¡Hola Prisioners! Feliz Viernes /o/ LAMENTO MUCHISIMO subirles el cap a estas horas D= pero tuve unas cositas que hacer en la tarde y se me fue el tiempo! Pero aquí está la actualización =)

ENJOY!

Capítulos Restantes: 6

BRING ME TO LIFE

CAPITULO 42

Blaine no podía dejar solo a Kurt con las tijeras por obvias razones de seguridad, así que Blaine observaba con genuina fascinación como Kurt acomodaba dos de sus dedos sobre su cabello mojado previamente en la ducha. Se inclinó sobre el lavabo y cortó, su suave cabello cayó sobre la porcelana.

- ¿Ya lo habías hecho antes?- fue todo lo que Blaine pudo decir mientras miraba a Kurt levantar mechones de su cabello y medirlo para después cortarlo, como si no hubiera hecho nada más en su vida que eso.

- Sí,- dijo Kurt distraído. – ¿Nunca has estado en una peluquería en…? De seguro no.-

-Huh.-

Blaine continúo mirando a Kurt cortarse el cabello en silencio. Era excepcionalmente fascinante, algunas veces había pensado que Kurt no podía hacerlo, por la razón que fuera. Supuso que aún tenía dificultades para imaginarlo en el mundo real, haciendo cosas que la gente ordinaria hace. Sólo imaginar a Kurt sentado en un sofá viendo la televisión un sábado en la noche con palomitas sobre su regazo, hacía que le diera dolor de cabeza. Se habían conocido dentro de esas cuatro paredes, donde se habían unido y crecido como personas. Imaginar a Kurt fuera de ellas no sólo era extraño, sino también un poco atemorizante. Blaine se preguntaba a menudo que habría pensado de Kurt si lo hubiera conocido en el mundo exterior, antes de que todo eso pasara. ¿Le hubiera gustado a Kurt? ¿Le hubiera gustado a él? Las posibles respuestas a esas preguntas eran las que lo ponían un poco nervioso.

Kurt miró a Blaine a través del espejo. - ¿Qué pasa?- preguntó. – De repente estas en las nubes.-

Blaine parpadeó dándose cuenta que había estado perdido en el espacio un par de minutos.

- Lo siento,- dijo. – Es sólo… Todo.-

Las esquinas de los labios de Kurt se contrajeron en una pequeña y triste sonrisa que desapareció tan rápido como apareció. – Sí,- regresó su atención a sí mismo en el espejo y cortó otro mechón de cabello. – Todo,- repitió.

Sólo se escuchaba el sonido metálico de las tijeras, mientras el silencio los cubría de nuevo, Blaine permitía a sus ojos pasearse sobre el cuerpo de Kurt, sobre sus manos deslizándose sobre su propio cabello, luego sobre su espalda y su delgada cintura. Una profunda necesidad de estar cerca de él, de tocarlo, se encendió dentro de Blaine y su repentino deseo debió aparecer en sus ojos ya que Kurt lo estaba mirando a través del espejo.

- Me estas mirando,- las comisuras de sus labios comenzaron a temblar, trataba de verse imperturbable.

- Lo siento,- dijo Blaine, pero no apartó la mirada. En su lugar caminó hacia él hasta que sus cuerpos casi se tocaron. Hundió sus dedos dentro del cabello mojado de Kurt, sonriendo mientras que Kurt suprimió un escalofrió pero continuó cortando su cabello como si Blaine no estuviera allí.

Blaine pasó su mano de arriba abajo sobre la espalda de Kurt varias veces, disfrutando al ver como sus manos temblaban al tratar de seguir cortando su cabello. Blaine más que nada disfrutaba las reacciones que tenía por más pequeñas que fueran. No era un idiota, sabía que Kurt aun no lo había perdonado por haberlo dejado, pero mantenía la esperanza después de haber conseguido el juicio.

- ¿Estás listo para tu sesión con Anne?- preguntó Blaine mientras su nariz cepillaba el cabello húmedo de Kurt y posaba sus manos sobre su cintura, la punta de sus dedos tocaban la piel justo arriba de sus pantalones.

A pesar de que él mismo había dicho que quería esperar hasta que el juicio terminara para volver a dormir juntos, no podía desaparecer sus impulsos. Era sólo un hombre después de todo y habían pasado varias semanas. Sólo necesitaba tocarlo, no tenían que hacer nada más.

Pero entonces, Kurt se dio la vuelta, dándole la espalda al lavabo, entonces Blaine se encontró a pocos centímetros de su rostro. Los labios de Kurt se separaron, la humedad atrapo sus ojos, no pudo contenerse. Se inclinó hacia delante y atrapo los labios de Kurt entre los suyos, presionándolo contra el lavabo tan fuerte como pudo. Kurt hizo un pequeño sonido de protesta pero devolvió el beso. Blaine escuchó un pequeño sonido metálico cuando Kurt dejo las tijeras sobre la porcelana detrás de él.

