¡Feliz Miércoles! Ya quería actualizar :B por que se vienen capítulos ¡MEGA BUENISIMOS!
Respondo una duda, los flash back si eran de Kurtbastian. Sin más ENJOY!
BRING ME TO LIFE
"Di mi nombre y sálvame de la obscuridad"
CAPITULO 18
A sabiendas de que podía haber arruinado el plan de Kurt, sólo un poco, hizo sentir muy bien a Blaine. Sabiendo de que podía sorprenderlo si lo intentaba lo hizo sentir satisfecho y orgulloso de sí mismo.
El sólo deseaba no haber tenido que besar a Kurt para probarle que tenía algunos trucos bajo la manga.
Blaine no quiso querer besar a Kurt. No quería, porque para él era ilegal tener algún tipo de relación romántica con un preso en el lugar donde trabaja. Los doctores no pueden dormir con sus pacientes, y los policías no pueden dormir con sus prisioneros, esas son las reglas.
No es que Blaine hubiera pensado en dormir con Kurt…
- ¿Qué demonios fue eso?-
Blaine levantó la cabeza y violentamente se trató de deshacer de esos pensamientos.
- ¿Qué fue eso?-
- ¡Eso! – Puck estaba prácticamente agitando los brazos. – ¡Justo ahora con el 815!
- Su nombre es Kurt.
- Como sea.- Los ojos de Puck estaban muy abiertos, como si llamar a Kurt por su nombre fuera peligroso. – ¿Nada de lo que te dijimos ese día entró en tu dura cabeza? ¡Él- es- peligroso!-
- Está en prisión Puck.- Le espetó Blaine. – Rodeado por policías. Tengo un arma. ¿Qué puede hacer?.- se estaba cansando de hacerse esa pregunta él mismo y a los otros.
Puck balbuceó durante unos momentos antes de decidirse a hablar con un pequeño resoplido.
- ¡Un montón de cosas!-
Blaine resopló y cerró la boca. Había tenido suficiente de esto. No quería oír nada más de nadie.
- Él no está mentalmente estable, Blaine –continuó Puck – no tengo idea de por qué no puedes ver eso, pero no debes pasar el rato con él. No es seguro.-
- Lo veo –dijo Blaine con los dientes apretados. – Confía en mí, lo veo –miró a Puck con los ojos entrecerrados. – El hecho de que él no es como el resto de nosotros, no significa que no necesite amigos, alguien que se preocupe.-
Puck parecía esperar que dijera algo más, así que continuó.
-¿Qué pasa si estar aquí lo vuelve loco? ¿Qué pasa si estar solo sin nadie con quien hablar lo hizo así?-
- Así que tú qué, ¿estás tratando de salvarlo?-
- No –dijo Blaine con incredulidad– simplemente no creo que debería estar solo, eso es todo. Nadie viene a visitarlo.-
- Y debe haber una razón para eso –dijo Puck, pero parecía darse por vencido. Pasó sus dedos sobre su mohicano con un suspiro. – Mira, no puedo hacer que dejes de visitarlo –dijo– pero eres un policía. Ser su amigo, Blaine, no es tu trabajo. Si haces cualquier otra cosa y lo veo, tengo que reportarte. No es nada personal.-
Blaine frunció el ceño.
- No estoy pensando en hacer otra cosa –prácticamente gruñó.
- Puede ser que no –dijo Puck – pero él definitivamente sí. Sólo estoy diciendo, cuida tus espaldas.-
Blaine apretó los labios y se dio la vuelta antes de hacer algo de lo que se arrepintiera o de que Puck volviera a hablar.
- La historia se repite.-
Puck saltó y se dio la vuelta, sorprendido de ver a Sebastián sentado en la parte trasera del vestuario. Su rostro tenía una expresión oscura que Puck nunca le había visto antes.
- ¿Qué?-
- La historia se repite –dijo otra vez y su rostro se ensombreció más, enviando escalofríos por toda la columna vertebral de Puck. – Exactamente el mismo patrón.-
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- Cuídate la maldita espalda – Blaine murmuró en voz baja cerrando la puerta tras de sí. Estaba demasiado cansado y enojado de escuchar siempre la misma canción cada vez que Kurt salía en la conversación.
