¡Lindo Domingo! ¿Cómo están? Les traigo la actualización del día =) ¿Sabían lo agradecida que estoy? Por sus comentarios, sus follows, sus favoritos, sus padrísimos comentarios en fb y twitter, son geniales! Gracias 3

PREPAREN SUS PAÑUELOS! SNIF SNIF SNIF =( ENJOY!

BRING ME TO LIFE

CAPITULO 29

El día comenzó muy bien.

Si sólo se hubiera quedado así. . .

Comenzó con el regreso de Blaine de vacaciones. Estaba nevando, él tarareaba en voz baja mientras se sacudía los copos de nieve de los hombros y la cabeza después de entrar a la estación.

- ¡Buenos días Blaine!- saludó Puck tan pronto cómo lo vio. Estaba sentado en la oficina con los pies sobre el escritorio, equilibrando la silla sobre las patas traseras.

- Buenos días,- contestó y se quitó su chaqueta para colgarla. Miró a su alrededor, viendo que todavía había algunas de las decoraciones y sonrió. - ¿Cómo estuvo tu Navidad?-

- ¡Genial!- Puck sonrió ampliamente, evidentemente estaba de buen humor. - ¿Y la tuya?-

- Uh, si, estuvo bien,- dijo Blaine, prácticamente saltando sobre la punta de sus pies. Quería ir a ver a Kurt, pero no sabía si podría simplemente desaparecer en la escalera delante de Puck. Se mantuvo dirigiendo miradas impacientes a las escaleras, finalmente Puck le habló sacándolo de sí.

- Oh, Dios,- suspiró,- Ve allá, Blaine, ya no me importa.-

Blaine parpadeó y se quedó inmóvil, mirándolo con los ojos abiertos. ¿Era en serio?

Puck suspiró y puso los pies en el suelo, enderezando su silla. – Tú estás en él, él está en ti, lo entiendo. Todavía tengo un mal presentimiento acerca de ello, y sigo pensando que eres un idiota por no leer el archivo, porque lo que dice allí es muy importante,- le envió a Blaine una dura mirada,- Pero voy a dejar que aprendas la lección, porque lo descubrirás tarde o temprano, y cuando lo hagas solo tu tendrás la culpa.-

Blaine se quedó boquiabierto por unos segundos, aturdido, antes de preguntar vacilante.

- ¿Realmente es tan malo?-

Puck se limitó a asentir y Blaine se frotó la frente. No podía pensar en algo suficientemente malo para que Kurt hiciera, porque ahora, no lo podía imaginar haciendo algo tan malo como Puck y Sebastián decían. Sin embargo, no porque fuera ingenuo, por supuesto tenía sus sospechas, pero no quería creer en ellos.

- ¿De verdad no quieres que te diga? También hay algo más, algo aún más importante que el delito en si…-

- Yo…- Blaine bajo la mirada, considerándolo. – No, no me digas,- dijo después de unos segundos de pensar, y miró a su compañero. – Lo leeré yo mismo.-

Los ojos de Puck parecían como sí se fueran a salir de sus orbitas mientras se inclinaba hacia delante. - ¿En serio? Quiero decir… ¿en serio?-

Blaine asintió. Lo había decidido. Lo leería para ver lo que decía y después sabría tanto cómo Anne. Tal vez sería más fácil tratar con Kurt sí sabía más de su pasado. Lo único que le preocupaba era cómo Kurt podría verlo cómo alguna traición de algún tipo, y eso era lo último que quería. Kurt había dicho que no quería que supiera, pero había llegado a la etapa donde tenía que hacerlo.

- ¿Ahora?- Insistió Puck e hizo el ademan de levantarse, probablemente para llegar al archivo, pero Blaine negó rápidamente con la cabeza.

- Oh, no, todavía no. No puedo hacerlo todavía,- tenía que prepararse para esto psicológicamente, tenía que tratar de convencerse a sí mismo que sería algo bueno saber, que el conocimiento de lo que había traído a Kurt a este lugar sería bueno para ambos.

Puck lo miró en desaprobación, pero mantuvo la boca cerrada, y Blaine dio media vuelta para dirigirse a las escaleras, ya que a Puck, obviamente no le importaba.

