¡Holaaaaa Chicos! ¿Cómo están? Feliz Viernes! Esperaba mucho por este día para descansar y traerles la actualización del día =')

Este capítulo me ENCANTA, es uno de mis favoritos de la historia, morí de amor en cierta partecita =´)

Bueno, no los entretengo más. ENJOY!

Este capítulo va dedicado a mi tocaya SofiKlainer =)

BRING ME TO LIFE

CAPITULO 28

FLASH BACK

Kurt levantó la vista de su ordenador cuando su madre entró a la habitación, se retorcía los dedos sobre su delantal, parecía nerviosa, como tantas veces.

- ¿Puedo hablar contigo un momento?-

Kurt suspiró y se volvió hacia la pantalla, saliendo del juego que había dejado a medias, y fue a sentarse junto a su madre que estaba sentada en la cama.

- ¿Qué pasa, mamá?-

Katherine suspiró y miró atreves de sus ojos cansados y desgastados. Todavía había un brillo en ellos cuando lo miraba, cuando lo miraba no parecía tan vieja. Ni siquiera era vieja, solo tenía treinta y tres años. – Te ves muy hermoso,- dijo con una pequeña sonrisa y le acarició la cara con la mano. – Mi hermoso muchacho.-

Kurt quiso decirle que no lo llamara así, pero no lo hizo. En lugar de eso murmuró un bajo – Gracias,- dejando caer un poco la cabeza. Había estado usando maquillaje desde hace dos días, y aunque le causaba problemas en la escuela, le gustaba. Se veía bien y su mejor amiga estaba de acuerdo, incluso le había ayudado.

- ¿Estás seguro de que quieres salir así?-pregunto Katherine con un ceño de preocupación en la frente. – Cuando tu padre regrese a casa.-

- Lo mantendré,- dijo Kurt con firmeza. – No me importa una mier…-

- Kurtie, esa lengua.-

Suspirando, Kurt dirigió su mirada al suelo, murmurando – Lo siento,- en voz baja.

- Sólo tienes trece años,- él la miró atreves de su tieso flequillo. – A veces me preocupas.-

- Tú también,- murmuró Kurt mirando hacia el suelo.

- ¿Qué fue eso?-

- Nada.-

Katherine le frunció el ceño antes de decidirse a continuar. – Muchos chicos de tu edad no saben como actuar cuando están cerca de personas que son…diferentes. Puede ser que no entiendan. Kurtie, no quiero que no encajes.-

Kurt se encogió de hombros. No le importaba si encajaba o no. No le importaba, porque generalmente la gente no le gustaba. Además, le gustaba como lo miraban en el pasillo. Lo hacía sentirse más orgulloso, más alto, mucho mejor, ser capaz de lucir así lo hizo sentir como si se elevara por encima de todos los demás. – No me importa,- dijo con toda honestidad y su madre volvió a suspirar. Suspiraba mucho últimamente.

- Por lo menos quítatelo cuando tu padre esté en casa,- dijo, Kurt sacudió la cabeza.

- No.-

- Kurt…sabes que no le va a gustar, sabes lo que piensa sobre…-

- ¿Sobre qué?- Kurt la miró. - ¿Sobre qué? ¿Gente gay? Crees que soy gay ¿verdad mamá?-

- No me importa,- dijo en voz baja tratando de tocar su rostro de nuevo, pero él se apartó.

- ¡No soy gay!- gritó Kurt e inmediatamente sintió lastima por la forma en que el rostro de su madre caía.

Katherine se limitó a asentir, y lo miraba de una forma que no le gustaba. – Bien, bien,- dijo con calma. – Te creo, siento haberlo insinuado.-

Kurt asintió y respiro profundo, calmándose. – Lo siento, mamá,- dijo finalmente, ella le alboroto el pelo con una sonrisa para hacerle saber que estaba perdonado.

FIN FLASH BACK

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Kurt hoy parecía feliz, eso fue lo primero que entró en la mente de Anne mientras caminaba atreves de su celda.

No estaba contento en la forma de estar sonriendo, pero había algo en el que le dijo que estaba de buen humor. Estaba tan acostumbrada a su obscuridad habitual, que era fácil ver cuando se sentía mejor, cuando sus ojos estaban un poco más claros.

