BRING ME TO LIFE
CAPITULO 26
Al momento de entrar a la estación Blaine sintió que todos lo miraban y él sabía por qué.
- ¡Guau!- Puck abrió mucho los ojos una vez que lo vio- ¡Amigo!
Blaine sonrió y con orgullo movio sus rizos libres de gel. Había pensado que era una buena idea, desde hace mucho tiempo quería un cambio, y ahora estaba muy complacido con el resultado.
Se había reído ante la idea de su madre, quien insistía fuertemente en cortar todo su cabello, y ahora se preguntaba qué pensaría ella de esto pero pronto tendría que aprender que, en realidad, ya no puede entrometerse en su vida.
- ¡Tu cabello es impresionante sin gel! Veo que te dejaste crecer la barba un poco- exclamó Puck tan pronto como salió del estado de shock, y levanto sus pulgares hacia arriba – Pareces muy rudo.
- Gracias- dijo Blaine con una sonrisa más amplia.
- Luces como la gente que está encerrada aquí- Finn habló y Blaine apagó su sonrisa. En realidad no le importaba lo que Finn pensaba, de todos modos, solo había una persona cuya opinión le importaría.
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No era frecuente que tuvieran una sesión que no fuera dentro de sus celdas, pero esta vez Kurt le dijo a Anne que quería hablar, por lo que había pedido prestada una habitación en otro piso. Una habitación con cómodas sillas y agradables colores relajantes en la pared. También le ofreció un poco de café, que acepto al instante.
Kurt rodeó la taza con sus dedos para tratar de ocultar el hecho de que sus manos estaban temblando. Su respiración se estremecía con cada bocanada y parecía que había algo que realmente quería decir, pero no sabía muy bien cómo abordar el tema. Anne no lo apresuraría, pero podía empujarlo en la dirección correcta. - ¿Algo te está molestando?- le preguntó en voz baja, mirándolo de cerca mientras succionaba su labio inferior.
No la estaba mirando, en lugar de eso solo miraba la taza. Sin embargo, eventualmente asintió con la cabeza.
- Es…- inhaló profundamente y apretó aun más sus dedos alrededor de la taza de porcelana. Suspiró irritado y comenzó de nuevo – No me gustan los hombres- admitió, apretando sus dedos alrededor de la taza caliente – La verdad es que realmente los odio.-
- Oh- asintió Anne, estaba sorprendida, pero fue capaz de ocultarlo.
- Ya veo - Eso fue algo que nunca pensó que Kurt fuera a decir. Lo había sospechado, pero no podía estar segura. Estaba inmensamente orgullosa de él.
-Y yo…- Kurt tragó saliva y se tomó unos segundos antes de continuar – Creo que me podría estar volviendo loco de nuevo.-
Anne negó con la cabeza – No, no, no lo estas.- Se inclino sobre la mesa y puso sus manos sobre su frágil muñeca – Estás mejorando, ¿De acuerdo? No te estás volviendo loco.-
Kurt soltó un bufido – No se siente así.-
- ¿Cómo se siente?- preguntó.
- Una mierda.-
Ella asintió – Entiendo eso- dijo en voz baja mientras miraba su postura. Estaba sentado un poco encorvado, agarrando la taza con tanta fuerza que tenía los nudillos blancos. Se veía muy fuera de sí y eso le hizo sentir simpatía por él. Había tenido un momento muy difícil al hacer frente a lo que sentía, había pasado muchos años suprimiéndolo de tal manera que ahora, cuando algunos de ellos salían a la superficie, ya no sabía lo que significaban – Kurt ¿Qué quieres decir con "otra vez? Tú dijiste, volverse loco otra vez.-
Kurt se puso rígido – No quise decir nada con eso.-
-Kurt, ¿no consideras la posibilidad de que tú…?-
- No- susurró y Anne empezó a sentir que estaba retrocediendo y no podía permitir eso, así que no insistió.
-Muy bien, no vamos a hablar de eso, siento haberlo mencionado. Sin embargo, quiero que hablemos de otra cosa- dijo esperando no haber arruinado su estado de ánimo – Tu padre.-
Kurt palideció visiblemente – No- contestó en voz baja.