Caminó por el pasillo sintiéndose nervioso. No había visto a Kurt en más de una semana y estaba ansioso de verlo. Realmente nunca había pensado que lo extrañaría, pero en realidad lo había hecho y estaba agradecido de que la Navidad hubiera terminado para regresar al trabajo.

Trató de abrir la puerta en silencio, trató de mantenerse fuera de la vista por que quería sorprender a Kurt, pero cómo de costumbre, nada se le escapa al prisionero. Apenas tenía la puerta abierta cuando fue lanzado y casi tropieza fuera de la celda, pero logró detenerse en el marco de la puerta. – ¡Guau!- rió, envolviendo su brazo libre alrededor de la cintura de Kurt. – Hola a ti también.-

Kurt no le regresó el saludo, sino que simplemente presionó sus labios contra los suyos, con mucha fuerza y una desesperación que rápidamente trasfirió a Blaine, quien respondió con el mismo entusiasmo en unos pocos segundos. Kurt alcanzó la puerta y la cerró, y agarró la corbata de Blaine, y tiró de él hacia atrás, hasta que de pronto Blaine se sintió caer hacia delante. Cuando abrió los ojos, estaba en la cama encima de Kurt, quien le sonreía con picardía.

- Bienvenido de nuevo,- dijo suavemente, levantando sus piernas a ambos lados de las caderas de Blaine, jadeando un poco.

- ¿Alguien ha estado aburrido?- preguntó Blaine, acariciando con sus manos los costados de Kurt, y presionando otro corto beso en sus labios entreabiertos. - ¿Qué has estado haciendo?-

- Oh, ya sabes…- Kurt resoplo subiendo sus manos por los bíceps de Blaine hasta sus hombros y enroscándolos alrededor de su cuello. – Solo dando vueltas.-

Blaine rió entre dientes, mientras sus manos se abrían paso por los costados de Kurt hasta llegar al final de su camisa, deslizando la punta de sus dedos debajo de ella, tocando su suave piel, pasando el pulgar sobre la cintura de sus pantalones. Kurt suspiró con voz temblorosa y se retorció un poco debajo de él.

- Celebré Navidad en Westerville con mis padres,- dijo Blaine en voz baja, y como ya estaba acostumbrado, Kurt desvió la mirada a la mención de los padres. – No hagas eso,- dijo, dando a sus caderas un pequeño apretón. – No hagas eso.

Tomó un momento, pero luego Kurt regresó sus ojos azules, mirando precavido.

- Nunca me mencionaste a tu madre,- dijo Blaine, su voz seguía siendo tranquila.

- ¿Es tan mala como tu padre?-

Kurt luchó por mantener el contacto visual mientras sacudía la cabeza.

- ¿Te preocupas por ella?- continuo, y Kurt asintió de nuevo con la cabeza. - ¿Cómo es que no te visita?- preguntó y Kurt tragó saliva, mordiendo su labio inferior y rompiendo de nuevo el contacto visual.

- Ella…- se cortó y cerró los ojos. – Ella no regresara…nunca más.-

El rostro de Blaine se llenó de compasión. – Oh,- miró los ojos de Kurt. – Lo siento.-

Se preguntó hace cuanto tiempo la madre de Kurt había muerto, si la podía recordar bien o simplemente era una sombra en su mente. ¿Había crecido solo con su padre? No quería preguntar por qué no le quería recordar lo que evidentemente lo lastimaba, aunque en realidad se moría por saber.

- Hablemos de otra cosa,- murmuró Kurt, tragando saliva y apretando los hombros de Blaine, en la urgencia de un beso, el cual Blaine le cumplió con una pequeña sonrisa, presionando sus labios contra los suyos. Las piernas de Kurt se apretaron alrededor de sus caderas, el pecho de Blaine se llenó de emoción mientras lo besaba con todo lo que tenía y fue recompensado con el más pequeño de los gemidos. Su vientre se arremolinaba. Se preguntaba si el corazón de Kurt latía tan rápido como el suyo.

Ahora estar con Kurt definitivamente se sentía diferente que al principio. Era menos tenso, menos agotador, y era más fácil estar con Kurt. No era demasiado difícil o astuto, en su lugar había un ambiente relajado alrededor de ambos, que Blaine no quería dejar.