-Blaine,- Kurt habló contra sus labios, uno de sus brazos se recargaba en el borde del lavabo, para no caer hacia atrás. – Pensé que querías esperar.-

Blaine se quejó. – Sí lo sé,- dijo y presionó su frente contra la de Kurt. Sus manos agarraban con fuerza las caderas de Kurt para que no fueran a posarse sobre lugares que no debían, porque si lo hacían, todo habría acabado.

Kurt lo hacía sentir cosas que jamás había sentido. Era tan intenso que quería tomarlo, salirse con la suya y nunca más dejarlo ir.

- ¿Por qué?- preguntó Kurt, realmente curioso, pegando su ingle contra la de Blaine mientras una sonrisa burlona cruzaba sus labios. Sabía perfectamente lo que estaba haciendo, estaba plasmado en toda la cara de Blaine.

Pequeño hijo de puta, pensó Blaine, medio frustrado medio divertido. Pero siempre y cuando Kurt estuviera sonriendo no le importaba resistir, no le importaba si estaba llevando sus hormonas al máximo. – Porque,- dijo e inhaló profundamente por la nariz. -No quiero tener todo esto en nuestras cabezas mientras lo hacemos. Sólo quiero que todo termine, ¿lo entiendes?-

Kurt soltó un bufido. – Puedes ser demasiado cursi cuando quieres.-

Blaine no dijo nada, sólo rodó los ojos, entonces los ojos de Kurt brillaron con diversión cuando golpeo las manos de Blaine fuera de él.

- Garras fuera,- dijo. – Vamos a hacerlo a tu manera. No tocar hasta que esto termine,- dijo y luego deslizó su mano sobre el pecho de Blaine hasta llegar a su ingle, donde tomó descaradamente la erección de Blaine dándole un rápido apretón, antes de darse la vuelta, mirarse al espejo y coger las tijeras. – Ahora,- dijo, tratando de no sonreír con picardía. – Un paso atrás o voy a cortarte accidentalmente la nariz.-

88888888888888

- ¿Vas a decirme que sucedió entre Shelby y tú?.-

Kurt hizo una leve mueca ante la pregunta. No se oponía a hablar de ese tipo de cosas con Anne como antes, pero eso era algo más. Eso era algo que no había hablado con ella ni con nadie. El hecho de que Shelby Berry supiera lo que estaba sucediendo, de que había sabido y no hizo nada.

- ¿Puedes comenzar diciéndome que es lo que quería cuando entró en la habitación?-

- Me quiere muerto,- dijo sinceramente Kurt, sin perder el porte.

- ¿Te dijo eso?-

Kurt asintió. – Sólo pensé, ¿Qué diablos? Ya sabes. ¿Por qué me molestaba en pretender ser alguien que no soy? Así que me deje llevar. Pero…-

- Perdiste el control.-

Asintió de nuevo y se rascó el codo.

- ¿Cómo se sintió?-

-Se sintió bien,- susurró, casi avergonzado de decirlo. – Siempre se siente bien.- Para no sentir nada. – También me da miedo.-

- ¿Qué te dieron ganas de hacer?-

Era casi como si Anne supiera todos los pensamientos oscuros que corrían en su cabeza, y posiblemente lo sabía. Era incapaz de mirarla, su mirada estaba pegada sobre la mesa. Sentía una mezcla de vergüenza y molestia. No quería responder, pero estaba empezando a aprender que nada bueno resultaba de no decir nada. Pasaba todo lo contrario al no hablar, ya había sufrido las graves consecuencias. Su cabeza no podía tener más secretos o cosas sin decirse.

- Matarla,- dijo, mirando la mesa de madera. – Lo deseaba demasiado.-

Su respuesta llego segundos más tarde, quizás por la sorpresa de su honestidad. - ¿Qué te detuvo?-

Kurt vaciló, pero finalmente se decidió de nuevo por la verdad. –Blaine,- dijo rápidamente. – No quería que… Tú sabes cómo es él con todo esto. No me hubiera hablado nunca más.-

-¿Por qué piensas que no te hablaría?-

Kurt resoplo por lo absurdo de la pregunta. - ¿Por qué crees?- estuvo a punto de escupir. - ¿Crees que está de acuerdo con lo que he hecho? Lo odia, él no… Trabaja en la policía, ¿Qué se supone que debe pensar? ¿Qué puede pensar? No lo entiende, no en realidad. Pretende que lo hace porque quiere y porque es bueno, pero no lo hace. Y no puede. No es de ese tipo de personas.-

- ¿Qué tipo de persona es entonces?-

- Es el tipo de persona que ve una araña venenosa arrastrándose en su cama y luego la pone en un vaso y la lleva fue…-

-¿Qué harías tú?-

Kurt se detuvo algo confuso,- ¿Qué?-

- Con la araña.-

Kurt parpadeó. – Aplastarla,- dijo sin tiempo que perder mientras reprimía un escalofrió.

Anne asintió antes de preguntar. - ¿Eres tú la araña venenosa?-

Frunciendo el ceño, Kurt tenía que pensar que quería decir con eso. Entonces soltó un bufido. – Sé lo que estás haciendo,- dijo. – Vas a salir con tus metáforas extrañas para luego decir que todo el tiempo fueron ciertas y que eso es lo que mi subconsciente está pensando, ¿cierto? No, no voy a caer en la trampa, lo siento.-

Anne simplemente le sonrió, ni siquiera se molestó porque se negara a contestar.