-No sé nada de él- insistió. Se sentía mal por presionarlo, pero sabía que una vez que lo sacara fuera de su sistema se sentiría mucho mejor, más libre. Tenía que encontrarlo para dejar que se fuera.
- Era un idiota, eso el único que todos necesitan saber.-
- ¿Qué lo hacía un idiota?- Kurt se encogió de hombros, pero Anne sabía que él sabía, simplemente no quería hablar de ello. Nunca antes había presionado este tema, pero algún día tenían que hablar de esto, tenía que conocer por completo su pasado o no podría ayudarlo - ¿Crees que podría ser una de las razones por las que odias a los hombres?-
Miró hacia abajo con una expresión pensativa, y un parpadeo de esperanza apareció en Anne -Nunca había pensado en eso- admitió.
- ¿Así que es una posibilidad?-
Kurt se encogió de hombros y eso fue suficiente por ahora.
- ¿Consideras que eres más parecido a tu padre o a tu madre?-
Kurt cerró los ojos, bajando la cabeza. Permaneció en esa posición por un largo tiempo, sus manos temblaban. – Me parezco a ella- susurró finalmente – Todos decían eso. Sin embargo yo nunca lo vi.-
- ¿Por qué no? He visto fotos de ella, estoy de acuerdo en que te pareces.- Él realmente se parece mucho a su madre, la misma mirada, la misma nariz y el mismo cabello castaño.
Kurt se estremeció visiblemente, esto era más de lo que alguna vez había llegado. Nunca la había dejado llegar tan profundo antes de que sus mecanismos de defensa se conectaran a toda velocidad. Tenía la guardia baja y ella tenía que aprovechar la oportunidad, tal vez finalmente podría obtener algunas respuestas que había tratado de conseguir cada noche durante cinco años.
-¿Por qué?-
Esa era su única pregunta. No como, cuando o donde, sino por qué.
- Porque- dijo Kurt lentamente – Porque es buena.-
- ¿No te quieres comparar con ella?-
Él negó con la cabeza.
- ¿Pero tu padre…?-
- No era bueno- dijo con un tono de rabia y desesperación, con los dientes apretados. – Y yo tampoco.-
El rostro de Anne se suavizo con eso, porque estaba segura de que era lo que Kurt realmente creía. – Kurt, tú no eres una mala persona.-
No respondió, estaba claro que no lo creía - ¿Por qué sigues haciendo esto?- preguntó mirándola - ¿Por qué molestarse más conmigo? Solo te hago perder el tiempo.-
Anne alejó su cuaderno, poniéndolo boca abajo sobre la mesa – No estoy perdiendo el tiempo- le aseguró – Lo estoy haciendo porque creo que en el fondo deseas hablar de esto, y sé que tienes un gran potencial para dejarlo todo atrás, si realmente lo intentas.-
Murmuró algo en voz baja que sonó como "eso no es el maldito punto" y ella lo ignoró amablemente. Solamente le sonrió.
- ¿Podrías hablar de esto con Blaine?- no contestó, como era de esperarse, así que continuó – Se están volviendo muy cercanos ¿verdad?- aún sin respuesta. – Kurt, te tengo que hablar acerca de tu relación con él – Kurt se estremeció ante la palabra – Es bueno que tengas un amigo, no me malinterpretes, pero… ¿estás en esto por buenas razones?-
- ¿Qué razones?- preguntó, monótono.
- Tengo que saber si solo estás jugando con él- dijo Anne – Porque si lo estás, si estás tratando de hacer con él, lo que hiciste con ese pobre chico el año pasado, entonces voy a prohibirte que lo veas. Y no quiero hacer eso, porque él es bueno para ti. Kurt, ¿entiendes lo que estoy diciendo?-
Kurt tragó saliva – Entiendo- dijo humildemente, sus ojos se encontraron momentáneamente mientras fulminaba con la mirada a la mesa.
