¡Hola Prisioners! (¿les gusta el nombre? A mi muchísimo=)) ¿Cómo están? Les traigo la actualización del día =) Este capítulo… bueno, para mí fue una mezcla de emociones, no sé si pedirles que lleven sus pañuelos mientras leen…

Pasando a otras cositas, MIL MIL MIL MIL MIL MILLONES MIL MIL MILLONES DE GRACIAS POR LOS 360 REVIEWS! Wow son increíbles, nunca me imaginé que la historia tendría tantos seguidores, para serles honesta yo iba a cancelar el fic en los primeros capítulos pero GRACIAS a su GRAN GRAN APOYO aquí estamos!

Okaay, no los entretengo más..

ENJOY!

BRING ME TO LIFE

CAPITULO 32

Ningún mes había pasado tan lento como este enero, pensó Blaine mientras estaba sentado en su nuevo espacio de trabajo, mirando el calendario colgado en la pared, completamente agotado.

Había tanto que hacer aquí, era como si la gente fuera robada y golpeada a cada segundo de cada día y los niños de Westerville parecían fuera de control, al menos para Blaine. Nunca había visto nada igual, las llamadas prácticamente llovían y la gente corría de ida y vuelta casi constantemente.

No era una estación y prisión combinada, sólo era una estación de policía, la prisión estaba alrededor de un kilometro de distancia y se podía pensar que había menos cosas que hacer, pero no era así.

Pero a pesar de todo lo que tenía que hacer y lo mucho que tenía para distraerlo, el mes había pasado ridículamente lento y casi se sentía como si estuviera fuera de sí, sólo estando suspendido y limitándose a mirar a su cuerpo hacer las formas automáticamente. Se sentía hueco y vacío, pero al menos había dejado de beber después de entrar a trabajar, no quería convertirse en una de esas personas.

- Blaine.-

Blaine levantó la mirada, viendo a su padre (su jefe) de pie frente a su escritorio.

- ¿Te encargaste del caso de vandalismo?- preguntó. Blaine asintió.

- Lo hice con Rob. Eran sólo unos niños, de apenas quince años, les di a sus padres la multa.-

James asintió - Muy bien. Bien. Buen trabajo hijo - Le dirigió una sonrisa a Blaine y otro asentimiento antes de alejarse, dejando a Blaine un poco sorprendido. Siempre lo estaba cuando su padre tenía ese ánimo y últimamente lo tenía demasiado.

Después de cambiarse a esta estación y comenzar a trabajar, su padre había sido mucho más agradable que de costumbre. Claro que no se llevaban bien estando encerrados en la casa, pero en realidad era bastante agradable trabajar con él. Nunca lo había esperado, pero suponía que su padre estaba feliz de que finalmente "había hecho lo correcto" y se había trasladado aquí. Blaine estaba un poco molesto por eso, pero no lo comentó, porque sabía que sólo se convertiría en una gran pelea que dejaría su relación tensa de nuevo.

Después de tener que salir a la calle una vez más, para terminar con una pelea violenta de una pareja que se golpeaban hasta la muerte con un par de sartenes, Blaine era libre de irse a casa. El día había sido largo y lento pero, finalmente, se podía ir.

Abrió su auto, de repente su teléfono empezó a vibrar en su bolsillo. Lo sacó, miró hacia la pantalla y sus cejas se alzaron.

Puck llamando.

No había tenido ninguna llamada de su anterior lugar de trabajo en una semana, pensó que Anne por fin se había dado por vencida, ¿pero había hecho que Puck ahora lo hiciera por ella? ¿No pensó que tenía su número? Blaine presionó sus labios y se debatió entre tomarla o no, hasta que decidió no hacerlo, terminó la llamada y regresó el celular a su bolsillo.

Estaba empezando a sentirse un poco mejor, no quería sentirse mal de nuevo.
Casi todos los días se las arregló muy bien sin sus pensamientos fugaces del pequeño pueblo, lo peor era en la noche, cuando estaba solo y en silencio. Entonces los pensamientos regresaban y a veces se sorprendía a si mismo preguntándose si había hecho lo correcto, pero por supuesto que lo hizo.

