¡Hola Prisioners! ¿Cómo están? Primero que nada MUCHISIMAS GRACIAS por nominar a BMTL como "Mejor Fanfic Nuevo" y "Mejor Fanfic Drama" en la página Chris Colfer y Darren Criss Argentina! Que emoción =') y por supuesto MIL GRACIAS por nominarme a mi como "Mejor Autora" sé que no lo merezco pero realmente GRACIAS. =)
Bueno.. Sin más, ENJOY!
BRING ME TO LIFE
CAPITULO 38
La mirada de Kurt estaba en blanco mientras se sentaba a un lado de Blaine en su celda una semana después. Estaba pálido, todo su color había desaparecido poco a poco de su cara mientras se acercaban al día del juicio. También era más callado, y ese día no había dicho una sola palabra. Fuera de la paranoia, Blaine cada pocos minutos le empujaba suavemente el brazo, solo para comprobar que no había escapado otra vez, para ver si reaccionaba.
Blaine se estaba preocupando demasiado, Kurt aún estaba allí, solo que tratando de recordar lo que tenía que decir y lo que no. Y había un montón de cosas que no podía decir.
- Kurt,- dijo Blaine de repente y apoyo una mano sobre su espalda. – Son pasadas de las diez.-
Tomando un profundo respiro, Kurt murmuró, - ¿y?- sin apartar la mirada de la pared frente a ellos.
- ¿Qué quieres decir con "y"?- preguntó Blaine. – Comienza a las doce, pronto vendrán a recogerte.-
Kurt tragó saliva. – No quiero.-
Los ojos de Blaine se suavizaron. – Lo sé.-
Kurt sacudió la cabeza. Estaba tan pálido que parecía como si fuera a desmayarse en cualquier momento. – No, quiero decir, no quiero. No voy a hacerlo. No puedo, no puedo…-
- Oye, te estás dando por vencido…-
- No,- Kurt dijo de repente volteando su rostro hacia Blaine. Sus ojos eran salvajes, estaban aterrorizados. – No sabes cómo se siente estar allí, tú no… No puedo hacerlo de nuevo, no quiero hacerlo.- Rompió de nuevo el contacto visual para buscar aire, Blaine dejó su mano que subiera y bajara rápidamente sobre su espalda.
- Estás entrando en pánico,- murmuró, después de haber aprendido que era mejor mantener la calma durante los ataques de Kurt. Si Blaine también entraba en pánico sólo lo haría sentir más inseguro y se desmayaría. – Sólo respira,- continuó. – A través de la nariz, no por la boca.-
Kurt le dirigió una rápido mirada, una mirada que decía, "¿cómo demonios lo sabes?"
De todos modos hizo lo que le dijo, respirando fuertemente por la nariz y exhalando por la boca. Siguió así durante unos momentos hasta que su respiración se regularizaba y el pánico disminuía.
- Hay lo tienes,- dijo Blaine. - ¿Mejor ahora?-
Kurt tomó unos segundos para contestar, Blaine mantuvo la mano sobre su espalda, acariciando lentamente su columna vertebral arriba y abajo. – Sí, yo…- giró su cabeza para ver a Blaine y se detuvo abruptamente, sus ojos de pasaban sobre lo que Blaine llevaba puesto como si no lo hubiera notado antes. Probablemente así era, pensó Blaine, había estaba en su pequeño caparazón toda la semana pasada. – Oh.-
- ¿Qué?- preguntó Blaine, un poco tímido. No acostumbraba a usar estas cosas.
Kurt parpadeó y sacudió la cabeza. – Yo sólo… Estás usando un traje.-
- Pensé que debería. ¿No debí?-
Kurt tragó saliva y se encogió de hombros. – Supongo.-
- Oye,- dijo Blaine, levantando el rostro de Kurt acomodando sus nudillos en su barbilla. Los ojos angustiados de Kurt miraron los suyos con ese pánico que parecía estar presente últimamente todos los días. Blaine no podía esperar para que esto terminara y no volver a ver esa mirada en sus ojos nunca más. – Lo harás bien,- le aseguró, si eso ayudaba o no era otra cosa. – Después que todo esto termine, tú no tienes que…- Una punzada de dolor. - …que…ya sabes.-
Kurt humedeció sus labios. – Eso no me preocupa,- dijo en voz baja, como si fuera un secreto de confesión del que debería estar avergonzado. – No demasiado. Lo que venga después de la corte… Yo sólo… ¿Es malo que ya no me importe?-
La punzante sensación llegó de nuevo y los puños de Blaine se apretaron involuntariamente. –Kurt, tiene que preocuparte morir.- la voz de Blaine estaba temblando, Kurt lo tuvo que decir cuando obtuvo esa mirada de simpatía que a veces tiene cuando no lo harás cambiar de opinión.
