¡Prisioners! ¿Cómo están? aquí la actualización del día =)
Este capítulo es un poco más tranquilo, ya que el próximo va a ser doloroso =/
¡Gracias por sus comentarios en twitter, Fb y aquí! Me hacen feliz ¿Lo sabían?
Bueno, bueno, no quiero entretenerlos más. ENJOY!
BRING ME TO LIFE
CAPITULO 34
Los brazos de Kurt estaban enroscados en la camisa de Blaine sobre sus omoplatos mientras sollozaba contra su cuello, agarrándose con tanta fuerza que Blaine apenas podía respirar, sin embargo no trató de aflojar el agarre de Kurt. A cambio Blaine lo sostuvo firmemente, un brazo alrededor de sus hombros y el otro alrededor de su cintura, manteniéndolo presionado contra él, dándole seguridad mientras lloraba a lo que sonaba pura agonía.
De todas las cosas extrañas que ocurrieron entre Kurt y Blaine, en la opinión de Blaine, ésta era la más rara. Ni en un millón de años había pensado que esto sucedería, que Kurt se pudiera romper de esta forma frente a él. No tenía idea de que decir, pero supuso que no tenía que decir nada. Así que no lo hizo. No trató de callarlo o consolarlo porque Kurt no necesitaba parar. Kurt necesitaba esto.
Para estar mas cómodos, Blaine maniobró lentamente a la cama y se sentó, Kurt aun pegado a él cómo sanguijuela, jadeando mientras su corazón lloraba por la gente que había perdido. La mano de Blaine que estaba descansando sobre el hombro de Kurt subió a su cabello, acariciándolo suavemente y retirándolo donde se había empezado a pegar en la piel de su frente.
Blaine tenía un torbellino de emociones, sentimientos y pensamientos. Estaba horrorizado de la historia de Kurt, estaba triste por él, se sentía tan jodidamente culpable pero estaba tan feliz de verlo de nuevo y de tocarlo que quería reír, pero eso sería inapropiado.
Cerró los ojos y apoyó la barbilla sobre la parte superior de la cabeza de Kurt. Dolía verlo y escucharlo llorar de esa manera y todos sus instintos le decían que lo detuviera, que dejara de llorar, calmarlo y decirle que todo estaría bien pero no lo haría. Simplemente lo dejaría terminar por su voluntad, que llorara todo el tiempo que necesitara y Blaine se quedaría para todo eso.
Estaba tratando de alejar de su mente todas las imágenes que estaba conjurando sobre la historia de Kurt, pero era difícil mantenerlas a raya. También había sido difícil escucharlo, pero cuando Kurt lo había hecho se sintió más podrido que antes. El hecho de que Kurt estaba un poco mentalmente inestable antes de que el crimen tomara lugar, en realidad no se le había ocurrido. Lo había pensado justo después, le provocó un tipo de shock. No había imaginado que podría ser una de las causas. Mientras esos pensamientos recorrían su mente, sus brazos se apretaron alrededor del cuerpo tembloroso de Kurt de forma automática. Esto no estaba bien, nada de esto estaba bien. Kurt necesitaba decirle la verdad a la corte para que pudiera disminuir el peso sobre sus hombros y aligerar su duro veredicto. Blaine no podía comprender como había cargado con esto tanto tiempo, culpándose a su mismo, odiándose tanto que no podía ver que en realidad no era completamente culpable.
Su madre había sido un error. Un maldito error.
Blaine dio lugar a sus propias lágrimas de simpatía mientras pasaba una mano sobre la espalda de Kurt, obligándose a no hacer una mueca a la que sentía allí. Todas las crestas en su columna vertebral resaltaban, sobresalían de su piel casi dolorosamente. Siempre había estado delgado, pero ahora estaba en los huesos. Como si la culpa de Blaine no fuera suficientemente grande sin ver a Kurt como perdió su físico.
Te tengo, te tengo a ti, pensó Blaine mientras lo sostenía, permitiendo que sus lágrimas empaparan su camisa, filtrándose y obscureciendo el material a cuadros.
Se escucharon ruidos provenientes de la puerta, Blaine levantó la vista para encontrarse con los ojos de Anne atrás de la ventana con garrotes. Los estaba viendo, la parte posterior de sus nudillos descansaban sobre su labio superior y sus ojos brillaban extrañamente. Blaine simplemente le asintió, ella le sonrió ligeramente detrás de la mano y le devolvió el gesto antes de que cerrara la ventana al deslizar un panel., dándoles más privacidad de la que nunca habían tenido.
