¡Hola Prisioners! ¿Cómo están? Hoy actualizo temprano! Tengo unos pendientes y no podré estar en la tarde =o

MUCHISIMAS MUCHISIMAS MUCHISIMAS GRACIAS POR LOS MÁS DE 600 REVIEWS! *u*

¡Son increíbles! Un enorme abrazo virtual a todos ustedes 3

Ok ok, sin más…

ENJOY!

Capítulos Restantes: 3, tengo nostalgia =(

BRING ME TO LIFE

CAPITULO 45

FLASHBACK

Kurt estaba recostado en su cama mirando al techo. Sus padres por fin se habían calmado después de varias horas de gritos y peleas. Había un aire tenso que rodeaba la casa, una falsa sensación de calma. Hacía que se le pusiera la piel de gallina, pero al menos el silencio significaba que por fin podría dormir.

Hacía más frio que de costumbre, pero Kurt no pudo encontrar energías para taparse con el cobertor. No le quedaba nada de energía, pensó, sus ojos miraban una mancha amarilla extendiéndose sobre la pintura. Se había alejado demasiado de Rachel después de abofetearla, por lo que podía olvidarse de llamarla, y su familia… ¿alguna vez la había tenido? No en el tiempo que podía recordar de todos modos. Desde que podía recordar, nunca la tuvo.

Rachel se había comportado extraña desde aquella noche y Kurt la evitaba lo más que podía. Ella trataba de ser amable, lo llamaba y trataba de acercarse a él, pero ni siquiera podía mirarla sin ver a su madre reflejada en sus ojos. Todo estaba mal, todo se le estaba repitiendo y no iba a permitir que eso sucediera.

Dirigió una mirada hacia la lámpara que colgaba del techo, una maldita cosa fea que parecía que debía pertenecer a un almacén no a un dormitorio. Kurt se levantó y se puso de puntitas sobre la cama, agarrando la lámpara y sacudiéndola con fuerza. Soportaba mucho peso. Se dejó caer de nuevo sobre la cama y pensó –Jódete.- Sólo jódete. No estaba ayudando a nadie, así que daba igual. ¿Cuál era el punto si ni siquiera podía sentir nada? Era indiferente. A todo. Nada lo desconcertaba últimamente, nada lo conmovía o importaba, especialmente después de lo que pasó con Rachel. Cuando escuchaba a sus padres pelear lo único que podía pensar era, -Desearía que terminaran para poder dormir.- Se estaba congelando, todo dentro de él se estaba volviendo frio y eso debería asustarlo pero no le importaba que eso pasara. Había pasado la etapa en que pensara que podría salvar a su madre. No podría detener a su padre, no sin que él lo detuviera a él. Y la única forma de asegurarse de no volver a lastimar a Rachel era no verla. Ella lo superaría.

- Estoy en esto,- murmuró para sí mismo, saltando fuera de la cama, cruzó su habitación y abrió el armario. Buscó en su interior hasta que encontró una bufanda larga que había recibido de parte de su abuela antes de morir. Era horrible, nunca la habría usado incluso si su vida dependiera de ello. Irónico. Pensó con un bufido.
Le frunció el ceño, miró hacia la lámpara y de nuevo a la bufanda.

¿Por qué demonios no hacerlo?

Se sentó en la cama y comenzó a atarla. Había encontrado como hacerlo en internet. Había encontrado demasiadas cosas en internet. También encontró como usar un arma, lo había buscado después de encontrar el revólver negro bajo el tablón suelto del suelo de la cocina. Por si acaso.

Eso le recordaba que tendría que mirar si aún seguía ahí. Como lo hacía cada noche. Era casi un hábito, tan automático como encender las luces cuando entras a una habitación oscura. Así que cuando terminó de atar la bufanda, salió de su habitación, pasando silenciosamente al lado de la habitación de sus padres hacia la cocina.
Se arrodilló en el centro de la habitación y levantó el tablón. La pistola estaba allí, negra y brillante, brillante por la luz que entraba por la ventana de la cocina. Quería tocarla, pero no se atrevió. La miró con una especie de retorcida fascinación, antes de negar y poner el tablón en su lugar, ocultando el arma de su vista.

Volvió a su habitación a terminar sus asuntos. Tuvo un pensamiento breve de escribir una carta, pero desechó rápidamente la idea, era un horrible cliché. Todo lo que le importaba era que estaba cansado y quería irse. Su juego había terminado desde que había golpeado a Rachel, era el momento de terminar el juego del jugador. O algo así.

Terminó el nudo y lo miró, pasando sus dedos sobre él antes de colgarlo, tirando de ella para asegurarse que aguantaría. Lo único que faltaba era pararse sobre una silla.

Estaba a punto de hacerlo cuando sonó su teléfono.

Maldijo en voz alta y lo cogió, dispuesto a hacerlo pedazos antes de mirar en nombre en la pantalla. Aceptó la llamada antes de que pudiera detenerse.

