¡Prisioners! ¿Cómo están? Aquí está la actualización del día…
Gracias por sus reviews, follows y favoritos =D me hacen los días.
Este capítulo va dedicado a Ana Sofia por que cumplió años =3 ¡Un Abrazo Tocaya!
Okaay Prisioners, preparen un paquete ENTERO de pañuelos!
ENJOY!
NOTA IMPORTANTE :
Cuando vean el link, borren los paréntesis y escuchen la canción, o si gustan buscarla en Youtube se llama "Pieces" del grupo Red.
BRING ME TO LIFE
CAPITULO 33 PARTE I
Blaine dio un paso atrás de la puerta, sacudiendo la cabeza. No, no, no podía hacer esto. Era demasiado, no podía soportarlo. No quería verlo.
Se dirigió al corredor, sintiéndose mareado y enfermo, como si estuviera a punto de desmayarse o vomitar, o ambos.
Prácticamente corrió por el pasillo, escapando de sus problemas una vez más, pero esta vez se estrelló contra alguien más a mitad de su camino por las escaleras. Juró que era un guardia de seguridad, pestañeó – Oh mierda- dijo, sin ser capaz de detenerse a tiempo. – Oh, yo… yo…- buscaba las palabras que justificaran su fuga, pero no sé le ocurrió nada. No tenía mentiras preparadas y aunque las tuviera, no podía mentir y Anne lo sabía.
Ella no parecía feliz.
- ¿A dónde vas?- le estaba bloqueando el camino en las escaleras, cruzando sus brazos y lanzándole una mirada asesina.
- Yo…no puedo…- intentó - Yo… ¿Qué quieres que haga?- preguntó desesperado. - ¿Qué puedo hacer? Él está…-
- Perdido - terminó Anne – Está perdido, puedes intentar traerlo de vuelta.-
- Pero… ¿cómo? No sé cómo, yo sólo soy…- Blaine nunca se había sentido a gusto con personas mentalmente inestables. El hecho de que era Kurt debería hacerlo más fácil, pero al contrario, no lo hacía, era mucho peor. No quería verlo así, estaba mal, no estaba bien.
- A veces es él mismo - dijo Anne - Por una hora o dos, a veces incluso más. Cuando no está catatónico o en su mundo de sueños, entonces puede mantener una conversación constante. Creo que si te ve, o te escucha, entonces salga del caparazón que ha creado. ¿Puedes intentarlo? Si no lo haces por él, hazlo por mí.-
Blaine estaba acabado. Quería ayudar, en realidad quería, pero… ¿podría? Cerró sus ojos y el rostro de Kurt apareció frente a él. Sus ojos azules, su perfecta nariz, cabello castaño y cuidadosa sonrisa. De pronto, pensó en su sueño, el sueño que había tenido hace un tiempo. Pensó en el Kurt que había visto, sentado en el piso contra la pared, llorando y temblando, pidiendo ayuda. Ese era el Kurt de ahora, pensó, y necesitaba ayuda.
- Lo haré – dijo Blaine, mirando sobre su hombro, determinado, incluso antes de que Anne pudiera responder se dio la vuelta y subió corriendo las escaleras.
Sus manos temblaban con locura y su corazón latía con fuerza, pero aun así se las arregló para abrir la puerta. Sentía como si no hubiera estado aquí en años, sentía como si hubieran pasado cinco años desde que puso un pie en esa celda.
– Hola Kurt.- susurró, mientras cerraba la puerta.
No esperaba ninguna respuesta, pero aun así dolió cuando no la recibió. Blaine estaba cerca del momento en que sus lágrimas brotaran de sus ojos, pero no iba a llorar. En su lugar, caminó hacia el prisionero, quien estaba sentado en la misma posición de hace algunos minutos, pero no decía nada. Sólo estaba mirando hacia la nada, su cabello grasoso caía sobre su frente. Sus ojos parecían muertos.
Blaine se sentó en la cama juntó a él con cuidado, sin tocarlo de ninguna manera.