Se dirigía a su escritorio cuando se topó con alguien en el camino.
- Wow, ten cuidado Blaine –rió Anne y Blaine la miró con sorpresa. – ¿Qué te ha puesto el humor de perros?-
Blaine suspiró y se frotó los ojos.
- Nada. ¿A dónde vas? –miró el portapapeles en sus manos y vio la etiqueta un poco diferente con su nombre en el pecho. – ¿Esa es nueva? Se ve más… brillante –sin mencionar que no traía su traje blanco de la cafetería.
Ella sonrío.
- Que bueno que me encontré contigo, tengo que agradecerte. Tengo mi antiguo trabajo. Estoy realmente emocionada; no me había dado cuenta de lo mucho que lo extrañaba.-
Blaine abrió mucho los ojos.
- ¿Eso significa que tú…?-
- Voy en camino para ver a Kurt, sí.-
Blaine quería abrazarla y casi lo hizo, pero prefirió agradecérselo verbalmente.
- Gracias, enserio muchas gracias. ¿Qué te hizo cambiar de opinión?-
- Hable con David Jackson –dijo Anne. - Y encontré que su método estaba equivocado –frunció el ceño mirando disgustada. – Kurt necesita un psicólogo con experiencia que sepa que hacer exactamente. David es joven, todos los otros que ha tenido también han sido muy jóvenes, no tienen mucha experiencia con gente como Kurt, como yo. Ya no pude soportar ver que no llega a ninguna parte.-
- ¿Has tenido otras personas como Kurt? –preguntó Blaine con curiosidad.
- Sí, algunas –dijo con un guiño. – Debo irme ahora –añadió.
- ¿Kurt estará bien?.- Pregunto Blaine, en realidad, no sabe por qué lo pregunto.
- Kurt no puede ser como tú y yo, Blaine –dijo Anne– la posibilidad de que eso ocurra es…-
- Pero hay una posibilidad, ¿no?-
- Simplemente no quiero que te hagas ilusiones.-
- Sin embargo ¿puede mejorar?-
- Puede –dijo– es absolutamente posible que puede actuar normal pero Blaine…
- Sí, lo sé –dijo rápidamente. – No me tengo que hacer ilusiones.-
Ella le sonrío, pero algo en su mirada era diferente, era triste, incluso con lastima. Quería preguntarle al respecto, pero algo se lo impidió, así que Anne sólo le palmeó el hombro y caminó junto a él hacia las escaleras.
- Gracias –le dijo de nuevo, y ella asintió con la cabeza dos veces sin darse la vuelta, y siguió por las escaleras.
Blaine la miró caminar. No sabía cómo sentirse. Por un lado se sentía mejor de saber que Kurt tendría un psiquiatra que le agradara, alguien que pudiera ayudarlo en su camino a la recuperación. Por otro lado, la mirada en los ojos de Anne. ¿Le había mentido? ¿Kurt no tenía la oportunidad de mejorar?
Tenía la enorme necesidad de ir arriba y escuchar pero rápidamente se quitó de encima esa urgencia. No era un imbécil, no podía hacer eso.
Pero Dios, como lo deseaba.
Para distraerse se fue a continuar con el papeleo, que por cierto, lo tenía muy pero muy atrasado. Había muchos reportes aburridos de adolescentes por conducir ebrios que se produjeron la noche anterior, tenían que ser acomodados antes de que sus padres pudieran rescatarlos.
Divertido.
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El turno de Blaine se terminó hace diez minutos y se estaba preparando para ir a casa. Acomodó todos los papeles sobre su escritorio y puso las plumas de nuevo en su taza.
Miró hacia el escritorio de Puck y soltó una risita. Todavía tenía un montón de trabajo que hacer antes de que pudiera irse a casa, ese idiota desordenado. Blaine se mordió el labio y buscó a su alrededor a alguien más antes de que se acercara al escritorio de Puck y mezclara un poco los papeles, poniendo unos sobre otra pila y tirando unos al suelo.
Sonrío, pensando que se lo merecía.
Estaba a punto de entrar en el vestuario para quitarse su uniforme, cuando vio a Anne caminar hacia la salida, llevaba un abrigo largo de color verde y un sombrero del mismo color a juego.