- Kurt.-

No dijo nada. Su voz era como seda contra su oído, pura y sin mancha. Al menos así había sido antes de tocarla, pensó y cerró los ojos

- Por favor escúchame,- dijo. – Lo lamento, ¿de acuerdo? Lo que te dije después de… No lo pensé. Te perdono. Por ya sabes qué. -

- Te golpeé.-

- Está bien.-

- No, no lo está.-

- Me preocupas. Quiero ayudarte.-

- No puedes.-

- Puedo si me lo permites. Soy tu mejor amiga. Sé que estas luchando.-

- ¿Ah sí? ¿Con qué?-

Rachel suspiró. – No lo sé.- dijo, pero algo en la forma en que lo dijo sonaba como si supiera, Kurt apretó los puños. – Me gustaría que hablaras con alguien.-

- ¿Para qué? ya parece como si tú fueras mi psiquiatra.-

- Kurt, detente…-

- No estoy haciendo nada.-

- Me estas alejando,- dijo suavemente. – Sabes que odio eso. Sabes perfectamente que me importas.-

- Deberías odiarme.-

- Yo nunca podría… estás hablando locuras, ¿estás bien?-

- Estoy bien.-

- ¿Sabes cómo sé que estas mintiendo?- preguntó, pareciendo decepcionada. - Porque a todo el mundo le dices "estoy bien" lo que es en forma automática. Dices, "estoy bien" y luego usas esa sonrisa tuya así que ya no vuelven a preguntar. Y tú nunca me dices eso a mí., tú no me sonríes de esa forma. Para mí, tú dices "no te preocupes por eso." Así que cuando me mientes sé que algo debe andar realmente mal.-

Kurt tragó saliva. – No soy una novela para que me puedas sobre analizar.-

- ¿Por qué estas siendo tan frio conmigo?- preguntó, al borde del llanto. – Te dije que lo lamento. No lo sabía, no era mi intención lastimarte. Te juro que no sabía.-

- No me lastimaste,- dijo entre dientes, tratando de ignorar el sonido de sus lágrimas. No quería hacerla llorar, no quería ser frio con ella, pero eso la mantendría apartada. Eso le haría entender que no era buena persona, justamente como la madre de Rachel siempre se lo había dicho. – Ya te lo dije, estoy bien.-

Suspiró de nuevo. – En realidad te llamo para invitarte a la víspera del Año Nuevo,- dijo. – Es mañana, en caso de que se te olvidara. Desde que no quisiste venir para Navidad, yo pensé… Y tengo que decirte algo, cara a cara. Además de que te extraño.-

De hecho lo había olvidado. Odiaba los días festivos y ella lo sabía. Estaba tratando de evitarla, ¿no lo entendía? Había dicho que no en Navidad, ¿qué le hacía pensar que quería ir con ella en Año Nuevo? ¿Qué otras pistas necesitaba? Estaba tratando de ser más grosero que la última vez, para hacerla ver, para que entendiera.

- No, gracias.-

- Sólo piénsalo…-

- Dije no.-

- Oh! Vete a la mierda,- escupió en un estallido de ira sorprendente para ella. –No puedes estar molesto todo el tiempo que quieras. Te he perdonado, lo sabes. Y me preocupas. Mucho. También sabes eso. No puedes seguir escapando de tus problemas para siempre.- Rachel colgó el teléfono, el tono de marcar encontró el oído de Kurt.

Lanzó el teléfono, molesto, miró la bufanda colgando. Listo. Invitándolo.

Maldita sea. Maldita sea ella.

La desató y la rompió en pedazos. Se quedó quieto, jadeando, la sangre hervía en su oídos. Ni siquiera podía terminar con su propia vida.
Pero había algo más que podía terminar, si en realidad se lo proponía, pensó, comenzando a dar vueltas por la habitación. De nuevo tenía que tomar el control, tenía que dejar de ser la víctima. Sólo tenía que encontrar el coraje.

FIN FLASHBACK

888888888888888

- ¿Qué?- repitió Kurt, el shock de lo que Blaine acababa de sugerir se sentía como un puñetazo en el estómago, por lo que su voz sonó simplemente como un susurro. - Blaine.- dijo con más fuerza, cuando Blaine no dijo nada. - ¿Qué dijiste?-

Blaine se sentó mirándolo a los ojos y repitió., - Dije que escapemos.-

El corazón de Kurt comenzó a hacer un ruido sordo contera sus costillas. – No quisiste decir eso,- dijo, consciente de que su voz estaba temblando y sentía como si tuviera fiebre.

- Lo hice, hablo en serio. Hagámoslo.-

La cabeza de Kurt comenzó a flotar, estaba a punto de conseguir un enorme dolor de cabeza, estaba a unos segundos de desmayarse. – No,- alcanzó a decir, asustado de las palabras que salían de la boca de Blaine. – No, Blaine, ¿Qué demonios estás diciendo?-

- ¿Qué? ¿Por qué no? –Blaine parecía casi tan sorprendido y en shock por la respuesta de Kurt, como él por la pregunta.

- Porque,- dijo Kurt, pellizcándose el puente de la nariz. - Porque es una locura,- dijo mirando a Blaine a los ojos. – Es una locura, es imposible, no podríamos aunque lo intentáramos, y…- agregó cuando vio que Blaine estaba a punto de hablar,-Piensa en ti por un segundo. Tu trabajo, tu vida.-

- Estoy pensando en mí. Y en ti. En nosotros. Kurt, no me importa mi trabajo.-
Blaine trató de acariciar su rostro pero Kurt golpeó su mano.

- No hay ningún nosotros,- espetó, reaccionando inmediatamente ante el uso del pronombre "nosotros" a pesar de saber que el uso de la palabra no podía ser tan erróneo como él quería.

- No quieres decir eso,- dijo Blaine. – Yo sé que no. Sé que sabes que hay más entre nosotros que sólo… Lo sentiste antes, sé que lo hiciste. Es por eso que estas tan asustado.-

Kurt apretó la mandíbula. – No estoy asustado. No sentí nada.-

- No es verdad,- dijo Blaine y su mano cubrió la de Kurt sobre la cama. Trató de quitarla pero Blaine la mantuvo con un fuerte control.