- Y Kurt, no puedes dormir con él. Le puede costar su trabajo si alguna vez alguien se entera.-
- Anne, ¿me delatarías?- la miró con los ojos brillantes, entonces supo que era demasiado tarde.
Suspiró. -Sabes que no lo haría. No quiero llegar a eso- continuó – Pero si intentas algo con ese chico, te van a poner en asilamiento de nuevo y no podrás salir ni para comer.-
- No voy a hacer nada- dijo con los ojos fijos en la mesa, de nuevo.
Anne asintió, confiaba en él, tenía que hacerlo – Sin embargo, esto nos lleva a otra pregunta- dijo – Puedo ver que te está haciendo bien, eres más feliz cuando está cerca, lo puedo ver. Así que mi punto es- comentó, notando que Kurt empezaba a perder la paciencia – Dices que no te gustan los hombres. ¿Cómo encaja Blaine en esta ecuación?-
- No lo hace.-
- ¿Eh?-
- No encaja.-
- ¿Te atrae?-
Evitó sus ojos y eso fue todo lo que necesitó para confirmarlo.
- ¿Has hablado con Blaine sobre todo tu pasado?- dijo después, recostándose en su silla, con los ojos fijos en su cliente.
Kurt sacudió la cabeza, lo que hacía fácil ver que estaba horrorizado ante la idea.
- Creo que deberías- prosiguió – No demasiado, solo piezas pequeñas, piezas a las que no te importaría renunciar.-
- Así que, ¿quieres que confíe en él para que venga corriendo contigo con todo el jugo?- Kurt entrecerró los ojos, no le gustaba como había sonado eso.
- Blaine no haría eso, ¿crees qué lo haría?-
Kurt se encogió de hombros, mirándolo molesto – De todos modos, ¿Qué bien le podría hacer?- Anne sonrió y Kurt bufó – No le estoy diciendo una mierda - dijo cruzándose de brazos – Además, él no quiere saber. Él mismo lo dijo.-
- ¿No quiere?- Anne arqueo las cejas, encontrando eso extraño. Blaine la había estado molestando por la información desde la primera vez que vio a Kurt. Si de repente se había puesto en la posición de que no le importaba lo que Kurt había hecho, entonces significaba que no había seguido su consejo de no acercarse demasiado. Bueno, obviamente estaban demasiado cerca, pensó, Kurt acababa de confirmar el hecho de que habían dormido juntos, pero también Blaine se estaba involucrando emocionalmente más de lo que debería – Solo piezas pequeñas- dijo, recordándose a sí misma hablar luego con Blaine. Kurt suspiró, probablemente dándose cuenta de que Anne no cedería con eso
- Tal vez no tengas que decirle nada, tal vez podrías simplemente mostrárselo.-
- ¿Mostrar…? – Kurt frunció el ceño. ¿Qué quería decir con eso? ¿Qué podría tener para mostrarle a Blaine? Estaba en la cárcel, no tenía nada para mostrar. Ya lo había impresionado con todos sus tatuajes, pensó con una sonrisa, ¿Qué mas tenía aparte de eso?
Al parecer, mucho más.
Kur y Anne habían tenido la conversación más larga hasta la fecha. Kurt no estaba seguro, pero tendrían que haber estado sentados allí por lo menos durante tres o cuatro horas. Tenía que admitir, que se sentía más ligero, pero no quería admitir que la terapia estaba funcionando.
Sin embargo, sabía que se sintió atraído por Blaine sin importar la sexualidad que tenía.
Su odio hacia los hombres, al parecer salía de su odio hacia Burt, al menos de acuerdo a Anne. Sobre su necesidad de seducir…ahora que habían tenido más de una hora para discutirlo, ella lo había llamado autolesionarse, él se había burlado de ello en un principio, pero empezaba a tener más y más sentido cuanto más hablaba de ello.
- Hacer algo que odias significa que crees que te lo mereces- había dicho.