- Hey –gritó tras ella y se dio la vuelta.
- Oh, hola Blaine –dijo ajustándose el sombrero. - ¿De camino a casa?-
- Sí, ¿necesitas un aventón? –preguntó notando que tenía un paraguas en la mano, como si estuviera planeando caminar a casa en la lluvia.
- Oh –sonrío. – Eso estaría bien, gracias Blaine. Terrible clima, ¿no lo crees?-
- Sí –asintió Blaine. Podía escuchar la lluvia golpeando fuertemente contra las ventanas, el viento hacia que las viejas ventanas y puertas producirán un horrible chillido.
- Sólo voy a cambiarme.-
Anne asintió y se sentó en una silla para esperarlo. Blaine se apresuró para quitarse el uniforme y ponerse lo que usualmente solía llevar; pudo ver a Anne tratando de ocultar una sonrisa.
- No te ves diferente –dijo en tono divertido.-
- Cállate –dijo Blaine, aunque no sin amabilidad y mantuvo la puerta abierta para que pudiera salir.
Prácticamente tuvieron que correr hacia el auto y tuvieron que forzar las puertas para que se abrieran a causa del viento. Cuando llegaron al interior, estaban llenos de gotas de lluvia por toda la ropa. Se estremecieron por el frío un poco sobre los asientos antes de que Blaine se volviera sobre su asiento.
- Entonces, ¿hacia dónde?-
- Vivo cerca, sólo conduce hacia la ciudad y yo te digo dónde te detengas. – Anne se quitó los guantes y los puso sobre su regazo, y pasó sus dedos por sus rubios rizos teñidos.
Blaine asintió y salió del estacionamiento hacia la carretera principal.
- Tu corbatín es lindo –dijo Anne volviéndose para mirarlo.
Blaine sonrió y asintió. – Me lo tengo que quitar mientras trabajo –dijo– en verdad me encantan.
Anne asintió.
- Sabes, cuando empecé en este trabajo tenía el cabello azul.-
Blaine apenas pudo contener la risa.
- ¿Qué?-
- Me obligaron a teñirlo de nuevo al color original –rió un poco– Buenos tiempos. Aunque deberían haberme quitado también las grandes gafas de color rosa.
Blaine soltó un bufido, incapaz de imaginar a Anne con el cabello azul y unas enormes gafas de color rosa.
- Entonces,– Blaine empezó casualmente después de unos minutos de silencio. – ¿Cómo estuvo tu sesión con Kurt?-
- Yo diría que estuvo bien, pero él probablemente no lo ve así –dijo con una pequeña sonrisa en sus labios.
- ¿Por qué no?-
- Ya vez –comenzó Anne. – El tipo de sesiones que Kurt necesita son mentalmente agotadoras, se siente muy agotado después, no voy a mentir. Tal vez empecé demasiado fuerte, lo veo, pero es para progresar.
Blaine asintió. El progreso era bueno.
- Sólo deseo que pueda llorar –dijo Anne de repente y Blaine parpadeó sorprendido.
- ¿Qué? ¿Por qué quieres que llore? –la miró por el rabillo del ojo sin poder apartar los ojos de la carretera por un largo periodo, pero vio que tenía el ceño fruncido.
¿Kurt era incapaz de llorar? Parecía imposible.
- Sería bueno para él. Tiene un bloqueo, un bloqueo mental, eso le hacía difícil expresarse, y tal vez comprender sus propios sentimientos y los ajenos. Este bloqueo es realmente lo que me preocupa.-
FLASH BACK
- Estoy preocupada por él, quiero decir ¿alguna vez lo has visto llorar?-
La mujer que acababa de hablar levantó su cabeza para mirar a su marido, líneas de preocupación se extendieron por su frente. Se retorcía las manos sobre su regazo, había estado pensando en eso durante mucho tiempo.
- ¿Llorar? Kurt es un hombre. Los hombres no lloran.-
Sabía que iba a decirle algo así. – ¿Ni siquiera en el funeral de su abuela? –preguntó casi con desesperación.
El hombre se encogió de hombros. – La gente maneja las cosas de forma diferente –fue todo lo que dijo.