- Lo hago,- dijo, pero se sintió como si solo lo decía para complacer a Blaine. – He pensado demasiado en eso. Si me equivoco y deciden no cambiar mi sentencia…entonces no me importa. Significa que lo intente.- hizo una pausa antes de agregar,- Lo intente. ¿De acuerdo?-
- ¿Quieres decir que por lo menos tienes la certeza de que lo mereces?- el tono de Blaine se endureció. Se estaba volviendo cada vez mejor en entender lo que Kurt estaba diciendo en realidad, eso era una cosa negativa y positiva a la vez. A veces, simplemente no necesitaba saber lo que en realidad estaba diciendo. – No digas eso.-
- No lo hice. Tú lo hiciste.-
Blaine suspiró y pasó una mano sobre su cabeza, frustrado, pero ahora no iba a discutir con Kurt, definitivamente no era momento para eso. No quería que las cosas estuvieran tensas entre ellos cuando tengan que enfrentar los momentos difíciles en día de hoy.
Y entonces, como si fuera el momento justo, como si la intención fuera detener una pelea, pudieron distinguir el característico sonido del metal contra metal al otro lado de la puerta y no mucho tiempo después los candados hiciera clic y la puerta se abrió lentamente. Era el oficial Braun, el buen hombre con barba blanca. Blaine siempre había tenido la sensación de que era un muy buen sujeto, pero justo ahora era muy intimidante. Ahora venía por Kurt.
Braun se aclaró la garganta y dijo, - Es tiempo.- Su mirada viajo de Kurt a Blaine, pero no dijo nada más, gracias a Dios.
El corazón de Blaine se aceleró dentro de su pecho cuando Kurt se levantó. Blaine lo siguió, le fue difícil levantarse, ahora sintiendo como si llegara su turno de querer desmayarse.
- Supongo que te veré en la corte,- dijo Kurt con la voz temblando, Blaine ansiaba llegar a él y abrazarlo pero no podía cuando Braun estaba parado mirándolos. Pero cuando Blaine miró hacia el oficial, vio que estaba parado dándoles la espalda, mirando arriba hacia la pared como si estuviera inspeccionando algo tremendamente interesante en la esquina. Blaine no pudo contener su sonrisa y atrapó a Kurt entre sus brazos, abrazándolo con fuerza, en un agarre que deseaba nunca tener que dejarlo ir.
- Buena suerte,- susurró, besando el terreno justo a un lado de su oreja, esperó un momento y lo dejó ir. Eso fue todo, pensó Blaine mientras miraba los azules ojos de Kurt. El camino que iban a tomar no tenía un destino claro, sin importar lo que ahora pasara el destino no sería claro. No era una sensación reconfortante, era más bien inquietante.
- Pase lo que pase,- murmuró Kurt y bajó la mirada, - recuerda que estoy de acuerdo con ello.-
Blaine respiró profundo y asintió incluso cuando no quería hacerlo. – Mira hacia mí cuando me necesites,- dijo y tocó el rostro de Kurt una vez más antes de comenzar a avanzar hacia la puerta.
Mientras camino al lado de Braun, Blaine le oyó decir, - ya he olvidado que te vi aquí muchacho.-
- Gracias,- le murmuró Blaine antes de salir de allí. A lo lejos escuchó el sonido característico de las esposas cuando se ajuntan en su lugar y son apretadas, Blaine cerró los ojos por unos segundos. No había sido capaz de mostrarlo frente a Kurt, pero la verdad era que estaba aterrado. Se estaba muriendo de miedo y esperaba con todo su corazón que Kurt fuera capaz de contar la historia correcta y contestar cualquier pregunta que le fuera lanzada, en la forma que le habían dicho.
Sabía que era estúpido estar tan unidos, pero era cierto que si Kurt tenía que morir, entonces no sabría cómo manejarlo. ¿Por qué tengo que caer por él? Se preguntó probablemente por enésima vez mientras entraba en su auto y giraba la llave para encenderlo. Tenía que ser su maldita suerte enamorarse de alguien con una condena a muerte colgando sobre su cabeza. Podía sentir las lágrimas como quemaban en sus ojos mientras entraba a la carrera principal y apretaba fuertemente los dientes.