888888888888
Media hora había pasado y los sollozos de Kurt habían disminuido a simples hipidos y el ocasional sollozo, aunque las lágrimas seguían rodando, se hundió hasta recostarse en el regazo de Blaine, acurrucado con la cabeza sobre sus muslos. Blaine seguía acariciando su cabello, ahora apoyado en la pared.
Kurt apretaba los pantalones de Blaine en su puño, eso hizo romper el corazón de Blaine en pequeños trozos. El resto de su cuerpo estaba débil y flácido, pero se sostenía de Blaine como si su vida dependiera de ello, como si se estuviera asustado de soltarse y flotar lejos. Blaine no sabía si se trataba de una acción consiente o no, pero no importaba cual fuera la razón, le daban ganas de llorar porque no se suponía que deberían llegar hasta aquí.
Finalmente Blaine no pudo soportarlo más. Llevó su mano hacia el puño de Kurt y aflojó sus dedos sorprendentemente con demasiado esfuerzo, y deslizó su mano a su lugar.
Kurt terminó apretando su mano tan fuerte como había estado apretando el material de los pantalones de Blaine.
Después de que otros quince minutos habían pasado, Blaine encontró seguro hablar.
- ¿Por qué no comes?- preguntó con voz tranquila, apenas un susurro.
Tomó un tiempo antes de que Kurt encontrara su voz. – No…no lo sé,- susurró con la voz gruesa y ronca, Blaine podía sentir como temblaba contra él. – No sé nada…- se detuvo antes de preguntar, - ¿Q…que día es hoy?-
- Ocho.-
- ¿Enero?-
- No,- susurró Blaine, cerrando sus ojos por un momento. – Febrero.-
Kurt dejó escapar un suave gemido.
- Bien,- dijo Blaine pasando su mano sobre la espalda de Kurt para tranquilizarlo. Se preguntaba cuanto tiempo Kurt había estado fuera de sí, exactamente cuanto tiempo se había perdido. – Necesito conseguirte algo de comida,- murmuró entonces, corriendo de nuevo su mano sobre la espalda de Kurt haciendo una mueca. - ¿Tienes hambre?-
Kurt asintió con la cabeza contra su muslo.
- Bien,- Blaine iba a retirar su mano pero Kurt no se lo permitió. – Oye,- dijo en voz baja, acariciando su húmedo rostro. – Necesitas dejarme ir para que pueda conseguirte algo.-
Kurt soltó otro pequeño sollozo y sacudió la cabeza desesperadamente, apretando aun más la mano de Blaine.
- Volveré en pocos minutos, dijo, a punto de romper a llorar. – Regresare, lo prometo.-
El silencio de Kurt después de que Blaine dijera eso, le dijo todo lo que necesitaba saber acerca de lo que Kurt estaba pensando.
"No te creo."
Eso era lo que el silencio estaba diciendo y como si fuera poco, la empuñadura en su mano se hizo más fuerte.
"No confió en ti."
Blaine tomó un estremecedor respiró y posó su mano en el hombro de Kurt. – Mírame,- dijo, ayudándolo gentilmente a sentarse, sus manos aun estaban apretadas.
- ¿Mírame?- preguntó pero Kurt negó con la cabeza, su cabello ocultaba su rostro. - Regresare,- dijo Blaine lentamente. – En cinco minutos como mucho.-
Retiró sus manos de Kurt y él envolvió sus brazos alrededor de sus rodillas acurrucándose.
Blaine puso la mano en su barbilla y lo obligó a levantar la cabeza.
- No,- susurró Kurt patéticamente, y disparó su dolor a través de los ojos de Blaine. ¿Qué lo había reducido? Este era un caparazón, este no era Kurt.
Esto era lo último que notó. Su sueño, el sueño que había tenido hace tiempo, el sueño con los tres diferentes Kurt's, éste era el lado que no había visto todavía pero había estado allí todo el tiempo, mucho más débil que las otras partes más dominantes, y también más reprimida.