Se sentía mejor a pesar de haber tenido un ataque de pánico la noche anterior, y eso era una muy buena señal. No había sido capaz de quitarse de la mente la imagen de Blaine sosteniendo a Kurt fuertemente, desde que lo había presenciado la noche anterior.

Kurt no le permitía a nadie acercarse a él cuando se enfurecía tanto, estaba tan cerca de sacarle los ojos a la gente si se le presentaba la oportunidad. Pero había dejado que Blaine lo rodeara, y luego se había calmado en cuestión de minutos. Eso había derretido su corazón.

- Buenos días,- dijo, cerrando la puerta, Kurt asintió hacia ella.

- No quiero hablar de anoche,- dijo rápidamente antes de que pudiera decir nada, ella le sonrió.

- Sabes que tenemos que hacerlo.-

Kurt apretó los dientes y se cruzó de brazos, rodando los ojos como si dijera "¡muy bien!" y Anne tuvo que resistir la tentación de reírse.

Se sentó en la mesa y esperó a que Kurt se le uniera, quien se tomó su tiempo, pero Anne no hizo ningún comentario al respecto.

- ¿Qué lo desencadenó ayer?—le preguntó una vez que se sentó y dejo escapar un suspiro.

- Mi reflejo,- murmuró. – Lucía como…ese día.-

Anne asintió. - ¿Y el flashback?

Kurt miró hacia abajo y se quedo callado por mucho tiempo, Anne se preguntaba si estaba planeando en decirle. Nunca le había contado de sus recuerdos, pero suponía que podía.

Sin embargo, eventualmente negó con la cabeza.

- ¿Le dijiste a Blaine?-

Kurt resopló y sacudió la cabeza de nuevo.

- ¿Por qué no? Si no me quieres decir, está bien,- dijo. – Pero deberías decirle a alguien, Yo, Blaine, incluso a ti mismo. Toma un espejo y cuéntatelo tu mismo. Necesitas hablar de eso, te absorbe,- lo vio arrugar la nariz ante la sugerencia y continuó. - ¿Qué crees que haría Blaine si se lo dices? ¿Dejarte?-

Apretó su mandíbula. – Quién no lo haría,- no era una pregunta.

- Todavía estoy aquí,- le recordó, tratando de encontrar sus ojos.

Kurt resopló de nuevo, las comisuras de sus labios se torcieron un poco. – Tienes que quedarte.-

- No,- dijo con sinceridad. – Y tú lo sabes. Elegí volver porque quiero trabajar contigo.-

A esto, Kurt se encogió de hombros. – Como sea,- dijo. – No importa lo que digas, no le diré nada.-

- Kurt…- Anne suspiró y sus ojos parpadearon hacia los de ella. – Kurt,- dijo de nuevo. – Ni siquiera le vas a hablar acerca de…-

- Lo descubrirá,- dijo Kurt rápidamente, interrumpiéndola, en sus ojos se notaba un poco de miedo.

Una expresión de dolor cruzó el rostro de Anne. - ¿No crees que es un poco extremo?-

- No, dijo Kurt, endureciendo la cara. – Y tu no le dirás nada ¿Entendido?-

Hizo una pausa, esperando para que contestara, y cuando no lo hizo agregó.

- Dije, ¿entendido?- había un gruñido en su voz, y ella no pudo hacer nada más que asentir, pero estaba segura de que su expresión, le decía exactamente a Kurt lo que pensaba de esto.

- ¿No crees que querría saber?- preguntó con cuidado.

- No quiero su compasión,- susurró.

- Kurt, no se trata de compasión.- Él no respondió. – Te preocupas mucho por él. Y él se preocupa por ti.-

El silencio calló de nuevo sobre ellos antes de que Kurt murmurara.

- Lo descubrirá,- repitió después de unos momentos, Anne suspiró. – Tan rápido como las palabras viajan por aquí, me sorprende que no lo sepa ya.-

FLASH BACK

- ¿Qué diablos es eso en tu cara?-

Kurt sostenía la cabeza con orgullo, vio como su padre entornaba los ojos.

- ¿Katherine? Se dirigió a su madre, sus ojos aun sobre Kurt. - ¿Por qué le permitiste que…?-

- Ella no lo hizo,- dijo Kurt y vio una vena saltarse de la frente de su padre. – Lo hice yo mismo. Ella no sabía.-

- Bien, ve a lavarte,- ladró y pasó junto a él, jadeando y murmurando algo de tener un hijo no una hija, apretando los puños. No se lavó. Le gustaba y se quedaría.