No podía pensar más en ello. Tenía que enfocarse sólo en apoyar a Kurt en la corte.
No podía ser visto llorando, no cuando se suponía que era el soporte de Kurt.
Las manos de Blaine se sacudieron mientras apretaba el volante y soltaba una mano para aflojarse el nudo de la corbata. Si él se estaba sintiendo así, no podía ni imaginarse cómo se sentía Kurt en esos momentos.
888888888888888
Kurt no podía dejar de temblar sin importar cuanto lo intentara. Su cuerpo entero estaba temblando como si se estuviera congelando, pero en realidad estaba muy caliente.
Podía escuchar a Anne que le estaba hablando, pero no podía distinguir sus palabras.
Todo era un suave zumbido, música de fondo para su corazón que latía con fuerza y su rápida respiración.
Las palabras que en realidad giraban en su cabeza eran no quiero, no quiero, ¡NO QUIERO! Pero por supuesto tenía que hacerlo. Era su última oportunidad y tenía que tomarla sin importar que personalmente lo sintiera como agarrar un clavo ardiendo.
Su razón principal para hacerlo no era que estaba desesperado por no morir. Por supuesto que prefería no hacerlo, porque sabía que cuando muriera iba directo al infierno, un infierno donde las replicas de todos lo que había herido estaban esperando para torturarlo por la eternidad. Kurt nunca había creído en el infierno antes de que supiera que iba a morir, pero ahora no podía dejar de pensar en ello. Estaba contantemente en su mente. Pero a pesar de eso, su principal razón no era evitar la muerte. Quería cerrarlo finalmente, quería ser capaz de finalmente escribir "fin" en su capítulo que había sido tan largo y difícil de soportar. Y como Blaine había dicho, si aun tenía que morir cuando todo terminara, entonces al menos estaría seguro que es la decisión correcta y aceptaría su castigo. Si aun tenía que morir entonces finalmente podría cerrar libro y llegar al silencio. En cierto modo lo anhelaba.
- ¿Kurt?.-
Alguien estaba sacudiendo su hombro, levantó la vista parpadeando varias veces hasta que pudo enfocar a Anne. Parecía preocupado lo que hizo pensar a Kurt si había hecho algo extraño, como murmurar entre dientes.
- Nos queda media hora,- fue todo lo que dijo. - ¿Quieres hablar antes de que comience?-
Kurt negó con la cabeza. Solo quería sentarse en paz y ponerse nervioso, no podía repasar más el manuscrito. Si lo practicaba una vez más probablemente se le olvidaría y esa no era una opción.
- De acuerdo,- dijo Anne y le tocó brevemente el hombro antes de ir a sentarse al otro lado de la habitación. También parecía nerviosa.
Kurt volvió a mirar al espacio, tratando de no empezar a pensar en lo que iba a decir peor se encontraba de todos modos haciéndolo de forma automática. Apretó el inhalado en su bolsillo y trató de frenar su respiración que se aceleraba cada vez que el reloj se acercaba a las doce.
El reloj se mantuvo en movimiento, cada vez más rápido lo que hizo que su temblor empeorara. Deseaba que simplemente pudiera navegar sobre todo como lo había hecho las veces pasadas. Deseaba simplemente poder sacar la parte que simplificaría las cosas. Esa parte que estaba allí, una fría mirada y decir que no le importaba, que había querido matarlos, que había disfrutado los gritos. Había dicho todo eso para evitar la verdad, para evitar la culpa y para asegurar un largo encarcelamiento. Había amado las miradas de disgusto que recibió, los murmullos alrededor de él, las palabras que le lanzaron. Se había convencido a si mismo que en realidad había querido matarlos y por tanto tiempo creyó que era la verdad.
- Kurt.-
Kurt levantó la vista y vio a Anne, a Susan su abogada y dos policías desconocidos parados frente a él. Su corazón empezó a latir más rápido y se sintió como en un horno.
- Es el momento de entrar.-
FLASHBACK
Kurt levantó su tarjeta de cumpleaños mientras trataba de descifrar lo que su abuela había escrito en ella. No podía leer muy bien y era muy difícil entender los trazos de su abuela. Todo lo que podía entender era su nombre, "Feliz séptimo cumpleaños" y "Con amor, la abuela", pero eso lo había hecho sonreír. Haría a su madre leérselo más tarde, no le importaba lo que decía.