- Blaine…,- exclamó Kurt, mientras Blaine repartía besos por su garganta, y empujó sus caderas con suavidad. Blaine se detuvo cuando algo frio encontró sus labios, y abrió los ojos, confundido. No hizo ningún comentario, pero sonrió ampliamente al ver la cadena de metal alrededor del cuello de Kurt, el colgante oculto bajo su camisa. Presionó sus labios sonrientes contra la piel de Kurt, no podía dejar de sonreír, Kurt tiró ligeramente de sus rizos, obviamente olvidando el collar alrededor de su cuello, o de lo contrario, probablemente se sentiría avergonzado por ello o hubiera dicho algo sarcástico como escusa de por qué lo llevaba puesto.

Blaine volvió a besar su cuello y sonriendo de nuevo mientras trabajaba en los pantalones de Kurt, tirando del cordón largo para desamarrar el nudo.

Kurt se sacudió, apresurándolo, mientras Blaine seguía sonriendo como un loco contra su piel. "Yo también te extrañe," pensó dejando que su mano se deslizara bajo la holgada tela.

8888888888888

Blaine regresó a la oficina media hora más tarde y Puck lo miraba fijamente, logrando una mirada divertida y asustada al mismo tiempo.

- Parece como si tuviste sexo,- dijo casualmente después de echarle una mirada a Blaine.

- No,- mintió Blaine, nervioso, y se sentó en el escritorio, alejando su silla de Puck y sus ojos indiscretos.

- Sí, uh-hu, de acuerdo,- rió Puck, mirándolo aún. – Lo que tú digas.-

El silencio cayó mientras Blaine intentaba ignorar la mirada de Puck sobre su cuello, y encendió su computadora. Mientras esperaba que se prendiera, Puck habló de nuevo.

- No puedo creer que consigas eso de 815, ¿cómo lo haces? ¿Cómo haces que él…?- se calló, incapaz de encontrar la palabra adecuada para describir lo que quería decir. – Quiero decir, ni siquiera me permitió tocar su brazo.-

Blaine se dio la vuelta bruscamente, reaccionando instantáneamente a lo que había dicho.

- ¿Cuándo trataste de tocar su…?-

Puck rió y lo miró sorprendido. - Cuándo lo dirigía a tu llamada telefónica, calma tus caballos. ¿Celoso?-

Blaine rodó los ojos, ruborizándose, y volvió a mira hacia su computadora, refunfuñando en voz baja. – No le gustan los hombres, por eso.- dijo, no admitiendo que había estallado en ira al pensar en las manos de otra persona sobre Kurt, algo muy parecido a la posesividad.

Mío.

- No le gusta que la gente lo toque cuando no lo espera,- continúo y se volvió a mirar a Puck, quien miraba fijamente su pecho. - ¿Qué?- preguntó, un poco molesto.

Puck levantó la vista con una pequeña sonrisa. – Solo trataba de ver si tenías unos pechos ocultos bajo la camisa, porque hasta donde yo sé, eres un hombre, no una mujer. Así que, ¿Cómo es que…?-

- Es complicado, ¿de acuerdo?-

- Por supuesto que lo es,- dijo Puck rodando los ojos. – Pero en serio, ¿has domado a la bestia o qué?-

Blaine no estaba seguro de si era algo apropiado de decir o no, pero lo hizo sonreír, porque si, tal vez era lo que había hecho.

Sin embargo, Kurt nunca se dejo domar debidamente, Blaine sabia eso. Kurt no estaba hecho para ser domado, Kurt simplemente no bajaría la cabeza y dejaría que le pusieran alguna correa. Era salvaje y libre, incluso dentro de esta prisión, y Blaine tenia la intención de tratar de que siga siendo así. Lo único que le impidió estar completamente libre, era el bloqueo en su mente, que podría disminuir si le decía a alguien que pasó en su pasado, que ocurrió para hacerlo de esa manera.

Blaine no sabía si podía ser de gran ayuda, pero de seguro lo podía intentar.

El expediente penal estaba en su escritorio, Puck debió ponerlo allí mientras estaba arriba, se deslizo lentamente hacia él. Fue casi como si le quemara cuando lo tocó, estaba caliente, como una advertencia, eso hizo latir su corazón irregularmente contra su pecho.