La mujer no parecía convencida. – Él no maneja las cosas como todos –hizo una pausa sin saber cómo decir lo que iba a decir a continuación. – Creo que… creo que debería ver a alguien –dijo con cuidado. – ¿No crees que tal vez…?-
- No. Ningún hijo mío ira con un psiquiatra. – le dio una dura mirada. – Él está bien.-
- Golpea a la gente –dijo ella– ese chico… ese chico está en el hospital, Burt.
- Le pegó a su mujer, lo tenía merecido. Kurt hizo lo correcto –dijo con un resoplido.
La mujer suspiró. Sabía que no lo conseguiría, así que lo dejó. – Está bien…-
FIN FLASH BACK
- Blaine, ¿te agrada?-
Las manos de Blaine apretaron el volante y trató de parecer normal, trató de que su expresión no cambiara.
- Claro –dijo, probablemente un poco fuerte porque Anne lo estudiaba y eso lo hacía sentir un poco incómodo. Resistió el impulso de retorcerse. Ella era psiquiatra después de todo, era capaz de mirar a través de las mentiras fácilmente. A Blaine le gustaba Kurt.
- Siempre y cuando sepas lo que estás haciendo –dijo después de un tiempo. – Siempre y cuando conozcas tus límites, saber dónde está la línea.-
- Sé dónde está la línea –dijo Blaine casi ofendido de que nadie confiara en él cuando se trataba de Kurt, aunque tal vez ya hubiera cruzado la línea sólo un poco.
Lo que le molestaba es que parecía que todos estaban esperando a que cruzara la línea.
¿Qué pensaban que era, un adolescente hormonal que no se puede controlar así mismo?
- Te creo –dijo Anne. -Creo que lo que haces con Kurt es bueno, creo que tu amistad lo está haciendo ceder un poco. Ahora puedo sentir un cambio en nuestra conversación. Estoy positivamente sorprendida por nuestra reunión.-
Blaine mordió el interior de su labio para no sonreír.
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El día después de su conversación con Anne, Blaine había estado demasiado ocupado trabajando como para poder ir a ver a Kurt. Después de eso, tenía tres días de descanso, así que cuando vio a Kurt la siguiente vez ya habían pasado cuatro días desde su última conversación, Blaine se sentía un poco irritado por eso, aunque no lo quería admitir.
Blaine sabía que mientras caminada por las escaleras de piedra hasta el cuarto piso, Anne acababa de ir a verlo. No sabía que esperar de Kurt justo después de una sesión con su psiquiatra. ¿Estaría cansado? ¿Nervioso? ¿Enojado?
Tal vez era un mal momento.
Blaine se detuvo en el fondo del pasillo, pensando si tendría que dar la vuelta, volver a bajar y regresar más tarde, o si sólo debería ir a verlo.
A la mierda, se dijo y empezó a caminar por el pasillo. Si Kurt en realidad no estaba de humor, él se podría ir.
Llegó a la puerta 32 y alcanzó su punto más alto en los barrotes.
Kurt estaba sentado a la mesa, apoyando la cabeza sobre su puño cerrado. Blaine pudo ver que sus ojos estaban cerrados. Estaba a punto de tocar cuando Kurt habló.
- Puedo oír tu respiración –dijo y abrió los ojos y miró hacia la puerta, como para confirmar que era quien él había pensado. – Puedes entrar o irte. No me importa.-
- Entrar entonces –dijo Blaine, abrió la puerta y se deslizó dentro. – Hey.-
- Hey –dijo Kurt y se sentó. Blaine observó que este día se veía un poco diferente. O tal vez había pasado mucho tiempo desde la última vez que lo había visto, que había olvidado que siempre lucía así de cansado, siempre lucía… la terrible palabra en la punta de la lengua.
- ¿Cómo estás? –preguntó retóricamente Blaine– ¿Qué estás haciendo?-
- ¿Honestamente? – Kurt se rió secamente. – Esperando mi Valium.-
Blaine levantó las cejas y tomó una de las sillas y se sentó enfrente del preso como de costumbre.
- ¿En serio?-
- Humju.-
- Me puedo ir si estás cansado –dijo Blaine, con la esperanza de que Kurt no lo quisiera, y estuvo agradecido cuando Kurt negó con la cabeza.