- Causarte dolor a ti mismo es la manera de castigarte. El único dolor que puedes tomar es el que te infringes a ti mismo. Alguien más activa ese dolor, te vas, no lo puedes manejar, ¿suena familiar?-
Kurt dejó caer la cabeza sobre sus brazos y exhaló con fuerza. Estaba agotado, su cerebro se sentía como gelatina. Sus pensamientos estaban dando vueltas en su cabeza, cerró los ojos.
Se horrorizó también ante la idea de Anne de mostrarle a Blaine. No haría eso. No entendía que se supone que haría eso, ¿por qué podría ayudar?
Anne también le había pedido que hablara con él sobre su pasado. Él se burló, ella podía soñar. No podría hablarle de su pasado, apenas siquiera podía pensar en ello. Era imposible, podía sentir físicamente la pared en su mente, alta y gruesa, rodeando todos los años que pasó fuera de la cárcel. Era casi imposible pasar, pero cuando lo hacía, no era agradable.
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Blaine vio desaparecer a Anne por las escaleras, no mucho después de haber llegado, y Santana le dijo que la había visto a ella y al prisionero 815 entrar en la sala del café, destinada para que los parientes esperen, y no habían salido hasta horas más tarde.
Blaine estaba impresionado de que parecía que Kurt, había tomado su consejo de tratar de resolver sus problemas con su terapeuta, por lo visto tuvieron una conversación muy larga. Se preguntaba si Anne había sido capaz de lograr que se abriera.
Se abstuvo de subir con Kurt, pensó que podría necesitar un descanso después de una larga sesión de terapia, pero cuando empezó a oscurecer y su turno estaba a punto de terminar, tenía que subir. Había tratado de no hacerlo, pero solo demostró que no era capaz de mantenerse alejado.
Subió las escaleras de dos en dos y entró en el pasillo. Estaba silencioso, excepto por algunas televisiones que estaban encendidas y comenzó a caminar hacia su celda. Estaba emocionado de ver a Kurt y de saber lo que había hablado con Anne, es decir, si Kurt estaba decidido a decírselo, no le iba a exigir respuestas si él no las quería dar.
Sin embargo, su corazón latió mientras miraba por los barrotes de la habitación treinta y dos. Kurt estaba acostado de lado en la cama, con los ojos cerrados y la boca ligeramente abierta. El cobertor llegaba hasta su barbilla. Estaba durmiendo, y parecía que muy profundo. Blaine no lo podía despertar, se veía tan cansado.
Sonrió suavemente y apoyó la frente contra los fríos barrotes.
Varios minutos después, el subconsciente de Kurt debió haber notado a Blaine mirándolo, porque se comenzó a mover mientras parpadeaba. Pareció confundido por un segundo en cuanto a lo que lo había despertado, pero después sus ojos se posaron hacia donde Blaine tenía la cabeza en los barrotes. Blaine sonrió tímidamente. – Buenos días- dijo y Kurt se sentó.
- ¿Qué demonios es eso en tu cabeza?- pregunto echando un vistazo a través de sus ojos cansados – Entra, quiero ver.-
Blaine sonrió, abrió la puerta y entró. Los ojos de Kurt se ampliaron tan pronto como pudo ver a Blaine correctamente.
- ¿Qué diablos hiciste?- se levantó de la cama y se acercó a Blaine, levantando curiosamente un rizos para examinarlo más de cerca.
- ¿No?- preguntó, mirando divertido como Kurt pasaba una mano por la parte superior de su cabeza, sus uñas arañaban ligeramente la piel entre los rizos, lo que era muy agradable.
- Muy interesante- dijo al fin y Blaine no podía dejar de sonreír. Kurt lo aprobó.
- Hola- dijo solo por que Kurt había terminado frente a su rostro y lo estaba mirando.
- ¿Tuviste esa conversación con Anne? – preguntó y Kurt asintió - ¿Y?- insistió.
- Y- comenzó Kurt y se fue de nuevo a sentar sobre la cama – eso demuestra que estoy bien jodido. Aunque no es como si no lo hubiéramos sabido.-
- ¿Ah, sí?- Blaine se sentó a su lado, mirando su perfil.