- ¿Kurt?- susurró. Mirando sus ojos pero no había nada en ellos. Se aclaró la garganta, con miedo de tocarlo, con miedo de hacer cualquier cosa.
– Oye, ¿puedes oírme?- tragó saliva antes de agitar su mano frente a su rostro, para después chasquear los dedos al lado de su oreja.
No había nada, ni siquiera un movimiento en los músculos, ni siquiera un parpadeo. Para Kurt, probablemente no había nadie allí. El corazón de Blaine se encogió violentamente – Dios mío- respiró, la realidad lo golpeó fuertemente cuando se dio cuenta de lo mal que estaba - ¿Qué te hice?-
Se dejó caer al suelo, se sentó sobre sus rodillas, justo debajo de Kurt para poder mirar su rostro. Lo miraba directamente a los ojos, pero Kurt no le devolvía la mirada.
- Vamos, mírame - le rogó, ahora sus ojos ardían y su visión se volvió borrosa.
- Mírame, vamos - se le acercó temblando, retirando su flequillo con una mano, mientras que con la otra agarraba su rostro - ¿Dónde estás?- susurró, buscando una luz en sus ojos, buscando algo, cualquier cosa. Kurt estaba respirando, pero ese era el único movimiento que su cuerpo estaba haciendo -Este no eres tú- continuó Blaine -Eres más fuerte que esto, se que lo eres.-
Se detuvo un momento, aun manteniendo su rostro entre sus manos - Es… ¿es verdad lo que Anne está diciendo? Kurt, ¿rompí tu corazón?- dijo divagando un poco - ¿Yo te hice esto?-
Parpadeó un par de lágrimas, molesto de estar llorado, cuando era él quien había causado todo esto. No podía creer que Kurt hubiera matado a nadie, aunque sabía que lo hizo. También había sido demasiado brutal, de acuerdo con el archivo. Sólo le había echado un vistazo, pero recordó que decía que el número de emergencia había sido marcado desde el teléfono de Rachel y dicho teléfono se encontró estrellado contra la pared cuando la policía llegó.
Tragó saliva, se obligó a no pensar en ello y se centró de nuevo en el rostro de Kurt, tratando de guiar sus ojos sin vida a los suyos. Tenía los ojos muy rojos, como si no hubiera dormido en meses, estaban rodeados con profundos círculos oscuros.
- Lo siento - dijo Blaine finalmente - Si puedes escucharme, lo siento. Arreglaré esto, voy a corregirlo. ¿De acuerdo?-
- Vuelve – Blaine se encontró rogando - Tengo mucho que decirte. Por favor regresa- Respiró profundamente antes de agregar -Regresa a mí.-
Acarició el rostro de Kurt con el dorso de la mano y sus ojos azules se ampliaron, por un segundo Blaine pensó que estaba de vuelta al presente, pero entonces su cabeza se giró hacia la ventana y Blaine se dio cuenta de que aún estaba en algún lugar en el país de las fantasías. No veía a Blaine, estaba viendo algo totalmente diferente, su estómago se apretó.
- ¿Qué es?- Blaine preguntó en voz baja. . ¿Qué estás viendo? ¿Qué hay allí?-
Kurt no contestó, seguía mirando hacia la ventana. Su boca se movía pero no salía ningún sonido.
Blaine chasqueo sus dedos frente a él de nuevo - ¡Kurt!- no sucedió nada, lo sujetó por los hombros sacudiéndolo, desesperado por el contacto - Mírame, no hay nada allí. ¡Kurt, sólo mírame!-
Blaine saltó cuando de repente la mano de Kurt sujetó su bíceps, sus delgados dedos de encajaban en su piel. Sus ojos salvajes se encontraron con los de Blaine, pero había miedo en ellos, puro miedo.
- Oh no, no te asustes - le rogó Blaine, lagrimas saladas llenaban sus ojos una vez más.
- No me tengas miedo.- Hizo una pausa -No me reconoces, ¿verdad?- dijo y su estómago se retorció.