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Burt le había dejado a Kurt usar el maquillaje, pero solo por que Kurt había mentido y le dijo que Rachel era su novia. Si tenía una novia no podía ser gay, por lo que Burt lo dejo pasar. No le gustaba, pero mantuvo la boca cerrada sobre eso la mayor parte del tiempo.

Rachel estaba de acuerdo en simular que era su novia, al principio había sido por diversión y juego…pero finalmente, Kurt se encontró deseando que realmente lo fuera.

Su mano en la suya, sus abrazos, su risa, todo lo distraía enormemente. Lo peor fue que ella solo lo hizo actuando, porque era una buena amiga y no quería que se metiera en problemas.

Esto continúo durante años, fueron falsos novios delante de sus padres durante tres años, antes de que la besara por primera vez. La primera vez que se besaron fue también la primera y última vez que durmieron juntos. También fue la primera vez que la golpeó. La había golpeado, y ella no le había hablado en más de una semana.

- Rachel no se ha dejado ver por un tiempo.- eso sonó como una afirmación a la que Kurt se encogió de hombros. - ¿Están peleados?-

Kurt se encogió de hombros de nuevo.

- Es como cualquier mujer,- dijo Burt, como si no hubiera dicho nada, y se recostó en su asiento. – Ellas se pelean sin sentido y te gritan, insultan y te echan toda la culpa,- se rió entre dientes, pero Kurt no mostro ni una pequeña sonrisa. – Ni siquiera tienes que hacer algo malo, de todos modos te gritan.- Se dio la vuelta totalmente hacia Kurt, y él lo miró fijamente, dispuesto a retroceder.- Lo que ella necesita,- dijo Burt seriamente. – Lo que ella necesita, hijo, es solo una buena cogida y ella se va a…-

Kurt voló de su asiento, cortando a Burt a mitad de la frase. - ¡No hables así de ella, maldito enfermo!- gritó, rojo del coraje, Burt se puso de pie inmediatamente.

- ¿Cómo me llamaste? -

- Maldito enfermo,- Kurt lo desafió, entrecerrando los ojos.

Lo había estado esperando, pero lo agarró con la guardia baja cuando Burt lo golpeó en la mandíbula, haciéndolo tambalearse hacia atrás unos metros. Se compuso rápidamente y se enderezó, por largos y dolorosos segundos, padre e hijo se miraron con una ira enorme que irradiaba en sus ojos. La mandíbula de Kurt dolía, y estaba seguro que sentía un ligero sabor a sangre, pero no iba a escupir, no mostraría debilidad, no dejaría que el hijo de puta ganara esta.

- ¿Ahora me golpeas?- preguntó a continuación, la voz baja y lo más peligrosa que podía. - ¿Golpeas a tu hijo? ¿Qué crees que diría mamá?-

Burt lo fulminó con la mirada un poco más, antes de que se burlara y saliera rápidamente de la habitación, Kurt llevó una mano a su mandíbula, sobándose y quejándose cada vez que sentía dolor.

En la noche Kurt encontró cincuenta euros en su cama, sin duda, una "disculpa" de Burt, suspiró antes de guardarlo en el bolsillo.

FIN FLASH BACK

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Las oficinas estaban decoradas con adornos navideños en rojo y oro. Había un pequeño y falso árbol de plástico en la esquina, con brillantes luces y una enorme estrella en la parte superior, Blaine miró a su alrededor con una sonrisa, en realidad se veía bastante bien, no parecía gris y aburrido como solía ser.

Alguna cursi canción de navidad salía de alguno de los radios, y Finn y Puck estaban bebiendo café y jugando solitario, hablando de que conseguirles a sus madres para navidad y en donde iban a celebrar.

- Oye, Blaine.-

Blaine levantó la cabeza de sus papeles.

- ¿Qué haces en estas fiestas?- preguntó Puck, masticando unas galletas que Santana había llevado.

- Voy a casa de mamá y papá en Westerville,- respondió. - ¿Y tú?-

- Igual, ir a casa de mis padres, aun que mi turno termina un poco después de lo habitual.- mantenía la galleta en su boca, masticaba alegremente. - Dios, no puedo esperar. Me encanta la Navidad.-

Blaine asintió, estaba de acuerdo. En realidad no podía esperar para ir a casa, le encantaba estar allí en Navidad. Su madre era una aficionada a la decoración y a la cocción, nada lograba extraer su espirito navideño como estar en casa. Él y su padre por lo general se llevaban bien durante las fiestas, eso era una gran ventaja.