Kurt asintió de nuevo y suspiró profundamente. Estaba ignorando una de las cosas que Anne le había pedido, sobre todo porque era una idea muy tonta y no lo iba a hacer, pero también le había dicho, o más bien le dio instrucciones de que le dijera a Blaine lo que quería de él. Sin embargo, el problema con eso, era que Kurt no lo sabía. Lo había dejado de saber después de que se dio cuenta de que había disminuido sus defensas y que Blaine le había hecho olvidar su guión. ¿Qué estaba haciendo? Ya no lo sabía más.
Todavía había un muro que escondía mucho de él. Sin embargo, tenía la sensación de que se debía mantener así. Tenía una sensación muy mala de que se viniera abajo, pero tanto Blaine como Anne se querían abrir paso. El muro lo había estado bloqueando durante años y ahora tenía grietas.
- Tengo…- Kurt miró fijamente por la ventana, maldiciendo en silencio su dificultad para hablar de esto. No debería ser tan difícil ¿verdad? No, no si hubiera sido normal, no si tuviera un poco menos de orgullo – Problemas con…lo que soy y…- más maldiciones en silencio – Y con lo que he hecho - quería dejar de hablar, quería gritarse a sí mismo que cerrara la maldita boca, pero luego Blaine puso una mano sobre su rodilla.
Las palabras se parecían aflojar como un efecto directo a la mano de Blaine.
Llegó de forma automática antes de que pudiera hacer nada para detenerlo – Creo que quiero que seas mi amigo.-
Kurt estaba tan sorprendido por esta revelación como Blaine, pero no lo demostró, mantuvo su fachada estoica mientras Blaine respiraba un – Bien - con un movimiento de cabeza.
Kurt estaba sorprendido - ¿Esto había pasado? ¿Lo había dicho? Miró a Blaine y encontró que lo miraba con una expresión que no podía descifrar. Se miraron el uno al otro por lo que pareció varios minutos. La mano en su rodilla quemaba como llamas calientes y cuando Blaine dijo- ¿los amigos hacen esto?- Kurt parpadeo en confusión.
- ¿Hacer qué?- preguntó, su voz era apenas un susurro.
- Esto.-
Kurt no tuvo idea por unos segundo de lo que Blaine quería decir, hasta que se dio cuenta de lo cerca que estaban. Compartían el aire entre ellos, respirando el oxígeno del otro, y algo más caliente que la mano de Blaine ardió dentro de él – Sí- decidió, y solo necesitaba ladear su cabeza e inclinarse medio centímetro para juntar sus labios.
En ese momento, lo había decidido, había tomado una decisión. Tan pronto como sus labios se abrieron, Kurt llevó su boca al oído de Blaine y le susurró su petición en el mismo. Blaine respiró fuertemente y sus ojos se abrieron mientras Kurt susurraba.
- ¿Quieres que te consiga qué?- preguntó tan pronto como Kurt se alejó.
- Exactamente lo que dije.-
- Estás bromeando- resopló Blaine, cruzando los brazos y levantando una ceja. Esperó que Kurt dijera la broma, pero cuando la expresión de Kurt nunca cambio, abrió mucho los ojos.
- No estás bromeando- afirmó, con la boca abierta.
- No.-
- ¿Por qué?-
- Tengo que hacerlo- dijo Kurt – Ahora, ¿seguirás los consejos de mi terapeuta? ¿O no? Tienes solo una oportunidad, no te pedí esto antes porque créeme que no quiero hacerlo. -
Entonces ¿por qué lo estás haciendo idiota?
Blaine lo miró de cerca, los ojos entrecerrados de sospecha, pero al final se echó a reír y sacudió la cabeza. – Bien- dijo – Está bien, está bien, lo conseguiré para ti.-
- Genial- Kurt sonrió un poco, con dudas y preocupación.
¿Qué había hecho?
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Blaine se sintió como un idiota comprando ese material para Kurt. Había evitado los ojos de la cajera mientras pagaba por ello, sonrojando hasta las raíces del cabello. No podía creer que estuvo comprando eso, ni siquiera quería saber lo que estaba pasando por las cabezas de las mujeres detrás del mostrador. Cuando la miró para decir un rápido adiós, creyó ver una mirada de complicidad en su cara, lo que lo hizo sonrojarse más, y prácticamente salió corriendo de la tienda, ni siquiera quería ser visto cerca de eso.