Kurt cerró los ojos. No podía manejarlo, lo estaba confundiendo, no sabía que pensar.
- No vale la pena,- dijo sacudiendo la cabeza. – No sabes lo que estas sugiriendo.-

- Sé perfectamente bien lo que estoy sugiriendo.-

- No, no estás pensando claramente, yo sé lo que es eso y…-

- No voy a quedarme sentado sin hacer nada mientras te matan.-

- ¡Mátenme!- Kurt rió en voz alta, pero no era del todo una risa humorística. – Eso ni siquiera es… Bueno, no importa. Esto es simplemente estúpido.-

- Lamento preocuparme por tu vida,- replicó Blaine. – No puedo imaginar perderte.-

- Tendrás que,- espetó Kurt, consciente de que estaba siendo insensible y decidió probar otra técnica, eso claramente no estaba funcionando. -Mira, ni siquiera ha pasado un año,- dijo tratando de encontrar los ojos de Blaine. – Vas a vivir por lo menos sesenta más. Estos meses no significaran nada para entonces, ni siquiera vas recordar mucho o nada de esto. Sólo seré una parte de lo que le cuentes a tus nietos y rías de lo tonto que fuiste en tus días de juventud. ¿De acuerdo?-

- Eso no es verdad,- susurró Blaine y apretó más la mano de Kurt que parecía que cortaría la circulación de sus dedos. – No digas que esto no significa nada, eso me mata.-

- No lo es. No lo será.-

Blaine negó con la cabeza, un hipido patético escapó de sus labios.

- Te prometo que estaré más tiempo contigo,- dijo Kurt en un pobre intento de iluminar su estado de ánimo, pero era como hablar con una pared de ladrillos.

- Escapa conmigo,- dijo Blaine de nuevo. –Kurt, por favor. Podemos hacerlo, solo déjame intentarlo. Déjame salvarte.-

- Escúchame,- dijo Kurt. –Blaine, mírame cuando te hablo.- se sorprendió cuando Blaine lo miro, con los ojos rojos e hinchados. – No quiero escapar,- dijo. – Déjame ir.-

- No,- susurró Blaine. – No…-

Kurt no tenía idea de que más decir. El año paso, con Sebastián, había sucedido una situación similar, pero en ese entonces Kurt lo había disfrutado. Había sido el punto central, atrapar tanto a Sebastián que terminara ofreciéndole escapar. En realidad nunca había querido escapar, pero saber que había logrado que un oficial lo sugiriera era mucho decir. De alguna manera, la relación con Blaine había evolucionado más allá de esa etapa, y ahora, cuando finalmente llegaban a esa parte, Kurt deseaba poder regresar el tiempo al día que en el pasillo había puesto sus ojos en Blaine. Debió bajar la mirada y pasar a su lado, podría haber hecho que las cosas fueran diferentes si hubiera sabido que llegarían a todo esto. Nunca había esperado estar sintiendo toda esa culpa, todo ese remordimiento.

- Yo te arrastre a todo esto,- dijo Kurt. –Yo…- quería disculparse, pero las palabras no salían y antes de que lo intentara de nuevo, Blaine dijo.

- Yo me arrastre solo.-

- No, no lo hiciste.- argumentó Kurt y trató de retirar su mano una vez más, pero Blaine se resistió. – Yo tiraba los hilos. Te escogí, a ti específicamente, desde el primer día. Sabía que vendrías a mí, quería verte roto.- Ahora lo estaba. Y lo odiaba.

Blaine negó una vez más. – Vine a ti por mi propia voluntad,- dijo. - Y no me arrepiento, no del todo.-

- No te sentirás así para siempre,- dijo Kurt, esperando que sonara convincente por qué no podría manejarlo por mucho más tiempo. – Te olvidaras de mí.-

Ahora, Blaine lo miró enojado a través de sus mojadas pestañas. –Kurt ¿Alguna vez te olvidaras de ella?- le disparó. - ¿Lo harías?-

Kurt parpadeó, sorprendido por eso. – Eso no es lo mismo,- suspiró y finalmente fue capaz de retirar su mano de la de Blaine.

- ¡Si, lo es!- dijo Blaine, frustrado. - ¿Por qué no lo entiendes? ¡Es exactamente lo mismo!
Realmente no lo comprendes ¿cierto? Nunca lo harás.-

Kurt cerró los ojos. Era demasiado, esa conversación tenía que terminar o Kurt terminaría perdiendo el poco control que le quedaba. - ¿Comprender qué?- se atrevió a peguntar.

- ¡Cómo diablos me siento por ti!- dijo Blaine, levantando la voz. – Que si tú mueres, me sentiré morir yo también. Que yo te…- se detuvo y negó con la cabeza. – No entiendes eso. No quieres o realmente no puedes, no se cual es peor.-

Kurt bajo la mirada, con sus ojos fijos en una parte del suelo, con todos sus músculos tensos. – Lamento que te sientas así,- dijo finalmente con la voz apagada.

- ¿Sentirme cómo?- desafió Blaine. - ¿Cómo tú?-

- No eres yo,- dijo inmediatamente, levantando la cabeza. – No quieres ser yo.-

Kurt estaba muy ocupado conteniéndose a sí mismo con cinta adhesiva y pegamento, estaba ocupado manteniendo a sus demonios a raya, Blaine no podía comenzar también a desmoronarse. Le gustara o no, Kurt necesitaba a alguien en quien apoyarse y ese solamente era Blaine. Ambos no podían desmoronarse.