- ¿Cortaste tu cabello?-

Kurt alzo la mano y tocó las puntas de su cabello. Estaba significativamente más corto. Ya no tenía mechones que cayeran en su frente. Se sentía un poco desnudo. Muy desnudo – Sí, lo hice.-

Le sonrió de nuevo. – Se ve muy bien, ¿tú lo hiciste?-

- Sí.-

Un pequeño brillo divertido apareció en sus ojos. - ¿Alguna vez consideraste trabajar en ese tipo de cosas?-

Kurt se sofocó. – No,- dijo inmediatamente.

-Kurt,- la forma en la que dijo su nombre lo hizo apartar la mirada. – Tu padre se ha ido. Tienes derecho de tener tus propios sueños.-

- Ya no tengo ese tipo de sueños,- dijo sombríamente, trazando una forma sobre la mesa.

Anne lo miro comprensivamente. Ahora podía ver a través de él si murallas o defensas. Sus emociones estaban por todos lados, no bloqueadas como solían hacerlo.

- ¿Cuándo fue la primera vez que usaste maquillaje?-

Kurt apretó los puños. – No lo recuerdo. Hace mucho tiempo. De todos modos ¿qué importa?-

- ¿Lo hiciste tú?- preguntó Anne. - ¿O fue ella?-

Kurt recordó por que odiaba tanto ese tipo de sesiones.

FLASHBACK

- Siéntate.-

Kurt se quejó. - ¿Por qué?- gruñó, mientras la miraba. Las cama de Rachel era grande y suave, mucho mejor que la suya, vieja y llena de bultos. Estaba sentada en un pequeño taburete morado y tenía la sonrisa que usaba cuando planeaba algo.

Kurt entrecerró los ojos, tratando de entender lo que tramaba. - ¿Qué?-

Sus ojos brillaron. Levantó la máscara de pestañas que acaba de aplicarse, su sonrisa se amplió mientras la tambaleaba en el aire en tono sugerente.

- ¿Qué?- Kurt pregunto de nuevo y parpadeó varias veces. – No,- dijo, riendo por el shock y la sorpresa de lo que quería hacer. – No. De ninguna manera. Nuh-uh.-

- Por favor,- rogó. – Por favor, déjame intentarlo. ¿Por favor?-

Kurt gruño y cerró sus ojos por un momento. Sabía cuando había perdido. Tan pronto lo miraba de esa manera todo estaba acabado. – De acuerdo,- dijo y se sentó lentamente, lanzando sus piernas sobre el borde de la cama y acomodando sus manos tras su cabeza.

- De acuerdo.-

Rachel soltó un pequeño grito y jaló el taburete donde estaba sentada hasta acomodarlo entre las piernas de Kurt. Abrió la máscara para pestañas y sonrío. – Mira hacia arriba,- dijo, Kurt suspiró fuertemente pero hizo lo que le había dicho, pero no si mirarla antes.

- No me piques el ojo,- murmuró mientras la cosa estaba aterradoramente cerca.

- Debilucho,- bromeó mientras comenzaba a maquillarlo y sonrió ante la dificultad de Kurt por no parpadear o mantener su cabeza hacia atrás.

Después de aproximadamente un minuto volvió a cerrar el rímel, mirando su trabajo, se mordió el labio y entonces alcanzó algo más sobre su pequeña mesa de maquillaje. Era incluso más puntiagudo que el rímel.

- ¿Qué diablos es eso?- preguntó Kurt mientras parpadeaba varias veces. Sus pestañas se sentían más pesadas de lo usual, se sentía extraño, quería frotarse los ojos, pero tenía la sensación de que si lo hacía terminarían muy mal las cosas. – Parece el arma de un asesino.-

- ¿Por favor?- dijo, sonriendo dulcemente, Kurt sólo rodó los ojos.

- Como sea,- resopló, Rachel grito de nuevo. Tenía puesta su mirada de corderito. Parpadeó de una manera extraña varias veces y entonces se acercó hacia él. Mujeres.

- Trata de no parpadear,- rió mientras ponía algo parecido a un lápiz sobre su parpado inferior.

- Sí claro, estas apunto de apuñalar mi ojo con un maldito lápiz, no parpadear es totalmente normal.-

- Eres demasiado dramático.-

- ¿No tienes una muñeca o algo así para hacer esto?-

- Ah, pero tú eres mi muñeco Kurt.- dijo pellizcando su brazo ligeramente pero no tuvo la oportunidad de quejarse antes de que le pidiera cerrar los ojos.

Después de lo que pareció una eternidad para Kurt, Rachel se apartó. – Aun no abras los ojos,- dijo de prisa. – Sólo una cosa más.- rió ante su gruñido. – Lo prometo, la última cosa. Sólo quiero ver como luces. No abras los ojos.-

Kurt suspiró de nuevo pero no los abrió. – Si es de color rosa voy a matarte,- dijo mientras sentía como pasaba un pincel sobre sus papados.

