¡POR FIN VIERNES! Día de actualización /o/ Gracias por su apoyo, me alegran bastante la verdad, pregúntenme lo que ustedes gusten y responderé (:

No se despeguen de la historia, vendrá algo que uhh. . .será impactante!

BRING ME TO LIFE

"Intento decirte que, Estoy mejor solo"

CAPITULO 19

Blaine dejó caer la pistola al suelo en cuanto el resto de los oficiales comenzaron a reunirse a su alrededor, jadeando y observando la escena que tenían en frente. La mujer que el tirador había empujado a los estantes había sido puesta en una camilla y escuchó algo sobre un hombro dislocado, pero no podía centrarse en ella en ese momento. Sólo observaba el cuerpo en el piso, la forma en que la sangre seguía corriendo, tenía los ojos bien abiertos, mirando acusadoramente directo a Blaine.
- Wow, Blaine, ¿Tú has…? –preguntó Puck a sus espaldas, con los ojos también sobre el cuerpo.
Apenas notó a la gente corriendo alrededor. Sólo pudo seguir al cuerpo con la mirada cuando lo metieron en una bolsa negra, lo subieron en la camilla, cerraron la cremallera y se lo llevaron.
- Oye, ¿estás bien?-
Sintió una mano sobre su hombro, y pudo ver el cabello color negro vivo con su visión periférica.
- Estoy bien, Santana –gruñó.
- No, no lo estás –dijo en voz baja leyendo su expresión. – Lo siento.-
- Ahora no, ¿de acuerdo? –estalló Blaine y se encogió de hombros quitándose la mano de Santana. No quería lidiar con eso ahora; las miradas, la simpatía.
- Oye, al menos esa mujer está bien –dijo en un tono más bajo. – La salvaste. Su nombre es Amanda. Te envía sus agradecimientos.-
- Bien por mí –se quejó Blaine. No podía sentirse para nada como un héroe aunque Santana estaba tratando de hacerlo sentir así. No la había salvado. No había hecho nada, excepto matar a un hombre. Se dio la vuelta bruscamente y prácticamente corrió fuera del supermercado, haciendo caso omiso de la gente que le gritaba que regresara y se detuviera. Quería dar su declaración después; no lo podía hacer justo ahora.
Sus piernas temblaron y se detuvo justo afuera del edificio. Tenía el estómago revuelto y dos segundos después estaba vomitando sobre la acera.

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- Si quieres un día libre, estoy seguro…-
- No –dijo Blaine sacudiendo la cabeza. – Estoy bien.-
Después de pasar la última media hora dando su declaración de lo sucedido, el oficial Braun se había acercado a él.
- Sí, pero la primera muerte… –Braun se detuvo, viendo como Blaine se estremeció ante la palabra muerte. – No es fácil, y eres muy joven. Mi primera fue hace cinco años. Primero y único, espero. No es frecuente que este tipo de cosas sucedan aquí; deberías tomar el resto del día y mañana libres.-
- Estoy bien –replicó Blaine. – Sólo déjenme solo, déjenme trabajar.-
Braun suspiró pero dio marcha atrás y dejó a Blaine con sus papeles. Blaine fingió estar escribiendo por varios minutos antes de bajar el lápiz. Su mano temblaba mucho como para continuar.
- ¡Mierda! –tiró el lápiz a través de la habitación y enterró sus manos en su cabeza. No podía sacar el rostro del hombre de su cabeza, como lo miraba con sangre saliendo de su pecho. Su nombre era Karl Kappel y tenía una esposa y dos hijos. Había sido un hijo de puta violento, pero aun así era una persona. Había sido alguien, y Blaine le había quitado la vida, incluso si la vida que le esperaba era de toda la vida en prisión.
Sabía que un día libre podría ser lo mejor, pero no quería ir a casa. No había nada que hacer en casa, nada que lo distraiga de pensar en lo que había hecho.
Sin embargo el papeleo no era de ayuda, y se dio por vencido quince minutos más tarde.