Entendió que Kurt estaba atrapado en una especie de limbo, atrapado entre la realidad y su propio pequeño mundo de sueños. Podía ver a Blaine pero no podía ubicarlo. Eso lo hirió profundamente.
No podía creer que el jefe no quería dejarlo ir, debería ser obvio para ella que este ya no era el lugar adecuado para él. Sintió una burbuja de ira dentro de él, quería correr a su oficina y gritarle por dejar que esto continúe.
Volvió a sujetar los hombros de Kurt, ahora más suavemente – Estoy aquí- dijo, mirando dentro de sus ojos asustados – Estoy aquí, soy yo, Blaine.-
Una expresión de ligera confusión apareció en el rostro de Kurt, bajó la mirada de nuevo y liberó el brazo de Blaine, volviendo su mano a su regazo -No es real- suspiró, apenas audible, los labios apenas se movían pero ya era algo. Era algo y el corazón de Blaine se agito con esperanza.
- Soy real - dijo rápidamente - Soy real, aquí estoy.-
Kurt sacudió la cabeza y envolvió su cuerpo con los brazos - No - susurró, balanceándose ligeramente hacia atrás y hacia delante – Vete, Vetevetevetevete…
Blaine suspiró y dejó caer sus manos - Voy a salir de aquí - prometió - Sólo resiste ¿de acuerdo? Voy a salir aunque sea lo último que haría- Tocó el rostro de Kurt una vez más, inclino su cabeza y presionó un corto beso en su boca, un poco lento, saboreándolo porque, probablemente, sería el último.
Lo dejo ir poco a poco y salió de allí, triste y enojado al mismo tiempo, tenía la intención de sacar a Kurt de este lugar, a algún lugar donde pudiera recibir ayuda para ser él mismo otra vez.
De vuelta en la celda, Kurt estaba tocando sus labios, maravillado, y como en cámara lenta, volvió la cabeza hacia la puerta de metal. Había sentido eso. ¿Cómo había sentido eso? Y aún podía sentirlo. Era difícil pensar entre tanta niebla, pero algo no estaba bien aquí.
No, espera, gritó la mente de Kurt, su voz demasiado débil para decir algo en voz alta, menos gritar. ¡Espera!
Se aclaró la garganta frenéticamente mientras Blaine, si es que era él, cerraba la puerta.
-Espera- intento decir, pero falló, su voz se corto y desapareció. No lo escuchó.
Sonaban pasos en el pasillo. Se iba.
Por primera vez en lo que parecían semanas, estiró las piernas y se puso de pie, tan tembloroso y débil que tenía que sujetarse fuertemente de los barrotes de metal en la puerta para mantenerse derecho. Se movía como en agua, todo era lento, perezoso y se estaba moviendo. Kurt lo empujo al fondo de su mente y trató de decirle a su mente que no podía ser real por que las paredes no se movían –Blaine.- intentó - Blaine, espera.-
Blaine bajó la cabeza mientras caminaba, lágrimas de culpa quemaban sus ojos. Sin embargo, se detuvo abruptamente cuando escuchó una pequeña aspiración antes de una débil voz que apenas dijo - Ella lo amaba.-
Sus ojos se abrieron de sorpresa, incluso podía sentir los ojos de Kurt sobre él, no había sentido eso en semanas. Pero no estaba hablando con sentido y eso le rompió el corazón. Debía salir, no debería estar aquí y confundirlo más. Tenía que arreglar esto, así que siguió caminando.
- No te vayas - escuchó decir a Kurt, fue el tono de su voz lo que le hizo detenerse.
Esas dos palabras, pronunciadas tan patéticamente, pero nunca había escuchado antes tanta desesperación -Quédate- continuó -Escucha.-
Así que Blaine se detuvo, aun de espaldas a la puerta de la celda, asintió. Tragó saliva, nervioso por lo que ahora iba a suceder.
-Gracias- susurró Kurt -Ella lo amaba- dijo una vez más e inhalo tan profundamente que pareció vacilar - Mi madre. Ella lo amaba. Burt.-
La pausa que siguió fue pesada y tensa, Blaine lentamente entendió lo que se avecinaba.
