BRING ME TO LIFE
CAPITULO 27
Los dos cayeron sobre la cama, jadeando y temblando. La ropa quedó abandonada en el suelo, creando un camino desde el cuarto de baño hasta la cama.
Kurt gimió mientras se deslizaba lejos de Blaine, y se acostó a su lado, mirando hacia el techo. Tenia el cabello pegado a la frente y su maquillaje casi se había desprendido, estaba cerca de empezar a correr por su rostro. Volvió a gemir cuando Blaine rodó por encima de él, su piel desnuda se pegaba incómodamente. - ¿Qué estás haciendo?- se quejó y lo miró.
- Mirándote,- respondió, y le aparto el cabello de la frente, Kurt se quedó inmóvil, mirándolo con la respiración entrecortada, que no tenía nada que ver con el agotamiento. – En realidad te ves tan jodidamente hermoso.-
Kurt no pudo encontrar palabras, se quedó completamente congelado, sintiendo el calor que salía del cuerpo de Blaine y del suyo.
- Sobre todo cuando no sabes que decir,- continuó Blaine y Kurt se sentía incomodo, vencido y dominado. No podía pasar eso. Y esa sonrisa en el rostro de Blaine, no pertenecía allí, pertenecía a Kurt.
Con un gruñido Kurt se apoyo sobre su hombro y con su mano libre obligo a Blaine que bajara la cabeza para darle un profundo beso, y rodó sobre él, de modo que quedara arriba de nuevo. Estaba tan ocupado asegurándose de que dominaba el beso, que no se dio cuenta que las piernas de Blaine se cerraron alrededor de las suyas, y sus manos atraparon sus muñecas, presionándolas a ambos lados de su cabeza, hasta que comprendió que no podía moverse, estaba atrapado arriba de Blaine. – Vete a la mierda,- dijo, tratando de tirar de nuevo de sus brazos, pero Blaine se mantenía presionando fuertemente sus muñecas.
- Tú,- dijo Blaine, y más fácil que nada volvió a colocarse arriba de él. -Déjalo ir.-
Bueno. Mujer. Luna.
- Tú déjalo ir,- escupió Kurt, refiriéndose al férreo control sobre sus brazos, y tiró con fuerza.
Blaine negó con la cabeza y sonrió cuando Kurt tiró de sus muñecas. – No hasta que te relajes.-
Kurt resopló y apartó la vista, mirando intencionalmente la pared.
- No seas así,- murmuró Blaine y frotó la nariz contra su barbilla. - ¿Qué estás pensando?-
- Pensando una manera de quitarte de mi.-
Blaine se alejó y trato de encontrar sus ojos. – No, eso no es verdad,- decidió después de unos segundos. – Hay algo más. Si en realidad me quisieras fuera, habrías luchado más, y no te mantendría sujetado contra tu voluntad.-
Kurt resopló por la nariz una vez y entrecerró los ojos. - ¿Qué te he dicho acerca de…?-
- Tratar de entenderte, lo sé,- concluyó Blaine, mientras trazaba besos por su cuello. – Lo odias.-
- Lo hago.-
Blaine sonrío por la forma en que su voz sonaba, tenia un pequeño escalofrío. Trataba fuertemente de resistirse a lo que Blaine le estaba haciendo, pero Blaine podía sentir como sus músculos se aflojaban ligeramente debajo de él. - ¿Seria tan malo si te entendiera?- preguntó en voz baja, y dejó de lado una de las manos de Kurt, y enterró sus dedos dentro de su cabello castaño, masajeando ligeramente su cuero cabelludo con las yemas de sus dedos. - ¿No sería bueno tener a alguien quien lo hiciera? ¿Quién entendiera?-
Malo. Hombre. Sol.