Kurt no era lo suficientemente fuerte para que Blaine se apoyara en él. Podía intentarlo, podía pretender serlo, pero la verdad era que se rompería y tenía que ser suficiente hombre para aceptarlo. Después de todo lo que había pasado, su mente era un frágil rompecabezas incluso aunque ahora estuviera junto, el más pequeño disturbio podría sepáralo. A veces se sentía así, cuando Anne o Blaine llegaban muy hondo, y ahora lo sentía.
- No puedo hablar de esto,- dijo. – Tienes que entender que lo que estás diciendo es una locura.

- Simplemente no quieres hablar de ello.-

Kurt no pudo aguantar más. Explotó. – ¡Estas obsesionado con esos "no puedo" y "no lo hare!"- espetó. – No todo es blanco y negro. Sé que piensas que hay un sucio interruptor en mi cabeza que puedo encender o apagar cuando quiera, pero no está allí. Créeme, lo he buscado. No puedo cambiar esto,- dijo entre dientes. – Lo intente y ¿sabes qué? Lo intente por ti. Y luego me dejaste y te fuiste a pesar de todo lo que habías dicho y no puedes…- cerró los ojos y respiró profundamente. – No puedes sentarte allí y pretender que eso no ha pasado, no puedo borrarlo de mi memoria. Sé que crees que puedo, sé que crees que debo, pero cada día lucho con ello, justo ahora estoy luchando con toda mi fuerza porque mi cabeza quiere dejar que todo se valla. Intento esconderlo de ti porque incluso a pesar de todo no quiero que te sientas culpable. ¡Mierda! - maldijo, sacudiendo la cabeza, no podía creer todo lo que estaba diciendo pero no podía detenerse aunque incluso lo intentara.
- ¿Ves esto?- preguntó en voz alta y levantó una mano, manteniéndola horizontalmente en el aire. Se sacudió como si tuviera una especia de síndrome y locura. - ¿Ves esto? Esto no está bien, es lo opuesto a estar bien. Blaine, las píldoras me mantienen unido. Las píldoras y el hecho de que en realidad estoy luchando con fuerza. Porque tú quieres que lo haga. Y por qué Anne quiere que lo haga. Si por mí fuera no me importaría un bledo. Estoy tan cansado de luchar. Así que no te quedes hay y digas la estupidez de "tú no quieres" en mi cara porque no necesito escuchar eso justo ahora. No quiero escuchar tus locuras, tengo suficiente con las mías.-

Dejó de despotricar con una exhalación profunda, toda su energía se fue con el vómito de palabras y no se había molestado en resistirse hasta que Blaine tomó de nuevo fuertemente su mano temblorosa. – Lo siento,- susurró Blaine y presionó su frente contra la de Kurt, su otra mano se hundió en su castaño cabello. – Sabes, siento tanto esto. Dejarte. Corrí y no debí hacerlo. Pienso en ello todos los días.-

- Sabes, yo también traté de correr,- dijo Kurt. – Ese día, fue lo que estaba tratando de hacer. Pensé que si solo iba por ella y corría entonces estará bien. Pero entonces fue peor y ahora estoy aquí. Nada bueno viene de correr.-

- Seré cuidadoso,- suplicó Blaine. – No nos atraparan, me asegurare de eso.-

Kurt dejó que sus ojos se cerraran por un par de segundo antes de decir,- No quiero discutir contigo,- admitió, agotado. – Estoy aquí. Ahora estoy aquí. Podemos sólo…- puso sus manos en los hombros desnudos de Blaine y encontró sus ojos, aun con las frentes juntas. – No seas así. Yo…- maldijo interiormente a lo que iba a decir. - Maldición. Te necesito.-

Blaine lo miraba como si hubiera dicho algo completamente diferente a lo que en realidad dijo, como si le hubiera dicho que había un unicornio detrás de él o algo así.

- Yo también te necesito.-

8888888888888

Blaine se había ido. Había dicho que tenía que "ir a hacer algo" mientras que a Kurt eso lo ponía más que nervioso pero no podía hacer nada desde donde se encontraba. Blaine necesitaba ordenar sus pensamientos y lo hizo.

Estaba sentado en la cama, mirando fijamente un punto en el suelo, intentando dejar de temblar. No podía, sus músculos sufrían de espasmos bajo su piel y tuvo que cerrar los ojos cuando comenzó a parecer que el suelo se movía.

El día en la corte había sido muy pesado, había sido acusado de tantas cosas que no eran verdad y sus intentos de explicarse habían sido muy poco evidencia. Peter Keller había intentado convencer al resto de la corte que Kurt la había violado ya que había escrito en su diario que no quiso acostarse con él. Luego, había precedido a hablar de todas esas semanas donde no se habían visto mucho y Peter le dijo a todos que eso era porque Rachel tenía miedo de Kurt y lo estaba evitando.

Los puños de Kurt se apretaron con sólo pensar eso. Él podía ser muchas cosas pero no era un violador. Nunca lo haría, ni siquiera su parte más obscura podría hacer eso. Se preguntó si era algo torcido considerar la violación pero que un asesinato, al final decidió no pensar en eso demasiado.

Sin embargo algo bueno había surgido de todo esto. Shelby Berry había sido encontrada culpable de no reportar lo que sabía y tenía que cumplir servicio comunitario por un tiempo. No mucho tiempo, pero de todos modos Kurt estaba satisfecho. Profundamente satisfecho.