- Ella lo amaba aunque la golpeara.- Kurt respiró tembloroso, tratando de ignorar la presión en su cabeza, el persistente sonido que ya no podía excluir.
Era difícil distinguir entre lo que era real y lo que era fragmentos de su mente confundida, pero Blaine era real. Esta vez era real. Por favor, que sea real -No podía soportarlo más.- continuó -La trataba horrible y no le importaba. La estaba arruinado y yo no podía…- se detuvo aclarándose la garganta seca -No podía seguir escuchando como casi la mataba cada noche y luego, escucharla decirme al día siguiente que sólo se golpeó la cabeza contra la puerta del armario.-
Kurt ahora tenía toda la atención de Blaine, aunque a veces fuera difícil de escuchar lo que decía, porque su voz sonaba como una radio descompuesta, a veces presente y otras reducida a un susurro. Blaine sabía que para él era difícil decirlo, sabía que tenía que tragarse un montón de orgullo y fue por eso que decidió quedarse quieto y simplemente escuchar. Ni siquiera iba a hacer un comentario, tenía miedo de que se terminara su confesión.
- Él nunca me pegó- continuó Kurt -O, lo hizo una vez y después me dio dinero como disculpa a pesar de que éramos tan pobres que no podíamos mantener la casa caliente, me dio dinero y sabía que lo malgastaría. Mi madre nunca obtuvo más que un "lo siento…"-
Su voz se mantuvo vacilante, pero se volvió un poco más fuerte, Blaine se dio la vuelta. Seguía mirando el suelo, pero se atrevió a echar una rápida mirada y vio a Kurt sujetado a los barrotes de hierro, presionado contra la puerta.
- Sabía donde guardaba su arma- susurró -Estaba bajo una tabla suelta en el suelo de la cocina, pensaba que yo no sabía que la tenia, pero cada noche me aseguraba de que todavía estuviera allí. Estaba listo para saltar entre él y mi madre si no estaba.-
Hizo una pausa, lo único que se escuchaba era su respiración inestable. Blaine tenía la sensación de que los demás presos también estaban escuchando todo, en silencio absoluto en sus celdas.
- Así que un día la cogí.-
FLASH BACK
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Su mano temblaba mientras sacaba la pistola de su escondite con mucho cuidado, era pesada, más pesada de lo que parecía. Estaba temblando, pero quería hacerlo, tenía que hacerlo. Después de que lo hubiera hecho, él y su madre podrían empacar e irse, largarse de aquí, fuera del maldito país. Por fin podrían ser felices y libres, no habían experimentado ninguna en un largo tiempo. Kurt ya no sabía cómo se sentía ser feliz.
Entró de puntillas en el pasillo hacia la habitación de sus padres, donde se podía escuchar que Burt ya había empezado su noche de "diversión." Escuchó cada golpe, cada grito y la sangre le hirvió, golpeando contra sus oídos. Su rabia atravesaba el techo, estaba tan enojado que temblaba de pies a cabeza.
Cerró su puño alrededor de la pistola y sintió un pequeño estremecimiento que lo atravesaba. Debería tener miedo de desear lo que iba a hacer, de desear ver el cuerpo de su padre caer muerto, la sangre corriendo por todo el lugar, desando su muerte; pero no fue así. No le asustaba en absoluto. Lo emocionaba, porque era algo que había soñado por años y que ahora finalmente se atrevería.
Estaba lleno de ira en el momento que llegó a la puerta. Lo había planeado al máximo, le dispararía tres veces a Burt, asegurándose de que estaba en el infierno antes de detenerse y entonces cogería una maleta, echaría alguna ropa de su madre y suya en ella, tomaría su mano y huirían del país. Irían a Europa, conseguiría un trabajo y cuidaría de ella. Nadie más pondría una mano sobre ella nunca más.