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Era el final de la primera semana de febrero y finalmente sus nuevos compañeros de trabajo habían logrado descubrir donde solía trabajar.

- ¡Blaine!- Rob, el nuevo amigo de Blaine, caminó hacia él con el cabello hasta los hombros recogido en su habitual cola baja de caballo –Blaine ¿Por qué no me dijiste que solías trabajar en la estación de Backer?-

Blaine se heló de inmediato - Bueno, ¿qué hay con eso?- preguntó y se alejó de él, colgando su chaqueta en la pared. No quería tener esta conversación.

- ¿Qué hay con eso?- los ojos de Rob sobresalían de su cabeza mientras seguía a Blaine atreves de la sala y las oficinas - Ellos tienen a uno de los presos más temidos de Lima encerrado allí. Es prácticamente famoso en esta línea de trabajo, no me digas que no sabes eso.-

Blaine soltó un bufido y se sentó en su escritorio mientras Rob se sentaba en el suyo justo al lado de Blaine. Todavía lo miraba expectante - Sí, lo he escuchado - dijo firmemente.

- ¿Y bien?- Rob levantó ambas cejas expectante - ¿Vas a contarme al respecto? Quiero saber, ¿cómo es? Es verdad que…-

- Lo que sea que escucharas, nada es cierto - dijo Blaine sin mucha importancia. Definitivamente no quería tener esta conversación.

- ¿Nada de eso? Ni siquiera…-

- Nada de eso.-

- Pero…- Rob parecía confundido - ¿Qué hizo?-

Blaine escribió su contraseña en la computadora, con tal fuerza que las teclas casi se salían -Asesinato - dijo, su estómago se oprimió con sólo decir esa palabra. Sin embargo, la reacción de Rob no fue la que había pensado que sería.

- Sí, obviamente, pero ¿qué más?-

Blaine parpadeó y finalmente levantó la vista - ¿Qué?-

- Es obvio que es asesinato - dijo en tono impaciente - ¿Qué otra cosa podría ser?-

- Es… ¿Qué…?- Blaine tartamudeó, luego hubo un largo silencio por mucho tiempo. ¿Cómo Rob podía decir eso? ¿Cómo lo podía tomar a la ligera? Pero algo dentro de Blaine estaba cambiando, luego lo golpeó fuerte, muy fuerte - Tienes razón - susurró al final y dirigió sus ojos al escritorio de nuevo. Su cabeza estaba trabajando a mil por hora - Tienes toda la razón - dijo, sorprendido por lo que estaba meditando.

Rob tenía razón. Por supuesto que era asesinato, ¿qué otra cosa podría ser? Y Blaine lo sabía, lo sabía desde el principio y al principio lo aceptó, pero a medida que pasaba el tiempo, su relación se hacía más profunda y ya no quería creerlo.

- ¿Te sorprenderías si te dijera que mató a sus padres y a su mejor amiga?- preguntó Blaine en voz baja.

- En realidad no - Rob respondió honestamente - ¿Eso es lo que hizo, Blaine?-

Blaine asintió, frotándose la adolorida frente, dándose cuenta de que también debería haber sabido eso. Su reacción había sido demasiado dura, demasiado extrema e ignorante - Es demasiado tarde - murmuró para sí mismo más que para Rob. Se había dado cuenta demasiado tarde de que estaba equivocado. Incluso si regresara para ver a Kurt, no serviría de nada. Probablemente estaba enojado con él, probablemente lo odiaba y no quería volver a verlo.

De todos modos, Blaine no estaba seguro de si alguna vez podría enfrentar a Kurt de nuevo, no después de todo esto. No sabría qué decir, como actuar, que esperar. No se atrevería a regresar, no después de un mes. Probablemente lo mejor para todos era que no se volvieran a ver, Blaine no dejaría de ver el asesino en Kurt. Su estómago se apretó de una manera incomoda ante la idea de no volver a ver a Kurt, incluso, aunque se había prometido durante todo el mes que no lo echaría de menos. Lo hizo, pero no podía mentirse a sí mismo y decir nunca más.

