¡Bonito Miércoles! ¿Cómo están? Espero que bien! Quiero darles una calurosa bienvenida a los nuevos lectores! No se van a decepcionar de la historia, lo prometo3

Dejaré un pequeñito anuncio al final del capítulo, no los quiero entretener más xD

Así que.. sin más ENJOY!

BRING ME TO LIFE

CAPITULO 22

Sus pasos resonaban en el pasillo vacío mientras caminaba hacia delante. Tenía miedo, su corazón latía como si quisiera escapar de su pecho y su mano se apretaba con fuerza alrededor de su arma. Estaba siguiendo la sangre que se acumulaba en el suelo, que parecía conducir a algo, y tenía miedo de saber a que.

Las luces en el techo estaban parpadeando y produciendo ruidos como zumbidos, Blaine acelero, dando la vuelta en el corredor. Los charcos de sangre eran cada vez más grandes y obscuros.

Se quedo sin aliento cuando vio el cadáver en el suelo y la sangre que emanaba de el, y Blaine reconoció al hombre al que le había disparado. Dejo caer el arma al suelo y cayó de rodillas en la sangre.

- Tú lo mataste.-

Blaine movió rápidamente la cabeza. No podía ver quien había dicho eso, pero venia de la pared, donde se encontraban las sombras. Varios fuertes clicks resonaron en el pasillo cuando el dueño de la voz salio. - ¿Kurt?- susurro Blaine. - ¿Qué te paso?-

- Tú lo mataste,- dijo de nuevo Kurt y una sonrisa maniaca se extendió en sus rasgos, mientras la sangre goteaba de su cabello castaño. Su ropa era obscura, pero las manchas de sangre eran todavía evidentes. Goteaba por las puntas de sus dedos, bajaba cogiendo a su cien, hasta mezclarse con el maquillaje negro, tiñendo sus mejillas.

- ¿Por qué estas cubierto de sangre?- pregunto Blaine confundido, pero hubo otra voz a su izquierda que lo distrajo.

- B-Blaine,- gimió la voz. – Tengo mucho miedo.-

En la esquina, a su izquierda estaba Kurt, otro Kurt. Tenía sus brazos alrededor de sus rodillas y sus ojos estaban muy abiertos mientras miraba la sangre. – Ayúdame,- le susurro con la voz un poco entrecortada y el Kurt de las sombras se echó a reír; una obscura y diabólica risa que hizo eco por todo el corredor. – Por favor,- exclamo el que estaba contra la pared, fijando sus ojos suplicantes en Blaine. – Tú puedes salvarme.-

- ¡Llegaste demasiado tarde!- grito el ensangrentado entre su risa y Blaine negó con la cabeza. – No puedes salvarlo.-

- No, no llegue tarde, yo…-

Luego hubo otra voz, a su derecha, pero esta era baja y ronca y no era como las otras dos en lo más mínimo. – Blaine,- gimio y Blaine se dio la vuelta con los ojos muy abiertos.

- Blaine, ven a jugar conmigo.-

Este Kurt estaba sentado apoyado contra la pared, la cabeza hacia atrás, las piernas abiertas, con su mirada puesta en Blaine. – Te necesito tanto,- dijo y se retorció un poco contra la pared con un gemido.

- No puedo,- dijo Blaine pero una fuerza invisible lo estaba empujando hacia el. Detrás de el, el segundo lloró.

- Blaine, por favor, ¡ayúdame!-

Blaine se dio la vuelta una vez más, desgarrado. El obscuro rió un poco más fuerte, el del gemido se tapaba los oídos, y el otro lloraba como un niño asustado.

- Solo cállense los dos,- dijo el tercer Kurt. – Vamos a olvidarnos de ellos, Blaine, ¿eh?-dijo toqueteando la cuerda de sus pantalones, tirando para deshacer el nudo. – Sabes que me quieres.