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Kurt abrió los ojos al oír el sonido de las cerraduras que se abrían y levantó la vista justo a tiempo para ver a Blaine caminando dentro.
- Bueno, entra.- dijo.
Blaine no lo estaba mirando y Kurt se sentó.
- ¿Qué pasa contigo? –preguntó tratando de echar un vistazo a la cara de Blaine, pero él estaba mirando hacia el suelo. Algo estaba mal en su rostro. – ¿Blaine…?-

Blaine levantó la vista y algo estaba definitivamente diferente en sus ojos. Kurt trató de leerlos, pero no era como nada que hubiera visto antes y eso lo hizo sentir inestable. No le gustaba no saber lo que estaba pasando.
- Ha habido una masacre –dijo Blaine y Kurt se enderezó.
- ¿Qué? ¿Aquí en el pueblo? –se interesó de inmediato y sus ojos se abrieron de curiosidad. -¿Enserio?.-
Blaine asintió y se rascó la barbilla.
- Había un hombre, él… él estaba disparando locamente a su alrededor.-
- Eso es lo más interesante que ha pasado desde… bueno… –se detuvo encogiendo los hombros. Miró a Blaine y frunció el ceño. Por lo general, decir cosas como esas llamaba su atención, se interesaba, pero parecía como si no lo hubiera escuchado.

– ¿Tierra a Blaine?-
- ¿Qué? Oh, sí. – Blaine sacudió la cabeza y se frotó la frente.
- ¿Qué pasó con el hombre? ¿Está aquí?-
- Se me abalanzó –dijo Blaine. -Así que yo… le disparé.-
- Oh – Kurt asintió, mirando la expresión triste de Blaine. – Ya veo. ¿Está bien?-
Blaine lo miró y negó con la cabeza, y Kurt tuvo lastima de él.
- Oh, Jesús. Ven aquí. –se levantó, tomando el hombro de Blaine y haciendo que se sentara en la cama.

– Cuéntale todo al tío Kurt.-
- Murió – Blaine exhaló temblorosamente; era la primera vez que lo había dicho en voz alta. Dejó caer la cabeza sobre sus brazos y trató de no llorar. No importa qué, él no podía llorar delante de nadie, especialmente no frente a Kurt. Sabía que probablemente no debería haber venido aquí, pero estaba desesperado.
Kurt no dijo nada, y Blaine se sintió aliviado. Él sabía que Kurt no diría nada; esa fue una de las razones de por qué estaba aquí. Sin embargo, sintió una mano en su espalda, acariciando de arriba hacia abajo.
Ni en un millón de años Blaine había pensado que Kurt sería quien lo consolara, pero en ese momento, no le importó y tampoco le importó que fuera inapropiado.
- No es tan malo –dijo Kurt, su voz sonaba insegura, más que cualquiera vez, como si no tuviera idea de que decir o hacer. Era malo con los sentimientos y emociones, como Anne había dicho. Tal vez no era capaz de comprender las dificultades que pasaba Blaine con esta situación, pero a pesar de todo lo estaba intentando y eso hacía que el corazón de Blaine resintiera un poco menos el dolor. Apretó las palmas de sus manos contra sus ojos, tratando de no ver el rostro del hombre, pero no importaba lo que hacía, no podía dejar de verle.
Había estado tratando de evitarlo, y esa era la razón principal por la que sabía que quedarse aquí podía significar problemas, pero justo ahora, sólo había un método para distraerse, así que antes de que Kurt pudiera decir nada, su rostro estaba entre las manos de Blaine y sus labios los presionaba fuertemente contra los suyos.
Kurt tomó un respiro por la sorpresa, sus ojos se abrieron antes de que los cerrara automáticamente. Se incorporó con rapidez, pero tuvo que admitir que estaba más que un poco sorprendido cuando fue recostado en la cama. No se quejó, pero era sólo que Blaine había tenido tanto miedo de esto, de hacer algo como esto, y Kurt se preguntaba por qué lo estaba haciendo ahora, ¿por qué estaba bien de repente?
Sin embargo, Blaine no le dio mucho tiempo para reflexionar y Kurt gimió bajo cuando Blaine lo tomó por las rodillas y levantó sus piernas, colocándolas a ambos lados de su cuerpo. Kurt besó a Blaine con entusiasmo, el pequeño auto control que tenía había escapado cuando la excitación empezó a arremolinarse a través de su cuerpo, zumbando por sus venas y haciendo todo caliente y ajustado. La sensación del cuerpo pesado de Blaine sobre él se sentía tan bien y no podía alejarse, a pesar de saber que no merecía este sentimiento.