Pero entonces el… sexo con Blaine. Y luego Blaine y su crisis. Blaine y sus planes de escape. Había pensado que comenzaba a mejorar, pero ahora ya no estaba tan seguro. Por primera vez deseaba tener un medio para contactar con Anne, un teléfono, un buscapersonas o algo así. El regreso de Blaine había ayudado, su cabeza lentamente había comenzado a parcharse de nuevo peor ahora de nuevo estaba confundido y los hilos que mantenían las piezas unidas se estaban estirando bajo la tensión y la confusión.

No tenía idea de que hacer o como convencer a Blaine que escapar nunca funcionaria e incluso si lo hacía, no sería de ayuda para ninguno. Kurt no sabía cómo desenvolverse en el mundo real, nunca lo supo.

Cerró los ojos, preguntándose qué diablos podía hacer.

88888888888888

- ¿Has estado sentado así toda la noche?-

Kurt asintió, juntando sus manos temblorosas sobre su regazo. - ¿Cómo esta Blaine?- preguntó, con la mirada en el suelo. Era todo lo que había estado pensando. ¿Qué estaba haciendo Blaine? ¿Qué estaba planeando? ¿Qué está pensando? ¿Qué haría cuando se haya ido…? No podía dejar de pensar, no podía dejar de preocuparse, había tenido tres ataques de pánico sólo en esa noche.

- Ahora vamos a hablar de ti,- dijo Anne, sonando preocupada. - ¿Cómo estas manejando esto?-

Kurt negó. – Creo que deberías preguntarle eso a Blaine. Mejor habla con él. Lo necesita más.-

- ¿Te dijo algo en particular el día de ayer?-

Kurt quería decir lo que Blaine había dicho pero no podía. No quería arriesgar el trabajo de Blaine de esa manera. Por lo que sólo se encogió de hombros. – Está molesto.-

- Claro que lo está,- dijo Anne en voz baja. - ¿Puedes mirarme?-

Los ojos de Kurt vacilaron al posarse en los de ella.

- ¿Cómo te sientes? Pareces muy estresado.-

Kurt se encogió de hombros. – Lo estoy… ¿A dónde vas después de la muerte?- preguntó mirando hacia sus temblorosas manos. Sus pensamientos eran fugaces, no podía manejar tantos pensamientos al mismo tiempo. Blaine. Muerte. Escapar. ¿Qué debía hacer?

- No lo sé,- dijo Anne en voz baja y Kurt no sabía si había imaginado el temblor en su voz. Últimamente imaginaba muchas cosas así que no le sorprendía. – Algún lugar agradable.- Pero no había imaginado eso, así que se negó levantar la mirada.

- Pero yo,- dijo. - ¿A dónde voy?-

- ¿Te preocupa mucho eso?-

Kurt vaciló, ¿pero cuál era el punto de mentir más? – No lo hacía antes,- dijo. - Pero no quiero ir a un lugar donde este recordando…para siempre. Sólo quiero que todo se haya ido, quiero convertirme en nada. Debí haberte escuchado,- agregó. - Él está en un lugar obscuro y yo nunca quise eso. No, yo no quería eso. No quería preocuparme. – cerró los ojos. – No me quiero preocupar.-

- Yo puedo decirte lo que no debes hacer,- dijo Anne. – Debes vivir el resto de tu vida de la forma que te haga sentir cómodo. Debería aconsejarte terminar con eso, pero no intentare detenerte si eso te hace feliz.-

- Nada me hace feliz,- dijo Kurt. – Y no puedo terminarlo,- continuó. – No puedo volver atrás, lo he intentado.-

- Creo que Blaine te hace feliz, creo que Rachel te hacía feliz.-

Kurt hizo una mueca. – Mira donde terminó.-

- Todo el mundo merece la oportunidad de ser feliz,- Kurt no dijo nada a eso, así que Anne continuó, - ¿Qué te dijo Blaine?- preguntó Anne. – No sólo es la forma en que lo está manejando lo que te molesta.

- No puedo repetir lo que dijo,- dijo Kurt en voz baja. Si mencionaba que Blaine quería escapar podría poner toda la carrera de Blaine en riesgo. Ella en realidad podría pensar que lo llevaría a cabo.

Anne asintió. – Quiero hablar con los dos al mismo tiempo,- dijo. – Si te sientes cómodo con eso.-

- Claro,- dijo Kurt. Se alegraba siempre y cuando Blaine pudiera hablar con alguien y pudiera despejar su mente. Por lo menos si Kurt estaba ahí podía asegurarse de que se hacía correctamente. Por primera vez consiguió sentir lo que se siente estar preocupado por alguien y no le gustaba en lo más mínimo. Lo hacía paranoico. - ¿Cuándo?-

Anne estuvo un poco sorprendido de que accediera tan rápido, pero lo ocultó bastante bien. – Tan pronto como sea posible,- dijo

- Bien,- Kurt asintió. – Puedes traerlo ahora.-

- ¿Ahora? ¿Estás seguro de eso?-

- No le va a gustar,- dijo Kurt. – Se negara y dirá que no lo necesita, pero dile que yo quiero y lo hará.-

888888888888888

Kurt había estado en lo cierto, Blaine no quería hablar y su evidente rechazo sólo hizo a Anne asegurarse que necesitaba hablar con alguien. Al final le dijo que en realidad Kurt quería que lo hiciera, como Kurt le había dicho que dijera, Blaine pronunció una queja inaudible antes de aceptar a regañadientes.

Estaban sentados en su oficina uno junto al otro, un policía de pie tras la puerta porque así lo requerían las reglas. Todavía nadie había dicho nada, Anne estaba esperando que alguno de ellos comenzara pero Blaine estaba mirando el suelo, pálido y con los ojos rojos y Kurt estaba tamborileando sin descanso los apoyabrazos de la silla, el sonido de sus uñas golpeando el cuero color negro era el único sonido en toda la sala.