Blaine negó con la cabeza, con los ojos muy abiertos. – No puedo…-

- Oh, Blaine, ¡aquí estas!-

Blaine se volvió para ver de donde había venido, y era otro Kurt, parado en la luz, junto a la ventana. – Me preguntaba cuando vendrías a visitarme.-

- Oh, Kurt- suspiro Blaine y se puso de pie. – Eres tu.- este era el Kurt verdadero, los demás solo eran falsos y Blaine estaba feliz de verlo. El cabello de Kurt era suave y lacio, alrededor de su frente limpia, casi angelical, y Blaine sonrío. Su maquillaje era maquillaje real y su piel parecía radiante. Era absolutamente hermoso. - ¿Dónde estabas?-

- Estaba…- Kurt parecía incapaz de concentrarse con todos los ruidos en la habitación, el llanto, los gemidos, y la risa. Levanto sus dos manos y chasqueo los dedos, y hubo calma inmediatamente.

- ¿Cómo hiciste eso?- pregunto Blaine, estupefacto, y Kurt sonrío suavemente, doblo su cabeza hacia atrás, con los ojos cerrados y la boca abierta.

Blaine miró a su alrededor como los otros tres Kurt empezaban a disolverse en tres pilares individuales de humo y se dirigieron hacia Kurt.

Blaine no sabía como evitarlo, y solo podía ver como las tres nubes de humo se abrieron paso por la garganta de Kurt. Cuando todos estaban en su interior, Kurt cerró la boca y enderezo la cabeza. Sus ojos eran obscuros y sangre empezó a salir debajo de sus ojos, mezclándose con un líquido claro que parecían lágrimas. – Mmmh, Blaine,- dijo y se dirigió hacia el lentamente. – Sabes que me quieres, - arrastro las palabras y llego a el con una mano temblorosa.

Blaine se despertó de un sobresalto, abriendo demasiado los ojos cuando parecía que el sueño quería regresar a el. Recientemente Kurt se había metido en el sueño del hombre que había matado, pero este fue muy diferente. Blaine se froto los ojos y extendió las piernas fuera de la cama, rápidamente perdió detalles del sueño, pero recordó que había cuatro Kurt diferentes tirando de el. Eso fue raro.

Blaine continuo con sus rituales comunes en la mañana, mientras pensaba en lo que había soñado. Sabía que su madre era muy buena con la interpretación de sueños, pero decirle a su madre acerca de su particular sueño, probablemente no era una buena idea, así que supuso que podía vivir sin saber lo que significaba. Probablemente no era nada de todos modos, solo estaba soñando estas cosas por que no había superado haber matado a un hombre. Probablemente tomaría un rato poder dejar de ver su rostro en sus sueños.

Hablando de su madre, en los últimos tiempos, había empezado a molestar de que se mudara de nuevo a Westerville y empezar a trabajar en la estación de su padre. Seguía diciendo que tendría más cosa que hacer allí y ella podría verlo más seguido. Honestamente, ninguno sonaba tentador. En el principio, Blaine había encontrado aburrido aquí con tan poco que hacer, pero con el tiempo se había dado cuenta de que le gustaba lo tranquilo que era. Blaine estaba contento en la pequeña estación, en el pequeño pueblo, no necesitaba más que hacer, y tener a su madre yendo a su departamento todos los días para limpiar, no era tampoco nada tentador. Blaine amaba a su madre, pero ella no conocía de límites.

Además, Kurt estaba aquí y no en Westerville.

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Y que había pasado mucho tiempo con Kurt ayer, Blaine decidió no visitarlo en caso de que el jefe empezara a notar que estaba ausente la mayor parte del tiempo. Si ella se daba cuenta no estaría nada bien, y Blaine no quería ser suspendido o despedido por no ser cuidadoso, como Sebastián.

Puck últimamente le mostraba un aspecto muy desagradable y tan pronto como los dos estuvieron solos en la zona de oficinas, rodó su silla hasta el escritorio de Blaine. – Estas caminando en la cuerda floja,- susurro. - ¿Crees que no me di cuenta que ayer desapareciste por dos horas?-

Blaine se encogió de hombros. – No me necesitaron.-

Puck pareció sorprendido. – Este es tu trabajo,- dijo. - No puedes faltar para ir a pasar tu preciado tiempo con un feo prisionero.-

– Así que ahora es feo,- rió Blaine. –Recuerdo la época en que era aterrador y peligroso.-