- Nadie entendería, - susurró y llevó su mano al cuello de Blaine, dejando a sus uñas rasguñar el espacio donde el cabello se desconectaba del cuero cabelludo, y Blaine sonrió por la forma en que casi se sentía como una caricia. – Déjalo ir.- Sus ojos se encontraron, y algo calido y eléctrico se disparo a través del cuerpo de Blaine. – Por favor,- y agregó Bill. – No puedo…- se detuvo y apartó de nuevo la mirada. – No puedo dejar que lo sepas,- dijo al fin, y se lamió los labios antes de agregar, - Eso es lo diferente.-
FLASH BACK
- Eres un maldito monstruo.-
Kurt sonrió y se le acerco lento y peligrosamente. – Lo sé,- dijo, entrecerrando los parpados, con una malvada sonrisa.
- Aléjate de mí,- dijo Sebastián, con la voz vacilante, y Kurt se detuvo justo enfrente del castaño.
- ¿Dónde lo encontraste? ¿Eh?- le preguntó, extendiendo la mano para tocarlo, pero Sebastián golpeó su mano, retrocediendo. - ¿Fuiste a husmear en el armario del jefe?-
Sebastián negó, con el expediente criminal apretado en su mano. - ¿Por qué?- preguntó.
- Kurt, ¿por qué?-
- ¿Por qué?- Kurt ladeo la cabeza. – Por qué quería,- suspiró. – Quería y se sintió bien.-
- Estás loco…- susurró Sebastián. – Estás enfermo.-
- Sebi, pensé que te gustaba el peligro,- la sonrisa de Kurt se amplió. – Pensé que te gustaba un poco rudo. A la mierda, seguro que te gustaba lo rudo.-
- Oh, Dios, eres…-
Kurt se acercó más. - ¿Qué pasó con lo de sacarme de aquí?- preguntó, trazando un dedo por la mandíbula de Sebastián. – Eso nunca parecía suceder.-
- Me alegró de no haberlo hecho,- susurró Sebastián. Temblando ante el hecho de lo cerca que estuvo de hacerlo, tratar en realidad de que escapara de aquí. Había estado jugando, Kurt había regresado a como era cuando lo conoció. El progreso era falso, todas las palabras eran falsas.
- Debes de pudrirte aquí para siempre.-
- Debo, ¿debo?- su sonrisa se amplió aun más. - ¿Quieres acompañarme?- la obscuridad atravesó su rostro, los ojos de Sebastián se abrieron exageradamente. Retrocedió, hasta que topó con la pared y supo que no podía escapar. ¿Dónde demonios estaba su pistola?
Rayos, abajo, en el cinturón que no traía puesto. Rayos, rayos, mierda. - ¡Ayuda!- exclamó antes de que pudiera detenerse, y Kurt se rió.
- Oh, eso es dulce,- se burló. – Pidiendo ayuda como niño bueno.-
Había rápidos paso en el pasillo, Kurt contó los segundos.
Tres…dos…uno…Kurt se inclinó y apretó sus labios contra los de Sebastián, y solo logró girar un poco para quedar contra la pared, mientras alguien irrumpía en la celda. Sabía perfectamente cómo se vería esto.
- ¡Oye!- alguien llamó y corrió dentro de la habitación, y Kurt solo tuvo tiempo de susurrar, - Adiós- a Sebastián antes de que fuera retirado de Kurt.
FIN FLASH BACK
La mano de Blaine regreso lentamente a su liberada muñeca, y empujó sus dos brazos por encimas de su cabeza. – No estás tratando de desacerté de mí,- dijo mirando los azules e intensos ojos de Kurt. – Por lo que sea que estés aquí,- continuó. – Sé que no hiciste algo tan malo como para merecer todo esto. Kurt, no lo hiciste,- añadió, cuando abrió la boca probablemente para protestar. – Déjalo ir,- murmuró otra vez antes de unir sus labios.
Yin tiene una barrera contra el mal.