- No te atreverías,- dijo cambiando de pincel, haciendo dios sabe que sobre su cara.

– Bien, casi termino.- Uso sus dedos para barrer un poco de polvo que había caído bajo sus ojos, luego se quedó en silencio por unos segundos hasta que susurró. – Abre tus ojos.-

Kurt abrió los ojos y miró la expresión de Rachel.

Se miraban uno al otro, Rachel tomó un pequeño respiro, casi con un diminuto grito y sólo por un segundo se sintió como si cada vez estuvieran más cerca pero entonces Rachel rompió el contacto visual y tomó un espejo. Lo levantó frente al rostro de Kurt.

Kurt se miró en el espejo, lo que vio no era del todo él. Sus ojos estaban más grandes, más finos y delineados con negro. En realidad tenía que admitir que le gustaba. Lo hacía lucir diferente en una forma que nunca pensó que podía.

FIN FLASHBACK

- No tenemos que hablar de eso ahora si no quieres,- dijo Anne después de unos segundos de silencio. – Después de todo estamos aquí para hablar de algo más.-

Kurt se sintió aliviado, pero entonces recordó de lo que tenían que hablar y no sabía si ahora se sentía del todo agradecido.

- Estábamos hablando de por qué no piensas que Blaine aprueba lo que haces.- Hizo un pausa. - ¿Y tú? ¿Lo apruebas?-

Kurt se congeló. – Por supuesto que no,- dijo entre dientes.

Le sonrió suavemente, la sonrisa de lo-puedo-ver-en-tu-mente, la que nunca le había gustado. – Entonces ¿cómo esperas que Blaine lo haga?-

Kurt tartamudeó, fue tomado por sorpresa. – Yo…yo nunca dije que esperaba que lo hiciera. Yo sólo…-

-¿Quieres que lo haga?-

- ¡No! Yo…no lo sé.- Miró hacia abajo derrotado. - ¿En realidad quieres saber…- le preguntó, como una distracción personal o porque quería cambiar de tema, no estaba seguro. - …Qué le dije a su madre?-

- Demasiado,- dijo Anne. – Sí tú quieres decirme.-

Kurt rodeó su cintura con sus brazos y respiró hondo. – Le dije que lo que había hecho era su culpa.

El rostro de Anne se suavizo pero una pequeña chispa de preocupación apareció en sus ojos. - ¿Por qué hiciste eso?-

Kurt tragó saliva para después volver a respirar profundamente. Aquí vamos. – Porque ella sabía sobre él,- proclamó y se detuvo un segundo antes de atreverse a continuar. – Acerca de lo que le hacía a mamá y…sí. Vio cuando sucedió y no levantó ni un dedo.- Miró a Anne, su mirada se endureció. – Al final, tuve que hacerlo yo mismo.-

- ¿Sabía del abuso?- cuando Kurt no respondió se inclinó un poco sobre la mesa. –Kurt,- dijo, su voz era más dura de lo habitual.

- Sí.-

Anne suspiró y se frotó la frente, algo que hizo a Kurt sentirse como mierda. Estaba seguro de que le gritaría, pero la próxima vez que habló su voz estaba calmada.

- Lo hecho, hecho está,- dijo. – Pero si estas cien por ciento seguro…-

- Lo estoy.-

- …entonces es muy grave,- finalizó. – Muy grave. Puedo decir que ya sabes que no deberías haber mantenido esto en secreto, así que no iré con eso ahora, pero Kurt, esto es algo por lo que la puedes demandar. No reportar un abuso como ese, especialmente si sabía que estaba dañando a un niño, eso es algo que puede ayudarnos en nuestro caso.-

Kurt se congeló. - ¿Quieres decir que la pueden castigar?- preguntó, su voz apenas era un susurro.

Anne asintió. – Sí, es muy posible.-

Y sólo con eso, una pequeña sonrisa que estaba fuera de práctica se extendió por su rostro.

8888888888888

Blaine no estaba haciendo nada en realidad. Estaba garabateando cosas en un papel y balanceando su pierna de arriba abajo cuando Puck puso una mano sobre su hombro.

-¿Estás bien?- preguntó Puck. – Pareces una especie de…fantasma.-

Blaine bajó la pluma. – Sí,- dijo, pero ni siquiera trato de sonar convincente. Le dirigió a Puck una sonrisa forzada antes de pretender leer unos papeles sobre su escritorio.

- ¿Hoy también vas con ellos?-

Blaine asintió. – Comienza al rato, después de la comida.-

- ¿Escuchaste que están demandando a la madre? Ocho…quiero decir, Kurt y su abogado.-

-Sí.-

El hecho de que Puck no preguntara "¿por qué?" fue una indicación de que Blaine lucía horrible, era evidente incluso para Puck. No había dormido ayer, ni ninguna noche anterior y apenas podía comer. Era sólo que todo eso era demasiado. El hecho de que un mes completo hubiera pasado desde la primera vez que estuvieron en la corte y el desastre con Shelby que tenía a Blaine más que estresado. Tuvieron que esperar demasiado debido a toda la nueva información que Kurt había revelado y Blaine sentía constantemente como si estuviera caminando sobre agujas. Si sólo todo se terminara podría ser inmensamente feliz. ¿Por qué tenía que tomar tanto tiempo?