Llamó a la puerta. Quería que él viniera aquí, porque no quería disparar a Burt mientras estaba en la cama con su mama, no se arriesgaría a lastimarla y tampoco quería nada de sangre en ella. Ella aun era pura; Kurt ya estaba manchado con su historial de ser violento con los otros niños, ¿qué era un poco más de sangre en su ropa?
Escuchó voces en el interior de la habitación, oyó a Kurt grítarle - ¡Lárgate de una puta vez!- Kurt presionó sus labios con fuerza. La mano que sostenía la pistola temblaba mientras tocó de nuevo, ajustó su control sobre el arma, sus dedos se resbalaban por el sudor.
Vamos, vamos cabrón, abre la puerta.
- Cariño haz lo que tu padre…- la suave voz de su madre fue silenciada por un fuerte golpe y un "deja de hablar".
Kurt apretó los dientes y golpeó la puerta de nuevo, ajustando su posición, separando sus pies un poco de modo que estuviera más estable.
Oyó algunos susurros y luego un chirrido de la cama, sabía que su padre abriría pronto la puerta.
Burt nunca había golpeado a Kurt apropósito y eso lo hacía sentirse más furioso. ¿Por qué su madre? ¿Por qué no él? Kurt era el pequeño niño fenómeno que llevaba ropa extraña y usaba maquillaje, ¿qué había hecho su madre? "Oh yo sé," pensó sombríamente. Tenerlo a él, eso era lo que su madre había hecho. Le dio a Burt un hijo raro, uno al que no le gustaba jugar fútbol o reparar autos.
Kurt preferiría que lo golpeara a él y no a ella, los chicos en la escuela lo hacían, aunque él se defendía, ¿por qué no podía hacerlo él también? Ya estaba herido cuando regresaba a casa, ¿qué era un poco más?
Vivir así, todos los días, resguardando constantemente a su madre lo estaba volviendo loco. No podía soportarlo más, estaba seguro que no lo haría, incluso anqué ella le rogó que lo olvidara, le decía que su padre era un buen hombre, que sólo estaba pasando por un momento difícil.
Si, seis malditos años de un momento difícil. Kurt no tenía idea de cuantas veces había escuchado decir a su padre que dejaría de beber. Sí, iba a dejar de beber, sólo había tenido un día pesado en el trabajo, sólo un vaso.
Kurt exhaló constantemente y se colocó a cuatro pasos de la puerta con el brazo derecho levantado justo enfrente de él, horizontal al suelo. Temblaba más que antes, su dedo índice sobre el gatillo tembló.
La siguiente escena ocurrió tan rápido que duró unos segundos. La puerta se abrió y tres rápidos disparos hicieron eco por toda la casa. El cuerpo de Kurt se sacudió por las vibraciones que iniciaban en su brazo cada vez que apretaba el gatillo. Sus ojos estaban cerrados, sus tímpanos zumbaban de dolor, pero sus labios se curvaron en una sonrisa. Se sintió bien.
- ¿Qué demonios?-
Kurt se congeló. Esa no era la voz de su madre…
Abrió los ojos lentamente y se encontró con la visión de Burt corriendo hacia él, la cara roja de ira. Kurt jadeó, levanto la pistola y apretó el gatillo dos veces más, golpeando a Burt en el estómago. Se dejó caer al suelo, presionando sus heridas, cayó de lado y no se movió de nuevo.
La mente de Kurt estaba en blanco mientras miraba los cadáveres en el suelo.
¿Qué había sucedido? ¿Por qué estaba su madre…? No podía pensar, apenas podía respirar y no podía entender lo que estaba viendo, no podía juntar las piezas.
Se apartó, mirando al suelo, su arma colgaba inertemente a su costado, sujetándose sólo por su puño semiabierto. Estaba entumecido y los cuerpos no se movían.
¿Le había disparado? ¿Había…matado a su madre?