Se preguntó si Kurt iba a hacer con eso lo que normalmente la gente hace con cosas como esas, pero de alguna manera no se podía imaginar a Kurt haciendo algo como eso.
Era solo…extraño. Muy extraño. Sospechaba que podría haber sido una broma, pero estaba muy intrigado e interesado de ver que pasaría cuando dos días más tarde se coló por las escaleras, la pequeña bolsa con lo que había comprado estaba escondida bajo su chaqueta.
Rápidamente y con manos expertas abrió las dos cerraduras de Kurt y entro en la celda.
- Buenos días- dijo Kurt, sentado a la mesa, con la barbilla apoyada en sus manos.
- Kurt, es la una de la tarde- rió Blaine y pateó la puerta para cerrarla.
Encogiéndose de hombros, los ojos de Kurt se posaron en la bolsa que Blaine sacaba de su chaqueta - ¿Eso es…?-
Blaine asintió y se la entregó, Kurt la tomó con cautela sin mirar en su interior.
- Sabes que no te lo puedes quedar, ¿cierto? No estoy autorizado en conseguirte cosas.-
Kurt asintió y mantuvo la pequeña bolsa contra su pecho, parecía confundido y tal vez un poco asustado – Siéntate- le dijo a Blaine mientras él mismo se levantaba. Caminó hacia el cuarto de baño y Blaine se sentó, mirándolo con interés – Dame quince minutos.-
Blaine trató de evitar soltar un bufido, pero le dirigió a Kurt una sonrisa, que él amablemente ignoro – No entres- dijo, con voz de alerta y le dio a Blaine una dura mirada antes de cerrar la puerta del baño.
Blaine tamborileó con los dedos sobre la mesa mientras esperaba, más emocionado por lo que iba a ver en quince minutos de lo que había pensado que estaría. Silbó una melodía sin nombre en voz baja y le disparaba regulares miradas a su reloj de pulsera con impaciencia.
Cuando habían pasado diecisiete minutos, Blaine tenía un gran problema para mantener una cara seria - ¿Todo bien ahí dentro?- llamó, con su voz llena de diversión, y no tenía dudas de que Kurt lo notaria fácilmente.
La respuesta que obtuvo fue un simple "Cállate" que hizo a Blaine reírse aun más.
- Uh Huh- dijo, tremendamente divertido – Cuando sea que estés listo, sólo voy a sentarme aquí…mirando mi cabello volverse gris.-
Kurt soltó un bufido muy poco divertido y tres minutos después, la puerta se abrió lentamente y Kurt dio dos pasos fuera del baño, con los ojos pegados al suelo.
La mandíbula de Blaine cayó al suelo – Mierda – murmuró mientras lo miraba enfrente de él. Por unos instantes se encontró a sí mismo preguntándose quién era esa persona, cómo había encontrado el camino a la celda de Kurt; antes de que su cerebro le dijera que en realidad se trataba de Kurt. – Mierda – repitió sin poder decir nada más. Su corazón se había acelerado en su pecho y tuvo que parpadear al darse cuenta de que sus ojos se estaban secando.
Kurt llevaba unos pantalones negros demasiado ajustados, una camisa arremangada hasta sus codos con un broche de tijera como adorno en el pecho. Era tan extraño verlo sin su traje naranja, que Blaine tuvo problemas para conectar este Kurt con el que había entrado al baño hace veinte minutos. Aparte de la ropa, lo más llamativo era su rostro.
Sus ojos como de costumbre, estaban sombreados un poco de negro, pero estaba hecho correctamente, la sombra de ojos estaba tan perfectamente aplicada que parecía que lo había hecho un experto. Las cremas que Blaine había comprado fueron utilizadas en el rostro de Kurt, su piel se veía más viva y tenía sus mejillas hermosamente sombreadas.