Puck lo estaba mirando, Blaine lo sabía, y se le quedo mirando a la carpeta de color beige claro con los dientes apretados. Lo haría rápido, como arrancando una curita. Solo lo abriría y lo leería rápidamente, y entonces sabría todo lo que había anhelado conocer desde el principio. Tenía todas las respuestas correctas en sus manos. Vamos, Blaine.

Probablemente no era tan malo. Era como todo lo demás en este lugar y Kurt estaba siendo demasiado duro consigo mismo.

- Sólo hazlo,- murmuró para sí mismo, y antes de que pudiera cambiar de opinión abrió la carpeta.

Lo primero que se encontró, fue la ficha policial de Kurt , de frente y de perfil, tomada después de su captura cuando tenía dieciséis años. Se veía horrible, fue lo primero que lo golpeó. Tenía el cabello más corto que ahora, su rostro estaba sin maquillaje, pero aun así se las arregló para parecer amenazador y desquiciado, sus ojos reducidos ligeramente y la mandíbula apretada. A Blaine se le puso la piel de gallina en un principio solo con mirar las fotos, rápidamente movió sus ojos hacia abajo, saltando la información básica como nombre completo, peso, estatura, sentencia, etc., porque ya lo sabía o podría importarle menos.

Llegó a la parte del crimen, sus ojos se desaceleraron luego de sentir un puño de hierro que se había cerrado alrededor de su corazón, apretando con fuerza. Dejó de respirar, se le quedo mirando durante mucho tiempo, incapaz de procesar completamente lo que estaba viendo después de haberlo leído seis veces.

Encarcelado por: Asesinato. Posible homicidio.

Lo único que podía oír cuando hojeó el resto de las páginas, fue un poco de ruido en sus oídos, mezclado con los sonidos de su propio corazón latiendo con fuerza. No podía pensar, toda su mente estaba nublada, tenía los ojos borrosos y sentía como si no pudiera respirar.

Había la foto de una pistola, imágenes de charcos de sangre, manchas de sangre en las alfombras y almohadas. Luego, fueron los primeros planos de las heridas por el arma de fuego, los que hicieron que las venas de Blaine se helaran y su estómago se revolviera. Ropa empapada de sangre de color rojo obscuro, una camisa rasgada que mostraba una herida en el estómago, el líquido obscuro manchaba la piel, con huellas visibles, como si se hubiera hurgado alrededor del agujero.

Pasó otra página, y entonces su corazón se detuvo muy probablemente por varios segundos. Las fotos de los rostros de los cuerpos, los ojos abiertos y vacíos, vidriosos por la muerte. Reconoció uno de ellos, sin embargo, sus ojos habían sido cerrados, no estaban abiertos como el resto. Había dos rayas de sangre corriendo desde la parte superior de sus parpados hasta la barbilla, hecho por dos dedos. También tenía una herida en la sien, que coloreaba algunos de sus cabellos castaños del lado izquierdo de su cabeza de color rojo sangre.

Los nombres de las víctimas estaban impresos debajo de las fotografías de su rostro, Blaine apartó la vista de la imagen de la chica muerta para leerlos.

Jesse St. James (16)

Burt Hummel (39)

Rachel Berry (15)

Katherine Hummel (36)

Luchando contra el impulso de sentirse enfermo, Blaine dejo caer el archivo de sus manos que empezaron a temblar y difícilmente lo podían sujetar. Apenas escuchaba a Puck preguntándole si se encontraba bien, atreves del zumbido en sus oídos.

No podía darle sentido a esto, pero al mismo tiempo tenía sentido. Tenía mucho sentido.

Antes de saber lo que hacía, se puso de pie, con la mano de Puck sobre su codo, haciéndolo regresar.

- Oye, ¿te encuentras bien? ¿A dónde vas?-

- Estoy perfectamente bien,- dijo Blaine fríamente, apartando la mano de su compañero de trabajo. – Voy a ver a 815.-

Casi no podía escuchar los suspiros de Puck cuando comenzó a salir de la oficina.

- No hagas nada estúpido,- le gritó Puck. - ¡Blaine, no hagas nada es…!-

Pero Blaine ya estaba fuera de la puerta, a la mitad de las escaleras, subiendo dos a la vez. Tenía que hacer…algo, pero no sabía qué. Sus venas bombeaban, su rabia era rebosante, y algo que sentía extrañamente, como la traición, se escondía bajo la superficie de su piel. Se sentía engañado, estafado.