Las últimas dos semanas trascurrieron para Blaine como un sueño. Era casi navidad, estaba nevando, y tenía a Kurt. Encontrarse con Kurt era más fácil en estos días, era como si casi pudieran olvidarse del horrible lugar en el que estaban. Era casi como si no pudieran ver los barrotes, la gran puerta de metal con los pesados candados, o los obscuros y deprimentes colores que los rodeaban. Todo lo que Blaine necesitaba era una sonrisa de Kurt, y la habitación se iluminaba como una bombilla. No había nada malo en el mundo cuando Kurt sonreía a algo que había dicho o hecho, y nada era mejor que verlo agachar la cabeza y reír, aunque lo hiciera en silencio.

Blaine casi había logrado convencerse que no había nada malo en su relación con Kurt, pero entonces vio a Anne que estaba parada en la puerta de su oficina, haciendo un movimiento de "ven aquí" con la mano.

Blaine tragó saliva.

Habían pasado dos semanas completas desde que había calmado a Kurt en el ataque de pánico, ¿estaba a punto de escuchar que había sobrepasado la línea?

Caminó hacia ella como un hombre que camina hacia la orca, pero cuando se acercó vio que estaba sonriendo. Frunció el ceño, confundido.

- No tengas miedo, entra,- dijo con una pequeña risita y le abrió la puerta. – No te voy a regañar,- dijo y se sentó, Blaine hizo lo mismo. – Aunque estés siendo muy irresponsable con tu trabajo.- Anne levantó las cejas. – Blaine, si te pillan, serás despedido. No van a dejar pasar otro caso como este, aunque sea diferente que la última vez.-

- Entonces, que…-

- No hable contigo de esto antes porque quería hablarlo con Kurt un poco más, y no te preocupes por la enfermera, me hice cargo de eso por ti.-

Blaine cayó en la cuenta, que había olvidado por completo a la enfermera que estuvo en la habitación.

- Solo voy a advertirte,- dijo, y una especie de tristeza se apoderó de su rostro. – Ten cuidado. Cuando estás en su vida de esta forma, tú estás en esto. Si se hace dependiente de ti, entonces no podrás escapar, ¿lo entiendes? No puedes irte de repente. No puedes dejar que nadie te descubra, y seas trasferido o despedido.-

Blaine parpadeó. – Voy a ser más cuidadoso,- dijo, y probablemente debería de estar asustado de que no pudiera alejarse de la vida de Kurt, incluso aunque quisiera, pero no lo estaba en absoluto, porque sabía, que no se quería alejar. – Lo prometo, yo…realmente me preocupo por él.-

Sin embargo, tener cuidado, era difícil de recordar. Hacia más y más visitas al cuarto piso, y sabía que debía ser sospechoso, pero no creía que muchas personas lo hubieran notado, excepto por Puck, Sebastián y posiblemente Finn y Santana.

Ahora que lo pensaban cuatro personas eran demasiadas, y si decidían ir con el jefe…

Anne sonrió suavemente, y Blaine se obligó a salir de sus obscuros pensamientos.

– Lo sé,- dijo ella. – Sólo me estoy asegurando, y decirte que no se te olvide ser cuidadoso.-

Blaine asintió, comprendió, y evitó sus ojos. La forma en que lo miraba, lo hacia sentir como si estuviera mirando en su alma, leyendo su mente, era como si supiera que estaba durmiendo con Kurt . Bajó los ojos, avergonzado.

- ¿Tú has…?- Anne vaciló. – ¿Kurt ha dicho o hecho algo que indique que podría estar decidido a decir la verdad?-

- ¿La verdad?-

Anne asintió. – Sí él dice que quiere, entonces podríamos hacer otro juicio, y tratar hacer cambiar a los jueces de opinión. Sé que lo juzgaron mal, simplemente lo sé-

La tristeza estaba de regreso en su rostro, era más que obvio que ella también se preocupaba profundamente por Kurt.