- Hazme compañía hasta que llegue –dijo. – No voy a dormir, aunque tome una de todos modos.-
- ¿Por qué?-
- Simplemente no se puede –dijo Kurt y evitó sus ojos de una manera que Blaine encontró extraña.
- ¿No se puede o no pasará?-
- Las dos, supongo.-
- Espera, pensé que tomabas píldoras para dormir antes de ir a la cama.-
Kurt asintió, todavía sin mirarlo directamente.
- Eres observador.-
- ¿Qué pasó con eso?-
- Anne pasó.-
- Oh –no sabía que decir. – Qué, ¿te lo cambió?-
Kurt sacudió la cabeza.
- No en realidad. Antes sólo necesitaba el medicamento para conciliar el sueño, pero ahora tienen que adormecer toda mi maldita cabeza por esa mujer y la puta violación a mi cerebro –golpeo su puño contra la mesa y Blaine saltó. – Ella jode con mi cabeza. Excava tan profundo y no se detendrá…-
- Hey – Blaine colocó su mano sobre el puño cerrado de Kurt. Los ojos de Kurt pasaron por sus manos antes de llegar a Blaine. – ¿Estás teniendo pesadillas?-
- Peor –admitió Kurt, y Blaine sintió que quería retirar su mano pero no se lo permitió.
- ¿Cómo?-
- ¿Por qué sólo no se lo preguntas a alguien? –preguntó Kurt y retiró su mano con rudeza. – Probablemente sabrías, si hubieras estado aquí los últimos días.-
- Tenía días de descanso.-
- Me di cuenta.-
- Entonces ¿qué pasó?-
Kurt sacudió la cabeza.
- Pregúntale a alguien más.-
- ¿Avergonzado?-
Las ventanas de la nariz de Kurt se extendieron en señal de alerta.
- ¿Por qué me molestas apropósito? –preguntó– ¿Quieres que te saque? ¿Es esto una especie de manía que tienes? –hizo una pausa y su expresión cambio. – ¿Quieres sexo enojado?-
Blaine estaba boquiabierto.
- Tú… yo… eso es inapropiado –tartamudeó y Kurt lo miró satisfecho reclinándose en su silla.
- Creo que preguntarme acerca de mis hábitos de sueño también es inapropiado –dijo Kurt.
- No eres mi psiquiatra.-
Blaine entendió eso y asintió.
- Lo siento, no tenía la intención de molestar.-
- Está bien –dijo Kurt. – Sólo pregúntale a alguien más. Les encantaría decirte. De hecho me sorprende que no lo escucharas aún.-
Blaine ya sabía a quién preguntar.
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- Oh, cierto, ¡tú no estabas aquí!-
Puck parecía más que encantado de decirle a Blaine sobre lo que había sucedido y Blaine era todo oídos por una vez. Sólo esperaba que Puck le dijera la verdad y no exagerara para hacerlo sonar más interesante o algo.
- Así que, yo estaba en mi turno de la noche, correcto –tenía los ojos llenos de emoción como si lo que fuera a decir fuera la cosa más increíble después del pan en rebanadas.
- Y estaba en camino para el cuarto piso, sólo para revisar, correcto. – Estaba gesticulando demasiado, encantado de tener una audiencia para su historia ahora que Finn acababa de entrar a la sala junto con la oficial latina, Santana.
- ¿De qué están hablando? –preguntó Santana liberando su cabello de la cola de caballo y Puck se quedó completamente fascinado con ella antes de que negara con la cabeza y parpadeara.
- 815 –dijo y Blaine se quejó.
- Kurt, no 815. El chico tiene un nombre, por el amor de Dios.-
Puck lo ignoró completamente.
- Así que estaba en mi turno de la noche e iba en camino al cuarto piso y justo cuando abrí la puerta escuché ese grito, como si alguien estuviera siendo asesinado. Así que por supuesto corrí a ver y los gritos empeoraban, más fuertes y con más pánico.– Hizo pausa tratando de crear un efecto dramático.
- Por supuesto que me llevó a la puerta de 815.-
- Esta historia de nuevo –dijo Finn y rodó los ojos.