- No puedo imaginar por lo que estás pasando,- dijo Puck. – Quiero decir, si fuera Santana…-

Blaine parpadeó y miró a su colega. - ¿Ahora estas saliendo con Santana?-

Puck asintió. – Parece que últimamente has estado en tu pequeño mundo. Hombre, ¿seguro que no deberías tomas otros días más de descanso?-

Blaine ignoró la última frase. – Bien por ambos.-

Puck le sonrió, mirando de forma incierta hasta que punto podía mostrar felicidad frente a Blaine. – Como sea,- dijo. – Iba a preguntarte si quieres hoy hacer guardia conmigo en la cafetería. Deberías hacer algo, sólo estas sentado aquí con tus papeles.-

Blaine apretó la pluma. – Justo ahora no confío que pueda mantenerme mucho en pie,- dijo. – Puedo vomitar sobre ti.-

- Por mucho que aprecie tu preocupación,- dijo Puck tomando los bíceps de Blaine y obligándolo a levantar con un gruñido,- No va a ser nada que no haya ocurrido antes. Vas a venir conmigo.-

888888888888

- No lo hagas.- dijo una voz preocupada. – Eres un idiota, ¡no lo hagas!-

- ¡Jay! ¡Jay!-

Kurt levantó a mirada y no tuvo tiempo de ocultar la sorpresa cuando un hombre desconocido se acercó a su mesa, un hombre que era un preso, no un oficial.

Kurt levantó una ceja. - ¿Sí?-

El hombre dirigió una rápida mirada a donde sus amigos estaban sentados. Todos le dedicaban miradas de advertencia y sacudidas de cabeza. Regresó su atención hacia Kurt. – Ummm.-

Kurt se había sentido curioso al principio, pero su curiosidad y paciencia rápidamente estaban desapareciendo. Hoy no era el día para que un idiota tratara de ser atrevido. Estaría en la corte en menos de dos horas, sus nervios estaban al límite. No era en absoluto el día. - ¿Qué?- preguntó, consciente de lo ruda que sonaba su voz.

Además, Blaine no lo había visto en tres días. Anne le dijo que lo había aconsejado para que tomara un par de días libres y por eso no había estado allí, y eso estaba bien porque Dios sabe que Blaine últimamente estaba estresado, pero pasar tiempo solo, lo único que hacía era sumarse al mal humor de Kurt.

- ¿Puedo sentarme?-

La ceja de Kurt cayó. - ¿Perdón?- dijo sorprendido. Aparentemente el hombre lo tomó como un sí y se sentó frente a él.

- Me llamo Jay,- dijo el desconocido con una pequeña inclinación de cabeza. Parecía nervioso, pero extrañamente tranquilo, notó Kurt. Se sentía lejos de su territorio. ¿Por qué estaba pasando esto? Su irritación rápidamente estaba cambiando en asombro y aprensión.

- ¿Y?- logró a decir.

- Te nombre es Kurt, ¿cierto?-

Kurt se puso rígido y trato de no lucir demasiado incómodo. Tenía la mandíbula tensa y los músculos de la espalda rígidos.

- Lo siento,- dijo el hombre. – No quise molestar. Yo sólo… Sabes, hemos escuchado cosas.-

- Cosas,- repitió Kurt con voz apagada.

- Sí. Acerca de ti y… bueno. Yo no… Pero bueno. Pensé que sólo podía decir hola. Porque luces un poco solitario, ya sabes.-

Kurt bajó la cabeza y se frotó la frente. – Otro no,- refunfuño.

Definitivamente no estaba de humor para otro de esos chicos. En otro tiempo se le hubiera abalanzado como un nuevo juego, pero ya no. Ya no lo hacía.

- Te estoy molestando.-

- No, no, en absoluto,- dijo secamente Kurt y con obvio sarcasmo, pero el chico no lo entendió, y si lo hizo prefirió pretender que no. Permaneció sentado donde estaba y Kurt levantó la mirada, sus ojos se deslizaban sobre el rostro del joven. Tenía el cabello corto, con unas orejas que destacaban como las de Dumbo y la nariz llena de pecas. Kurt resistió la tentación de mofarse de su poco impresionante presentación. – Así que, Jay,- dijo con falsa dulzura en su voz y poniendo sus manos sobre la mesa frente a él. Detrás de él podía escuchar que la gente empezaba a murmurar. -¿Por qué estás aquí? Apenas pareces de diecinueve años.-

- Robo a un banco,- dijo sin perder el ritmo. – Oh,- agregó, sonriendo. – Lo intentaste, sin embargo, tengo veinte dos.-

- Un banco, dijiste. No está mal. ¿Armado?-

Jay asintió.