- No, él no ha… No que yo sepa.-

Anne suspiró profundamente, mordiéndose el labio, como si dijera "oh, bueno"

- No, espera.- Blaine pensó por un momento, y luego dejó caer su cabeza. – Mierda, mierda. Debí haberlo dejado, ¿cierto?-

- ¿Dejarlo que?-

- Decirme. Creo que iba a decirme algo una vez, pero le dije que no tenia.- Se dio cuenta que podría haber sido un acto egoísta, incluso si hubiera pensado que sería lo contrario. Probablemente Kurt necesitaba contarle su historia, Blaine lo había detenido, y ahora Kurt estaba decidido a no decir nada de nuevo. ¿Habían perdido su oportunidad?

- Si sucede de nuevo, debes de pensar en dejarlo,- dijo, y Blaine se sintió agradecido de que no sonaba o parecía enojada de que había obstaculizado a Kurt algo que podría haberlo ayudado. – Creo que podría ser una gran oportunidad que se abriera. Nunca lo había visto como ahora, no tienes idea de lo drástico que es el cambio en él.-

Blaine sonrió un poco, luego se dio cuenta de algo triste y su sonrisa desapareció.

- Navidad,- dijo. – Va a estar solo en Navidad, ¿cierto?-

Anne suspiró con tristeza. – Servimos una hermosa cena de Navidad aquí,- dijo. - Y los internos que tienen familia y amigos en el exterior, pueden venir a visitarlos, traerles regalos y tener conversaciones telefónicas por un poco más de lo habitual. Pero…-

- Kurt no tiene a nadie que venga o lo llame.- concluyó Blaine, y algo dolió en su interior, le dolía por él. - ¿De verdad no tiene a nadie?-

Anne tenía una extraña mirada en su rostro, pero luego meneó la cabeza con una sonrisa. – Te tiene a ti.-

FLASH BACK

- Feliz Navidad de mierda,- murmuró Kurt para sí mismo, mientras subía el volumen del televisor para no escuchar las peleas de sus padres en la habitación continua, para no escuchar los gritos, los chillidos y después el llanto. No podía soportarlo, no podía escucharlo.

Se enrolló en una manta, y miró su aliento convertirse en humo. Hacía mucho frio dentro de la casa, y solo por que el maldito de Burt había sido degradado en el trabajo un mes después del cumpleaños dieciséis de Kurt, ahora que casi no tenían dinero, tenían que ahorrar energía. A Kurt no le permitían ver la televisión, pero no había forma que escucharan los ruidos en la otra habitación, por lo que la televisión estaba prendida. Kurt estaba esperando el día en que despidieran a Burt y todo se fuera directo al infierno. Su madre hacia todo lo que podía, pero no podría obligar a las personas a comprar su arte, y nadie contrataría a Kurt porque era un fenómeno, por lo que tenían que vivir con el salario de mierda de Burt , y si fuera despedido…

Escucho su nombre ser mencionado por encima de los ruidos de la TV, a lo que subió aun más el volumen para tratar de bloquearlo. De nuevo estaban peleando por él.

Entonces su celular se ilumino y comenzó a vibrar con fuerza en la superficie de la mesita de noche, Kurt miro hacia él con una especie de aburrida curiosidad. ¿Quién lo llamaba? Lo tomó con una mano congelada, y pulsó aceptar antes de que hubiera leído el nombre en la pantalla.

- ¿Qué?- casi gritó en la línea, cuando un gran estruendo se escucho en la otra habitación, y se cubrió la cabeza con la manta, como si eso ayudara.

- Kurt, hola, soy yo.-

Kurt se forzó a no sonreír, o empezar a disculparse, o decirle lo mucho que la había extrañado. En su lugar puso un tono frio. - ¿Qué quieres?-

- Kurt…-

- ¿Qué?- le espetó de nuevo y ella suspiró.

- Feliz Navidad,- dijo en voz baja y un poco triste, y Kurt esperó que no supiera lo lamentable que era su navidad. Siempre trató de ocultarle la mierda que era su vida en su hogar, pero sospechaba que ella ya lo sabía.

- Si,- se frotó los ojos cansados y se recostó contra la fría pared. – Supongo.-

-Kurt, yo…Kurt, quiero que vengas. Ven a mi casa y cenemos. También te tengo un regalo.-

Él quería. Tenía muchas ganas pero estaba negando con la cabeza. – No,- dijo, demasiado orgulloso como para admitir la derrota. – No, estoy bien aquí.-

Ella suspiró de nuevo, profundamente sobre la línea. – Sólo ven ¿por favor? Te extraño.-

Yo también te extraño.