Se besaron así por varios minutos, hasta que el aire alrededor de ellos se volvió húmedo y caliente. Los quejidos silenciosos de Kurt llenaron la habitación, ligeramente arqueado y más que listo para continuar, pero no para pedirlo. Se sentía increíblemente sofocado e incómodamente contenido, odiaba no poder moverse, pero por alguna razón, no fue presa del pánico. Por alguna razón estaba calmado, y no lo entendió en absoluto. Todo lo que sabía era que no quería que Blaine se moviera, que se apartara.
Sin embargo, había una voz silenciosa en su cabeza, pero optó por ignorarla.
Blaine soltó una de sus muñecas y lo miró directamente a los ojos, buscando alguna señal que le dijera que lo que estaba haciendo no estaba bien, y movió su mano hasta la rodilla derecha de Kurt. Colocó sus dedos por debajo de ella, y la levantó, colocando su pierna contra su cadera. No dejaba de mirarlo, para asegurarse que no sobrepasaba algún límite, sujetó su miembro y lo presionó contra su entrada. Kurt solo soltó un tembloroso respiro, cerró sus ojos y volvió la cara contra la pared, pero sorprendentemente, no hizo ni dijo nada. Animado, Blaine empujó ligeramente. Kurt se quejó y tomó su hombro con la mano que tenia libre, y Blaine se inclinó y apoyó su cabeza entre el cuello y el hombro de Kurt, y comenzó a moverse lentamente, sólo moviendo vagamente sus caderas.
Podía sentir que a Kurt no le gustaba esto, no le gustaba el ritmo lento o la cercanía entre ellos, ni siquiera se permitía gemir, por el miedo de que para él, se sintiera demasiado romántico. – Déjalo,- le murmuró Blaine al oído, y con un larga estocada, supo que su pene se estaba presionando contra la próstata de Kurt, por que sus dedos apretaban su hombro, sus uñas se enterraban en su piel y respiraba fuertemente por la nariz, cerrando los ojos con fuerza. La pierna que se apoyaba en la cadera de Blaine estaba temblando, Blaine le dio un beso en el cuello, manteniendo todavía uno se sus brazos sobre su cabeza. – Déjalo,- repitió, y buscó la boca de Kurt, presionando su labio inferior entre sus dientes y aspirándolo dentro de su boca, sintiendo la respiración inestable de Kurt contra su boca.
Poco a poco, cuando estaba seguro que Kurt se había calmado, dejó libre su otra muñeca, y la mano inmediatamente se sujetó de la espalda de Blaine, sus uñas creaban pequeños rasguños en su piel, probablemente dibujando un poco de sangre, pero Blaine no sintió ningún dolor en ese momento.
Rompiendo el beso, Kurt llevó su boca al oído de Blaine, y lo que susurró dentro de él, hizo a Blaine temblar violentamente, casi se corre en el acto. – Lastímame.-
Cerrando los ojos, Blaine tuvo que dejar de moverse para no correrse. – No,- susurró, con una voz que esperaba fuera mas firme de lo que sonaba en sus oídos.
Kurt levantó su otra pierna, Blaine se sentía débil. – Si,- susurró Kurt, arqueando un poco la espalda.
- Mierda,- Blaine apoyó de nuevo su cabeza entre el hombre y cuello de Kurt y mordió ligeramente el hueso de la clavícula.
La reacción de Kurt fue inmediata, soltó un interrumpido y bajo gemido para volver la cara de vuelta contra la pared, con la respiración acelerada. – Masoquista,- bromeó Blaine con voz tensa, y movió los labios a su cuello, pasando sus dientes ligeramente antes de morder suavemente. La sensación de Kurt, hizo hervir la sangre de Blaine y no pudo mantener más el ritmo lento y empujó sus caderas hacia delante.
- Ahh… - Kurt parecía seguro de que hacer, y soltó un fuerte gemido, temblando de pies a cabeza, mientras era empujado más y más cerca del borde. El negro detrás de sus parpados cerrados se convirtió en un blanco brillante, y un ruido estridente zumbaba en sus oídos mientras el calor era abrasador e insoportable.