- Esta bien, no me voy, – dijo y las dudas se reflejaron de inmediato en los ojos de Kurt, no le creía. – No me voy,- repitió. – Pero alguien tiene que traerte algo para comer.-
Aun manteniendo sus ojos preocupados en Kurt, le envió un rápido mensaje de texto a Anne, pidiéndole que le trajera algo comestible y poco agua. – Bien,- dijo, guardando el celular de nuevo en su bolsillo. – No iré a ninguna parte.-
Kurt asintió y apoyó la frente en sus rodillas. – Todo está tan mal, susurró entrecortadamente, exhalando con fuerza. – Tan mal.-
- ¿Qué está mal?-
Kurt levantó la vista antes de bajarla de nuevo. – Mi cabeza,- suspiró. – Esta tan…- se detuvo. – Confusa,- murmuro. – No se puede terminar un pensamiento…estoy…- Gimió y su espalda saltó con un sollozo reprimido, Blaine instintivamente lo atrajo hacia él una vez más.
- No te asustes,- murmuró contra su cabello. – Vamos a salir de esto.-
Kurt se quedo en silencio por un momento antes de preguntar, - ¿Nosotros?-
Blaine asintió. – Si tú quieres, por supuesto. No te culpare si no quieres.-
Hubo un silencio bastante largo. – Pregúntame de nuevo cuando eh tomado mi medicamento,- dijo finalmente, Blaine asintió, él podía hacer eso. Blaine lo presionó más cerca de su pecho, una sensación de que estaba asustado de nombrarlo lo apodero, mortificado de pronunciarlo en voz alta, pero estaba allí y probablemente por un largo tiempo, largo tiempo.
Sólo unos segundos después hubo alguien llamando suavemente a la puerta, se le permitió a Blaine dejar la cama mientras se acercaba a la puerta. Sentía los ojos atentos y preocupados de Kurt sobre su espalda, sin confiar en él, eso dolió.
Abrió lo suficiente la puerta para revelar a Anne de pie. Estaba sosteniendo una bandeja con dos sándwiches y una botella de agua en ella.
- ¿Cómo ésta?- le murmuró mientras Blaine tomaba la bandeja en sus manos.
Se encogió de hombros. – Confundido, creo que…-
Anne asintió, mirándolo solemne. – Está bien,- suspiró, como si no hubiera esperado ningún cambio dramático. – Haz que coma,- dijo asintiendo con la cabeza hacía la bandeja. – Y trata de ver si puede hacer que tomo esos,- señalo hacia una pequeña taza de papel blanco con tres píldoras dentro. – No ha tomado nada últimamente.-
Blaine asintió. – ¿Puedo…?- se aclaró la garganta antes de susurrar. - ¿Puedo quedarme aquí esta noche?-
Anne sonrió suavemente. – Regresare con una respuesta. Ve si puedes conseguir que duerma. Creo que podría estar mucho mejor comiendo un poco, durmiendo un poco y algo que lo pueda ayudar a aclarar su mente.-
Blaine tomó un profundo respiro y sujetó fuertemente la bandeja. – Si. Muy bien.-
- Me alegro de que hayas vuelto,- dijo Anne entonces, mirándolo casi con lágrimas. - Necesita esto.-
Blaine sólo le sonrió un poco, la culpa se apodero de nuevo de él. Si no se hubiera ido esto nunca habría pasado en primer lugar. Kurt seguiría siendo el Kurt que él conocía y no una averiada sombra de su ser. Había llegado demasiado tarde.
Anne debió sentir los obscuros pensamientos de Blaine por que dijo,- Lo hecho, hecho está.- Puso una mano en su hombro como si tratara de confortarlo, pero no ayudó en nada. – Cuídalo,- dijo con un tono un poco de cuestionamiento, Blaine asintió después de que Anne le sonriera una vez más y cerrara la puerta.
- Estabas murmurando,- dijo Kurt en voz baja mientras Blaine dejaba la bandeja en la mesita de noche.
- Come,- dijo Blaine, dejando que su mano se deslizara a través del cabello de Kurt, grasoso y enredado en la desesperada necesidad de una ducha, y le insistió en que tomara uno de los dos sándwiches que habían en la bandeja. Cogió el más cercano y lo mordió lentamente, Blaine mantuvo una mano sobre su espalda, frotando sus tensos músculos.