Las manos de Blaine estaban en sus caderas y Kurt se sacudió hacia arriba, frotándose contra el estomago de Blaine. El material de los pantalones era tan delgado que la poca fricción se sentía muy bien y sus ojos casi giraban dentro de su cabeza. Eso no ocurrió muy a menudo, pero cuando pasaba, Kurt le sacaba todo el provecho que podía.

-Mmm… Blaine.- Gimió Kurt. Las manos de Kurt vagaban sobre la espalda de Blaine, desde el pesado cinturón, hasta sus anchos hombros, tirando de su cabello. Bueno, pensó Kurt, tenían que terminar con esto antes de que Blaine cambiara de opinión y decidiera que estaba mal.
Se besaron fuerte, aún luchando por el dominio al cual ninguno de ellos quería renunciar. Blaine podría estar encima de él, pero Blaine se podía ir al diablo si pensaba que tenía algún poder, lo que nunca pasaría. Kurt otra vez se frotó contra él y sus manos viajaron hacia abajo, entre ellos. Dejó que su mano se deslizara sobre la pistola que colgaba del cinturón de Blaine. Por alguna razón, el arma lo hizo sentir aún más encendido.
- Ummm, ¿es esa una pistola en tu bolsillo o simplemente estas feliz de verme?.- Arrastró las palabras, pasó su mano sobre el arma una vez más antes de ir a trabajar sobre los pantalones de Blaine, decidiendo no hablar demasiado en caso de que Blaine se arrepintiera o algo por el estilo.
Kurt había estado esperando por esto. Estaba tan preparado para ello que no le daría muchos problemas a Blaine si él quería follar de esa forma, en esa posición. Nunca había hecho la del misionero. No le gustaba la sensación de estar dominado de esa forma y eso era demasiado íntimo, demasiado… romántico. Pero Blaine, había estado trabajando en él durante tanto tiempo, había sido más difícil de quebrar que el castaño del año pasado y Kurt estaba ansioso de terminar de una vez.

Blaine besaba su cuello y Kurt gimió profundamente, apretando sus piernas alrededor del torso de Blaine. Pero incluso a través de la enorme excitación, Kurt podía sentir que algo estaba mal. Kurt escudriñó en su cabeza para encontrar que podía ser, pero fue sólo cuando sintió la humedad en su piel, entonces entendió lo que era.
– Que…- Tomó la cara de Blaine y lo obligó a levantar la vista. Gimió, esta vez no uno feliz, su estado de ánimo repentinamente murió.

– Oh, diablos – Blaine escondió su rostro lleno de lágrimas y trató de seguir besando la piel de Kurt pero Kurt lo apartó.

– ¿Qué demonios estás haciendo?-
- Tú ganas –dijo Blaine y trató de desamarrar las cuerdas en los pantalones de Kurt, parecía tener prisa. – Me doy por vencido, tú ganas.- Kurt lo miró.
- Muy bien, esto no está pasando –dijo y empezó a empujar a Blaine. Estaba sorprendido de su fuerza de voluntad, su capacidad para controlarse a sí mismo. ¿Cómo hacía eso?

–No de esta forma, esto es patético. Estás llorando todo sobre mí. Eso es el desvío más grande que he encontrado nunca.-

Blaine lo ignoró y lo tomó de los pantalones. Kurt silbó entre dientes y agarró la muñeca de Blaine.

– No –dijo con severidad, aunque levantaba sus caderas ante el contacto, su cuerpo quería más. Más. Si Blaine lo hacía de nuevo, no sería capaz de decir no por segunda vez. – De ninguna manera.-
- Lo quieres –dijo Blaine, sonando un poco confuso e irritado al mismo tiempo.
Kurt gimió y se aguantó el deseo de arrancarle la ropa a Blaine y follarlo. Apretó los dientes.
- Yo sí –suspiró. – Pero tú no. No me importaría, pero… –se detuvo con otro suspiro. – Mira, no lo haré. Esto está mal.-

- ¿Quién eres tú para juzgar lo que está mal o no? – preguntó Blaine en un tono más duro de lo habitual y Kurt cerró los ojos, respiró profundamente, apretando su mandíbula.
- Aléjate de mí – Blaine lo miró sin decir nada y Kurt lo fulminó con la mirada.