- ¿Vas a decir algo?- preguntó Kurt al fin y Anne sonrió. Nunca antes le había pedido que comenzara.

- ¿Cómo están?-

- Bien,- dijo Blaine y Kurt lo miró fijamente.

- No, no lo estas,- dijo. – Está mintiendo,- dijo, volviendo su cabeza hacia Anne. - ¿No te das cuenta?-

Anne encontró sus ojos. – Sí,- dijo. – Me doy cuenta.-

Kurt apretó sus labios y se recostó en su silla, cruzando los brazos sobre su estómago, molesto.

-Blaine, ¿qué piensas de todo esto?- le preguntó Anne.

- Creo que es una mierda.-

- ¿Conseguiste dormir algo anoche?-

- Sí.-

- Mentiras,- murmuró Kurt, cruzando fuertemente sus brazos. Anne lo ignoró.

. ¿No tienes nada que quieras decir?-

- Ya dije lo que quiero decir,- dijo Blaine con los ojos sobre el suelo. – Él no va a escucharme.-

- Porque lo que dijiste es…- Kurt se detuvo, apretando los dientes. - No sabes lo que estás diciendo.-

- Porque tú no escuchas.-

- Estoy escuchando pero lo que escuchó es una locura.-

- ¿Podemos no hablar de esto aquí?-

- ¿Podemos no hablar de esto en absoluto?-

Blaine no dijo nada y Kurt resopló con fuerza, hundiéndose en su silla.

Anne vio como discutían de ida y vuelta y se preguntó ¿de qué estaban hablando?, ¿cómo había iniciado la discusión? y ¿Por qué ahora? No tenía la impresión de que siempre discutieran, aunque sabía que no siempre se comunicaban muy bien. Era difícil de hacer con alguien como Kurt. Justo en ese momento podía notar lo preocupado que estaba Kurt y eso hacia su corazón orgulloso. Kurt no lo sabía y Anne no se había dado cuenta hasta hace poco, pero una de sus fuertes emociones e impulsos era de proteger a la gente que le importaba y ahora estaba canalizándolo hacia Blaine. Esa necesidad se había desarrollado con anterioridad en la sobreprotección y la posesividad y juntos con los celos que no habían terminado bien para nadie involucrado. Anteriormente la necesidad de Kurt de proteger venia de algún lugar profundo en su interior cuando en realidad se estaba protegiendo a sí mismo y a su propia salud mental, a través de asegurarse que la gente que le importaba estuviera segura. Esta vez era diferente.

- ¿Necesitan hablar de algo sin mí?- les preguntó y al mismo tiempo ambos respondieron.

- No hay de qué hablar con él.-

Anne sonrió, pero Kurt y Blaine se miraron uno al otro antes mirar en direcciones opuestas.

-Kurt, creo que deberías escuchar lo que sea que quiere decirte,- dijo y Blaine abrió la boca para replicar, y replicar con enojo al juzgar la expresión en su rostro, pero Anne continuó antes de que pudiera comenzar, - Y Blaine, deberías dejar hablar a Kurt. Escúchense el uno al otro. Traten de entenderse. Ambos están enfrentando un momento difícil, no voy a mentir y decir que no. Se necesitan mutuamente para esto.-

- Blaine no lo acepta,- dijo Kurt, cruzando sus brazos una vez más. – Conozco la negación cuando la veo.-

- No estoy negando nada, estoy diciendo que aún hay una oportunidad…-

- ¡Eso es lo que es la negación! ¡No hay nada que puedas hacer, se terminó! ¡Díselo!-

- ¡No me voy a quedar con los brazos cruzados y permitir que eso pase! ¡Me importa demasiado!-

- ¡Nunca pedí que te importara!-

- ¿No tienes nada de empatía? ¿Eres frio por dentro?-

Kurt vaciló un poco. – Yo… Yo soy…-

- ¿Admites que no la tienes?-

- Yo…-

-Blaine,- dijo Anne, cortándolo. – Hablemos.-

Blaine la miró de reojo pero se levantó cuando ello lo hizo y la siguió al pasillo, donde el oficial de policía que custodiaba la puerta, uno diferente al que los guio abajo, estaba sentado en una silla al final del pasillo. Anne vio como levantaba la cabeza al momento que los dos salieron, curiosos de lo que estaba pasando pero tratando de no ser tan obvio.
Una vez la puerta de su oficina estaba completamente cerrado y Kurt no podía escuchar, Anne dijo,- Estas enojado, Y entiendo por qué, es natural. Pero trata de no hablarle de esa manera.-

-Se está muriendo de todos modos,- dijo con voz apagada y monótona.

- Blaine-

- ¡Bueno, lo está!- gritó Blaine y la miró. – Lo escuchaste, está muriendo, ¡¿Por qué estamos aun haciendo esto?! ¿Por qué estamos hablando de esto? ¿No es una pérdida de tiempo? ¿Por qué siquiera molestarse en tratar de ayudarlo?-

- Se que estas molesto pero piensa en lo que estás diciendo. Probablemente no lo demuestre pero se preocupa de lo que pienses de él. Se preocupa por ti. Son su último par de semanas. Intenta que cuenten para algo.-
Las lágrimas brotaron de los ojos de Blaine tan pronto como terminó de hablar, Anne suspiró y tiró de él en un abrazo al cual Blaine se fundió como un niño.

- Yo sólo no quiero… no puedo…- tomó un tembloroso respiro y se apartó del abrazo. - Se siente como si estuviera perdiendo la vista,- dijo y se alejó de ella, secándose la cara con el dorso de la mano.