Pasaron veintes minutos para que Kurt terminara con los dos pequeños bocadillos, sobre todo porque su estómago se había acostumbrado tanto a estar vacio que se sentía enfermo cuando comía demasiado rápido. Cuando termino, se inclinaba hacia Blaine con los ojos cerrados y temblando un poco. - ¿Quieres tomar tus medicamentos?- dijo Blaine lentamente. No quería decirle que lo hiciera, no quería que se sintiera presionado, quería que decidiera hacerlo por él mismo, y para su sorpresa, Kurt no vaciló.
- Sí.-
- Está bien.- Blaine alcanzó la pequeña taza de papel y la botella de agua y se la pasó a Kurt que estaba sentado con la espalda recta. – Probablemente deberías…- Estaba a punto de decir que Kurt probablemente debería tomar una a la vez, pero Kurt inclinó su cabeza hacia atrás y metió las tres pastillas en su boca para después dar tres tragos a la botella de agua. Blaine rió un poco. – O tómalos todos a la vez, es tu decisión.-
Los ojos de Kurt se cerraron después de poner la botella de nuevo sobre la mesita. Se quedo así durante unos diez minutos sin decir nada en absoluto y Blaine no hizo nada excepto verlo. Cuando sus ojos se volvieron a abrir, sólo se quedo sentado allí, mirando alrededor como si estuviera buscando algo.
- Está tranquilo,- dijo con sus ojos vagando cuidadosamente por la habitación.
- ¿El medicamento funcionó?-
Como si lo escuchara por primera vez, la cabeza de Kurt giró bruscamente. Lo miró por varios segundos, viéndolo de arriba abajo. Parecía un poco confundido.
- ¿Qué… -comenzó entonces, - estas usando?-
Blaine se mordió el labio, medio sonriendo. – Hola,- dijo, sus labios se curvaron poco a poco dándole paso a una sonrisa. Esto sonaba un poco más a Kurt. – Sí, esto es lo que uso cuando no estoy trabajando.-
Kurt lo miro una vez más con la cara blanca. – Pareces estúpido,- dijo con una especie de resoplido que no había manejado para que sonara creíble. Su voz aun era débil pero al menos estaba tratando de traer algo de sus viejo ser de vuelta, eso le dio alguna esperanza a Blaine de que después de todo estaría bien al final. Tal vez no todo estaba completamente perdido.
Los ojos de Kurt lentamente se posaron en los suyos y algo lo hizo sentir que Blaine lo estaba mirando por primera vez porque había algo nuevo en sus ojos. Estaban demasiado cerca pero aun era como una pulgada para que sus labios se encontraran, Kurt bajó su cabeza con una pequeña y reducida respiración.
Blaine tragó saliva. – Ahora estoy aquí,- murmuró. – No tienes que estar solo de nuevo.-
Kurt suspiró con voz temblorosa. – Dijiste eso antes,- respiró, evitando de nuevo el contacto visual, volteando a otro lado. – Dijiste que estarías aquí pero mentiste.-
Blaine tragó saliva de nuevo. – No sé qué decir,- dijo honestamente. – Se que no es suficiente pero enserio lo siento. No pensé que…-
- ¿Ni una vez?-
Sonriendo tristemente, Blaine trató de encontrar de nuevo los ojos de Kurt. – Supongo que tienes razón. – Hubo una ligera pausa donde la temblorosa y controlada respiración de Kurt se podía escuchar, parecía como si estuviera tratando fuertemente de no empezar a llorar de nuevo. – Te creo, sin embargo,- dijo después y ahora Kurt levanto la vista de nuevo y no había duda que sus ojos lucían un poco brillantes. – Y te perdono.-
Si alguien le hubiera dicho hace seis meses que perdonaría a un asesino por todo lo que había hecho, entonces lo habría golpeado en el rostro. Blaine no olvidaba ese tipo de cosas, no apoyaba ningún tipo de asesinato, pero probablemente había perdonado a Kurt hace mucho tiempo, simplemente no quería darse cuenta.
- No,- susurró Kurt con los ojos muy abiertos y asustados.
- Esta bien y..- dijo Blaine y Kurt se estremeció un poco por lo que acaba de decir. -Tienes que perdonarte a ti mismo,- continuó. – Perdónate Kurt.-
- No puedo,- susurró Kurt entrecortadamente, mirando hacia su regazo.
Blaine sabía que el diría eso, debería haber sabido qué pensaría eso y supuso que podría entenderlo.