– Lo digo en serio. Aléjate de mí, maldita sea.- Susurró entre sus dientes apretados y algo en sus ojos hizo salir a Blaine del trance, porque sus ojos se abrieron de sobre manera y saltó lejos de Kurt con una expresión asustada. Se pasó una mano sobre la cabeza y se dio la vuelta, respirando con dificultad.
- Mierda –murmuró en voz baja y salió por la puerta antes de que Kurt pudiera hacer otra cosa.

Kurt se dio la vuelta y gritó contra su almohada.
- ¡Mierda, carajo, maldita sea! -
Continuó respirando con dificultad sobre la almohada, hasta que se calmó lo suficiente como para sentarse. Temblaba sin razón aparente; podía sentir como su garganta se tensaba. Se levantó rápidamente y buscó en su cajón hasta que encontró el pequeño dispositivo. Lo puso en sus labios y respiró hondo. Mejor, pero algo todavía no estaba bien.
- ¿Por qué me importa…? –murmuró y se deslizó por la pared hasta que cayó al suelo.
¿Por qué no había dejado que Blaine se lo follara? Claro, el llanto fue un poco extraño, pero si se hubiera dado la vuelta, no lo habría notado.
- Porquemeimportaporquemeimportaporquemeimporta… –susurró, preguntando a la nada.

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Blaine estaba caminando por la zona de oficinas, estaba sudando, y sólo se detuvo cuando estuvo a punto de chocar con Finn.
- Wow –dijo Finn – Tú en realidad no deberías estar trabajando.-
- ¿Por qué todo el mundo me dice eso? –gruñó Blaine. – Estoy bien.-
- Lo que pasó en el supermercado… –dijo Finn y Blaine se estremeció.
- Fue autodefensa…-
- Lo sé –dijo Finn mirándolo con ojos preocupados. – Sólo que no sé si tú sabes eso.-
Blaine apretó los dientes y continúo caminando. No era sólo el episodio en el supermercado lo que lo molestaba, el episodio con Kurt lo había dejado más agitado de lo que ya estaba. ¿Qué demonios había pasado? Kurt diciendo no y apartándose de él; sabía que si Kurt no hubiera protestado, él habría…
Entonces, ¿por qué Kurt dijo que no?
Sabía que Kurt quería dormir con él. Había estado intentando con cuidado y habilidad seducir a Blaine desde su primera visita, pero cuando por fin consiguió lo que quería; dijo que no. No tenía sentido, pero eso tal vez era porque la cabeza de Blaine le estaba empezando a doler demasiado de tanto pensar.

- Blaine, enserio deberías… – Finn empezó a decir, pero Blaine había tenido suficiente.
- ¡Deja de decirme que hacer! –casi gritó y Finn cerró la boca, levantó las manos y se apartó con una mirada que claramente decía: amigo, te estás volviendo loco.
Blaine exhaló profundamente una vez que Finn se había ido y estaba solo otra vez.
Sus manos estaban temblando, se aflojó el cuello antes de que sufriera un ataque de pánico.
- Mierda –se quejó y cerró los ojos. Un disparo resonó en su cabeza como si estuviera realmente allí y de nuevo se le presentó la imagen del hombre, que yacía muerto en las baldosas frías. Sus ojos se abrieron de golpe y se dio cuenta de lo que su cerebro había hecho sonar como un arma de fuego, era en realidad sólo la puerta cerrándose detrás de Anne.

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- Fue en defensa propia –dijo, por lo que probablemente fue la décima vez en los trece minutos que ella había estado hablando con él. – Fue hacia a ti, podría haberte matado.-
- Había otras maneras –susurró Blaine. – No tenía que matarlo, lo podía haber restringido, yo sé cómo. O dispararle en la pierna, o…-
- No hiciste nada mal –dijo en voz baja. – Blaine, escucha, tal vez uno o dos días fuera no serían tan malos después de todo. ¿Qué dices?-
Blaine negó con la cabeza.
- No puedo…-
- ¿Por qué no puedes?-
Blaine suspiró y apoyó la barbilla contra la palma de su mano.
- No puedo quedarme en casa y no hacer nada. Y tampoco puedo…-

No Permanecer aquí porque Kurt está aquí y Kurt es la distracción que necesito. Una distracción que no puedo tener.