- ¡Lo es! ¡Ese no es mi maldito punto!-

Blaine suspiro. – Esto te está volviendo amargado.-

- Sabes que está jugando ¿cierto?- pregunto Puck y Blaine bajó la mirada a sus papeles, apretando los dientes. – Sean cuales sean tus sentimientos hacia él, no los regresa.-

En ese momento, Blaine se estremeció. – No tengo sentimientos hacia él,- espetó, mintió entre dientes y esperó que no se le notara el pánico. – Estas loco. Nunca lo dejaría ir tan lejos.- Puck lo miró con escepticismo y gruño. – Me agrada, eso es todo. Me agrada en la forma como me agradan mis amigos.-

- Bien,- dijo Puck., pero no sonó convencido, y eso hizo que Blaine tuviera ganas de darle un puñetazo, pero ¿Qué probaría?

Tenía sentimientos por Kurt, lo sabía muy bien, pero Puck no tenía por que venir a husmear en su cabeza.

Blaine regreso a su trabajo y Puck hizo lo mismo y el silencio se prolongó durante unos diez minutos, luego Puck respiro. – así que….de que…- vacilo. - ¿De qué hablan?-

- ¿Yo y Kurt?- pregunto Blaine distraídamente, mientras escribía su clave de acceso en su vieja computadora de escritorio.

- Si. Quiero decir, como… ¿en realidad habla? No le he escuchado decir nada en absoluto, ni una vez.-

- Claro que habla.-

- Pero…- Blaine hizo una mueca. - ¿Sobre qué? ¿Qué cosa en todo el mundo puedes tener en común con el?-

Blaine dejo de escribir y suspiro. – No lo se,- dijo honestamente. – Tal vez nada.-

Pero…me gusta hablar con él. Me gusta como está aprendiendo a confiar en mí. Quiero ser eso para él, y…

- Dudas,- Puck lo detuvo. – Trabajador social, estas en la profesión incorrecta.-

Blaine se rió de eso. – Si, podría ser.-

- ¿De verdad crees eso?- pregunto Puck y Blaine se encogió de hombros.

- No quería esto,- dijo y se volvió hacia su colega. – Es trabajo de familia, y era el camino fácil para mi, es lo que siempre había estado frente a mi. En cierto modo, era mi única opción, tuve que tragar toda esta mierda desde que era un niño.- dijo con una sonrisa obscura. – Sin embargo, está bien,- dijo y se volvió a su computadora. - No lo odio ni nada.-

- Pero no es tu sueño.-

- Definitivamente no.-

Puck canturreo. – Entonces ¿Qué te dijo?- pegunto, apoyando los codos en la parte posterior de otra silla, y mirando a Blaine.

Blaine soltó un bufido. – Como si estuviera diciendo eso.-

- ¡Vamos!- se quejó Puck. – Tienes que decirme algo.-

- Ah, está bien.- suspiro Blaine, exagerando, y trato de pensar en algo que pudiera decirle que no fuera personal para Kurt. – Nunca estuvo en ninguna habitación separada y bajo llave,- dijo y los ojos de Puck se abrieron considerablemente pero Blaine continúo antes de que tuviera la oportunidad de empezar a quejarse. – Pero,- continúo. – Estuvo en aislamiento en el hospital mental.-

La cara de Puck se ilumino como un niño en la mañana de Navidad. – ¡Eso es aún mejor!- exclamo. - Es impresionante. ¿Sabes lo que está mal en el? ¿El esta…?-

- Incluso si lo supiera, no te lo diría,- dijo Blaine, eligiendo no decirle nada a Puck acerca de la salud mental de Kurt. Puck no tenía por que saber todo eso, era muy personal.

- Lástima hombre,- su quejo Puck. – Así que ¿Cuánto tiempo estuvo en el manicomio?-

- No lo sé,- dijo honestamente.

- En realidad no puedo creer que te dice cosas,- dijo Puck con asombro. – Escuche que no dijo ni una palabra cuando estuvo en la corte, excepto por "culpable" cuando le preguntaron cómo se declaraba.-

Blaine se encogió de hombros, pero no pudo evitar sentirse un poco presumido.