- No, no lo haré,- dijo. – De todos modos, tu madre me odia.-

- No te odia, ella sólo…-

- Como sea Rachel, no iré.-

- Sólo puedes venir y comer…-

Kurt colgó antes de que pudiera terminar la frase y antes de que lo convenciera. Puso el celular en vibración y lo guardó.

- Feliz Navidad de mierda.-

FIN FLASH BACK

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Era veintidós de diciembre y el último turno de Blaine antes de que las vacaciones comenzaran, solo tenía un pequeño trabajo que hacer antes de irse, y ese trabajo estaba en el cuarto piso. Estaba un poco nervioso, no sabía que iba a decir, y esperaba no meter la pata. No estaba muy seguro de cómo se lo tomaría Kurt, y envió una pequeña oración para que todo saliera bien.

Entró en el pasillo y se dirigió hacia la celda treinta y dos. Se podía imaginaba que Kurt odiaba la Navidad más de lo que odiaba su cumpleaños por algunas razones, pero tenía la intención de hacerlo sonreír el día de hoy.

Abrió la puerta, Kurt no estaba a la vista, pero pronto la puerta del baño se abrió y salió con el pelo mojado y goteando. Blaine lo miró, con la boca abierta, pero despertó cuando Kurt dijo – Blaine, ¿Qué mierda?-

Entonces Blaine sonrió, Kurt sólo parpadeó, las gotas de agua caían sobres sus hombros, obscureciendo la tela de color naranja.

- Si empiezas a cantar villancicos, juro por Dios…-

- No seas Grinch conmigo,- dijo Blaine, ya que esperaba eso, y se sentó en la cama. No parecía que Kurt se le fuera a acercar más, como si Blaine tuviera alguna enfermedad contagiosa, se quedó de pie con los ojos entrecerrados.

- ¿Por qué estas usando eso?- quiso saber Kurt, enviando una mirada penetrante al sombrero rojo y blanco en la cabeza de Blaine.

- ¿Espíritu navideño?- dijo riendo y estirándose para alcanzar a Kurt con las manos. - Ven y siéntate en el regazo de Santa Claus. Vamos.-

Kurt soltó un bufido, se cruzó de brazos y no se movió. – Desagradable,- dijo, pero las comisuras de sus labios temblaban peligrosamente. – Primero quítatelo.-

- No.-

- Pareces un idiota, quítatelo.-

Blaine se cruzó de brazos y le envió una mirada de desafío. Cuando Kurt retrocedió, Blaine estaba seguro de que había ganado, pero entonces Kurt se abalanzó hacia delante y le quito el sombrero de la cabeza y retrocedió, sosteniéndolo sobre su cabeza, una sonrisa se empezó a formar en su rostro.

- ¡Oye! Se rió Blaine y se levantó, tratando de tomar el sombrero, pero Kurt saltaba fuera de su alcance.

- Lo voy a meter en el inodoro,- dijo y corrió hacia el baño, pero Blaine lo tomó por la espalda antes de que pudiera entrar por la puerta, lo jaló contra su pecho, trató de tomarlo por los hombros, pero él se estrelló contra la pared, su espalda golpeó fuertemente contra ella, probablemente se había lastimado, por lo que Blaine estaba a punto de disculparse, pero Kurt seguía sonriendo maliciosamente, así que no lo hizo. Se aferró a sus hombros, presionándolo contra la pared, el sombrero aun el puño derecho de Kurt.

Respiraban fuertemente uno sobre el otro, con sus ojos clavados en los del otro, el fuego ardía acaloradamente entre ellos, azotándolos como flamas. Blaine fue absorbido por el fondo azul en los ojos de Kurt, esos ojos que lograron asustarlo y emocionarlo, hacerlo feliz y triste. Los ojos de Kurt decían demasiado, y al mismo tiempo tan poco, tanto que está retenido. Dicen que los ojos son el espejo del alma, con Kurt era cierto. Era cierto, salvo por que las persianas estaban cerradas, Blaine apenas podía distinguir el movimiento de las sombras detrás de ellos.

Fue demasiado, de repente tenía el labio inferior de Kurt entre los suyos, besándolo suavemente. El sombrero se deslizó fuera de la mano de Kurt y fue a parar en alguna parte del suelo al lado de sus piernas, pero a Blaine no le importó recogerlo.