La respiración de ambos era irregular, y cuando se corrieron fue casi al unísono, aforrándose el uno al otro, con explosiones individuales que estallaban en cada uno de ellos.
Cuando Blaine salió de él después de unos segundos, ambos cayeron en cada lado de la cama, mirando al techo mientras trataban de recuperar el aliento.
Kurt cerró los ojos, jadeando por la boca, y Blaine se permitió mirarlo por el rabillo del ojo.
Estaba tan malditamente perdido por él.
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Kurt odiaba y amaba su reflejo. Miró sus ojos negros, con delineador y sombra. Se quedó mirando por un largo rato. No se había visto así en años. Tenia el mismo aspecto, excepto que había una luz que faltaba en sus ojos, y bajo el maquillaje que cubría su rostro, su piel estaba sumamente pálida. El carbón era solo un hábito, y además le daba un aspecto adicional amenazante, que mantenía a la gente alejada.
Esto, sin embargo, estaba hecho impecablemente, excepto por el hecho de que los bordes estaban un poco manchados, y rápidamente humedeció un paño en el lavamanos. La perfección no era para él, no podría lucir así por mucho tiempo. Froto el paño con fuerza sobre sus ojos, deseando que todo desapareciera lo más humanamente posible. Había regresado a su ropa de prisión, se había cambiado tan pronto como pudo salir del aturdimiento que el sexo había puesto en él. Dios, el sexo…
Tragó saliva, tratando de no pensar demasiado al respecto, y alejando el paño para lavarlo en el lavamanos. Sus ojos parpadeaban por el ardor, había entrado un poco de maquillaje en ellos, lo que rápidamente los irritó. Exprimió la tela y se miró de nuevo en el espejo. Se congeló y su aliento se quedo atrapado en su garganta, mientras se encontraba cara a cara con su pesadilla.
El negro le corría por la cara, manchando debajo se sus ojos que eran de color rojo y estaban hinchados ligeramente. Retrocedió, el paño se desprendió de su agarre, cayendo al suelo con un ruido sordo. El reflejo parecía sonreírle y se colocó detrás de él poco a poco, extrayendo algo fuera de la cintura de sus pantalones.
Kurt se quedo sin aliento y se obligo a darse la vuelta. No lo mires, se dijo. No lo mires…no lo…
Entonces una escena empezó a pasar ante sus ojos, sólo podía estar quieto, y temblar, mientras se reproducía delante de él.
FLASH BACK
Abrió la puerta temblando, sin tocar el timbre y entró, con su cara pálida por el miedo. El espejo que colgaba en el pasillo le llamó brevemente la atención, pero rápidamente desvío la mirada. Se detuvo bruscamente al ver a Rachel salir de su dormitorio.
- Kurt,- dijo, deteniéndose en seco, los ojos muy abiertos por la sorpresa. Cerró la puerta de su habitación con el pie. - ¿Qué estás haciendo aquí?-
- Yo…- se acercó a ella. Tenía el pelo pegado en la frente a causa de la lluvia, las gotas de agua corrían por su piel.
Frío metal contra la parte baja de su espalda.
- Te necesito,- susurró y su rostro se suavizó. – Yo…creo que hice algo terrible y…Rachel, tienes que ayudarme.
- Sí, sí, está bien,- dijo y asintió con la cabeza y lo tomó del brazo. – Vamos, hablemos en otro lugar…te vez terrible.-
FIN FLASH BACK
Cuando Kurt regreso a la realidad se dio cuenta de que alguien se aferraba a él, fuerte y de forma segura, y reconoció que estaba destrozado. Se dejó llevar y se hundió en los brazos que lo sostenían. Se sentía familiar.
- Mira, no hay necesidad de eso,- escuchó decir a alguien, y el puño alrededor de él se apretó. – Lo tengo. Lo tengo. Salgan de aquí con esa aguja de mierda. ¡Fuera! Especialmente tú, pedazo de mierda. Sí, tu también Anne.-
Kurt escuchó pasos y el sonido de la puerta al cerrarse, y trató de relajar su respiración, retirándose el cabello de la cara.