- ¿Por qué lo hiciste?-

Jay sonrió un poco y se encogió de hombros. – Había una chica,- dijo y se encogió de hombros una vez más, hablando de eso como si nada. – Estuve enamorado de ella durante años pero nunca se dio cuenta.-

Me pregunto por qué, Kurt estuvo a punto de decir, pero se detuvo a tiempo. Si había algo que no quería era una pelea pública. Sin embargo, el tipo era poco atractivo. – Una chica, eh.-

- ¿Qué no es siempre?- Jay trató de bromear, pero cuando Kurt no hizo más que sonreír continuó rápidamente. - ¿Fue lo mismo contigo? ¿Una chica?- miró a Kurt expectante pero dio marcha atrás cuando se dio cuenta que su expresión se había obscurecido.

- Bien,- dijo mientras llevaba una de sus manos frente a su cara. – Chicas,- dijo y pretendió escribir algo en su palma con el dedo índice y pulgar. – Tema prohibido.-

Kurt se sorprendió al darse cuenta que le costaba mucho trabajo no sonreír y estaba seguro que una pequeña sonrisa se había escapado antes de poder contenerla. ¿Quién era este idiota y porque rayos estaba hablando con él? Kurt podría haber extendido una plática con Blaine, Anne o cualquiera que tuviera que ver con su caso, pero no con un chico que probablemente lo hacía por una apuesta con sus amigos.

- Como sea,- continuó Jay. – Esta chica,- se detuvo para reír de lo estúpido que parecía. - Pensé que estaría más impresionada si tuviera un auto de lujo. Así que por eso trate de robar un banco.-

- ¿Por qué lo hiciste cuando podías simplemente robar uno?- Kurt estaba casi realmente curioso mientras lo preguntaba, pero tuvo que recordarse así mismo que no le importaba la vida de esas personas.

- Exactamente,- rió Jay de nuevo, mostrando una brecha enorme entre sus dientes delanteros. Probablemente había sido objeto de burlas en la escuela, pensó Kurt. Sería difícil no serlo luciendo así. Había sido uno de esos niños débiles que dejaba ser empujado por los más grandes, podía asegurarlo. Kurt había hecho todo lo posible para no ser uno de esos chicos. Pero parecía como si las dos opciones tuvieron el mismo resultado, considerando donde estaban los dos.

- Bien,- dijo Jay finalmente. – Se cuando mi compañía no es apreciada.- Se levantó pero su estúpida sonrisa aún seguía plasmada en su rostro de aspecto divertido. – Encantado de conocerte.-

Kurt parpadeó pero logró mantener su cara libre de sorpresa. Sin embargo no le dijo nada, así que Jay le dedico otra sonrisa y caminó hacia su mesa, donde los otros presos comenzaron a vitorear y darle palmaditas en la espalda, sacudiéndolo de los hombros y preguntándole si se había vuelto loco.

A Kurt no le importó, estaba sumido en sus propios pensamientos. Había trabajado para mantener a la gente lejos se él, pero ahora la barrera se había ido.

La gente ya no le tenía miedo.

En la esquina de la habitación Blaine estaba apretando los dientes. Kurt no los había visto pero él y Puck habían presencia toda la extraña escena. - ¿Quién era ese?- le preguntó a Puck. – Contéstame, ¿quién era ese?-

- No lo sé,- dijo Puck honestamente, sacudiendo cabeza. – Algún preso, no lo sé.-

- ¿Pero por qué estaba hablando con Kurt de esa manera? ¿Por qué él…?-

Puck se volvió hacia él. - ¿Estas molesto porque le habló, o porque lo hizo sonreír?-

Blaine apretó la mandíbula. – Eso está fuera de…-

- No, no lo está,- dijo Puck antes de soltar un suspiro de exasperación. - No puedes sentirte celoso de que otros traten de hablar con él. Pensé que te alegraría ver que las personas están intentándolo.-

Blaine suspiró. – Lo sé,- dijo dejando caer la cabeza, su mandíbula casi choco contra su pecho. – Dios, lo sé. ¿Qué está mal conmigo?- se entendía que esa pregunta no era para ser respondida pero aun así Puck lo hizo.

- Estas enam…-

- Ni siquiera lo digas,- dijo rápidamente Blaine con un suspiro.

- Pero lo estas,- dijo Puck y siguió la mirada de Blaine que estaba posada sobre Kurt.

- Tal vez.-

- ¿Tal vez?- rió Puck y sacudió la cabeza. – ¿Miras a un tipo que ni siquiera es nada atractivo, tratando de ser agradable con él, prácticamente explotas del coraje y dices tal vez?-

Una vez más, con un suspiro, Blaine dejo caer su mirada al suelo. – Generalmente no soy del tipo celoso,- admitió, aunque consideraba que eso se sentía más que simples celos pero no tenía ganas de profundizar en ello. Podía empezar a averiguar sus emociones después de que todo hubiera terminado, cuando tuvieran todo el tiempo del mundo.