- ¿Qué?-
- Nada – Blaine negó con la cabeza. No había forma de que le dijera esto a Anne, no le había dicho a nadie, y especialmente no a alguien que era la psiquiatra de Kurt. ¿Cuándo todo esto se había puesto en tan mal estado?
- Muy bien –dijo ella y se inclinó en su silla. – Entiendo, pero tómalo con calma, ¿de acuerdo? Y trata de recordarte a ti mismo que no hiciste nada malo.-
Blaine asintió.
- Lo haré.-
- Si alguna vez necesitas hablar con alguien, ya sabes dónde voy a estar –dijo y le sonrío amablemente antes de que lo dejara solo.

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- ¿Me estás evitando?-
Blaine fingió no haber oído y siguió mirando el patio, mirando a los prisioneros fuera cuando tenían tiempo libre.
Kurt estaba sentado en un banco junto a él, mirándolo con los ojos entrecerrados. – No me gusta ser ignorado –susurró Kurt y le dio una patada a Blaine en la espinilla.
- ¡Ay, mierda! –siseó Blaine y miró a Kurt. – Deja de hacer eso, deja de hablarme aquí, donde todo el mundo puede ver.-
- Paranoico –dijo Kurt suavemente. – Mira, sé que estás asustado por haber matado a ese hombre o como sea, pero estoy aburrido y no has venido a verme hace una semana.-
- Sí, bueno… – Blaine calló, mirando a Kurt rápidamente antes de mirar a los otros de nuevo. – He estado muy ocupado.-
- Umju.- Kurt parecía impresionado, pero la verdad era que Kurt tampoco había hecho contacto con él toda la semana. Ambos habían estado en el comedor al mismo tiempo, varias veces, pero en ninguna ocasión, Kurt había volteado a verlo. Al principio, Blaine había encontrado eso extraño, pero después había decidido que era lo mejor. La distancia era buena.

– ¿Alguien te ha dicho alguna vez que eres un terrible mentiroso?.-
Blaine soltó un bufido y Kurt negó con la cabeza. Ambos se quedaron en silencio, pero Blaine podía sentir los ojos de Kurt sobre él, como un par de rayos láser quemándole. Eso hacía que se le pusiera la piel de gallina, dándole ganas de girar y escapar.
Por suerte, el receso terminó pronto y era hora de que todos los prisioneros volvieran a entrar. Kurt se levantó del banco y se paró enfrente de Blaine.
- Ven a verme después –dijo en voz baja, su aliento fantasma sobre los labios de Blaine y lo miraba a los ojos de una manera que era imposible mirar hacia otro lado.
- Kurt, la gente…-
- Dije, que me veras más tarde –dijo en una voz igualmente tranquila, un poco ronca.
- Bien, te veré mas tarde.-
Kurt sonrío, se inclinó hacia delante y puso sus labios junto al oído de Blaine. – Entonces, nos vemos –susurró y Blaine sintió una sonrisa contra su oído antes de que desapareciera después de los otros.
Blaine se quedó de pie allí con los ojos cerrados y el cuerpo rígido. Exhaló profundamente. Lo que sea que Kurt había estado pensando toda la semana, él lo averiguaría.

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Blaine fue a ver a Kurt media hora antes de que su turno terminara.
- Pensé que nunca llegarías –dijo Kurt mientras Blaine abría la puerta y se deslizaba en el interior.
- Te estás acostumbrando demasiado a esto –murmuró Blaine, manteniendo sus ojos en cualquier lugar menos en Kurt.

