¡Chicos, Hola, Hola! No voy a poder estar mañana para subirles capitulo, me ocurrió una emergencia así que se los dejo hoy!
Nos vemos el domingo sin falta ¿Okis? Y en el capítulo de ese día respondo sus preguntas, Los quiero 3
ENJOY!
BRING ME TO LIFE
CAPITULO 23
Bésame
Mátame
Tu beso es tortura
Pero matarme sería demasiado fácil. . .
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Esa pequeña sonrisa durante el sueño de Kurt hizo que una sensación de calor atravesara el cuerpo de Blaine. – Eres humano ¿no es así?- dijo en voz baja, antes de agachar la cabeza con un gemido. - ¿Qué me estás haciendo?- se preguntó en voz alta, frustrado.
- ¿Por qué me haces sentir así…? ¿Por qué…?- se cortó con otro gemido. - ¿Por qué tienes que estar en prisión?- continuo en voz baja. - ¿Por qué no pudiste ser…?- no quería terminar la frase, no quería decir normal, no sonaba bien.
Con un profundo suspiro se levantó. Se tenía que ir, no podía estar sentado aquí toda la noche, sin importar lo mucho que lo quisiera. Podía volver de nuevo justo antes de que su turno terminara, Kurt podría estar despierto en ese momento.
Blaine miró al prisionero una vez más antes de cerrar la puerta con una suave sonrisa.
Kurt se veía mucho mejor cuando estaba dormido, no podías ver sus ojos cansados y desgastados. Despierto, los ojos de Kurt parecían muy cercanos a la muerte la mayoría del tiempo, aunque Blaine podría jurar que últimamente había visto destellos de vida en ellos, algo que a veces pasaba cuando sonreía.
Cerró la puerta lo más silenciosamente que pudo y cerró con llave.
Volvió por el pasillo, sus pasos hacían ruidos fuertes, y esperaba que no fuera a despertar a ninguno de los presos.
- Oye,- escucho decir a alguien, y se dio la vuelta, entrecerrando los ojos en la obscuridad. Tres celdas al lado de la de Kurt alguien estaba saludando a través de los barrotes. - ¿Por qué esta tan obscuro aquí?- pregunto el hombre.
- No te preocupes,- dijo Blaine. – La tormenta cortó la electricidad, estará de vuelta por la mañana, estoy seguro.-
- Ah, carajo,- se quejó el hombre. – Quería ver la televisión.-
- De todos modos no puedes ver la televisión después de la media noche,- le recordó Blaine con una ceja levantada, el hombre resopló, y Blaine pudo escuchar como regresaba a su cama.
Sebastián no estaba cuando Blaine regresó, y se imagino que había salido a patrullar las calles cuando se dio cuenta de que Blaine no le haría caso. Blaine se alegró, no quería tener que lidiar con sus miradas de que sabía a donde había ido Blaine.
Blaine se sentó a su escritorio, moviendo su silla hacia atrás y hacia delante mientras silbaba tranquilamente.
Maldita sea, esto es aburrido.
Deseaba que la electricidad regresara tan siquiera para poder entrar a Internet o algo así. Diablos, incluso trabajar, pero no podía trabajar en la obscuridad. Por suerte había una línea de emergencias que se activa si algo sucediera, así que si alguien hablara, los demás tendrían que regresar. Blaine espero que alguien llamara, incluso aunque fuera una vieja paranoica que pensaba que había alguien afuera de su casa.
Nadie llamó.
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Su turno casi había terminado y Sebastián aún no había regresado, todavía no regresaba la luz, la tormenta era tan fuerte como había sido toda la noche, y Blaine seguía igual de aburrido. Estaba garabateando cosas en un pedazo de papel, pero apenas podía ver que coño estaba haciendo a causa de la obscuridad. Se dio por vencido rápidamente y miró por la ventana, justo al lado había un viejo árbol, y el viento hacia que sus delgadas ramas golpearan contra la ventana. Eso era espeluznante y lo hacía temblar, sonaba como si alguien estuviera allí, arañando la ventana con sus uñas; ese pensamiento hizo que los vellos detrás de su cuello se le erizaran.
Entonces se rió de si mismo y movió la cabeza, mirando hacia otro lado donde no estuviera el árbol y sus ramas como manos. Eso solo lo estaba enloqueciendo.
Sus pensamientos flotaron hacia Kurt antes de que pudiera hacer nada al respecto. Ese pensamiento hizo que una oleada de calor atravesara su cuerpo hasta que tiro de las comisuras de sus labios. Por supuesto que todavía tenía una curiosidad terrible por saber lo que Kurt había hecho, pero el preso le había insinuado una vez que no quería que Blaine supiera, por lo que Blaine tenía que respetar eso. Otra razón, tal vez la razón más importante, no quería saber por el hecho de que algo pudiera cambiar si se enterara. La forma que vio a Kurt cambiar, la forma que Kurt vio que podía cambiar. No quería eso, le gustaba como estaban justo ahora.
Además, los pensamientos sobre el hecho de que Kurt pudiera ser inocente habían estado jugando en su cabeza últimamente. ¿Y si no había hecho nada en absoluto? ¿Y si solo había sido un testigo ocular al cual acusaron de…lo que fuera? ¿Y si se hubiera culpado así mismo por algo que no hizo? Blaine no sabía si esto era realmente una teoría o si solo esperaba que ese fuera el caso. Esperar algo así sonaba terrible, pero Blaine no quería que Kurt fuera un criminal. Quería que tuviera una oportunidad de salir, y si fuera inocente, no estaría aquí.
Se quedó allí sentado, inmóvil, por diez minutos, viendo el tic tac inusualmente lento del reloj.
- Maldición,- murmuro para si mismo y se levantó. Solo subiría para verificar si ya estaba despierto.
Solo porque estaba aburrido.
Solo porque no tenía nada que hacer.
No había otra razón.
Suspiró profundamente. – Ni siquiera puedes mentirte a ti mismo,- dijo entre dientes a la habitación vacía.
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Todo a su alrededor estaba moviéndose, palpitando. Las paredes, el techo, el piso, todo. Eso lo hizo sentir mareado e inestable, se tropezaba en esa casa tan familiar. Las paredes que eran blancas estaban obscuras, agrietadas, y pulsaban al ritmo de los latidos de su corazón.
Sus piernas empezaron a correr cuando la sangre empezó a filtrarse por las grietas en las paredes y el piso. Corrió tan rápido como se lo permitieron sus piernas, que no era muy rápido, pero llevaban su cuerpo hacia delante. Tenía que salir de esta casa, ahora.
Se cayó.
Abajo, abajo, abajo, hasta que golpeo el duro fondo. No había corrido lo suficientemente rápido, y ahora lo había atrapado, de lo que estaba escapando. Se acurruco en forma de pelota y se obligó a no mirar hacia arriba. No quería mirar hacia arriba porque sabía que estaban allí, de pie, mirándolo. Podía escuchar sus voces, murmurar palabras inaudibles.
De repente, un sonido fuerte, estridente, estaba haciendo eco por toda la casa, lo que hizo que apretara sus manos contra sus oídos y cerrara los ojos. Oh, Dios, cállate. Pero no importaba lo fuerte que lo intentara bloquear, el sonido del llanto del bebé era fuerte y claro. Como una campana.
No se despertó con un sobresalto, como solía hacerlo cuando las pesadillas habían empezado. En cambio, Kurt se despertó con un suspiro, cerrando los ojos de nuevo, inmediatamente después de haberlos abiertos.
Sabia que a Anne probablemente le gustaría saber que las píldoras, las cuales suponían terminarían con las pesadillas, habían dejado de funcionar, pero no quería empezar con otra dosis diferente de drogas. Era agotador, y empezar a usar nuevas drogas usualmente traía un montón de efectos secundarios que eran un poco más de desagradables.
Mientras que las pesadillas se queden en sus sueños, y no comiencen a ocurrir durante el día como flashbacks, entonces Kurt no se molestaría en decirle. En su lugar, haría lo posible para bloquear las pesadillas, sabía perfectamente que Anne tendría una manera para hacerlo, pero él lo tenía que hacer por si mismo.
Tenía que hacerlo.
Además, la mano le dolía. Estaba palpitando, pulsando de dolor que llegaba hasta el brazo y al resto del cuerpo en intervalos rítmicos. Si la herida se había infectado, solo podía ser por su suerte.
Con el sueño, el dolor y el viento que soplaba como loco fuera de su ventana, sabía que podría olvidarse de volver a dormir esta noche. Se incorporó con un gemido, cruzando sus piernas al estilo Indio, y fue entonces cuando el llanto del bebé comenzó de nuevo a hacer eco en su cabeza.
- Mierda,- murmuro apretando las manos contra sus oídos, aunque sabía que no ayudaría con los ruidos que provenían del interior de su cabeza. Puso los codos en sus rodillas y se inclinó hacia delante y trató de empujar el sonido, presionando los dedos sobre sus oídos.
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La primera reacción de Blaine cuando vio la celda de Kurt fue sonreír. Estaba despierto, sin embargo, su sonrisa vaciló cuando se dio cuenta de que algo no andaba bien. Kurt estaba sentado, pero sus manos presionaban sus oídos, bloqueando posiblemente algo que Blaine no podía escuchar. La preocupación se deslizo por su columna vertebral, ¿Qué está pasando?
Abrió la puerta y entró y Kurt ni siquiera se inmuto, no demasía como para levantar la vista.
Blaine se sentó en silencio junto al preso y esta vez Kurt sonrío. Separó lentamente las manos de sus orejas y Blaine se sintió culpable. La pesadilla después de todo no debe haber terminado, si Kurt aun la experimentaba cuando estaba despierto.
Se sorprendió cuando Kurt habló, se había imaginado que no obtendría ninguna palabra de él. - Ahora parezco realmente loco, ¿verdad?-
Blaine no tenia idea de que decir a eso, porque si, parecía. Decidió encogerse de hombros y Kurt resopló.
- No te preocupes,- dijo. – No soy un completo psicópata.-
Eso hizo sonreír a Blaine. – Una vez me dijiste que lo eras.-
Kurt sonrío un poco también, y Blaine le dio unas palmaditas en la espalda, como si siempre se encontrara haciéndolo últimamente, cuando se las arreglaba para que las comisuras de sus labios se elevaran. Ahora bien, si solo hubiera una manera para hacer que el dolor en sus ojos desapareciera. Siempre estaba ahí, escondido en la obscuridad, detrás de burla y fachadas. Blaine había aprendido a reconocer lo que era; dolor.
- Supongo que lo hice.-
- ¿Estas admitiendo que no lo eres?-
- No.-
- Pensé que lo acababas de decir.-
Kurt volvió a sonreír y meneo la cabeza, Blaine se sintió aliviado al ver que parecía que se había distraído de lo que fuera que lo estaba molestando.
- Así que todavía sigue la tormenta,- dijo Kurt después de un rato, mirando por la ventana.
- Si, también se ha ido la luz.-
Kurt asintió, despreocupado. – Sucede a veces.-
Había algo diferente esta noche con Kurt, que Blaine no pudo identificar. La tristeza se le notaba más de lo normal, como si ni siquiera se molestara en ocultarlo. Blaine lo había atrapado en un momento vulnerable, o tal vez había algo más.
- No te estoy manteniendo despierto, ¿verdad?- pregunto, tan pronto una vez que el pensamiento se le ocurrió.
Kurt se apoyo contra la pared, tragó saliva. – Ya estaba despierto, ¿o no? ¿Qué hora es?-
- Alrededor de las siete de la mañana.-
Kurt asintió, con los ojos puestos en la ventana. – Y ¿estás solo?-
Blaine no pudo mantener su tono de voz. – Estamos solos,- confirmo.
Kurt exhalo tembloroso y si no hubiera sabido que a Kurt no le gustaba, hubiera puesto su brazo alrededor de el y confortarlo. La necesidad de hacerlo estaba allí, pero tenía que mantener fuera ese impulso. – Tan solos como podemos, ¿cierto?-
Blaine asintió. – Cierto.-
El pensamiento de repente lo golpeo, ellos nunca habían estado tan solos como ahora. Blaine dudaba.
Blaine solo miraba a Kurt, miro su perfil, y se llenó de dolor como nunca antes. Kurt debió haber sentido la mirada, porque se dio la vuelta para mirarlo.
Se miraron el uno al otro, inmóviles, durante un largo rato. Los ojos de Kurt estaban muy abiertos y obscuros, y estaban parpadeando hacia los labios de Blaine una y otra vez.
Era obvio para Blaine que Kurt quería. Kurt quería, pero una vez más, no estaba haciendo nada al respecto.
Así que esta vez, Blaine lo hizo por él.
Sus labios se encontraron lentamente y vacilantes al principio, pero pronto se convirtió en un beso fuerte, y Blaine introdujo su mano en el cabello alborotado de Kurt, mientras Kurt dejaba escapar un gemido y se separaba.
- Tal vez no deberíamos,- susurro contra los labios de Blaine con los ojos cerrados. – Tal vez…
- No me importa,- Blaine susurro a su vez y tomó su cara entre sus manos, haciendo que sus ojos se abrieran. – No me importa,- repitió.
- Tu trabajo…-
- Realmente no me importa una mierda mi trabajo.-
- Kurt frunció el ceño. – No quieres decir eso.-
- Ya lo dije.-
- ¿Y que si te estoy manipulando?- pregunto Kurt, posando una mano sobre el muslo de Blaine, deteniéndose justo antes de llegar a su entrepierna. – ¿Que si todo lo que quiero es dormir contigo? así que…-
Blaine lo detuvo. – Confío en ti.- estaba un poco sorprendido de que las palabras era ciertas. Kurt parecía estarlo también, porque parpadeo varias veces, sin hablar.
- Oh.-
- ¿No debería?-
Kurt se quedó callado por un buen tiempo antes de responder. – No lo sé,- y la respuesta parecía sincera. No confiaba en si mismo, Blaine se dio cuenta con una pequeña sonrisa.
- Tomare mis precauciones,- murmuro justo antes de unir sus labios de nuevo, con un poco más de urgencia esta vez.
Su cabeza se mantenía diciéndole que esto estaba mal, pero eso no quitaba el hecho de que Kurt se sentía bien a su lado, no oculto el hecho de que el corazón le latía más fuerte al sentirse cerca de el, caliente y suave debajo de sus manos.
Tenía las manos en las delgadas caderas de Kurt, estaba cada vez más cerca, clamando su boca con la lengua. Se separaron por unos momentos antes de mirarse el uno al otro, en silencio, confirmando lo que estaban a punto de hacer. Se acercaron cuando un trueno estallo en el cielo, Blaine sintió la sonrisa de Kurt, contra sus labios, y la simple extensión de sus músculos fue lo que hizo que se decidiera.
En este momento, Kurt era real.
- No puedo creer que la tormenta continué,- dijo Kurt, su tono de conversación muy mal ajustado a la situación actual, antes de que presionara sus labios con avidez a los de Blaine.
- Parece que está encima de nosotros,- murmuro Blaine, apenas siendo capaz de tirar hacia atrás para que ser capaz de formar las palabras. Justo cuando dijo eso, un relámpago ilumino la habitación por una centésima de segundo, y ambos se estremecieron un poco. – Me aterrorice de un rayo como un niño,- continuo y Kurt rió entre dientes y sus labios comenzaron a trazar la mandíbula de Blaine, mordiendo levemente a su paso.
- Me encantan las tormentas.-
- De alguna manera eso no me sorprende,- exclamo Blaine y agarro los lados de la cabeza del prisionero y apretó su boca de nuevo, Kurt se subió de lleno a su regazo.
Blaine sintió como Siento lo estaba presionando contra la cama para que se acostara. Por un momento, la duda corrió por su mente. Si lo hacía, no habría forma de deshacerlo.
Kurt pareció sentir eso y se apartó lo suficiente para que sus ojos se encontraran.
- ¿Cambiaste de opinión?- pregunto, con voz baja y ronca, con los ojos ensombrecidos.
Blaine abrió la boca para responder, pero no salió nada. No estaba seguro, no estaba seguro del todo, pero sabía que su moral era la que estaba hablando. No podía dormir con un preso. No debería dormir con un preso.
- ¿Me puedes prometer una cosa primero?- preguntó
Ahora era el turno de Kurt de mirarlo vacilante. – Tal vez,- dijo lentamente, juntando ligeramente las cejas, como si su mente se tambaleara.
- Prométeme que no soy solo como otro Sebastián,- sintió endurecer los músculos de Kurt, contuvo el aliento.
- Lo sabes,- fue todo lo que dijo y Blaine asintió. Kurt miró hacia otro lado, profundizando su ceño.
- Está bien si esto empezó de esa manera,- agregó Blaine, y trató de encontrar de nuevo los ojos de Kurt, pero parecía imposible. – Pero si esto ya no es así nunca más…- realmente no sabía lo que estaba haciendo aquí, no tenía idea de por qué le estaba preguntado esto a Kurt, pero lo consideró necesario. Sin embargo, no tenía garantía de que Kurt seria honesto con su respuesta. Sin embargo, ya había dicho que confiaba en el.
Kurt parecía querer dar marcha atrás, pero Blaine no le permitió huir y se aferró a sus caderas.
- No lo eres,- dijo Kurt finalmente, tan silencioso que apenas fue audible.
- Bien.-
Kurt pareció sorprendido. - ¿Bien?-
- Si, bien.-
Alcanzo a ver la sonrisa que había sentido antes en contra de sus labios, antes de que Kurt estuviera sobre él, empujándolo hacia atrás. Se acomodó sus cortos mechones de la frente, posicionándolos arriba de su demás cabello y se estableció en sus muslos. Se inclinó sobre Blaine y empezó a desabrocharle la camisa tan rápidamente antes de que Blaine incluso se diera cuenta de lo que estaba sucediendo. Se río un poco y puso una mano sobre el hombro de Kurt. – Oye, no hay prisa.-
- Tienen que ser casi las siete y media,- dijo Kurt, jalando la camisa de Blaine por sus hombros y Blaine le ayudo a quitársela. Fue lanzada a algún lugar sobre el piso y Blaine mantuvo la esperanza de que no estuviera tan sucio, antes de que negara la idea, eso no era realmente importante justo ahora.
Gimió y cayó hacia abajo contra la almohada. – Mierda.-
Eso significaba que había un máximo de media hora, incluso menos.
- Dios, si,- susurro Kurt, con la voz llena de deseo, y aflojo las cuerdas de sus pantalones antes de trabajar en desabrochar el cinturón de Blaine. Antes de que Kurt pudiera empujar los pantalones hacia debajo de los muslos de Blaine, Blaine le agarro la muñeca y tiro de él para darle un beso. Escuchó un ligero gruñido de la garganta del prisionero y se retiró interrogante. – Estás muy obsesionado con los besos de un hombre,- explico, sonriendo ampliamente, y Kurt le dio un manotazo en los bíceps con un resoplido. No negó la declaración.
Kurt se deslizo por sus piernas y metió los dedos por debajo de los pantalones y la ropa interior de Blaine, se deslizo hasta la mitad de los muslos; ya no tenían tiempo para quedar completamente desnudos.
Blaine escuchó a Kurt hacer un pequeño sonido de apreciación a la vista de su excitación, Blaine bajo la mirada hacia el y se encontró que Kurt lo miraba con una sonrisa traviesa, y sus ojos azules brillaban con lujuria. Blaine alcanzó a ver la perforación de su lengua dentro de su boca, y la respiración de Blaine se detuvo. ¿Iba a…? parpadeo y su cabeza cayó hacia atrás con un placer candente que hizo erupción en su ingle y pareció propagarse por todo su cuerpo.
Oh, el definitivamente lo iba a hacer.
-Ahh…Kurt- Gimió Blaine
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- ¿Cómo conoce a Kurt Hummel?-
- Soy el vecino de al lado.-
- ¿Qué nos puede contar de él?-
La luz brillaba en el rostro de la delgada mujer y se intimido un poco bajo la mirada seria de los dos oficiales.
- Bueno…- comenzó a decir mientras retorcía las manos huesudas sobre su regazo. - El siempre fue…raro… ¿ya sabe?-
- ¿Raro como? Señora Cole.-
- Obscuro,- susurro y se inclinó hacia delante. – Ese muchacho tiene el diablo en el.-
- Uh-huh.- Uno de los oficiales escribió algo en su ordenador portátil. - ¿Y sus padres?-
La señora Cole tragó saliva. – Bueno, tal padre…tal hijo…-
Un avance rápido…
- Señora Moore, ¿Cómo actuaba Kurt en la escuela?-
La señora Moore sollozó una vez más y secó sus lagrimas con un pañuelo, dejando restos de maquillaje azul sobre su rostro. – El, eh…- se interrumpió para pensar.
- Es muy brillante,- dijo con la voz vacilante. – Es un chico muy inteligente, sin lugar a dudas. El siempre termina rápido su trabajo y obtiene calificaciones perfectas.-
- ¿Cómo es socialmente?-
La señora Moore se encogió de hombros. – Callado,- dijo después de un momento. - Aislado, se mantiene solo la mayor parte del tiempo, no dice mucho en clases, a menos que se le hable. No tiene amigos que yo sepa. A excepción de ella, por supuesto.- Gimió y apretó el pañuelo contra la esquina de su ojo izquierdo, tenía las manos temblorosas.
- ¿Cómo actuaba enfrente de ella en la escuela?-
- Como si ella fuera una pieza de porcelana,- dijo casi de inmediato, como si no tuviera duda de ello. – Todo el mundo se dio cuenta de cómo la veía, como se aseguraba de que nunca se hiriera y…- sollozó y no pudo continuar.
- ¿Diría usted que era sobre protector con ella? ¿Posesivo?-
- Tal vez,- dijo ella, entonces ella asintió, más decidida. – Si, si, definitivamente.-
Un avance rápido…
- No sé, parecía bastante normal para mi.-
El conductor de autobús se recostó en su asiento y se rascó la barbilla.
- Usted maneja el autobús todo los días ¿no es así?-
- Todos los días, excepto los viernes,- dijo el hombre. – Mire, yo no sé lo que quiere que le diga,- dijo, levantando las cejas. – Llega, se sienta y baja de nuevo como todos los demás.-
- ¿Quién se sentaba con el?-
El conductor de autobús pensó por un segundo. – Esa niña,- dijo, como si la estuviera viendo. – Esa bonita y pequeña castaña.-
Braun le dio a su compañero una inclinación de cabeza y garabateo algo. Le extendió una foto al hombre. - ¿Esta chica?-
El hombre bajo la mirada hacia la fotografía y abrió mucho los ojos. - ¡Santo cielo! Si, es ella. ¿Qué carajo pasó con ella?-
- Herida de bala. Entonces, ¿Cómo actuaba a su alrededor?-
- Hombre, pues no lo sé,- dijo el conductor del autobús y se pasó una mano sobre la cabeza mientras miraba hacia la imagen con una mirada perturbada en su rostro.
– Era…normal. Hablaban como los otros niños.-
- ¿Diría usted que era como todos los niños? Señor Ferchichi esto es importante.-
- Estaban en su propio mundo. Ella actuaba como si solo existiera el, y viceversa.-
Un avance rápido…
- Y tú lo viste todo, ¿es correcto?-
- Yo vi…yo vi…a través de la ventana. Si.-
La niña estaba pálida como un fantasma, gruesas lágrimas colgaban de sus pestañas. Sollozaba constante mente.
- ¿Qué viste?-
- Yo…- todo su cuerpo temblaba.
- Por favor, esta en estado de shock,- dijo el médico que le vendaba la cabeza donde se había golpeado, huyendo de la escena. – Si pudiera volver más tarde, sería mucho más apro…-
- Solo un par de preguntas.-
Los labios del médico se tensaron, pero termino el vendaje de la niña sin decir ni una palabra.
- ¿Pudiste escuchar lo que se decían el uno al otro?- preguntó uno de los policías, posicionando su pequeño bloc de notas en el muslo.
Ella negó con la cabeza. – No palabras,- susurro. – Oí chillidos y después gritos. Y más chillidos,- parpadeó, dejando que las lágrimas contenidas en sus pestañas cayeran. - Ella…oh Dios…Rachel, ella…- se interrumpió con un sollozo y el medico les dijo con severidad a los policías que regresaran mañana.
Un avance rápido…
- Entiendo que es duro señora Berry,- dijo el oficial Braun y posó sus manos sobre la mesa mientras miraba a la mujer sollozando. – Pero tiene que decirnos todo lo que sabe acerca de Kurt Hummel.-
Gimió y duro varios minutos en recobrarse. – Yo sabía que había algo mal con ese muchacho,- finalmente obligo a las palabras a salir, y miró a los policías que estaban muy serios. – Enciérrenlo para siempre, ¿me oyen?-
- Es lo más probable, sin embargo tenemos que hablar con todos.-
- ¿Por qué siguen investigando?- pregunto ella ahora enojada. - ¿Qué investigan?-
- Podría ser más fácil,- comenzó a explicar Braun,- Hacer las paces con lo que pasó, si sabemos por que pasó.-
- Mi hija está muerta,- dijo, mirando a Braun. – Nunca voy a hacer las paces con eso.-
Rebobinado…
Puck pausó las grabaciones. Ya las había escuchado varias veces y su rostro estaba pálido como el de una hoja de papel.
- Mierda,- murmuro en la habitación vacía.
Rápidamente guardo todas las grabaciones en la caja que había encontrado. Se sentía un poco mal por haberlas robado, no había sido capaz de resistir cuando las había encontrado, escondidas en lo más profundo de lo que era la habitación cerrada.
La puerta por lo general estaba cerrada, pero alguien la había dejado abierta, y la tentación fue demasiado grande para un simple hombre como el. No esperaba encontrar allí algo de 815, pero el lugar parecía almacenar muchos casos interesantes, la mayoría viejos, los no resueltos, pero también unos pocos que fueron resueltos, como el del prisionero 815.
Puck se había encogido mientras escuchaba las cintas, lo que había allí era horrible, le había dado imágenes mentales que solo las podría haber visto en la pantalla del televisor. No creía que Blaine supiera esto, pero tal vez, si el encontró su archivo, el debería enseñárselo, porque la única cosa que corría por su mente mientras cargaba la caja en su coche era "Blaine lo tiene que saber."