- Sólo quería decir Feliz Navidad,- dijo mientras se alejaba. – Hoy me voy a Westerville, para las fiestas. Estoy de vuelta el día antes de vísperas de año nuevo.-

- No celebro Navidad,- respondió Kurt, Blaine sonrió con tristeza.

- Me di cuenta,- Blaine presionó otro corto beso contra sus labios antes de decir,- Tengo algo para ti.-

No tenía ni idea de cómo Kurt iba a reaccionar a esto. Había sido un estimulo del momento, había estado pensando en lo que Anne le dijo, y de repente había comprado algo. Soltó los hombros de Kurt y metió una mano en su bolsillo, buscando, hasta que sus dedos encontraron lo que buscaba.

- ¿Tienes…?- comenzó Kurt, mirando confundido, pero entonces fue silenciado cuando Blaine sacó su regalo del bolsillo, sus ojos se posaron en él.

- Crees que no tienes a nadie, pero…- Blaine cogió la muñeca derecha de Kurt y dejo caer suavemente el collar en su mano y la cerró a su alrededor. – Míralo después de que me valla,- dijo y con eso salió de la habitación, con la esperanza de que Kurt entendiera lo que trataba de decir y también con la esperanza de que no pensara que era absolutamente un desperdicio o que despertara algunos malos recuerdos que tuviera.

De vuelta en la celda, Kurt se quedo atónito, congelado. La plata fría en su mano se sentía como si pesara toneladas, abrió su temblorosa mano. Era un simple collar de plata, con una esfera de plata, como de un centímetro de diámetro. No podía recordar la última vez que le habían dado algo en Navidad, otra cosa que no fuera dinero que se gastaba en cigarrillos y dios sabe que más. Y por supuesto, de ella. Ella siempre había…

Sacudió sus pensamientos para sacarla de su mente y miró hacia el collar. ¿Había algo en él? ¿Un símbolo?

Su corazón latía fuertemente en su pecho, como cuando tiene un episodio, curiosamente levantó el collar y llevó la esfera cerca de sus ojos. No, no es un símbolo, algo había sido grabado en él, palabras.

Entrecerró los ojos y pudo distinguir cuatro pequeñas palabras.

"Me tienes a mí."

Lo miró durante varios segundos, hasta que cerró su mano sobre él, apoyó la cabeza contra la pared. No sabía cómo sentirse, no sabía cómo reaccionar. Todo simplemente estaba…congelado.

Pero en alguna parte en lo más profundo de él, tan profundo que no lo encontraría aunque intentara, una parte de él estaba llorando.

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Blaine tuvo apenas tiempo de pensar en Kurt cuando llegó a su casa. Fue atrapado inmediatamente en uno de los abrazos de su madre, lo que lo hizo recordar, la casa olía a comida, a galletas, a hogar. Se preguntaba que abra pensado Kurt de su regalo, si lo había tirado, o lo llevaría puesto. Esperaba que lo último, pero con Kurt nunca se sabía. Lo más probable es que no lo llevara puesto, probablemente lo guardó.

- Blaine, estoy tan feliz de que te deshiciste de ese cabello,- dijo su madre mientras se sentaba alrededor de la mesa de Nochebuena. – Eso se te ve mucho mejor, incluso aunque hubiera deseado que tu…-

Blaine la interrumpió con una risa. – Mamá, nunca me cortaré todo el cabello, sólo olvídalo.-

Ella le dio una de sus miradas, pero hoy tenía que estar alegre y no lo regañaría, así que Blaine solo rodo los ojos e hizo que le pasara las papas. Ella tenía que estar feliz, lo había logrado convencer de usar pantalones de vestir y corbata. Bueno, no exactamente, usaba pantalones arriba del tobillo y corbatines que no eran permitidos en el trabajo, pero aún así su madre estaba presumiendo a su "guapo y crecido" hijo.

Su padre era amable y cortés, decidió no hablar sobre trabajo ni nada de eso, Blaine se dejó envolver por el espíritu navideño, se sentó alrededor de la mesa, comiendo ganso, bromeando y riendo. Realmente amaba a su familia en momentos como ese. Entonces Blaine pensó en Kurt, en como él estaba sentado aquí con su familia, y Kurt en su obscura celda, completamente solo en la víspera de Navidad, su corazón sufría por él.