- El aún, ya sabes, ¿grita cosas en medio de la noche?-

- No lo creo,- dijo Blaine. – Creo que le están dando algo para eso.-

Puck asintió y Blaine se dio cuenta de que quería preguntar algo más, pero fingió no notarlo. Después de varios segundos Puck hablo de nuevo. - ¿Sabes lo que hizo?-

Blaine casi dijo que no lo sabía, pero decidió que podía obtener un poco de diversión con esto. Hizo una pausa para un efecto dramático, y se volvió lentamente para hacer frente a Puck, cuyos ojos estaban tan amplios como platos.

- Era una noche obscura y tormentosa,- dijo lentamente y en voz baja. – Kurt solo tenía dieciséis, y estaba en su camino hacia la escuela.-

Puck asintió, literalmente sentado en el borde de su asiento.

- Y entonces…- dijo Blaine, tratando de pensar en que decir. – Y entonces…de repente…- estaba tratando de no reírse de la cara de Puck. – Y…entonces…no, no puedo hacerlo,- dijo y soltó una carcajada.

Puck lo miró confundido. - ¿Qué? No, dime.-

- Mierda, yo no lo se,- jadeo Blaine a través de su risa. – Oh, Dios, ¿realmente te lo tragaste? Creo que es la primera vez que he logrado engañar a alguien. Oh, Dios. No tiene precio. ¡Tu cara!- Blaine se golpeó el muslo, casi estaba llorando.

Puck rodó los ojos. – No es gracioso.-

- ¿Estas bromeando?- exclamo Blaine. – Eso fue de lo más gracioso.-

- Como sea,- Puck resoplo y le dio la espalda a Blaine, quien no paró de reírse durante varios minutos.

Una hora más tarde Finn entró por la puerta, empapado hasta los huesos y de muy mal humor. – No puedo creer que este lloviendo otra vez,- se quejó, arrojo su abrigo sobre el respaldo de la silla y se sacudió el agua de su corto cabello. – La radio dijo que habrá una tormenta. Una vez más.-

- ¿En serio?- se quejó Blaine. – Joder, tengo turno de noche.-

- ¡Ah!- lo señalo Puck y se rió con malicia. – Que te diviertas estando solo aquí y en una noche de tormenta.-

- El no estará solo, exactamente,- le recordó Finn y se sentó en su escritorio.

- No, va a estar rodeado de violadores y asesinos,- Puck le sonrío a Blaine, que no podía dejar de temblar. El edificio, de hecho, daba miedo durante las tormentas, viejo y chirriante, así que cuando Puck lo ponía de esa forma…

- Quiero decir que Sebastián también tiene turno de noche,- dijo Finn, y Blaine gimió, dejando caer su frente sobre el escritorio. - ¿Qué?- Finn le frunció el ceño. - ¿No te agrada Sebi? Creo que es genial.-

- Sebi,- resoplo Blaine y levanto la cabeza. – No, no me agrada. Me molesta.-

- ¿Por qué te molesta?- pregunto Puck con una ceja levantada.

Blaine se encogió de hombros, no sabía si decirles que Sebastián había sido quien estuvo involucrado con Kurt el año pasado. Aunque tal vez, pensó con una sonrisa socarrona, tal vez esto podría quitar la atención sobre él y pasársela a Sebastián. – Deberías preguntarle acerca de Kurt,- dijo. – Sabe una cosa o dos.-

- ¿Qué quieres decir?- pregunto Finn, y Puck lo miraba con escepticismo, asustado como si estuviera siendo engañado otra vez.

- El estuvo viendo mucho a Kurt, si saben a lo que me refiero.-

Las mandíbulas de ambos cayeron al suelo. – Quieres decir…- farfullo Puck. - ¿Qué el año pasado…?-

Blaine se encogió de hombros. – Como he dicho, tienen que preguntarle a el.-

- Créeme,- dijo Puck con una sonrisa. – Lo Hare.-

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Blaine estaba aburrido, había estado aburrido desde que Puck y Finn se fueron a su casa. Aquí solo estaban Sebastián y el, y Sebastián estaba de antisocial en una esquina, haciendo clic en su equipo. De vez en cuando volteaba a mirar a Blaine, como si quisiera comprobar que aún estaba allí, y eso le hacía sentirse incómodo. Se sentía observado. Sebastián pretendía hacer cosas relacionadas con el trabajo, pero Blaine podía ver en el reflejo de la pantalla, que solo estaba jugando solitario.