– Te estás volviendo mimado.- Estaba tratando de ser bromista, pero las "bromas" habían salido muy forzadas.
Kurt se quedó en silencio, observándolo antes de preguntar.
- Te di una semana, ¿sigues deprimido todavía? –suspiró y rodó los ojos. – Hiciste lo que tenías que hacer, ¿de acuerdo? –sus ojos recorrieron de nuevo el rostro de Blaine y frunció las cejas.
- ¿O se trata de otra cosa? Tú sabes que…-
- ¿Por qué dijiste que no?-
Kurt cerró la boca, parpadeando.
- ¿Perdón?-
- ¿Por qué me detuviste? ¿Por qué decir no? – Blaine miró a Kurt quien parecía perdido entre las palabras.

– Sabes tan bien como yo que si tú no me hubieras detenido, lo habríamos hecho. Entonces ¿por qué lo hiciste? He tratado de averiguarlo, de encontrarle sentido, pero no puedo.-
Esta vez, fue Kurt quien rompió el contacto visual.
- Puedo ser muchas cosas –dijo en voz baja, una pequeña mueca apareció en su frente. – Pero no soy un violador. No querías hacerlo. Estabas acongojado y no era capaz de disfrutarlo si tú estabas llorando sobre mí. – levantó la mirada, su confianza estaba de regreso. – No estaba mintiendo cuando dije que eso era extraño, un desvío.-

Blaine negó con la cabeza, divertido. No aceptó la explicación del todo, pero lo más probable era que sería lo mejor que pudiera conseguir.
- Está bien.-
- Pero si alguna vez decides que quieres… –dijo Kurt en un tono sugerente.
Blaine le dirigió una dura mirada y Kurt sonrío.
Todo parecía volver a la normalidad.
- Así que, ¿estamos bien ahora? –preguntó Kurt después de unos segundos de silencio.
- Si esto se va a volver incomodo será mejor que lo digas ahora.-
Blaine sonrío.
- No, creo que estamos bien. – En realidad no era justo para Kurt si él se volviera extraño ahora. Kurt había sido el inteligente en esta situación.
- Entonces, siéntate aquí y no te quedes parado en medio de la habitación. Te vez estúpido.-
- Esa es una manera desagradable de decir "Blaine, ¿podrías por favor venir y sentarte junto a mí?"

Los ojos de Kurt brillaron de diversión, pero no se permitió sonreír de verdad. La única vez que había escuchado reír a Kurt, fue la vez que Blaine pretendió ser una máquina de viento, y no había sucedido desde entonces.
- Blaine, ¿podrías por favor venir y sentarte junto a mí?.- Dijo en tono de burla, batiendo sus pestañas y dando palmaditas en la cama junto a él.
Blaine rió y cumplió. Sus ojos se encontraron con Kurt cuando se sentó y algo en él se estremeció. Sentado aquí, tan cerca, sintiendo el aliento de Kurt en la piel, era imposible no admitir que allí había atracción. No debería haber pasado, pero allí estaba, y Blaine tosió y bajó la mirada.

– Entonces –comenzó aclarándose la garganta y escuchó a Kurt tomar una respiración profunda a su lado.
- ¿Cómo has estado?-
- Aburrido –dijo Kurt mirándolo todavía. – ¿Tú? Respecto a la muerte del hombre.-
Blaine cerró los ojos.
- No era una buena persona –continuo Kurt. – No hiciste nada malo.-
Blaine miró a sus rodillas. También había estado pensando es eso toda la semana. Había tenido pesadillas acerca de eso, seguía viendo la cara de Karl.
- Hice algo malo –dijo. - Ser una mala persona no significa que deba morir. En todo caso, se merece…-
- Pudrirse en la cárcel – Kurt terminó.
- Sí, él… – Blaine se detuvo, dándose cuenta de lo que había dicho. Kurt se había endurecido ligeramente a su lado y alzó la vista. – No, oh, no, esto está mal, yo no… lo siento.-
- Está bien. Es verdad. Si te mueres, te deja fuera muy fácil.-
- No, mira…-
- ¿Cuándo esta conversación empezó a ser sobre mí? –preguntó Kurt bruscamente y Blaine suspiró.
Sí, las cosas definitivamente volvieron a la normalidad.

¡Hasta aquí el capítulo 19! ¿Me creerían si les digo que faltan menos de 4 capítulos para lo que ustedes tanto desean?

¡Espero sus comentarios! Hasta el Domingo :DD Los adoro 3