Kurt bajo la tarjeta y posó las manos sobres sus muslos y balanceó sus piernas de delante atrás en la silla que estaba sentado. Tarareó "Feliz cumpleaños" en voz baja, esperando con entusiasmo a sus invitados. Su mamá había horneado un pastel y hecho pizza, estaba muy ansioso por ir a probarlo, pero se quedó donde estaba. Lo había probado el año pasado y su padre lo hizo sentarse en una esquina por una hora con el rostro contra la pared. A Kurt no le gustaba quedarse quieto, por lo que tendría cuidado de no hacerlo de nuevo.
Miraba el reloj con atención incluso aunque no lo entendía. Su madre le había enseñado que cuando el brazo largo estuviera en el cinco los invitados deberían llegar.
Vio al brazo llegar al cinco y casi grita de emoción. Pero luego siguió avanzando. Dejó de balancear sus piernas.
Pasó por el seis.
Kurt miró el reloj por un par de minutos más, por que posiblemente lo había entendido mal, hasta que una mano se posó sobre su hombro.
- Kurtie,- dujo su madre. - ¿Quieres un poco de pastel?-
Kurt negó fuertemente con la cabeza, sus ojos ardían con lágrimas.
- Kurtie, creo que no van a venir. Escucha, porque no tú y yo cómenos un poco de pastel y entonces tal vez la próxima semana…-
- ¿Por qué no vienen?- preguntó en voz baja.
- No te preocupes por eso,- dijo su mamá, pasando una mano sobre el cabello de su hijo. – Tus amigos deben estar ocupados.-
A pesar de ser tan joven, Kurt sabía que eso era una mentira. Sus amigos no estaban ocupados. Ni siquiera tenía amigos. Todo el mundo pensaba que era extraño, así que estaba solo la mayoría del tiempo. Corrección, estaba solo todo el tiempo. No sabía cómo hablar con las personas. Los veía hablar entre ellos, los veía jugar y cuando él quería acercarse no sabía cómo.
Su madre fue a abrazarlo pero Kurt se congeló al contacto, se libró de su agarre y escapó, se metió bajo las escaleras y se escondió.
Ahí fue donde lo encontró su padre una hora después, con los ojos enrojecidos y el rostro lleno de mocos.
- Nadie va a querer ser tu amigo si tú lloras como una niña pequeña,- dijo de pie junto a su hijo como un amenazador gigante. - ¡Sal de ahí! Deja de perder el tiempo.-
Kurt se arrastró fuera, con los ojos en el suelo por el miedo y la vergüenza.
- Mírate,- resopló su padre, agarrando con fuerza su mentón para obligarlo a levantar la cara. Kurt apartó la mirada, avergonzado por lo rojo que deberían estar sus ojos.
- Los verdaderos hombres no lloran,- le recordó a Kurt. - ¿Eres una chica?-
- No,- dijo Kurt en voz baja.
- No. Ve a lavarte la cara, no quiero verte chillar de nuevo.-
- Está bien.-
- Es un mundo cruel Kurt,- dijo. – Sólo tienes que acostumbrarte. Llorar no es una opción.-
Luego le sonrió y lo llamó "buen chico", pero incluso en la mete de Kurt sonó muy frio.
Una hora más tarde Kurt estaba en el parque, sentado solo en la vieja caja de arena que solo los mayores usaban, estaba empujando un camión rojo y amarillo sobre la arena de atrás hacia delante. No había llorado más, pero eso no significaba que no estuviera triste, eso significaba que tenía que tratar de no estar tan triste.
Se mantuvo empujando su camión sobre la arena hasta que escuchó pasos que se acercaban hacia él, miró hacia arriba cuando una sombra le cubría el rostro. Miró tan rudo como pudo a la niña que acababa de aparecer.
- Hola,- dijo la niña, rebotando sobre sus tobillos, tenía el cabello largo y castaño recogido en una trenza francesa.
Si Kurt tenía que adivinar, hubiera dicho que tenía como cuatro años de edad.
- Hola,- dijo de nuevo la pequeña, un poco más fuerte, como si no la hubiera escuchado.
- Hola,- respondió Kurt, sin dejar de mover su camión sobre la arena.
- Me gusta tu auto,-dijo, rebotando de nuevo. Kurt estaba casi molesto por lo feliz que parecía.
- No es mío,- dijo. - ¿Qué tienes en los oídos?-
Tocó una de sus orejas y sonrió. Había perdido uno de sus dientes. Parecía estúpida a los ojos de Kurt. – Pendientes,- dijo lentamente como si él fuera el estúpido. – En mi forma favorita.-
Kurt ladeó la cabeza. - ¿Estrellas?