-¿No se supone que deberías patrullar las calles o algo así?- pregunto Blaine de repente, cuando ya no pudo aguantar más.

- No te quiero dejar aquí solo,- dijo Sebastián sin rodeos, pero sin levantar la vista de la computadora.

Blaine farfullo, sin poder dar crédito a sus propios oídos. - ¿Perdón?- pregunto y cruzo los brazos.

- Sabes de lo que estoy hablando.-

Blaine soltó un bufido y murmuro enojado en voz baja. Quería decirle tantas cosas, pero solo apretó los dientes y lo mantuvo en el interior, mientras fantaseaba lo bien que se sentiría empujar la cabeza de Sebastián dentro del inodoro.

Molesto, se volvió hacia su propia computadora. Jugo solitario durante unos minutos antes de soltar un suspiro. Se rasco el muslo y frunció el ceño cuando sintió algo en su bolsillo. Lo sacó y se dio cuenta que era una fotografía. Era la imagen de Rachel.

Kurt había dicho que podía quedársela, por eso la tenía. La desdoblo y la miró. Había sido muy bonita, pensó Blaine, y encontró muy triste que esta hermosa joven, quien podría haber tenido una vida maravillosa, estaba muerta y tres metros bajo tierra.
Dio la vuelta a la imagen y su nombre estaba escrito en la parte trasera con pluma azul.

Rachel Berry.

Blaine se mordió el labio y se volvió hacia su equipo. Tal vez…

Sus dedos corrían sobre el teclado y en unos pocos segundos estaba mirando el logotipo de Google. Escribió el nombre de Rachel Berry Lima, Ohio y esperó.

Sus ojos se abrieron con los resultados que aparecieron.

"Brutal asesinato, un testigo ocular…" Esas fueron las únicas cosas que se registraron en su cabeza antes de que la pantalla se volviera negra, las luces parpadearon y todo quedó a obscuras.

- ¿Qué diablos?- oyó gruñir a Sebastián.

- Creó que se fue la luz,- dijo Blaine, parpadeando para acostumbrar sus ojos a la obscuridad. – Joder, no era un buen momento.-

- Dímelo a mí,- se quejó Sebastián y Blaine lo oyó levantarse. – Estaba tan cerca de ganar en solitario.-

Blaine rió y sacó su mini linterna del cajón y la encendió, pensó que no ayudaría mucho, era demasiado pequeña.

- ¿Sabes si hay velas en algún lugar?- escucho preguntar a Sebastián y Blaine se encogió de hombros.

- Revisa los cajones de Finn, tiene todo en caso de emergencia.-

En efecto, había una bolsa con pequeñas velas en el cajón de Finn, y Blaine y Sebastián acomodaron varias alrededor de la oficina, hasta que finalmente se podía ver bien.

Sebastián estaba mirando por la ventana cuando Blaine encendió la última vela sobre la mesa. – La luz probablemente no vuelva hasta mañana,- dijo. – La tormenta está empeorando, una de las líneas eléctricas se ha caído.-

- Genial.-

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Dos horas más tarde todavía estaba obscuro. Las velas estaban empezando a consumirse y Blaine estaba tan aburrido que estaba dibujando algo sobre un pedazo de papel, y el no sabía dibujar ni una mierda.

- Voy a empezar a arrancarme el cabello si no encuentro pronto algo que hacer,- murmuro Blaine y escucho suspirar a Sebastián.

- Blaine, yo…- Blaine levanto la vista y pudo ver a Sebastián un poco inquieto en la penumbra. – Espero que sepas que estoy tratando de ayudar…con lo de Kurt…-

Blaine frunció el ceño. ¿Por qué tenía que sacar esto de nuevo? – No hay necesidad de tu ayuda.-

Sebastián lo miró profundamente preocupado, que Blaine tuvo que apartar la mirada por un segundo. – Se cómo te sientes,- dijo. – Créeme, lo entiendo. Pero tienes que darte cuenta de que…-

- ¿Crees que voy a dejar que juegue conmigo como lo hizo contigo?- dijo Blaine y lo fulmino con la mirada, e incluso con la mala iluminación pudo ver el aumento leve de color en el rostro del otro hombre.