- Te tengo,- murmuro Blaine. – La mandé fuera, se fue.-
- ¿Quién?- preguntó Kurt con tono áspero, aun no esta seguro de lo que había sucedido, y Blaine le ayudo a sentarse en la cama.
- La enfermera,- respondió Blaine. – Fuiste completamente…bueno…digamos que no la querías aquí.-
Kurt gruñó y se alejó de Blaine, sintiéndose mareado. Se llevó la mano a la frente y trató de recordar que lo había provocado esta vez. Estaba en el baño y… ¡Oh! Cierto. Se pasó un dedo por debajo de uno de sus ojos y se volvió negro. – Necesito quitarme esto,- murmuró. - ¿Cuándo regresaste aquí?-
El poder de Yin se hace más fuerte en la noche. El poder de Yang se hace más fuerte en el día.
- Kurt, volví apenas de la oficina,- dijo Blaine, y Kurt apartó la mirada. – Oye. Mírame.-
Kurt le permitió volver la cabeza de nuevo hacia él, Blaine tomó su manga con el dedo pulgar y lo pasó bajo sus ojos.
- Ya está,- dijo cuando hubo terminado. – Se ha ido.-
Asintiendo, Kurt bajo de nuevo la mirada. – Yo…- suspiró, frustrado, sacudió un poco la cabeza y trató de empezar de nuevo. – Yo…me alegro de que estuvieras aquí,- terminó, su voz era baja y un poco monótona, pero Blaine sabia que en realidad quería decir lo que estaba diciendo. Si no hubiera estado aquí, y si no hubiera sido capaz de calmarlo, entonces Kurt hubiera sido drogado y amarrado en cuestión de segundos. Blaine en realidad no había pensado que seria capaz de calmarlo, y fue una grata sorpresa sentir como el corazón de Kurt se calmaba mientras lo sostenía.
- Sin embargo, esto nunca habría pasado si yo no hubiera comprado el maquillaje ¿no? ¿Eso fue lo que lo disparó?-
- No es tu culpa,- murmuró Kurt. – Sucede al azar…de repente veo cosas que…- se detuvo con un gemido.
- ¿Ves cosas que han ocurrido?- ayudó y Kurt asintió. – Es común en las personas con estrés postraumático, ¿lo es?-
- Por desgracia.-
Se sentaron en silencio durante un rato y luego Blaine recordó que debía ir a casa, su turno había terminado hace varios minutos. – Me tengo que ir,- dijo en tono de disculpa. - ¿Vas a estar bien?-
Kurt soltó un bufido y le indico que se fuera. – Sí, vete a casa.-
Blaine vaciló, pero no había nada en el rostro de Kurt que indicara que no estaría bien, así que se levantó. – Bien, te veo mañana.-
- Sip.-
Blaine le sonrió a Kurt, quien le regreso una media sonrisa, Blaine se levantó con mucha dificultad. No se quería ir, pero ahora que había una enfermera que había visto la forma en que manejaba a Kurt, no podía permanecer allí por mucho tiempo, sin que se viera sospechoso. Podría torcer un poco la verdad hacia la enfermera, diciendo que quería intentar otra técnica antes de que tuvieran que dispararle a un prisionero aterrorizado por ser sedado. Bueno, en realidad era más o menos la verdad, así que supuso que iba a estar bien.
Acababa de llegar a la puerta cuando Kurt volvió a hablar.
- Espera,- dijo, sonando como si hubiera recordado algo, Blaine se dio la vuelta con curiosidad. - ¿Con quién estabas hablando? Durante mi…episodio,- rechino los dientes ante esa palabra. – Se que dijiste que una enfermera, y escuché el nombre de Anne, ¿quién más? había alguien más ¿cierto?-
- Puck,- respondió con un resoplido.
- ¿Fue por él que estabas tan enojado?-
Blaine Gruño.