- ¿Cómo es eso?-

- Es como cuando eres ciego de nacimiento,- murmuró Blaine con los ojos puestos sobre el cuadro que colgaba fuera de la oficina. – Eres ciego de nacimiento y es todo lo que sabes. Todo el mundo es negro, pero está bien porque no conoces nada más. Posiblemente intentes varias curas, la mayoría por que la gente dice que lo hagas, pero eso nunca cambiara la forma en te sientes de ser ciego, que tu estas bien con eso. Pero entonces despiertas un día. – Tragó saliva y sus ojos se dirigieron a la puerta, a donde estaba sentado Kurt. – Despiertas una mañana y puedes ver. Al principio es terrible, porque es algo nuevo y desconocido, no te sientes seguro. Quieres regresar a cuando todo era seguro y obscuro. Pero entonces te acostumbras a ello y…y lo amas. Lo amas demasiado y entonces…-

- Te das cuenta que lo estás perdiendo,- concluyó Anne en voz baja, asintiendo con la cabeza.

- No es justo,- susurró. – No es justo.-

- Estoy de acuerdo.-

- ¿Cómo pudieron hacer esto?-

- No lo sé,- dijo Anne. – Pero Blaine, estarás bien. Creo que deberías verme ¿de acuerdo? Una vez a la semana. Y probablemente quieras tomarte un tiempo libre.-

- ¿Ahora crees que yo también estoy loco?-

Anne sonrió. – No. Sólo creo que es bueno hablar con alguien. El dolor hace cosas a las personas.-

No dijo nada pero Anne tomó su silencio como asentimiento.

Anne posó su mano sobre su hombro. – Regresemos dentro. No debemos dejarlo mucho tiempo.-

- De acuerdo.-

8888888888888

Blaine apenas miró a Kurt mientras caminaban fuera de la oficina de Anne una hora después y Kurt sentía que la charla en realidad no había ayudado mucho. Blaine se fue rápidamente, apenas dedicándole una mirada, Kurt suspiró, mirándolo mientras escapaba a toda prisa.

- Me odia.-

Anne lo miró. – No, no es cierto,- dijo. – Es la situación lo que odia, no a ti.-

- No,- dijo Kurt, sacudiendo ligeramente la cabeza. – Odia todo lo que soy, todo lo que hice… sé que desearía que fuera normal, o que nunca me hubiera conocido.-

- No pienses así.-

- No puedo evitarlo.-

Anne dio unas breves palmadas sobre su espalda pero eso sólo lo hacía sentir más frio, más perdido y desamparado. Se sentía como si hubiera arruinado todo. Si sólo se hubiera apegado a su plan original habría hecho que despidieran a Blaine, y sólo eso, todo ese sufrimiento se habría evitado. Blaine estaría molesto pero al menos sería más fácil de superar. No tendría que haberse salido del guion, no debió haber bajado la guardia.

- Oye.-

Anne y Kurt se giraron y Kurt se tensó de forma automática.

- Yo, um…- Sebastián miró a Anne, estaba claro que intentaba fuertemente no dejar que sus ojos se vagaran sobre Kurt. – El otro se tuvo que ir. ¿Debería….? Hizo un gesto extraño con la mano.-

Anne asintió. – Debes escoltarlo arriba.-

Sebastián pescó un par de esposas de su bolsillo trasero y torpemente se puso frente a Kurt para cerrarlas sobre sus muñecas. Estaba tenso, sus ojos estaban centrados en las esposas, como si fuera mucha ciencia y estaba intentando no permitirse tocar la piel de Kurt con sus dedos, mientras buscaba a tientas con ellos, apretándolas hasta que casi era doloroso.

- Vámonos,- dijo cortante y por una milésima de segundos sus ojos se encontraron antes de que Sebastián mirara de nuevo a otro lado, su cuerpo completo se tensó como si tuviera miedo de convertirse en roca si miraba a Kurt por mucho tiempo.

Dejaron el pequeño pasillo de la oficina y subieron las escaleras, sus pasos resonaban en la fría y vacía escalera. Kurt camina frente a Sebastián, sabía que estaba siendo observado, sintió los ojos en su espalda durante todo el camino arriba.

Finalmente, después de lo que pareció kilómetro y medio, llegaron a su celda y Sebastián quito el candando y abrió la pesada puerta para que Kurt pudiera entrar. De pie en el umbral, Kurt le tendió las manos, dejando que Sebastián quitara las esposas.

Kurt pensó que podría poner la cola entre las patas y correr tan pronto como le quitaran las esposas, pero Sebastián permaneció de pie, con los ojos puesto en algún lugar cerca de las rodillas de Kurt. Parecía interesado por algo, sus ojos gradualmente comenzaron a subir, parpadeaban una y otra vez, vacilantes, se acobardo varias veces hasta que finalmente sus brillantes ojos encontraron los de Kurt.

Se miraron el uno al otro por varios segundos, el aire quieto entre ellos, una extraña especie de entendimiento pareció pasar a través de ellos y Sebastián asintió cortamente, incluso le dio una pequeña sonrisa, antes de cerrar la puerta entre ellos, los candados se cerraron con fuerza en el silencio.

Antes de que Sebastián dejara el pasillo, dijo, sin mirarlo a través de las barras,- En otra vida, en realidad probablemente me hubieras gustado.-

Kurt soltó un bufido y se apartó de la puerta, frotándose las muñecas. – No tientes a la suerte.-

Sebastián rió en voz baja y luego se fue.