- ¿Crees que sabia que estaba jugando conmigo?- pregunto Sebastián en un siseo y rodó su silla para acomodarse en un punto en que lo pudiera ver mejor. - ¿Crees que tenía la menor idea? Yo le creí,- dijo. – Me tragué su actuación, yo…- se detuvo con un molesto gruñido. – Pensé que estaba siendo inteligente, creía que sabía lo que estaba haciendo. Odio ver que vas por el mismo camino. No se lo deseó a nadie, ¿no lo entiendes?-

Blaine bajó la mirada. – Está cambiando,- murmuro, frunciendo el ceño hacia sus zapatos.

- No,- dijo Sebastián sonando desesperado. – Es parte de su acto, ¿no lo ves? Todo es parte de su juego. Sabe que te gusta pensar que lo estas cambiando, está fingiendo. Es como un camaleón, cambia de acuerdo con lo que la gente quiere de el, el…-

- No, dijo Blaine sacudiendo la cabeza. - El no. Yo se…-

- ¿Lo conoces?-

- Creo que lo estoy empezando a…-

Sebastián inclino su cabeza hacia atrás con un suspiro de frustración y respiro hondo antes de mirar hacia a Blaine, con paciencia forzada grabada en su rostro. – No sabes ni lo más mínimo acerca de el,- dijo. – No sabes nada, no sabes lo que…-

- ¿Lo que hizo?- pregunto Blaine y luego negó con la cabeza. – No me importa. No me importa más.-

La mandíbula de Sebastián se abrió lo más mínimo. – Estas cayendo muy profundo,- dijo después del choque inicial de lo que Blaine había dicho. – Te lo diré. Te diré lo que hizo y cambiaras tu op…-

- ¡No!- Blaine tenía los puños apretados de la rabia, los ojos muy abiertos por el pánico. – No me digas. No quiero saber. Ni siquiera…- Se dio la vuelta rápidamente y salió corriendo de la habitación.

- ¡Muy bien!- grito Sebastián detrás de él. – ¡Ya te lo advertí! ¿Me escuchas? ¡Ya está!-

Blaine subió corriendo las escaleras, sus pies pisaban tan fuerte que su sangre golpeaba en su cabeza. – Maldito menonita,- maldijo en voz baja. Kurt había cambiado desde el año pasado, había cambiado desde Sebastián.

Se detuvo al llegar al cuarto piso y se apoyó contra la pared, jadeando al techo.

- Por favor,- susurro con los ojos cerrados. – Por favor, dime que ha cambiado.-

Estuvo de pie en la escalera, hasta que recupero el aliento y se deslizo por la pared hasta sentarse en el piso. Estaba tan obscuro que sentía que esa obscuridad estaba presionando sus ojos contra su cráneo, por lo que los cerró.

No sabía si podía visitar a Kurt en este momento. Incluso aunque no creía lo que Sebastián había dicho. Por lo menos, no quería creerlo. – Mierda,- susurro y golpeo ligeramente la parte posterior de su cabeza contra la pared.

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Todavía había muchos truenos, mientras Blaine se ponía de pie media hora más tarde. Había decidido que no le importaba lo que pensara Sebastián. Blaine había notado el cambio en Kurt en las últimas semanas. Tal vez había comenzado un juego, tal vez había sido solo otro Sebastián, pero el había conseguido entrar en Kurt de alguna manera, y no iba a permitir que todo desaparecía solamente por lo que le había pasado a Sebastián. Si resultaba que Kurt estaba jugando con el…No, Blaine no quería pensar en eso.

Decidido, Blaine abrió la puerta y camino al pasillo. Estaba tan obscuro que casi no podía ver nada, pero el pasillo le resultaba muy familiar, haciéndolo fácil de navegar.

Podía escuchar ligeros ronquidos que salían de las diferentes celdas, y la posibilidad de que Kurt estuviera dormido lo decepciono más de lo que probablemente debería.

Bueno, comprobar no lastima a nadie.

Camino por el corredor, y un destello ilumino la obscuridad por un segundo, y Blaine reprimió un escalofrío cuando se acordó de su sueño. Cerro sus ojos y tomó un profundo respiro, extrayendo las imágenes del hombre muerto y el sonido de la tenebrosa risa de Kurt fuera de su cabeza, y siguió adelante.

