.
- Soy cuidadoso –dijo, no completamente seguro de que eso era verdad. Tal vez no era tan cuidadoso como debería, pero no ayudaba el hecho de que él no tuviera el miedo que todos los demás le tenían.
- Bien –asintió Anne. – Tienes razón, voy a pensar acerca de lo de regresar.-
Blaine estaba muy agradecido.
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El siguiente día fue muy agitado. Hubo un robo a mano armada en la ciudad, donde el dueño de un banco había sido encerrado dentro de la bóveda y Blaine fue uno le las personas elegidas para ir a ayudar. Se puso un chaleco antibalas, y junto con Finn, Sebastián y uno de los viejos oficiales que Blaine no conocía, entraron en el banco. La adrenalina había estado bombeando dentro de sus venas, mientras caminaban hacia el interior, hacia la bóveda, con las armas listas, en constante alerta ante cualquier movimiento o sonido. Había sido estimulante y Blaine aún lo sentía cuando regresaron a la estación. Todo había salido bien, había sido un robo de aficionados y el chico (alrededor de los diecinueve años) se había entregado al ver que muchos oficiales estaban en la escena.
Su primer pensamiento cuando regresó, fue que tenía que contárselo a Kurt. Tenía que decirle lo que había hecho y lo increíble que se había sentido al poder ser finalmente capaz de hacer algo.
Kurt no estaba muy impresionado.
- ¿Eso es todo? –dijo, cuando Blaine había terminado de contar su relato, bajándolo de las nubes cuando habló con tono desinteresado.
– Blaine, fue ridículo. No hubo acción en lo absoluto. Eso fue, como, tres horas de juegos sexuales sin orgasmo. ¿Ni siquiera disparaste un arma?-
Blaine frunció el ceño.
- No hubo necesidad de eso. Kurt, arruinaste mi historia –casi gimió, lo que hizo que Kurt rodara los ojos.
- Ridículo.-
- Como sea –se quejó Blaine cruzando los brazos.
- Dime, ¿alguna vez has disparado un arma?-
- Por supuesto que sí –dijo Blaine, con mala cara. – Entrenamiento.-
- Pero no mientras trabajas aquí.- Blaine negó con la cabeza. No había ninguna necesidad de eso.
- No, yo…-
- Ridículo –dijo de nuevo Kurt, meneando la cabeza.
- Bueno, ¿y tú?.- No se dio cuenta hasta después de decirlo, que esa no podría haber sido una muy buena pregunta. El rostro de Kurt se nubló de inmediato.
- Sí.-
Blaine no había esperado que respondiera, y se quedó tratando de levantar su mandíbula del suelo. ¿Tal vez…?
- ¿Por qué? –se atrevió a preguntar, sin saber si mirar o no a Kurt a los ojos. No estaba mirando a un perro enojado a los ojos, pero al mismo tiempo no quería parecer asustado.
- No es asunto tuyo –dijo Kurt lentamente.
- ¿Alguna vez me lo dirás?-
- No.-
Pero aun así, incluso si Kurt nunca le diera una respuesta satisfactoria, cada "sí" y "no", lo acercaba más a la verdad. El silencio que cayó sobre ellos fue pesado y doloroso, ya que ambos miraban a puntos diferentes en la mesa de madera.
- Oh –dijo Blaine después de un momento. Tenía que detener el silencio. – Puck dijo… conoces a Puck, ¿cierto?-
- ¿El moreno del mohicano? – preguntó Kurt. Aún sonaba apagado, su voz baja y oscura, pero las comisuras de su boca fueron sacudidas hacia arriba. – Lo he visto por los alrededores.-
Blaine rió. - Sí, él. Dijo que actuaste extraño ayer. Durante la cena.-
Kurt frunció el ceño, los ojos sobre la mesa.
- ¿No?-
- Podría haber estado de mal humor – dijo Kurt levantando la vista rápidamente -¿Por qué, ustedes se sientan en su descanso a tomar café y compartir historias acerca de mí? – Estaba sonriendo, el pensamiento obviamente le había animado. – Está bien si tú lo haces, ya sabes –añadió– Sé que eso pasa.-
- Trato de detenerlos. – Blaine se sintió culpable, pero no supo por qué. A veces se sentía que estaba de regreso en la escuela primaria y las chicas estaban riendo y susurrando detrás de la espalda de otro, y él había sido el único que escucho toda esa mierda.
Kurt soltó un bufido.
- ¿Crees que me importa? Que se diviertan.-
- ¿Sabes lo que dicen de ti? –presionó Blaine. – Es…
- Está bien –le aseguró Kurt. – Déjalos. Sabes tan bien como yo, que nunca pasa nada en este lugar olvidado de la mano de Dios. ¿De qué más hablarían si no es de mí?-
Se inclinó hacia atrás en su silla, entrelazando sus dedos sobre su estómago.
- Lo que podrías hacer… –dijo, como si se le hubiera ocurrido una idea– Sí, lo que podrías hacer, es si dicen algo interesante. Me encantaría escucharlo. Blaine levantó la ceja.
- ¿Enserio? Es estúpido.-
- Blaine, ¿qué otra cosa puedo hacer aquí para pasar el tiempo?-
Buen punto. Blaine suspiró.
- Bueno, sólo me dijeron que habías intentado estrangular a la enfermera, pero yo vi que no lo hiciste, así que eso es sólo…- Se calló cuando vio el rostro de Kurt, como su ceño se profundizo un poco. Oh, Dios, ¿lo habrá molestado de nuevo?
- En mi cabeza, lo hice –dijo Kurt. Blaine lo miraba fijamente a los ojos. – En mi cabeza –continúo tragando saliva. –La maté.-
En instantes el capítulo 17 (:
