¡Feliz Domingo! *-* no se despeguen del fic por que vienen muchas sorpresas! Gracias por sus follows y favoritos, me levantan mucho el ánimo! Al final del capítulo responderé sus preguntas para no entretenerlos más :D

Este capítulo va dedicado a Heaven_Criss y a Everybody_Cry_ 3

CAPITULO 24

BRING ME TO LIFE

La necesidad de voltearse era tan grande que Blaine prácticamente tuvo que llevar sus dedos a las caderas de Kurt para que no lo hiciera. Estaba seguro de que eso podría dejar moretones, pero parecía gustarle a Kurt porque suspiraba de satisfacción cada vez que los dedos de Blaine se clavaban en su piel.

Blaine nunca había sido de los que solo se recuestan y dejan que la otra persona haga todo el trabajo, pero Kurt se había negado enormemente a hacerlo de otra manera, era eso o nada en absoluto.

La cara de Kurt estaba tan traviesa como siempre cuando apretó sus músculos alrededor de Blaine, haciéndolo gemir y clavar aún más sus dedos en las caderas de Kurt.

- Eres… un masoquista,- jadeó Blaine y Kurt soltó una sonrisa entrecortada. – Lo eres ¿o no?-

- A veces.-

"A veces" tenía que significar "durante el sexo", se imaginó Blaine, porque estaban haciendo esto sin ninguna clase de lubricante. Obviamente, ninguno de ellos tenía nada de eso, y Kurt había arrugado la nariz a la idea de usar algo como el jabón de manos que se utilizaba en la prisión. Blaine sabía que eso tenía que doler, pero mientras aun Kurt estuviera duro, entonces tenía que confiar que a Kurt le gustaba.

- Mm, Blaine.- Kurt estaba jadeando rápido y fuerte, con su largo cuello estirado, y Blaine tuvo que sujetarse una vez más fuertemente a sus caderas. ¡Oh Dios! Cerró los ojos y los apretó fuertemente, sintiendo el placer que recorría todo su cuerpo. Era mejor de lo que se había atrevido a imaginar, mucho mejor.

Kurt no era muy vocal, pero de vez en cuando gemía suavemente y decía el nombre de Blaine entrecortadamente y sus parpados se cerraban en un aleteo. Blaine estaba hipnotizado, no había otra palabra para esto. Blaine levantó la camisa de Kurt, tocando su suave piel, buscando el pequeño tatuaje que había visto una vez. Ahora lo podía tocar.

Trazó el contorno de la estrella con suavidad y observó con fascinación como la piel de Kurt se contrajo ante su toque, lo que significaba que esa parte era delicada o sensible.

- ¿Qué significa?- preguntó, probablemente por segunda vez, mientras miraba la pequeña estrella.

Kurt suspiró, soplando hacia arriba. – Ya te dije antes, nada,- dijo jadeante. - Eso es, ah…en realidad solo una estrella.-

- Hmm,- tarareó Blaine y recorrió con sus dedos el tatuaje varias veces más, antes de mover la mano un poco más abajo y envolverla alrededor de la caliente erección de Kurt.

-¡Ah, Dios…!.- Kurt gimió y apretó mucho los ojos, inclinándose hacia delante y apretando las manos sobre el pecho de Blaine. Sus ojos se abrieron de nuevo tan pronto como se acostumbró al placer y la mirada en ellos era nada menos que hambre, depredador, como un animal listo para devorar a su presa. Se mordió los labios y atacó la mandíbula de Blaine, tazando rudos besos y amorosas mordidas por toda su mandíbula, deteniéndose de vez en cuando solo para lamer la piel salada. Blaine sabía que tendría que estar preocupado por las marca pero eso realmente no pudo atraer su atención en ese momentos.

La mano libre de Blaine agarró las caderas de Kurt y ayudo en sus movimientos, elevándolo arriba y abajo. El interior de Kurt lo apretaba de todas las maneras posibles, estaba tan increíblemente apretado que Blaine en realidad dudase si era placentero para él, pero siempre y cuando el dolor no cruzara por su rostro…de nuevo, solo tenía que confirmar que no le dolía.

El ritmo empezaba a acelerar y Blaine apretó su cabeza contra la almohada en un gemido.

-Mmm, se siente tan…ah… bien.-

- Sssh.- Kurt mordió un poco su mandíbula. – A veces pienso que se te olvida que tengo vecinos.-

- Mierda,- murmuro Blaine. Tenía razón, tenía toda la razón. Blaine rara vez prestaba atención a los otros internos. Por un segundo estuvo a punto de pánico, y si habían escuchado algo, y si sabían, y si…

- No te preocupes,- susurró Kurt. – No van a decir nada.-

- Espera,- Blaine empujo los hombros de Kurt, haciéndolo sentarse con la espalda recta para que pudiera ver sus ojos. - ¿Crees que saben?-

Kurt resoplo, molesto de la necesidad de Blaine de tener una pequeña charla. Tensó sus músculos alrededor de Blaine, divirtiéndose al ver sus ojos rodar de nuevo en su cráneo. – No creo que todos estén sordos o ciegos,- dijo con honestidad. –Pero no me importa. Soy yo después de todo, no se atreverán a decir nada,- continuó, pasando sus manos arriba y abajo sobre el marcado estomago de Blaine. - Esto es un entretenimiento para ellos.-

- Espero en Dios que tengas razón,- murmuró Blaine, se asustó ante la idea. – Porque si alguno de ellos dice algo, me iré.-

Kurt gruño y se inclinó hacia delante atacando la boca de Blaine, callándolo.

Ahora estaban alcanzando el final, moviéndose fuerte y rápido el uno contra el otro, y Blaine entendió que Kurt lo estaba besando para que no pudiera emitir sonidos. No entendía la razón de ello, pero no estaba en condición de hacer preguntas. Empujó sus caderas hacia arriba dentro de Kurt y obtuvo de él algo como un profundo medio gemido. Punto para él. Lo hizo de nuevo y Kurt siseo, cayendo un poco hacia delante, con los brazos temblando mientras trataba de mantener su propio peso.

- Podríamos…- Blaine ni siquiera pudo terminar lo que iba a decir antes de que Kurt lo cortara.

- No,- dijo con voz fuerte y Blaine solo podía asentir, sin aliento, tan cerca. Blaine estaba tratando de contenerse, tratando de hacer que Kurt se corriera primero. Eso era lo correcto, ¿o no? Pero a este ritmo eso no iba a tardar mucho.

La respiración de ambos estaba acelerada, Kurt estaba meciendo sus caderas dentro de Blaine y se las había arreglado para enderezarse. Blaine acaricio dentro de los muslos de Kurt y envolvió su mano de nuevo alrededor de su erección y probablemente Kurt hubiera caído hacia atrás por la sensación, de no haber sido por Blaine que lo apoyó con su mano libre, colocándola en su hombro y dándole equilibrio.

La espalda de Kurt estaba arqueada y sus dientes jalaron el labio inferior de Blaine antes de soltarlo y recargar la frente en su hombro, moviéndose arriba y abajo mientras jadeaba pesadamente, agarrando los hombros de Blaine.

-Ahh..Kurt, me voy a..- Blaine estaba a punto de advertirle que iba a correrse cuando Kurt tenso sus brazos y apretó la cara contra su cuello con un bajo e increíblemente placentero gemido. Su interior que se cerraba y aflojaba a su alrededor solamente intensifico el propio orgasmo de Blaine.

Ambos se desplomaron, Kurt arriba de Blaine, sin aliento, el sudor brillando en su piel, con pensamientos girando en sus cabezas sobre lo que acababan de hacer. En ese momento las luces empezaron a parpadear y de repente la habitación estaba bastante iluminada.

- Bueno, mira eso,- murmuró Kurt. – La luz regresó.-

Blaine presionó sus labios contra el hombro vestido de Kurt. Se sentía divertido. - Esto no fue una mala idea, ¿verdad?- preguntó en voz alta, moviendo sus labios contra el material de la camisa de Kurt.

- No sé,- dijo Kurt y comenzó a retroceder. – Pero… creo que será mejor que te vayas.-

Blaine asintió y Kurt salió de su regazo, silbando tranquilamente mientras se movía, y Blaine le lanzó una mirada de preocupación, pero de todos modos no le preguntó si se encontraba bien ya que Kurt podría no contestar con honestidad.

Blaine fue a recoger toda su ropa mientras Kurt se subió los pantalones, haciéndolo más fácil que Blaine ya que los de el tenían botones que tenían que ir en el agujero correcto, también tenía que asegurarse de subir el cierre, fajarse la camisa y…- Mierda.-

Acabó mirando su reloj de pulsera y de acuerdo a eso, su turno terminaría como en dos minutos. Tendría una maldita suerte si nadie más hubiera llegado aún.

Blaine luchó con los botones de su camisa y Kurt se abrazó a sus rodillas, sus ojos azules miraban a Blaine desde que buscaba su ropa y ahora que se vestía. Kurt se encontraba admirando el cuerpo desnudo de Blaine, sus músculos firmes y su ligero color en la piel que dejaba rastros del verano. El propio Kurt estaba tan pálido que probablemente se parecía a la muerte.

Blaine maldecía en voz baja y Kurt presionó sus labios contra sus rodillas para no reír cuando vio a Blaine tratando de ponerse los calcetines balanceándose en un solo pie.

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Kurt abrazó sus rodillas mientras miraba a sus padres sentados enfrente del televisor, las luces parpadeaban iluminando el pálido rostro de su madre y el un poco más obscuro de Burt. Kurt se preguntó si valdría la pena decir lo que quería, pero al final se decidió.

Respiró hondo antes de hablar. – Hoy fue mi cumpleaños.-

Katherine se volvió hacia el con los ojos muy abiertos. – Oh, cariño, ¿es realmente tu…?-

Rápidamente miró su teléfono celular, comprobando la fecha. Lo miró de nuevo con los ojos redondos y ligeramente húmedos. – Lo siento Kurt, yo…-

- Bueno, dale al niño algo de dinero,- dijo Burt con voz monótona y sus ojos pegados en la televisión.

- Por supuesto,- su madre se levantó de su asiento, corrió hacia su bolso y sacó algunos billetes de su cartera. – Aquí tienes, cómprate algo lindo,- dijo mientras se los entregó a Kurt y fue a darle un brazo, pero Kurt se alejó de ella.

- Gracias,- dijo tomando el dinero y evadiendo sus ojos decepcionados.

- Feliz cumpleaños hijo,- Burt finalmente apartó los ojos de la televisión y sonrío a Kurt, actuando como si no se hubiera olvidado también de su cumpleaños el año pasado, y el año anterior.

Kurt le devolvió forzosamente la sonrisa, murmurando su agradecimiento en voz baja.

- Lo siento mucho,- dijo su madre de nuevo, Kurt sabía que así era. Ella a diferencia de Burt nunca lo había olvidado antes. – Solo estaba…distraída, yo…-

Kurt asintió. Lo sabía. – Está bien,- la tranquilizo. – Lo sé.-

Tenía los labios apretados, sus ojos llenos de tristeza, pero lo ocultó rápidamente poniendo una sonrisa y pasó una mano sobre su mejilla. – Entonces, ¿qué hiciste hoy?- preguntó y volvió a su asiento.

- Lo de siempre,- murmuró Kurt poniendo el dinero en su bolsillo. Detestaba estar sentado aquí, quería irse, pero una vez más no sabía si debería.

- ¿Te reuniste con Rachel?- preguntó Burt sonriéndole, y Kurt asintió con la cabeza apretando los puños.

Burt parecía feliz. – Ella es una hermosa jovencita.-

- Si.-

- ¿Estás cuidando bien de ella?-

- Si,- dijo mirando a Burt ahora que él no lo hacia.

- Bien, siempre cuida de tus lindas amigas.-

Kurt se puso de pie con tal fuerza que la mesa delante de él se movió varios centímetros del suelo. Sacudió la cabeza, pero no gritó como le hubiera gustado. En su lugar salió de la habitación, respirando con dificultad. Necesitaba romper algo, pero no podía ser nada de la casa, no quería que su madre se pusiera triste. Más triste, se corrigió en su mente.

- Kurtie,- su madre lo llamó, su voz temblaba un poco. – Trata de tener una tarde agradable, no todos los días cumples dieciséis.-

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- ¡Aquí estas!-

Blaine tosió con torpeza y por enésima vez le echo un vistazo a su uniforme, comprobando si cada botón estaba en su lugar, si la camisa estaba fajada correctamente.

- Si, yo solo estaba…- se aclaró la garganta de nuevo mientras caminaba hacia su casillero. – Solo fui a inspeccionar a los internos. Ya sabes, después de que la luz se fue…tenía que ver si estaban bien.-

Puck resoplo, Finn sacudió la cabeza y escuchó a Santana decir algo de que era dulce mientras se ponía el uniforme por encima de la cabeza.

Abrió su casillero y sacó su ropa. Se miró en el espejo del interior de la puerta y abrió mucho los ojos. Había varias marcas de mordidas de color rojo obscuro en su cuello, y algunas en la parte inferior de su mandíbula. Se quedó boquiabierto por unos segundos antes de que rápidamente se quitara la camisa y se pusiera la propia y se enredara la bufanda alrededor del cuello.

- ¿Cómo fue el turno de noche con Sebi en la obscuridad?- preguntó Puck mientras se abrochaba la camisa, mirando el alboroto de Blaine con su bufanda.- ¿Acaba de regresar la luz? Vi fuera a algunos electricistas que debieron repararla.-

Blaine asintió. – Regreso hace pocos minutos. Y el turno estuvo bien.- dijo seguro de que estaba ruborizado a algo ya que su rostro se sentía extrañamente caliente.

– Estuvo…obscuro. Y Sebastián me dejó solo después de un rato, se fue a patrullar.-

- Entonces, ¿qué hiciste?-

Blaine se puso rígido pero trató de no hacerlo obvio. Se concentró más de lo habitual en tirar del cinturón fuera de sus pantalones.

¿Por qué parecía que Puck sabía?

- Nada,- dijo finalmente. – Jugar solitario.-

- ¿Sin electricidad?- rió Finn. – Creo que este hombre se quedó dormido,- dijo a los otros dos. Santana se echo a reír, estaba de acuerdo, pero Puck se quedó pensativo.

Blaine enrojeció de nuevo. – Con cartas,- agregó. Tenía que salir de aquí antes de que alguno de ellos se diera cuenta de que…el estaba, si es que alguno no lo sabía ya. Miró nerviosamente hacia Puck.

Finn y Santana los dejaron solos después de eso. – Ve a casa y duerme Blaine,- dijo Santana cuando pasó a su lado, con su uniforme lista para trabajar. – Debe haber sido una larga noche, te vez agotado.-

Murmurando en voz baja Blaine terminó rápidamente de ponerse su propia ropa, consciente de que Puck lo miraba fijamente desde su propio casillero.

- ¿Esta noche viste a 815?-

Maldición, maldición, maldición, mierda, rayos. – No.- Mierda. Estaba muerto.

Silencio.

- Si, lo hiciste.-

- No, no lo hice. Y su nombre es Kurt.- Blaine rápidamente cerró su casillero y se dirigió a la puerta dispuesto a salir de aquí, pero Puck se lo impidió poniendo una mano sobre su hombro, haciendo que se detuviera.

- No estoy planeando darte un discurso. Acabo de encontrar algo que creo que deberías ver.-

Blaine entrecerró los ojos, ahora estaba escéptico. - ¿Qué es?-

Puck miró a su alrededor rápidamente, asegurándose de que la habitación estaba totalmente vacía, y sacó algo del interior de su chaqueta y se lo entregó a Blaine.

- ¿Qué carajo es esto?- pregunto Blaine sin mirar los papeles en su mano, Puck bajo la cabeza hacia a los papeles y cuando Blaine hizo lo mismo el aliento se le atasco en la garganta.

- ¿Dónde…? ¿Cómo lo…? ¿Dónde…?-

- Lo encontré,- dijo y se aclaro la garganta. – Pensé que deberías verlo antes de regresarlo.-

Blaine se le quedo mirando al archivo con los ojos como platos. Si esto hubiera sido puesto en sus manos unos meses atrás, abría corrido desesperado a leerlos en un instante.

Ahora, mirarlos lo hacia sentir enfermo, por lo que negó con la cabeza y se los regreso a Puck. – No, no los quiero. Regrésalo a donde lo encontraste, ¿que eres?, ¿un ladrón?-

¡No puedes solo leer esto!- una gran parte de el quería leerlo, y quererlo era malo. Esa misma parte estaba celosa de que Puck lo hubiera hecho.

Puck parecía confundido. - ¿No quieres saber?-

- Si…No…Mierda, ¡no lo sé!- exclamó Blaine, mirando de vuelta los papeles que Puck tenia en sus manos.

Tan cerca. Tan increíblemente cerca, que solo podría abrirlos y saber todo, todo lo que desesperadamente quiso saber por meses.

- Debes de saber,- dijo Puck y de nuevo lo puso en sus manos. – Realmente deberías.-

Las manos de Blaine temblaban mientras sostenían el expediente. Era grueso y pesado, el impulso de abrirlo era abrumador. Sus dedos agarraron el borde la primera página, apenas elevándola.

¿Podría decirle a Kurt que lo sabia?

¿Qué haría Kurt?

¿Podría traicionarlo de esta forma?

Cerró los ojos y tomó un profundo respiro. – No,- dijo y le regresó el expediente a Puck, sacudiendo la cabeza. – Regrésalo. Y no me digas donde lo encontraste.-

Puck parecía sorprendido. – En realidad no vas a…estas muy mal ¿o no?-

Sonaba como si se hubiera dado cuenta y Blaine trago saliva, queriendo escapar.

- No,- murmuro, evitando sus ojos. – Es solo... Bueno…-

- ¿Bueno?-

- No es como si fuera mi culpa,- Blaine murmuró en voz baja con los ojos en el piso.

- ¿Lo has besado?-

- Esto en realidad no es tu asunto,- murmuró Blaine, demasiado torpe. – Tengo que irme.- rápidamente se dio la vuelta con las mejillas al rojo vivo y se dirigió a la salida, todo se derrumbaba en su interior, tanto que quería gritar.

Así que ahora tanto como Puck y los presos del cuarto piso lo sabían. El primer nombre lo volvía loco. Se detuvo justo antes de llegar a la puerta. – Oye, ¿dirás…? ¿No lo…?-

- No voy a decir nada,- suspiró Puck. – Pero por lo menos, debes saber que el tiene…-

Blaine cerró la puerta tras de si antes de que pudiera escuchar el resto de la frase.

Puck había dicho que no le diría a nadie y eso era suficiente. Prácticamente salió corriendo de la estación hacia su carro, asustado de que alguien lo pudiera estar siguiendo.

¿Por qué nadie puede aceptar que simplemente no quiere saber?

La ignorancia era felicidad, estaba seguro de eso.

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Kurt tiró de la manta hasta su barbilla mientras veía el techo. Pasaron tres minutos de que Blaine lo había dejado. Prácticamente salio corriendo de su celda y solo recordó cerrar la puerta por que Kurt se lo hizo notar.

Había un delicioso dolor en la parte inferior de su cuerpo y en su espalda, un pequeño dolor punzante que era muy diferente al dolor que había sentido últimamente en su mano. No, este dolor, era un dolor bueno, un dolor que le gustaba y al cual le dio la bienvenida. No había sangre, ni golpes, solo el dolor sordo, ese pequeño recordatorio de Blaine.

No estaba dispuesto a analizar lo que estaba sintiendo, pero no podía negar que era diferente de todos los otros incidentes como éste.

Esta vez no quería que él se fuera.

Kurt cerró los ojos, ligeramente frustrado, pero no tan frustrado como debería.

Ni siquiera había pensado en intentarlo, pero después de solo dos minutos Kurt cayó en un sueño sin sueños. Uno de los que le haría sentirse más descansado que todas las horas que alguna vez había dormido.

Ni en un millón de años lo admitiría, pero por primera vez desde que podía recordar…Kurt estaba bien.

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- No mamá, no me voy a cambiar a Westerville,- susurró Blaine al teléfono mientras se arrojaba sobre el sofá.

Su madre había llamado y lo también lo despertó, y cuando su madre estaba en estado de animo de conversar, no había misericordia. Así que Blaine se había arrastrado fuera de la cama de mala gana.

Suspiró y se pasó una mano sobre su pelo gelificado. Su madre había estada insinuando en toda la conversación de que lo extrañaba y lo quería de regreso, lo quería más cerca de casa.

- Sabes, he estado pensando en cambiar mi cabello,- dijo rápidamente mientras su madre daba un respiro y dejara de hablar de sus planes.

- ¿Qué?,- dijo y Blaine rodó los ojos cuando escucho su voz animada. – ¿Enserio? Ay Blaine estoy tan feliz. , he estado muriendo deshacerme de toda esa gel en tu cabello. Puedo cortarlo…-

- No,- dijo con una risita. – No puedes hacerlo. Y no me lo cortare. Solo…haré algo diferente, he pensado incluso en dejarme crecer un poco la barba.-

Su madre hizo un ruido molesto en la parte posterior de su garganta.

- No actúes como si no estarás feliz siempre y cuando mi pelo de nerd se haya ido,- dijo Blaine. – Nunca te gusto.-

- Nunca dije que no me… Solo pensé que sería difícil estar tranquilo en un trabajo con toooooda esa gel estorbando alrededor de ti.-

- No lo fue.-

- No en un lugar tan pequeño como ese y en ese trabajo,- dijo y Blaine suspiró. Tanto él como su madre sabían que la única razón de conseguir este trabajo fue debido a quien tiene como padre, quien también fue la razón de que Blaine se graduara antes y empezara a trabajar tan pronto. A veces, Blaine no podía evitar preguntarse que habría pasado si su padre no tuviera la reputación que tenía. – Westerville seria mucho mejor para ti cariño,- continúo su madre. – Habrá mucho más que hacer y ganarías más dinero y…-

- Mamá, conocí a alguien,- exclamó Blaine antes de que pudiera detenerse. Se las arregló para continuar con rapidez, para cubrir su propia sorpresa. – Aquí, he conocido a alguien aquí. En el pueblo.-

Eso pareció silenciar a su madre y no dijo nada durante varios segundos. – Así que por eso estas tan reacio a dejar el pueblo.,- dijo finalmente con burla en su voz. – Entiendo.-

Blaine gruñó. Por supuesto tenía que ir a mentirle a su madre cuando era el peor mentiroso en el planeta. Pero en cierto modo, el no había mentido.

- Si,- dijo frotándose los ojos. – Pero es complicado. – Eso era un eufemismo.

- ¿No está casada? ¿Verdad?- preguntó con escepticismo.

- ¿Qué clase de persona crees que soy?- Blaine casi se quebró. – No, es solo…complicado.- Demasiado complicado.

- La última vez que hablamos me dijiste que estabas muy ocupado para una novia.-

- Yo…bueno…es verdad. Esa es una de las razones por que no puede suceder.- Menos mal que su madre nunca había sido buena en detectar mentiras, ni siquiera las malas.

- ¿Pero te gusta?-

Blaine asintió, antes de recordar que su madre no podía verlo. – Si.- No sintió la necesidad de hacerle saber que no era un ella sino un el. De todos modos nunca lo conocería, así que no vio ninguna razón para hacerle saber.

- ¿Y tu le gustas?-

- Esa es la cosa…,- suspiró. – No lo sé. Pero incluso si el-ella,- se corrigió antes de que su madre lo notara,- no haría una diferencia. Aun no podemos ser…- se detuvo, cerró sus ojos y trató de ignorar el latido persistente el la boca del estómago, pero fue imposible. Darse cuenta del hecho de que nunca podría estar con Kurt…fue doloroso.

Eso fue preocupante.

Desarrollar sentimientos por Kurt definitivamente no había estado en su lista de tareas pendientes, pero Blaine siempre había tenido la habilidad de involucrarse con la gente equivocada. Su última novia lo dejó por un médico rico y su novia antes que esa lo trató de retener diciendo que estaba embarazada y eso prácticamente lo había marcado de por vida. En realidad nunca había estado antes con un hombre, pero no había negado la posibilidad, era un hombre abierto, pero hasta ahora no había existido ningún hombre que lo atrajera tanto en la forma que Kurt lo hacia.

Lo mejor probablemente hubiera sido alejarse de Kurt, para que esto no se convirtiera en otra cosa, algo más, pero Blaine sabía que ya había llegado demasiado lejos, había ido demasiado lejos esta mañana y le daba miedo no poder regresar. Se preguntaba si Kurt también sentía eso.

Había rotó definitivamente su promesa a Anne acerca de no estar "demasiado cerca", pensó con un resoplido. Demasiado cerca era ver la televisión con un preso, demasiado cerca era pensar en el cuando estaba en casa, demasiado cerca era calmar sus pesadillas mientras duerme, demasiado cerca era besarlo, demasiado cerca era definitivamente tener relaciones sexuales.

Demasiado cerca era querer hacerlo de nuevo.

¡Hasta aquí el capítulo 24! Asdfghjklñ por fin Klex!

Responderé a algunas preguntas que me dejaron, lo siento si no respondo todas pero hay cositas que no puedo decir porque son sorpresa ;) :

Belen Dagmar : Por supuesto! La canción tiene mucho que ver, de hecho, es el tema principal del soundtrack del Fic! =D

Mafe-ccKlainer : No te preocupes, realmente amo mega ¡amo! Tus reviews3 y si, solo fue un recuerdo para saber más del pasado de Kurt.

AlexaColfer y CandyCriss : Faltan solo 5 capítulos!

Bien chicos, nos leemos el miércoles no olviden seguirme en twitter Gravs98

No se pierdan el martes "City of Angels" :DD

Los mega quiero 3

Espero sus comentarios y/o preguntas! Se los pido de corazón, porfi.