No culpó tampoco a Kurt por retroceder al casi-beso. Probablemente Blaine nunca debió intentarlo, pero no había notado que lo estaba haciendo hasta que estaban a milímetros de distancia. Kurt estaba incluso más confundido que Blaine y Blaine sabia que podría tomar semana, meses o años hasta que Kurt pudiera perdonarlo y suponía que después de unas buenas noches de sueño Kurt se sentiría más como él, entonces Blaine probablemente conseguiría ser golpeado una vez más. No era que Blaine no se lo mereciera.
- No quise decir lo que dije,- dijo Kurt entonces y se volvió hacia Blaine, con los ojos enrojecidos e hinchados. Blaine no tenia idea de lo que estaba hablando. – No te odio.-
Blaine no perdió el tiempo. – Yo tampoco te odio.- eso sonó más como un consuelo que cualquier otra cosa, sólo en el caso que Kurt aun no se diera cuenta.
Estaban cerca de nuevo, intercambiando el aliento, Blaine se sentía tan intoxicado con solo tenerlo cerca. Eso era lo que había soñado cada noche en Westerville, sentado con él de esta manera, estando cerca y compartiendo el aire. No soñaba con besarlo o con tener sexo, soñaba con esto y sabía que esto significaba que sus sentimientos eran más profundos de lo que había pensado inicialmente.
- ¿Puedo sólo…?- susurró las palabras justo antes de poner tentativamente sus manos sobre los hombros de Kurt y acercarlo a él un poco más hasta que sus labios se tocaran, apenas rozándose.
Kurt se congeló por un breve momento pero no se apartó como Blaine temía que lo haría. En cambio, le devolvió el beso ligeramente, solo frunciendo sus labios un poco contra los suyos y apoyando una mano en la parte anterior del codo de Blaine, sus dedos envueltos alrededor de sus brazos.
Fue el más suave y cuidadoso beso que Blaine nunca había dado, como los que das cuando tienes trece y no sabes que hacer. También fue el más poderoso. Fue como encontrar agua en el desierto después de varios días, Blaine no quería que se detuviera.
Su corazón latía a mil por hora mientras enredaba sus dedos en el cabello de Kurt, ladeando un poco la cabeza, cubriendo completamente los labios de Kurt con los suyos, profundizando el beso. Tenía un sabor salado, los labios de Kurt temblaron cuando envolvía sus brazos alrededor del cuello de Blaine, presionándose más cerca como si quisiera que sus cuerpos se fundieran.
Suavemente, Blaine fue descendiendo hasta quedar acostados, estaba acomodándose al lado de Kurt sin apartar sus labios. Colores bailaban detrás de los parpados de Blaine, nunca había pensado que podría besar a Kurt de nuevo, y la forma en que las lágrimas saladas corrían por el rostro de Kurt decían que él tampoco lo creía.
El aliento de Kurt golpeaba sus labios, temblando, cuando se apartó y Blaine corrió uno de sus dedos bajo los ojos de Kurt, colectando y limpiando todo el líquido. Kurt apartó la mirada, avergonzado y rodó sobre su espalda. Tomó un profundo respiro y cerró los ojos enrojecidos, Blaine lo imitó, también rodando sobre su espalda.
Por un largo tiempo los dos simplemente se quedaron tendidos, presionados muy cerca, entonces Blaine se atrevió a entrelazar sus dedos con los de Kurt, casi conteniendo la respiración mientras esperaba su reacción. No hizo nada. Su fobia de "romántico" parecía haber desaparecido, casi parecía ahora anhelar el toque, parecía anhelar recordar que Blaine era real y no solo estaba en su cabeza.
- ¿Que quieres saber?- preguntó Kurt de repente, completamente fuera de la nada, estallando la burbuja de silencio que había caído sobre ellos.
Blaine volvió la cabeza hacia él, apoyando sus ojos en su perfil.
-¿Sobre qué?-
- Cualquier cosa,- respiró Kurt y abrió los ojos. Su voz aun estaba gruesa por llorar y sonaba como si se negara a ir más alto que un susurro. – Todo. Sé que debes tener preguntas.-
- No tienes que…-
- Sí tengo que.-
Blaine pasó la lengua por sus labios y trato de pensar cuanto podría soportar Kurt, que podría preguntar. Parecía bastante decidido. Tenía la oportunidad de preguntarle lo que sea y de recibir probablemente una respuesta honesta. Demasiadas preguntas zumbaban en su cabeza que tenía dificultades para saber cual elegir.