Sin embargo, extrañaba al Kurt que él conocía, extrañaba al Kurt que él había hecho, que había conjurado. ¿Había conocido al verdadero Kurt? ¿Tenía la fuerza? ¿La tenia para conocer a esa persona? ¿Tenía la fuerza para conocer a un asesino?

Rob aparentemente sintió que algo estaba mal, porque se retracto del tema de su antiguo lugar de trabajo y de Kurt. Blaine quedó absorto en sus pensamientos, sin hacer ningún trabajo en realidad. Hasta que, pasada una hora, fue despertado de su profundo pensamiento por su teléfono que sonaba con fuerza por toda la oficina.

Un poco avergonzado por la melodía de Katy Perry que salía de su teléfono, Blaine aceptó rápidamente la llamada antes de mirar la pantalla y se puso en camino fuera de la oficina mientras la otra persona al lado de la línea hablaba.

- Hola Blaine, soy Sebastián.-

Blaine se congeló a mitad de su camino fuera de la oficina - ¿Sebastián?- habló con cuidado, como si hubiera escuchado mal, aunque sabía que no lo había hecho - ¿Por qué me llamas?- preguntó confundido.

Escuchó suspirar a Sebastián - Sabes porque - dijo en voz baja, como si estuviera en un lugar donde no podía hablar en voz alta, como una iglesia o una biblioteca.

- Yo no…- Blaine se detuvo cuando algo fuerte corrió a través de él, algo que se sentía como mucho terror - Sebastián, ¿qué…?- caminó fuera de la oficina, cogió su chaqueta y salió de la estación, alejándose del alcance auditivo de todos - ¿Qué está pasando?-

Sebastián volvió a suspirar - Está mal aquí, tío - dijo, aun hablando en voz baja. - Está realmente mal.-

El dolor agudo y el miedo apareció de nuevo, Blaine apretó su teléfono como si fuera un salvavidas - ¿Qué está pasando?- preguntó una vez más, con miedo a la respuesta.

- En realidad no lo sé - dijo Sebastián. – Pero creo que eres el único que puede arreglarlo.-

- ¿Arreglar qué?- preguntó Blaine desesperado - ¡Deja de hablar en códigos por unos minutos y dime directamente cual es el maldito problema!-

Hubo un momento de silencio en el que Blaine estaba seguro que iba a gritar si Sebastán no decía nada - Blaine, es Kurt. - dijo finalmente y Blaine asintió, dejando escapar un suspiró tembloroso a través de sus labios semi abiertos. Se lo había imaginado, pero no lo hacía más fácil de escuchar - No sé ni que decirte, no lo puedo explicar… Es sólo… Da miedo, me asusta.-

Blaine casi reía, pero no lo hizo. - Siempre te ha asustado.-

Sebastián lo sorprendió con lo que dijo a continuación - Esto no es gracioso - espetó. - Dejó de ser divertido hace un mes. ¿Por qué diablos no has contestado las llamadas de nadie? ¿No se te ocurrió que podría ser algo importante cuando Puck empezó a llamarte?-

Blaine no sabía que decir. ¿En realidad Puck lo había llamado por su cuenta? Exactamente ¿qué había pasado con Kurt? – ¿Por qué lo quieres ayudar?- preguntó Blaine, con la esperanza de darle sentido a todo esto - Pensé que tú…-

- Blaine, me convertí en oficial de policía por que quería salvar vidas- Sebastián medio espetó de nuevo - Y esto, justo aquí, no se están salvando vidas. Es todo lo contrario a eso. De acuerdo, tal vez lo odio, pero ya no puedo ver más esto, está mal. Nadie quiere hacer nada al respecto, el jefe se niega. Anne está fuera de sí, tío. Es una locura.-