Blaine llego a la celda 32 y miro a través de los barrotes. Las cortinas no estaban cerradas por completo, un rayo de luz cayó sobre el cuerpo dormido de Kurt y Blaine dejo caer los hombros. En realidad quería hablar con el, pero tampoco podía despertarlo.

Estaba a punto de irse, pero Kurt se movió. Su cabeza se movía un poco de un lado a otro, y murmuro algo en voz baja, Blaine se dio cuenta que estaba soñando. No se veía como un buen sueño, pensó, cuando la cara de Kurt hizo una profunda mueca.

- ¿Qué estas soñando?- susurro Blaine. - ¿Qué te atormenta?-

Kurt sacudió su cabeza hacia el otro lado y gimió en silencio, apretando su puño alrededor de la sabana. Todavía estaba murmurando algo, y la curiosidad de Blaine, una vez más le ganó. Abrió la puerta en silencio y la deslizo, haciendo una pausa para contener la respiración, cuando pensó que Kurt se despertaría. No lo hizo, y Blaine se acercó a la cama y se sentó en sus rodillas en el suelo, junto a la cabeza de Kurt.

- No…- Kurt respiro y profundizo su ceño fruncido. – No me lastimes.-

El corazón de Blaine se encogió. – Nadie te está lastimando,- le susurro y toco la barbilla de Kurt con el puño cerrado. – Estas a salvo aquí, ¿de acuerdo?-

Kurt no parecía escucharlo a través de su sueño y sacudió levemente su hombro, tampoco se despertó por eso. No debe ser capaz de despertar, pensó, y miro la taza vacía de plástico sobre la mesa, que había contenido su dosis de medicamentos para dormir de todas las noches. Podían ayudarle a dormir, pero no le quitaban las pesadillas. Se sentía muy mal por el, lo miro retorcerse en sus pesadillas y sus gemidos le hicieron recordar su propia pesadilla, donde Kurt era pequeño y vulnerable, y pedía ayuda. Sin embargo Kurt no quería ayuda, no era pequeño, ni vulnerable. Casi nada parecía perturbarlo cuando estaba despierto, pero algo lo hacía cuando estaba dormido.

- …Tus…- murmuro y Kurt y sacudió de nuevo la cabeza. - …No dicen nada…-

Kurt comenzó a sudar y su expresión se hizo más y más afligida, y Blaine no sabía que hacer al respecto, porque no parecía capaz de poder despertarlo.

Entonces Blaine recordó las palabras que habían aparecido cuando había buscado Rachel Berry en Google. Asesinato…testigo ocular…

¿Era Kurt el testigo? ¿La había visto morir?

Blaine miró a Kurt y hablo en voz baja. – Oye,- dijo poniéndole una mano en el hombro. - Estas soñando, lo que sea que veas no es real. Pasó sus nudillos sobre los prominentes pómulos de Kurt. – Estoy aquí,- dijo sintiéndose un poco tonto. – Y nada va a hacerte daño.-

Para su sorpresa, Kurt parecía calmarse, así que continúo. – Sé que algo te atormenta y lo que sea que es, estoy bien sin saberlo. Solo quiero saberlo si tú me lo quieres decir.-

La respiración de Kurt se hizo más lenta y su ceño fruncido desapareció, Blaine se mantuvo tocando su rostro y continúo hablando.

- Buenas noches,- susurro Blaine. – Trata de tener buenos sueños... ¿de acuerdo?-

En su sueño, Kurt sonrió, muy ligeramente.

¡Hasta aquí el capitulo 22!
Chicos me hice un twitter /Gravs98 (Sofi Anderson Colfer) por si gustan seguirme y pueden preguntarme todo lo que ustedes gusten o simplemente pasar un rato agradable 3

Sé que todos quieren Klex y yo también lo quiero xD esperen el capítulo 24 y tendrán una sorpresa :3

Mafe-ccKlainer respondo a tu pregunta del capítulo 18, el Flash Back era de La madre de Kurt y Burt (:

¡Nos vemos el viernes! Me harían muy muuuy muy muy feliz si me dejan reviews :3 Son mi alimento 3