- Te daré un ejemplo,- dijo Kurt cuando Blaine había permanecido en silencio por casi un minuto. – Su madre siempre me odio, desde que éramos niños.- hizo una pausa y se aclaró la garganta, los ojos clavados en el techo. - Creo que ella vio algo que… Tampoco le agradaba mi padre, creo que podía sentir las vibraciones. Malas vibraciones. Y mi madre, ella…ella se volvió muy delgada y parecía como si estuviera llorando constantemente…y creo que a ella tampoco le agradaba su hija…- Su respiración se aceleró, cerró los ojos de nuevo. - ¿Sabes que tendría casi cinco años?- susurró una vez que se había compuesto. – El niño.-
- Kurt.-
- Como sea,- continúo tomando un profundo respiro e ignorando a Blaine. – Preguntas.-
Blaine vaciló, pero sabía que aun Kurt hablaba en serio. – Hubieran sido más compasivos contigo,- comenzó, -si les hubieras dicho exactamente lo que me dijiste. –
No necesitaba decir la pregunta en sí por que Kurt sabría lo que querría decir, no le tomo demasiado tiempo a Kurt contestar.
- Quería matar a mi padre, ¿recuerdas?- dijo en voz baja. – Y lo volvería a hacer, no me arrepiento en absoluto.- Hizo una pausa, mordiendo su labio inferior y enviándole a Blaine una ansiosa mirada por el rabillo del ojo. – No importa si me declaró loco o no,- continuó. – No se volverá fácil solo porque no recuerdo los detalles. La sangre aun está en mis manos. Aun así lo hice sin importar por donde lo mires.-
- No es así como funciona.-
- Así es como yo funciono. Merezco lo que tengo.-
Había algo raro en su voz, un tipo diferente de temblor, pero Blaine no pensó más en ello porque muchas cosas estaban fuera de Kurt en ese momento. Suspiró, sabiendo que no sería capaz de convencerlo de lo contrario ahora, pero ciertamente no merecía una sentencia de cadena perpetua. – Por lo menos tienes toda una vida para cambiar de opinión,- murmuró y se perdió el ceño que Kurt le dedicó. - ¿Recuerdas que me dijiste que casi matas a tu compañero de celda?- No quería hurgar más acerca de lo que había pasado fuera de la prisión en ese momento, ahora tendrían todo el tiempo del mundo para hablar, Kurt no debería verter todo en un día.
Kurt asintió lentamente con la cabeza. – Fue estúpido en primer lugar ponerme a un compañero,- dijo.
Apretando el puño, Blaine preguntó, - ¿Qué pasó?-
Kurt bufó pero no sonrió. – El cabrón se lanzó sobre mí,- explicó. – Algún drogadicto desesperado por contacto supongo. Pensó que era un débil al cual podría dominar.-
Los dientes de Blaine se presionaron con fuerza mientras lo imaginaba, ahora sí el hombre se merecía lo que recibió. Casi se echó a reír en pensar en la sorpresa que debió llevarse cuando Kurt había luchado y ganado. Para distraerse de sus pensamientos preguntó, - ¿Qué pintaba tu madre?-
La más leve de las sonrisas apareció en los labios de Kurt y Blaine podía haber jurado que era la cosa más hermosa que había visto en su vida, eso hizo que el alivio corriera a través de él. - ¿Eso es algo que quieres saber?,- dijo sin esperar por una respuesta. - Coloridos, felices. Hizo varios autorretratos y pintaba gente que veía en la calle y destacaban en algo.- Hizo una pausa. -Cuando tenía once o diez años, sus pinturas se volvieron tristes. Reflejaban su estado de ánimo, tú sabes… Demasiado azul, gris y negro. Muchas mujeres y niños llorando rodeados por la obscuridad. En realidad nadie los compró…-
Blaine pensó un momento mientras algo de agitaba en su memoria y por unos segundos se preguntaba que era, pero entonces lo golpeó. Había visto antes una pintura como esas y sabía exactamente donde. – Tú madre hizo, - estaba diciendo antes de ser consciente de que estaba hablando, su voz tenía un tono de asombro.