FLASH BACK
Inmediatamente después de que regresó a la oficina, dos minutos antes de que Santana hubiera venido corriendo y diciendo que alguien tenia que subir y ver a uno de los internos, le había echado un vistazo al estuche de su ordenador y vio algo saliendo de él. Lo tomó, vio de inmediato lo que era, y supo al instante que había sido Puck quien lo puso ahí.
- ¡Tienes que leerlo!- Puck chilló. – Blaine, te lo juro, tienes que hacerlo.-
- No tengo que hacer nada,- soltó Blaine y aventó la carpeta al escritorio de Puck.
- Conozco a Kurt no necesito saber lo que hizo antes, ¿de acuerdo? No importa qué, no me importa. No puede ser tan malo como tu…-
- ¡Blaine!- Puck pareció desesperado y eso enojo aun más a Blaine. Él podía decidir por si mismo lo que necesitaba saber, de todos modos, Puck siempre exageraba. – Blaine, no es…-
Lo que Puck había estado a punto de decir, fue interrumpido por Santana, diciendo que había escuchado que algo pasaba en el cuarto piso. Blaine supo inmediatamente que se trataba de Kurt y corrió escaleras arriba con Puck pisándole los talones. Una enfermera y Anne ya estaban allí, Blaine se abrió pasos entre ellas y se acercó a Kurt, quien al principio se resistió a su tacto, pero poco a poco empezó a calmarse.
FIN FLASH BACK
- Estoy enojado con él,- confirmó Blaine. – Es un idiota.-
- ¿Por qué? ¿Qué pasó?-
- Yo…no puedo decirte eso.-
Kurt levantó las cejas. – De acuerdo,- dijo despacio. – Nuevo giro.
Blaine rió entre dientes y se rascó el cuello. Kurt rodó los ojos.
- No me gusta eso,- decidió.
- ¡Ah!- bufó Blaine, mirando a Bill con expresión divertida. – Entonces, definitivamente no te lo diré. Voy a permitir que te quedes con la duda.-
Kurt lo miró con sospecha por un tiempo, con los labios fruncidos. Hasta que una expresión petulante apareció e su rostro. Era el turno de Blaine de sentir sospecha.
Kurt se levantó de la cama y se acercó hacia él. – Oh, ya sé,- dijo antes de enredar sus brazos en su cuello. – Vas a pedir mi mano y ninguno de tus amigos lo aprueba.-
Blaine apenas logro contener la risa, y en lugar de eso fingió un gemido. – Ya arruinaste la sorpresa, ¡maldita sea!-
Si Kurt era capaz de bromear, y especialmente con algo como esto, entonces estaba bien, y Blaine no tenía que preocuparse.
Se miraron seriamente el uno al otro por los segundos que Blaine fue capaz de mantenerse serio, y luego resopló un poco y Kurt bajó la cabeza. Riendo en silencio. – De todos modos, Dios sabe que hubieras sido un mal marido,- dijo Kurt una vez que miró hacia arriba.
Blaine levantó una ceja. - ¿Ah, si?
- Sí, porque, mierda, no puedes mentir.-
- Cierto,- dijo Blaine, encogiéndose de hombros. - ¿Pero que tiene que ver eso con el matrimonio?-
- ¿Todo?- sugirió Kurt, jugando con los rizos de Blaine, con los ojos pegados a todo lo que hacia con ellos.
Yin quiere ayudar a descubrir el lado bueno de Yang.
Blaine se puso las manos en la cintura.- Las mentiras no tienen cabida en el matrimonio,- le recordó en voz baja.
- Sí, lo hacen,- dijo Kurt, jugando con su cabello.
- Entonces no es un buen matrimonio.-
Kurt se encogió de hombros. -No lo sabría.-
Los ojos de Blaine se suavizaron y trataron de encontrarse con lo de Kurt, pero él se negaba al contacto visual. – Lo siento por eso.-
Kurt suspiró y se retorció fuera de la vista de Blaine. – Te estabas marchando- le recordó, retrocediendo, tanto mental como físicamente.