Kurt tragó saliva, y pareció tomar coraje, porque tomó un respiro y levantó la cabeza. La visión no era nada menos que sorprendente. Sus ojos eran tan intensos. Incluso su cabello parecía más elegante, pero no podía haber hecho más que pasar un peine a través de él un par de veces y elevarlo correctamente hacía arriba.
- Te ves…- Se escuchó murmurar. Blaine tenía la boca seca, apenas podía hablar – Dios, eres hermoso.-
Kurt se aclaró la garganta - ¿Sí? ¿Aún lo soy?- parecía haber obtenido el estímulo que necesitaba, porque levantó un poco más la cabeza.
Blaine se acercó lentamente – Oh, sí- Levanto su mano y elevo un pequeño mechón de cabello que había caído en la frente de Kurt. Las ojeras habían desaparecido, su piel lucia tan suave como la de un bebé -¿Cómo sabes hacer esto?-
- Esto es lo que soy- susurró Kurt – Era- se corrigió – Antes, siempre lucia así.-
- Es hermoso- Blaine nunca había dicho palabras tan verdaderas en su vida.
Kurt sonrió – Se siente raro.-
Blaine rozó con su pulgar el labio inferior de Kurt. Siempre supo que había belleza escondida en Kurt, pero nunca se atrevió a imaginar un cambio tan drástico. El maquillaje le daba un aspecto tan delicado, resaltaba sus rasgos, hacia sus ojos tan vivos, parecía mucho más saludable.
Sin embargo, Blaine tenía una teoría sobre por qué Kurt había estado haciendo esto cuando era más joven. Kurt odiaba a los hombres y él era un hombre, por lo que trató de hacerse ver más como las mujeres, para que pudiera soportar su propio reflejo. Al menos esto mantendría su teoría por el momento.
- Es realmente una lástima que no lo puedas conservar- murmuró, incapaz de apartar su mirada de los ojos sombreados de Kurt. Si Kurt lo había hipnotizado antes, no era nada comparado a como se veía ahora. Probablemente podría haberle pedido que le hiciera una estatua y Blaine lo habría hecho en un santiamén.
Kurt se encogió de hombros – Eh. No tiene sentido nada de esto aquí, ¿verdad?-
- Supongo…-
Kurt sonrió un poco y dejó que sus dedos jugaran con los extremos de los rizos de Blaine – Parece que los dos cambiamos de imagen. No está mal.-
Blaine sonrió, aún casi incapaz de parpadear, antes de saber que lo estaba besando. Puso una mano en la parte posterior de su cabeza y la otra en su espalda baja, acercándolo a él, necesitaba tenerlo cerca.
Kurt se dejó presionar suavemente contra la pared al lado de la puerta del baño.
- ¿Te gusta?- preguntó contra sus labios, agarrando con avidez la parte posterior del uniforme de Blaine.
- Joder, lo amo.-
Kurt gimió – Amo cuando maldices.-
- ¿Ah, sí?- Blaine se alejó, manteniendo atrapado a Kurt contra la pared por las caderas. Kurt lo estaba mirando acaloradamente, con los labios hinchados y separados. Jadeaba un poco, y nunca había lucido más hermoso.
- Uh Huh- confirmo, pasando sus manos arriba y abajo en la parte posterior de su ropa y Blaine se acercó para besar ligeramente a lo largo de su mandíbula, trazando besos detrás de su cuello.
Kurt gimió y su cabeza cayó hacia atrás contra la pared, con las manos tirando de las nuevas trenzas de Blaine – Eres el jodido mejor amigo del mundo- susurró y las palabras apenas habían dejado sus labios, antes de que lo besara arduamente, presionándolo tanto contra la pared que apenas podía respirar.
Mientras la ropa empezaba a caer al suelo, Puck estaba abajo en la oficina, mirando los archivos de Kurt posiblemente por enésima vez. Suspiró, se frotó la frente antes de cerrarlo y ponerlos dentro del estuche del ordenador portátil de Blaine, para que pudiera encontrarlos al llegar a casa.
Blaine no podía ignorar esto, ya que era más importante de lo que podría pensar.