- ¿Qué está pasando?-

- ¡KURT!- exclamó Sebastián arto. - ¡Kurt! ¿No estás escuchando lo que estoy diciendo? Está perdido, su mejoría se ha ido. El jefe se niega a buscarle ayuda de otra parte y Anne no puede hacer nada, no tiene autoridad.-

Blaine bajo la mirada, los ojos le ardían - Entonces, ¿Qué quieres que haga?- susurró - Quiero decir… No puedo…-

Sebastián dio un grito frustrado que sobresaltó a Blaine - ¿No lo entiendes? ¡Está así por tu culpa! No sé qué carajo pasó entre ustedes dos y para ser honesto ya no me importa, pero le hiciste algo. ¿De acuerdo? Lo estoy admitiendo. Y ahora que te fuiste, es sólo… Anne piensa que puedes ayudar - agregó, cambiando el rumbo - Está segura de que puedes ayudar. Cree que si te ve, él podría, no sé, no soy psiquiatra, no me hagas explicarlo.-

Blaine trató de contener las lágrimas, apretó los dientes - ¿Cuándo me necesita Anne allí?- susurró, tragando el nudo en su garganta. Estaba temblando, apenas podía sostener el teléfono.

- El mes pasado.-

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Blaine no se molestó en decirle a su padre que se iba, simplemente tomó su coche y se fue. Condujo más rápido que el límite de velocidad, pero no le tomó la menor importancia. Una frase se repetía una y otra vez en su cabeza.

Nunca debí haberme ido.

Nunca debió haberse ido. Debería haberlo pensado más, debería haber esperado, debería haber hablado con alguien de ello. Pero lo hecho, hecho está, no se puede cambiar el pasado.

No se puede cambiar el pasado.

- ¡Maldita sea!- gritó y golpeó el volante, haciendo que la bocina sonara - ¡Maldita sea!

Estaba aterrorizado de regresar, estaba aterrorizado de lo que iba a ver, cagado de miedo era probablemente el término correcto. No estaba seguro de poder hacerlo, pero sabía que tenía que hacerlo. Si Sebastián podía ver más allá, probablemente él también. Estaba seguro de que nunca sería capaz de mirar más allá del expediente criminal de Kurt, pero si lo que Sebastián dijo era verdad, entonces tenía que hacer algo al respecto. No quería ser responsable de lo que pudiera estar ocurriendo en esa estación.

Su teléfono sonó de nuevo, el miedo se apodero de su interior. ¿Y ahora qué? ¡Oh Dios! Agarró el teléfono y aceptó la llamada - ¿Sí?- casi se quedo sin aliento en la línea.

- ¿Dónde estás?- era Anne.

Blaine hecho un rápido vistazo a su alrededor - A veinte minutos. Anne, lo siento yo…-

- No te molestes - dijo - Yo no necesito escucharlo, Kurt sí.-

Blaine asintió, sintiendo como sus ojos ardían una vez más - Tienes razón - murmuró. - ¿Qué pasa con él?- preguntó con cuidado y el suspiro de Anne fue tan desesperanzado que hizo que se le helara la sangre.

- No come - dijo con otro suspiro - Él no… No he sido capaz de hacerlo decir una palabra en una semana.-

Los intestinos de Blaine se retorcieron.

- Leíste su expediente, ¿cierto?- le preguntó y Blaine hizo un pequeño sonido para confirmarlo - Bueno entonces deberías haber sabido más, que dejarlo en un momento como este- Dijo, sonando más enojada que antes. Blaine bajó la cabeza avergonzado pero no lo suficiente para perder de vista la carretera - Él es…- continuó Anne. - ¿Realmente sabes lo que no puede manejar?

- ¿Qué quieres decir?- Blaine preguntó en voz baja, deteniéndose en un semáforo en rojo.

- ¿Qué es lo que te hace tener un episodio psicótico? ¿Cual emoción?-

Blaine negó con la cabeza - No sé - dijo - ¿Odio, dolor…?- comenzó a manejar de nuevo, finalmente viendo señales que le indicaban que casi llegaba.