Su respiración se aceleró mientras recargaba su espalda contra la pared, sin dejar de mirar a sus padres - No - gimió y cerró los ojos. No, esto no estaba pasando. Esto no estaba pasando. Estaba soñando, sólo era otra pesadilla realista. Pero no se despertaba, cuando abrió los ojos aun seguía allí, el arma todavía estaba caliente en su mano y el cuarto olía a pólvora y sangre.
Tenía que salir, su mente confusa le decía que no se podía quedar más tiempo allí, no cuando había gente muerte y él era la causa. Cogió su chaqueta y huyó, corriendo bajo la lluvia tan rápido como sus piernas se lo permitían, hasta que estuvo fuera de su casa. La necesitaba para que le dijera que todo estaría bien. Necesitaba que le dijera que él no le había disparado a su madre. Necesitaba que le dijera que todo era un mal sueño. La necesitaba más que nunca, no le importaba si no habían hablado en un tiempo, ya nada de eso importaba.
Abrió la puerta temblando sin llamar al timbre y entró, con el rostro terriblemente pálido. Brevemente le llamó la atención el espejo que colgaba en el pasillo, rápidamente desvío la mirada. Se detuvo abruptamente al ver a Rachel salir de su habitación.
- Yo…- Se dirigió hacia ella. Tenía el cabello pegado a la frente a causa de la lluvia, gotas de agua corrían por su piel.
La pistola estaba presionada contra su espalda baja, apretando la punta contra la parte posterior de sus pantalones vaqueros.
- Te necesito - susurró y su rostro se suavizo - Yo…creo que hice algo terrible y…Rachel, tienes que ayudarme.-
- Sí, sí, claro - dijo y asintió con la cabeza mientras le sujetaba del brazo - Ven, vamos a hablar a otro lado… Te ves terrible…-
Había empezado a llevarlo a la sala, pero hubo un crujido de una puerta detrás de ellos, Kurt giró la cabeza, su rostro se oscureció de inmediato con la traición quemando a través de su cuerpo.
- Mierda - El chico que acababa de salir de la habitación de Rachel se detuvo en seco, Kurt miro su cuerpo semidesnudo, con su sola mirada podría haberlo hecho estallar.
- Ohm.-
- Kurt- dijo Rachel, tomándolo del codo y girándolo hacia su rostro, tratando de distraerlo - ¿Qué pasa? ¿Por qué estás aquí?-
Kurt no la escuchaba - ¿Quién es este?- preguntó, con su voz tensa en falsa paciencia.
- Este es Jesse - dijo, su voz tan suave, que se sentía como seda - Él es mi… Kurt él es mi novio, pero va a irse ahora para que podamos hablar solos. ¿De acuerdo?-
- ¿Tu qué?- susurró Kurt, mareado. Se balanceó hacia atrás fuera de su agarre, girando la cabeza. No tenía sentido. No tenía un novio. No podía tener un novio. No -Tú eres mía- dijo, tratando de encontrar sentido a todo esto.
Los ojos de Rachel se suavizaron, se veían casi compasivos - Esto no era como quería que te enteraras, enserio. Pero yo…-
Entonces Jesse salió de la habitación ahora con los pantalones puestos. Sólo había caminado dos pasos hacia delante antes de que gritara - ¡Rachel, tiene un arma!- y señaló hacia el revólver que sobresalía de la parte posterior de los pantalones de Kurt, donde su camisa se había levantado lo suficiente para revelar su existencia.
Rachel abrió la boca y miró a Kurt con incredulidad - ¿Qué?- gritó - Kurt, ¿de dónde la sacaste?-
Kurt acababa de recordar que aún tenía el arma y la agarró, dirigiéndola hacia el hijo de puta en la puerta. No sabía que estaba haciendo. ¿Ahora qué estaba pasando? ¿Qué iba a hacer? ¿Por qué sacaba la pistola? Se había atrapado en un callejón sin salida. Podría haberlo explicado, decir una mentira, pero no ahora. Estaba atrapado.
Rachel gritó y el chico levantó las manos con los ojos muy abiertos -Oye amigo cálmate. Cálmate.-
- Cállate - le espetó Kurt. Su corazón bombeaba adrenalina por sus venas con tanta fuerza que podía escuchar en su cabeza como si elefantes corrieran alrededor.