- Pero es posible que nunca hayas estado enam…-

- Puuck.-

- Bien,- dijo Puck sonriendo mientras Blaine rodó los ojos antes de volver a posarlos sobre Kurt. Su estómago se contrajo. Por primera vez deseó que todo volviera a ser como antes. Blaine entrando sigilosamente en la celda de Kurt, a Kurt haciendo descaradas insinuaciones y escondiéndose en el baño cuando alguien caminaba por el pasillo. De pronto todo parecía mucho más fácil antes, aunque sabía que ese no era el caso. Kurt nunca había sido nada cerca de simple.

Saliendo de su cúmulo de pensamientos, se centró nuevamente en Kurt quien estaba jugando con su comida, rodando un pedazo de brócoli sobre su plato. Blaine sonrió.

En ese momento Puck decidió tener un ataque de tos. Tosió con fuerza sobre su mano. –Cofcof Enamorado.-

88888888888888

Blaine no había tenido la oportunidad de hablar con Kurt antes de entrar a la corte y eso lo estaba molestando de sobre manera. No había hablado con él en días por sus tiempo libres y al menos esperaba poder desearle buena suerte.

Todo había empezado veinte minutos atrás y ya era el tiempo de Kurt de contestar a las preguntas, quien encontró los ojos de Blaine justo después de levantarse.

- Vas a estar bien,- le murmuró Blaine y Kurt asintió ligeramente con la cabeza para que nadie pudiera notarlo.

Blaine notó que muchas de las preguntas eran las mismas de las vez pasada. Posiblemente era para probar si sus respuestas habían cambiado por que Peter estaba actuando como un idiota una vez más y posiblemente sonaba incluso más agresivo. Lo más probable era que no estaba muy contento porque una de sus clientas había sido demandada y posiblemente fuera encontrada culpable.

Susan, la defensora de Kurt ahora estaba hablando y estaba haciendo un gran trabajo describiendo como el proceso de crecimiento un niño afectado psicológicamente se puede deformar como en el caso de Kurt. - ¿Por qué no nos hablas un poco de la relación que tenías con tu padre?- le preguntó, Peter se bufó pero permaneció en silencio.

- Um. – Kurt se aclaró la garganta y movió sus ojos distraídamente por la habitación.

- Esta bien,- dijo Susan.

- Uf, lo están mimando,- escupido Peter incapaz de permanecer con la boca cerrada por más tiempo. – Déjalo hablar, déjanos escuchar la verdad una vez más y no lo que tú le dijiste que dijera.-

Yo no,- comenzó Susan irritada, pero luego Kurt sorprendió a todos cuando tomó la palabra.

- Mi padre Burt Hummel era un idiota abusivo,- dijo y sorprendentemente sus ojos estaban puestos en Peter. – Como yo,- añadió, - tenía problemas con su ira y luego comenzó a beber demasiado. – Hizo una pausa pero no apartó sus ojos de Peter. – Todos los días,- dijo y tomó un profundo respiro, - Todos los días deseaba que me golpeara a mí en lugar de mi madre. Ella no merecía nada de eso, pero quería quedarse con él así que lo soportó. Solía decirme que lo amaba, pero también había otra razón para que se quedara. Era en parte porque si ella decidía dejarlo… entones ella tendría que dejarme con él por qué no tendría el dinero suficiente para mantenerme. No quería dejarme con él ya que se había dado cuenta que nos pareceríamos demasiado y eso la aterraba.- Su voz era temblorosa pero no rompió el contacto visual. Las manos de Blaine estaban sudando. – Así que la casa era un infierno. La mayoría del tiempo yo sólo quería permanecer en mi habitación, poner las manos sobre mis oídos y no existir.- Sacudió la cabeza con una pequeña risa. – Pensé que podía salvarla,- dijo. – Pensé que si empacaba sus maletas y la sacaba de allí, todo estaría bien por el resto de nuestras vidas. Que podríamos ser felices, lo que sea que signifique eso.-

- ¿Crees que tu mama era infeliz?-

Kurt aparto sus ojos de Peter y los dirigió a Susan. Asintió.

– Definitivamente.-

- Mira,- dijo Peter de repente y se levantó. – Todo esto es muy conmovedor, pero por lo que recuerdo alegaste locura, ¿cierto?- Miró a Kurt y a Susan a la vez.

- Locura temporal,- corrigió Susan con el rostro tenso.

- Cierto,- dijo Peter. – ¿En cualquier caso se puede contar como loco cuando estás enojado? Porque eso es lo que estoy escuchando. "Estaba enojado, perdí los estribos" ¿Y qué? Eso no es suficiente, ni siquiera se acerca a serlo.-

- Mi cliente ha estado luchando con esto casi toda su vida,- dijo Susan. – No es sólo la agresión, es mucho más que eso. No era él mismo en el momento del crimen, se bloqueó casi completamente sufriendo delirios y paranoia, creo que eso cuenta como demencia temporal.-

- ¿Tú sabes cuentas personas pierden los estribos cuando están enojados?- preguntó Peter. - Y en cualquier caso, pudo haber estado "fuera de sí" durante los dos últimos asesinatos, pero no olvidemos que deseaba, incluso planeó matar a su padre. Quién sabe, tal vez está mintiendo. Probablemente planeó matar a ambos para poder estar libre de ellos.-

Blaine apretó los puños sobre su regazo y miró a Kurt, quien estaba mirando hacia abajo, temblando.