Segundos después llego a la celda 32 y la abrió tan rápido que Kurt no tuvo tiempo de volverse hacia la puerta antes de que Blaine estuviera dentro, cerrando la puerta de golpe tras de sí.

- ¿Qué te trae de vuelta tan rápido?- preguntó Kurt, sonriendo, caminando hacia él. Ahora, mirándolo, Blaine no podía creer lo que acababa de leer, pero sabía en su corazón que era verdad.

- No,- dijo Blaine, sacudiendo la cabeza y levantando las manos. Dio unos pasos hacia atrás, pensando que no se podría controlar sí Kurt lo tocaba. – No te acerques más.-

Kurt se detuvo de inmediato, parpadeó y frunció el ceño. - ¿Qué?- la confusión estaba claramente en su voz, inclinó su cabeza un poco a la derecha.

- No puedo venir a verte nunca más,- dijo Blaine, su voz sonaba robótica incluso en sus propios oídos. – Soy un oficial de policía, tú eres un prisionero.-

Kurt profundizó el ceño. - ¿Por qué estás pensando en todo esto de repente?-

Blaine no perdió el dolor leve en su voz. Oh, así que ahora tenía sentimientos. ¿Ahora? Cinco años es demasiado tarde para eso.

Blaine se sentía físicamente enfermo, en realidad, como si fuera a vomitar en cualquier momento. No caería en el juego de Kurt, no esta vez, no otra vez. Mantuvo su dura mirada sobre él, mientras el rostro de Kurt cambió de confusión a terror, no le importaba una mierda nada de eso.

- Te enteraste, ¿no es así?- dijo en voz baja, sus labios apenas se movieron. No era una pregunta.

Blaine sólo asintió, y el rostro de Kurt no se podía describir con palabras. El prisionero se volvió, frotándose la frente. Su espalda comenzó a subir y bajar rápidamente, pero honestamente a Blaine le importaba una mierda si era presa del pánico, todo le importaba una mierda.

- ¿Por qué?- dijo Blaine en voz baja, temblando de rabia. - ¿Quiero saber por qué?-

Kurt sacudió la cabeza. – No. No, tu dijiste que no…-

- Tienes esta única oportunidad de decirme. Una oportunidad, luego me iré y no volveré,- dijo, con los dientes apretados. - ¿Cuál es?-

Blaine esperó la respuesta que sabría no llegaría, Kurt se dio la vuelta, el rostro salvaje, respirando fuertemente por la boca. Sacudió la cabeza, Blaine estaba seguro que se lo estaba imaginando, cuando por un segundo, parecía que su mentón temblaba.

- Eran tus padres,- continuó, la incredulidad impresa claramente en sus palabras, y en su cara también. – Tú…tú los asesinaste. ¿Y a sangre fría?-

Kurt le devolvió la mirada, sin nada en su rostro, bloqueado por completo.

- ¿Y Rachel? También la asesinaste, ¿o no? Pensé que te importaba.-

Aun no había nada en el rostro de Kurt, pero había algo suplicando en sus ojos, algo que le suplicaba a Blaine que dejara de hablar. Sin embargo, no había arrepentimiento. Nada. Por primero vez, Blaine quería estirar su brazo y romperle la cara, hacerlo sentir el dolor que sus padres, Rachel, y el chico llamado Jesse deben a ver sentido cuándo les disparó.

Por fin, cuando la respuesta no llegó, Blaine negó con el cabeza, decepcionado. – Crees que esto es divertido, ¿verdad? Jugaste conmigo todo el tiempo ¿no? Todo el mundo estaba en lo cierto.-

Los ojos de Kurt se abrieron. – No,- susurró, parecía que iba a dar un paso adelante pero se detuvo, sin atreverse a hacerlo. Su expresión de nada en el rostro se había ido para dar paso a una expresión poco asustada. – No, Blaine, yo…-

Blaine negó con la cabeza. – Dios, no puedo…- bajó los ojos, incapaz de mirarlo más. - Sabes, todo lo que dijiste…es cierto, tienes razón. Mereces estar aquí.-

Con esas palabras abandonó la celda, sin mirar atrás. Si lo hubiera hecho, habría visto como el rostro de Kurt se llenó de pánico inmediatamente después que Blaine salió de la habitación.