Miró al chico, su cabello un poco claro y el estómago entornado, sintió correr el resentimiento a través de él como una descarga eléctrica. Rachel lo estaba engañando. ¿Cuánto tiempo lo había estado engañando? ¿Cuánto tiempo llevaba tocándola?
Ella era suya. ¡Suya! Él sólo la podía tocar. ¿Acaso no la protegía siempre? ¿Acaso no estaba siempre para ella? ¿Y este era su agradecimiento?
Mía
- Kurt…-
- ¡Cállate!- le ladró a Rachel -Tú, perra tramposa, cállate la boca.-
Rachel pareció sorprendida y Kurt se sintió un poco mal por cómo la había llamado, pero no se disculparía - Yo no…- tartamudeó Rachel -Nosotros nunca hemos sido… Kurt por favor, no…-
El disparo resonó por toda la casa, incluso antes de que Kurt se diera cuenta de que había apretado el gatillo. El golpe del cuerpo sin vida contra el suelo fue casi tan fuerte como el tiro, pero el grito aterrado de Rachel fue más fuerte que todo.
Kurt se volvió hacia ella, más pálido que antes, Rachel retrocedió con lágrimas corriendo por sus ojos.
- Kurt lo siento mucho - le rogó, con su espalda contra la pared y los ojos parpadeantes hacia Jesse, ahora con sangre en el suelo -Estoy tan… yo no quise, tu sabes eso. Por favor.-
- ¿Te folló?- escupió Kurt, se acercó a ella con el arma pulsando contra su estómago.
Lo único que podía ver era al chico en la cama con ella, una sensación que no conocía corrió por todo su cuerpo. Quería gritar, pero más quería que ella sintiera lo que él.
Lagrimas rodaron por el rostro de Rachel, llevando con ellas su maquillaje y por lo general la visión de su llanto sacaba su lado más solidario, pero ahora no. Ahora había sido demasiado.
- Kurt…-
- ¿Lo hizo?- preguntó, apretando el arma más fuerte contra su estómago. Se sentía frustrado, asustado, enojado….todo al mismo tiempo. No tenía idea de lo que estaba haciendo, todo lo que sabía era que estaba herido en el lugar más profundo y esta chica era una de las razones de ello.
- No lo…- le rogó, petrificada.
- ¿Te folló?- Kurt dijo de nuevo, más fuerte - ¡¿Lo hizo?!-
- Sí - exclamó, sollozando, apartando sus ojos de él - Sí. Lo siento, lo siento.-
- Perra - se burló Kurt y la mano con el arma se elevó hasta golpear a Rachel en la sien.
Su cabeza se quebró a un lado y gritó, agarrándose la cabeza. Sangre descendía entre sus dedos, corriendo por su rostro.
- Este no eres tú - susurró Rachel mirándolo - Se que no lo es. Por favor, Kurt…-
No hagas nada de lo que te puedas arrepentir.
Kurt no podía creer el descaro que tenía -Tú ramera, te lo mereces.-
- ¡Lo siento!- lloró desesperada y trató de retroceder pero estaba acorralada contra la pared - Lo siento, tú…tú tienes que creerme. Haré cualquier cosa. Cualquier cosa.-
Los ojos de Kurt se redujeron y su respiración se atoró en su garganta. Estaba muy asustada e incapaz de reconocer a su mejor amigo. Sabía que tenía problemas con su ira, sabía que había golpeado a muchos chicos en la escuela, incluso había mandado a uno al hospital, pero ella podía ver su lado bueno y él siempre era bueno con ella. Al menos casi siempre, la había abofeteado una vez, pero ya lo perdono por ello.
Ahora, de alguna manera, Kurt logró engañar a su mente de que siempre fueron una pareja real. Por supuesto lo habían fingido, pero siempre pensó que él lo sabía. Lo sabía, ¿o no?
Por primera vez, Rachel estaba aterrorizada de Kurt.