- Blaine no ha estado aquí en tres días, él no sabe, ¡deja de arruinar mi historia! –dijo Puck agitando las manos alrededor como para espantar a Finn que podría estropear su relato. – Como sea, ese grito era de él. – abrió mucho los ojos. – Estaba sentado en su cama, gritando desesperado, parecía despierto pero… no.-
- Bueno, ¿qué hiciste? –preguntó Blaine, nervioso de que Puck pudiera haber hecho algo que empeorara las cosas en lugar de mejorarlas.
- Tuve que entrar, ¡estaba rabioso! –dijo Puck. – Le dije que se calmara maldita sea, pero no sirvió de nada, parecía que tenía mucho miedo de mí. Así que mandé a llamar a su psiquiatra, Annie o algo así.
- Anne.-
- ¿Cómo…? No, espera, no he terminado mi historia todavía. . .
Anne subió tan pronto como se enteró de la emergencia y se encontró con el grito más rompe tímpanos que hubiera escuchado nunca. Corrió hacia la celda de Kurt, sólo para encontrarlo presionado contra la pared. Los brazos alrededor de sus rodillas, temblando como una hoja con un policía allí de pie mirándolo sin palabras.
- ¿Qué hiciste? –le gritó y se acercó lentamente a la cama para no asustar a Kurt aún más.
- ¡Nada! –dijo el oficial que ella pensó que se trataba de Puck. – Sólo lo escuché gritar y…-
- Basta ya –espetó Anne. - ¡Fuera de aquí! Sólo empeoras las cosas.
. . .- ¿Así que no sabes que pasó después? –preguntó Blaine impresionado.
- Me corrió, ¿verdad? –dijo Puck poniéndose a la defensiva. – No sé lo que hizo, pero debe haberlo ayudado porque no volvió a suceder. Hasta la noche siguiente. Y la siguiente. Así que creo que le dan algunos fuertes Valium o algo así, antes de ir a la cama. Eso fue alguna mierda psicológica. -
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- ¿Kurt? –Anne se sentó en la cama y Kurt se apartó de ella. – Kurt cálmate. –acarició su brazo con dulzura, trasladándose a la espalda haciendo círculos para calmarlo.
- No hay nada peligroso aquí, estás teniendo terrores nocturnos –explicó con calma, viendo como su tono de voz suave parecía calmarlo. – No hay nada a que tenerle miedo. Puedes volver a dormir.-
Los ojos de Kurt empezaron a cerrarse y ella lo recostó de nuevo en la cama.
- Ya está. Duerme ahora.
Ya estaba dormido pero se quedó sentada con él hasta que salió el sol una hora después.
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- No son pesadillas –dijo Anne– no necesariamente –se inclinó sobre su asiento. – Sabes, un terror nocturno es algo que te hace despertar aterrorizado, temblando por lo general. La persona que experimenta el terror nocturno no sabe realmente lo que está pasando hasta que se calma, aunque la mayoría de las veces vuelve a caer dormido una vez que se acabó. Es común en niños –continuó– y a veces en adultos que están estresados o han pasado por algún trauma. Es importante calmarlo rápidamente ya que pueden tratar de hacerse daño.-
- Entonces, ¿por qué Kurt tiene esos terrores nocturnos de repente? –preguntó Blaine frunciendo el ceño. ¿Kurt no se está recuperando? Esto parecía como si diera un paso hacia atrás, pero ¿qué sabia él?
- Porque estoy tratando de hacer que piense en lo que pasó en su pasado pero él no quiere –dijo Anne con una sonrisa irónica. – Es perfectamente comprensible pero tiene que hacerlo.-
Blaine asintió pero aún le preocupaba. – ¿Terminaran?-
- Trabajando en ello –dijo Anne con otra sonrisa. – Es muy cooperativo con esto, quiere que todo salga bien.-
- Oh, eso es… – Blaine no tuvo tiempo para terminar el resto de la frase ya que Puck entró por la puerta de la nueva oficina de Anne.
- ¡Blaine! –jadeó. -Te necesitamos, hay un enorme caos en el pueblo, el jefe dice que necesitamos todas las manos a la obra. ¡Vamos!.- Puck corrió de nuevo y Blaine pudo escuchar personas gritando y vistiéndose de prisa.