- Si…- Blaine se mordió el labio inferior antes de sonreírle con cuidado al prisionero.
- Ve a dormir, ¿de acuerdo? Buenas noches. Vaciló, pero luego atrapo a Kurt en un abrazo, tomó un tiempo, pero finalmente Kurt le devolvió el abrazo con una exhalación profunda.
FLASH BACK
Anne se reunió con el oficial Braun fuera de la sala de interrogatorios. Su rostro era grave y serio. – Hola,- dijo ella y miró a través del espejo unidireccional.
- ¿Es él?- preguntó en voz baja, aunque sabia que él no podría saber donde se encontraban.
- Si,- Braun también miró hacia dentro. – Cierto, lo sé,- dijo como si pudiera leer su mente. – Pero las apariencias pueden engañar.-
- Tiene solo dieciséis años. ¿Por qué el…?-
- Eso es lo que tienes que descubrir, es por eso que te hemos llamado aquí. No tenemos ni idea. No ha dicho ni una palabra.-
- Parece…. Inclinó la cabeza mientras miraba al chico de dieciséis años sentado a la mesa, mirando hacia abajo. - ¿así que no ha hablado en absoluto?-
- Ni una palabra desde su arresto.-
- Y supongo que no es su sangre.-
Braun asintió, - Claro que no lo es. Vamos a mandarlo a detención de jóvenes, es muy joven para este lugar. El jefe quería olvidar las reglas y mantenerlo aquí, pero eso es…-
- ¡Monstruoso!- exclamó Anne, mirando a Braun con los ojos muy abierto y luego al niño.
- Sí, eso es lo que dije.-
Anne suspiró, - ¿Usted no sabe nada? ¿Sus motivos? ¿Nada?-
- Nada en absoluto, así que si puedes trabajar mágicamente con su mente, entonces podríamos sacar algo de ese niño. Al menos para ver como esta su estado mental. Tal vez no esta con nosotros completamente.-
- Muy bien. Voy a ver si puedo llegar a él. ¿Me permite entrar?-
Anne entró y se acercó lentamente a la mesa. Ni siquiera conocían el nombre del chico, pero lo harían pronto, después de que la policía terminara de recoger pruebas e información básica en su casa.
- Hola,- dijo en voz baja al llegar a la mesa.
El chico ni siquiera levantó la cabeza para demostrar que sabía que estaba allí.
Estaba quitando la sangre seca que tenia debajo de sus uñas. También tenía sangre en su cabello castaño, y había algunas manchas oscuras en su ropa. Era fácil ver que era un niño muy lindo a pesar de la suciedad, era una lastima que tuviera una historia tan obscura. - ¿Te importa si me siento?- preguntó, señalando la silla.
No respondió, pero ella no la había esperado, así que se sentó. – Soy Anne,- dijo, mirándolo. – Estoy aquí para hablar contigo. Quiero que sepas que de ninguna manera voy a juzgarte.-
El chico no se movió.
- ¿Crees que puedas decirme tu nombre?- continuó.
A esto, el chico negó con la cabeza.
- Bien, está bien,- dijo Anne, contenta de que al menos consiguió una reacción.
-¿Quieres limpiarte eso?- asintió con la cabeza hacia la sangre que el chico estaba recogiendo, y se estremeció.
- Deja de hablar,- dijo en voz baja, sin mirarla.
- ¿No quieres lavarte la sangre?- preguntó una ves más, y el cuerpo pequeño, frente a ella, se quebró.
- ¡Cállate!- gritó y levantó la vista. Sus ojos eran azules, salvajes, nunca antes había visto nada como esto en un chico de dieciséis años, y se obligó a no retroceder instintivamente. Así que no le gustaba hablar acerca de la sangre. Solo un poco mas…
- Así que no te quieres lavar la…-
El gruñido que brotó de su pecho sonó casi animal, y Anne no fue lo suficientemente rápida para apartarse del camino antes de que el muchacho se abalanzara sobre la mesa, sin duda, para llegar a su cuello. Por suerte Braun estaba detrás de él vigilándolo, y se apresuró a tirarse hacia delante y agarrar al chico antes de que pudiera alcanzarla. Luchaba contra el agarre mientras maldecía.