- Eso es - dijo Anne, antes de que pudiera sugerir algo más - Dolor. Se llena de una rabia ciega por que no conoce otra manera de manejarlo, no puede expresarse en la forma que tú y yo podemos. Pero cuando se vuelve demasiado, la ira ya no lo ayuda. Prefiere no sentir nada, ¿entiendes?- se detuvo unos segundos antes de continuar - Lo que realmente no puede manejar es la tristeza.-

Blaine sintió un sinnúmero de emociones a través de él mientras Anne decía esas últimas palabras, incluso quince minutos después de haber colgado aun resonaban en su mente.
¿Podría ser así realmente? ¿Si hubiera…?

Negó fuertemente con la cabeza y apagó el auto, ya estaba allí. Era ahora o nunca.

Se bajó del coche como a cámara lenta y miró el alto edificio de ladrillos. Parecía embrujado, fue lo primero que percibió. Las barras sobre las ventanas, se veían horribles desde aquí abajo, rápidamente buscó la habitación de Kurt. Se veía exactamente igual a las demás, con los barrotes y las cortinas viejas hechas jirones colgando inertes dese arriba. Trató de ver si podía encontrar algún movimiento, pero estaba demasiado alto.

Convocando todo el coraje que le quedaba se dirigió hacia los escalones de piedra que dirigían a la puerta. Sus paso eran fuertes sobre la nieve, crujientes y chirriantes como uñas en una pizarra, lo que lo hizo estremecer.

Se sorprendió de ver que el interior de la estación lucia exactamente igual que como la había dejado, sin los adornos de navidad, por supuesto. Los rostros se volvieron de inmediato hacia él, Finn, Santana, Puck, Sebastián todos lo miraron con una dura expresión, Blaine tragó saliva. No sabía que decirles, se sentía fuera de lugar, además de un poco avergonzado.

- Hola- dijo Puck finalmente, Blaine le regresó el saludo, a pesar de que resulto inaudible.

- Yo sólo… voy a…- Se detuvo con torpeza, haciendo un gesto hacia las escaleras. Quería salir de allí lo suficientemente rápido, era demasiado incomodo.

- Espera- Puck se levantó y se dirigió hacia él -Ya no trabajas más aquí, es posible que necesites estas- Sacó un juego de llaves de su bolsillo, a lo que Blaine casi se pegó con la mano en la frente. Por supuesto. Llaves. Ya no trabajaba aquí, por supuesto que necesitaba llaves. Las tomó con agradecimiento y se dirigió a las escaleras, pero se detuvo justo antes de llegar y en su lugar miró hacia el pasillo de al lado, que dirigía a la oficina del jefe, los baños del personal y un pequeño armario de escobas.

Escuchó voces procedentes del interior de la oficina del Jefe Backer. La puerta estaba entreabierta, Blaine curiosamente se adentró en el pasillo, caminando en silencio para que sus zapatos no crujieran. No miró en el interior, no quería arriesgarse a ser descubierto escuchando, por lo que se quedó detrás de la puerta, silencioso como un ratón, escuchando.

Lo primero que escucho fue la voz de Anne, estaba muy enojada.

- No es humano - dijo - No puedes mantenerlo aquí.-

- Creo que podemos - el jefe o la Dragón como algunos la llamaban, dijo con frialdad.

- Teníamos un gran avance - Anne sonaba casi a punto de llorar - Estaba progresando y creo que hubiera dicho la verdad. Tiene que ir a la clínica para que pueda obtener la ayuda que él…-

- Tenemos la verdad - dijo la Dragón, interrumpiendo a Anne - Y la verdad es que Kurt Hummel es un asesino en serie a sangre fría y eso es todo lo que hay. Confesó, una y otra vez. La llamada verdad que estás buscando no está allí.-

- No habla - Anne hablaba con los dientes apretados, era el tono más enojado que le había escuchado - ¡No come, no duerme, no hace nada, no puedes mantenerlo aquí, probablemente hasta es ilegal!-