8888888888888888

Blaine estaba comenzando a entender de lo que Kurt estaba hablando cuando dijo que no le gustaba que la gente indagara en su cabeza. Nunca había estado antes en el extremo receptor en alguna terapia seria de Anne, su cabeza le estaba dando vueltas, por lo que se la sostenía con ambas manos.
Justo antes de que terminaran Anne le había aconsejado irse a casa pero todavía no se podía ir. No podía simplemente irse a casa.

Necesitaba aire, apenas podía respirar, pero no podía irse a casa.

Se recargó y sacó su teléfono del bolsillo. Oprimió marcar al número de la única persona con la que soportaría hablar en esos momentos, una persona que sabía necesitaba.

- ¿Hola?-

- Mamá,- dijo Blaine, inclinándose hacia delante, sosteniendo el teléfono contra su oído. – Hola.-

-Blaine, Hola,- dijo y su voz era tan alegre que Blaine casi sonrió, pero se convirtió en una mueca más dolorosa.

- ¿Has…?- comenzó. - ¿Has, uh…?-

- ¿Que sucede?- preguntó su madre vacilante, sin duda captando el extraño tono de voz de su hijo. - ¿Blaine?-

Blaine tragó saliva y cerró los ojos. - ¿Has leído el periódico de hoy?-

- ¿Qué estas…?- comenzó su madre pero entonces pareció darse cuenta a lo que se refería. - ¡Oh! ¿La historia de tu trabajo? Acerca de…-

Blaine la interrumpió antes de que pudiera decirlo, no quería escucharlo. No de nuevo.
- Sí…eso. ¿Tú…?- su voz temblaba tanto que le preocupaba comenzar a llorar contra el teléfono, algo que no quería hacer. No tenía miedo de llorar, pero no quería hacer un hábito llorar con su madre como un bebe. - ¿Recuerdas cuando te dije que había encontrado a alguien?-

- ¿Si?- dijo en voz baja antes de decir, - Oh. Oh, Blaine, ¿en qué te metiste?-

Blaine negó con la cabeza. – Yo… Nosotros… Estoy tan…- No podía hablar, apretó los dientes lo más que pudo para no llorar. Todo dolía demasiado.

-Blaine, lo siento tanto,- dijo. – No puedo comenzar a imaginar…-

Blaine no dijo nada, solo se quedó quieto y escuchó su respiración, calmándose con sólo el hecho de saber que estaba en la línea y no estaba enojada. Y si lo estaba, mejor optó por no demostrarlo.

Estuvieron en silencio durante varios minutos y cuando su madre habló de nuevo, tomó toda su fuerza de voluntad para no comenzar a llorar histéricamente.

- Lamento que nunca lo conoceré.-

- ¿Hubieras querido?- Blaine logró pronunciar.

- Por supuesto,- dijo en voz baja. Blaine no sabía si lo estaba diciendo para hacerlo sentir mejor o si en realidad era cierto, pero en realidad no le importaba. Lo estaba diciendo y eso significaba mucho.

Blaine cerró los ojos. - ¿A pesar de que es un…es una asesino?-

- Si tú puedes ver más allá de eso,- dijo, - Entonces probablemente es muy especial, tú siempre ves lo bueno en las personas, es lo que siempre he visto.-

- Él es…- se detuvo, palideciendo al recordar algo. – Lo conoces,- dijo. – Sí, lo hiciste, lo conociste.-

- ¿Qué?- sonaba confundida, y un poco preocupada como si Blaine estuviera hablando sin sentido.

- Ese cuadro espeluznante en mi antigua habitación, - dijo Blaine, tropezando con las palabras al hablar. - ¿Recuerdas donde lo conseguiste?-

- Había una mujer que vendía pinturas, casi diez años atrás, dijo su madre aun confundida. - ¿Por qué?-

- ¿Después de comprar la pintura que fue lo que pasó?-

Su madre se quedó callada por un momento mientras trataba de recordar. – Su hijo, dijo entonces, lentamente, conectando las piezas. - ¿Es él…?-

- Sí.-

Su madre suspiró profundamente. – Lo recuerdo. Recuerdo que lucía diferente.-

Blaine asintió y cerró los ojos.

Como siempre, pareció darse cuenta de inmediato cuando llegó el momento de cambiar al modo de mamá reconfortante. – Pero Blaine, ¿sabes que él lo que más recuerdo de él?- preguntó en voz baja. – Era muy guapo. Un niño hermoso, uno de esos que quieres poner en tu bolsa y llevarlos a casa contigo.-

Blaine se frotaba los ojos fuertemente, pensando que debería haberlo hecho.

8888888888888888

Blaine volvió a entrar después de colgar con su madre. Habían hablado casi por hora y media y mientras aún se sentía como una mierda, había aclarado un poco sus ideas. Ahora tenía una mejor idea de lo que debía hacer.

Aun no podía entender por qué Kurt no quería escapar. Debería querer irse, debería querer llegar muy lejos, muy lejos de aquí. Tal vez lo hacía, sólo que no lo decía o no quería admitirlo. Debía querer salir de aquí. No podía morir, no de esa forma.

Blaine entró al área de oficina donde sólo una persona estaba sentada en su escritorio, escribiendo en una computadora. Era exactamente con quien Blaine necesitaba hablar, aclaró su garganta antes de hablar, - Necesito tu ayuda.-

¡Hasta aquí el capítulo 45! Nos estamos leyendo 3

¿Ustedes ya quieren escuchar Story of my Life por Klaine? Asdfh yo sí :3

Espero sus comentarios 3

Los adora muchos montones y montones

Sofi =)