- ¿Qué?-
- Tú madre hizo,- repitió, parpadeando mientras intentaba ver la pintura enfrente a él Sí, tenía que ser suya. – Está colgada en mi vieja habitación en casa.- Eso era extraño, pensó. Era extraño que tuvieran una conexión de este tipo, que hubo un momento donde su madre se encontró con la madre de Kurt, mirando sus pinturas y comprando una de ellas.
Tal vez ella había visto a Kurt, tal vez su madre le había echado un ojo a ese pequeño niño que crecería para tomar el corazón y la mente de Blaine, y sólo lo miró como un niño normal y nunca volvió a pasar por su mente después.
Kurt ahora lo estaba mirando, su rostro libre de cualquier expresión. – Tu madre, - repitió con los ojos abiertos y después sonrió. – Gracias,- dijo, la sonrisa cuidadosa, pero sin embargo lo era, Blaine tuvo que resistir la urgencia de inclinarse al frente y besarlo de nuevo.
FLASHBACK
Con la pintura protegida bajo su brazo, Elaine Anderson salió de la galería y se dirigió hacía su auto cuando algo llamó su atención. Había un niño sentado en el porche, con las piernas abiertas, estaba excavando en la grava con un pequeño cuchillo de bolsillo. Fumaba, soplando círculos en el aire, había algo en él que parecía preocupado. Había visto antes esa mirada en los niños, era maestra de secundaria y había aprendido a reconocer cuando los niños tenían algo en sus mentes.
Ella vaciló, no quería interferir, pero luego se encontró acercándose hacia él, sus tacones se hundían un poco en la grava mientras caminaba. Había algo intrigante sobre el muchacho vestido de negro. – Hola,- dijo mientras se acercaba a él, el chico levanto la cabeza y la miró a través de su castaño flequillo. No le devolvió el saludo, en su lugar bajo la cabeza y continuó picando la grava un poco más fuerte. – Acabo de comprar una de las pinturas de tu madre.-
- Genial,- masculló le muchacho, su voz fuerte y de pre-adolescente, por lo que probablemente no tendría más de trece o catorce años.
- Tu maquillaje es muy bueno,- continuó Elaine, queriendo que el muchacho la mirara de nuevo por que en realidad tenía unos ojos llamativos.
- Gracias.-
Elaine sabía cuando no era bienvenida. – Bueno, solo quería decir hola, parecías tan solo.-
El muchacho levantó de nuevo la cabeza, mirándola con rapidez. – Hola.-
Elaine le sonrió, aunque pasó desapercibido. – Entonces, que tengas un buen día,- le dijo antes de darse la vuelta y caminar de regreso a su auto, dejando al chico mirándola, murmurando que no había tal cosa como días buenos.
La pintura quedó en el olvido de alguna manera, hasta que un día después de varios años el hijo de Elaine y James se había mudado y empezó a trabajar. Allí estaba, apoyada contra la pared bajo las escaleras, Elaine se había sentido mal de que se estuviera llenando de polvo, era un cuadro muy bonito. Mientras la colgaba en la pared del dormitorio de su hijo, se había estado preguntando donde estaba ahora el pequeño niño que había visto años atrás.
FIN FLASHBACK
- ¿Por qué?- preguntó Blaine.
- Todo,- susurró Kurt y se acostó de lado dándole la espalda a Blaine quien puso un brazo alrededor de él y lo presionó más cerca, acurrucándolo contra su pecho en una posición que probablemente Kurt no hubiera sido capturado dos meses antes.
Kurt inclinó su brazo para envolverlo alrededor del de Blaine y sus ojos empezaron a cerrarse lentamente mientras el sueño comenzó a ganar la batalla contra su cerebro.
Blaine presionó sus labios contra la parte posterior de su cabeza, ninguno de ellos dijo nada más.
No era necesario porque el silencio lo dijo todo.
Awww ¿Lindo no es así? ¡Hasta aquí el capítulo 35! Espero les haya gustado =D
Prisioners este es mi twitter Gravs98 por si gustan seguirme =)
Gracias por todo el apoyo que le dan al fic, es realmente muy genial! Recuerden que este fic no los decepcionará =)
Nos leemos el Viernes! Será un capitulo intenso y varias de sus sospechas serán confirmadas!
Los Adoro 3
Bonita Noche =)