- ¿Qué esperabas?- escuchó gritar a Kurt cuando caminaba por el pasillo. - ¡Blaine! ¿Qué diablos esperabas?- su voz sonaba desesperada y enojada al mismo tiempo, aguda y estridente. - ¡¿Qué pensabas que era?! ¡¿Eh?! ¡¿Una pelea en un bar?! ¡¿Robo en tiendas?!- se detuvo brevemente antes de continuar. - ¡No eres tan ingenuo! ¡Sabías lo que era! ¡Sé que sabías! ¡Piensa en eso, tú sabías!-

Blaine se dio la vuelta bruscamente, se dirigió hacia atrás y golpeo su puño contra los barrotes, que hizo que Kurt saltara hacia atrás, con los ojos muy abiertos.

- ¿Sabes qué?- siseó. – Sospechaba asesinato, lo hice. No quería créelo pero lo sospechaba. ¡Pero en realidad no quería creer que asesinaste a cuatro personas! Rachel y tu maldita propia madre y creo que no quiero saber quién era ese otro chico. ¿Primo? ¿Hermano? No me importa que tu padre no fuera el mejor hombre, ¡simplemente no se asesina a la gente! Sé que eres frio, pero nunca tan frio. – tomó un profundo respiro, todo su cuerpo temblaba. – Me repugnas,- susurró con los dientes apretados. – Apenas puedo mirarte.-

Kurt lo miró por unos segundos, pálido como una hoja. - ¡Entonces no me mires!- grito entonces. - ¡Vete! ¡Lárgate! ¡Lárgate de una puta vez! ¡Solo vete! ¡Nunca pedí nada de esto, no te necesito de todos modos!- los ojos de Kurt eran obscuros mientras gritaba, acercándose a la cara de Blaine, la única cosa que prevenía una pelea era la puerta entre ellos. - ¿Quién te crees que eres?- continuó gritando. – ¡Tú elegiste ignorar que estaba en la cárcel! ¡Te lo advertí maldita sea! ¡Dijiste que no querías saber porque no importaba! ¡Así que no te atrevas a forzar la moral a mi garganta, maldito mentiroso!-

Blaine apretó sus labios y se dio la vuelta, caminando rápidamente por el pasillo antes de hacer algo que lamentaría.

Kurt pronto estaba llamando su nombre detrás de él. Podía escuchar el conflicto de emociones en su voz, tan claro como si lo dijera en voz alta.

- No, no, ¡no te vayas!-

Kurt insistió en llamarlo, su voz era cada vez más y más desesperada, Blaine cerró los ojos durante unos segundos mientras su corazón le rogaba que se detuviera, detenerse y pensar por un segundo, pero no había manera en que pudiera hacer eso. Estaba demasiado enojado, demasiado decepcionado para pensar con claridad. Toda su relación estaba mal, se había equivocado todo este tiempo.

Y Kurt era un asesino.

- ¡Blaine, por favor!-

Llegó al final del pasillo y se dio la vuelta brevemente, viendo a los otros residentes mirando curiosos atreves de sus barrotes, observando el alboroto, y al final pudo ver las manos de Kurt agarrando los barrotes de la puerta.

- ¡Blaine!- exclamó Kurt frenéticamente, alto y estridente. - ¡Blaine!

Blaine se dio la vuelta de nuevo, de forma rápida, y poco antes de que cerrara la puerta de las escaleras detrás de él, pudo escuchar el sonido de una silla, o tal vez una mesa, ser arrojada contra la pared.

8888888888888

Kurt rugió mientras aventaba la mesa contra la pared y la pateaba hasta que las patas casi se desprendían de los tornillos. Se había terminado toda su energía y se sintió caer de rodillas al suelo. Se escuchó a si mismo tratando de llamar a Blaine de nuevo, pero él ya se había ido, escuchó la puerta cerrarse. Apretó sus manos contra el suelo, sus uñas perforaban su piel mientras abría la boca para tomar aire. Sentía su pecho apretado, su garganta estaba cerrada y se sentía aturdido, mareado y desorientado.