La "discusión" entre los dos defensores creció, Blaine apenas podía respirar, era tan intenso que el aire se sentía pedazo y rígido.

- Señor Keller, mi cliente nunca tuvo la intención de dañar a Katherine, su intenciones eran…-

- Salvarla,- dijo Peter sonando poco impresionado. – Ya lo sé, lo has dicho demasiadas veces.-

Mientras ellos discutían sobre la definición de psicosis y los diferente tipos que existen, le pidieron a Kurt que regresara a su lugar. Se sentó en silencio ignorando todas las miradas, incluso la de Blaine.

Pasó hora y media y por fin estaban aprobando tener un pequeño descanso que Blaine esperaba con ansias, cuando de repente alguien toco su hombro. Había estado tan metido en la conversación que casi gritó mientras giraba la cabeza.

- Lo siento,- dijo el oficial Braun que por como lo miraba parecía que decirle algo que no le iba a gustar. – Pero necesitamos toda la ayuda posible en la estación.-

Blaine se quedó boquiabierto. - ¿Qué?- siseó. – No, no puedo, tengo que permanecer aquí.-

- Ha pasado algo en la ciudad,- dijo Braun sonando apologético. - Necesitamos a todos lo que puedan ayudar. Alguien tiene que quedarse aquí, pero…-

- ¿Por qué no puedo ser yo?-

- No traes puesto tu uniforme y no estás aquí para trabajar.- Braun levantó una ceja plateada. – Y creo que ambos pensamos que no estás en condiciones para trabajar aquí justo ahora.-

Blaine suspiró y miró hacia abajo. – Lo sé,- admitió y miró a Kurt por el rabillo del ojo.

¿Podría dejarlo? ¿Qué pensaría Kurt si lo viera levantarse y salir? No sonaba como si tuviera mucha opción. – Está bien,- dijo y se levantó lentamente. Tuvo que recordarse a sí mismo que tenía un trabajo, un trabajo que no podía permitirse perder, además estaría de regreso mañana que el juicio continuara.

Caminó con Braun en silencio, tratando de no atraer mucho la atención, pero parecía que en realidad nadie les había prestado mucha atención. Quería hacer contacto visual con Kurt antes de irse, no quería que se diera cuenta por si mismo que ya no estaba, pero Kurt no los miró, estaba mirando hacia su regazo y finalmente la puerta se cerró detrás de los dos hombres.

- Entenderá,- dijo Braun en voz baja mientras caminaban en el silencioso corredor. Blaine no confiaba lo suficiente en sí mismo como para decir algo, así que Braun continuó.

- Sucedió una situación muy seria en un hotel de la ciudad,- explicó. - Hay un incendio, todavía estamos tratando de controlarlo, pero muchas personas están heridas y posiblemente hay varias que aún están dentro. Sospechamos que detrás de todo está una banda de adolescentes, de entre diecisiete a veinte años. Fueron capturados huyendo de la escena. Necesitamos gente en la escena del crimen que pueda hablar con los testigos. Algunos fuera de la ciudad buscando a los chicos que no pudimos atrapar y algunos tienen que quedarse en la estación con los que ya atrapamos.-

Blaine asintió y trato de volver a su modo de trabajo, pero era demasiado difícil cuando más de la mitad de sus pensamientos estaban en la corte. – Entonces ¿dónde me necesitan?-

- Regresa a la estación y ponte tu uniforme, entonces quiero que hagas pareja con Sebastián y tomen un auto.-

- ¿Buscaremos a los chicos?-

- No tendrán problemas.-

En silencio, Blaine maldijo su suerte. Sebastián ya no era tan malo como suponía, pero no significaba que fueran amigos o que Blaine quisiera estar atrapado en un asunto con él el resto del día.

888888888888

Cuarenta minutos después Blaine estaba sentado en un auto con Sebastián. Hubieran tenido una discusión sobre quien manejaría si Blaine no hubiera estado tan distraído y le hubiera dicho a Sebastián que podía conducir si era tan importante para él.

Atravesaron la ciudad en silencio, las sirenas encendidas en el techo del vehículo.

- ¿Qué tal la corte?- preguntó Sebastián después de un rato, probablemente para matar el silencio que era un poco incómodo.

Blaine se encogió de hombros. – Difícil.-

- Sé que preferirías estar allá,- dijo Sebastián y lo miró rápidamente. – Pero si algo sucede necesito tener apoyo.-

- Ya lo sé,- dijo Blaine que realmente estaba intentando no sonar molesto o grosero, especialmente cuando Sebastián estaba tratando de ser agradable. – Tendré más días para estar allá, así que estoy bien.-

Pero si sólo Blaine hubiera sabido cuantos días tendría que gastar trabajando en el caso, se habría negado a ir con Braun ese día.

¡Hasta aquí el capítulo Prisioners! Espero les haya gustado.

Nos leemos el Domingo!

Espero con muchas muchas ansias sus comentarios 3