La niña asintió, contenta de haber conseguido su interés. – Ah-ha. ¿Quieres jugar?-
Kurt parpadeó. - ¿Jugar?- dejó de mover el auto sobre la arena. Excepto por su madre, nadie más le había preguntado eso antes.-
La niña asintió una vez más, Kurt pensó mucho sobre eso. ¿Podía ir con ella? ¿Qué diría su padre si se enteraba que estaba jugando con una niña? Sin embargo quería ir con ella.
La niña lo vio vacilar y le tendió la mano, extendiendo sus pequeños dedos. Kurt estuvo confundido al principio peor luego entendió lo que quería. La miró con aprensión antes de alcanzar y tomar vacilante y lentamente su mano.
FIN FLASH BACK
88888888888888888
La sala no era la habitación estándar con enormes filas y filas de asientos como se veían tan a menudo en la televisión. Aunque no era pequeña, ciertamente no era tan grande y terrible como Blaine la había imaginado. Al escanear a la multitud posó sus ojos en las pocas personas que debía ser los familiares; los padres. Sólo había tres adultos, así que uno de ellos estaba solo, también estaba una chica joven que parecía como de veinte años. Esa tenía que ser la amiga de Rachel, quien había sido testigo de la escena y notificó a la policía.
Una pareja, un hombre y una mujer, estaban sentados uno junto al otro, con los brazos alrededor del otro, la mujer estaba sollozando en silenció contra la chaqueta del hombre. Aun lado de ella estaba otra mujer con cabello largo y obscuro y junto a ella un hombre que Blaine supuso era su abogado. La mujer con cabello obscuro se volvió ligeramente y dijo algo a su abogado, el aliento de Blaine quedo atrapado en su garganta por un segundo. No hubo duda en su mente sobre quien era ella. Blaine solo había visto una foto de Rachel, pero el parecido era enorme, tenía que ser su madre. Parecía que tenían la misma estructura facial, la misma piel, su cabello, todo.
Por un segundo Blaine pensó que lo estaba mirando, pero luego su mirada se paso sobre la multitud, como si estuviera buscando algo o a alguien. A Kurt. Blaine tragó saliva.
¿Era un error estar allí? pensó de pronto. En todo caso, ¿era un error estar allí por Kurt? ¿Era un error de él cuando esas personas habían perdido a sus hijos, cuando esa chica había perdido a su amiga, cuando aun estaban sufriendo la perdida? ¿Blaine debía estar del lado del asesino?
No, probablemente no debería. En teoría, no debería. En teoría no debería sentarse allí en ese momento, temblando de nervios, esperando que Kurt fuera libre algún día. Por supuesto no debería.
Pero lo hizo.
Lo siento, pensó Blaine mientras miraba a los padres y a la chica. Siento su perdida.
Apartó la vista de ellos, no podía verlos por más tiempo, tenía una incómoda sensación en su estomago que se sentía mucho a la culpa. En su lugar miró hacia su regazo y empezó a jugar con el botón de la manga de su camisa blanca. Lo abrió, lo deslizó dentro. Lo abrió, lo deslizó dentro. Lo abrió…
Su cabeza se levantó cuando se abrió la puerta principal de la sala. Su corazón se detuvo cuando vio a Kurt conducido al interior por dos agentes de pie a cada lado de él, con las manos esposadas al frente. Su cabeza estaba caída, Blaine pudo ver que estaba temblando.
Los ojos de Blaine nunca dejaron a Kurt mientras fue llevado a su asiento por los dos oficiales de policía, así como su abogado. Ni una sola vez levanto la vista, no hizo contacto visual con nadie, Blaine se encontró inclinándose hacia delante, se encontró queriendo ir con él y de nuevo experimento una punzada de culpabilidad.
- También tengo miedo,- susurró Blaine en voz baja, mirando a Kurt.
Luego, de repente, el juez habló.
Blaine deslizó el botón de su manga dentro del agujero. Kurt se tensó. El aire se hizo espeso.
Había comenzado…
¡Hasta aquí el capitulo 38! =) EL VIERNES COMIENZA EL JUICIO! ¿Creen que Kurt lo gane?
Quizás el capítulo no fue muy relevante pero espero que les haya gustado! 3
Nos leemos el viernes, Los adoro prisioners!
Pd. Sigo muerta por el capítulo de Glee ayer 3