Blaine se había enterado de lo que era, se enteró del monstruo dentro de él, y se había ido. Kurt no quería que supiera, no quería que lo dejara, pero ahora sabía y había hecho exactamente lo que Kurt temía que hiciera. Cuando lo había hecho con los otros, fue intencional, pero se suponía que Blaine no sabría por que se suponía que Blaine se quedaría.

Kurt había casi logrado convencerse de que Blaine sabía y entendía, que terminaría con todo lo que le hizo a los demás. Había tenido la mínima esperanza de que Blaine fuera diferente al tratarse de esto. Tenía la esperanza de ser perdonado, pero por supuesto, no lo seria, debería haberlo sabido. Debió haber sabido que no se lo merecía, debió haber sabido que no merecía nada de Blaine.

Blaine era un buen hombre, y Kurt…Kurt simplemente no lo era.

Fue el Ying y el Yang de nuevo, excepto por que esta vez las dos partes se las habían arreglado para matar al otro.

No fue consciente de que había otras personas en su habitación, hasta que sintió un fuerte control sobre sus brazos que lo puso de pie. Trató de defenderse, sabía que estaba gritando, lo sentía, pero no podía escuchar nada de eso. Las manos sobre él se sentían como garrar, trató de liberarse de ellas, pero lo apretaban tanto como para dejar moretones.

Su cabeza daba vueltas, las voces que pertenecían a las personas en la celda hacían eco en cerebro, y su cuerpo tenia mente propia. Apenas percibía a las personas que daban vueltas enfrente de él, apenas percibía a la mujer en bata blanca que se acercaba hacia él.

En el exterior estaba pateando y destrozando, su garganta vomitaba grito tras grito, pero en el interior Kurt se sintió aliviado cuando se dio cuenta de que estaba en posición horizontal y que no podía mover sus piernas y brazos. Seguía gritando, seguía peleando y finalmente sintió su cuerpo desvanecerse, los gritos en su cabeza se callaron, y el fuerte latido de su corazón se calmó mientras caía en una profunda inconsciencia.

888888888888

Cuando Kurt despertó, aun estaba atado y solo. Afuera estaba obscuro, había dormido todo el día. Gimió ante el dolor de su garganta, sus manos, sus rodillas, sus muñecas. Todo le dolía cuando pensaba en ello.

No podía recordar lo que había sucedido. Todo lo que recordaba era la pelea con Blaine y que se había ido, pero después de eso todo estaba borroso.

Quería acurrucarse y dormir, pero sus manos y pies estaban atados, era una posición un poco incomoda para dormir. Su visión aun era borrosa por el efecto de las drogas, obligó a sus ojos a centrarse en la puerta.

La miraba fijamente mientras esperaba. Cada vez que había algún sonido en la puerta, su corazón se aceleraba de esperanza. Tenía la enorme esperanza de que Blaine volviera y que todo resultara ser un mal sueño que había evocado durante su episodio. Blaine entraría, sonriendo, y luego le diría lo preocupado que estaba por que tuvo que ser atado de nuevo y conseguiría la mirada de cachorro perdido en su rostro. Entonces lo desamarraría y lo ayudaría a incorporarse. Blaine lo besaría y le preguntaría sí se encontraba bien y Kurt le diría que se callara y lo seguiría besando.

Esperó durante horas, mirando fijamente la puerta, casi haciendo un agujero en la puerta con sus ojos.

Kurt se mantuvo esperando, esperó el día entero pero él nunca llegó. Un oficial que no conocía se le acercó y lo desamarró, le llevó comida y su dosis diaria de medicamento. Kurt tomó las píldoras con cautela, solo porque quería estar tranquilo cuando Blaine regresara.

Blaine probablemente solo necesitaba calmarse, de seguro volvería para hablar de eso, el no podía haber querido decir lo de no nunca volver ¿verdad? No, Blaine no era así, Kurt lo conocía mejor que eso.

Finalmente, después de varias horas de largo y doloroso silencio, Kurt fue jalado al sueño, quisiera o no, por las pastillas para dormir.

Se había dado cuenta de que Blaine no vendría.

Lo que más duele…

Ha estado tan cerca

y tiene mucho que decir…

viendo cómo te alejas.

Nos leemos el Miércoles.