- No me digas lo que puedo y no puedo hacer en mi propia estación - siseó la Dragón, Blaine contuvo la respiración, con miedo de ser atrapado ya que sonaba como las mujeres se habían acercado a la puerta - Esto no es algo que tú puedas decid…-

- Yo soy su terapeuta - exclamó Anne, de seguro golpeando la mesa por un fuerte sonido salió de la habitación, como una mano abierta contra la suave madera. Blaine casi fue golpeado en la cara con la puerta, que después fue cerrada desde su interior, dejándolo de pie con los ojos muy abiertos.

Observó la desesperación de Anne, finalmente dejo escapar el aire que estaba conteniendo. Estaba en shock. ¿En realidad estaba tan mal? Lo había escuchado de Sebastián y Anne por teléfono, pero escucharlo así ponía las cosas en una perspectiva diferente.

Esto era malo. ¿Era su culpa? Ahora, verdaderamente asustado, Blaine abandonó el pequeño corredor y volvió a las escaleras. Caminando hasta allá se sentía como caminando hacia su perdición, pues no sabía que esperar.

Se aclaro la garganta mientras se acercaba al piso correcto. Se sentía extraño, estando aquí con su ropa normal y sin uniforme, se sentía muy extraño. Sabía lo que Kurt le hubiera hecho si hubiera venido luciendo así unos meses atrás. Se habría reído y le pondría nombres, probablemente se burlaría de él días y días, pero ahora Blaine tenía la sensación de que Kurt no lo haría en absoluto.

Se detuvo justo antes de llegar a la celda treinta y dos. Se sentía un poco enfermo y no sabía por qué. Quería correr, pero sabía que no podía. Estaba aquí y tenía que afrontarlo. Ahora era tiempo de afrontar las consecuencias de lo que había hecho.

Volvió a respirar profundamente, cerrando los ojos durante unos segundos, luego miro en la habitación.

A primera vista, Kurt parecía normal y Blaine casi sonrió porque era realmente bueno volver a verlo, pero Blaine pronto se dio cuenta de que algo estaba muy mal.

Estaba sentado con las piernas cruzadas en medio de la cama, no era una posición inusual para Kurt, pero estaba mirando hacia abajo con una mirada distante. Se balanceaba hacia tras y hacia delante muy ligeramente y sus labios se movían. Blaine agudizó el oído para escuchar lo que estaba murmurando y al reconocer la canción, experimentó un escalofrió que le erizó cada pelo en su cuerpo.

- …voy a comprar un ruiseñor – Kurt susurró en tono de canto - Y si ese ruiseñor no canta, Kurt te va a comprar un anillo de diamantes.-

El corazón de Blaine se apretó dolorosamente ante la lamentable visión. Sabía que esto era su culpa, el colapso mental de Kurt fue causado por él, porque se fue, lagrimas casi brotaban de sus ojos mientras miraba a Kurt murmurar la canción una y otra vez.

- Calla, pequeño bebe, no digas una palabra…-

Blaine se apartó de la puerta, las manos colgando a sus costados, se tragó el nudo en la garganta.

No debería haber entrado en la celda por primera vez. Si hubiera sabido que esto huera ocurrido, nunca lo habría hecho. Kurt nunca había estado completamente bien, pero no había estado tan enfermo. Casi se había comportado con normalidad y ahora Blaine se sentía tan culpable que casi no lo podía soportar.

¿Qué se suponía que iba a hacer?

¡Entraaaaaa ya Blaineeee!

Hasta aquí el capitulo 32! Por cierto, el 33 está dividido en 2 partes así que el domingo subiré esas 2 partes =)

Me comentaron si vi el capitulo 100 de Glee y ¡POR SUPUESTO! Estuvo sorprendente, fue grandioso ver a todos juntos de nuevo, aun que nos falto nuestro altote =(

Espero sus comentarios!

Un abrazote y un beso mis Prisioners3