- Mierda, es mejor que me valla –dijo y lanzó una disculpa a Anne y ella se rió asintiendo.
- Ve a trabajar Blaine.
Blaine rió y salió corriendo.
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Había caos en todos lados.
En el interior del supermercado había gente corriendo por todos lados. Los niños lloraban, las mujeres gritaban y había sangre… mucha sangre en el suelo.
- Todo el mundo al suelo –gritó la jefe Backer o la mujer bajo el sobrenombre de Dragón y dirigió su pistola al frente de ella y Blaine y los demás hicieron lo mismo.
La gente se lanzó de inmediato, mirando asustados fuera de sí.
El corazón de Blaine lo golpeó en el pecho. ¿Una masacre? ¿Aquí en un pueblo tan pequeño?
- Dispérsense –el jefe dijo en voz baja bajando su arma y todos los oficiales empezaron a propagarse alrededor, Blaine siguió en línea recta. Tenía su arma delante de él, podía sentir como le temblaba el brazo y le sudaba la palma de la mano.
Mierda, mierda, mierda, Blaine cantaba en su cabeza mientras caminaba, pasando a un lado de las personas acostadas, que le daban miradas de súplica y miedo. Trató de que su propio miedo no se propagara.
Blaine había esperado que no fuera él quien se encontrara con el tirador, pero de nuevo, ¿cuándo Blaine había tenido suerte en algo?
Allí, justo enfrente de él, había un hombre vestido de negro, mirando como loco por todos lados mientras sostenía un arma contra la cabeza de una mujer. – ¡Alto! – gritó.
- Alto ahí, o voy a pegarte un tiro.-
Blaine se detuvo, pero no bajó el arma.
- Por favor –exclamó la mujer, luchando contra el fuerte abrazo del hombre y mirando a Blaine a través de sus ojos grandes y húmedos. – ¡Ayúdame!
- Baja tu arma –dijo Blaine al hombre y avanzó un poco pero se detuvo cuando el hombre gruñó y apretó el arma más fuerte contra la cabeza de la mujer. Blaine sabía que ese hombre ya había matado a cuatro personas y dos estaban gravemente heridas. El hombre sólo había entrado y empezó a disparar alrededor así que no dudaría en pegarle un tiro.
Blaine nunca había escuchado que algo como esto sucediera aquí antes y trató de no hacer obvio que se estaba cagando de miedo.
Tú, Anderson, no estás hecho para esto.
- No tienes que hacer esto – Blaine continuó tratando de encontrar la mirada del hombre, pero él estaba mirando a su alrededor con locura. Probablemente buscando por dónde escapar. – Deja ir a la mujer y baja el arma.-
- Yo no lo creo oficial –dijo el hombre y empujó a la mujer violentamente contra una estantería y se lanzó hacia Blaine, quien no reaccionó con la suficiente rapidez y de repente estaba en el suelo, luchando con el hombre que estaba encima de él.
- ¡Quítate! –gritó y logró golpear al hombre con su arma y se puso de pie.
El hombre gruñó y se levantó, presionando una mano contra la herida sangrante en su cabeza.
- ¡Un poco de ayuda aquí! –exclamó Blaine por encima de su hombro en el momento en que el hombre se abalanzó hacia él de nuevo, y esta vez, Blaine apretó el gatillo.
¡DIOS MIO BLAINE DISPARO! :OO Hasta aquí el capítulo 18 :33 espero les haya gustado.
*Valium* : Es una 1,4-benzodiazepina, en concreto diazepam. Pertenece al grupo de los tranquilizantes benzodiazepínicos, que tienen actividad ansiolítica, antineurótica, psicosedativa y antiagresiva, sedante, miorrelajante (de músculo estriado y uterino), anticonvulsivante y potenciadora de hipnóticos, anestésica y analgésica.
¿Quién vio Frenemies? Fue espectacular 3 Y las imágenes Crisscolfer grabando *-* muero por saber que pasará en ese capítulo!.
Nos vemos el viernes, espero sus reviews :') Gracias por no dejarme sola en esta historia, sus comentarios me hacen feliz :'DD Recomienden la historia si pueden, Bonita Tarde, LOS QUIERO 3
¡FALTA POCO PARA HUMMELBERRY!