- Está bien, está bien, cálmate,- dijo Braun al niño. – No te soltare hasta que dejes de luchar. Tengo todo el día.-
Pues yo también,- susurró el niño y siguió pataleando y luchando.
Braun miró a Anne, y ella asintió. – Lo tomaré, voy a tomar el caso.-
- ¿Segura?- preguntó, apretando la cara mientras se esforzaba por mantener sujetado al muchacho.
Anne se dirigió hacia el niño quien luchaba por liberar sus brazos del agarre que los mantenían contra su espalda. Se paró justo enfrente de él, quien le frunció el ceño, jadeando pesadamente. Con mucho cuidado, le retiro el cabello de la frente que estaba pegado con la sangre seca, para poder mirarle los ojos. Gruñó por su tacto y agitó los hombros en un intento por liberarse. Sus ojos azules seguían llenos de furia, con las emociones reprimidas. Pobre muchacho. – Estoy segura,- dijo, mirando directamente a los ojos. – Estoy segura.-
FIN FLASH BACK
Anne había trabajado con Kurt cerca de siete meses, en detención de jóvenes, antes de que alguien decidiera intervenir. Le dijeron a Anne que no había echo suficientes progresos con Kurt y que seria remplazada con alguien más, alguien más "calificado" para hacer frente a los problemas de los adolescentes.
No le había gustado nada. Podían decir lo que quisieran, pero Kurt había echo progresos, aunque no le hubiera dicho nada en absoluto. Sabía que el cambio seria malo para él, ¿pero alguna vez alguien la escuchó? No.
Psiquiatra tras psiquiatra habían visto a Kurt, pero todos se marchaban después de muy poco tiempo. Kurt los alejaba, ya fuera seduciéndolos o simplemente por que era muy difícil de manejar para ellos. Sin embargo, de vez en cuando iba a hablar con Kurt.
Lo visitaba, era la única visita que tenia y aunque fingía que le molestaba, Anne podía decir que se alegraba de tener a alguien allí.
Trabajó con algunos de los otros presos, sobre todo los casos fáciles, las personas que simplemente necesitaban con quien hablar y desahogarse. Kurt había sido un caso real, uno que realmente quería resolver, y realmente la lastimaba verlo sufrir.
Después de unos cuantos años, decidió renunciar y hacer algo mas fácil. Todos los otros casos eran solo constantes recordatorios del que no pudo resolver. Kurt había pasado los dieciocho años de edad y fue trasladado a la prisión donde ella ahora trabajaba en la cafetería. Le hablaba vagamente en cada comida, pero no le hacia ninguna visita en la celda.
Observó como pasaban los años y Kurt no había hecho casi ningún progreso, nadie sabía como manejarlo, y él no ayudaba del todo, gruñendo a todos los que se acercaban a él, como una serpiente.
Eso le molestaba. Sabía que si pudiera regresar, entonces podría hacer que se abriera. Sin embargo, había inventado excusas para no regresar. Estaba demasiado vieja, demasiado cansada, el trabajo demasiado difícil. Blaine la había empujado de nuevo y su sed de terminar el caso y de ayudar realmente a Kurt se convirtió una vez más en su máxima prioridad, y también parecía haberse convertido en la de Blaine.
Casi habían pasado cinco años, y aun nadie sabía por que lo había hecho. . .
Pero Yang quiere matar a Yin.
¡Hasta aquí el capitulo 27! Espero les haya gustado estos 3 capitulos, nos leemos el viernes =D ¡Ah! Y prepárense por que morirán de AMOR =')
Espero con ansias sus reviews 3
Los quiero un monton, no olviden de seguirme en twitter Gravs98 =D