- ¿Qué pasa Blaine?- le preguntó su madre en el tono de preocupación que usa a menudo, Blaine se encogió de hombros.

- Oh, nada,- dijo, tratando de olvidarlo. – Cosas de trabajo.-

- No pienses en el trabajo, es Navidad,- dijo James y chocó su copa de vino contra la de Blaine, sonriéndole, Blaine le devolvió la sonrisa a medias.

- Necesito hacer algo,- dijo y se levantó, sabiendo que hacer. – Volveré, lo prometo.-

Dejó la mesa rápidamente y entró en su habitación. Estaba casi completamente como la dejó, excepto por que su madre había metido algunas cajas, con cosas de la casa que su madre había limpiado, y sus posters habían sido retirados y sustituidos por piezas de arte al azar. En opinión de Blaine, un arte bastante feo, pero el gusto de su madre podía ser tan extraño como eso. Mirando un cuadro particularmente feo, de una mujer azul y verde, llorando, muy abstracto y demasiado confuso en opinión de Blaine, sacó su celular.

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Kurt no lo podía creer cuando lo escuchó y su reacción fue de molestia. - ¿Tengo una qué?- preguntó casi de inmediato, porque ¿quién se atrevía a venir y decirle eso?

- Una llamada telefónica,- repitió Puck, y sonó tan increíble la segunda vez, también el ligero tono de temblor en su voz no pasó desapercibido por Kurt. – Ahora, ¿vas a tomarla o no?-

Kurt considero no hacerlo, pero la curiosidad era mayor, por lo que se levantó de la cama. – Enséñame el camino, jefe,- dijo, enviando a Puck una pequeña sonrisa, lo que disfrutó, al ver su pálido rostro. Oh, ahora deseaba que no se hubiera decidido a aceptar la llamada, ¿o no?

Puck levantó un par de esposas, Kurt suspiró dramáticamente y le tendió las manos, dejando que el hombre las cerrara entorno a sus muñecas, luego lo llevaron por el pasillo.

- No me toques,- susurro Kurt cuando Puck pareció pensar que podía sujetar su brazo, así que sólo se encogió de hombros y lo dirigió.

No lo volvió a tocar.

Fue llevado a la sala telefónica, donde había varias cabinas de teléfono, algunas de ellas ocupadas por presos que hablaban en voz baja, algunos lloraban como bebes. Nunca había estado aquí, nadie lo había llamado, miró alrededor con curiosidad cuando Puck libero sus manos y le señalo la cabina número seis.

Kurt se sentó con cautela, preguntándose si la quería coger o no. ¿Quién podría llamarlo? No conoce a nadie que pudiera desear llamarlo.

Sin embargo, eventualmente tomó el teléfono con la mano un poco temblorosa, lo levanto de las bisagras y lo puso en su oreja. - ¿Hola?- preguntó, con cuidado, el ceño fruncido.

- Kurt, soy yo.-

Se quedó paralizado.

- Sólo quería decir Feliz Navidad,- prosiguió Blaine como si hubiera respondido. – Después de todo, es víspera de Navidad y yo sólo pensé en ti.-

- Las llamadas son escuchadas,- quería decir algo más, pero era como si no pudiera. Estaba demasiado sorprendido, asombrado, con la guardia baja.

- Ya lo sé,- Blaine hizo una pausa. - ¿Cómo estás?-

Mejor ahora. -Bien.-

- Sabes, realmente me gustaría que pudieras estar aquí,- dijo Blaine, su voz sonaba muy parecida a la de ella, sonaba demasiado como algo que había escuchado antes. Cerró los ojos.

- Yo no. Yo no celebro la Navidad.-

- Lo sé, lo sé. Yo sólo quería que te relajaras. Te, emm, te gustó el…uh…- se sentía torpe, no podía mencionar el regalo en una llamada que estaba siendo vigilada.

- Fue la cosa más cursi que jamás haya visto,- dijo, y Blaine resopló con humor en el otro extremo.

Kurt miró una marca sobre la mesa, mientras escuchaba a Blaine sobre lo mal que estaba el tiempo en Westerville, con sus dedos sobre el collar, alrededor de su cuello.-

¡Hasta aquí el capítulo 28! Awwww que tierno el regalo de Blaine =') Llore de emoción ¿ustedes?
Les dejo mi twitter por si gustan seguirme Gravs98 =)

Nos leemos el domingo!

Un fuerte abrazo, Los adoro 3